viernes, 27 de agosto de 2010

Movimientos del alma


El ambiente era oscuro y nublado, sólo se veía un rasgo de luz sobresalir.
-          “¿y cómo es estar aquí?”, le pregunta Rowan a su esposa la cual no se ha separaba de él, digo, tu sabes, ser un espíritu..
La mujer sonríe mientras le acaricia el rostro. “Es... distinto, no sabría decirte bien”
-          Sí no fuera por esta maldita luz que me amarra podría quedarme con tigo para siempre”
-          “Eso no lo puedes decidir tú mi corazón”. Ella lo abraza fuerte.
-          “¿cómo?”
-          “A mí me permitieron venir a visitarte, porque estas en nuestro plano, pero..” Se muestra preocupada
-          “¿Pero qué?”
-          “no sé que pase, después de que se rompa la luz amor” Lo abraza. “Es posible que estemos en distintos sitios”
Rowan se aferra a la mujer cómo un niño a su madre.
-          “No creo poder soportar perderte de nuevo”.
El miedo que sentía no se podía explicar. Recuperar a su esposa, para volverla a perder, no era justo. Él no era una mala persona, no podían condenarlo simplemente por ser vampiro.
En ese momento la luz que lo une al mundo mortal brilla, y ella con  dulce voz dice.
-          Estarás bien.
****
Abre los ojos. Todo está nublado. Poco a poco las brumas se forman y puede ver una mujer rubia que lo atiende.
-          ¿Señor Rowan?
El mueve la cabeza levemente angustiado. Se siente extraño.  Trata de moverse, pero  no puede. Sólo puede controlar su cabeza. Siente que sufrirá un ataque de pánico en cualquier momento.
-          Ahhh ahh uhh. Grita y se mueve con ansiedad.
-           Calma señor Rowan, calma, estará bien, acaba de despertar, sólo relájese.
Los quejidos son muy sonoros, así que en menos de nada la habitación se llena de curadores y personal de la capilla. Muchos de los profesionales murmuraban cosas por lo bajo en relación a la situación. Rowan estaba muy confundido, no parecía saber donde se encontraba. Los aprendices le dijeron su ubicación, pero él estaba en pánico total.
Mira a su costado y ve como un hombre se acerca.  Rowan lo mira, y por un momento se tranquiliza, no totalmente, pero por lo menos ya no se queja..
Trata de hablar, pero su voz no  se escucha, es como un hilo sonoro.
-          ¿Qué dice? Dice un aprendiz joven
-          Posiblemente incoherencias. Responde otro
Terence se hace a su lado, pero permitiendo que los demás trabajen. Mientras  Rowan sigue murmurando.
-          ¿Quién es Marcus?. Dice uno que  estaba utilizando sus sentidos agudizados.
-          Les dije que estaba diciendo incoherencias, lleva dos meses así, la cabeza le debe estar fallando.
-          Cállate Bosenberg  , si sigues con esos comentarios recomendare al regente que te transfiera. Dice  un aprendiz de alto rango. No es ético ni profesional hablar de eso frente al paciente.
El hombre baja la cabeza y calla. En ese instante se escucha una voz sonora.
-          ¿Qué hace tanta gente en la habitación? Dice un medico que entra con autoridad. Este no es un zoológico ¡Fuera!
Todos voltean. Es el regente. Inmediatamente salen de la habitación con cara de miedo. Su superior se encuentra furioso.
-          Tu no. Señala a Terence cuando se dirige a la salida. Acércate a él, está confundido.
Al mismo tiempo que dice eso, se acerca a Rowan quien  balbucea.
-          Alexander, soy el Dr. Morelli, no me recuerda, no se preocupe acaba de despertar, es normal que se sienta así.
En ese momento  utiliza una luz para revisar sus pupilas, y una aguja para establecer sensibilidad. Todo parece normal. El chiquillo de Rowan se acerca tímidamente  a su sire,  y por primera vez se escucha la voz de Rowan débilmente mientras extiende de manera temblorosa su mano.
-          Marcus, perdóname.
El chiquillo le toca la mano y le dice calmadamente.
-          Señor, soy Terence.
Rowan  deja de hablar y abre bien sus ojos.
Cierra los ojos mientras tiembla. Poco a poco comienza a sentir nuevamente el  tronco. La enfermera le acomoda su cama y le pone música clásica para que se relaje, mientras el médico  revisa al recién despertado.
-          Bueno, esto es una leve mejoría. Le dice a la enfermera. Pero aún así está muy débil, no  creo que tenga fuerzas de hacer mucho.  Es posible que vuelva al estado anterior, así que simplemente manténgalo cómodo y aliméntelo con vitae  fresca de manera oral. Si se puede traer directamente al recipiente mejor.
-          Si doctor.
-          Sí vuelve a entrar en coma necesito que me avise, y no vuelva a permitir que entren más de dos aprendices como sucedió hoy. Dice el hombre de manera seria. Es más, sólo los aprendices que autorice podrán entrar,  ¿entendido?
 Alexander necesita descansó  y lo que menos requiere  es que lo molesten. Mira a la enfermera. Recuerde que el médico tratante soy yo, si vuelve a suceder algo así tendré que amonestarla.
-          Sí señor. Dice la mujer con tono sumiso. No volverá a pasar.
El  hombre canoso sale de la habitación y la mujer mira de reojo a Terence quien entiende su malestar. Al poco tiempo entra un criado,  al cual se le extrae vitae caliente para alimentarlo de manera directa.
Después de eso, Rowan se muestra más tranquilo como si  hubiera tomado conciencia de  donde está.
Señala a Terence y le hace un gesto para que se acerque.
-          Te-Terry. Su voz suena muy débil. ¿Marc logró escapar?
Terence sonríe alagado. No podía creerlo, pensaba que nunca lo recordaría.  Se levanta, y busca en un cajón unos papeles, y después de ubicarse de forma que él pudiera escucharlo, comienza a leer con su voz calma, mientras Alexander sonreía atento...
Todo el tiempo lo escuchó  mientras le leía.
****
Unas semanas antes de que Rowan despertara, la ciudad de los Ángeles se vislumbra igual que siempre. Por una calle no muy transitada se ve un vehículo acercarse a la orilla. Dos hombres que se bajan felices del carro.
-          Me alegra llegar por fin, qué bien la pasamos, y lo mejor. Sube su voz ligeramente. ¡con platica!. Toma una maleta y mira a su amigo. buenos recuerdos y sobre todo descansé.
Diego estaba contento porque habían ganado diez mil dólares en las Vegas, y adicionalmente también visitaron el gran cañón. Habían comprado algo de ropa, y  el resto lo habían guardado para otras cosas.
-          Pos  por lo menos podemos gastar esa plata pa pagar deudas que eso si no falta. Dice Miguel cargando  dos maletas. Igual cómo yo estoy de mantenido, pos...
Diego lo mira de reojo y lo interrumpe mientras suben por las escaleras. Ese comentario no le ha gustado ni cinco.
-          Vos deja de decir esas bobadas, que tú sabes que yo a vos te estimo, vos te lo mereces. Lo mira al rostro.  me salvaste la vida, e igual...
Pero en ese momento Miguel lo interrumpe  y lo hace frenar en seco tocando su hombro. Lo que ven no lo pueden creer.
¡Puta vida! Piensa Diego, uno voltea a ver a otro lado y se le meten.
La puerta del apartamento está medio abierta. Miguel palidece, le hace un gesto a Diego para que espere, saca  una pistola que tiene e ingresa al apartamento. Lo sigue Diego caminando despacio.
El que entró  no pudo avanzar mucho.   Hay un cuerpo  tendido en el suelo boca abajo.  Está muerto, los hechizos de protección que puso Diego lo mataron.
Lo voltean para ver su rostro. Ya lo habían visto antes.
Era Ramón Pedraza.
Tras aproximarse, el cuerpo se vuelve ceniza. Ambos se miran con gravedad y cierran la puerta del apartamento.

