Se sentó por unos
quince minutos en el banco de sangre en una mesa dándole la espalda a
todos. Estaba terriblemente mal, pidió
su ración de vitae mientras trataba de tranquilizarse. Hubiera ido a su
laboratorio si las piernas no las tuviera como gelatina. Se sentía responsable
y triste, ese cuchillo, ese maldito cuchillo le daba tantos malos recuerdos, y lo
que acababa de pasar era… era horrible. El regente no le había matado, pero
había hecho algo peor. En los cinco años que vivió en los Ángeles nunca había
visto al regente tan furioso, realmente pensó que terminaría con el traje lleno
de sangre. Eran como esas horribles torturas en Viena. En cierta forma que le
diera la opción de reivindicarse era justo, lo mejor que podía hacer Alan
Breuning era lograr matar a ese ser, porque de lo contrario moriría de todas
formas.
No podía dejar de
pensar que Alan Breuning y Alexander Rowan se llevaban bien, y ahora por una
vuelta de tuerca el primero era un traidor, aunque también víctima de Oren…
Una conclusión clara
salía a relucir luego de esto, era mejor tener de amigo a Dieter Schaeffer que tenerlo de enemigo, como amigo
y aliado era justo y comprensivo, como enemigo era calculador.
Se preguntó si Alan Breuning tendría una oportunidad, o si
realmente la merecía todos sus males.
Tras beber, y
tranquilizarse un poco camina de regreso a casa. Las piernas aun temblaban y se
abrazaba a si mismo esperando no desfallecer, no podía caer en depresión ahora
y más cuando en casa le esperaba Miguel que estaba enfermo y viviendo peores
problemas que tener una crisis de estrés post traumático.
Cuando llega a la
casa existe un olor en el ambiente que conocía. No se escuchan sonidos en el
cuarto de Miguel y antes de entrar se lava la cara en el lavaplatos de la
cocina y se mentaliza para sonreír.
Cuando se asoma al
cuarto Fowles está sentado leyendo un libro mientras al lado estaba inmóvil
Miguel. En la mesa de noche había una caja de aguardiente con un vaso con
vitae. Terence alzo la mirada al ver a su tutor y mostrándose apenado. Luego le
explicó que Miguel le dijo que se portaba bien si le daba de tomar, asunto que Diego
tomó con calma. Tras revisarle y quitarle algunos parásitos que salían de su
nariz, invitó a la sala a su “chiquillo prestado” llevándose la caja de licor,
la cual ya había probado antes. Sirvió dos copas para ambos y le enseñó a
brindar como colombiano. Luego se quedó
mirando la copa en silencio melancólico y no pudo evitar llorar al lado de él.
Se puso el puño en la boca para evitar gritar y se quedó en el sofá un rato
liberando tensión. Terry lo miraba angustiado, no sabía que le pasaba, pero
suponía lo que le ocurría.
La situación con
Miguel sumado con la venganza del regente había sido demasiado para él hoy.
Cuando se hubo calmado le pidió disculpas, le dijo que estaba bastante estresado
y que, si él en algún momento quería volver a su casa tenia las puertas
abiertas, lamentaba que Miguel estuviera agresivo, pero era un asunto que tenía
que ver con el parásito. Le preguntó sobre Rowan y él le comentó las últimas
noticias. Michael Oren era un ser espantoso, un hombre que si hubiera estado en
el papel del pobre Alan Breuning hubiera merecido morir, posiblemente al
regente no le hubiera temblado la mano en matarle. Pero la realidad era otra.
Despidió a Terry un
poco antes del amanecer, esperaba que llegara a la capilla a tiempo, mientras
él en soledad se tomaba otra segunda copa, tratando de no hundirse en la
depresión y poder dormir sin pesadillas, cosa que dudaba lograr esta noche.
