martes, 15 de septiembre de 2009

UNA NOCHE LLUVIOSA

Era una noche lluviosa en Bogotá, los relámpagos iluminaban parte de esos oscuros callejones en Santafe, las prostitutas se habían escondido en sus antros y los indigentes se unían en las calderas de las ollas de bazuco. Un carro negro con vidrios polarizados había estado parqueado en la misma esquina hace dos horas, los indigentes bien sabían que les convenía no acercarse, era claro que en las calles habían unos pocos que gobernaban. Levemente se abre una de las ventanas del vehiculo, y se observa como una chispa de una colilla de cigarrillo salta al charco mas cercano mientras humo acumulado en su interior sale por el pequeño orificio que lentamente se cierra.



En el interior de la camioneta hay 3 hombres, uno de ellos esta pendiente del volante, los otros dos en las sillas traseras. La luz del fuego del encendedor ilumina el rostro de un hombre blanco con ojos negros quien continua fumando con tranquilidad, el otro a su lado esta un poco nervioso, mira el reloj constantemente y se observa realmente molesto.



- La cita era a las 7 y son las 9 de la noche, el cretino del Julian me las va a pagar.


- Calmese Ferney, al parcero ese le conviene llegar, busté lo sabe, así que no se hierba, el negosito conviene…


- Más vale, porque le juro Cuervo que no se con que responderle al Nicolás si el man no se aparece…



Ferney era un hombre de apariencia de unos 25 años, moreno, con una cicatriz en el cuello, producto de un ataque que recibió en vida, sus ojos eras castaños oscuros y su boca pequeña con labios delgados, su rostro parecia rigido, constantemente mostraba cara de disgusto pocas veces se le veía sonreir. En vida habia sido un pandillero peligroso y ahora solo era otro Brujah con deseos de ser alguien.



La lluvia en el exterior se intensificaba. Un trueno estruendoso activo la alarma del vehiculo, la cual inmediatamente fue apagada. El cuervo veía los movimientos a su alrededor, uno que otro indigente drogado pasaba sin molestar. Fumaba de manera mecánica, era algo que con el tiempo se le había vuelto un vicio.



Pasaron 10 minutos y frente a ellos se parqueo un mazda azul del cual se bajo un sujeto de piel negra.



- Y ese sujeto que culos hace aquí? –dijo Ferney entre dientes

- Pensé que habías dicho que el Julián vendría – dijo el cuervo rancio.

- Eso fue lo que acordamos… este man es parcero del Julian, pero no es de los que lo acompañan en los tratos…

- Esto me huele a mierda – murmuro el Cuervo tocando su cintura y acariciando sus armas



El hombre negro se identifico como un tal Willinton y dijo que el Julián lo había encargado de recoger el cargamento. El cuervo sonrió de manera malévola mientras miraba a Ferney.



- Claro mi parce – contesto El Cuervo en un tono singular de ironía – si trajo el billullo nosotros le entregamos lo nuestro, Milton parquéese en esa esquina, ahí nos bajamos.



El Ferney un poco más pálido de lo normal escoge uno de dos maletines que había en el interior, y se baja en la esquina desierta junto con El Cuervo quien tenía un especial brillo en los ojos. Dejan convenientemente el maletín “con la mercancía” en el capo del carro y esperan a que el negro les entregue el dinero. Tras escuchar la mala excusa en relación a la ausencia del Julián deciden continuar el negocio. Reciben el bolso con el supuesto pago, y de manera previsible el negro velozmente raponea el maletín de los vampiros y sale corriendo.



- Acabas de firmar tu tumba maricon



Murmuro el Cuervo tranquilamente mientras lo perseguía como un rayo y lo empujaba al corredor también desierto en la otra calle. El humano quien no se entero que lo había golpeado mostró un grito apagado cuando vio que de la nada tenia al frente un hombre alto y acuerpado quien lo apuñalaba sin piedad.



- Te ganaste lata Piró, eso te pasa por creerte Vivo, pero lo que te ganaste es que estés muerto.