viernes, 13 de agosto de 2010

La Pista (parte 2)


Evidentemente necesitaba descanso, pero mientras salía de la oficina del regente pensaba que no era las vacaciones que había pensado tener.
Pidió unos días de  vacaciones argumentando que había sacrificado muchos festivos en la capilla. El regente Le concedió el tiempo casi sin preguntar. Había que aceptar que el sujeto era justo.
Miguel había desarrollado un plan, y él le había ayudado para que fuera perfecto.

Se sorprendió con su estrategia, sólo quedaba  esperar que lo planeado se hiciera, y no terminaran arruinandolo todo.
El viaje lo harían por tierra, saldrían del estado de California, cruzarían por la carretera interestatal 40, el estado de Arizona, y llegarían a Nuevo México, a la pequeña ciudad, llamada Rock Springs.  El traslado, les llevaría dos noches, aunque podría ser menos, con suerte.
Diego feliz por los días libres, pero preocupado por lo que fuera a venir, camina por los pasillos algo distraído, cuando  de repente para en seco. Casi choca con aquella mujer ruda con la cual conversó hace unos días a la entrada del edificio.
-          Yo de usted  mandaba a revisar sus anteojos.
-          Oh disculpe, parece que mi formula es insuficiente para esquivar  víboras.  Diego la mira a los ojos desafiante, mientras la mujer se muestra ofendida. Con su permiso.
Sin mirar hacia atrás él continuo caminando con expresión seria. Sólo después de  salir de la capilla, se dió cuenta de lo que había pasado.  No sabía cómo se le había ocurrido tal respuesta, pero agradeció ese repentino toque de sarcasmo en la misma. Llegó sonriendo al apartamento,  y casi riéndose de la situación. Necesitaba empacar y arreglar unos últimos detalles.
Terminó esa noche, y después de un día sin pesadillas (lo cual agradeció), despertó listo para viajar antes de que cayera el sol.
Miguel tenía 3 maletas llenas de cosas, desde ropa, hasta armas. El auto, se lo habían prestado para la misión, y esperaba devolverlo completo. Así que después de llegar a donde estaba el vehículo, emprendieron viaje.
-          ¿Tienes  el mapa?. Dice Miguel mientras conduce
-          Aquí está, afortunadamente no es difícil llegar, hay que  salir por Rancho Cucamonga, tomar la 15, y luego la 40...
-          Malditos Gringos y sus vías extrañas... murmura mientras conduce
-          Ve, haceté el paseo agradable tres-se, que igual por ahí nunca hemos ido, podemos aprovechar para conocer, lástima que, bueno tengamos otros planes, me hubiera gustado conocer el gran cañon, según el mapa pasamos cerca, pero no se qué tan seguro podría ser, es muy posible que sea terreno de hombres lobo.
Diego  le explica las características de ese parque natural. Sabe que no es conveniente el desvió, podrían meterse en más problemas de los necesarios.  Sin embargo Miguel dice que si tienen tiempo pueden ir a verlo, igual eran sus vacaciones.
Una sonrisa lastimera se observa en el rostro del médico. No era su idea de unas vacaciones, pero por lo menos, se podía concentrar en otras cosas.
-          Ehh Ave María parcero, sabe, este paseo esta larguito.  Dice Diego al ver el mapa. Si se cansa en algún momento, yo conduzco... En ese momento Miguel se carcajea
-          No hermano, gracias. Dice en son de burla. No quiero que pase lo mismo que en las Suecias. Diego  lo mira de reojo, mostrando su disgusto.
-          ¿Vos nunca vas a dejar de recordármelo, cierto?
-          Jajajaja ¿cómo lo voy a olvidar?, sí fue la primera vez que ví un carro empotrado en una cabina de teléfono.  Se ríe concentrándose en la vía.  Con lo que me fregué pa conseguir el carrito, y buste se le da por hacer “esa llamada a larga distancia”. García se ríe con fuerza. 
Era algo que nunca olvidarían. Estaban en una situación delicada. Miguel le había enseñado a conducir, pero él no era muy diestro.  Después de un tiroteo  decidió tomar el carro para huir del caos, con tan mala suerte que se estrelló.  Diego  argumentaba qué le fallaron los frenos, pero Miguel, lo dudaba.
Luego de una serie de conversaciones, silencios, risas y desvaríos, ambos amigos estaban pasando un buen momento.  Las horas se pasaban mientras manejaban y revisaban que nadie los siguiera. En realidad, el auto parecía andar sólo en esa carretera. El panorama poco a poco  iba cambiando.  Salieron  de  California y  entraron a  Arizona. Las tierras se hacían más áridas, se observaban las tierras ganaderas, y otros lugares interesantes.   Tras ver el reloj, decidieron parar en un hotel para pasar el día. Amanecería pronto.
En un motel  típico norteamericano, de aquellos que están al lado de la vía, pagan una habitación. El tremere  realiza el ritual de protección del refugio sargrado, que evita que la luz del sol entre a donde el vampiro duerme, y tras poner el anuncio en la puerta de “no molestar”  esperan que puedan continuar su viaje al caer nuevamente el sol.
Luego de cerrar los ojos Diego comienza a soñar.  La imagen de la mujer con la que planeaba casarse se presentaba una y otra vez.  Aquella enfermera hermosa que en  1948 lo  sedujo con su amabilidad, y luz interior. Podía sentir su perfume, y en el sueño, podía ver  como ella  atendía a los enfermos  del hospital donde trabajaba. Diego nunca llego a besarla, a pesar de que estaba enamorado de ella. Había planeado pedirle una cita, soñaba con casarse y llenarla de hijos, pero, justo en ese momento estalló una revuelta por el asesinato de Gaitan, y una bala perdida perforo su espalda.
Agonizando y con miedo, acepto el abrazó de su sire que lo convertiría en vampiro. Su existencia nunca volvería a ser la misma, y sus sueños se habían sepultado con los latidos de su corazón.
Olvidó el nombre de ella por muchos años. Posiblemente tratando de ocultar el dolor de haberla perdido, y luego de mucho tiempo, de repente recordó su nombre...
Ella había muerto hace año y medio  a los 82 años... nunca se casó.
Despertó del sueño con una sonrisa tonta y con los sentimientos flor de piel. Pero su expresión se apago cuando recordó que sólo había sido un sueño.
-          Ehh, que bacano, Tuve un sueño bonito parce...
Diego duró con una  expresión de satisfacción todo el viaje. Al parecer las cosas estaban mejor, estaba saliendo de esa crisis nerviosa.   Evito conscientemente  señalarle a su amigo el desvió para el gran cañón y siguieron conduciendo bajo el hermoso cielo de Arizona hasta llegar a Nuevo México. Lo que quedaba para  llegar al destino era muy poco, pero, ya iba amanecer, así que pasaron  otro día pacifico en un hotel.
Al despertar tomaron conciencia  del peligro que les esperaba.
El plan incluía una etapa de exploración del ambiente, conducirían hasta la dirección y mirarían donde quedaba la dirección,  de la misma forma mirarían si existían ghouls, guardias, cámaras de vigilancia, o policía..
