domingo, 27 de diciembre de 2015

Bogotá D.C, Mala Sangre.



Dos personas se miraban por skype en un profundo silencio. Diego bajaba levemente la mirada, le temblaba un poco la mandibula superior mientras Miguel  solo lo miraba con los ojos teñidos de rojo. Ciertas conversaciones como esta tenían cierto tono de despedida, y si bien Diego veria lo que él ve, el miedo  y la incertidumbre de enfrentarse nuevamente a la mala sangre de Bogotá los tenia afectados. Se escucha un toc toc en la puerta y Diego se limpia las lágrimas y procede decir en perfecto inglés “siga”. El regente Dieter Schaeffer entra a la oficina llevando unos papeles en una actitud parca y apagada. No había mucho tiempo y quería explicarle todo lo pertinente a Miguel antes del viaje, así que fue directo,  se le enviaba todos los documentos sobre su identidad, sus papeles  establecían el nombre de Donald J. Matheson,  32 años. Nacido en NY, norteamericano de la corporación Ventrue Ascent. Miguel se asustó porque ese personaje no parecía ningún gringo chicano, y eso significaba que debía cuidar mejor su inglés. El anillo con el símbolo y que confería el poder de confundir el aura estaba puesto, y no podía quitárselo. Por otra parte  se le entrega   20 mil dólares en efectivo, el 50% lo daría como donativo al principado de Bogotá por la amabilidad de recibirle, y el otro 50% lo podría gastar a gusto en otros asuntos. La idea del dinero era demostrar que era un ventrue. Miguel se sentía extraño con tanto billete. Por otra parte Fowles le había instalado un mecanismo de invisibilidad a la cadena  que llevaba en el maletín, lo haría que nadie viera que estaba unido a él. Además a su Armani se le pusieron ciertos complementos decorativos de estatus, camisa marca valentino amarilla, mancuernas de oro, una nueva corbata color amarillo quemado del más fino lino bordado, y un pañuelo que hacia juego. Un encendedor de oro de 24 quilates con el logo de Ascent y unos cigarros del más fino tabaco, un bolígrafo con incrustaciones de diamantes.  El regente había  pensado hasta en el olor del su perfume, y claro esta dada la exclusividad en el alimento estableció un lote de 20 bolsas de sangre de  pelirrojas naturales nacidas en Irlanda.   Viajaría con un ghoul recién entrenado  de muy alta  educación que desconocería la naturaleza de su amo y que recibiría grandes beneficios por servirle y  callarse la boca, él seria el encargado de llevar sus maletas y adicional a eso ofrecer un servicio de traducción al extranjero.

-Bueno eso es todo- dice Dieter- eh me olvidaba, mientras este en Colombia no podrá usar el móvil, el criado le proporcionara uno nuevo con contactos fantasmas y deberá de limitarse a escuchar sin responder los mensajes  que  le mandemos por medio de las gafas, por favor, si no sabe que responder o que contestar solo escuche y repita lo que le decimos, no dude, puede decir que está tratando de practicar el español   y encontrando las palabras correctas, sea como sea trate de improvisar y recuerde que usted no entiende mucho del dialecto colombiano, ¿entendido?
-Si señor
-Un avión privado lo estará esperando en el aeropuerto, trate de no demorarse tanto en Bogotá, aunque soy consciente que hay ciertos rituales que debes seguir, temo que no sé nada sobre donde será el encuentro con el regente, los datos los tiene el Pontifice, solo espere ordenes en cuanto llegue allá.

No había mucho que añadir, Miguel tenía que comenzar su viaje.  Se despidió de Terence con quien se encontraría después y en la noche con su nuevo y refinado aspecto subiría a un avión privado con objetivo Bogotá.

Diego debía controlar sus nervios, estaba en medio de una crisis y no podía permitirse ponerse mal,  afortunadamente el viaje en avión duraba más de día y medio y con el cambio de día y noche podría decirse que estarían dos días de viaje.

Durante el mismo, básicamente lo mando a la cama a dormir y a tomar sus medicinas. No sabría qué hacer para tranquilizarle, a veces hacía falta cuando él estaba así que simplemente lo acompañara mientras dormía y ver tv, pero ahora simplemente quedaba confiar que no se enloqueciera y tratara de hacer alguna estupidez. 

Pobre Diego, se sentía tan culpable. Mato a tantas personas, no solo a los toreador de Bogotá sino a la niña. Volver ahí luego de tanto tiempo sería posiblemente más difícil para él que para Miguel, ahora tener que mandarle a buscar esa maldita y última firma lo hacía sentir responsable e impotente. Xavier De Cincao estaba guardando información para mostrarla en pedazos y eso no le gustaba. No confiaba en ese pontífice y en sus intenciones.

Luego de dormir con terribles pesadillas, ignorar a Rebeca y clausurarse en sus habitaciones, procedía a prepararse para acompañar a Miguel en esta nueva aventura. Rebeca quería intercambiar fluidos y él lo único que quería era  no vomitar. La ansiedad lo estaba matando.

La llegada al Aeropuerto se dio con mucha pompa, el avión particular estaba siendo escoltado por un piloto en máxima pulcritud y un hombre bajo de cabello oscuro, ojos saltones y piel ceniza.  En cuanto le vio venir cargó con sus maletas y  le indicó las comodidades del viaje.

