sábado, 20 de febrero de 2016

l'amour



Terence Fowles estaba algo nervioso, esperaba en la puerta de una estación de servicio a que pasaran por él, miraba el reloj y llevaba un poco más de equipaje de lo normal, era hora de partir, y en cualquier momento lo recogerían. Tenía una cantidad de sentimientos encontrados, pero ahora estaba ansioso, cuando ve venir la ambulancia se sube rápidamente a ella y continua al lado de algunos aprendices que conocía. A un lado arropado con una tela negra de pies a cabeza estaba Miguel García, el hombre que le había salvado la vida, pero con el cual tenía sentimientos encontrados. Su próxima hospitalización había dado la excusa perfecta para volver a la capilla donde estaba su sire, y sobre todo… Arlene. Había tenido sueños de lo más extraños y exquisitos con ella, ¿era normal tener sueños eróticos con la enfermera que cuidaba a tu sire?

Era un pelmazo con las mujeres, nunca logro ligar y siempre terminaba con el corazón roto. Su viaje a Viena fue una oportunidad en muchos sentidos y más para, “romper las reglas” por que si bien tenía prohibido comunicarse con nadie, él logró pasarse esa regla por la galleta y chatearse con Arlene, además, tenía  una tarjeta de crédito que le permitió comprarse ciertos lujos y arrendar otros, y los hoteles a los que iba usualmente tenían un ordenador. Así que tenia un tiempo para dedicarle a ella que estaba enfermita y al mismo tiempo esconderse.

Oh sí, pobre Arlene, con su carita quemada, llena de cremitas y susceptible, si esa misma mujer con la que compartía usualmente largas jornadas en el mismo espacio, ella atendiendo a Rowan, y él bueno tratando de hacer lo que su sire quería. Mirando su trasero cuando ella no miraba y murmurando cosas muy formales en la entrada de la habitación.  Ambos se llevaban bien, y Rowan, bueno él lo notó. Terence sentía que era un impertinente al meterse, al dar sus consejillos y decirle también cosas a Arlene. No era estúpido, lo notaba. Sin embargo nunca fue lo suficiente valiente para ponerle en su sitio, y bueno, cuando lo hizo eso conllevó a que Rowan se resintiera  con él por días.
Pero volviendo a Viena, una de las razones por las cuales Terry sonreía en el avión era porque se había dado cuenta que para ella no era indiferente. Le mando un poema y ella actuó de cierta forma que le hizo entender que era correspondido. Podía ser una tradición vieja, pero ella le pareció hermoso. En los Ángeles tenia directas órdenes de no conectarse a internet, y dado que el regente Dieter ya lo había reprendido, no pudo comunicarse con ella hasta que le avisó que podría partir el día de hoy.
El viaje fue algo tortuoso, debió ayudar mantener quieto a Miguel, y a secar la sangre que salía de sus fosas nasales, era del segundo circulo y quería decir que él todavía era un don nadie en la jerarquía, posible podía ordenarle algo a un recién llegado, ¿pero?, ¿quién le haría caso?
Cuando llegaron al lugar descargaron al paciente rápidamente y Terence vió como se lo llevaban. Como siempre habia un grupo de sanadores haciendo rituales de entrada a su habitación y protección, y si bien en este lugar habia pacientes de todos los clanes, el 87% eran tremere y el resto eran personas muy pudientes que podían darse el lujo de pagar los costes de una hospitalización de ese tipo. No era un asunto publico y no era tampoco algo que se hablara en los pasillos. Las técnicas que se aprendían en este sitio eran únicas, y quien entraba a ser parte de ellas duraba años estudiando. Terence entró más por su sire a quien los enfermeros poco soportaban y era un problema para varios. Estaba seguro que el regente Morelli  se comunico con  Dieter Schaeffer para  pedirle que le enviara a ver si se calmaba Rowan.
Camino por los pasillos y se dirigió a donde el encargado de ubicaciones quien le reasigno su habitación y se dirigió directamente a ella cargado de maletas. Ya en la habitación se dio cuenta que estaba nervioso, saco un paquete pequeño y lo guardo en el bolsillo de su traje pensando si sería capaz de entregárselo.
Debía presentarse al regente pero este seguro estaba ocupado en el ritual en la habitación de Miguel, así que  haciendo un respiro falso va hacia el sector donde sabia la encontraría.  Nunca habia ido a su habitación así que simplemente bajo algunas escaleras y camino por un largo pasillo. Se quedó como un imbécil parado al frente de la habitación de ella pensando si debía tocar, un gran miedo lo embargo, bajo la cabeza y dio media vuelta, y justo cuando se aleja se abre su puerta.
-¿Terence?, ¿volviste?
El para en seco y se da la vuelta para verle la cara, estaba sorprendida, ya no tenia crema en su cara y lo miraba como si no lo creyera.
-Si, eh… yo… eh
-¿porqué no tocaste la puerta?- dice ella sorprendida- si no veo el video de seguidad ni me doy cuenta..
-¿video de seguridad?- Terry abre los ojos sorprendido, mientras pensaba lo tonto que había sido. Ella se había dado cuenta que estaba como un tarado en la puerta sin animarse a golpear- eh.. yo, es que solo pasaba por aquí, y…
Arlene sonríe muy divertida.
-Ven, sigue, estaba haciéndome un té – dice invitándolo a seguir- vamos no te quedes ahí, entra…
Terence entra sintiendo vergüenza, y de repente se sorprende, pensaba que ella tenía una pequeña habitación, y la verdad era un pequeño apartamento dentro de la capilla. Una cocina pequeña, una sala, baño y habitación. Tenía todo lo necesario para vivir, pero de manera muy estrecha. Su aparta-estudio era conservador, con colores femeninos, y simples, tenía un aparato para hacer ejercicio y pocos muebles. Terence deseo que no viviera tan limitada, a pesar de que llevaba dos años viviendo en un cuarto mas pequeño.



