sábado, 22 de octubre de 2011

Entrenamiento (Parte 2)


¿Por qué será que le dolía tanto el brazo la noche de hoy?. Bueno,  que le doliera era bueno, porque significaba que aun tenía brazo, pero, no era normal que le doliera tanto, estaba muerto al fin y al cabo, el dolor era relativo. Había llamado a la médica para preguntar, cuando le operaría, pero, curiosamente,  no le respondió. ¿Por cuánto tiempo tendría que vivir con ese brazo torcido?. En una acción algo desesperada frente al dolor,  disolvió tres pastillas potentes analgésicas y se las tomo con vitae. Miguel lo miraba  desde su mesa, mientras le decía que “no se le fuera la mano en pastillas”. JA, qué ironía, la persona que menos puede aconsejarle sobre eso, era él, no por nada duro casi dos días dopado por su culpa, y anteriormente, este jovencito brujah,  tras una idiotez, se había tomado  medio tarro de antidepresivos, porque según él no le hacían efecto, la conclusión de eso fue que Miguel se pego la trabada del siglo.  Él tendía a tener problemas con las drogas, no por nada, el lio que tuvieron cuando lo pilló en malos pasos, y que provoco que durara por meses encerrado en el apartamento. La persona con menos autoridad para aconsejarle en ese punto era él.
Sin embargo no tenía ganas de discutir, a pesar de estar adolorido, estaba relativamente  tranquilo. Evitaba pensar en el futuro lo cual ayudaba a manejar su ansiedad, sin embargo, sus miedos siempre lo encontraban.

Nuevamente se encontraba caminando por el pasillo con Miguel hacía la oficina del Regente. Esta vez era el momento de que su líder evaluara el aprendizaje de su amable, pero atolondrado amigo. El regente evidentemente, hizo lo usual, y de una forma esperada puso a prueba a Miguel. Diego rogaba en su interior que lo hiciera bien, sin chistes flojos, ni tonterías, y  sí, así lo hizo, es más, lo hizo mejor que en los entrenamientos.  Ahí estaba pintado este Berraco... era capaz de hacer lo que quisiera cuando se lo proponía, pero cuando no...”

El regente sonrió de manera cauta y dijo.

-          Buen trabajo Garcia. Miro a Miguel. Ha hecho un buen trabajo, ahora, sólo hay que cuadrar los últimos detalles.
-          ¿qué tipo de detalles?
-          Bueno, Miguel no solo será un mensajero Tremere, sino que deberá tener la presencia de uno.

Miguel entonces hace mala cara, sintió que le ofendieron. Diego, quien le conoce, sabe que eso le dolió como sí le hubieran insultado. Le da dos golpecitos con la mano buena en la espalda, estaba comenzando a sentir que  Miguel estaba por  demostrar su defecto de clan.

-          Un cambio parcero no le hace daño a nadie. Sonríe. Vos no te preocupes

Miguel aprieta el puño mientras el regente  habla.

-          Alan Sergunsor se encargará. Sonríe. Tiene buen gusto, así que deseo que se presenten ante él en una hora.
-          Sí señor. Diego se levanta haciéndole una señal a Miguel para que salgan de la oficina lo cual  no es difícil que este haga, pues prácticamente casi atropella la puerta para salir. Diego Garcia se queda mirando como su amigo camina molesto por el pasillo, y se voltea aprovechando que esta solo con el regente. Señor. Se dirige e a él, con un tono humilde. Quería disculparme, yo... no debí gritarle hace un par de noches, ni tampoco ofenderle. Mi comportamiento fue totalmente inapropiado. Cierra los ojos. Espero que comprenda que no me encontraba en mi mejor momento.
-          Lo comprendo Garcia, espero que no vuelva a pasar. Dice el regente con una tranquilidad  única.

Tras decir esto se retira de la oficina. Este regente era un poco distinto a los que había conocido. Otros por su impertinencia le hubieran clavado una daga en el corazón y  le hubieran hecho esperar el amanecer con los ojos abiertos. 

Tras buscar a Miguel lo encontró con cara de puño.

-          Bustedes se creen mejor que los demás porque tan  bien vestidos. Dice con resentimiento. No es la primera vez que me humillan.
-          Parce, le dice claramente, a vos nadie te ha humillado,  le contesta de una forma paternal, lo que pasa es que vos  sientes eso como ofensa cuando no lo es, fijate. Palabra que pronuncia sin acentos.  que lo único que te han dicho es que te van a dar algo de ropa.. se ríe, ¿no es bacano?, así tenes pinta pa conquista...hay parce, vos no te ahogues en un vaso de agua.
  
Comenzó una larga retaila de ánimo y de convencimiento, Diego hablaba mucho, y trataba de convencer a su enfurecido amigo que se calmara, que no era malo aquello. Fue entonces que a la hora exacta fueron al encuentro del fulano en uno de los salones del subsuelo.  Un hombre rubio, con una cara  blanca delicada, ojos verdes,  y una presencia impecable los saluda a ambos. Miguel hace una mueca cuando lo ve. Tras el saludo inicial, y cuando este da la vuelta para buscar algo, el ex brujah le dice a su amigo en tono bajo.

-          Ese man es gay.
-          No, no lo es. Responde Diego de manera rápida, algo sorprendido por la apreciación.

 El hombre quien evidentemente no sabe español saca de repente un ropero movible, con varios trajes en sus forros.

-          Bueno comencemos. Señala los trajes. Aquí hay de todo, desde Oscar de la renta hasta Armani.. camina alrededor de Miguel  mirándolo detalladamente mientras el observado  frunce el seño. Creo que primero le tomare las medidas. Dice sacando un metro. Cualquiera que sea el traje escogido es posible que se deban hacer reformas.
-          No me voy a dejar tocar de ese marica. Murmura Miguel en español.
-          Qué no es marica hombre. Le dice nuevamente Diego. Siempre que se compra un traje a  uno le toman las medidas. Le dice sonriendo apenado dándose cuenta que el rubio no entendía nada por no saber español. 