El vampiro tras apuñalarlo acerco su cabeza al cuello del desafortunado y lo mordió violentamente hasta que dejo de moverse. La lluvia en ese momento se vuelve más fuerte, un sonido de un auto escapando se escucha en el fondo, mientras el cuerpo del traidor cae en un charco de agua.



El Cuervo sentía como el agua recorría su cuerpo, y lamento que Ferney hubiera sido tan confiado. Recogió el maletín del suelo, el cual evidentemente estaba vació, sabía como actuar frente a los traidores y tenían claro que nunca se entregaba la verdadera carga si se desconfiaban de las condiciones. Sin embargo le sorprendía como su compañero había sido tan “inocente” en planear un negocio en esas circunstancias; por ese mismo motivo fue que Nicolás le pidió que lo acompañara, había cosas en las que él tenía más experiencia. Camino unos pasos saliendo del callejón.




- Ferney bonita se la iban ha hacer…


- Maldición – solo murmuro el hombre, quien sabia que esto no se olvidaría



El Cuervo ordeno dirigirse a la casa, en su rostro había una cierta sonrisa burlona, que Ferney no podía soportar.



Ferney, quien era en parte como hermano del Cuervo, pues compartían el mismo Sire había guardado por varios años un rencor hacia este "hermano", pues en parte a este le había ido "mejor" en la "no vida". El Cuervo sabia de la envidia que su compañero le guardaba, y aunque la antipatía era mutua, pocas veces habia confrontación, extrañamente en algunos negocios trabajaban muy bien juntos, no era en vano que el hubiera llegado donde estaba ahora, sin embargo el Cuervo era más respetado, talvez en parte porque era mas sociable, y en el contexto Colombiano, un Brujah debía serlo, él tenia buenas relaciones con miembros importantes del clan con quienes habia desarrollado una relación de confianza (y más), algo que Ferney por su actitud huraña no lograría facilmente.



Al llegar a la casa Ferney desapareció por un instante. El Cuervo se dirigió a su habitación, pues estaba empapado, y aunque no enfermaría, le molestaba la humedad: así que se puso ropa seca. Ordeno a los criados sacar los maletines del vehiculo y coloco vallenatos en volumen bajo.



Al poco tiempo se escucho una algarabía: Nicolás había llegado.



Ferney, quien estaba en la sala tratando de tomar valor para contarle a su líder lo sucedido vio como Nicolás se sentó a su lado y prendió la televisión con una sonrisa en sus labios, mientras saludaba a su discípulo y se quitaba los zapatos. El Cuervo llega convenientemente en ese momento saludando al que consideraba su padre y sentándose a su lado también con una sonrisa. La cosas se pusieron interesantes cuando Nicolás pregunto como les había ido con la entrega, el Ferney trato de explicar lo sucedido con cierto tartamudeo. El vampiro tal vez esperaba que Nicolás se pusiera furioso y lo abofeteara pero en cambio encontró que Nicolás estaba riéndose, lo que lo puso más nervioso.



- Cuervo, hágame el favor y coméntele al Ferney porque me estoy riendo.



El vampiro soltó una carcajada mientras miraba a su Sire con cierto tinte cómplice.



- Ferney es que lo que busté no sabe es que el Nicolas quebró al Julian hace quince días por Piró. El tercer Vampiro al escuchar eso veía como los otros dos se reían pero a él no le parecía gracioso. Lo único que le agradezco a buste hermano es que me haya invitado a comer reyena!



La risotada sonó estruendosamente. Ferney miraba al Cuervo furioso. El man lo había acompañado tres horas en el carro esperando la supuesta entrega, sabiendo que todo era un engaño. Nicolás le explico que justo después de que él había quebrado al Julián, fue cuando Ferney llego emocionado por el supuesto gran negocio, que como era evidente el Julian no podría cumplir, así que para darle una lección se puso de acuerdo con el Cuervo para que lo acompañara a sabiendas de que los cómplices del fulano desconocían que este estaba muerto. Tras la explicación el vampiro trataba de ocultar su molestia, tenia que sacarse el clavo de alguna forma, y lo haría ....en su momento.

1 comentario:

Unknown dijo...

Hum... interesante, aunque todavía me confunden los nombres. Espero leer más de esta historia.