------o------
Los días y las
noches pasaron, así como las investigaciones sobre el parásito. Se lograban cada vez más aproximaciones
positivas. Diego logró quitarle una garra al mismo para darse cuenta que regeneraba a los pocos días. Eso le hizo
pensar en una aproximación quirúrgica radical para extraerlo a pedazos, sin
embargo entre más se manipulaba al parasito este más establecía síntomas negativos.
Miguel luego de las
extracciones comenzó a tener más síntomas psicóticos y signos de demencia.
Diego luego de analizarlo decidió esconderle la ruana, dado que cada vez que se
desestabilizaba comenzaba actuar como el niño inocente que fue, jugaba con el perro imaginario, ordeñaba las
vacas y jugaba con las piedras y hacia
tonterías, sin embargo luego de esconderla, Miguel comenzó a tener otras alucinaciones
mucho más violentas y peligrosas (para el apartamento y para él) lo que hizo
que Diego sacara la ruana de su escondite y se la volviera a dejar cerca.
Imaginar que estaba
dentro de un tiroteo no era sano para nadie, prefería que llamara a las vacas.
-Paesito
-Si Migue
-¿Bustesito y la mae nunca se van a ir verdad?-preguntó de manera inocente- ¿siempre se
van a quedar conmigo, Manuel y los pequeños?
-Mijo, nosotros sus paes siempre estaremos en su corazón- se lo decía pasándole la mano por la
cabeza.
La crisis de llanto
que se desencadenó inmediatamente. Era como si Miguel recordara de alguna forma
que sus padres murieron.
Cuando salía de los
estados de alucinación pasaba por momentos de mutismo y de dolor de cabeza muy
fuertes. Miguel no solía recordar nada, pero cuando se recuperaba de esos
estados solía estar muy molesto. Solia olvidar asuntos importantes que habían vivido, a veces las cosas bonitas y positivas de su vida, era como si se le bloqueara la capacidad del ser humano que había en él.
Diego descubrió que
“Fredy” tenía la capacidad de mandar mensajes químicos al cerebro que, aunque
muerto trastornaban al vampiro. Era como una especie de “dementación” directa.
Sus pruebas iban
teniendo mejores resultados, las medicinas que se inyectaban directo al
parasito eran lo mas efectivo, hacían que sus efectos fueran menos. Estaba
seguro que por lo menos estaba extendiendo la oportunidad de Miguel de
sobrevivir.
Aprovechando una
noche en que Miguel recibiría visita del gordo, fue a la capilla hablar con el
regente. Aun no se sentía muy cómodo con lo sucedido con el desgraciado Breuning
quien se estaba preparando para su viaje y ya había conocido algunos de sus “infectados
compañeros”. Cuando llego a donde el regente no le encontró solo, en su oficina
había un hombre bajo, de unos 1:64 de estatura, cabeza ovalada calvo y con una
pequeña barba, vestido con un traje extraño. Era el doctor Patricio Ugozzoli. Diego le vio como el típico italiano desorganizado, brillante mentalmente,
pero disperso en su lenguaje, se presentaron como investigadores en el área, y
conversaron al frente del regente de la situación con el parásito. Un hombre
muy agradable, tanto que en la reunión se dispersó y terminó hablando del
oporto.
El regente re
direccionando el dialogo comenzó a centrar la reunión en los avances, luego de
los cuales el mismísimo Ugozzoli, dijo querer conocer las instalaciones de
investigación del Doctor Garcia. Diego miró a su regente asustado, llevarlo a
su centro de investigaciones era llevarlo a su casa, lo cual no le gustaba para
nada, pero no podía hacer nada porque su superior estaba de acuerdo.
Mientras el mismo
decía que iba por sus cosas, el regente se quedó hablando a solas con él.
-¿y cómo sigue Miguel?
Diego no responde
rápidamente, sus ojos bajan lentamente y le responde de manera escueta:
-Está estable señor.
