domingo, 29 de mayo de 2016

Una de miel y otra de hiel



Viajar tantas veces al mismo sitio y de la misma forma se hacía para Diego un asunto fastidioso del que no lograba  acostumbrarse, con este viaje ya llevaba  tres viajes incomodos a través de lo que creía era Centroamérica. Todas las veces tuvo que ir oculto en una caja de carga que se movía intermitentemente escuchando crujidos poco alentadores. Llevaba en su poder la carta de Viena, y también otros documentos que le entregó su regente.

Por una parte estaba feliz de sacar a Rowan de su desdicha, y por otra parte le dolía el corazón al pensar en su hermano. Sabía que en ese lugar se encontraba Terence (quien no se despidió cuando se fue) pero según supo viajó junto con Miguel cuando lo hospitalizaron, esperaba encontrarse con él.
Pensaba cómo sacar a Miguel de la capilla,  Cómo lograr que se encontrara con la japonesa y  así parar su sufrimiento; el hecho de no saber donde coños estaba esa capilla no ayudaba en nada. Pero debía buscar la forma de llevárselo para que recibiera su golpe de gracia.

Y para rematar eso no era lo único que le preocupaba. Se sentía terriblemente pensativo  por las consecuencias de su engaño al italiano y lo que eso supondría. El regente le dijo tajantemente que eso ya no era su problema, pero ciertamente aunque o hizo con toda la buena intensión era muy posible que su acción trajera muerte. Nunca podían existir circunstancias perfectas. 

Había asuntos que él no conocía. Asuntos que posiblemente tendrían que pasar para que el grupo de infectados lograra matar al tzimisce implicado, y situaciones que ya no tenían que ver con él… pero eso no tranquilizaba mucho a Diego.

La mente del colombiano podía estallar con tanta ansiedad, no sabía cómo no había hasta el momento tenido una crisis seria.

La llegada al lugar fue como muchas otras. Ser sacado de la caja y conducido hasta el área de hospitalización. Tenía órdenes de entregar los documentos a Morelli, avisar a Rowan la buena noticia y luego solo preocuparse por Miguel (El regente Dieter había sido muy complaciente con ello). Tenía muchas ganas de ver a Miguel,  así que trata de seguir rápidamente a los criados para ir directamente donde el regente local.

Morelli se saltó los formalismos para hablar con Diego, y recibir los papeles, no había mucho tiempo para rituales de bienvenida.  El superior estaba un poco lastimado, se notaba que se estaba recuperando de un golpe en la cara bastante feo.  Hablaba de forma “parca” con Diego como si estuviera de mal humor.  Leyó el documento mostrando un evidente alivio de la situación, llevar a Rowan por tanto tiempo se había convertido en un dolor de cabeza para él y su gente. Le comunicó a Diego que antes de desenterrar a Rowan debía asegurarse que estaba libre de cualquier maldición, asunto que debía esperar. Procedió a explicar que llamaría a sus sanadores para comenzar la exploración de magia perjudicial y que cuando estuvieran seguros que los ataques hubieran terminado él le llamaría para que estuviera presente cuando lo sacaran del entierro.

Luego de informar eso le dijo de manera seria que Miguel no era un paciente fácil, asunto que Diego ya sabía, pero tomó en tono de queja. Se despidió de él y sintió como se cerraba  la puerta tras su espalda. En ese momento y tras dar unos pocos pasos Diego se para en seco como si le hubieran puesto freno de mano. Había tenido una evidente revelación

Oh no… no, no…- piensa llevándose la mano a la frente- ah… no Miguel…¿qué hiciste?

Diego había tardado en comprender esa queja, pero su conexión con Miguel se lo habían anunciado.

No me jodas Tres-se….Eh Ave María,  le diste en la jeta al regente Morelli…. No -no -no, ¿y ahora como voy hacer para sacarte de aquí?

Miguel lo hacía quedar mal con sus superiores, aunque él no estuviera presente, era increíble, totalmente increíble… y ahora él estaba avergonzado con su superior, y seguramente tendría que pedirle perdón más adelante… 

El Pensamiento de  oh mierda, y ¿ahora que voy hacer?”, era recurrente  mientras caminaba por los pasillos en búsqueda de la habitación de Miguel. Cuando la encontró no se sorprendió al ver un letrero rojo que decía: “precaución paciente agitado”

Sentía que le temblaban las piernas y estaba débil.