Lo hizo seguir a la sala y el se sentó en el sofá mirando como de lejos entraba a la pequeña cocina y traía una taza de te para ella, y una con un liquido rojo para él (tenía una bolsa de vitae en el refigerador, cosa que se le hacía rara)
-¿Y como te fue?
El la miro con una sonrisa  y respondió de manera simple, estaba nervioso.
-Bien- luego al mirarla nuevamente sigue hablando con un ligero tartamudeo- fu-ue un viaje largo.
-Me dijeron que iban por un paciente a los Angeles, ¿le conoces?
-Si… es un amigo o familiar, no lo sé bien, de Diego Garcia, mi-mi tutor – la mira a los ojos un segundo y baja la mirada
-El Doctor Garcia, sí lo recuerdo, ha estado acá unas pocas veces visitando al Señor Rowan, es un hombre agradable- dice ella sonriendo- ¿y como terminaron las cosas en Viena?
Terence sonrió y tomando un poco de valor dijo: “Muy bien, eh… yo, te traje un regalo”
Y saca de su bolsillo interior de la chaqueta una cajita cuadrada pequeña de foro imitación cuero que se la entrega con un leve temblor mirándola a los ojos y sonriendo de manera dulce. Ella abre la cajita y ve un pendiente de plata donde sobresalía un dije con una figura curiosa pero estética.
-Es hermoso- se lo pone inmediatamente mostrándole como le queda y mirándolo sonriente le da las gracias.
El le responde la mirada tragando saliva y sintiendo una ligera tensión.
-Se te ve bien, es hermoso- hace una sonrisa y dice- co-como tú.
Ambos se quedaron mirando por un momento. Arlene tomando la iniciativa se acercó primero  y él como un remolino a punto de explotar se aferró a ella  y la beso. Fue un momento largo que terminaba y comenzaba de nuevo. Terence se sentía en la gloria, el miedo que tenía poco a poco se fue disipando, y hasta Arlene le preguntó por qué no lo había hecho antes, era evidente que ambos se deseaban y que llevaban tiempo así. El problema era que ambos eran tímidos que no eran capaces de expresar lo que sentían, y como pólvora solo necesitaban una chispa que los uniera.
Lo que pasó después se le puede dejar a la imaginación del lector, lo que sí se puede agregar es que se les fue difícil separarse en un momento dado y que Arlene resultó ser muy buena profesora.
Como el que poco corre, vuela, las acciones demostraron que talvez solo se necesitaba de un empujón para dejar fluir la energía.
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Había mucho silencio. Demasiado silencio.
Diego miró el apartamento con una escoba en mano. Miguel era el que hacia el aseo en la casa; por mucho que fuera difícil de creer (dada su  desorganización en tantos aspectos), el Tres-se era fanático de la limpieza y que le encantaba gastar dólares en jabones y otros asuntos. La casa en estos momentos necesitaba orden, solo que él no estaba para pasar trapos por todas las esquinas, barrer y perfumar.
 A Diego le gustaba encontrar todo limpio, pero no le gustaba el hecho de ocuparse de asuntos de la casa. Sacar la basura y llevar la ropa sucia a la lavandería era lo máximo que estaba dispuesto hacer.
Y ahora estaba con una escoba pensando por donde comenzar. Se habían llevado la mayoría de los equipos de laboratorio y las paredes habían quedado sucias, si Miguel estuviera presente estaría muy molesto por ese asunto. El olor a humo de marihuana se había quedado absorbido en las cortinas y en la ropa de cama, en general en todo. A Diego le saldría cara la lavandería este mes, y en general los costos de todo habían aumentado.
Ni quería pensar en el valor total de la hospitalización de su hermano era algo de lo cual no quería pensar, estaba endeudado hasta la coronilla y no pensaba de ninguna forma pedirle prestado a su sire. Debía pensar si podía hacer alguna otra cosa que le diera dinero.
Sea lo que sea, el apartamento parecía enorme sin su hermano,  trataba de hacer aseo para no pensar mucho, pero desafortunadamente tenía el efecto contrario.
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Toco un cursi cubre lecho rosa que tenia encima de él y abrió los ojos buscándola. No estaba, se había ido. La llamó asustado, y no hubo respuesta. Estaba solo en un cuarto extrecho sintiéndose abandonado. Se levantó desnudo buscando sus pantalones, se sentía extraño y mientras recogia la prenda que estaba doblada en una esquina buscó con sus ojos a Arlene.
Su ánimo bajó inmediatamente al no verla en el pequeño apartamento, pudo explorar semi desnudo el pequeño espacio, la verdad el baño era pequeño y sus cosas se acumulaban en el lavamanos, no habia mucho espacio para moverse pues la ducha ocupaba gran parte, la cocina era muy básica, y la sala diminuta.
Cuando pasó por la el pasillo vio un papel en la mesa de la sala.
Terry, tuve que salir a trabajar, en la nevera hay vitae. Eres maravilloso. ¿Nos vemos luego?
Arlene
El mal humor que embargaba a Terence se convirtió de repente en una sonrisa, estaba enamorado, mucho más de lo que antes estaba a razón de los detalles íntimos que vivieron.
De repente cuando toma la vitae recuerda.
Oh-no-no-no… olvide presentarme al regente – dice tomando sus pantalones y   vistiéndose a la carrera- hay demonios, ¿cómo pude olvidarlo?
Y bueno, la respuesta era estúpida, tenía cosas más placenteras que hacer que verle la cara al fulano ese.

