viernes, 25 de junio de 2010

La punta del Iceberg


Era una noche  ruidosa, de aquellas donde el viento se escucha pasar entre los árboles y ventanas haciendo un sonido  melodioso y turbio propio de las películas de terror. Parecía como si la vida se hubiera convertido en un instante en eso, en dudas  y monstruos mentales. 
El concierto del viento era más aterrador,  sí se tenía en cuenta que la capilla estaba casi vacía, y sólo se escuchaba eso.
Diego estaba sentado en su escritorio, tenia tantos documentos alrededor de cosas que el mismo había escrito en relación a sus investigaciones.
A mano, en tinta negra tenía muchos eventos, inconexos, sin sentido.
El primer folio tenía un estudio completo del assamita con foto del cadáver.
Hombre de Pelo rubio, ojos castaños, 1.60 de estatura,  de aspecto europeo, de aparente edad mortal de unos  22 años,  generación 13, que se había alimentado recientemente y  que no tenía más de un año desde su abrazo.
Cuando releía el párrafo Diego hizó un gesto de incertidumbre.  Ese aspecto le parecía curioso., ¿Por qué escogieron a alguien con tan poca antigüedad?. En realidad había algo ahí muy contradictorio.
 ¿Por qué alguien que quiere aniquilar a otro cainita utilizando un arma letal, contrata a un vástago ineficiente?
En realidad el hecho era  relevante. El asesino fue tan torpe que un Sin Clan le mato sin mucha dificultad.
Eso dejaba la situación en varias posibles respuestas. Podía ser,  que un vástago más antiguo dominara  a este hombre para cometer el homicidio  esperando ciertamente que le mataran y que así se borrara todo rastro,  esta era la respuesta que más se ajustaba. Otra opción señalaba que  posiblemente el asesino mintió cuando fue contratado (lo cual es poco probable pero viable).  Aunque no se podía  descartar el fenómeno del subcontrato, una persona “X” contrata a “Y”, y  esta a su vez contrata a  “Z” para cometer el atentado. Lo cual complicaría más el asunto.
Había otras posibilidades que rondaban en la cabeza del médico, pero eran hipótesis ridículas, que descarto de plano.
García había recurrido a un contacto nosferatu, quien averiguo ciertos datos de importancia, el primero de ellos, que tenía en el folio dos, era sobre el primogénito Ventrue. Según las cámaras de las calles de los Angeles, el antiguo al momento del atentado estaba en medio de una congestión vehicular  producto de un accidente. Salió del Eliseo a la misma hora que el regente, y tomo la vía que lo llevaría a su refugio.
En realidad,  era evidente que el antiguo no ejecutaría el homicidio por el mismo, pero por lo menos no hizo ningún desvió del usual.
El dato en sí no le servía  de a mucho, pero si era útil para darse cuenta de un aspecto relevante. Así como los nosferatus sabían la ruta que usaba  el primogenito ventrue  para llegar a su refugio, es posible que la persona que trato de matar al regente estudiara la ruta que utilizaba su líder. Curiosamente,  el nosferatu negó que alguien consultara la ruta del regente antes. Dato poco confiable para Diego.
El tercer folio tenía información sobre el criado del regente que murió en el atentado. Sí bien no parecía existir nada poco usual, también existía la posibilidad de que este lo hubiera traicionado  dando información de la ruta. Sin embargo este era un camino de investigación poco viable, el hombre estaba muerto, y  contactar un Giovanni era  un riesgo que no estaba dispuesto asumir.
El cuarto y quinto folio tenía  cantidades de información sobre la situación política de la ciudad, la situación de la posible compra del territorio sin clan por parte del ventrue, era casi un hecho, tenia copia de un pre acuerdo con uno de los dueños, e informes del proyecto comercial que pretendía hacer el millonario. Adicionalmente,  había algunos informes de incursiones del Sabbat  y quejas reiteradas  hacia los sin clan, donde sorpresivamente existía una afirmación que consideraba, a su amigo “Miguel” como peligroso.