A regañadientes Miguel acepta, sin embargo era gracioso ver al rubio  midiéndole la espalda, mientras el atendido hacia mala cara, la incomodidad que sentía era única. Diego estaba disfrutando un poco aquello, le parecía gracioso ver como cuando le pedían que alzara el brazo este lo hacía como si fuera un robot.  Miguel  sufría, y Diego se estaba divirtiendo por los gestos que Miguel hacía. “jeje Miguel hoy amaneció de malas pulgas”

Entonces  es el momento en que se midio el primer traje, le quedaba algo grande. Diego estaba algo sorprendido, era extraño  ver a su amigo, cuya ropa era la más informal, usar un traje de ese estilo.

-          Bueno este ya. Dice Miguel señalando que se queda con el primero.
-          No, señor. Dice el hombre de manera elegante, este, ehh no es su estilo,  mídase otro por favor, seguramente este le quede mejor.

Miguel mira al sujeto y luego  a Diego quien acepta la sugerencia. Haciendo mala cara,  hala el traje escogido y vuelve al probador.  Esa misma escena se repite una y otra vez, mientras Diego escucha maldecir y putear a Miguel mientras se cambia.  No podía negar que le parecía divertido.
Es entonces que Miguel sale del probador por octava vez.

-          Este le queda perfecto. Miguel suspira, mientras es rodeado por el rubio,  posible necesite un arreglo pequeño en el pantalón, pero este le queda bien.
-          Ya me puedo quitar esta porquería..
-          ¿porquería?,  sonríe el rubio, debe estar bromeando, este es un Armani colección clásica.
-          Eh. Sonríe Diego apenado. No le ponga atención,  le encanta hacer chistes. Mira a Miguel  con cara de “cuida tus palabras”

Miguel se puso su ropa informal de nuevo, salió del vestidor aliviado. Los disfraces elegantes no le gustaban. Estaba feliz de que por fin terminara aquello.

-          Bueno, sonríe el hombre, ahora el cabello.

Los ojos de Miguel se abren espantado. ¿QUEEE?. El hombre habla con Diego.

-           Ese corte de cabello es totalmente  inadecuado y poco elegante.
-          Ehh, parce  haga caso. Dice Diego dándole la razón, el pobre Miguel tenía un peinado estilo militar y algo trasquilado, que no  se veía  bien. Un cambio le hará bien.

Miguel mira a Diego suplicante, pero no encuentra en su amigo el apoyo que buscaba.

-          Pensé que eras mi amigo.
-          Lo soy, pero creo que es bueno que  vos cambies el corte hermano, dice con paciencia,  piense en esto parce, si se ve mejor, pues la japonesa le tendrá más ganas cuando venga.
-          Ella ya me tiene  ganas
-          Pues le tendrá más ganas.

De  repente  pasan a un cuarto anexo donde hay un espejo y sillas de barbero. El hombre invita a sentar a Miguel  en la silla, pero antes de que lo haga le murmura a Diego.

-          No me voy a dejar tocar de ese marica.
-          Parce, lo mira de frente,  entiende una vaina,  y lo digo en serio, ningún tremere es homosexual, simplemente no existen gays en nuestro clan. Miguel voltea los ojos. Así que tranquilízate.
-          Claaaro... las vainas que hago por ti. refunfuña

Miguel se sienta furioso,  se nota que está tratando de tranquilizarse. Diego teme que entre en frenesí. Así que le dice a Alan Sergunsor que  se tome su tiempo. Él le explica que debe hacer el ritual  del renacimiento de la vanidad mortal, el cual le permite  crecer el cabello, lo que permitirá qué le puedan hacer un corte adecuado. Comenta que ha encontrado la forma para que los efectos del rito sean más duraderos. 

Diego va hacia donde esta Miguel y le explica que deben hacer, y Miguel se opone,  justifica que “él no se dejará tocar por ese marica”. Diego entonces se para al frente de él y le dice, “mírame” le muestra su yeso. “si yo no estuviera así yo mismo lo haría, pero no puedo”. Diego en realidad no había aprendido hacer ese ritual, pero, Miguel eso no lo sabía.

-          Está bien, pero con una condición.
-          ¿Cuál?
-          Me dejo, pero a ti también te lo hacen. Igual, dice repitiendo lo que él le había dicho. Un cambio no le hace daño a nadie.

Diego suspira y acepta. Todo para que Miguel se dejara cortar el pelo.. Tras acordar con Alan el procedimiento, el hombre acepta sin ningún reparo.   Abre una especie de bolsa con mechones de cabello de niño. 

En alguna peluquería infantil deben preguntarse para que dicho hombre les compra los mechones a buen precio, pero eso poco importaba ahora, el par de amigos estaban  sentados frente al espejo esperando el procedimiento.

 El rubio llama a  William, el criado,  y le pide que traiga mas cabello, cuando el lacayo se da vuelta, pasa algo que deja sorprendido a Diego. Alan se le queda mirando  con morbo el trasero al criado.  
Miguel mira a Diego y le dice con alto sarcasmo. 

-          ¿qué no hay  maricones en el clan tremere?
-          Cállate.

Responde  de mal modo Diego  tratándose de reponer frente a lo que vio. De repente él también se sentía incomodo.