El criado por contrato era un noble mayordomo inglés  que se presentó con una formalidad única, “Mi nombre es Gustave London para servirle señor, desea algo que leer, ¿NY Times?, ¿los informes de la bolsa?, ¿algo de vitae en el viaje?”

Diego le pidió que actuara también delante del criado por si lo capturaban no pudiera decir mucho. Así que  tomo  el NY times e hizo que lo leía por unos minutos.

Se levantó del asiento tapizado en cuero y  caminó hacia el baño dentro del avión, se sentía tan putamente extraño 

Cuando entro al baño encontró que este era enorme y que había una parte abierta con un espejo de cuerpo completo.

Miguel se paró al frente del espejo, detrás de él estaba el mayordomo llevando unas toallas.

-Se ve esplendido señor, con permiso alistaré los entremeses, si desea un baño caliente yo le preparare la tina.

Miguel escuchaba a ese hombre en perfecto inglés que trabajaba con una eficiencia única, y cuando se hubo ido volvió a mirarse al espejo. Era otra persona, rubia, con barba, lentes de diseñador, pañuelo, corbata,  camisa y las medias junto con el Armani lo hacían ver  un poco…

-Soy un maricotas – murmuro en español mientras escuchaba una reprimenda mental:
“Callate hombre y no murmures cosas en voz alta y menos en español, no te ves marica, solo un poco… delicado
- si claro, pendejo. Murmura esta vez bajo…

Camino en círculos por el salón viendo su imagen una y otra vez, era extraño, era como actuar alguien más,  Donald J. Matheson fue presentándose un poco ante Miguel, y su “delicadeza” era un asunto que pensó podía interpretar, si el asunto era ponerle personalidad…
Pensaba un momento sin hablar, Diego no le había comunicado nada así que esperaba que se hubiera ido a dormir….

“Oh mierda,  es que me veo tan… tan… toreador… oh señor, bueno si vas a ser un maricotas no serás una loca perdida en el espacio, por lo menos se tendrá algo de dignidad…. Estoy para la marcha del orgullo LGTB… ¡oh mierda!... por lo menos la camisa no es rosa…”

Mientras decidía como iba actuar su personaje,  hace un ejercicio de tratar de pensar, hablar y comportarse como Donald J. Matheson un ventrue con un criado inglés como el de Batman, una fortuna inmensa, un esfero con diamante que por sí solos valían más que el apartamento donde vivian y una profesión de asesor financiero, lo que fuera que significara comenzó hablar con una voz un poco baja de lo normal.

-¿Mister London?
-Yes my lord
-¿qué tanto habla usted Español? –dice preguntándole en el idioma trabando la lengua como había ensayado
-Muy bien señor- responde- viví en México por 20 años con mi antiguo empleador, conozco bien el idioma
-Es que, you know, … my spanish it´s not perfect… Can you help me if I don´t understand the local people?- pregunta casi de manera dulce.

Diego al otro lado se escucha aplaudir,  “muy bien hermano, eso es… va bien”. El señor London sería un ayudante genial frente a toda la parafernalia de la llegada a Bogotá, “ahora siéntese y relájese hermano… que todavía faltan muchas horas de vuelo”

El viaje en avión fue largo, aburrido y lleno de prácticas una y otra vez de como hablar como un norteamericano, cuando el piloto anunció su próximo aterrizaje Miguel solo veía Bogotá desde el aire, asunto que a Diego desde el otro lado lo conmovió y lo hizo llorar, por un instantes ambos en sitios distintos moquearon emocionados volver al país. La tierra llama, o eso dicen. 

Cuando aterrizaron tuvieron que esperar un  momento para prepararse mentalmente. No podía tener muchas armas en este viaje. Entrego una pistola al criado para que la reportara en el Eliseo, se miró nuevamente en el espejo y suspiro mientras escuchaba a Diego decir.

“Tranquilo,  recuerda eres un norteamericano muy culto,  párate derecho y camina sintiéndote superior, la barbilla más alta,  presentas los papeles,  recuerda que te llamas Donald J. Matheson, pasas luego el pasaporte y por internet se hizo reserva de un auto de lujo que te estará esperando a la salida, recuerda darle un carta al encargado del Eliseo para que el azote te deje entrar a la ciudad, son solo formalismos, luego te diriges directo al Eliseo”

Y  fue así que este hombre con un maletín y vestido elegantemente baja del avión  seguido por un criado que llevaba una pequeña y exclusiva maleta de piel de algún animal extinto.

Una vez entrar al Dorado, presenta sus papeles y se dirige a una ventanilla administrativa donde entrega la carta para el Eliseo, los empleados humanos entendían que esos pasajeros eran vip y que recibían un trato especial, por tanto en cosa de nada estaba hablando con un ghoul muy bien vestido que era parte de seguridad.

Miguel solo con llegar se dio cuenta de algo que sabía: Los colombianos son unos lame suelas con los gringos,  y más si tenían dinero.

Lo atendieron muy bien,  Mister London  comentó la presencia del arma y ellos sonrieron de manera forma dejándolo pasar.