Lo que para un buen
entendedor significaba que no estaba bien, asunto que él en esos momentos no
quería explicar. El asunto no era que estuviera alargando su vida al evitar que
el parásito creciera al nivel de
estallarle la cabeza, el problema real era la calidad de vida que Miguel
estaba teniendo al sufrir tanto dolor y manifestar alucinaciones constantes.
-Lamento la
situación, tengo fe que haya una solución para esto pronto, sé que es difícil y
siento que no haya sido de mucha ayuda en todo este proceso- El colombiano
no comprendía porque el regente manifestaba lo anterior como si en cierta
manera se sintiera culpable, sin embargo el prosigue hablándole- quería informarle y también pedir su
autorización sobre un particular dado que el Dr Ugozzoli irá a su apartamento
-Digame señor
-Un grupo de
cuatro o cinco personas tienen que ir a una evaluación antes de partir a la misión
que el príncipe encomendó. La idea es prepararles medicamente para que el
parásito no les incomode mucho, es el mismo grupo al que pertenece Breuning
pero él se quedará en la capilla, me preguntaba si usted daría autorización de
que fueran a su casa para tal fin. Tienen poco tiempo y deben salir esta noche,
¿le molestaría recibirlos?
El regente estaba
pidiendo permiso a Diego, no le estaba ordenando nada, porqué si bien el
apartamento era pequeño como dictan las normas de la mascarada, el dominio de
un vampiro es sagrado, y en ese caso, el dominio era su hogar.
-Está bien señor, aunque no tengo una camilla, con Miguel
uso su cama, pero con otras personas es mejor…
-No se preocupe,
mandaré una antes de que lleguen y un criado irá a buscarla después para que no
te estorbe- en ese momento el médico muestra su intención de salir por la
puerta momento en el cual el regente añade- oh se me olvidaba, esto es muy
importante, es posible que Miguel, escuche o pregunte sobre la misión de estas
personas, en caso de que se vea motivado a seguirles y unirse a la misión debes
impedir a toda costa que él les acompañe.
Diego se da vuelta
con cara de no entender
-Podría
explicarme señor, no comprendo…
-Diego, su hermano es un hombre valioso y valiente, ya
hizo suficiente por nosotros, sin embargo sospecho que cuando se enteré quiera
colaborar con estas personas, pero esto debe evitarse a toda costa. Su estado de infección es avanzado, y el
control mental de la reina puede generar un riesgo no solo a su salud sino
puede revelar sin querer conocimientos que es mejor mantener callados hasta que
el dilema de Rowan se concrete. Por tanto, le ordeno Diego que evite a toda
costa que Miguel les acompañe, es muy importante que se quede con usted.
¿Entiende mi orden?
No podía dejar de
sorprenderse por la orden, esta no era una petición, era una exigencia de
mantener los secretos del clan a pesar de que Miguel deseara ir con ellos y
tratar de exterminar por él mismo, igual Diego estaba de acuerdo con el
regente, a pesar de que su hermano deseara ir no sobreviviría por mucho tiempo.
Así que con esa
orden en mente y a pesar de lidiar con sus emociones encontradas esperó que el
doctor Ugozzoli estuviera listo para ir a su apartamento, ¿y que creen?, el
médico prefirió ir caminando. Este vampiro parecía estar algo loco, era
extravagante, y bastante extraño. Diego notó que escondidos bajo su abrigo había
una serie de botones de distintos colores, y asuntos qué no alcanzaba a
comprender. Para ser un tremere era bastante fuera de lo normal, hablaba
rápidamente y su traje era raro, no era que estuviera sucio o que pareciera
económico, sino que su moda no parecía tener tiempos, parecía una unión entre
el pasado, el presente y un futuro incomprensible.
Por un momento Diego
quiso saber un poco más de tan extraño sujeto, no se lo imaginaba en el Eliseo
atendiendo al príncipe.