Frente al espejo y haciendo el ritual, ambos pueden ver cómo mientras miran el espejo les crece el mismo, en realidad  el cabello creció más de lo que esperaban, a ambos  les llego el cabello sobre los hombros. Por primera vez en su existencia tenían el pelo largo. Miguel estaba impactado, a tal nivel, que a Diego le dio la impresión que comenzaría a llorar como un crio en cualquier momento. Diego se miraba pensando en que sí su padre lo viera, estaría en serios problemas, se tocaba el cabello y definitivamente, ese no era él. Con una camiseta negra, unos jeans y  otro tipo de ropa, tendría el estilo roquero perfecto. Miguel  no podía reponerse frente al cambio, y cuando Alan sugirió cambiarle de color, este, sin  reservas le mando un Madrazo. Comenzarían el corte de cabello primero con él, y luego  sería el turno de Diego.

Poco a poco los mechones de pelo de Miguel van cayendo al piso mientras se realiza el corte, y poco a poco,  se puede ver que el  pelo está tomando  forma. Un corte corto, con algo de volumen,  masculino, pero no estilo militar vulgar.

Diego esperaba a que fuera su turno, cuando de repente,  se abre la puerta. Una mujer ya conocida entra  con algo de  afán.

-          Alan te estaba buscando, necesi.... En ese instante se da cuenta de la presencia de Diego y sonríe. Hola Diego. Lo mira encantada. Te vez MUY bien con el pelo largo. 

Diego se paraliza, los colores se le suben a la cara, su rostro lo dice todo; prácticamente  sintió que la mujer lo desnudo con la mirada. Rebeca se dirige a Alan y le dice, que pasaría más tarde  ya que no sabía que estaba ocupado, y así como entro, y sin dejar de mirar a Diego sale del recinto. Una carcajada se escucha clara desde la silla de corte, Miguel quien  se dio cuenta de todo, no  podía dejar de reír. La risita era tal, que  se le escurrían las lágrimas de sangre mientras se reía. Se tuvo que quitar los lentes para limpiarse los ojos mientras miraba a  su hermano sin poder controlarse, quien al mismo tiempo, lo miraba con desdén y con furia. 

En el momento que era su turno para el corte y al ver que Miguel no paraba de burlarse, le regalo un puño fuerte en el  brazo, hecho que a su hermano, le daba más risa. Se sentó entonces en la silla para cortarse el pelo y dice de modo serio y casi como una orden.

-          Lo quiero tal como estaba, igual de corto.
-          Yo de buste me lo dejaba largo. Le murmura Miguel de manera morbosa.
-          ¡Corto!. Reafirma.  ¡Bien corto!, y mira con disgusto a Miguel. ¡Y vos te callas si no quieres que te patee!

Qué Diego estuviera tan disgustado era estimulo para que El Tres-se se siguiera riendo. Pero esta vez de manera baja, parecía tratar de controlarse sin lograrlo. Por más de que no se reía, las lagrimas brotaban de sus ojos de forma incontrolable. 

Los mechones  comienzan a caer, mientras el peinado  toma forma.  Y minutos más tarde, Diego  tenía su habitual corte de cabello mientras Miguel, se notaba diferente, en realidad, se veía mucho mejor, aunque él no lo sentía así.

La noche terminó así. Diego se calmó, Miguel dejo de reír, pero  había quedado con una sonrisa misteriosa que se apagaba cada vez que se miraba al espejo. Tras dejar a Miguel en el cuarto asignado, Diego caminó hacia la oficina del regente, y le informó que el cambio de imagen se realizó con éxito.

-          Perfecto Diego, dice Dieter calmado, mañana irás a recoger el documento.
-          ¿yo?
-          Sí, a ese lugar, Miguel no puede ir.

La sorpresa se dibuja en el rostro de Diego Garcia.

sábado, 8 de octubre de 2011

Entrenamiento (Parte 1)

Miguel estaba  encima de la cama mirando al techo. Mientras en el laboratorio Diego estaba leyendo un poco de papeles, y con el yeso que había en su brazo derecho trataba de  evitar que algunos de estos cayeran al suelo.  Mira de reojo a su hermano, y  vuelve a su trabajo, cuando observa el reloj dice en tono de mando.

-          Venís ya.
-          Yaaaa voyy... Contesta Miguel como un niño pequeño, mientras Diego pensaba que no soportaría sus  niñerías. Miguel se sienta a su lado, y lo mira como “niño bueno”
-          Bueno, entonces, ya se aprendió lo que le dije.
-          Sí... aunque me parece estúpido

Diego lo mira, eso era “típico” de Miguel. Tenía que cuestionar todo, y no estar de acuerdo. Pero, bueno él era así. Sin embargo era curioso, podía cuestionar, pero  siempre hacía las cosas, como un “rebelde controlado”

-          Ya a vos te dije qué es el protocolo, que debés seguirlo, eso no  es porque sí.
-          Parce es estúpido. Lo mira. Porque no puedo ir, y entregarles el papel, que lo firmen, y ya.
-          Porque no es así como funciona esto.
-          Bustedes se complican por todo,  son peores que tartamudos cantando el himno nacional.

Diego alza una ceja al darse cuenta  de la “pintoresca” comparación. Miguel no comprendía qué la situación era compleja, además que él no se iba a dirigir a cualquiera, iba a tener contacto con personas de alto rango. Pero bueno... Miguel, no tenía rango, es decir, el no comprendía el concepto de la pirámide, o sí lo comprendía no podía entenderlo como él. Sólo un tremere sabía que era ser parte de ese ladrillo, sólo aquellos que han bebido de la sangre del círculo, saben, el honor que significa, ser y pertenecer a los tremere. Miguel no tenía eso, por el simple hecho que el no tenía apegos a su clan. Pudo tenerlos en un momento, pero ahora él se sentía sin  un vínculo. No era parte de nada, sólo era su amigo. Lo único por lo cual estaba comprometido.