-Mister Matheson, buena noche, espero haya tenido un buen viaje…¿desea escolta para el Eliseo?
-Ahh ¿escolta?..- hizo cara de estar perdido -¿quiere decir ayuda de seguridad o algo así señor?
-Sí, si señor
-Oh excelente, sí… si la deseo,  i want to go quicky… agradezco su ayuda

Su respuesta tenía un toque de no saber y de agradecer al estar perdido. Un billete de 100 dolares rodo por la mano del ghoul del azote quien se apresuró arreglar todo.

“Lame suelas”- pensaba en su interior, aquí cualquiera con cara de gringo viene y les falta arrodillarse.

Lógicamente lo de la escolta de seguridad era una forma no solo de cuidarlo a él sino también de que el azote se asegurara que se presentaría al Eliseo, cosa que era un plus para su situación.  Cuando salió del Aeropuerto lo esperaba un hombre con un vehículo de alta gama que le ayudo a subir el equipaje y viajar al lado de London por la calle 26.

Miguel  se sentía internamente feliz, era ese olor en el aire y muchas cosas que extrañaba. Mirar por la ventanilla mientras Diego al otro lado estaba callado más tratando de evitar no gritar. Mientras uno estaba contento por pisar su tierra el otro estaba rígido como una tabla controlando sus emociones.
Miguel deseaba decirle a Diego: “mira hermano,  ese  es el hotel del aeropuerto, y por ahí es fontibon.”, pero no podía debía hacerse el gringo y mirar la ventanilla como si nada le importara. Justo pasando por la 26  ve el sector donde vivía el Piraña, esa casa vieja donde tenía sus dominios, y más al sur de ahí era el  centro donde los pobres desdichados sin clan Vivian….Miguel se preguntaba si alguno de ellos seguiría vivo, o por lo menos el bacán que le salvó la vida.

En cierto sector voltean y se ven las montañas y al fondo la luz de Monserrate, en ese momento Diego no puede con la angustia y exclama: “Hay mi Dios, no pensé volver a ver esa puta capilla, solo de ver la montaña me causa angustia… malditos hijos de puta…”

Monserrate era el lugar donde estaba la capilla tremeré, en el sector más alto de Bogotá.
Miguel no sabía qué hacer, no podía hablarle, así que  tomo su celular y comenzó a juguetear con el como lo hace la mayoría de la gente y le escribió, “calma hermano, todo estará bien… recuerde porque estamos acá”

Mientras tanto en la capilla  Diego se desconectó de las gafas  y mientras se secaba las lágrimas apretaba el puño repitiendo mentalmente una secuencia de apuñalamiento y muerte. Odiaba recordar su primer asesinato. Había pedido tanto tiempo perdón por su pecado que hasta  había hecho una promesa para saldar la muerte de la pequeña.

Todo está bien. Recuerda tu promesa. Todo está bien. Todo está bien Diego… 

Miguel no escuchaba a Diego pero sentía su dolor, lo único que se le ocurrió fue orar mentalmente y esperar que se calmara.

Cuando había dejado de llorar fue que habían llegado al Eliseo.

Ya llegue (moqueando) estoy bien, no te preocupes, ya sabes que hacer, calma,  entra al Eliseo y habla con el príncipe, acuérdate te sientes un poco superior al resto, no seas displicente pero alza el mentón, la mirada, no seas agresivo”

Mentalizarse era lo mejor frente a esta situación, volver luego de años era confuso pero no podía dar a entender que estaba asustado.

Miguel mentalmente decía, “soy Donald Matheson, ventrue caga dinero y vidas ajenas, Yo soy Matheson, Donald Matheson  agente 007 Ventrue al servicio de la  reina capitalista y con licencia para hacerme el gringo”

Entra al Eliseo caminando lentamente con algo de parsimonia. Lateral al edificio había  brujahs disfrazados pero armados hasta los dientes. ¿Cómo logró su clan siendo tan desorganizado llegar a  controlar la ciudad?

Sintió escalofríos al entrar al edificio, pues era el mismo lugar donde la desgraciada de la princesa Angelica los humillaba solo que ahora estaba distinto, la hermosa estructura toreador ahora había sido pintada de manera parca y simple, retirado los cuadros, las obras de arte, y puestos en su lugar cuadros de Bolívar y la independencia de Colombia.

El actual príncipe no parecía tener mal gusto pues prefirió decorar el Eliseo son sencilla madera y estructuras minimalistas.

Miguel caminó con cierta parsimonia viendo todo y siendo seguido por el criado-traductor. Tras  entrar por una esquina ve dentro un salón enorme, muy cómodo que bordea una fuente de agua, lejos de ahí estaba el bar del Eliseo.

 Miguel entró al lugar y miró alrededor. Había varios hijos de Cain alrededor conversando (cosa usual en el eliseo, pero en Bogotá siempre se sentía un ambiente santafereño de chisme). Seres con distintas ropas, siendo de manera general algunos de tema agresivo, si el principado era brujah, pues atraía a los de su misma sangre. Otros un poco más formales evidenciaron interés en el recién llegado. Seguramente habría arpías entre ellos y muchos de esos lame suelas que buscarían información… la misma mierda que en todos los Eliseos.

Con paso firme  y mirando todo como conociendo el lugar recuerda que en este mundo el que no pone límites es devorado por los lobos, así que  camino de manera directa cruzando el salón e ignorando las múltiples miradas.

