domingo, 5 de diciembre de 2010

Retos, discusiones y convivencia

La ventana estaba cerrada y debajo de él se podían observar una especie de jardín con agua. Se acomodó los lentes  mientras percibía que unos pasos se acercaban hacia él. Mira de manera tranquila  y observa aquel hombre joven que le parecía extraño.
 Estaba molesto, mal humorado e incomodo. Pensaba que posiblemente se había equivocado al venir a cuidar a su sire.  A veces el tampoco se explicaba, la pregunta que él, una y otra vez le hacía
¿Por qué me estimas?
Al principio de todo sentía repulsión por ese  hombre que le invito a “una nueva vida”, y le prometió el triunfo, pero el solo sintió que era una nueva forma de humillarlo y estar en lo más bajo de la escalera.
Se odiaba a sí mismo por eso, y varias veces pensó en suicidarse. Nada de lo que hiciera  importaría. Era así, era la historia de su existencia.
Sin embargo, a pesar de que al comienzo le aborrecía y le obedecía porque  le  tocaba, comenzó a darse cuenta poco a poco qué él lo apoyaba y le protegía. Hecho curioso.
Poco a poco comenzó a respetarle de otra forma. No era el respeto impuesto por ser su sire sino que existía algo más.
Nunca fue un hombre muy expresivo, pero él parecía tratar de entenderlo.
Su enfermedad le había convertido en un hombre distinto. Nunca pensó ver el rostro de la miseria reflejados en los ojos de Alexander. Era un espejo de sí mismo en muchos sentidos.
No recuerda exactamente cuando fue que comenzó a sentir real aprecio. Recordó que cuando el lo defendía sentía que no lo hacía por sus intereses sino por  quedar bien con el regente, pero a veces sus reacciones lo confundían, y más cuando después de una primera misión mando al demonio a un tremere importante, al frente del mismo.
 Los tremeres suelen tener mentores, y suelen tener relaciones cercanas con los mismos, y el de repente comenzó a construir una relación próxima con él. Posiblemente su enfermedad ayudara a acercarlos.
El hombre que conocía como Fran,  y quien pesaba era homosexual  se había  parado a su lado. Desconocía la relación que  tenia con Alexander, pero debía ser importante, porque sentía que en la capilla el regente le respetaba. Era raro, hasta sentía que ni siquiera era del clan.

-          Eres un hombre de pocas palabras y muchos pensamientos. Dice Fran a su lado. Bueno por lo menos es lo que dice Alexander.

Terence le mira y no responde. Mentalmente cuestionaba a este aparecido y su forma de hablar. No estaba del mejor humor, pero usualmente no decía lo que pensaba.
 
-          Señor Fowles, ¿qué opina de lo que le está pasando a su sire?
-          Es penoso. Responde sin tartamudear
-          ¿le interesa su sire?

Terence mira el piso preguntándose porque este sujeto hacia preguntas tan estúpidas. Era lógico que así era.
En ese momento el hombre se ríe como sí le hubieran contado un gran chiste.

-          Oh discúlpame,  es que creo que puedo escuchar  como cuestionas todo sin hablar. El hombre era realmente observador. No importa, en realidad siento que me insultarías si pudieras.
-          Yo no hago eso.
-          Lo sé. Contesta de manera simple, mientras lo mira sobre el hombro. ¿lo ayudarías?. El hombre lo mira sin entender, ¿ayudarías a Maurice el hijo de Alexander?

Terence lo mira con la boca abierta. No podía creer lo que le estaba pidiendo.

-          No...no sabría cómo hacerlo. Responde tartamudeando
Fran lo mira a los ojos.
-          Ya encontraras una forma.

La imagen de los dos hombres al lado de la ventana se  refleja en el vidrio más cercano.
****
Un grito  se escucha  a las cinco de la tarde. Un hombre abre sus ojos castaños  mientras escucha otro segundo grito. Como si estuviera programado, se levanta como un zombie, abre la puerta, y camina a la habitación más cercana. La visión de ese hombre sin lentes que con los ojos cerrados se aferra a la almohada y grita.  
Miguel mira  la situación con los ojos entre cerrados. Su pensamiento no era muy coherente a esas horas, pero sabía qué hacer.
Camina lentamente mientras pisa algo, y suena algo crujir, siente algo de dolor en la planta del pie. ¿qué demonios había pisado?
Mira adormecido y se da cuenta que se ha cortado. Maldita sea, había pisado un vaso  que estaba en el piso. El paisa era muy ordenado, pero parece que le olvido.
Otro grito hace que el recuerde el motivo por el cual estaba ahí.  Su pie sanaría, no era importante eso ahora.  Sangrando se acerca a la cama y  pone  una mano en su hombro.