-          Bueno,  vos y yo vamos a repasar.
-          Aburrriiiiido.
-          ¡Parce! , vamos a repasar y punto. Perdí  mas de un día por estar vagando contigo, ahora, debemos ponernos al día..

El regaño era oportuno. Miguel era vago. Diego esperaba que algún día pasara a cuarto, y sí algún día se graduaba de secundaria, el estaría muy feliz. ¿Qué le pasaba a Miguel?, se quejaba porque los demás lo veían como un ignorante, pero era muy lento para estudiar. El ponía de su parte... a veces. Ya llevaban dos días en eso.

Fue así que comenzaron a repasar una y otra vez. Diego entonces, saco varias cosas de una bolsa, un maletín, una llave y un papel, y se puso a actuar con Miguel repasando la situación. Lo curioso, eran las cosas que  Miguel decía para hacerlo rabiar.

-          Sí wenas vengo a buscar el marrano de esta capilla..
-          ¡PARCE!. Diego mira de lado y lado (aunque están encerrados en la oficina) y dice furioso. ¿Vos quieres pelear conmigo?. Miguel se ríe como un crio travieso. ¿vos quieres meterme en un problema?, callaté, y di las cosas bien, que pueden estar escuchando.  aprieta el puño. .. ahora, lo dices en ingles!
-          Ok... dice con una sonrisilla... Good evening sir, I have an appointment with the pig of this place.

Diego entonces le da un puño en el hombro y mira a Miguel como sí quisiera matarlo. Miguel hace un gesto de haber entendido.

****

Terence se había sentado en un café  y frente a él había una tortilla suculenta de jamón. Estaba deprimido, jugueteaba con el tenedor, y  se metió un pequeño trozo a la boca. Cerró los ojos como si añorara comer alimentos, inmediatamente sintió una arcada y coloco delicadamente el trozo de servilleta en su boca, para devolver lo que añoraba. Miro por la ventana del café y vio lo que estaba.  El joven con la mirada perdida acababa de llegar a ese punto, y estaba intercambiando algo con un desconocido. Desvía la mirada entonces a un hombre que está a tres mesas delante de él, y le hace la señal. Este se levanta, y sale del sitio. Miraba el muchacho esperando que no se fuera muy lejos. Terminó la transacción ilegal,  y Maurice, camina en dirección contraria. Momento en que un carro frena cerca a él, salen del vehículo dos hombres, y meten a la fuerza al muchacho al auto y conducen

Terence mira su tortilla, lamento no poderla comer, se levanta de la mesa, y sale del café de manera casual.

****

 Tras varias horas de entrenamiento, donde por fin Miguel había dejado la tontería, Diego siente que ha logrado que el comprenda el concepto, aunque debió ponerse bravo con Miguel para que dejara “la pendejada”, él no comprendía lo serio que era eso, o lo comprendía, sí, pero, parecía que tomara aquello como un juego.

Tras repasar, actuar, mirar las distintas posibilidades, establecer como saludar, cómo contestar, como mirar, cómo actuar, el entrenamiento estaba tomando forma. Por lo menos se sentía más tranquilo. Miguel podría hacerlo.

De repente nuevamente golpean a la puerta, Diego abre pensando que es el regente, pero no es así, es Phillippe, un tremere  de origen sueco que le saluda formalmente y le encarga que de vez en cuando, mire  lo que su chiquillo está haciendo. Pues es sabido, que chiquillos de círculos bajos, no pueden salir de la capilla sin previa autorización.  Tras irse este, Diego hace un gesto de suspiro. No era la primera vez que le hacían ese encargo, no era que “tenía que cuidar” a los aprendices, sólo supervisar de vez en cuando que no estuvieran haciendo nada inadecuado. Era una misión conjunta de los aprendices de círculos superiores cuidar a los inferiores. Al fin y al cabo era viernes y  muchos de los sires,  se iban, pues no vivían en la capilla.

-          ¿qué pasa?
-          Nada grave. Dice pensativo. Debo ver que está haciendo el chiquillo de mi colega en unos minutos.
-          Ahhh. Dice Miguel de manera entusiasta. ¿puedo ir?...
-          Más luego sí, primero, terminemos esta parte...

Y fue así como por un par de horas siguieron trabajando, hasta que Miguel ya recitaba de memoria lo que debía decir.

Salen  por el corredor de la capilla y bajan al segundo piso, un corredor extenso conectaba otros iguales. Las habitaciones estaban en ese piso.

Diego camina por el pasillo con Miguel de perro faldero. Ya llegando al sector escuchan que de la habitación del chiquillo se escuchan voces. Diego golpea la puerta, y esta se abre. Un hombre menudo, con gafas les abre la puerta. Lo que se ve al interior de la habitación es algo raro. Una mesa  donde están sentados cuatro sujetos, uno de ellos parece tener un sombrero extraño. En una esquina había un cartón  pequeño doblado, especie de panel con ciertos dibujos. Había pequeños objetos en la mesa de tamaño pequeño y de plástico,  figurillas diminutas de juguete, y  unos pequeños trozos de plástico con números.