Así eran las cosas en el contexto de los seres de la noche, podías ser un vampiro asesino serial  de humanos y nadie te molestaría, pero si incomodabas a los demás con tus opiniones ahí sí  te convertías en  un problema.
Era claro que su mejor amigo estaba en peligro, muy posiblemente habría planes para asesinarle. Miguel se había convertido en un dolor de cabeza para varios, incluyendo los mismos brujah. Diego, había tratado de aconsejarle en el pasado que no se involucrara tan fervientemente en los conflictos, pero, bueno,  El Tres Sesenta (cómo le llamaban) no era exactamente un hombre que cediera fácilmente  dado que es  totalmente apasionado frente a lo que pensaba.
Ni siquiera Diego se había librado de sufrir  de las consecuencias de sus ideales revolucionarios, que le habían causado uno que otro dolor de cabeza en la convivencia, como aquel día que dejo un aviso escrito justo antes de que él llevara visitas al apartamento. El papel que establecía un rechazo al capitalismo y al dominio yanqui, fue realmente incomodo dado que la persona que él había invitado era norteamericana.
 En esa oportunidad la discusión entre ambos amigos duro días, hasta que llegaron a algunos acuerdos.
Diego  se toca la frente preocupado, tendría que aumentar los rituales de protección en el apartamento y tener una muy seria discusión con Miguel.
En ese momento  un criado llama a la puerta y le dice a Diego que el Regente quiere verle. El hombre se levanta pensando que necesita organizar sus ideas. Toma los folios y camina pensativo por los corredores de la capilla.
Camina pensando en que decir, estaba realmente agotado de pensar, necesitaba unas vacaciones. La puerta del lugar donde se encuentra el regente está cerrada. No hay guardias, y tampoco los necesita. Los rituales de protección fueron reforzados, nadie,  que no fuera invitado a la capilla, podría cruzar ese corredor.
Tras golpear la puerta dos veces, abre la misma haciendo una venia. El regente se encontraba sentado, sus heridas habían mejorado, no en su totalidad, aún tendría que guardar reposo, pero por lo menos las quemaduras ya no eran tan horrendas. La cara de su superior mostraba preocupación, Diego nunca lo había visto así.
Tras un breve saludo el Regente le hace un signo para que se siente.
-          Diego, quiero que me comentes todo lo que hayas averiguado.
García por un momento se sintió nervioso, pues en realidad aunque trabajo muy duro, sentía que sus investigaciones eran insuficientes. Sin embargo con voz calma le comento todo, resumido y con calidad. Le comento sobre la naturaleza del assamita, el posible seguimiento de rutas , sus dudas acerca del criado y sus reservas frente algunos sucesos. Procedió a comentarle algunas cosas que ya eran de su conocimiento sobre la situación política de la ciudad, la postura oportunista del primogénito ventrue, y la amenaza frente a su amigo.
Su superior escuchaba todo con calma, mientras la impresión de ansiedad inicial se desvanecía, en cierta forma nada de lo que decía Garcia parecía sorprenderle, sólo mostró algo de curiosidad frente al resultado del assamita.
-          Me disculpara señor, pero creo que eso es todo lo he averiguado. Dice el hombre con vergüenza.
-          Está bien Diego, en realidad ha sido un excelente trabajo. Dice de manera sobriaes una situación compleja y hay muchas variables. La voz del regente suena comprensiva, en realidad “más de la usual”. Puede que no se aclare completamente.
Lo anterior a Diego le pareció extraño, no era la respuesta que esperaba, en su mente preveía  una frase de “ sigue trabajando”, pero la respuesta del regente fue resignada, algo que él en los años que llevaba al servicio de la capilla nunca había visto.
Diego lo mira por unos segundos y habla con mucha prudencia.
-          Señor, me disculpara, pero ¿usted sabe algo que yo no?, es decir, en relación al atentado.
El regente Schaeffer lo miro por un largo minuto con una sonrisa.
-          Eres muy observador Diego, mira a un costado, así es, pero creo que no debo involucrarte en eso.