-          Parce, todo está bien. Dice repitiendo. Usted está dormido, es un mal sueño, no es real.
-          Los alastores van a cortarme las manos y los pies. Agrega con ansiedad.
-          El pie me lo corte yo... eso le pasa por dejar vidrios en el piso
-          ¿Eh?
Posiblemente la mente de Diego no esperaba esa respuesta. Abre los ojos confundido, y pasa de estar en una prisión a estar en su cuarto con Miguel mirándolo.
El olor a vitae era muy fuerte. Diego estaba tratando de calmarse.
-          Suavena paisita, no entre en frenesí que se desayuna a su mejor amigo.
Diego  busca sus gafas con nerviosismo en la mesa.
-          ¿qué pasó?
-          Si me deja minado el camino, pos no lo vuelvo a despertar. Dice medio dormido. Pise un vidrio y me corte.
-          Que car... se termina de despertar. ¿qué hora es?.
-          Hora de dormir sin pesadillas.
El tremere no pudo evitar sentirse mal por eso último.
-          Perdón, tratare de dormir de nuevo.

****
Frente a la pc Fowles  leía algo, hacia un gesto de frustración, y tecleaba algo rápidamente. De repente sus ojos brillan, parecía haber encontrado algo.
****
Había llegado la noche y con ella la hora de seguir con la no vida. Diego le había sacado un pedazo de vidrio del pie a su amigo y ahora después de que este se curara rápidamente se sentía mal. Sentirse culpable para Diego era una ciencia que había perfeccionado con los años.
Limpiar la vitae de su amigo del piso lo hacia sentirse peor, muchos vampiros aprovecharían para usar la sangre de Miguel para descubrir sus secretos, y en realidad, Diego ya los conocía. El análisis de su sangre lo había hecho tiempo atrás. Miguel era más poderoso de lo que creía, pero eso no parecía importarle.

-          ¿Y ese vaso?
-          Vos sabes que a veces tomo algo para dormir mejor. Dice Diego apenado, en realidad tomaba ansiolíticos.
-          Pero como que no le funcionan. Dice Miguel. Pa la próxima use un vaso de plástico. Sonríe mientras  se acomoda de manera perezosa en la cama, y comenta de manera relajada. ¿yo le puedo ayudar en algo hermano?

Diego suspira y murmura.

-          No creo
-          Avíseme sí.. agrega mirando el piso. Igual parce, se ríe, buste sabe que cuando yo falte buste tendrá que  seguir solito.
-          ¿vos de que mierda estás hablando?. Responde molesto mirando a Miguel. ¿vos estas pensando en matarte?. agrega muy malhumorado. Eh ave María lo que faltaba.
-          Parce pare el bollo. Se rie Miguel. No sé de qué jodas está hablando.
-          Si serás idiota. Se levanta molesto. No me jodas Miguel. Le habla fuerte. Qué sí lo dice porque piensa que lo van a matar pronto, yo creo que yo le puedo dar una sorpresa.  Aprieta el puño. Así que deje de hablar pendejadas, y madure!... eh ave María, vos tienes más de sesenta años y te comportas como un cagón.

Miguel se acomoda en la cama, le molestaba esa discusión, pero quería dejar que se calmara.

-          Y Vos (dice imitándolo) tienes más de ochenta años y te comportas como un neurótico, alza los brazos, y qué importa!...  si tienes ganas de pelear  pierdes   el tiempo, ya me... 

Se levanta y en ese momento, cuando posiblemente comenzaría una discusión algo ocurre. Un sonido exterior de llantas resbalando por el asfalto y un golpe sonoro que hace que ambos fijen la atención en la ventana principal. Evidentemente había sido un accidente de tráfico al frente del edificio, ambos iban a bajar a prestar ayuda cuando en menos de nada, escuchan las sirenas de la policia. Observan como la policía baja a un hombre ebrio del carro destrozado y lo arrestan.

