sábado, 11 de septiembre de 2010

C'est la vite.

¿Cómo había sido tan estúpido?. Posiblemente lo que Hanna siempre le repitió era cierto. “Era un cabeza hueca” . Todo lo que está ocurriendo era por su terquedad, pudo dejar a su hermano en paz, pero no, tenía que averiguar sobre él. El desgraciado seguramente era  el juguete de un Giovanni , pero sea como sea, fue más afortunado que él. Tuvo unos padres que lo amaron, y su vida fue distinta. 

El Cuervo aprieta el puño con dolor, y sí, envidia. Era tan injusto que él tuviera que vivir  en la miseria mientras sus hermanos se daban una gran vida. Bueno, por lo menos su hermana estaba muerta, y seguramente tuvo una vida plena aunque corta...

Estaba algo furioso después de despertar y comenzar una nueva noche. Le habían llegado informes de sus contactos sobre  un sujeto italiano que estaba averiguando sobre él. Sabía de quien se trataba.

Y no sólo informes habían llegado... también algo más.

Se dirigió a la ventana, y sintió temor de salir de su refugio. Lo vigilaban. Conocía como era el sistema, el mismo lo había aplicado en el pasado.

Pelusas, William, vengan para acá. Les dice de manera seria mientras ellos se acercan. Tengo que decirles algo, mira al Pelusas a los ojos, sí me llegara a pasar algo, bustedes no tienen por qué preocuparse

Lo dice de manera seria y tranquila. 

Habrá billete para ambos, más para el Pelusas, pero no crea William que yo no le recompensare su ayuda y fidelidad, busted recibirá también billuyo, y ambos luego de esto podrán vivir bien, e invertir si se les da la cabeza. 

Hace una pausa, mientras   su mejor amigo y su criado se miran entre ellos  y responden.

-          ¿De qué carajos está hablando?
-          De la realidad Pelusas, tengo un presentimiento, y antes de que eso pase, quiero dejar las cosas claras. La mira a ambos tranquilo y sincero. Espero que me perdonen las cagadas, y las cosas que los hice sufrir, y... nada, pos sólo eso... 

Por un momento pensó en pedir que se le dijera algo a Hanna pero se arrepintió sabía que podía ser contraproducente.

Lo que no sabían ellos dos era que el Cuervo había recibido una carta de manera misteriosa justo después de despertarse.

Señor Cuervo,
Me recordará de su estancia en Palermo, y de cierto tema que le pedí que olvidara. Pues bien, creo que en dicha oportunidad no conversamos totalmente  y requiero volverlo a ver para aclarar algunos aspectos. Le extiendo una invitación para que goce de nuestra hospitalidad la noche de hoy.  Espero sepa entender el carácter de la reunión y no lleve nada que pueda crear malos entendidos (usted entiende). Un auto pasara por usted a las doce.

Gianfranco Giudici.

El recordar esa carta se llenaba de ira y también miedo. Ya conocía la “hospitalidad” de  los Giovanni,  no por nada su criado y su mejor amigo casi mueren, y él salió herido en su orgullo. 

Podían matarlo, pero el Cuervo era negociante, y sabía que  no le convenía negarse. De no aclarar aquello, el negocio se iría al piso. 

A los de dicho clan poco les importaba la vida de un extranjero, y para él era claro, que sí no conseguían lo que querían, lo matarían. 

-          Pero, ¿por qué estás diciendo eso?
-          Porque sí. Responde de manera agresiva  yendo hacia su habitación, mientras es seguido por el Pelusas. Tengo una cita con los fulanos para aclarar las cosas
-          ¿cómo?. El Pelusas no puede creerlo. ¿Hermano se le volvió a correr el champú?,  ¡esos manes pueden quebrarlo!
El Cuervo mira a su amigo con ironía al ver que ha dicho algo obvio.
-          Sí, pero el negocio depende de eso, y no voy a destruir todo lo que he trabajado, para que unos maricas italianos me lo tumben. Mira al Pelusas de frente con total seguridad. Sí yo muero, otro seguirá con el negocio, pero no se terminará.

El Pelusas  se le para al frente y le dice.

