Diego caminó por la capilla meditativo y en su rostro se
podía ver que no estaba en sus mejores noches, cuando entró a su laboratorio se
topó con Rebeca en la entrada. La miró a los ojos y le dijo: “lo
lamento no estoy de humor”,
y procedió a cerrar la puerta dejándola con la palabra en la boca. No era muy
educado hacer eso, y menos cuando las cosas después del sexo se fueron
tranquilizando. Ella golpeo la puerta de nuevo, y Diego la abrió con una
actitud parca: “por favor, no estoy de humor”, ella le respondió con un “¿siempre eres así de raro?, sólo quería
entregarte lo que me prestaste”, y tras decir eso le entrega un libro. Diego lo recibió y sin disculparse
cierra la puerta.
Estaba muy indispuesto, tanto que no quería ni siquiera
hablar. Miraba su teléfono celular esperando alguna llamada de Miguel. Se
sentía moralmente destrozado, el tres-se estaba pasando también por un mal
momento y se sentía responsable. No podía dejar de pensar en lo que acababa de
acontecer, no se imaginó lo que su amigo le contara por teléfono. Todo aquello
le causaba un gran malestar.
En realidad iban por él, no por el Tres-se. Esa noche en la que rescató a Miguel sin saberlo se
estaba rescatando a sí mismo, y sin embargo, ahora que lo piensa, y lo que realmente carcome en su mente es pensar que este asunto viene desde lo
ocurrido en Bogotá.
¡Maldita sea!,
siempre regresa al mismo evento. Parece como si su vida siempre
retrocediera al mismo punto. ¿Pero quién de su casa quería vengarse de él?, la
pregunta parecía un poco necia ahora que
lo pensaba. Por su culpa se rompieron
los hechizos protectores de la capilla de Bogotá y luego del evento, la capilla de la capital colombiana nunca
sería la misma. Según se había enterado
la muerte de Radu fue difícil de afrontar luego de que todos señalaran a los
tremere como los responsables de la muerte de la princesa.
A pesar del ataque del Sabbat, la camarilla retomó el poder
y un nuevo antiguo, esta vez brujah asumió el papel de príncipe.
Los toreador vinieron de otras partes del mundo a ocupar su
lugar, pero ya no asumieron un rol principal adentro del Eliseo, y curiosamente fueron los ventrue quienes se
vieron beneficiados con la muerte de los amanerados toreadores dado que recobraron el poder económico que
habían perdido.
Curioso fue que los ventrue asumieran una alianza con los
brujah por el control de la ciudad, donde una mezcla extraña de poder,
corrupción y violencia solapada, los unió a ambos en un estilo colombianizado.
Para nadie fue extraño que el Piraña (enemigo del tres-se) asumiera
el Papel de Senescal, y que el príncipe al parecer un antiguo europeo fuera
peor, o más cruel que el segundo al mando. No es gratuito que las posteriores
alcaldías en la capital colombiana fueran candidatos de izquierda o con supuestas
ínfulas de beneficio social: Socialistas, izquierdistas y ex guerrilleros han
sido los gobernantes de los últimos
años.
Viena entregó la capilla a un nuevo Regente, y por un tiempo
la misma estuvo bajo control directo de Xavier de Cincao, recuperando de a poco el terreno
perdido tras la muerte masiva de los toreador y negado la participación tremere en la muerte de los mismos. Pero los
rumores siempre establecían a Diego como el responsable.
Ahora bien: ¿qué tremere desearía atacar a Diego?,
entendería que los toreador buscaran venganza, hasta los mismos Guiovani, ¿pero
porque un tremere?, y la respuesta que se le ocurriría a Diego era un “¿y por
qué no?”, si la capilla de Bogotá sufrió tanto daño, alguien seria señalado
como responsable aunque no fuera él quien corrompió al clan, sino el falso
Radu.
Se sentía terrible, se preguntaba el porqué le habían dicho
a Miguel, que le cortarían la lengua y la enviarían a Bogotá. Posible había
hablado mucho, posible había dicho cosas frente a personas no confiables y por
eso estaba pagando las consecuencias a pesar de los años.
Se había quedado sentado como un zombie rumiando sus
pensamientos cuando nuevamente tocan la puerta. Sin gana se levanta y la abre
diciendo antes de nada “te dije que no estaba de humor”. Se
queda callado de repente, el regente era
quien tocaba. “Señor disculpe, pensé que era alguien más, siga”. El tono de
Diego estaba apagado, no se apenó de su error frente al superior.