Este hombre que entraba con su Armani y ghoul inglés que denotaba tener mucho dinero, miraba por encima del hombro a todos, y parecía estar dispuesto a encontrar al encargado para su presentación.
El guardián del Eliseo no se molestó en preguntar sus intenciones, y una  criada con senos enormes y buen cuerpo recibió su carta. Una mirada fría y poco entusiasmada por parte de él lo acompaño (realmente tuvo que hacer un esfuerzo enorme para no excitarse, pero la tensión ayudaba a no prestar atención a esos detalles)

-Señor Matheson, por favor siga, el senescal Eduardo Coltazar  le atenderá en estos momentos.
Miguel se arregla la corbata de manera nerviosa y traga saliva. Eduardo Coltazar no era otra persona que el Piraña. 

En ese momento recordó los alias de sus amigos sin clan, el Truco y  Kiss lover, ambos muertos por él en las alturas, además del otros…pobres diablos.

Era ahora el momento de pasarse desapercibido, si su disfraz no confundía al Piraña nada lo haría.
“Ehhh …Tranquilo parce, el man no sabe que es usted, ni se lo imagina, solo no la cague”,   replicaba Diego que curiosamente sonaba muy nervioso. Vaya asunto con su “pepe grillo” cuyos consejos de tranquilidad eran totalmente poco tranquilos.

 Sea por la razón que fuera justo hoy el príncipe de la ciudad no estaba y entrar a esa sala era una sopa de recuerdos.

-“Thanks you so much”- dijo él con una delicada voz mientras cambiaba a español- me encantará presentarme ante él.. ammm … London please, come with me.
-Yes my lord

Es curioso como mucho de eso  era visto por algunos otros cainitas que le vigilaban con curiosidad, y como siempre las cosas ocurren por algo su visita despertó el interés de uno en particular que lo revisaba de manera insistente.

Miguel poco preocupado por “la chusma” sigue a la mujer por un corredor que ya conocía y que llevaba al salón del principado. La razón por la cual el mandatario no estaba era un asunto de mala suerte, pues justo cuando uno no está, el senescal es quien le remplaza…

Vaya mierda…

Las puertas se abren. Miguel ya sabía que estaba ese desgraciado dentro porque podía sentir su pútrida presencia, sea como sea habían pasado sus años, y él aún no olvidaba como este desgraciado le arruinó su vida.

Se mordió el labio y recordó su papel. Con pasos delicados y cortos entra al salón, mira de lado a lado buscando al encargado. No había nadie que le esperara pero si una silla enorme que le daba la espalda. Un minuto más tarde no había respuesta así que Donald Matheson, se rasca la garganta y dice de manera simple.

-¿Mister Col-Ta-za? (pregunta pronunciando mal su apellido de aposta)

La silla  se  da vuelta hacia él, demostrando que se trata de una giratoria. El hombre estaba revisando su Smartphone y parecía no preocuparse por la educación ni por mirar a los ojos a quien le hablaba. Miguel mira al Piraña con frialdad tratando de no demostrar que interiormente deseaba golpearlo. El piraña estaba vestido con un traje color  gris , camisa blanca y muchas adiciones de oro, parecía en cierta forma cantante de regueton o de rap de Nueva Yord. 

-¿A quién tenemos aquí?- dice un poco frio ante la figura extranjera, cuestionando posiblemente su apariencia, mientras deja de lado el móvil y hace una mueca

-Señor Col-Ta-Za, discúlpeme mi español no es muy bueno- Dice de manera lenta – mi traductor me ayudará en cualquier caso. 

London hace una venia ante el senescal

“ Vas bien,  preséntate y luego alágalo de alguna forma, eh Ave María  vaya hijo de…”, añade Pepe Grillo Diego bastante indigando. “hermano mejor no digo más…”

Miguel  trata de no afectarse por Diego y comienza a hablar lento, como si tratara de hablar español pero no teniendo mucha fluidez.

-Mi nombre es Donald J Matheson, y he venido a presentarme an-te usted para cum-plir la tradición, mostrando mis respetos ante  ahhh usted y el príncipe…. (mira a London y le dice) How do you said “privilege”?
- Privilegio, señor – murmura London
-Ohh sí, sí… es un privilegio estar aquí en Bo-gotá

El Piraña comienza a sonreír de manera socarrona, parecía estar burlándose de él mentalmente (cosa que realmente sí estaba haciendo)

-¿Qué lo trae aquí señor Quiebrason… perdón Matason? (Dice pronunciando mal su apellido con un doble sentido local)

“Ehhhh Ave María, salió payaso el señor,  hazte el pendejo y lánzale una frase en inglés para que London traduzca y esperas” le escribe Diego en la pantalla visual.

Entonces como lo estableció  Miguel hizo cara de confusión…

-Negocios, ahhh   I will be in Bogota two to three days…
London se apresura a  contestar
-El señor Matheson le informa qué…
-Entendí perfectamente, cállese y deje que hable con su amo- dice el cortando al criado de forma mal educada, mientras que el mismo hace una venia de aceptación- Según me informan, es usted Ventrue

Diego indignado desde el otro lado musita: “vaya cabrón… no olvides el dinero, a ver si eso lo calma”

-Si señor, lo soy…
-Entiendo, ¿y donde piensa hospedarse?
- ahh… “me”  tener una reserva en Tenquen-da-ma Hotel, ahhh…I forget,  London, please give the briefcase to his asistan.