-          ¿sólo te importa el negocio?
-          No hay otra vaina que en estos momentos me importe, ¿o que cree?. Lo mira serio, con una actitud fría.  Que yo me fui de Colombia pa quedarme mirando la pared. Habla con  total pragmatismo. Ese negocio es lo que me hace lo que soy, y lo que me da estabilidad, ¿o buste no se acuerda cuando dormíamos en la calle? Lo mira con algo de ira. Nadie me va a quitar lo único que me queda.

El Pelusas  se queda paralizado. Su amigo podía ser competitivo al extremo cuando se hablaba del negocio, en realidad, por un momento le recordó como él era antes. Sabía cómo llevar su trabajo, no por nada,  después de que murió el primogénito, él se encargo de la empresa. En una época, no hace mucho, antes de enfermar, sólo le importaban dos cosas: su novia y el oficio, y ahora, a falta de novia, sólo le quedaba su trabajo.  Por primera vez en mucho tiempo, El Pelusas observaba que el Cuervo estaba dando signos de volver a ser el de antes.

Trato de convencerlo, pero fue en vano. A las doce de la noche, de manera puntual  el vigilante del edificio anunció la presencia de una limosina que lo esperaba.

El Cuervo  se despidió con un abrazo de su mejor amigo y bajo al encuentro de aquellos. Ese desgraciado le habia roto dos costillas y maltratado lo estaba esperando, pero esta vez no le insulto ni amenazó, sólo  revisó que no llevara armas. Se sentó al  frente de él en la limosina y el auto comenzó a moverse. El  brujah miraba al hombre con resentimiento, sí luego trataba de matarlo, no se iria sin antes darle su merecido.

Pero el hombre lo ignoro todo el viaje, y sólo le abrió la puerta cuando la limosina se apeó al frente de un restaurante lujoso a la salida de la ciudad.

Un criado le abrió la puerta y a pesar de que pensaba que lo iban a recibir un conjunto de  hombres armados, sólo se encontró con un mayordomo que le indicó el camino para entrar por la puerta trasera del restaurante.

 Un salón pequeño, de colores verde y rojo  tenía una pequeña mesa de madera de dos puestos. El Criado señala una silla al Cuervo y lo deja sólo. De la parte más oscura de  la sala sale un hombre que él ya conocía.

-          Buenas Noches señor Cuervo, le da la mano, cosa que el brujah acepta con reserva. Soy Gianfranco Giudici,  la ultima vez no nos conocimos en las mejores condiciones ¿desea algo de tomar?. El  Cuervo niega con su mano

-          No, yo vine para aclarar este mal entendido, señor. Su voz es cortante. El Cuervo  tiene una postura  dura. No tengo intención de involucrarme en ningún aspecto  con sus intereses,  ni  con su protegido (al decir eso se refiere a su hermano).Las intenciones que tenía con él ya se las aclare, y  dado que supe lo que quería averiguar, para mí este tema ya está cerrado. Lo mira directamente a los ojos sin miedo. Si busted no me cree, o  me ha invitado a este lugar para chantajearme, le advierto que está perdiendo su tiempo.
 
El señor Giudici se observa sorprendido.

-          Veo que está molesto, señor Cuervo. Sonríe mientras se sienta. No lo culpo, la última vez no fuimos muy corteses. Toma una copa de vitae y la bebe con una sonrisa cruel, en realidad me disculpo, en Palermo debemos protegernos constantemente, usted sabe,  y más cuando la persona  de la que averiguo es  de especial interés para mi esposa. Sonríe  Y ella trata de cuidar al señor  Polenghi lo mejor que puede.
-          No entiendo qué tiene que ver su mujer con esto...

-          Bueno, Cristiané es la hermana gemela del señor Polenghi. Dice el hombre mientras sonríe con un brillo en su mirada.

El Cuervo se queda impactado y no habla. Su mente trataba de entender sí eso que creía que le estaban diciendo, era verdad.  Mira a Gianfranco  y se queda anonadado. ¿quiere decir esto que su hermana, no está muerta?

-          Sí lo que usted dice es verdad señor Cuervo, ella también sería su hermana. Bebe de la copa y sonríe al ver su reacción. No se lo esperaba,  evidentemente.  El brujah hace una expresión facial de confusión.