 Miguel  y Diego estaban armados hasta los dientes, y simplemente  esperaban salir con vida.
-          Esa tipa desgraciada,  murmura Miguel. Ya verá, es que gringa tenía que ser... pero sí cree que me voy a dejar esta equivocada, sí señor... yo se las canto.
-          ¡Calma tres-se!. Le dice Diego de manera directa. Mire a ver, si se va tirar el plan, recuerde que no va a dar papaya. Observa todo de manera paranoide.  Eche ojo que no sea que nos estén pisteando, además ya estamos llegando.
Ambos estaban estresados, y cuando llegaron a la dirección se quedaron con la boca abierta.
-          Qué caraj... ¿Vos estas seguro de la dirección?
-          Re seguro... esa es. Dice Miguel sorprendido.
La dirección correspondía a una casa enorme, qué tenía el título de “Hogar geriátrico Rock Springs”
Diego mira a Miguel con suspicacia.
-          Espero no te hayas equivocado, porque  hacer semejante  viaje para llegar acá...
-          Pe-pero esa es... además puede ser un refugio fachada, no sería raro. Miguel no sabía que pensar.
-          Tiene razón Parce, pero bajémonos con precaución.
Miraron al rededor. No había ni guardias, ni cámaras, ni policías, sólo un sitio de parqueo. Aunque parecía predecible  ubicaron el carro en el mismo, y lo colocaron cosa, que si tenían que salir corriendo pudieran escapar.
La entrada del lugar tenía un jardín enorme, lleno de flores y con estatuas. Algunos abuelos estaban  sentados conversando en un pequeño parque. No eran la mano de criados armados que esperaban encontrar.
Diego vuelve a mirar a Miguel..
-          Fachada parce. Dice pálido. Fachada. Trata de convencerlo. Adentro debe ser otra cosa.
Entran por la puerta, qué estaba abierta, y pueden ver  una recepción al frente, y dos salones a lado y lado.  Uno era el comedor y el otro un salón de entretenimiento.
-          Buenas noches, ¿buscan a alguien?. Dice una enfermera de mediana edad  en la entrada.
Diego y Miguel se miran confundidos. Diego observa a la mujer, y se da cuenta por su aura que es humana. No es criada de ningún vampiro. A ese nivel ya estaba seguro que Miguel se había equivocado de dirección.
-          Si, este, buscamos a Roxana Michelle  McKee.
-          ¿No era que no íbamos a dar papaya? Miguel  lo mira sorprendido y disgustado.
Pero la mujer sonríe. “¿vienen a visitar a Roxana??... ¿son sus nietos verdad?”. De manera sorpresiva ambos asienten. Sigan por acá... hace mucho no recibe visitas, pero la pobre , no reconoce a nadie últimamente.
 Suben las escaleras  hasta llegar al tercer piso, donde las habitaciones son un poco más lujosas. Y ahí, frente a la TV, totalmente inmóvil esta una mujer de unos ochenta años. Su piel arrugada y su pelo totalmente blanco, mira  sin mucha sorpresa a los que acabaron de llegar. “Roxy... tienes visitas querida”.
Diego y Miguel se miran nuevamente con gravedad. Entran a la habitación y la enfermera sale. Diego se acerca a ella, y la analiza. Es humana. Posiblemente tiene una demencia avanzada. La habitación está limpia, y  al parecer las enfermeras se encargan de ella bien.
Miguel se acerca a ella sorprendido, no puede creerlo.
-          Tres-se, ahí la tiene, ya puede decirle todo lo que  le iba a decir. Dice Diego con una sonrisa, quería ver como la insultaba. Esta señora es Roxana Michelle  McKee
-          Pe-pero esa no es la tipa que trato de engañarme. Dice Miguel todavía sin  creerlo.
-          Claro que no, a vos te gustan más jóvenes.  No puede evitar reírse por lo bajo
-          ¡ Respete parce! , no se ría que esto es serio...  Dice Miguel sorprendido.  Ella es la dueña del terreno, pero no es la tipa que pensé que era.
-          Afortunadamente... se sienta en la silla al lado de ella... señora Roxana soy Diego, y él es Miguel, hábleme sobre usted, ¿Cuántos años tiene?
La mujer no contesta nada, en realidad ve el TV totalmente concentrada.
-          Señora Roxi,  eh, a yo soy Miguel. Dice sorprendido. ¿buste compró un terreno en los Ángeles?... alguien no está gastando bien el dinero de su pensión, ¿verdad?. Sonríe. Que viejita más simpática. Le toca el pelo  de manera mimosa.
Pero la mujer  parece no ser consciente de que ellos están al lado.
-          Ehhh Ave Maria, sorpresas te da la vida, lo único que queda es investigar parcerito. Alguien utilizó el nombre de la señora para la compra. Pero de pronto podamos tener una idea de quien fue, mire a ver si ve algo que sea útil.
 Encontraron los papeles de identificación de ella en uno de sus muebles. Diego se dio cuenta, que la mujer ahí sentada, tenía su misma edad, había algunos diplomas de enfermería, y certificaciones como ex trabajadora del Hospital Heart en Nuevo México. Al lado de ella, había una serie de álbumes fotográficos. No había información sobre familiares.
Ambos comienzan a  mirar las fotografías, y después de dos álbumes sin nada importante, Diego encuentra algo que lo deja paralizado.  Bajo la cabecera en hermosa letra  hay un titulo de “Viaje humanitario a Colombia”. Se ven una serie de fotografías de Roxana con un grupo de médicos norteamericanos en el hospital donde Diego trabajaba.
Diego comienza a temblar cuando ve una foto suya, al lado de otros colegas y un médico norteamericano. De repente  recuerda esa visita del equipo norteamericano al hospital para apoyo médico. Recuerda que habían traído equipos de última tecnología para el hospital.
Pasó la página del álbum de fotos y sus ojos se llenaron de lágrimas. Había dos fotos de ella, de aquella mujer que había amado. Una de las fotos era hermosa. Ella estaba sola atendiendo un paciente y la segunda  con el resto del equipo norteamericano.
-          ¿qué pasa parce?
Diego le mostró las fotos, y Miguel no podía de la sorpresa. “Esta es mucha coincidencia, parce”.  Saca las fotos del álbum, y se acerca a la mujer.
-          Señora Roxi, ¿me regala estas fotos?
Por primera vez la mujer lo mira, y sonríe, para luego volver a perderse en sus pensamientos.
-          Supongo que dijo que sí... gracias La guarda como un tesoro  en su americana y mira a Miguel.. vámonos Parce, es posible que alguien esté detrás de esto, pero podemos buscar otros medios para tratar de averiguarlo, sea quien sea que este manipulando a esta mujer, no está aquí.
-          Lo sé, pero, quedémonos con la viejita  un rato, hace mucho nadie la visita.
Tras pasar un tiempo de calidad con la anciana, y mimarla como si fuera un familiar, ambos salen del Geriátrico, con una extraña sensación, en especial Diego que no sabe que pensar. Parecía como sí Esperanza,  se hubiera encargado de darle esas fotos. Lo cual era extraño teniendo en cuenta que ella nunca se enteró que él la amaba.
Aunque pudo sospecharlo por la forma en que él la miraba.
Tras salir de ahí, y después de tanto sufrir, Diego disfrutó de unas buenas vacaciones. Los poco días que le quedaban de descanso los disfruto en grande.