Si bien Diego no
vivía con lujos, sentía un poco de temor en relación a que este médico fuera a
su casa, y más miedo le daban los desconocidos de la misión del príncipe. El
apartamento era su pequeño espacio, ahora invadido por equipos de laboratorio y
médicos, y luego de tantas cosas vividas la paranoia era algo que un cainita
siempre sufria, no sabían en que momento alguno le mataria o trataría de
dañarle.
Subieron las
escaleras del edificio mientras el doctor no dejaba de hablar y cuando Diego
abre preocupado nota un olor que no le gusta: ¿qué demonios?, ¿y ese humo?
Pero no tuvo que dar
dos pasos para entrar a la estancia para darse cuenta lo que estaba pasando. El
color de su cara cambio a uno pálido mientras veía a Miguel acompañado por su
amigo el gordo, fumando Marihuana en la sala.
-¿Qué? – abre
los ojos sorprendido tratando de no gritar pues estaba acompañado del máximo
doctor y no sabía que hacer.
Diego sentía que se
iba a caer en cualquier momento, ¿¡porque demonios Miguel siempre le hacía
quedar como un soberano rábano frente a sus superiores!?
-¿Y ese olor?-
pregunta el médico de manera muy
simpática mientras ingresa al apartamento- Oh que curioso, ¿una nueva
técnica de tratamiento?, buenas noches, mucho gusto mi nombre es el Doctor
Patricio Ugozzoli.
Diego haciéndole una
cara asesina a Miguel mientras este lo miraba asustado desde el otro lado de la
sala solo responde tratando de contenerse.
- Doctor Patricio Ugozzoli, le presento a Miguel- dice
mientras ambos se dan la mano- y este es Gonzalo, “su amigo”- en ese momento
Gonzalo, el gordo mira a Diego con temor pues Miguel no contaba con Marihuana,
si alguien se la trajo fue él, lo cual hacia al paisa trinar de la rabia,
mientras apretaba el labio- Miguel
es quien le hable…- dice presentandolo
El ambiente en ese
segundo parecía ser espeso como dulce de leche, y el doctor Patricio Ugozzoli perecía
no notarlo.
-¿qué están fumando?
-Eh… buenas
noches Doc, eh- mira apenado a Diego- esto es, es Marihuana, para el
dolor de cabeza…
Diego quería
ahorcarlo en ese instante, pero como estaba con el Doc debía apretar los
dientes y esperar a que se fuera.
-Ohhh genial-
mira a Diego muy complacido el italiano y vuelve hablar con Miguel- ¿y le
esta funcionando?
-Si, me siento
mucho mejor- dice él casi sintiendo como la mirada de Diego se le clava
como agujas.
-¡Oh esplendido!- dice el médico mostrando su maletín- ¿me deja examinarlo?
-Claro que puede examinarlo doctor Ugozzoli- dice Diego con fría formalidad- si
quiere siga a la habitación del fondo y hágalo yo mientras tanto voy hablar un
momento con Gonzalo.
El gordo se pone
pálido y traga saliva al mismo tiempo que ambos se alejan. Diego le llama hasta
la esquina de la cocina donde tiene acumulado los muebles que se tuvieron que
retirar y le dice en español:
-Mire Gonzalo,
vos me vas a explicar bien qué carajos pasa acá, te encargue que cuidaras a
Miguel, vuelvo y están fumando esa porquería.
El gordo bajo la mirada
y le dijo.
-Doctor, no es
para tanto, Miguel me comentó que le dolía mucho, y yo le traje, a nosotros en
el refugio nos ha servido con Moncho, desde que esta con la marihuana está más
calmado y se siente mejor…
-¿Cómo así Gordo?, ¿Moncho no se ha ido a uno de los
centros de atención?
-No Doctor-
niega con la cabeza- esos sitios son horribles, nos reunimos entre todos y
votamos, decidimos que se quedaría, pero aislado en un cuarto, usted no sabe
las cosas tan horrendas que se han escuchado de esos centros, ahí está
tranquilo, antes estaba muy agresivo y adolorido, pero desde que le dimos
marihuana está muy calmado… no pensé que se molestaría tanto si le traía a
Miguel.