El criado le entrega un maletín a uno de los guardias que custodiaban al senescal

-Esto ahh… es una contribución al Eliseo y  su-magestad the princess. Es un privilegio como le expreso, estar acá en Bo-go-tá, cumpliré con… the laws… eh las leyes en mi estadía.

El senescal le indica al guardia que le del maletín y se puede ver como sus ojos se iluminan al ver  los 10 mil dólares en billetes de 50  puestos de manera ordenada en el maletín. Casi de manera automática el hombre saca uno de los manojos de billetes y lo mira con detenimiento. Se mostraba complacido.

Y mientras Matheson, miraba como el Piraña  disfrutaba del dinero que no era de él, Miguel  en español solo podía insultarle con una sonrisa en la cara  “hijo de la gran puta regodeate con esos billetes que ya sé que te vas a robar la mitad, pero a los perros como tu se dejan comprar con cualquier mierda”

-Agradezco su aporte señor Mateson, espero disfrute su visita a Bogotá, recuerde que debe cumplir con las normas, el príncipe no duda en quebrar a los traidores.

Matheson y London hacen una venia al ver que se  levanta de la silla  y se retira mientras  los guardias le siguen. 

Miguel se siente más tranquilo, parecía que lo había engañado, un guardia les señala la salida y ambos salen. Entonces de manera algo confusa le pregunta a London en voz alta qué se refería el senescal con quebrar y el criado no supo darle una buena repuesta.

“Bravo!!!!... ehhh Ave María casi me da un ataque al corazón, pero el Piraña no sospecha nada… Muy bien parce, te la hiciste, ¿vos viste como le brillaron los ojos con la plata?, seguro se queda con la cantidad, pero mejor, el hijo de puta está haciendo su propio hueco… ahora al hotel, sal de ese nido de ratas..”

Donald J Matheson, entonces salió del salón arreglándose la corbata en un espejo, caminaba de manera delicada llevando siempre el maletín con el documento, su idea era salir pronto cuando de repente una persona lo aborda justo antes de salir.

-Hello, my name it´s Tobias Borda, my master, Gregorio Monsalve Jaramillo wants to see you. Do you have a moment to talk to him?

“Mierda Miguel, es el primogénito Ventrue, te toca seguirlo… !demonios!”

-Oh, yes, sure- dice con una delicada sonrisa mientras sigue al criado.

sábado, 26 de diciembre de 2015

El Lado Oscuro de Miguel



Era hora de emprender ese enorme viaje desde Norteamérica a Suramérica, un viaje lleno de temor y dudas.  Después de ver videos y sentirse un idiota ensayando Miguel simplemente se rindió y acepto su presente como un réquiem. 

Decidió no comentar que Fowles se saltó las rígidas normas tremere, no era su obligación y no tenía ningún vínculo de sangre con dicha casa como si lo tenía Diego.  El silencio se había convertido en su amigo desde hace mucho tiempo, desde que mató a esa mujer se sentía alejado de las emociones, como si en parte no le importara morir o sacrificar más su vida. Diego ocupado en sus propias crisis no había captado el  real estado de su hermano de alma.

Y es que cuando un hombre ha tenido una historia hay muchos asuntos que no se cuentan y quedan en el bolsillo del pantalón de atrás, algunos escondidos dentro de los muchos documentos del inconsciente. Asuntos que actualmente él no recordaba porque su vida como humano era tan añorada que olvidó las pesadillas vividas.

Cuando un hombre en vida empuño un arma por ideales e hizo cosas muy cuestionables siguiendo órdenes por una causa de “la  liberación del pueblo y para el pueblo”, cuando aun siendo humano participó en combates, mató y  dañó a personas involucradas en el conflicto como también inocentes por acciones directas o daños colaterales donde muchos civiles fueron perjudicados y otros violentos abatidos. Cuando tu vida fue marcada por la violencia y el fanatismo a pesar de que en esos tiempos buscaba un real cambio de la sociedad. Y Cuando a pesar de todo eso su vida fue un conjunto de tristezas, culpas y alegrías vanas él no podía negar que dentro de esa alma que buscaba redimirse había un ser de un pasado turbio. 

El combate era el combate, disparar en nombre de un cambio social, en nombre de una vida digna que de manera paradójica también perjudicaban con la violencia. La guerra siempre es igual, nunca cambia.

 El tres- sesenta, era un apodo que tenía por su puntería en el fusil y porque en un combate por varios flancos logró abatir a gente del ejército nacional que se presentaban por todos lados. Entró al EPL  cuando era un niño huérfano que había perdido a su familia asesinada por un terrateniente, sus hermanos quedaron a cargo de tías y  parientes lejanos, y él lleno de venganza y dolor  aceptó ingresar a este ejercito donde también pasaba hambre, tenía que vivir maltratos de los otros guerrilleros que al verlo joven le ordenaban hacer labores incomodas mientras aprendía como un robot los principios del comunismo y las filosofías de igualdad. Un lavado de cerebro bastante eficiente para un joven con tanta  necesidad de venganza y deseos de cambiar la muerte de sus padres.