Dio un paso hacia atrás y mentalmente dijo “ 5, 3, 2, 1, 0…. Todo estará bien”

Abre la puerta de la habitación y lo que vio le dejó bastante descompuesto, Miguel estaba acostado y maniatado con  grilletes   en el espaldar de la cama, los pies estaban también inmovilizados, y habían unas cadenas en un costado que  estaban sin usar, Diego  no se podía imaginar nada bueno al ver eso. Lateralmente a la cama había un indicador de estado de ánimo que media un poco el grado de agitación del paciente.

Diego hace un gesto de respirar. Trataba de tranquilizarse porque estaba a punto de putear a media humanidad por maltratar a Miguel, pero el sentimiento de rabia  disminuyó cuando vió el rostro feliz al verle,  era como el de un niño suplicante que pedía ayuda.  Una mirada de felicidad que nada tenía que ver con el desdén con el que lo miraba en el apartamento.

-PAPA!!!!- dice  con los ojos llorosos- Volviste!

La cara de Miguel estaba desfigurada por el dolor y las lágrimas de sangre. Diego se le partió el corazón y fue hacía él inmediatamente.

El enfermero que estaba a su lado se levantó al ver a Diego. Se le notaba algo asustado.

-Migue ya estoy acá papá, vos sabes que te dije que vendría…

Diego no lo pensó dos veces y  mirando de manera asesina al enfermero desató las manos de Miguel quien llorando lo abrazó, balbuceando, la había pasado muy mal. El enfermero parecía estar aterrado, y trataba de decir algo sin que el paisa le pusiera atención.

-¿Dónde está su ruana?

-¿qué?- contesto el enfermero asustado

-La ruana  que  empaque en sus cosas, tráigala ahora mismo.

El enfermero no sabía qué demonios era una ruana, el concepto era extraño, y busca en la maleta cualquier cosa, señalándola torpemente (estaba muy nervioso) y una vez saca la ruana, Diego le confirma.

-Eso,  esa es la ruana – dice Diego que no dejaba de  abrazar a su amigo que tampoco lo soltaba, y tomando la misma con una mano le dice -Ven- dice despegándose de  él- ven ponete tu ruana Migue, ven…  vos ya no llores…- en esa saca un pañuelo y le limpia la sangre de  sus ojos, y se la coloca- ¿ves como huele de  limpio?, es una lástima que no se la hayan puesto como pedí expresamente en varias oportunidades – le lanza un comentario aguja al enfermero- vamos papá, ya estoy aquí… ya esta aquí Diego para cuidarte… 

Miguel se toca adolorido las muñecas mientras llora y da quejas como si tuviera seis años. “El es malo conmigo- dice señalando al enfermero- se llevó a mis vacas y me pego, me pego muy fuerte… fue malo, fue malo conmigo, dijo cosas horribles de ti, y de todos”

El enfermero palideció y comenzó a mover de manera sorda  su quijada haciendo señal  negativa, sin responder nada.

-“Me pego y dijo cosas horribles, y me amarraron como a Pepe…. Fueron malos, muy malos”
Diego veía como el enfermero palidecia cada vez más.

-¿ah conque te pegó?- miró al enfermero muy serio

-Sí…- dice el señalándolo con un dedo-él me pego

El color pálido del enfermero cada vez se veía más cenizo y hasta pareciera que iba a vomitar.

-No te preocupes, le daré una lección a ese hombre, nadie se mete con Migue.. nadie.

En ese momento  el pobre hombre se tuvo que  apoyar en la pared para no caerse. En esas Diego viendo que su hermano estaba tranquilo busco el sombrero entre sus cosas y se lo puso.

Diego se levanta y mira al enfermero, y de manera seria le dice: “Necesito hablar con usted”

El hombre no podía ocultar su cara de terror, al mismo tiempo como Miguel de manera infantil le saca la lengua. Diego sale de la habitación seguido por el hombre quien una vez afuera le expresa casi llorando “Señor, yo le juro que yo no le he pegado, nunca he maltratado a un paciente, él estaba muy agitado, yo…”

-Eh Ave María cálmate vos- dice Diego con un poco de mal humor, aunque le parecía gracioso que el enfermero estuviera asustado- yo sé que vos no le pegaste, ¿vos no te das cuenta que ahora es como un niño?, debes seguirle la corriente.