miércoles, 11 de agosto de 2010

La Pista (parte 1)


Se miró al espejo y lo que vió no le gusto. Estaba pálido y ojeroso. No sólo parecía muerto, parecía un cadáver enfermo.  No era bueno mostrarse débil frente a nadie,  y no quería que su presencia diera esa impresión y menos ahora que estaba  en una misión importante. Trató de concentrar su sangre para  verse mejor, aunque no se sintiera así.
Lo malo de ser un trabajador excelente es que tus superiores te dan más trabajo y más responsabilidad, y esta nueva responsabilidad lo estaba destrozando.
Miguel opinaba que debía tomarlo con más calma y asumir la situación de manera más tranquila. Le había contado todo lo de la conspiración. No era la primera vez que él se enteraba de ese tipo de cosas por su boca. Sí alguien se enteraba que Miguel sabía más cosas de las que debía seguro estarían en problemas.
 Sin embargo él sólo sabía lo que Diego le contaba, y eso era lo que usualmente tenía que ver con sus problemas personales.  Y muchos de sus problemas personales tenían que ver con el clan.
A quien engañamos, todo tenía que ver con el clan...
Su mejor amigo  le había regañado. “Guardarse tantas cosas, no era bueno, no para él”. Al no comentar nada, había explotado... y de qué forma.
No era la primera vez que tenía pesadillas, es más, vivía, desde hace muchos años teniéndolas. Sin embargo aquella que lo hizo despertar a pleno día fue horrenda. El Diego autónomo, de carácter fuerte y proactivo se convirtió por un par de días en un ser lleno de miedo. Poco a poco fue superándolo, sin embargo, la hora del sueño se había convertido en un problema. Dormía poco,  y había tenido un par de pesadillas asociadas que no ayudaban a su situación, y a veces sentía que estaba a punto de entrar en frenesí.
Miguel había asumido el papel de guardián de sueños, qué aunque agradecía, a veces le fastidiaba. No era fácil sentir que perdía el control. No le gustaba depender de nadie.
Curiosamente Miguel, a pesar de  que aparentaba  lo contrario, era el que le brindaba seguridad. Se hubiera suicidado hace mucho si no hubiera tenido este hombre al lado. Era como un ángel. Después de todas sus tragedias, constantemente lo levantaba del suelo, él insistía que por algo seguía vivo  y que Dios perdonaría sus errores. Ambos eran católicos, lo cual los unía.  Por lo menos les daba algo de esperanza.
Pero eso no importaba ahora, sólo tenía que vigilar a esos nuevos tremere que habían llegado a la ciudad y revisar que no pasarán ciertos límites.
“Cuidarle el culo al regente” no era para nada divertido.
Tenía que  tener naturalidad, esa era la clave. Rápidamente  supo  quien era uno de los enviados de McArthur. Sin embargo donde hay uno,  usualmente podrían  existir dos o más.
Todo iba bien,  el regente  había actuado de manera coherente. Y si salía,  nadie se enteraba. Era lo bueno de ser el que mandaba en la capilla, los lugares mágicos pueden tener puertas invisibles que sólo unos pocos ven.
Estaba pensando en eso, cuando una voz femenina interrumpe sus divagaciones.
-          ¡Exijo una entrevista con el Regente!- alcanzó a escuchar mientras estaba en su laboratorio.
Se asomó a la ventana y ve a una mujer joven que habla con el vigilante. Nunca la había visto, pero  desde donde estaba, no se podía ver muy bien.
Diego baja las escaleras, y de manera casual  sale  a la puerta de la capilla.
Una mujer de aparentes 27 años, esta discutiendo con el vigilante. De piel blanca, ojos azules,  delgada, pelo castaño oscuro largo, rasgos faciales delicados y cuerpo bien proporcionado, se encuentra  con expresión de disgusto.
-          ¿Pasa algo?- Dice Diego en perfecto inglés
La mujer lo mira y simplemente dice.
-          Buenas noches, soy Rebeca Chamberlain. Suspira  tremendamente disgustada. Vengo de Bostón, necesito presentarme al regente, pero por alguna razón que no comprendo, no me dejan pasar.
La mujer se muestra imponente, mientras Diego hace una expresión de no comprender. ¿esta es la única que no se ha enterado?. No se iba a poner a explicar  la situación, no quería hacer  el tonto.
-          Señorita. Dice Diego “tratando” de ser cortes. El vigilante no tiene culpa, tiene orden de no dejar pasar a nadie, a menos claro, que el regente le haya dado cita.... ¿tiene usted cita?
-          No, pero ¿debo tenerla?, se supone que tenemos derecho a entrar a la capilla de nuestro clan... es lo normal.
Dice de manera pedante, en ese momento Diego se da cuenta que debe  usar su  paciencia para tratarla
-          En esta  no. Dice de manera cortante. Pero puede pedir una cita con migo. Saca una agenda.  El regente querrá  tener una entrevista con usted, y luego, si acepta su permanencia hará el ritual correspondiente.
-          ¿Y usted es?.
 Dice mirándolo con disgusto. Con  la típica actitud, de “¿y quien osa hablarme así?”
-          Diego García, Magus de la capilla.
Dice de manera imponente mientras piensa “Ave María lo que pensaba, aquí y en todas partes se respetan las jerarquías. Así que si la tirana quiere  hacerse la brava, yo son el doble. No me voy a dejar de tipas como esta”.
Después de eso, la mujer bajo un poco su imponencia, dejo una tarjeta  y se marchó.
“Que tal la malcriada, puede ser muy bonita, pero  tiene una actitud espantosa. Ave Maria, ya ni las mujeres...”.
Piensa, mientras mira la tarjeta y anota los datos, “otra más para investigar”.
Los tremere no eran personas fáciles de tratar,  ni entre ellos mismos lo eran. Las relaciones podían ser muy competitivas y tirantes.
 En eso extrañaba a Rowan, con él nunca tuvo dificultades, y ahora llegaba esta  niña mimada hacerse la reina. Pero ¿Quién era esa mujer?, podía ser atractiva pero su forma de ser le quitaba el encanto.
Revisó los archivos.  Efectivamente  era una aprendiz de Boston, qué  salió de vacaciones, y que llegó por alguna razón a los Ángeles.  Era sospechoso, pero  común.