Durante las noches soñaba con los últimos momentos de su padre moribundo sobre el pasto, y como su padre se despidió de él llamándolo por su nombre completo. “Miguel Pompilio, no grite, no…”
Si una frase sin concluir, una historia sin contar, un segundo nombre olvidado por los recuerdos.
Miguel Pompilio Rivera Pedraza, es su nombre completo. Pompilio era el nombre de su abuelo materno. Los campesinos suelen tener nombres así  a mucha honra, pero con el tiempo para evitar burlas en las filas  Miguel olvidó el Pompilio y nunca lo comentó  y luego de eso el apodo se apoderó de él, y  “el Tres- sesenta” nació para quedarse.

Tanto dolor detrás de un fusil de asalto, tanta rabia, tanta injusticia y melancolía… cuando su madre resultó desaparecida, y  se supo que le habían matado y enterrado en el arroyo solo quedaba la venganza, y la sensación de hacer algo por dormir ese dolor persistente en su vida.

¿Qué lleva a un niño de 13 años a cargar un fusil y abandonar su niñez en un charco de sangre?
Si la respuesta no es obvia, la pregunta está mal formulada. La venganza  era parte del pastel, pero no todo el contenido. 

Cuando la justicia se presentó y el asesino de sus padres, el alcalde del pueblo yacía inerte luego de que el jefe de la escuadra le pegara un tiro en la frente. Miguel con ahora 14 años pateo el cráneo del sujeto fracturándole la quijada y reconociendo entre lágrimas pasadas que la muerte del fulano no había sido suficiente para curar el dolor que sentía. 

Todo se había ido con la muerte de ese hombre y  él continuaba vivo con las recuerdos de lo que él le hizo, dándose cuenta que ese dolor no debía permitirse y que otros niños no debían sufrir la muerte de sus padres por la codicia de un viejo terrateniente.

Entregarse a ser un esclavo de las ideologías comunistas, actuando como una especie de zombie sin criterio siguiendo órdenes y traspasando límites. Aprendió a leer y a escribir de manera torpe en las filas, y  sus día a día eran de grandes recorridos por montañas y fincas sintiéndose  grande y peligroso, aunque no fuera nada de eso.

Sin embargo aunque con la visión viciada por sus ideales, Miguel no era ningún tonto y si bien aprendió a leer y escribir con poca ortografía, y escuchaba todo, él comenzó aprender de la vida desde el lado más amargo del pastel.

Se aprende a sobrevivir en un contexto hostil buscando ideales que gritaba otro hombre pero también dándose cuenta que la historia no mentía y que la pudrición social era una realidad. No era tonto, nunca lo ha sido y lo fue. 

Cuando se enamoró a sus 16 años de una campesina de otro departamento, cuando entendió el poder de las hormonas y del ansia de la carne, fue cuando también entendió que su alma añoraba la familia que perdió para siempre. Olga, su primer y único amor era la mujer que él deseaba para hacer una familia, el problema desde siempre era que también había otras cosas que él deseaba de otras mujeres.

Por mucho que él la quisiera, no sabía amar, y tampoco respetar. Era inmaduro, caprichoso, celoso, agresivo y mentiroso. En otros terminos se podía decir que había sido con ella un gran hijo de puta.

Entre desplazamientos y promesas posiblemente Miguel no aceptaría lo mucho que le hizo sufrir. No fue un buen hombre para ella y ciertamente tampoco era un buen ser humano.

Cuando ella desapareció y  se comentó que estaba muerta él no pudo con el dolor y la culpa de no haber dejado la guerrilla cuando ella se lo pidió. Peor de todo, idealizó su relación y olvidó lo mal hombre que había sido con ella. En últimas luego de su abrazo ella se convertiría en una santa y  él olvidaría  lo miserable que fue e ignoraría lo mal que iba su relación. No podía soltar su único recuerdo positivo humano, porque cuando llego a la no vida, todo se convirtió en oscuridad.
Miguel cuando fue abrazado por ese antiguo brujah ya había hecho cosas como humano bastante cuestionables y reprochables, en últimas si bien no era un psicópata y no disfrutaba matar, dejar de ser humano le confirmó su condena, perdió su vida y fue luego de eso que tomó conciencia de su mal. Lo habían escogido a él por sus convicciones y ahínco, la cita médica con el cardiólogo por una dolencia pasada nunca fue cumplida, su corazón estaba tan muerto como sus esperanzas.
Era un castigo, un maldito castigo. Lo había perdido todo, y ahora solo tenía recuerdos. El cumpleaños de su madre, de su padre, el aniversario con Olga, la fiesta de su pueblo, el olor de sus cuerpos al tener relaciones, las sonrisas, la luz de la madrugada, el sonido de los pájaros y el olor de la tierra húmeda cuando ha llovido.

Pudo haber perdido más humanidad con el abrazo, pero no fue así. 