El enfermero dijo:

-Señor ahora esta calmado, pero se ha agitado mucho, si hasta le pegó al…

-Al regente sí, ya sé… pero yo me encargo

-Señor tengo ordenes de…

-Ya dije que YO-ME- ENCARGO- recalca con disgusto-venga cuando tenga que asistir al regente en la otra diligencia, puede descansar…

Diego ve alejarse al enfermero y entra a la habitación disgustado. Había dado indicaciones personales y por email en relación a su ruana, y sus cosas para mantenerlo tranquilo y en esta capilla no le habían hecho caso. Diego no sabía cómo era que el regente Morelli había sido golpeado por Miguel pero presentía que en parte la causa se debió a la falta de tacto. No dudaba que el parásito lo volvía agresivo, pero aun así pudieron tomar unas medidas distintas que encadenarlo con metal encantado para que no se moviera. Eso había sido un maltrato casi al borde de la tortura.

Cuando ingreso al cuarto Miguel lo miraba asustado

-¿No te irás verdad?

-Eh Ave María pues, ¿vos piensas que me iré?, Noooo parce, no me voy  a ir….vos duerme un poco, yo estaré aquí…

El pobre Miguel cerraba los ojos y los abría rápidamente para ver que evidentemente no se había ido. Diego estaba a punto de un colapso nervioso de pensar que tuviera que irse pronto a recibir a Rowan pero las diligencias se demoraron más de lo esperado dándole tiempo a Miguel en quedar en letargo nuevamente y estar en otra disposición.

****
Un grupo de hombres  entraban a un edificio histórico y mientras uno de ellos, el de más jerarquía, de aspecto juvenil y poca expresión emocional llevaba un sobre. Las personas dentro del edificio se sorprendieron con su presencia, los nuevos visitantes revisaban con la mirada todo. La tensión de los presentes se podía sentir. El hombre del sobre camina hacia un señor de unos aproximados 56 años y le entrega un documento.

-Regente Oren,  este sobre es para usted, tengo ordenes de Viena de hacer un recorrido por su capilla con mi equipo, todo sitio de su capilla será revisado… espero no ponga oposición.

Los ojos saltones del hombre hacer una mueca de desagrado y rasga el sobre para leer el contenido. No le queda de otra que dejarles pasar.

****

Los efectos de las maldiciones no se quitaron tan pronto como se esperaba, realmente fue a la otra noche  que  el regente Morelli (quien no se había asomado a la habitación de Miguel) mando el recado a Diego para que se preparara para el ritual. Diego se sorprendió cuando los sanadores al prever que él no estaría al lado de su hermano, lo sedaron y le volvieron a colocar las cadenas. Era obvio que le tenían mucho miedo. Él no alcanzaba  a comprender la razón dado que no sabía qué era lo que había pasado, pero si lo ataban con temor y un ligero templor era por algo. Diego no le gustaba nada que le inmovilizaran, ¿pero que otra cosa podía hacer que aceptar esa condición?...por lo menos hasta que Rowan haya sido sacado del sepulcro.

Caminó por el pasillo  y subió al ascensor del lugar sin fijarse la dirección a donde iba, por tanto tuvo que aguantar que subiera unos pisos y volviera a bajar. Estaba centrado en sus pensamientos y en sus múltiples preocupaciones cuando en cierto piso entran al ascensor una camilla con un paciente y seis aprendices. Dado que el séptimo no podía entrar pues el indicador del peso así lo establecía, Diego de manera generosa prefirió bajar, darle su puesto al séptimo y esperar nuevamente el ascensor.

Estaba en ese asunto de esperar  y en un pensamiento rápido se dio cuenta que posible bajar las escaleras no era mala idea, así que se voltea con el fin de ubicarse y ver donde quedaban las mismas, y justo en ese momento vio algo que pensó nunca ver.

La escena ocurrió lentamente. Una vez voltea a la derecha ve un largo pasillo lleno de puertas, una de ellas se abre  y un hombre  sale siendo acariciado y besado por una rubia. La mujer pasa su mano por su cabeza,  y  desubica los lentes del hombre que sonríe y se acomoda los anteojos y sonríe cuando la puerta se cierra. Todo sería muy normal si ese hombre no fuera otro que Terence Fowles.
Diego abre los ojos sorprendido y   se encuentra de frente con el besado el cual pierde un punto de sangre para ponerse tan rojo como las baldosas del suelo.

Una sonrisa nerviosa de Diego no se pudo evitar, en realidad trataba de ahogar la risa por las sorpresa. Pero se llevó la mano  la boca y se rasco la garganta.