-Debiste avisarme
eh Ave María- dice el preocupado con un repentino dolor de cabeza que ni la
marihuana era capaz de quitarle- no se preocupe, yo luego lo llamo, gracias
por cuidar de Miguel, y mañana posiblemente pase a revisar a Moncho..
Dice luego de que lo
despide y el gordo se va, Diego abre las ventanas para airar el apartamento del
olor. No quería tener problemas con los vecinos, y prontamente va a donde el
Dr. Ugozzoli, quien lo recibe con un gran escándalo.
-Doctor García,
es usted un Genio, ¡UN GENIO!
Diego sonríe sin
saber que decir, mientras pensaba: ¿Yo?, ¿Un genio?, ¿acaso yo que hice?
-Su tratamiento con Marihuana es sorprendente, acabo de
analizar las señales del parásito y están bastante bajas, es ¡sorpréndete!, es
usted un genio, ¡!Un genio!!!
Miguel miraba con
una sonrisa de burla a su hermano cuando este le respondía al fulano “Gracias
señor”, tomándose el crédito de algo que ni siquiera era responsable.
-Debo hacer
algunas llamadas, este tratamiento debe implementarse rápidamente, si me
permite.
En esas el hombre
comenzó a llamar a distintas partes, la comunicación más curiosa fue aquella en
la que pidió al senescal comprar marihuana para el príncipe. Asunto que Miguel
escuchó mirando sorprendido a su hermano (El tres-se no era tonto, y lo
entendió de inmediato), y aunque Diego trató de negárselo él no le creyó. "Ahorita hablamos"- sentencio Diego en murmullos, el esperado regaño por la hierva tendria que esperar a que el médico se fuera.
Sea como sea, luego
de varias llamadas de teléfono, el italiano y Diego comenzaron hablar sobre las
técnicas utilizadas, los medicamentos, procedimientos (bla bla bla) para quitar
el parásito, mientras Miguel con su porro de Marihuana trataba de imaginarse a
un antiguo como el príncipe fumando. Le divertía pensar en las nuevas políticas
que se podían dar luego de esto.
Tiempo después la
camilla que el regente había prometido había llegado, y Miguel dormitaba en el
sofá mientras los hombres seguían hablando momento en el cual llaman a la
puerta. El brujah se levanta y abre la puerta, lo primero que ve son cinco
personas, tres hombres y dos mujeres que preguntan por el Doctor Ugozzoli.
De la nada antes de
que pueda responder Diego aparece por su espalda y le hacen seguir. Los cinco
vampiros eran de presencias diversas, unos mejor vestidos que otros y todos en
especial parecían estar agitados, comentaban que habían tenido problemas, pero
no hablaban mucho. Aunque por el olor parecían haber acabado de sufrir un
combate.
-Sigan por favor
– dice en inglés mientras Miguel le miraba con cara de “¿qué hace esta gente
aquí?”- pueden sentarse, Miguel ellos vienen a que el doctor les ponga una
medicina.
El doctor Italiano
sale del cuarto de Miguel y les saluda, en esas las personas comienzan hablar
entre ellos, estaban algo lastimados y hablaban de un ataque. Miguel estaba pendiente pues tenía
desconfianza de las personas que estaban ahí.
Patricio Ugozzoli les comenta que se les evaluara, e inyectara un
componente que espera ayude a que el crecimiento del parásito no sea tan
rápido, así como evitar las crisis de ira, hizo seguir al primero y le revisó
con el endoscopio mientras los demás esperaban ansiosos. Una vez terminó con
los tres primeros, pidió a Diego le ayudara a revisar los dos últimos mientras
él hablaba con los tres examinados para hacer otro procedimiento.
