martes, 15 de septiembre de 2009

LA CONDESA -PRIMERA PARTE

Aunque el reloj marcaba las 6:30 p.m. y el sol ya se había ocultado, él o más bien ella, ya hacia unas dos horas estaba en pie preparándose para su trabajo, tenía que aceptar que era algo que amaba, el mundo de la estética siempre la cautivo, fue algo que siempre le preocupo, estar hermosa y claro además de estar perfecta.



- Madame, pardonnez-moi


- Si Gerard


- Los salones están listos, las clientas no tardaran en llegar


- Perfecto, iré en seguida



El ghoul con acento Francés se retiro inmediatamente. La condesa simplemente sonrió y se retoco el labial, se miro por última vez en el espejo mientras pensaba que realmente era una mujer bonita. El reflejo de su rostro moreno oscuro, en contraste con sus ojos negros expresivos, perfectamente maquillados y su nariz delicada podrían engañar a cualquiera, es más, varios hombres en una mirada rápida puede que no noten la protuberancia en su cuello, la cual tapaba cuidadosamente con una pañoleta de la mas fina ceda. Se levando armoniosamente de la silla y se aseguro que su vestido de color perla, con finas terminaciones en pedrería se viera impecable.



Obviamente los vestidos que usaba eran de diseñador, usualmente le gustaba usar vestidos largos, extremadamente cargados de detalles, con un hombro descubierto y una delgada división que permitiera a los demás ver sus piernas. Su peinado alto, parecido al de algunas reinas de belleza cuadraba perfectamente con su apariencia de Diva.



- Vamos queridos!... Hoy será un día muy productivo!



Su voz sonaba algo ronca y suave, no muy masculina, afortunadamente para ella, era terrible tratar de ocultar esas cositas, pero igual, ya estaba acostumbrada, ella era así, le gustara o no a la gente, afortunadamente a la mayoría de sus clientas parecía no incomodarle.



Hoy es una noche especial, 31 de Diciembre de 1999, y en pocas horas llegaría el tan esperado 2000, hoy no atendería a ningún mortal, sus servicios ya estaban preparados para la mas alta clientela de los Vampiros de Bogotá y la razón era simple, el principe Claude Gorbiet iba a celebrar la fiesta de fin de año mas ostentosa de latinoamerica - bueno por lo menos eso era lo que él esperaba- y esta vez no se habia limitado a invitar a los del propio clan toreador , sino que habia invitado a gran parte de las personas importantes de cada clan, lógicamente la invitación establecia la necesidad de traje formal lo cual para la altura del evento era lo mínimo que se puede esperar.



Al caminar por el pasillo sus ojos negros se iluminaron al observar que un auto blindado cuatro por cuatro entraba a sus instalaciones, sabia de quien se trataba, lo cual la hizo sonreír, no paso ni 5 minutos cuando por las escaleras del garaje una mujer piel canela sube cuidadosamente llevando en su mano derecha parte de lo que se supone es su cabello envuelto en una larga toalla que envolvía con delicadeza tratando que no se tocara con el piso.



- Hanna Mi amor!, Llegaste!



Grita estruendosamente la Condesa quien sale a recibirla con los brazos abiertos de una forma un poco histriónica y exagerada, algunas personas que se encontraban en el salón de belleza voltean inmediatamente a ver cual es el origen de tal escándalo, para encontrar que una de las mas reconocidas estilistas esta llenando de halagos a otra mujer que en bata la saluda sonriente.



- Catalina!, pensé que no iba a llegar a tiempo, el trafico esta asqueroso.. –dijo la recién llegada algo molesta

- No te preocupes preciosa, además eres la primera en llegar, te tengo como siempre la mejor de las salas para cuidarte mi amor, tu sabes que eres la mejor de mis clientes, pero sube querida Gerard te mostrara donde sentarte.



Tras la mujer con el cabello envuelto en toallas, entran algunos de los ghouls de la condesa los cuales se habían encargado de adelantar en su residencia algunos trabajos para la recién llegada, como lavarle su larga cabellera, y hacerle una impecable pedicura y manicura. Atrás de ellos entra una mujer no muy atractiva, la cual la condesa identifico como la criada de su clienta, sabia que Hanna por motivos de corazón, no le gustaba tener criadas muy atractivas que pudieran despertar malos pensamientos en su actual novio. La criada llevaba en un gancho un vestido cubierto con plásticos y varias maletas. Detrás de ellas entro otra vampireza, la cual identifico como esa brujah mexicana, llamada Penelope con la que el Nicolás estaba saliendo, y evidentemente no la conocía, pero quería averiguarse cómo, donde y cuando se había conocido con ese papazote, tenia que saberlo, era solo cuestión de tiempo para que se enterara de esos detalles.


No faltaba mucho para que llegaran las demás clientas, así que rápidamente se propuso a iniciar su trabajo. Se dirigió primero hacia Hanna quien ya estaba sentada en el salón que elegantemente ella había dispuesto esa noche para las clientas Brujah, saco las toallas, y se emociono ver la cantidad de pelo que tenia al frente, era como un lienzo en blanco, con todas esa cantidad de material ella podría hacer una obra de arte, sabia que el resultado seria maravilloso, pero primero tenía que terminar de secar el cabello, afortunadamente sus ghouls ya habían hecho parte pero faltaba. Mientras tanto Penélope estaba siendo atendida en el lavado del suyo, y otra persona se encargaría de sus manos y pies.



- Como estas hoy querida?

- Feliz de que esta tortura este por terminar hoy Catalina – dijo Hanna un poco molesta de manera franca, ella no era una mujer elegante para decir las cosas- llevo 4 meses preparando la seguridad del Castillo para la fiesta, 4 meses!... no te imaginas todas las cosas que hay que hacer, y no faltan los problemas.

- Te comprendo perfectamente, conociendo al príncipe todo tiene que estar perfecto..



Hanna después de un suspiro de disgusto continúa diciendo



- Si fuera solamente él hasta de pronto seria mas fácil… lo difícil son las arandelas que van con él



La condesa entendió perfectamente el significado de esa frase, sabia que se refería a Veronica, la hermosísima compañera del antiguo, quien a veces se metía en asuntos que para Hanna no eran de su incumbencia.



En ese momento, de manera paradójica, le avisan que ha llegado la mujer del príncipe acompañada de toda su comitiva. El salón de belleza de repente se llena de gente que sube con la mujer al salón respectivo, en las puertas se acomodan Brujah armados hasta los dientes, y la Condesa sabe que debe delegar el secado del cabello de Hanna a un Ghoul para dedicarse completamente a la compañera del principe. Sin embargo no demorara mucho, sabe exactamente que hacer para que esa mujer deslumbrante salga con el peinado perfecto, afortunadamente las Ventrue llegarían mas tarde y había otros compañeros que la apoyaría con ellas.

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