-          Peter, eh... ¿cómo estás?, eh, ¿Cómo van chicos?.. Robin, Paul, Marc y Frank... no esperaba verlos a todos  reunidos... ¿qué hacen?
Peter mira a su superior  algo apenado.
-          Señor, jugamos rol.
-           ¿qué es eso?. Diego no tenía ni idea de que le estaban hablando, Miguel se asomaba también sin entender que hacían.
-          Pues... Todos los hombres se miran, como sí esa pregunta se las hubieran hecho mil veces, es más,  se miran como diciendo, “nadie lo comprende, y aunque lo expliquemos, no lo comprenderán”. Es  Dungeons and Dragons, y bueno, cada uno interpreta un papel, y pues siguen una aventura..
-          Interpreta un papel, ¿es decir que lo actúan? . Dice mientras piensa, estos muchachos están locos.
-          Máas o menos señor... por ejemplo, Paul es un enano guerrero, Frank es un humano paladín,  Robin es un ladrón, y Marc un mago.
-          Que original. Dice Miguel riéndose del Mago que hace de Mago

El que hacía del mago hace una cara de “qué culpa”.  Diego mira alrededor, al parecer no hacen nada malo, igual es viernes, y están pasando el rato.

-          Bueno, sólo no se metan en problemas, ni maten a nadie. Ríe de manera amable.
-          No señor, nada de problemas, sólo matamos elfos oscuros. Sonríe el muchacho, mientras Diego alza una ceja.
-          Mmm bueno,  me voy... que se diviertan muchachos y que gane el mejor.  Los muchachos sonríen, evidentemente el termino de “ganar” no aplicaba en este juego.

Tras salir del cuarto, y cerrar la puerta se puede escuchar la voz de Peter. “Están ahogándose en el túnel del castillo, lancen resistencia”. Se escuchan como si algunas piedritas golpearan  la mesa. Diego se aleja con Miguel, mientras él le dice. 

-          Esos sujetos sí que son raros...¿interpretar papeles?, ¿a qué loco se le ocurre eso?
-          Pues... no lo se, había escuchado algo de eso, pero no pensé que fuera así.
-          Es ridículo,  Miguel se rie, un mago que hace de mago, antes no se han inventado un juego de vampiro, donde se haga de vampiros.

Diego se ríe fuerte,

-          Hay parce, no digas pendejadas, nadie es tan estúpido para hacer algo así

martes, 4 de octubre de 2011

Sangue chiama (parte 2)

2.

Esa noche sobre la luz de las estrellas Christine  paso un tiempo con su hermano, de repente el Cuervo se había comenzado a relajar frente a esa rara situación. Christine le hablo sobre ella, le dijo que ella desde pequeña había desarrollado una capacidad especial, en otras palabras, era médium, y  tenía especial habilidad para percibir energías,  espíritus y otras cosas. Tenía memoria desde pequeña, por eso, era que recordaba detalles, cosas que habían pasado. Le explico que ella sabía que él era su hermano por el aura, y porque, nunca se equivoca cuando es la sangre la que llama.

-          Estaba en el destino que nos encontráramos. Dijo finalmente. Esto yo lo vi hace unos cinco años en un sueño.

El Cuervo la mira como si estuviera loca. No sabía que decir.

-          Yo  pensé que estabas muerta.. es decir. Trata de decir algo inteligente. Realmente muerta.
-          Sí, bueno. Sonríe. Ese fue un compromiso que hice con el mío marido. Sonríe cuando habla de él. Ambos nos prometimos el uno al otro, y yo debí hacer ciertos sacrificios con la mía familia... nuestro hermano, el tiene vida prospera por delante, y es mejor que nunca se entere de nada... sonríe, adicionalmente él,  no es muy  virtuoso... pero tu pareces diferente.
-          Se equivoca. Señala de manera simple, aunque no comprendió eso de “virtuoso”. No tengo nada especial.... soy un mal nacido.

Ella se sorprende ante esa afirmación, y se toca el pecho, como sí eso le hubiera dolido.

-          Te repito, tu no me conoces...

Le toca la mano, y le dice “ Martín... lo eres..”, le besa la mejilla, se levanta y se va. Mattina parlare. Diciéndole en italiano que mañana hablarían. Mi capita di encontrare mio marito.

El hombre se quedo sentado mirando el cielo. Las sillas eran cómodas, y bonitas, saco de su bolsillo una caja de cigarrillos, había estado reprimiendo su deseo de fumar, usualmente lo hacía frente a quien fuera, pero,  esta vez se estaba controlando. Cuando prendió y se llevo a la boca el mismo, una sensación de placer lo invadió. Era adicto al tabaco, parecía que ese cigarro era lo único real que le quedaba. Comenzó a pensar en todo lo que había sucedido esa noche.  Tras mirar su reloj se dio cuenta que había durado hablando con su hermana unas cuatro horas. El resto de la noche lo tenía  libre. Pero igual no le apetecía  hacer gran cosa. Comenzó a pensar en lo que había ocurrido hoy, y recordó el golpe que le propinó al Pelusas. Nunca le había golpeado fuera de un entrenamiento. Estaba perdiendo todo, hasta su mejor amigo y chiquillo se estaba poniendo en contra de él.  Pronto ocurriría su destrucción. O por lo menos eso pensaba.

Le parecía curioso lo seco que estaba, su alma y corazón se habían vuelto duras. Cuando su hermana le hablaba de sentimientos él no los sentía como antes,  cuando pensaba en su amigo, ya no lo sentía como antes.  Antes las cosas no le habían ido peor. En un acto casi infantil, tras terminar su cigarrillo pone sus manos  alrededor del como si tuviera frio, en realidad el mismo se abrazaba.... cada día tenía menos mérito su existencia.

Un criado que salió de alguna parte le presentó una bandeja con  algunos licores en botellas de cristal. Le llenó la copa de vitae que tenía y le hizo entender qué escogiera el licor de su gusto. El Cuervo señalo cualquiera,  dado que  en botellas de vidrio muchos licores se parecen. Se llevo a sus labios la vitae y  antes de que pudiera beber, olio  el impactante aroma de ese licor. Esto nunca lo había probado.  Tomo un sorbo e hizo un gesto de satisfacción, el criado sonríe como sí le hubieran hecho un elogio.