-           “Ave María”,  dice en español.  La cara de Diego se ilumina con un cierto  tinte desafiante e iracundo. Creo que ahí se equivoca señor, ya estoy  metido en esto hasta el cuello, así que puede  seguir ordenándome hacer investigaciones “inútiles”, o puede comenzar a decirme que es lo que realmente está pasando para que pueda ayudarlo realmente. Se notaba que estaba tratando de controlarse, sus palabras sonaban como un ultimátum.
El regente guardo silencio, se notaba tensionado. Miró hacia el techo y bajó la cabeza con un  

“Está bien , parece que no te importa  poner tu vida en peligro... prosigamos entonces”
En ese momento el regente se levanta. Hecho que le es  muy doloroso, camina lentamente hacia un cajón,  del que saca una pequeña botella de unos cinco centímetros de largo. La sustancia que hay en su interior es un misterio.  Del mismo modo saca una bolsa de tela con símbolos arcanos.
Camina lenta y dolorosamente  hacia el escritorio. De la bolsa saca un plato pequeño dorado (oro sin dudas),  una vela  hecha de grasa animal, una especie de  hojas secas de una planta morada  (o por lo menos eso parece) y un polvo azul.
El regente mira a Diego sin tener que explicarle nada, era obvio que  harían un ritual. La variedad de rituales tremere era como los colores y los sabores, casi infinitos. No era inusual que un antiguo supiera rituales que otros no conocieran.
Diego no sabía a qué se enfrentaba, en realidad, no le gustaba la idea de participar en rituales que no conocía por experiencias negativas pasadas, sin embargo algo dentro de él lo invitaba a confiar en el regente Schaeffer.
 El regente asume una postura solemne, con un cuchillo filoso, corta de manera lateral la parte digital de su dedo índice y con la sangre que brota del mismo comienza hacer  una serie de dibujos   en la mesa, formando una estructura circular formada por varios símbolos mágicos.
 Diego García mientras él hace eso  asume una postura de total concentración mirando el proceder de su antiguo.
Schaeffer pone el plato de oro en el centro  del dibujo y encima de él coloca la vela prendida. Al hacer eso mira a García y comienza a recitar algo en lengua celta (gaélico).
García comienza a escuchar una frase en su mente, y de manera casi inmediata, aunque dicho lenguaje no lo domina también comienza a repetir.
Silencio de los sauces, rosas del umbral de Cernunnos,
Proteger el secreto del que habla y el que escucha,
En ese momento el regente toma las extrañas plantas moradas y las tritura con su mano derecha, mientras las mezcla con el polvo azul.
Que aquello qué se diga no se repita,
Confunde la sospecha de los traidores,
Protege este secreto de las víboras.
En ese momento el regente alarga su mano y pone en la mezcla anterior tres gotas del contenido de dicha botella. El olor del líquido es tan dulce y atrayente, que para García es obvio que es vitae de una criatura que no conoce.
Crea silencio en la morada,
Que el ruido no cruce las paredes,
Que sólo los que pactan puedan oírse.
Y en ese momento el Regente usa su mano izquierda para traer hacia si la mano derecha de Diego. Une ambas manos impregnándolas con la sustancia y luego acercándola al fuego. La llama  ante las manos se vuelve azul y abraza ambas extremidades. La sensación es de calor, pero no quema.  Toda la sustancia se disuelve en humo, y de repente la vela se apaga.
El regente mira a Diego y le dice. Debía asegurarme de que no estuvieran escuchando.
-          ¿Escuchando?, no entiendo señor
-          Diego, lo qué te diré es grave, y un gran secreto que no se puede revelar hasta que sea necesario ¿entiendes?
-          Si señor
-          Ninguna de las personas de las que se sospecha son las que trataron de matarme, en realidad Diego. Dice de manera embarazosa. La orden para mi asesinato vino de nuestro propio nido, internamente  de nuestro clan, y estoy casi seguro qué Pontifice McArthur tiene que ver en ella.
-          ¿qué?. Dice una vulgaridad en español. ¿cómo dice?
