miércoles, 8 de septiembre de 2010

Doble estupor

Se miró en el espejo del baño, y se lavo la cara mientras observaba su aspecto. Sus ojos parecían haber perdido la luz del alma, todo parecía negro y  más después de la “advertencia” de los  Giovanni. No le quedo otra que huir de Sicilia. 

Sabía que eran de dicho clan por el símbolo que el hombre que le hablaba tenía en el anillo. Sí, los nigromantes italianos, aquellos que con su poder  financiero y  mágico controlaban Italia. El Cuervo nunca pensó que se metería en problemas por hacer una averiguación personal, pero ahora, y sin desearlo  estaba en un gran dilema. 

Se seco el rostro y salió del baño. Las luces estaban apagadas, y él entre las penumbras se sentó cerca a la ventana a mirar la luna. Tenía miedo.

No podía dejar de pensar en que todo ese conjunto de eventos negativos eran un llamado a su propia muerte.  

Su alma estaba condenada, eso lo sabía. Al morir no alcanzaría la gloría. La muerte lo esperaba en cualquier esquina, sabía que así sería. Sus ojos seguirían llorando sangre después de que su alma pisara las tierras del infierno

En ese momento la puerta se abre y  una sombra delgada se asoma a la habitación.
   
¿Qué hace en la oscuridad Parcero?. 

Dice el Pelusas prendiendo la luz mientras el Cuervo no lo responde nada y sigue mirando la luna.

-          No me asuste, que buste sabe que si no me toca llamar al médico.

-          Todo bien parce.  Responde el hombre. Yo sólo quería echarle cabeza a todo esto, igual me iba a poner a trabajar.

Inmediatamente el Cuervo se acerca a una mesa, donde tiene un computador, lo prende, haciendo cierta mímica de estar muy ocupado.

-           Cuervito, hermano. Se le sienta el Pelusas al lado. Lo que sucedió fue mala suerte, no se amargue la vida por eso. El hombre que recibe el mensaje lo mira con ironía.

-          ¿Cómo quiere que no me alarme?. Dice de manera seria. Ganarse de enemigos a esa gente me perjudica. Señala de manera seca. ¿Ó buste que cree?, que los manes no le van a meter mano a mi negocio para joderme. Agrega revisando la pantalla.  ¿Quién cree que manejan los puertos y los aeropuertos? . Se toca su cabeza preocupado. Nos va  tocar volvernos al País. Concluye el Cuervo.

En realidad las consecuencias para el negocio eran catastróficas. Las personas que le golpearon y amenazaron no eran peritas dulces. Ser enemigo de un Giovanni era ser enemigo de todo el clan. Y eso era preocupante.

El Pelusas se queda pensando un instante y niega. “No parce, esperemos un poco, buste sabe qué...”

El Cuervo de repente abre los ojos sorprendido, y se queda callado mirando la pantalla. Por primera vez en mucho tiempo sus mirada tenía algo de emoción.

-          ¿y hora que pasó?. Pregunta el Pelusas al ver su expresión.

 El Cuervo se quedo callado por un largo rato, y mira al Pelusas con algo de vergüenza, mientras sus manos adquirieron un temblor nervioso.

-           La mona me escribió un mail. 

La expresión tranquila del Pelusas  de repente se llena de rabia, y sin ocultar su reacción de rechazo, pregunta que le ha escrito.

-           Es cortico. Añade estupefacto. Dice que, espera que esté bien,  y quiere que le comente sobre las Italias, y me pregunta cuando voy a volver al País. Una sonrisa misteriosa se dibuja en los ojos del brujah. Y no más..

-           ¿Curioso no? Dice con total sarcasmo, Más un año después de que lo jodió se acuerda de buste...bonita cosa.  Se levanta. hora sí. Dice furioso. Valla corriendo donde la hembra esa, pa que lo vuelva a joder, ya tiene excusa... Se muestra realmente molesto mientras piensa un insulto mentalmente hacía su amigo. 

El Cuervo lo mira, baja la cabeza mientras siente un dolor en el corazón, y hace una expresión de negación con los labios.

-          No parce, no se ponga ají. Expresión utilizada para señalar que no se ponga bravo. Que yo sólo le estaba contado. Lo mira con melancolía. Sólo que me sorprendió mucho que la hembra me escriba, fresco que  yo en Bogotá no tengo nadas que hacer, aclara, la hembra tiene su hombre, y no quiero que me lo restriegue en la cara

-          Entonces, respóndale que está bien, que esta amañado. dice  en tono de orden. que  las Italias es un país maravilloso y que se piensa quedar a vivir por acas.
 
El Cuervo lo piensa, y asiente. Era mejor decirle que su vida estaba bien, aunque no era así. Ella no podía saber todo el dolor y daño que le causo, eso sólo la haría sentir importante.  

A pesar de que él la amaba, sabía, que  ella utilizaría lo que le dijera en su contra- Es  así como  procedió a escribir aquello que no era verdad, pero que protegía su ego y la poca dignidad que le quedaba.

El resto de la noche releyó muchas veces ese correo, y lo guardo en una carpeta. No sabía cómo interpretar su carta.

Se recostó tratando de tranquilizarse, sí tenía que huir de Italia, ¿a dónde iría?

****

En una esquina hay un ser ofuscado mirando un edificio y vigilando sí los ocupantes salían. Tenía una libreta con anotaciones, de hora y actividad. Camina hacia una parte no visible y dice bajo en perfecto italiano. Objetivo localizado jefe. Mira a su espalda. Espero instrucciones.

1 comentario:

Tana Abbott dijo...

Pobre cuervo... no le vaya a dar una recaída con tanta preocupación ._. y encima la otra le escribe (no los vas a juntar de nuevo, o sí? no creo que les haga bien...)