Le informó de la presencia de la mujer al regente y tras horas de extensas actividades, que incluían aspectos que ya había  trabajado e investigaciones. Necesitaba vacaciones...
****
Miguel estaba frente de la pc. Parecía paralizado, su rostro no expresaba felicidad, en realidad expresaba descontento. Se sentía infeliz, muy infeliz. Estar solo y deprimido sólo le hacían recordar todas las cosas negativas de su existencia. Su pasado, su presente y su futuro eran un hueco negro. Odiaba a los Estados Unidos, pero sentía solidaridad por aquellos que eran víctimas del sistema. Era lo único que lo mantenía en ese país. Había llegado en parte, porque allí su mejor amigo tendría más suerte, y a veces las familias se constituían en ese mundo por redes de apoyo.  Por lo menos Diego había tenido más suerte que él.
Odiaba estar enclaustrado y tener que quedarse en casa mientras Diego trabajaba. Detestaba la idea del encierro,  depender económicamente de él y  no poder trabajar. Pero adicionalmente  se sentía muy mal por tener que suspender sus estudios. En realidad, por una “supuesta y repentina enfermedad”, mandaba trabajos una vez por semana. Invento de Diego para que no fuera a la escuela. Luego posiblemente no podría continuar estudiando.
Miguel no era un estudiante muy brillante, en realidad los nuevos aprendizajes le constaban mucho.  Era un hombre inteligente, más de lo que él pensaba. Pero su problema era sentirse intelectualmente inferior. Ese era el foco de su baja autoestima. No hace mucho tiempo,  después de llegar al país, rompió en lágrimas después de escuchar las burlas de algunos tremere,  quienes establecieron no saber cómo Diego se asociaba “con ese burro”.
Diego, ofendido con sus colegas, y seguro de la inteligencia de su mejor amigo,  le motivo a estudiar con la esperanza de que pudiera llegar a ser universitario.
Era poco probable  que retomara sus estudios mientras la situación no mejorara. Pero lo más curioso es que no había pasado nada, no  había mejorado o empeorado.
Una vez se enteraron de la compra del terreno, duraron pendientes de una batalla por días. Y nada ocurrió.  Nadie vino a sacarlos del sector, ni existieron  disputas de ningún tipo. Es más, hasta el primogénito ventrue había cesado su ataque.
Lo único, que sí preocupaba, y la razón por la cual Miguel no salía de su apartamento era que unos hombres, que no eran del sector estaban preguntando por él. A los que le preguntaban  contestaban que no lo habían vuelto a ver, y algunos hasta inventaron que había salido del país.
 Y aunque, aquellos,  no se volvieron a ver por el sector, Miguel sabía que podían seguir rondando.
Estar alejado de sus amigos, era  un  cruel castigo, pero   era mejor para todos... o por lo menos eso esperaba.  Se sentía tan mal.
Por su estupidez su vida estaba paralizada.
En ese momento se escucha la puerta cerrarse. Los pasos son conocidos.
Diego, entra a la habitación y observa a este hombre que tiene cara de estar en un velorio. Sabe lo que le pasa, pero... no podía hacer más por él.
-          Hola Parce. Sonríe Diego en la puerta de la habitación. Ehh Ave Maria, ni que hubiera desayunado escorpiones, quite esa cara...  Dice en son de burla.
-          No, sólo que no estoy de humor para nada parcerito. Sonríe pero con ganas de llorar. ¿Y cómo le fue a buste?
-          Hermano, hay cosas peores, así que anímese  que no quiero que haga puntos como yo, pa malkavian honorario... se ríe de sí mismo, sólo aliéntese. Sonríe y se le sienta al lado.  ¿Que qué le cuento?  Y se ríe  fuerte. Pues Tres-se,  yo creo que tengo un karma con las mujeres mala clase, hoy me toco enfrentarme con una...
-          No diga... lo mira con una sonrisa...¿y estaba buena?
-          Bueno, sí se hubiera quedado callada.... tal vez. Una gran carcajada de ambos se escucha en el apartamento. ¿ y  vos que andas haciendo?
-          Mirando las cámaras de seguridad, y revisando un mail, sobre la tipa que adquirió el terreno.
En ese momento toda la atención  se centra en el mail.
-          Se llama Roxana Michelle  McKee, y vive en nuevo México, y hay una dirección.  Mira a Diego. Parce, ya lo decidí, yo voy a ir a ver a esa vieja, y le voy a cantar cinco verdades, y se pone de  coscorrea, le casco.
-          ¿Vos estás loco?,  Diego contesta sorprendido, pues no esperaba esa respuesta. No señor, ir a buscar lo que no se te ha perdido.
-          ¡Parce, el futuro de mi gente depende de eso!  Dice convencido.
-          Tres-se, poneme atención,  a vos la tipa te volvió la mente un columpio con solo mirarte, ¿querés  que te joda de nuevo pues? Trata de convencerlo. Además, son sabbats, detrás de uno, hay  veinte.
-          Parce, mire una cosa. Lo mira a los ojos. Yo he estado aquí encerrado, y me siento terrible, déjeme ir a investigar, yo no doy papaya, se lo juro... además ya lo decidí, debo ir, para saber quién es esa hembra y que carajos quiere, y si veo que la cosa esta peluda me devuelvo.... además tengo un presentimiento de que debo ir.
Diego  trata de convencer  a Miguel de múltiples formas, y encuentra una barrera. Está empeñado en ir, a pesar de los múltiples problemas que existen.  
Tiene dos opciones, o molestarse o apoyarlo. No se sentía anímicamente preparado para molestarse, además Miguel no necesitaba eso, lo que necesitaba era  ayuda. ¿pero cómo podía ayudarlo?.
En el pasado habían salido de peores problemas.
 Diego se queda pensativo y dice.
-          Ahí está, vamos los dos, yo alisto todos los juguetes por si la vieja se pasa de lista....pero, tratamos en lo posible de  investigar de manera inteligente, no como en el tunal, ¿entendes?...  Diego hacia referencia a una experiencia pasada, en un sector llamado el tunal, donde hicieron las cosas, a lo bruto.