-          Bueno, ejem...¿en qué íbamos?
-          Ya se me olvido jjajaja,  sonríe Diego, sabe que,  vamos a ver el partido de futbol, hoy no me aparezco en la capilla para nada.  Se sienta en el sillón. Ave María, Más le vale al nacional ganar hoy.
-          Con esa “excelente selección” parce, seguro ganan. Dice con sarcasmo e ironía.  

Diego lo mira con expresión de antipatía. 

-          Tres- se. Lo mira a los ojos.  Vos Cállate.

Miguel se ríe mientras se sienta a ver la T.V

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Conversación entre dos

Existía un peso en el alma, como sí el corazón se aplastara con los pensamientos. La ansiedad era latente, y se expandía como un globo dentro de su interior. Le dificultaba mucho calmarse, y hasta pensó que entraría en frenesí, pero tampoco eso pasaba.
El abrazo le había tranquilizado pero parecía sentirse derrotado por las circunstancias. A veces pensaba que no era lo suficientemente valioso para ser amado, ni lo suficientemente importante para  ser protegido. Su vida y su no vida eran el reflejo del desastre.
Era un constante tratar hacer las cosas bien para que las cosas salieran mal.
Buscar el amor, la aprobación y el afecto de manera constante para recibir un palmo de narices.
Sólo Matilda  y Maurice le habían entregado ese amor y ahora él se sentía vacio.
Su tutor espiritual podía sentir ese desenfreno emocional, ese dolor. Sabía sobre eso, el también lo había sentido.

-          Vámos por partes, quiero que analicemos lo  que sucede.
-          ¿para qué?, responde con desdén. No servirá de nada
-          Bueno si no quieres. 

El hombre se levanta dispuesto a irse y en ese momento Rowan lo mira suplicante. Dicha manipulación no serviría con él.

-          No por favor. Dice en otro tono. No se vaya.
-          ¿Estás dispuesto a dejar de sentir lástima por ti mismo?, ¿dispuesto a tranquilizarte?, porque sí no es así, me iré.
-          Tratare de hacerlo. Murmura
-          ¿qué fue lo que pasó?.. dice el joven  mirándolo a los ojos.  No me respondas en relación a tu hijo, siento que hay algo más.
Alexander lo mira y se toca la cabeza. Solamente volver a recordarlo le dolía.
-          Hace poco, Terry por primera vez me contestó mal. Dice muy bajo acercándose a su tutor. Fue por una tontería, pero en realidad creo que me sobrepase. Baja la cabeza. Esa noche estuve muy deprimido, y cuando llego el día tuve un recuerdo.
-          ¿un recuerdo? Responde empáticamente el tutor.

Alexander con mucha dificultad le comenta ese fragmento de su infancia, y ese fragmento olvidado que explicaba muchas cosas de cómo se sentía.
Fran, su tutor, se sintió interesado y  comenzó a explorar un poco acerca de su infancia, y adolescencia. Conversaron al respecto, con tranquilidad.