-Terry!- sonríe tratando de evitar el reflejo de burla de su rostro sin lograrlo- Buenas noches, la verdad- se limpia la garganta otra vez- pensé verte antes, pero al parecer hasta “ahora” nos encontramos jeje jeje- lo mira con una sonrisa –  vamos a desenterrar a Rowan… mmm ¿no es genial?- dice con su sonrisa nerviosa mientras entraba al ascensor nuevamente seguido del pobre hombre sorprendido que no podía musitar palabra de la angustia, y Diego se reía  haciéndolo sentir más incomodo hasta cuando se abre la puerta del sótano inferior y le dice, “entre otras, tienes una manchita roja por aquí”, Diego se señala la mejilla y sale del ascensor caminando dejándolo atrás a Fowles  mientras él de manera nerviosa  se toca el rostro mirándose en el espejo del ascensor. Para su incomoda sorpresa dicha manchita de labial no existía, solo había sido una broma de su tutor lo cual lo dejo bastante mal parado.

Diego no pudo evitar bromear,  y era algo que trataba de no hacer en la capilla, pero simplemente no pudo resistirse, tenía su parte burlona y una de sus facetas de hombre colombiano era sacar ese tipo de actitudes “montadoras” de las que Miguel también era víctima.

“Quien no corre vuela, eh Ave María, jeje esto le va a encantar a Miguel cuando lo sepa jeje”

Con una expresión graciosa siguió hacia el  lugar donde yacía Alexander. En silencio   se colocó la bata ritual y vio como Terence también lo hacía esta vez con una actitud más parca y preocupada.

-Deja esa cara de lado Terry, que no ha ocurrido nada grave, más bien alégrate, se ha terminado la pesadilla de tu siré– dice un poco más serio centrándose en lo que venía hacer- así que sonríe hombre, esto se dio fruto de nuestro trabajo.

Terence en ese momento se sentía un poco agobiado, aunque era consciente de la importancia de la situación.

Fue entonces que llega el regente Morelli y explica primero en voz alta  que el dirigirá el ritual y lo que quiere que hagan cada uno de los presentes. Fue entonces que comenzaron una serie de canticos y conexiones mentales por  un periodo indeterminado donde todos eran uno nuevamente. Y mientras hacían eso el regente Morelli quien dirigía el ritual comenzó a recitar una y otra vez unas palabras que hacían que poco a poco la tierra alrededor de Rowan se fuera aflojando y su cuerpo subiendo poco a poco asomándose hacia el aire, su piel mortecina comenzó a visualizarse  mientras la tierra se resbalaba por los lados.

****

Los demonios lo perseguían contantemente buscando su lámpara pero el había podido esconderse y hacerles frente, no se llevarían la luz que lo mantenía con vida, el poder que estaba dentro de él, la respuesta a sus preguntas, la luz se hacía entonces más y más grande hasta que teñida de colores ocres  se hacía visible, así como el de los sonidos místicos. La luz estaba penetrando nuevamente por sus ojos.

Débil y sin poder hablar Alexander  mira alrededor, hombres con batas de color café estaban muy cerca mientras un hombre conocido lo alzaba con ayuda de otro y lo ponía en una camilla.

-Tranquilo, no tienes por qué preocuparte, lo logramos- Dice Diego con una sonrisa mientras le quita algo de tierra de la cara- lo logramos.

Y tras sacarlo con éxito lo envuelven en una sábana limpia y se lo llevan.

martes, 24 de mayo de 2016

La gran noticia.



Diego se había levantado temprano después de ese sueño. Todo lo había puesto muy pensativo. Podía darse cuenta entre la división entre las pesadillas reales producto de la mente humana y las pesadillas producto de un hecho sobrenatural. No por nada tenía doctorado en pesadillas horrendas producto de su stress post trauma, y programación mental tremeré.

Era cuestión de perspectivas, de saber que había un puente mental y que las cosas podían ir peor cada día. La evidencia era clara, el Pobre Miguel, estaba muy mal y estaba realmente débil. Su mente abrazaba uno de los pocos momentos felices de su vida, su niñez. Da un poco de pena pensar que ese pequeño con cara adorable se convertiría en un vampiro. Las vacas, la pradera y el perro solo eran una construcción de su pasado, al parecer lo único que le quedaba.