Miguel había sido escogido para ser un ser de la noche por un hombre respetado por su violencia pero también por sus ideales Anarquistas. Nicolás Estrada alias "El Comunero"  tendría  más de unos quinientos años (aunque hay quienes dicen que más), tenía un extraño acento pero se hacía llamar por un nombre latino, muchos decían que ocultaba algo y que vivía en Bogotá al margen de la camarilla,  sea como sea ese hombre  tenía buena concentración de sangre.  Miguel nació dentro de la oscuridad con un plus por ello, sin embargo lo curioso era que este padre de oscuridad era bastante  desconfiado como para  entrenar por mucho tiempo a sus chiquillos. Si sobrevivían a ser carne de cañon posiblemente se merecerían su atención. Y Miguel sobrevivió…

Aprendió por poco tiempo con él, no tenía ningún beneficio por ser su chiquillo y básicamente se lanzó a la independencia una vez pudo volver al monte buscando los rastros de Olga, tratando de saber si estaba viva o muerta, pero todo era un gran bloque de ladrillos. Desapareció simplemente y con ella una necesidad interna de redención.

Se puede decir sin lugar a dudas que se entregó a la causa socialista en el monte durante varios años, escondido en campamentos y usando las armas en pro de su visión. Se acompañó de algunos otros brujah y gangrel guerrilleros por un tiempo viviendo en territorios naturales, alimentándose de animales y de vitae de otros revolucionarios vivos. Territorios de la Gaia donde los lupinos estaban cerca.

Vivió en una época donde los grupos guerrilleros no estaban tan pervertidos por el tráfico de droga, cuando su grupo base firmó la paz con el gobierno volvió a la capital y se reencontró con su siré, el hombre poca atención le puso, aunque si le dijo que había un negocio tranquilo y rentable que podía manejar. Miguel entonces comenzó a vender armas de orígenes cuestionables, en realidad las mismas habían sido robadas y se vendían bien, un arma por económica podía alcanzar fácilmente más de un millón de pesos, y los fusiles, y otras tenían un alto valor. Se podría pensar entonces, que él alcanzaría una riqueza gracias a esa actividad, y ciertamente si logró tener algo de dinero que le permitió comprar una casa muy humilde, pero el dueño del negocio era su sire y él era quien ganaba gran parte de todo a pesar de que  no lo veía por meses, Miguel era un simple administrador.
Quien vende un arma en parte es responsable de lo que se haga con ella. Se encontraba perdido en sí mismo. Se sentía terriblemente solo, los brujah suelen compartir residencias y vivir juntos. Vivía con mucha más gente que causaban más problemas que beneficios, se encerraba en su  cuarto y mordisqueaba sus recuerdos una y otra vez. No tenía amigos con quien hablar de asuntos del corazón, y hasta hablar de asuntos un poco más simples era dificultoso.  Entre griteríos brujah,  rumbas y consumo de alcohol, pasaba su existencia terriblemente aburrido. Pensaba  irse a otra ciudad  cuando sucedió lo que sucedió.

Se durmió en un sitio y despertó en otro al lado de  otro grupo de vampiro, uno de cada clan de la camarilla. Había pasado mucho tiempo desde que él recordaba,  y ciertamente apareció a las afueras de Bogotá junto a otros hijos de Cain que estaban tan confundidos como él.  

Recuerda la ira al despertar ahí, no comprender nada y sentirse que era llevado como ganado a ver al príncipe de Soacha  quien los alimentaria, les daría armas y les informaría que debían volver a Bogotá. Todos sus compañeros de recorrido se quejaban, pero el que más ponía su criterio y se había oír  era Diego Garcia, el tremere con ropa elegante que no comprendía que demonios le había ocurrido.

Curiosamente Miguel, sintió que Diego hablaba con la verdad y le apoyó en sus palabras, comprendió perfectamente las ideas y poco a poco de nada comenzaron hablar. Primero sobre el problema y luego sobre cómo salir.  El asunto era que  luego de ir a Bogotá y enterarse de que les habían quitado el corazón y que eran una especie de escuadrón suicida de la princesa, se solidarizaron por su causa y desgracia, compartieron entre ellos su dolor, su furia y algunas risas desubicadas. Fue entonces que entre ellos formaron una alianza muy fuerte. Posiblemente no lo sabían, pero eso les ayudaría en el momento que les tocara tomar decisiones. Sus respectivos clanes querían generar odio entre ellos, pero, nunca imaginaron que se hicieran tan amigos, tanto que se comentaban los secretos que escuchaban y trataban de ayudarse y ayudar a los demás. No todos en el grupo eran confiables,  el gangrel, el nosfertu y el ventrue eran personas que les colaboraban, pero sus compañeros toreador y malkavian se aliaron contra ellos.  

Miguel buscó a su sire, y le informaron que lo habían matado. Una gran sorpresa siendo un ser tan fuerte. "El Comunero" lo habían matado en una invasión Sabbat, y por más que preguntó no encontró a nadie de su pasado. El único  que estaba el Piraña, el sheriff  y primogénito de la ciudad fue el único que le ofreció apoyo, si hacia lo que él deseaba. Le hizo creer que era su amigo y el llego apreciarlo… estaba muy equivocado con él cosa que luego entendería.

Durante un tiempo el hacer misiones sin sentido, arriesgar su vida y odiar de manera más fuerte a la princesa Angelica. La soberana toreador de Bogotá que les había quitado todo no dudaba en humillarlos cada vez que tuviera lugar diciéndoles que les había robado los corazones y que si no hacían lo que ella quería  ordenaría que los mismos fueran destruidos.  Diego desarrolló un odio profundo por la princesa Angelica, aspecto que marcaría su destino hasta la actualidad. 