-          ¿sientes que tus padres no te amaban?
-          A veces me lo pregunto. Lo mira Rowan. En oportunidades, sentía que definitivamente mi padre no me amaba, y mi madre me confundía. Lo mira de reojo.  A veces ella, era cariñosa, pero en oportunidades no. Aclara. Me mandaba mensajes contradictorios todo el tiempo, se preocupaba por mi pero a la vez me rechazaba.
Antes  de que naciera Marcus, recuerdo que me mimaban con exceso, ambos,  pero luego de su nacimiento las cosas cambiaron, él siempre fue muy débil,  sé que no tenía la culpa de eso, pero yo odiaba que a él lo trataran diferente, y claro, ahora que recordé que yo era “el recogido”,  entiendo porque lo preferían.
Mis padres me exigían más, y más. Cierra los ojos. Trataba de complacer a mi padre siempre, nunca fue suficiente.
Después de la adolescencia, cuando crecí, y mi cuerpo cambio, se dio cuenta que no era buena idea seguir golpeándome. Yo ya comenzaba a responderle de mal modo y se dio cuenta que podría responderle con un golpe, así que dejo de castigarme físicamente, pero los insultos continuaban. Paro de hablar por un instante y prosiguió. Sin embargo es curioso.
-          ¿Qué?
-          Cuando ya era un hombre, siempre recurría a mi cuando tenía una dificultad. Baja la cabeza. Con Marcus no contaba para eso, era como si pensara que él no sirviera para esos asuntos, es más, en los últimos años le decía cosas horribles, lo trataba de marica y débil. Mira a su tutor a los ojos.  Marcus sufría mucho por su causa. Complementa.
Tuvo una temporada en que no se sentía muy bien, eso fue justo antes de morir, y parecía depender mucho de mi , y yo, sentía una combinación extraña de odio y cariño. Se le llenan de lágrimas los ojos. No es bueno odiar a tus padres, es horrible decir eso. De repente piensa en la mujer que le crio.
Mamá por su parte, vivía por Marcus, no por nada, me dijo cuando murió que hubiera deseado que yo hubiera sido el muerto.
-          ¿no te parece curioso cómo respondió tu hermano a todo esto?
-          ¿A qué se refiere?
-          Muchos niños mimados y malcriados, suelen ser impertinentes, mandones y sobre todo toman ventaja de su situación al ser los predilectos. Alexander sonríe y mira a los ojos a su tutor.
-          No, sonríe con pesar y añoranza. Marcus era especial, en realidad, yo sabía que él me quería. Lo mira a los ojos. Él, ¿sabe?, sufría mucho cuando me golpeaban, en parte porque la mayoría de las veces me apaleaban por su causa, pero tenía tanto miedo que nunca pudo enfrentar a mis padres. Sonríe.
Solo se enfrentó a mí, en un par de situaciones, vivíamos peleando. Suspira arrepentido, y complementa. Además a él tampoco le fue muy bien. Mira el techo mientras comenta.
Marcus tenía el permiso en la familia  de ser imperfecto, y el trataba de mostrar su valor, de sobresalir en algo, y ¿sabe? , nunca lo logró, eso lo hacía muy infeliz.

En ese momento Rowan recordó el sonido de la máquina de escribir de su hermano y su rostro de frustración.
Fran, se queda en silencio, como si analizara algo. Alexander lo observa con duda.

-          Es curioso, estaba pensando en dos coincidencias. Dice el tutor mirándolo de reojo.
-          ¿Cuáles?
-          ¿Recuerdas que hablamos de tu sire?

Rowan de repente siente su alma explotar de odio. Por ese hombre perdió lo poco que tenía.

-          Bueno, estaba comparándolo con tu padre. Lo mira. Parece que ambos eran altamente exigentes y violentos.
-          Lo eran, ambos me maltrataron de manera horrenda. Murmura aceptando lo dicho por el sire. La diferencia era que a mi padre le quería  a pesar de todo, pero al otro  hijo de puta lo detestaba con toda mi alma.
-          Pero igual tratabas de complacerlo...
-          Todo chiquillo tremere trata de complacer a su sire. Lo dice con monotonía. El podía matarme sí lo deseaba.
-          Trató de matar tu alma...
-          Lo hizo.  Dice Alexander con dolor. Mató lo único que me hacía feliz, se encargo de matar mis ilusiones,  le complacía verme sufrir, me quito mi familia, y adicionalmente, me hizo hacer cosas horribles.

Fran se acerca a él y le pregunta.

-          ¿Por qué no eres como ellos?. Alexander le mira ofendido.
-          ¿Porque no soy así?. Responde de manera hosca sintiéndose agraviado. ¡Yo no podría ser así!....  por eso con Terence la cosa es distinta, trato de, bueno, que logre las cosas que quiere, aunque...

Rowan calla y recuerda a ese niño pequeño rubio con el que hacia tareas, y comienza a negar con la cabeza  mientras una lágrima recorre su rostro.

-          Con Maurice. Continúa diciendo. Fui muy exigente. Para por un momento. Matilda me recriminaba que le exigua demasiado... y ahora. Baja las manos. Ahora, lo he perdido.

Comenzó a llorar recordando la noticia. Su hijo había arruinado su vida.

-          ¿sabes? Agrega  Fran. Lo del  recuerdo, justo ahora, es parte de tu prueba. Lo mira.
 Es parte de tu proceso de sanación.  Complementa. Es curioso que lo recuerdes ahora, y eso es significativo.
 Esto quiere decir que podrás superarlo, parece un problema enorme, pero nunca nos mandan problemas que no seamos capaces de superar.

Alexander se  queda en silencio mientras piensa.

-          ¿pero cómo puedo ayudar a mi hijo en esta circunstancia?

El rostro del enfermo se  nota preocupado. Esta conversación le había ayudado, aunque no había solucionado el problema.