-
Miguel
está bien. Dice de manera cauta. El
tren cruzó la frontera y lo llevó a
Montreal, en Canadá. Dudo que ahí lo encuentren, he arreglado para que
un conocido le brinde protección en su casa, pueda recuperarse de sus heridas y
calmarse. Lo mira. Creo que lo mejor
es que se quede ahí un par de días para confundir al enemigo.
-
Nunca debí
permitir que usted le convenciera, él es un buen guerrero pero... se calla
de repente como si se hubiera apagado la luz... todo es mi culpa.
El regente parecía no comprender nada, y tras pedir
explicación Diego le dice su parecer de cómo todo se conecta con lo sucedido en
Bogotá. Le contó el evento que lo llevó a rescatar a su amigo de un bar de mala
muerte en los Ángeles y las condiciones
como lo encontró, incluyendo en su narración
la forma como le confundieron y le drogaron. Le comentó como luego de
sus vacaciones habían encontrado un hombre muerto que había entrado a su
apartamento y que pertenecía al grupo de atacantes de su hermano, de la misma
forma, le narró los inconvenientes que tuvo con el tres-se al señalarlo como el
responsable de los problemas y cómo todo
en realidad parecía ser dirigido a dañarlo a él.
Fue luego de esa descripción que le narró la conversación
que Miguel y la mujer tuvieron, las amenazas con referencias a Bogotá, y la
seguridad, de que la mujer era una tremere que usaba la taumaturgia de manera
ejemplar para defenderse.
El regente se quedó en silencio, sintiendo el desaliento de
su hombre de confianza.
-
La supuesta exoneración que me dieron en
Viena sólo fue un papel formal que no oculta los resentimientos.
Murmura con pesar
-
Diego,
disculpa que te lo diga, pero.... Hace una pausa como pensando que decir.. por nuestra naturaleza solemos generar
muchos enemigos por acción u omisión, en tu caso, ocurre lo siguiente, antes de
que llegaras a los Ángeles, y antes de que tu recibieras la resolución de
traslado se me había consultado sobre el recibirte o no. Dice el regente
como pensando cada palabra. No venias
con buenas referencias, parecía que en cierta forma te estuvieran tratando de
salvar de una muerte mental en el servicio directo de Viena. No entendía el
porqué de todas las capillas que existen en el mundo, querían que te recibiera
yo, entonces antes de aceptarte, hice una investigación, y me encontré con algo interesante. La razón
por la que te exoneraron fue por
establecer que tú no eras el directo
responsable de la muerte del regente ni
del ataque a la capilla de Bogotá, pero yo me pregunte ¿Por qué no te
condenaron?, es decir siempre se busca un responsable, ¡siempre.!
Sin
embargo me di cuenta que posiblemente había información que desconocía, datos
que señalan a un directo responsable, y
algunas preguntas, para que el falso Radu entrara a la capilla de Bogota, tuvo
que existir alguien que le ayudara.
¿Cómo
se explica entonces que el falso Radu entrara a la capilla sabiendo donde
estaba todo?, ¿cómo sabía que libros buscar?, ¿cómo sabía el nombre de los
aprendices?, sabía incluso detalles que no debería porque saber. Eso se supo luego de la investigación que se hizo
gracias a Xavier de Cincao. Se encontraron muchas inconsistencias, y algo que
ayudó fue que usted Diego, haya escrito confesando su error, seguramente no se
esperaban que escribieras asumiendo responsabilidad, y fue por ese detalle y otros
que se concluyó que fuiste sólo una ficha
dentro de todo ese esquema.
Lo que los traidores no sabían, o no se
esperaban, era que pidieras la muerte de los toreador de la ciudad, porque esa
relación les convenía, al parecer el demonio había hecho también convenios con
ellos.
En
cierta forma Diego, tu resolución fue en contra de los deseos de los traidores.
No
es gratis que ahora, que estamos destapando la olla podrida de nuestra casa,
salgan a relucir las venganzas en contra tuya. Les dañaste sus planes, estos traidores tienen
lazos con el Sabbat, y aunque no están directamente vinculados al mismo, les perjudicaste, a tal nivel que han
planeado una venganza por años, que incluía a Miguel. Todos los tremere que han
caído al lado Sabbat están marcados, y los podemos ver, pero, ciertamente han
existido conversaciones fraudulentas entre los traidores y el sabbatt, por
motivos aún poco claros.