El vínculo que había entre ellos era una puerta  de comunicación pero también una maldición. El brujah estaba tan débil a nivel mental que había facilitado un puente hacia Diego. Esa noche había tres personas en la mente de Miguel: El tzismisce, Diego y él, y los tres estaban en una guerra por el control mental del brujah, aunque hay que decir que el dueño de ese cuerpo al parecer se había dado por vencido, o así lo sentía Diego.

La conexión era algo peligroso, pero también una ventaja para ayudarle, aunque realmente no sabía a ciencia cierta cómo hacerlo.

Diego tenía una sensación ambivalente, negativa en mayoría y con una esperanza de poder salvarlo era consciente de la poca fuerza de Miguel para ayudarle.

¿Oh que hacer?, ¿qué hacer?, no era el hombre más centrado ni con más poder mental…¿qué podía hacer?
¿y sí le comentaba esto al regente?, bueno evidentemente debía informarlo había un grupo tratando de matar al mal nacido ese causante de este desastre y eso podía ayudar, pero aún así él temía que el vinculo que el parásito tuviera con su huésped fuera tan fuerte que al morir se llevara a sus infectados...
Pobre Miguel… pobre.

Se sentía cansado y estresado. Quería viajar a donde estaba su  hermano pero no podía, todo era un cumulo de presiones.

De repente suena el computador,  nota que es una llamada entrante por Skype de la novia de su amigo: Leila. Luego del saludo respectivo, y agradecer el caro y rápido envió de la muestra, la médica comenta:

-Creo saber que puede ayudar- Dice con propiedad- La muestra que me mando tiene características que me son muy conocidas, y siento que es algo que puede salvarle la vida.

-La escucho

-Hay una condición en ciertos seres humanos especiales que a pesar de su humanidad los hace perfectos cazadores de seres de la oscuridad. Vampiros como ustedes, hombres lobo o demonios, todos tienen un punto débil frente a estas personas. Son seres humanos que por cierta capacidad personal desarrollan un estado mental de convicción que genera una especie de campo de protección contra todo lo que no sea humano, en otras palabras Diego, nosotros los cazadores desarrollamos un poder que repele todo lo negativo. Usted me comentó en su informe que la joven que se libró del parásito tuvo una pelea con un sujeto que le propino un golpe e hizo que el parásito muriera dentro de ella, yo estoy segura que fue  golpeada por un cazador lo suficientemente experto para concentrar su poder en las manos….

Diego escuchaba lo anterior tratando de entender todo, pues su nerviosismo no lo hacían la persona más aguda.

-Quiere decir que…
-El poder de un cazador puede matar al parásito Diego, si Miguel recibe un golpe de un cazador se salvará… 

Los ojos se le iluminaron era lo que estaba esperando oír.

-Pero, ¿Dónde consigo un cazador que lo golpee sin matarlo?, está muy débil.

-Tomaré un avión la próxima semana hacia los Ángeles, trataré de ayudar

Diego estuvo a punto de besar a la japonesa de lo emocionado que se sintió, ella podía golpearle y salvarlo. Era la solución para Miguel, aunque no para el resto de los vampiros.

-GRACIAS, GRACIAS…- dice emocionado tapándose la boca y mostrando algo de brillo en sus ojos como si fuera a llorar, estaba hecho una madeja de nervios y que ella hubiera dicho eso era por mucho, lo mejor que le hubiera ocurrido en el momento. 

Leila sintió su angustia y procedió a justificarse, pues se sentía culpable de no poder viajar más rápido.

-No conseguí vuelos rápido, pero iré en cuento pueda.

-No importa,  Te estaré esperando, sé que él lo apreciará, es lo mejor que puedes hacer por – hablaba entre cortado emocionado tratando de encontrar palabras, hasta que se di cuenta que  el asunto no podía ser tan fácil y sus ojos nuevamente  se opacaron - … aunque, Dios… no sé como voy a sacarlo de ahí… Oh Jesús, ¿cómo voy hacer?

-Ya sabrás cómo- dice ella un poco más tranquila

 Diego se da cuenta de repente que está en un dilema. Ella no podría entrar a la clínica, la mágia tremere tenía protecciones contra los cazadores, y por otra parte él no podía a sacar a Miguel de paseo teniendo en cuenta los antecedentes. Por otra parte,  el hecho que ella viniera a los Angeles, no solo la pondría en peligro sino que también a él, no era muy bien visto la asociación con cazadores, era como tener relaciones con hombres lobo, se debía tener en secreto pero a nivel muy publico no. La gente al  ver un ser humano posiblemente de primera mano no se darían cuenta que es una cazadora, pero si llegara a mostrar sus poderes de manera pública, se pondría en evidencia.  Los vampiros con los cazadores eran muy vengativos. Una de las costumbres era una vez los identificaban les mataban a sus familias, sus amigos  y todo lo que ellos amaban, eso hacía que ciertos cazadores tuvieran vampiros enemigos por mucho tiempo, era un odio que se retroalimentaba mes por mes.