Era un acto arriesgado, pero Diego sabía  que había muchas formas de hacerlo. Además,  presentía que en esa dirección no iban a encontrar nada, sólo un vampiro idiota, dejaría su dirección para que lo fueran atacar.
¿O eran idiotas ellos por ir a buscarlo?
Eso sólo lo podrían averiguar si iban, y aunque Diego esto le sonaba a trampa, no era tonto como para no ir preparado.  

viernes, 6 de agosto de 2010

Fragmentos


La oscuridad y las brumas eran lo único que veía, aunque a veces había pequeños brillos de luz que pasaban al lado de él, lo único realmente significativo era un hilo de luz tenue que  se conectaba a su espalda y que desaparecía. Sus ojos bien abiertos y su boca cerrada solo esperaban que pasara algo más... pero nada parecía ocurrir.
****
Habían pasado dos largas semanas. El ambiente era el mismo, cuando se cruzaba el sector donde estaba su habitación, sólo había silencio. La tensión se podía sentir, pero también la tristeza. Los vampiros al fin y al cabo tenían sentimientos, no era agradable ver a alguien así.
No tenia aparatos que lo ayudaran a respirar,  no había sistemas médicos alrededor de él,  como usualmente un humano, enfermo y en coma tendría. Sólo estaba recibiendo  transfusiones de vitae ocasionales.
Su cuerpo parecía cómodo, aunque inmóvil. Arlene Hartsfield, la enfermera,  le  cambiaba la postura constantemente. Si bien su cuerpo no respondía como el de un humano vivo,  se debían tomar precauciones para no establecer posibles daños que en su situación podían ser fatales.
Un hombre con gafas, y con el andar pausado entra a la habitación, lleva un documento en sus manos. Su mirada se posa en aquel que está en cama y baja la cabeza.
¡Es bueno lo que está haciendo,  estoy segura que escucha”. La voz de la joven Arlene suena como un susurro.
 El se acerca, le toca  el brazo y le dice casi en susurros, “señor, soy Terence , estoy a su lado”, mira  a la derecha  después de hacer una pausa,  y   abre el documento que había traído ese día. “ayer nos quedamos en el guion dos, ¿ lo recuerda?, Raquel se había mudado a su nueva casa tras su reciente separación”. Mira el rostro de su sire tratando de buscar una correspondencia, y aunque no encuentra ninguna, comienza a leer  casi asegurándose que sólo él pudiera escucharlo.  
“Guión, capítulo 3, serie 3-1.
Escena 1:
Es una noche lluviosa, la  tormenta eléctrica ha durado  más de una hora, y Raquel se encuentra en cama con  sus dos niños aterrados.
Un trueno  estremece la casa y los niños se aferran a ella mientras la pequeña Rose  comienza a llorar.
El teléfono suena  tan fuerte que asusta por segunda vez a la madre y a sus hijos. Contesta aterrada mientras su rostro se vuelve más lúgubre, y solo le escucha decir “Llama a Marc, yo iré en cuanto pueda”.
El rostro de la mujer se llena de lágrimas mientras sus hijos la miran confundidos.
Observa  a su sire y continúa leyendo
“Escena 2:
El auto está en una calle oscura mientras la lluvia arrecia, en ese momento aparece ...”
La enfermera mira la escena y sonríe, evidentemente estaba poniendo atención a pesar de que la voz de Terence sonaba como un murmullo, llevaba varios días leyéndole sus guiones.
Era interesante observar que no tartamudeaba mientras leía.
****
“No te vayas por favor, déjame explicarte.. se que estas molesta, sé que tienes toda la razón, pero sólo déjame hablar, escúchame un momento”
La voz sonaba como un ruego.
“Sí lo sé, soy un mentiroso, lo acepto, pero no te vayas... por favor.  Baja la voz y la sube de repente.  ¡Matilda!, te lo ruego, mi amor escúchame”
La luz al lado de él se quedaba quieta al fin.
“Lo sé... ¿eh?, no, no te tocaré si no quieres. Niega con su cabeza. No, no, eso no es cierto, yo- yo sí te amo. Bajo la voz mientras llora. Te amo mucho”
Lo que atendía lo destruía
“Escúchame, siempre cuide de ti y del niño, aunque no estaba, siempre cuide de ustedes... no, no entiendes corazón, no, es la maldición, no podía estar con ustedes, los hubieran matado...”
Y en ese momento comienza a llorar profundamente arrepentido
“Los hubieran matado”...
****
Dos hombres estaban sentados en una oficina en silencio.
-          Señor, déjeme ir a verlo. Dice García con la mano en su rostro, cuando por fin la retira para mirar al regente se puede ver cómo está más pálido de lo normal. Parece enfermo. Se que ya han pasado dos semanas, pero..
-          Diego. Dice el regente con humildad. Daría cualquier cosa por poder verlo yo mismo.  Dice con total sinceridad. Pero tú sabes, que no se puede.
García no replica, en realidad sabía que tenía razón.

*****
Arlene se levanta, mira a su paciente y se sorprende. Toma un algodón y le seca una lágrima de sangre que le escurre por la mejilla. De manera muy amorosa acaricia su frente y le arropa.
****
Entiende por favor, tuve que hacerlo... fue el peor de los castigos...
Yo lo sé,  mira al frente, sí ...estoy de acuerdo con tigo, pe-pero... !Mati, por favor!. Se toca el rostro aterrado. No, ella no fue nada para mí, te- te lo juro, ¡no cómo tu!... sí ya sé lo que piensas, pero no fue premeditado, habían pasado  cuatro meses de tu muerte..
Hace un gesto como si  se tapara los oídos, como si hubiera escuchado un gran grito y se da cuenta que esa frase empeoro las cosas. Baja la cabeza y comienza a escuchar lo que  sólo el percibía con resignación.
Sí lo sé... no es así, yo si lamente que faltaras... y no, no te fui infiel mientras vivíamos juntos. Llora.  Siempre estuve ahí, ¿recuerdas que los médicos no te cobraron nada?, yo pague todo eso, también he pagado la universidad de Maurice,  y pague tu sepelio, todo bajo la fachada de ese seguro...
Por favor dame algo de crédito, yo en realidad trate de darles comodidad... ¿crees que si no los amara hubiera hecho eso?... yo los adoro, son mi familia.

Mira directamente a la luz. Lo sé,  dice casi sin esperanza. ¿no puedo hacer nada para que me perdones verdad?
*****
“Capitulo 6, Escena 5”.
La voz de Terence se escucha como un murmullo.  Está  vestido con otros ropajes, signo que  ha pasado algún tiempo.
Comienza a decir sosteniendo el papel. “Marc  está sentado en la vitrina de su negocio, cuando nota por la vidriera que la policía se está estacionando al frente del local. Rápidamente se arrodilla debajo del mostrador y le hace un signo a la empleada. Puede  ver los zapatos de los policías por debajo del mueble mientras se acercan, sabe que comenzara un interrogatorio, pero él sólo necesita tiempo....”
La enfermera sonríe, se levanta, mira de reojo al hombre que lee, y le acomoda la almohada a Rowan, para darse cuenta que tiene una sonrisa misteriosa.
*****
También te amo...sí, también extrañaba abrazarte. La aferra mientras sonríe. Te adoro... no, nada me haría más feliz  que poder quedarme con tigo para siempre.
Mira con tristeza el hilo plateado qué lo sostiene en ese limbo.