Se queda solo en ese lugar otro tanto, pensando y recordando. Esa noche Hanna no apareció en sus recuerdos, sólo existía en él una ensalada de eventos de su pasado. Los golpes de su abuelo, vinieron a su mente. ¿cómo alguien puede golpear así a un niño de tres años?... Su abuela, que era sorda, también le pegaba, aunque a decir verdad, era más afectuosa que aquel que le recordó desde pequeño  que era un hijo no deseado. Su abuelo era una bestia.

Y luego, su madre, aquella que le había dado la vida, llega embarazada a casa, y se lo lleva a pasar hambre en Bogotá, y luego de eso, de presenciar su pereza, su falta de amor con él y los múltiples hombres que la acompañaban en su lecho.

El no tenía nada en especial, era un narco, un vampiro, un ser con el alma corrupta, y sin ganas tampoco de cambiar. Se había  encariñado con los pocos que lo habían amado, y había también perdido ese cariño. Ahora solamente faltaba que el Pelusas le clavara la daga en su espalda. Estaba preparado para eso, sabía que sucedería, al fin y al cabo el lo había convertido en  un monstruo igual que él. Todos los chiquitos trataron de bajar a su sire en un momento dado, es la ley de la maldición..

La idea de la muerte le cruza por la mente otra vez, pero esta vez de manera, un poco menos escandalosa, como su intento de suicidio cuando entro en crisis. Posible deba arreglar unas cosas, y luego, la misma existencia le quitaría su vida.

-          Buona  sera  signore Cuervo. Dice un hombre que se sienta justo al lado y le dice al criado que le sirva lo mismo que su invitado esta tomando.
-          Buona será. Contesta el Cuervo, qué sí había  aprendido a decir buenas noches en italiano..
-          Slavo laborando. Dice el señor  Gianfranco, esposo de Christine, lo cual se entiende con el hecho que le informa que él estaba trabajando.  Me alegra que haya venido, a la mia casa.
-          Gracias señor Giudici, señala el vaso. Buen licor.. el hombre se rio.
-          Usted conoce la calidad, eso que está tomando tiene  muchos años en cava, es de lo más fino que existe. El Cuervo sonríe, mientras bebe.  Mañana habrá una fiesta en casa mia. Dice el hombre. Para celebrar su venida.... io lo espero

El Cuervo  acepta con una sonrisa formal, mientras mentalmente estaba preocupado por su situación. Se levanta y camina en dirección a donde estaban durmiendo.  Un criado le informa el camino en italiano,  y aunque él no le entiende lo que dice, el dedo índice es un idioma internacional reconocido en todas las culturas.

Caminó por un caminillo empedrado escuchando las olas del mar. Por un instante se paró a ver el agua, y recordó por un instante un viaje  que hizo a Cartagena. Su vida comenzó a cambiar para mal después de ese viaje.

Trato de no pensar en eso, y siguió caminando hasta llegar a una hermosa casa a las orillas del océano, pintada de rosa pálido que en la noche se veía hermosa, iluminada por los bombillos de la propiedad. Vio a William asomado en la puerta de la mansión lateral a una terraza hermosa.
 Miró a  William a los ojos, y noto que el hombre estaba algo decepcionado. Posiblemente el Pelusas le había llorado haciéndose el víctima.

-          No me mires así William, ya tengo demasiados problemas.  Dice un poco melancólico. Pida un vaso y lo espero por acá. Dice sentándose en los escalones de la residencia. Al poco rato William trae el vaso que su amo le pidió, y el cuerpo  se realiza un corte en las venas de la mano.  La sangre corre de manera rápida, y llena el recipiente con el liquido. El Cuervo le entrega la bebida a su criado. “Ahí tiene parcero, debe tener sabor a trago fino”. El cuervo baja la cabeza, “al parecer nos estamos quedando solos tu y yo”. Dice meditando “en nada nos saca el culo el Pelusas” le dice de manera confidencial, “pero no se preocupe, yo me hago matar por ese man, no le haré daño, ha sido el único amigo que he tenido...”.   El criado se sorprende al darse cuenta que su amo llora. ¿recuerda lo que yo le dije a usted un día?...¿ qué si quería ser vampiro? Lo mira, William no responde, piénselo creo que por ahora no es buena idea, pero,  más adelante posiblemente sí Willy... 

El criado no responde nada, era un tema ya hablado, pero hoy no era un buen momento para conversar, la situación estaba muy tensa. El Cuervo mira el reloj,  y camina un poco más hacia la playa, e ignorando las necesidades de su traje, se acuesta en la arena boca arriba pensando en Cartagena. Un buen lugar para pasar un último día pensó. Cerró los ojos como si fuera a dormir por un instante, y sintió pasos caminar hacia él. Abrió los ojos y se sentó. La arena que se acumulo en su espalda cae lentamente al suelo. El Pelusas se colocó a su lado, teniendo cuidado al poner su trasero sobre la arena. El olor a alcohol inundo todo, y el Cuervo siente como su amigo lo abraza...

-          Perrito,  busteee es mi perritoo. Dice el Pelusas llorando. Decir “tú eres mi perro” en lenguaje ordinario era similar a decir, tu eres mi amigo. Lo abraza de manera muy afable mientras el Cuervo lo mira algo alarmado. Mi perrito, guau ... perritoo, dice mientras le desordena el pelo como un niño.
-          No joda. ¿siguió jartando?. No puede hacer más que aceptarle el abrazo, mientras mira  por encima de su hombro y le grita a su criado en forma de reprimenda. ¡William!. Pero William no aparece, al parecer se está escondiendo. El Cuervo  se siente un poco incomodo. Parce... ya deje la joda, como que a buste se le moja la canoa ebrio..... Un dicho para los hombres que se emborrachan y  se muestran homosexuales.. aléjese que van a pensar que es mi novio... carajo
-          Noo,  tu eres mi  perrito, dice llorando.. mi perrito.. dice alejándose levemente, buste quiere deshacerse de mi... y tú eres mi perrito, en ese momento comienza a llorar más fuerte.