No Diego no podía andar hablando más de la cuenta, tenía que protegerse y protegerla- Es peligroso, debo  advertirte, no todos son como nosotros somos….

-Lo sé, recuerda que eso lo sé perfectamente- dice con algo de rabia pues ella había perdido a muchas personas amadas a causa de vampiros y demonios- pero ya veremos cómo hacer.

-Podría ayudar a otros – dice el pensando en la epidemia, pero Leila no estaba dispuesta hacerlo

-No, yo voy por Miguel, el resto no me importa- dice de manera fuerte- no salvaré asesinos de personas, solo a él.

Era de comprender, era cazadora, no hermanita de la caridad. Odiaba a los vampiros, había sufrido mucho, no se le podía pedir más.

-Está bien- dice con la voz temblorosa- Gracias.

Después de que se cortara la comunicación se quedó en silencio por un rato mirando  de manera  algo obsesiva el pc. Tenía muchos dilemas morales en la cabeza, por una parte no quería que se le hiciera daño a Leila, pero por otro había muchos infectados que necesitaban de una cura.
Pensó por un rato, y tuvo una idea. Si debía mantener el secreto sobre Leila, pero a la vez quería ayudar a los demás, y no solo a Miguel.  Debía hacer llegar la información a quien sí pudiera divulgarl, y esa persona era el Doctor Patricio Ugozzoli era esa persona, ¿pero cómo hacer que fuera él quien  lo descubriera?

No encontraba ninguna forma de hacerle llegar el recado así que pensó en llamarle y concretar una cita para hablar de los estudios, pero el problema era que él no quería dar directamente la información, así que pensó una forma de decirlo sin que fuera directo. 

Primero fue corriendo a la capilla para buscar los documentos sobre la cuadrilla y  una vez ahí decidió generar un engaño al Dr Ugozzoli. Pidió a un aprendiz de primeros niveles, pero con conocimientos en cibernética que buscara registros de cazadores en los Estados Unidos, y cuando salió una lista, seleccionó uno al azar. Luego de ordenarle que no dijera una sola palabra sobre su tarea, Imprimió lo que se sabía de este personaje, y lo puso en una carpeta.

En una hoja sin firmar escribió lo siguiente.

“Doctor Patricio Ugozzoli, pudimos identificar al sujeto que atacó a la joven”

Luego pide a un criado que se lo haga llegar.

Diego no sabía si había sido ese sujeto quien la había atacado, pero el ataque no importaba, lo que realmente necesitaba era que el italiano identificara a este como un cazador e hiciera una asociación básica.  Esperaba que por su mentira el fulano no resultara muerto, pero sabía que el italiano no era estúpido, y que debía darse cuenta que si necesitaban huevos de oro no se podía matar la gallina.
Esperaba poder hablar con el hombre de manera casual, lo que no sabía Diego es que las situaciones del destino harían que esa charla se diera mucho más rápido de lo que él pensaba, pues estando a un metro de la salida de la capilla se lo encuentra de frente.

-DOTORE GARCIA!

En esas lo abraza de manera efusiva lo que hace que varios aprendices los voltean a  mirar, lo que no ayudaba al rumor de que era homosexual, ciertamente los italianos no podían controlar su efusividad.

- Doctor Ugozzoli- dice Diego como una tabla de rígido mientras  hace un gesto de incomodidad
-Lo he conseguido- dice en tono confidencial soltándolo de repente – necesito hablar con el regente ¡ahora mismo!...

Diego mira a su alrededor. Muchos aprendices lo miraban extrañados y él simplemente se rasca la garganta y le dice.