 Le dire lo que vamos hacer señor  Cuervo, ella quiere conocerlo, pero no crea ni por un minuto que  usted podrá involucrarse en su vida. El Cuervo se le iluminan los ojos mientras mira su interlocutor. Tendrá sólo esta oportunidad para conocerla, y luego, no volverá a saber de ella. El tono del hombre se vuelve serio.
Sí me entero que usted se está tratando de relacionar con ella no me temblara la mano para terminar con usted.  ¿capito?
 
El Cuervo acepta con la cabeza,  No sabía si eso era real, o producto de su imaginación. El hombre se levanta con elegancia y sale por una de las puertas.
Al poco tiempo una mujer esbelta y extremadamente hermosa se asoma por el salón.  Su vestido dorado claro y sus cabellos rubios contratan con su pequeña nariz y su piel delicada. Caminando de manera armoniosa se sienta en la silla al frente del Cuervo mirándole el rostro. 

Por un momento se queda callada  mirándole, y de repente sonríe y de manera muy delicada acerca su mano a su mejilla.

-          ¿Sei tu?, dice en italiano.¿eres tu?
-          Sí. El Cuervo estaba tan asustado que no supo que más responder.
-          Sí lo eres. Dice en un español con marcado acento italiano. Te recuerdo. Algo de que por si era dificil de creer pues ella era muy bebé .
 ¿Tu me cargabas?.. Aparata su mano tratando de recordar. Llevo años teniendo esas pesadillas,  Alguien gritaba,  y escuche  un golpe contra una mesa, y  vi que una mujer  te tiró algo de metal  y sangraste debajo del oido.

El Cuervo entonces tiene un Flashback.  Antes de que su madre los abandonara debajo de un puente, ella había llegado ebria y muy disgustada. Golpeaba  la mesa con furia. Los gemelos  se asustaron y comenzaron a llorar, y ella dentro de su furia le lanzó un destornillador  que iba directo a la bebé. El  Cuervo recibió el golpe por fortuna de los pequeños.

-          Fue mamá. Mira al suelo confundido. Ese día estaba rabiosa, no recuerdo porqué.
-          Mmm. Dice la mujer interesada, mientras tocaba  su oido y descubria la cicatriz. Recuerdo fuego, se queda pensando, en una cama... he tenido varias pesadillas con eso..
-          Yo, dice muy bajo cómo si se avergonzara, queme por error la cama cuando nos mandaron con la madre sustituta, la mira a los ojos, y por eso fue que me alejaron de bustedes, luego los mandaron en adopción, y no me dejaron despedirme.

Por un momento El Cuervo trato de controlar sus emociones y no llorar. Recordar el abandono y el maltrato en su niñez no era grato.
Sus hermanos se fueron en adopción y él no, porque era  malo. 

Continuaron hablando. Cristiné  habia mantenido sueños gran parte de su vida sobre sus primeros años de vida. Había cosas que no recordaba pero que se manifestaban en sueños. 

El Cuervo le contó un resumen muy vago sobre su vida después de que los separaron. Ella capto inmediatamente las carencias y la pobreza de la cual fue victima.

Mira su reloj y dice “Bueno, creo que eso es todo, ¿Cuándo nos volvemos a ver?”

El Cuervo la mira con una sonrisa tratando de recordar su rostro. “ no nos volveremos a ver, su esposo  no deja”. Ella queda  pensativa por esa afirmación,” yo sólo queria saber sí estaban bien, y pos ahora lo sé y ya” La mira. “Qué sea feliz”. Y se levanta aparentando frialdad.

Ella se queda sentada mientras ve que dá dos pasos hacia la puerta y dice.

-          ¿Por qué estás tan triste?. El Cuervo se voltea. Siento que tienes un gran dolor.

El baja la mirada y dice.

-          Adios Cristiné, buste se parece a mamá sólo que es mucho más bonita y más inteligente.

Y tras decir eso, y sin responder la pregunta de su hermana, se retira.

1 comentario:

Tana Abbott dijo...

qué lindo... y qué triste o.o al menos ya sabe su hermana (y tiene el gusto de saber que lo recuerda), aunque dudo que cristiané acepte quedarse así :P

al menos ahora el pelusas estará tranquilo ^^

Besos, syb!!

Pd: cuidado, hay un bano (vano) y un tracera (trasera)