El Cuervo lo mira, seguramente o escucho hablar con William..

-          No parce, yo no quiero deshacerme de buste, pero más luego posible buste si de mí.  le toca la cabeza tratando de calmarlo, pues llora a mares. Ya no chille,  más bien, ni un trago más y se va a dormir..

Se levanto y puso su brazo  alrededor para que caminara. No fue muy efectivo, a los dos pasos, el Pelusas se había caído. El Cuervo lo levantó y fue caminando hacia la casa, casi levantándolo del suelo  para que no se cayera. Al entrar a la casa vio a William y lo miro de manera amenazante. “Bonita la hizo buste, en vez de ayudar lo ayudo para que se jinchara más, esconda el trago me hace el favor, y luego buste y yo vámos a hablar” añade furioso.

 Llevo al Pelusas a la primera habitación mientras él seguía diciéndole “tú eres mi perro”. Luego de acostarlo le dice de manera cariñosa.

-          Tú también eres mi perro Pelu, pero duérmase, mañana hablamos.

sábado, 1 de octubre de 2011

Sangue chiama (parte 1)

Varias maletas estaban acumuladas en la puerta. El Cuervo  estaba en la sala. Sí alguien lo observara en ese momento podía pensar que estaba distraído. Su expresión facial no era muy diciente. Esa postura hacía pensar que él “Era un descerebrado”, o por lo menos eso era lo que decía su ex, sin embargo a pesar de su expresión vacía, él estaba realmente pensando, o tratando de hacerlo, estaba nervioso, bloqueado y confundido.

“Esto podía ser una trampa”, se repetía una y otra vez en su mente. No podía entender como su hermana de repente quisiera tener “familia”.

¿Familia?, ¿qué era eso?... él no sabía cuál era su significado. Nunca tuvo una, nunca tuvo una referencia de una madre, o de un padre, ni siquiera de sus abuelos. Aunque sí, existieron, pero eran  sombras borrosas de su niñez, una niñez sin nadie.

Que una desconocida lo abrazara y le besara la mejilla  llamándolo hermano, era realmente “raro”. Le era difícil a él responder con igual efusividad afectiva ante alguien que no conocía. Sentía que no podía confiar en su hermana, sentía que ella, ya no era su sangre, sino parte de un clan de amantes de la muerte.

Todos esos italianos  Giovanni eran en extremo complicados, en Colombia tuvo que tratar con ellos. La filosofía de sí te metes con uno, te metes con todos, era una realidad complicada de asumir cuando tu negocio es el narcotráfico.

Y ahora, de repente, es invitado a una casa, donde él no se siente seguro. Podían matarlo, podían usarlo para cosas raras... y también al Pelusas. Cerró los ojos preocupado, y maldijo  haber dicho sí a la invitación. 

Pero, había aceptado, y sí los motivos eran sinceros y él se negaba, estaba en un problema.
Miro su reloj de diamantes y vio la hora, pronto tendrían que partir.  Sus dedos bruscos y con cicatrices por peleas en vida, tenían gruesos anillos de oro. Su pinta era coherente a cualquier traqueto que se  respete, pues aunque sus joyas eran caras, su ropa era ordinaria.

Se levantó del sofá, y fue hacia la habitación del Pelusas, abre  la habitación y lo que ve, en parte, no le sorprendió.

El Pelusas estaba sentado  mirando el techo. La habitación tenía un fuerte olor a alcohol. Había estado tomando.

-          Parce, ¿esta jincho?
-          Nooo, ni se creass, Dice él de manera algo chistosa, yosito, nadiness, yo no...

El Cuervo revisa una repisa y encuentra los restos de la mezcla de alcohol con sangre.
-          En veinte minutos nos recogen..
-          Yoo no voy. Dice el Pelusas jugueteando con su mano de la mera confusa.
-          Sí va. Ordena. La invitación fue pa juntos.
-          Vayaaa con su nuevaaa familia.... vaya. Dice de manera resentida. Yaaa no necesita a  este pechooo , ya encontró a la putaa de su hermana... dice de manera vulgar en la borrachera...
Cuervo se le acerca, el Pelusas se ponía agresivo cuando se emborrachaba, eso era conocido por él.
-          Cuide su jeta gran guevon. Dice de manera tajante, mientras que le hace un gesto muy amenazante. Más puta será su madre, respete.
-          La suya parcero. Dice él con una sonrisa 

Un golpe suena  en el apartamento, como si alguien fuera  lanzado hacia una pared. William se apresura a ir a la habitación y encuentra al Pelusas sangrando por la nariz  tirado en una esquina. La lámpara de la mesa de noche esta en el suelo rota. La pared se encuentra hundida del golpe tan fuerte que le ocasionó.

El Cuervo está de pie, y mira a William lleno de furia. Esta controlándose para no entrar en frenesí.
-          Recoja a este desgraciado, y lo mete a las malas en un carro distinto al que vaya yo, sí se va conmigo al lado seguro mato a este borracho miserable. Dice furioso. Qué tal este pendejo, se emborracha y se pone de boquilargo conmigo..

William esta petrificado, era la primera vez que ocurría algo así entre ellos dos. Era común en el pasado que su amo golpeara a otros, pero al Pelusas nunca le había tocado. Pero al parecer para todo había una primera vez. Los brujah no se caracterizaban por arreglar los problemas hablando.
Sin esperar el anuncio de llegada del vehículo, el  Cuervo  toma sus maletas y  baja por las escaleras del edificio hasta el primer piso. Pudo tomar el ascensor, pero en ese momento, la cabeza le daba vueltas, estaba  furioso, confundido y adolorido. El Pelusas lo había insultado.