-          Lo sé, es difícil de creer, pero ya  lo sospechaba. Murmura. La situación con Rowan, Diego es la punta de un gran trozo de carne podrida dentro del clan. Es una situación muy grave, y  bueno. Hace un silencio. Creo que, al tratar de contactarme con otras personas, he generado ruido, y por lo tanto, baja la cabeza, me volví peligroso.
Diego estaba tan sorprendido que casi no lo podía creer. Sentía que lo que escuchaba no era real, era como si esa pirámide de naipes en la cual creía volviera a caerse.
-          Ehh.. señor, pero.. es sorprendente, ¿el mismo clan?, pe pero. Tartamudea. Sí contrataron un inútil..
-          Cierto, pero ese inútil casi logra su cometido. Su rostro es de total preocupación. Es posible que sea una “advertencia.
En esos momentos Diego recuerda una de esas posibilidades que había descartado por considerarlas ridículas.
-          McArthur estaba buscando  mandar  un remplazo que fuera fiel a sus intereses. Niega con la cabeza. No contaba que iba a sobrevivir. Mi vida Diego, corre mucho peligro. Pero   creo que vale la pena arriesgarse.
Dentro del Clan se ha formado  un grupo puede destruir nuestros principios como los conocemos, y lo peor, es que hay muchas cabezas mayores involucradas.  Hace un gesto de suspiro.
Y ahora tu vida también está en peligro. Lo mira con convicción, sin embargo, aunque trataron de matarme no voy a parar de  hacer lo que estoy haciendo. De mis actos dependen muchas cosas.
En ese momento hay una sensación de desahogo. El regente estaba estallando internamente con ese secreto que por fin lo pudo contar.
-          ¿Comprendes entonces porque no lo había dicho?
Diego se queda pensativo,  y responde de manera afirmativa con la cabeza.
-          Sólo dígame en que lo puedo ayudar y lo haré.
-          Diego necesito que seas mis ojos y mis oídos, y que, no confíes en ningún hermano del clan que venga a esta capilla, necesito que me ayudes a  ocultar esto,  y así mismo, sí viene algún presunto espía, que los habrá, necesito que entretengas y desvíes su mirada. Hace una pausa. En otras palabras, necesito que hagas “contra-inteligencia”. Sólo confió de unos pocos, pero, la capilla no podrá estar cerrada por siempre.
 Estoy seguro que McArthur mandara a alguien. No puedo ser muy obvio, continuare con mi labor, pero necesito alguien que cubra mi espalda.
Diego lo mira y responde.
-          Señor, será un honor servirle.
No tenía duda que sacrificaría su vida por ello.

miércoles, 2 de junio de 2010

Instantes




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Alexander Rowan estaba sentado en su silla  de ruedas frente al escritorio, su chiquillo Terence, se encontraba sentado en la parte lateral derecha del mueble. Había muchos libros alrededor. Rowan leía un tomo, mientras el otro hombre  también estudiaba algo. No se sentía incomodidad en el ambiente,  sólo había un silencio de paz. Rowan miraba de reojo a su chiquillo cada cierto tiempo.
Unos pasos se escuchan entran a la habitación.
 Terence  levantó levemente la cabeza y observó al recién llegado. Rowan  por el contrario no se movió, como si no le interesara quien entrara. Estaba tan acostumbrado a que cualquiera podía acceder a su espacio, que se limitaba a no mirar para no molestarse.
-          Señor Rowan
-          Doctor. Dijo el hombre todavía dándole la espalda.
-          ¿cómo se ha sentido hoy?. Añadió el médico.
-          Bien. Respondió de manera seca. me sentiría mejor sí me contaran que le pasó al regente  Schaeffer
Terence palideció  e hizo  un gesto de estar de repente “muy interesado en la lectura”. El Doctor Morellí se quedó en silencio. Rowan sabía que algo le ocultaban, lo sintió, pero nadie en ese lugar quería contarle.
-          Ya le dije señor Rowan que él está bien.
-          Mentira. Afirmó  sin miedo. Algo le pasó.
En ese momento volteó la silla de ruedas y miró al médico a los ojos.
-          Doctor, estoy enfermo, pero “no” soy estúpido. Le dijo molesto. No se porque me ocultan esto cómo si fuera un niño. En ese momento su tono era  de exigencia. Dígame, ¿el regente esta muerto?