Diego examinó al
siguiente rápidamente inyectándole el componente que el médico había preparado,
y una vez hubo terminado llamó a la última, una mujer con el pelo teñido de
varios colores de aspecto ligero, aunque con una actitud mala leche, su ropa
estaba hecha un desastre como si la hubieran arrastrado. Se le introdujo el
endoscopio e inmediatamente sus ojos mostraron sorpresa:
-¡Oh Dios!, Doctor Ugozzoli debe ver esto!
El médico se acerca
a la pantalla y se sorprende. La acción de el mismo hizo que algunos de los
presentes se acercaran. Lo que era anormal era el color del parásito, era
completamente blanco.
-¿Puede sacarlo?- dice el italiano
En ese momento Diego
toma las herramientas del endoscopio quirúrgico y hala levemente la masa que
sale sorprendentemente completa por la nariz, el parásito estaba muerto. Una
cosa asquerosa y gelatinosa se deja ver en una bandeja de metal.
Diego sonrió de
repente, si la criatura había muerto, eso quería decir que había una esperanza,
que podían matarle….
-Te has salvado,
¿pero ¿cómo?
La chica que estaba
asustada cuando vio que había salido el bicho de su cabeza se quedó
sorprendida. Diego reviso que no quedaran fragmentos del ser y le saco el
endoscopio revisando a la criatura muerta.
-Necesitamos hablar, por favor, es muy importante- dice fascinado el Italiano- debe
decirnos que hizo para que el parásito muriera.
-Yo no he hecho
nada- dice la mujer confundida- ¿esto quiere decir que ya no estoy
muriendo?
-Exacto- dice
Diego mirándola fijo mientras sus compañeros de misión no sabían que pensar- digame
por favor, ¿le ha sucedido algo raro?, debe haber alguna explicación de porqué
murió el parásito, he tratado casi por un mes de matarle y nada ha funcionado…
-No entiendo que desean que les diga-dice la mujer
-Ha sufrido algún golpe o impacto en la cabeza, ¿alguna
situación irregular?
-Bueno en
realidad sí- dice la mujer mirando a sus compañeros- Cuando nos
separamos por los barrios bajos me encontré con un hombre que me atacó, me
perseguía por las calles por China Town, llego un momento en que estaba casi sin salida-
comenta a todos mientras sus compañeros se miraban con gravedad- me empujó
con alguna especie de poder, caí sobre un muro sentí que se me rompieron varios
huesos, sea como sea logre escapar.
-¿Cuándo fue el ataque?- pregunta Diego para hacer cálculos aproximados
-Hace como dos horas
-¿Y quién era el sujeto?, ¿lo conoces?- Pregunta Ugozzoli
-No lo sé, no era
vampiro eso estoy segura, olía a sangre, pero parecía estar muy molesto, dijo
algo de que era un ser infernal, en fin, me persiguió por muchas calles, daba
mucho miedo.
Los doctores se
miran unos a otros. La mujer había
sufrido un golpe, un impacto por un hombre, ser o criatura sin determinar, un
humano con poderes, podía ser un mago, un cazador u otro ser. La respuesta de
la mujer era poco clara, sea como sea estaba libre del parásito.
-¿Entonces Cristine esta curada?
-Exacto, el
parásito murió de alguna forma dentro de ella, solo que no estamos seguros que
los mató, pero tenemos algunas pistas.
El hombre que
pregunto lo anterior mira a la mujer con algo de nostalgia.
-Entonces supongo que ya no nos acompañarás en la misión
de matar a la reina
-¿y por qué no los iba acompañar?, yo quiero ir…
Miguel se sorprende
inmediatamente, y como casi predijo el regente se intereso
-¿Matar a la reina?, ¿ustedes van a matar a Fredy, digo
al responsable del parasito?