Cuando bajo los ocho pisos del edificio se encontró con que en ese mismo momento había llegado el auto que lo iba a recoger. Entró al mismo sin mirar atrás, y el vehículo sale de la zona residencial y lo lleva al aeropuerto.  No preguntó por el Pelusas o su criado en el trayecto, ellos tendrían que llegar. Sea como sea.

Se abren las puertas del lugar  y un hermoso  jet privado lo espera. Unos hombres  se presentan y  recogen las maletas con un gesto de servidumbre extremo. Le abren la puerta al llegar y lo escoltan hacía el avión. El ordena que no quiere que su amigo se siente a su lado qué arreglen para que este en otro sector. Aunque la petición es rara, los criados aceptan.

Quince minutos después  dos hombres entran al avión y el Cuervo usando sus lentes oscuros pretende mirar la  ventana mientras los criados ubican a William y al Pelusas en la parte trasera. 

-          DEJENEMEE HABLAR CON ÉLLL

Grita el Pelusas borracho mientras el avión despega. De alguna forma al parecer William lo controló, pues no se presentó en ningún momento.

El Cuervo estaba furioso. Posible no se dio cuenta en ese momento que él también le había insultado, sólo sentía rabia.

Durante el vuelo una criada hermosa le dio vitae fresca y le atendió espléndidamente.  

Las costas del océano negro se ven desde el avión y es en ese momento  el avión comienza a descender. 

Poco a poco el mismo aterriza en un lugar hermoso, el aeropuerto es privado, y tiene hermosos jardines  alrededor.

El Cuervo baja primero sin mirar atrás y al bajar las escaleras, ve a la mujer rubia esperándolo en  una especie de cabaña, ella se levanta, y con los brazos  abiertos lo recibe. El Pelusas en ese momento baja del avión y ve la escena del abrazo de su amigo con su hermana de sangre. No puede evitar una mueca. A este nivel se encuentra muy molesto, así que se mantiene aparte, seguro de que su amigo no querrá presentar “al borracho del Pelusas”, sin embargo, antes de que se puedan acercar, unos criados los saludan de manera muy amable, y les conducen  hacía donde se hospedaran. Parecía que ya conocían la circunstancia.

El Cuervo se voltea y ve como el Pelusas y William son llevados a otro sitio, supuso que los criados se comunicaron entre ellos, y dada la condición lamentable de aquél que llamaba su amigo, prefirieron  evitar malos ratos.

Mientras tanto, Christine lo mira y le dice de manera confidencial.

-          Estarán bien. Sonríe.  Mi segua caro. Dice indicando que la siga.

El Cuervo la sigue maravillado  de lo bonito que parecía todo. En cierta forma, los Giovani  son elegantes, educados y distinguidos. No sabía cómo encajar ahí.

-          Mio marito non è. Dice en italiano  estableciendo que su esposo no se encuentras, pero luego en español añade. Tenemos tiempo para hablar, pero antes, te mostrare todo.

 Y así lo hizo, la mansión no era una sola, en realidad en el terreno, que era enorme había tres, con  enormes piscinas y  sitios de alto costo. Vivian a lo grande, sin lugar a dudas. De repente,  en  el recorrido,  pasan al lado de un cementerio, y el Cuervo por primera vez siente un escalofrió por todo su cuerpo. Sabía el poder de los guiovani de dominar el espíritu y la muerte. Christine nota su reacción y le dice de forma graciosa.

-          No te preocupes, la muerte es solo una compañera de la vida, no pelean, no debes temer.

El Cuervo la mira, no sabía cómo interpretar eso, no era muy académico, y menos una persona espiritual, para él no existía el cielo, ni el infierno. Morir significaba desaparecer.

Siguieron de largo, y él agradeció que no le mostrara el cementerio. Luego han entrado a la mansión principal, y le ha invitado a la terraza brindándole vitae, cuyo sabor, era recién extraído del recipiente.
Luego de un momento en silencio, ella le pregunta.

-          ¿estás bien?

El Cuervo que estaba confundido y con el conflicto con el Pelusas en la cabeza, la mira.

-          ¿Por qué quiere conocerme?. Dice confundido, Ella se rie
-          ¿Por qué quisiste conocer a nuestro hermano?
-          Porque tenía curiosidad, sólo por eso...
-          Pues yo también tengo curiosidad. Dice de manera simple
-          Pero.. hace una pausa... yo no soy lo que buste espera, la mira, buste vive en un mundo distinto al mío, yo..

En ese momento pensó en una frase que se repetía en el manicomio, “no soy nada”. De repente lo invadió un sentimiento de minusvalía.

Ella toma un sorbo de su copa y dice...

-          No podemos ser tan distintos si compartimos  una madre. Señala, y lo mira. ¿ Tu sabes quien fue nuestro padre?, evidentemente  cuando hablaba de nuestro, se refería a ella con su hermano gemelo, pero el Cuervo no lo entendió muy bien.
-          Mi papá fue distinto al suyo, el mío poco se, y no tengo ni ideas quien fue el de bustedes dos, pudo.. hace una pausa... ser cualquiera. Dice señalando que su madre no se caracterizaba por ser pura y casta.
-          Entiendo.

La bella Christine, hace una pausa, no sabía que mas decir.  Cierra los ojos  y tras abrirlos se queda fascinada viendo las estrellas, luego mira a su lado y  su hermano las está mirando de la misma forma.

-          Sabes, no somos tan distintos al fin de cuentas.