-          No, no lo está. Contestó el médico.
-          Entonces, ¿qué le pasó?
El médico calló mientras que su chiquillo tenía una postura nerviosa.
-          Quería evitar que se pusiera nervioso señor Rowan, pero dado que insiste le contaré.
-          Me pone más nervioso que no me cuenten. (dijo una vulgaridad por lo bajo)
-          Atentaron contra la vida del Regente Schaeffer, afortunadamente está vivo.
La cara de Rowan era de total impacto. Cerró los ojos y se puso la mano en la frente, mientras el médico le comentaba algunos detalles de lo poco que sabía. Una vez  terminó de hablar mira al hombre evaluando su reacción. Alexander parecía perturbado, pero no al extremo que pensó podría afectar su salud.
Rowan mira a Terence con malestar al finalizar el relato. Su chiquillo lo sabía, y como era lógico no le informó.
El médico después de la revisión salió de la habitación. Alexander  se alejó del escritorio y se encerró  en el baño. Miles de ideas se cruzaron por su cabeza,  unas muy generales y otras algo egoístas. Sí el regente moría, nunca saldría de esas cuatro paredes. Su vida ahora era mala, pero podía convertirse en una eternidad mala. Cerró los ojos tratando de tranquilizarse.
Tras estar ahí más de veinte minutos, alguien golpeó la puerta del baño. La voz del enfermero se escuchó con claridad. “¿Está usted bien señor Rowan?”
Rowan entonces abrió la puerta de un tirón con movimiento mental y recorrió el cuarto en su silla murmurando que “si” estaba bien.
 Se ubicó nuevamente frente al escritorio y mientras lo hace, casi como un signo automático de angustia   se tocó su cabeza, y en esos momentos sintió algo.
Los ojos de Rowan  mostraron un signo de alarma.
Lentamente se miró su mano derecha la cual estaba llena de su propio cabello. Terence observo a su sire alarmado.
-          Terry, ¿se termino de caer verdad?
El hombre se acercó  al espaldar  de  la silla de ruedas  pero no dijo nada. Su actitud confirmó los miedos de su sire.
-          Un espejo,  tráeme el espejo. Hecho que es obedecido inmediatamente. ¡Oh no!.
Rowan veía como su cabeza, era un desastre. Había tratado de cuidar el poco cabello que le quedaba pero... ahora solo era un conjunto de huecos y mechones.
El baja la cabeza triste, mientras que Terence trata de tranquilizarlo con unas pocas palabras.
-          Bueno supongo que. Dice triste. Ya no se puede evitar ¿ verdad?. Mira a su chiquillo. Lo único que queda es  el orgullo.  Suspira. Hijo. Mira a Terry. ¿podrías hacerme un favor?
Una hora después un frasco de espuma de afeitar y una  vasija con agua espumosa estaban en la mesa. Terence se limpiaba  sus dedos con una toalla, mientras con otra mano tenía una cuchilla de afeitar.
Rowan se miró entonces al espejo. Era legalmente calvo.  Hizo un gesto de  resignación mientras  alzaba  una ceja.
-          Maravilloso. Se expresó sarcásticamente. Ahora soy el profesor X
****
A muchos kilómetros de distancia, un hombre latino se encontraba en su laboratorio. A la derecha había una serie de papeles acomodados. La capilla estaba casi vacía, no se escuchaba la usual algarabía de otros momentos.
Era lógico, hace dos semanas habían atentado contra la vida del regente. La capilla cerró para la mayoría, casi nadie se salvaba de las restricciones. Ni siquiera los mismos tremere.
La ciudad era un caos político, y en esos momentos de incertidumbre habían existido ataques aislados en la urbe. Los Ángeles ya no parecía un sitio seguro.
Unos pasos se escucharon acercarse, mientras alguien  golpeaba a la puerta.
-          Señor García.  Dice un joven.  El regente quiere verlo.
-          Ya voy.
En ese momento el hombre se levanta, mira la luna que se refleja en la ventana, y sale del laboratorio.