Inmediatamente
comenzó hablar con las personas sobre la misión, en esas surgió el tema de que él
también estaba interesado y que le interesaba participar en el grupo, pues
quería sobrevivir. Cuando Miguel hablaba con ellos Diego pensaba en qué hacer. Tenía
órdenes y razones para no dejar que él fuera, pero él mientras hablaba se
mostraba más convencido de ir, así que aunque se sentía tremendamente mal tomó
una decisión que luego causaría muchos problemas.
Miguel de manera
impulsiva iba a salir inmediatamente, pero Diego lo detuvo recordándole que
debía alistar sus armas y que él debía hacerle un procedimiento para el viaje.
La conclusión luego de tomar los datos era que se encontrarían en unas dos
horas en otro punto para partir.
La puerta se cerró
una vez ellos se hubieran ido, Miguel parecía muy animado haciendo sus maletas
y poniendo varias armas en ellas.
-No vayas tan
rápido parce, no creo sea buena idea que vayas- dice Diego preocupado- tú no estás muy bien, ellos no están tan
enfermos como tú, deja que se encarguen, son fuertes no te necesitan.
Diego trataba de
convencerlo por las buenas, pero Miguel estaba seguro de ir. Es más, su miraba mostraba
un brillo de esperanza. Diego tenía una crisis en ese momento, trataba de decirle que no era conveniente, pero el parecía totalmente decidido.
-No me importa,
hermano, esta es la única oportunidad que tengo de vivir… entiéndalo-dice
empacando rápidamente- no me quiero morir, si mato a Fredy no lo dejare solo
-Mira toma tu
medicina- le da un vaso con vitae- quiero revisarte, no me gusta la idea
de que vayas, así como así.
Miguel se toma el
vaso de un tiro y le responde mal, con la usual agresividad que lo
caracterizaba. Permite que Diego le inyecte el compuesto que le dio a los demás
y revisara su parásito. Diego comienza a
trabajar con el endoscopio, se tomó un tiempo para limpiar los instrumentos y
luego introducir los mismos. Se tomó su tiempo, se estaba demorando más de lo
usual consciente de lo que hacía, su hermano aún estaba intoxicado con la
marihuana y eso lo hacía algo lento, pero el tiempo era oro, y demorarse era
necesario.
Mira el reloj, tenía
el tiempo justo para el encuentro. Así que se levanta de la camilla que estaba
en la sala y camina hacia su cuarto. La maleta llena de armas estaba a unos
pocos pasos, pero parecía que cada paso era más rápido, mira alrededor, y se
toca la cabeza, el piso comenzaba a moverse, y sus piernas no le responden.
Diego se apresura para tomarle por la espalda para evitar que se caiga, Miguel
siente que es lo sostienen y trata de liberarse, pero es demasiado tarde, todo
se vuelve oscuro.
-Lo siento parce- murmura Diego mientras lo sostiene
No quería hacerlo,
pero era lo mejor. No solo tenía órdenes, estaba convencido que Miguel no
sobreviviría si lo dejaba ir.
Pasan las horas y el
día llega nuevamente, y esta vez al despertar Miguel se levanta mirando el reloj y buscando sus
armas para irse, le costó un momento darse cuenta que en realidad había perdido
la cita y su oportunidad de ir a la misión. Podía sentir como el parásito se movia y le llenaba de ira. Confundido mira a su hermano, y lo comprendió
inmediatamente.
-¿qué me hiciste?
Dice persiguiéndolo hacia
la sala, Diego parecía sorprendido por lo engorilado que iba hacerle reclamo. Al interior de Miguel se repetian las palabras traición en una voz que no era de él, sino la de Fredy.
-Lo que debía hacer, lo mejor para ti- responde con seguridad
Te ha condenado- murmura Fredy - Le han ordenado esto, todo se trata de los tremere, todo.
-¿LO MEJOR PARA
MI?, ME HAS CONDENADO A MUERTE DIEGO- grita molesto, sus ojos estaban
inyectados en sangre y sus colmillos salían a relucir
Muerte para siempre- dice Fredy- no hay esperanza
-Cálmate por
favor, no grites..- dice tratando de mantener la compostura.