-Doctor, por favor baje la voz- dice de manera confidencial- hay asuntos que es mejor no tratar aquí…

Mientras el médico se calmaba y decía un “oh sí- sí”, Diego se sentía algo estúpido y nervioso, pues no pensaba que su treta diera efectos tan rápidamente. No se había asomado a la oficina del regente esa noche porque no deseaba preguntas incomodas y por qué no quería dar pie para un interrogatorio, sin embargo, sin desearlo iba como un cordero a la oficina de su superior. La llegada fue algo dramática, pues él estaba en una reunión con otros aprendices a los cuales tuvo que despachar rápidamente para atender al italiano que por su misión como protector del príncipe tenía prioridad.  Diego se sentía extraño, pero como buen paisa se haría el pendejo y sabría vender la idea. Curiosamente el asunto se dio tal como él quería, el hombre exalto su genialidad y dijo saber la razón por la cual el paracito había muerto.  Digo con prepotencia que había hecho investigaciones y que la naturaleza del atacante era un cazador, lo que le hacía pensar que los poderes de los cazadores eran capaces de matar al parásito. Diego procedió entonces alabar su gran percepción, lo cual hizo también el regente lo que dejaba  el asunto en un claro dilema…¿qué harían con ese conocimiento?

Diego se burlaba del italiano en su interior, su genialidad no era ni siquiera propia, pero ese mérito era mejor que él se lo quedara pues él deseaba que no se le apuntara directamente y  temía las consecuencias de facilitarle esa información dado que cualquier cosa podía salir de eso… pero  hacer algo era mejor que no hacer nada.

-“Me está tratando de decir señor  que un cazador podría quitarle el parásito al príncipe”
La salud de los otros era por el momento  irrelevante, sanar al príncipe era prioridad.

-Exactamente

-Pero- dice Diego- es realmente peligroso para el príncipe no solo enfrentarlo a un cazador
-Solo necesitara un golpe o dos, un combate cuerpo a cuerpo, y es muy seguro que su majestad gane

-Yo nunca subvalorando a un cazador Doctor Ugozzoli, andan en cuadrillas bien organizadas y se ha sabido que han matado antiguos con algo de lucha, son humanos, pero no son pan comido, y sus técnicas son legendarias.

- Señor- dice Diego- si me disculpa, yo siento que en estos momentos si la teoría del Dr. Ugozzoli se debe pensar no solo en el príncipe sino también en los muchos que están enfermos y que en cualquier momento se pueden levantar en contra la camarilla, si ellos se sanan el Sabbat no tendrá forma de debilitar la ciudad…Si solo se pudiera llegar a una alianza

-Doctor García- dice el regente con duras palabras- una alianza sería lo ideal si no fuera porque es tan difícil como pedir la paz en el medio oriente.

Si, posiblemente en un mundo tan violento como el de la oscuridad, pedir una alianza entre un ser que odia irremediablemente a los vampiros y los seres de la oscuridad era poco realista.

-Sea como sea hay que comunicarle esto al príncipe, y dado que usted me pidió que antes de cualquier movimiento me dirigiera hacia usted, yo le sugeriría…

Pero en ese momento la puerta suena con golpes firmes. El regente hace una señal con la mano para pedir silencio al científico y dice.

-¿qué ocurre?
-Señor, llego el sobre que usted estaba esperando.

El regente mira con gravedad a Diego y pide que siga el criado el cual le entrega una carta con el sello de Viena.

-Doctor Ugozzoli, me permitiría un momento, continuamos la reunión en diez minutos, ¿puede usted…?

El Médico extrañado sale de la oficina mientras Dieter se levanta y hace rápidamente el hechizo del silencio. Diego no podía evitar cierto temblor de emoción y cuando el alemán abre el sobre y lo lee lo mira con éxito.

-Lo logramos! Viena ha aceptado el enfrentamiento y ha ordenado a ambos contrincantes acabar con las agresiones, Oren no podrá mandarle más maldiciones a Alexander- sonríe de manera algo ambivalente- le han dado seis meses para que prepare la contienda… seis meses de gracia, morirá bajo sus normas.

Había acabado el sufrimiento. Alexander era por fin libre. Diego entendía lo que significaba, no era solo el producto de meses de sufrimientos sino la salvación del clan.

-Debes viajar lo más pronto posible- ordena- recoge tus cosas y prepárate para el viaje

-Pero señor, sobre la reunión

-No debes preocuparte por eso, lo solucionaré con el Doctor Ugozzoli.

- Señor, solo pido que tome conciencia que el asunto debe ser tratado con estrategia, espero que encuentren una solución

-Y yo espero que Miguel se recupere- dice él en consecuencia- no pierdas el tiempo, debes irte.

Y tras un corto silencio Diego da media vuelta y sale de la oficina.