La
venganza hacía ti, viene por el hecho de que les dañaste sus planes y que
tuviste suficiente criterio para pensar y no dejarte manipular. Fue por eso que
acepté que llegaras a la capilla.
Diego se queda sin palabras. Había cosas que nunca había
considerado y que ciertamente eran ciertas. Se había ganado enemigos por hacer
las cosas bien, aunque fuera a la vez un gran error. Se había ganado enemigos
por ser valiente y sacrificar su alma
frente a un daño peor, en esa situación perdería de todas formas, no había
forma de ganar, pero él eligió la cara de la pirinola que decía: Todos pierden.
****
Miguel se encontraba arrodillado en el suelo tapándose el rostro con las manos en señal de
humillación, ante él había una cruz que estaba puesta en el sótano donde se
estaba ocultando. Había estado así por horas.
Estaba en ropa interior, el traje
estaba en cama, sin una arruga, sin una gota de sangre. Se lo había quitado tras
bañar su cuerpo de la vitae de la mujer que fue su víctima, y sí se podía
quitar la cadena que lo amarraba al maletín solo si el regente lo autorizaba.
Estaba en un estado de indefensión rogaba a Dios no le abandonara, no le perturbara
su alma, hace un tiempo había decidido cambiar, pero el paso radical no lo
había dado, había preferido vivir en humildad, esperando que con eso su alma no
se perjudicara. Sabía que no había diabolizado a la mujer por cosa de que no se
sentía realmente diferente, pero nunca había matado con tal salvajismo.
Se quedó por un
tiempo así, y cuando abrió los ojos se sintió mejor. Había actuado como un
tonto al ponerse a llorar de esa forma, no entendía como en ese momento se rompió
su careta de hombre de armas, posible también era que había recordado la muerte
de su papá, y toda la sangre que había en ese momento.
Tenía que guardar sus problemas, tenía que ser duro como una
roca, no podía ser débil. De todos los vampiros inhumanos que hay en el planeta
a él le tuvieron que encargar una misión tan peligrosa para su salud mental,
pero él la acepto, porque es un hombre de palabra, de merito, de valores. Tenía
que recuperarse del impacto, la mujer esa evidentemente merecía morir, merecía que
bajo su mano muriera con tanto dolor como ella había matado a sus víctimas.
Miguel comprendió que la mano divina lo había ayudado hacer justicia en el caso
de ella, que su misión estaba orientada a
dar justicia.
Lo entendió así. Como un mensaje divino que le llego a su
mente. Se levantó entonces y se vistió quedando
con la impecable presencia que ya tenía.
Se aseguro la cadena en su brazo luego de eso, y se dispuso a pensar en qué hacer para que sus
enemigos se confundieran. Miró el mapa
entonces y vio los puntos por donde debía pasar, y se dio cuenta que no ser
lógicos en este momento sería su mejor posibilidad, las personas estaban
esperando que él fuera ordenado como lo había sido en su viaje, pero ahora iba
a darle un giro de tuerca al asunto.
Habló con el hombre que le había dado alojamiento y estableció
un plan acorde a lo que él le ofreció. Llamó al regente, le consultó su plan y
este le pareció brillante. Haría ciertos movimientos para ayudarle.
Llamó a Diego y le comentó lo que pensaba. Estaría unos días
algo quieto, pero valía la pena. El hombre ocultó a Miguel en la parte tracera del vehiculo, y lo
llevó a un garaje. Adentro de él había un ataúd bueno era un poco extraño, pero
Miguel le pareció bien. Se metió al mismo, sintió como lo sellaban a punta de
martillo y puntillas. El cajón estaba sellado herméticamente, nada de luz
entraría en él. Entonces sintió como entre varios lo metían en el camión, un
olor frutal lo invadía. Sintió como encima de él ponían cosas, cajas de
alimentos y otras chucherías. Si abrían el camión nadie vería el cargamento
oculto debajo de esas cajas, mientras Miguel dormía haría un viaje largo hacia
un sitio seguro y de ahí tomaría un avión, o más que lo llevaran al punto más ilógico
del recorrido.