lunes, 2 de agosto de 2010

La puerta de San Pedro


Había un silencio aterrador. Todos aquellos que entraban a la habitación salían con rostros cargados de gravedad.  Los sanadores no sabían qué hacer, muchos de ellos internamente deseaban que Rowan por fin descansara, pero no era así, su cuerpo pálido y rígido  estaba encima de esa cama como un moribundo... sí se puede decir eso de alguien que ya está muerto. 
Los hechizos no fueron tan fuertes para soportar el último ataque, y los biotaumaturgos dudaban que soportara otro de esa magnitud.
Habían pasado varios meses desde el atentado al regente, había pasado mucho tiempo lejos de los Ángeles, la muerte posiblemente fuera una consecuencia justa después de todo lo que había sufrido, pero curiosamente, después de tolerar esta última agresión había entrado en un estado casi  comatoso, en un letargo poco común pero justificado por sus lesiones.  A pesar de la gravedad de la situación, Rowan parecía estar tranquilo sobre su cama, como si su alma hubiera partido de su cuerpo, sin embargo sólo se estaba yendo lentamente.
Por lo menos parecía no sufrir...
 Reforzarían los rituales y esperarían. Era lo único que podían hacer. Terence había permanecido en silencio desde que lo recogió del piso y tuvo que contenerlo. Estaba moralmente destruido.
Las malas noticias son las primeras en saberse,  y el regente Dieter Schaeffer no tardo en recibir una carta. Se paseo entristecido por la capilla sin hablar con nadie, y entró al laboratorio desierto de aquel que fuera su colaborador por años. Se sentó ahí, sintiéndose culpable e impotente.
Oren había logrado su objetivo...
No sólo era la inminente muerte de Alexander lo que le atormentaba, le preocupaba  también todo lo que desencadenaría de manera indirecta tras su muerte. Sin  su existencia, Oren, McArthur, y todos aquellos asociados a esta conspiración, podrían ocultarse y "tapar" la única evidencia clara de este cáncer.
Dieter estaba disgustado consigo mismo, pero una golondrina no hace primavera, por eso seguía contactándose con otros con mucha prudencia.
 Había logrado un aliado importante desde el inicio, y poco a poco estaba  formando una red de  simpatizantes. Temía terriblemente que esto se convirtiera en una cacería de brujas.
Prende una vela pequeña en la habitación, otra en el laboratorio, y se queda ahí pensando mentalmente en Alexander. Trató de  concentrarse para mandarle un mensaje telepático. Básicamente le  manifestó su agradecimiento por su labor, lealtad y constancia, y le dijo qué si estaba cansado, podía marcharse, y sí en cambio deseaba luchar por su vida, el lo apoyaría. Estaría de acuerdo con la decisión que tomase.  No podía pedirle más.   Se despidió adolorido, y espero un momento para calmar sus emociones.
Sale del laboratorio, cierra la puerta y mientras camina por el corredor se cruza con varios aprendices, a todos los saluda de manera cordial y tratando de actuar con naturalidad se encierra en su oficina.
Sólo rogaba por un milagro.
En el lugar donde reposaba Rowan, llego la orden externa de un superior importante  de reforzar su seguridad y los rituales para mantenerlo con vida. El regente Morelli   y sus aprendices obedecieron a pesar de que sentían que era mejor dejarlo ir.
 Hicieron lo debido para que su cuerpo resistiera, a pesar de que su alma amenazaba con fugarse.  Un ritual principal, y refuerzos dos veces al día.
Sí moría sería,  porque su destino era ese, y ni siquiera la más potente magia  serviría para mantenerlo en esta tierra.
Rowan estaba golpeando la puerta de San Pedro.