Y mientras algo podrido se cocía en Bogotá, ambos amigos hablaban del pasado y del presente. Lloraron lágrimas de sangre, se comentaron sus problemas, sus miedos, sus sospechas, se conocieron tanto que  sin darse cuenta desarrollaron un fuerte vínculo, traicionarían a sus clanes sin dudarlo con tal de proteger al otro. Desde el primer momento que notaron su gran amistad comenzaron a tacharlos de maricas.

Miguel vio en Diego la persona que le hubiera gustado ser, una persona correcta, buena que nunca había matado a nadie y que parecía afanarse por el bienestar de los otros y que era honesto. Cosa que Miguel no era,  sus manos estaban untadas de sangre, y sus compañías no eran muy puritanas.
La tragedia se desato aquella noche de revelaciones y muertes. 

Mientras Miguel se hacía solidario a la causa sin clan y se haría líder de los mismos, siendo reconocido por ello y tratando de pelear contra el Piraña. Su corazón se volvió a conectar con esa misión de lucha contra los abusos, y como él sufrió en vida los mismos, le molestó el dolor que vio en los ojos de los sin clan cuando el Piraña los pateaba. Terminó haciendo un discurso encima de una mesa pidiendo revolución y ciertamente los sin clan le apoyaron.

Fue la primera vez que sintió que dejó de ser un zombie y que había una razón para vivir.

Al mismo tiempo Diego inicio la secuencia de autodestrucción que lo acompañaría toda su vida. Bajo el precepto de la alianza tremere, el  regente Radu le pidió participar en un rito para matar a los nosferatu. Le engañaron de manera directa, y el que ante órdenes no podía decir que no, terminó matando a una niña e invocando a un demonio que haría el trabajo sucio. El problema era que Diego cambio la orden motivado por el odio a  la maldita princesa Angélica  y pidió la muerte de los toreador.

Eso, eliminaría el clan en la  ciudad de Bogotá mientras una horda de fulanos atacaba la capilla. Miguel apareció con los sin clan para defender el lugar a pesar de que esa no era su casa, Diego lo  necesitaba y peleo para defender las instalaciones momento en el cual ve como sus compañeros de combate mueren por un disparo en la cabeza que les estalla el cráneo. A lo alto el Piraña mataba a sus amigos uno a uno. Miguel furioso y en frenesí se enfrenta al Piraña para matarlo, y cruzan ataques siendo casi mortal para él. 

Un sin clan utilizando celeridad le salva  justo en el momento que el Piraña iba a darle muerte y se interna en la capilla tremere, junto algunos otros que huían del conflicto.

Y fue ahí donde Diego entre lágrimas y un dolor exagerado le comentó lo que había hecho y su sospecha de que iban a matarlo. Informó a sus superiores de lo ocurrido y espero su castigo. Cuando se le informa que  Xavier De Xincao había venido a la capilla por lo acontecido. Se supo entonces que Radu, el regente de Bogotá había  muerto hace unos meses y que quien había ordenado a Diego era un farsante.

Luego de eso y de celebrarse una espantosa reunión donde El Piraña y De Xincao piden informe de lo acontecido  (con un tinte de sarcasmo y burla por parte del sheriff brujah quien se burlaba por matar a los amigos de Miguel, la actitud seca y casi estoica de Xincao)

Era claro que las ordenes era seguir juntos y esperar la muerte, y entonces la única solución fue  buscar un avión y salir del país para siempre, Colombia era un sitio donde nunca podrían volver.
Miguel recobró un poco el sentido de su vida al darse cuenta que podía ayudar a Diego que cada vez estaba menos humano y más inestable, y por otra parte  él no volvería a sentirse solo. El vínculo etérico que se formó era similar al de las parejas a pesar de que su cariño no era sexual. Era como darse cuenta como un hombre tan bueno había caído tan bajo por una tragedia que no era directamente su culpa. Todo eso había sido injusto, y Miguel se propuso protegerlo.

Pero  proteger a un hombre totalmente cambiado por las circunstancias y afectado en su humanidad sería una lealtad que pagaría de manera agridulce.  Los primeros años de lucha en el exilio le habían enseñado que su ideología de salvación podía no estar correcta, pero aun así se hizo lo suficiente para que se dieran nuevas oportunidades de cambio y de sanación. Una montaña rusa de emociones y de fatigas, acciones basadas en la suerte y en la ironía de la comedia negra.

Miguel había alcanzado en un proceso personal cierto grado de humanidad superior, sin embargo no se podía hablar de él como un iluminado y ni siquiera como un maestro porque sus acciones eran realmente contradictorias y poco coherentes.

Pero la incoherencia siempre busca el  balance hacia el ser o el no ser.

Hacer la misión para los tremere lo había conectado con su violento pasado, el animal interior que vivió en él  mucho antes de ser vampiro, y que quería dejar un poco de lado, perder un poco su alegría de vivir por hacer algo sin corazón aleja a cualquiera de su humanidad.

Lo que no sabía Miguel era  que  su regreso a Bogotá traería a su vida ciertas verdades ocultas que marcarían  la historia desde otra mirada.

De Cincao solamente seguía moviendo los hilos.