-¿QUIEN TE HA
ORDENADO HACERME ESTO?- sigue gritando
-Nadie… por favor
baja la voz- explica Diego de manera apresurada dando pasos hacia atrás
Truco tremere, mentira- dice Fredy
-MIENTES, LO SÉ, RECIBISTE ORDENES ¿NO ES CIERTO?, A MI
NO ME PUEDES MENTIR.
Y realmente lo malo
de tener un vínculo mental era que era imposible mentirle a otro
-Te dije que es
lo mejor- Diego trataba de explicárselo sin mucho éxito
La sangre es mejor que la muerte- dice Fredy
-¿LO MEJOR?, YO TE DARE LO MEJOR HIJO DE PUTA
Y en ese momento
Miguel furioso se le lanza y le da un puño en el rostro con toda la fuerza que
tenía (que era mucha). Diego siente como se parten los huesos de la quijada en
el momento que ve que este enorme se le lanza con intención de acabarlo a
golpes. El piensa rápido, la mesa de los
exámenes estaba cerca y en ella una aguja que había preparado con un analgésico,
cuando Miguel ce acerca con los puños alzados él de un salto le clava la
jeringa en el cuello.
Pronto seremos la misma persona- dice Fredy- traición
Miguel se toca la
zona sintiéndose inmediatamente mal, y mira a Diego con los ojos llenos de
lágrimas.
-Diego eres un pirobo
cobarde, todo lo solucionas con tus drogas, pero esta mierda te va costar muy cara…-
se toca la frente mientras se sostiene en la pared y se deja escurrir al suelo
mientras se le escurren las lágrimas- tu y yo desde hoy dejamos de ser
amigos…se acabó.
Y tras un leve
quejido cierra los ojos sin estar del todo inconsciente.
Diego se toca el
rostro con dolor y lleno de miedo. Miguel había intentado literalmente matarlo.
Lo que había soñado hace pocas noches se había hecho realidad.
Tembloroso se dirigió
al baño y de un movimiento fuerte se cuadro la quijada, fue extremadamente
doloroso. Ahora debía encontrar sus lentes y como temió estaban rotos. El
brujah tenía mucha fuerza, y le había pegado con toda intención de dañarle.
Sabía que el parásito lo estaba haciendo cada vez más violento. Miguel nunca
hubiera tratado de matarlo por muy molesto que estuviera (ya habían vivido
situaciones duras, pero nunca estas habían terminado así, aunque si él le habia golpeado, pero no con la intención de acabarlo). El brujah se estaba
comportando como un animal, aunque en realidad Diego aceptaba que se la había
jugado, lo había engañado para que él no fuera a esa misión. Su hermano sentía que
era su última posibilidad de vivir.
Lo levantó como pudo
y lo llevo a la cama con la cara adolorida. Tenía miedo de lo que pasaría cuando
la droga perdiera su efecto, pero curiosamente cuando eso ocurrió Miguel no le
atacó, es más ni siquiera le hablaba, permanecía en la cama, mirando el techo
muy adolorido. No aceptó ningún tipo de medicamento o cuidado. Rechazaba
cualquier contacto de Diego. Estaba realmente furioso con él, y cuando él
trataba de acercarse le decía cualquier cosa indirecta llamandolo mal amigo, traidor, "vendido",
seguido con un comentario disonante.
Hubo muchos eventos antes de que despertara que se comentaran despues, pero independiente de ello, despues del ataque Diego pasó la noches
con los ojos tristes a su lado sin que Miguel le dirigiera la palabra. En su
alma sentía que algo se había roto, la culpa lo inundaba. Aprovechaba los momentos en que se quedaba
dormido para atenderle, pero aun así el dolor en su rostro y sus lentes rotos
le recordaban que en parte su amigo tenía razón, le había traicionado.