domingo, 1 de agosto de 2010

Sueños y pesadillas


Los parpados relajados y una leve sonrisa en sus labios.  Su cabeza tiene una gorra de lana que cubre su calvicie y reposa tranquila sobre la almohada.  Acostado en su cama, sólo escuchaba la voz de ese ser que le invitaba a desarmar su corazón y abrir la puerta a un cambio.
Rowan por primera vez en mucho tiempo estaba realmente tranquilo. Había cerrado los ojos escuchando las palabras de aquel hombre que le invitaban a sanar su alma, su corazón y su esencia.
Sonrió y abrió los ojos después del ejerció.
-          ¿Qué te pareció el ejercicio?, ¿cómo te sentiste?
-          Nunca había hecho algo igual. Mira Rowan al hombre. Me sirvió para tranquilizarme, siempre estoy preocupado, y triste. Mira hacia el techo.  A veces siento que esto que me ocurre me lo merezco por todo el daño que he causado. Se le humedecen los ojos. Y las cosas que he hecho para tratar de solucionar  mis errores no funcionan. Mira al hombre y le dice. A veces siento que no tengo esperanza, y que aunque muera, no encontrare paz.
El hombre que está al lado de Alexander es un sujeto joven en apariencia, pero con un aura especial. Tiene una sonrisa encantadora que transmite paz. 
-          Cuando el Doctor me dijo que me contactaría con usted, no lo creí. Termina de decir Rowan.
-          Bueno,  cuando nos llenamos de rabia perdemos la fe, y encontrar de nuevo el motivo para seguir vivo,  es todo un proceso, y hoy lo hemos comenzado.
Rowan saca un pañuelo desechable y se seca una lágrima de sangre.
-          ¿leyó lo que escribí? Añade de manera tímida.
-          Sí, lo leí todo. Hace un gesto auténticamente agradable. Debo aceptar que usted tiene talento, hizo bien el ejercicio.
-          Fue muy duro...
-          Nunca es fácil pelear contra los propios demonios Alexander , y este proceso no lo será.
-          Y si no lo consigo,  ¿estaré condenado para siempre?
-          Dios no le cierra la puerta a quienes lo intentan, sonríe,  aunque no entiendo por qué dices que no lo conseguirás
Se tapa la cabeza con las manos  y murmura casi con la voz entrecortada.
-          Creo qué, porque estoy acostumbrado a fallar en todo lo que hago. Mira apenado al hombre. Yo leí en alguna oportunidad que aquellos que fallan, se les cierran las puertas para siempre.
-          Sobre la golconda hay muchos mitos,  toca el brazo de Rowan de manera muy amigable, Dios no evalúa a sus hijos con una regla rígida, y tampoco es injusto al no considerar los intentos. Lo mira de manera muy agradable. Lo importante no es conseguir la Golconda, lo que es relevante en sí, es limpiar tu alma, añade de manera explicativa... iremos poco a poco... le aprieta el brazo.
-          ¿y si muero antes?
-          Estoy seguro que Dios considerara tus  intenciones... debes ir limpiando tu corazón
Dice el hombre de manera casi melodiosa. Hablan entonces de ese proceso  de paz espiritual, y cómo buscar un poco  de esa tranquilidad en la enfermedad. Aspectos que se podría considerar palabrería en cualquier momento.
Al terminar la entrevista este hombre de despide con un abrazo de Rowan y se dispone a salir, al mismo tiempo que Terence ingresa.
El iluminado  se acerca al chiquillo de Rowan  y lo saluda como sí lo conociera de toda la vida. Le toca la mejilla,  y con una expresión de complacencia  le habla:
-          ¡Qué Hermoso!, sonríe y le mira a los ojos. Fue un acto muy noble de tu parte regresar a cuidar a tu hermano. 
Después de un abrazo,   que es recibido de manera rígida por el hombre alarmado, sale de la habitación.  Rowan mira al techo nervioso, mientras  Terence que no entiende nada,  mira al sujeto seguro  de que esta chiflado y  es homosexual.   Mira a su sire con cara de ¿y ese quién es? , pero Alexander solo evita el contacto. No pensó que su nuevo maestro fuera tan bocón, aunque no entendía cómo sabia que él era su chiquillo, y el porqué de sus palabras.
Salta a la silla de ruedas emocionado. “Hoy quiero enseñarte algo nuevo Terry”
Se acerca hacia el escritorio abarrotado de todo tipo de libros y comienza la lección. Rowan se siente  tranquilo y feliz, a tal nivel que bromea  y sonríe todo el tiempo.
Los biotaumaturgos fueron a visitarle, y se alegraron de verlo tan animado. Anotaron en el expediente las mejoras y establecieron un buen prospecto de curación sí el estado anímico mejoraba, pero nadie se esperó lo que vendría.
Rowan acababa de leer un libro, cerró el mismo, miro la foto de Matilda y de Maurice, y de repente se sintió terriblemente mareado.
Cerró los ojos, y trato de manejar la silla de ruedas hasta la cama, pero, sus movimientos son torpes y  pierde el equilibrio. Un sonido metalico se escucha en todo el lugar. Pasos apresurados que se acercan se escuchan, para  encontrar a  un hombre convulsionando en un charco de sangre.
La visión del hombre se vuelve turbia, sólo puede sentir  que  alguien que se aferra a él tratando de contenerlo.
-          Señor, por favor aguante,  ¡no se muera!
La angustia de Terence  en evidente en su voz entrecortada.
****
Simplemente apareció en un lugar conocido, un lugar con pocos recuerdos agradables. Desde el cerro de Monserrate en Bogotá miraba el resto de la ciudad, de noche, parecía una enorme urbe oscura. Podía sentir su corazón inerte palpitar y mirar a todos lados en búsqueda de la mejor forma para huir. Miraba  la capilla  de manera amenazante, mientras alrededor de ella  hay pequeñas antorchas de fuego,  usadas por figuras humanoides.
¡!!CAZA DE SANGRE!!!, ATRAPENLO!!! ASESINO!!!
Comienza a correr, mientras observa cómo se aproximan.  Se esfuerza para ir rápido, pero por más que lo intenta,  los enemigos siempre están a dos metros de él. Una figura de una niña, siempre lo mira desde lejos.
De repente  se encuentra atrapado. Los  seres que tratan de matarlo lo han cercado en un enorme precipicio escabroso.
Diego no lo piensa, y salta.
Comienza a caer,  siente como su cuerpo golpea con algunas piedras destrozando su ropa pero sin evitar que siga cayendo.
El borde del precipicio se convierte en ventanas de un  edificio recto. El cae directamente hasta el asfalto y puede sentir como golpea el pavimento.
Se levanta. Está en los Ángeles, y no en cualquier sitio, está en Gonzaque Village. Las prostitutas y las pandillas se ven claramente. La ciudad parece en guerra. Los vidrios están rotos,  se escuchaban disparos y explosiones alrededor.
Corre por la calle, buscando una avenida principal, pero no huye del caos,  se encuentra de frente a una  gran hoguera, donde puede observar al  pontífice McArthur haciendo un baile místico con el desgraciado de Oren, mientras pisotean  las cabezas degolladas del regente y Rowan.
 El se toca la cara angustiado, y da media vuelta sólo para encontrarse con el cuerpo cercenado de Miguel en una esquina.
-          NOOOOOOOOOOOOOOOOOO, nooo, noo.
Grita totalmente fuera de sí, con los ojos inundados en lágrimas,  siente que ha perdido la razón. Todo da vueltas como si estuviera en un carrusel mientras él sigue gritando.
McArthur lo mira a los ojos y sonríe adquiriendo una forma demoniaca. “Tú serás el próximo”.
-          NOOOOOOOOO,  NOOOOOOOOO,   ALEJATEE, NOOO...
De repente ve a un hombre conocido, vestido como usualmente lo hacia esta en una esquina. Con gafas,  sombrero y trajes hechos con buenas telas, parecía ser el único qué estaba tranquilo: Era su padre. 
Diego lo mira y corre hacia él llorando.
-          AYUDAME PAPA, AYUDAME.  lo abraza fuerte.
Su padre siempre tenía soluciones a los problemas. Siempre sabía que hacer.
-          AYUDAME, no hay esperanza... todos moriremos...
Siguen  rogándole a su padre por varios minutos que le ayude,  mientras poco a poco comienza a escuchar una voz.
-          Todo está bien parce, es un sueño, todo está bien, nadie va a matarlo, no va a morir, es un sueño.
Diego esta fuera de sí, y se sigue aferrando a él mientras llora como un niño asustado por varios minutos. Lo abraza fuerte, no muy consciente de su entorno. Poco a poco va despertando, y  nota que el hombre que  le corresponde al abrazo y lo calma, es Miguel.
-          Parce, yo estoy aquí, todo está bien, tranquilo.
Lo suelta con cierto temblor en sus manos. Tiene mucho miedo. Lo  toca el brazo  cómo  rectificando que está vivo.
-          ¿Qué hora es?
-          Las tres de la tarde. Dice Miguel con una sonrisa, mientras Diego observa como la camiseta de él estaba llena de sus propias lagrimas. Comenzaste a gritar desde las 2:30, pero no podía despertarte, y me pegaste un susto el hijueputa.
Diego sigue llorando, haciendo un gesto de tristeza mientras, poco a poco se va secando las lágrimas.
-          Fue tan real.
Miguel lo mira con una sonrisa. Su semblante es de sueño y preocupación.
-          A buste le pasa algo que no me ha contado. Dice con seguridad.
-          No puedo hablar de eso parce. Dice Diego mordiéndose el labio de manera temblorosa.
-          Malditos secretos. Dice preocupado, mientras bosteza. ¿Cuándo he contado algo?.
-          Nunca, pero, no quiero hablar de eso... por favor,  no ahora. Contesta de manera débil, en realidad, mentalmente estaba a punto de una crisis nerviosa.
Miguel sonríe, asiente, y se queda al lado de Diego hasta que se hubiera calmado, y mientras lo hace murmura frases repetitivas de aliento, “todo va estar bien, calma...”. Mientras repite la idea, el cansancio se  le nota  y, poco a poco, su cuerpo se va ladeando mientras aún murmura, hasta que cae al suelo completamente dormido. Su amigo  sonríe, hasta en los peores momentos El Tres-se lograba hacerlo reír. Le pone una almohada debajo de la cabeza, y se acurruca en su cama aterrado, como un niño que le teme al monstruo del armario... sólo que aquellos monstruos eran más reales.