jueves, 18 de febrero de 2016

Despedida

Diego había tratado de hablar con Miguel durante toda la noche, pedía que por lo menos lo escuchara, pero el hombre estaba realmente molesto y se negaba a saber de él. “Ya no somos amigos, me interesa un carajo sus razones”, sentenciaba.  El arte del hielo era algo que parecía estar funcionando muy bien. Se había negado a recibir medicinas y a beber vitae, decía que ya no confiaba en Diego y no sabía que droga le metería en la bebida. Su ira se había mantenido en el tiempo, aunque a veces daba la impresión de mirarle el moretón en su rostro y desviar la mirada cuando él se fijaba en él. 

Su reacción malhumorada fue menguando a la medida que los síntomas negativos se hacían más evidentes. Los dolores de cabeza comenzaron a ser más fuertes y el sufrimiento mudo se palpaba mientras pensaba en la oportunidad de vivir que había perdido por culpa de Diego y su egoísmo. 

  Cerró sus ojos agotado, sentía como de sus ojos brotaban sangre. El dolor en la frente hacia que el solo quisiera dormir y también morir. En ocasiones sentía que ya no tenía control sobre su cuerpo y de repente lo despertaba una ligera caricia con un algodón en sus ojos y una inspección nasal. Miguel se dio cuenta que realmente se estaba muriendo. No había nada que pudiera hacer. Diego le había quitado su oportunidad de ir a matar a Fredy y sus experimentos no estaban sirviendo para nada.
Pensaba a veces en la mujer que logró matar al parásito y su encuentro con un ser de naturaleza extraña, pensaba en su mala suerte y el castigo de Dios por perder humanidad. Se sentía impotente al pensar que al morir haría parte de la reina, como una abeja en una colmena mental, era una forma de diabolizar a otro vampiro. Su alma, si ahora estaba condenada, después de morir no tendría esperanza.

Por más que quisiera alejar a Diego de él no podía evitar perder la conciencia y que “su ex amigo” le revisara, examinara con insistencia y hasta hiciera pruebas con ese aparato tan molesto. A veces simplemente sentía que nada era real, y que posiblemente todo era un sueño, no se sentía él mismo.
La figura del negro enorme se reía de él y se vanagloriaba de lo tonto que había sido, que ahora su furia era también la de él. “Somos uno”, le repetía.

Abrió los ojos de manera intermitente molestándole mucho la leve luz que había en la habitación. A pesar del grave golpe que le había dado a Diego el continuaba ahí, y cuando le vio abrir los ojos  se acercó a él  hablando bajo.

-Miguel, por favor acepte que lo ayude.

-Vete, deje que me muera- sentenció con agrió desdén

-Parce…

-Usted no es mi parce

-Esta bien- dice apresuradamente- ya no soy su parce, pero por lo menos acepte lo que Gonzalo trajo para usted, ¿él sí es su parce?, ¿verdad?

Miguel mira la mano de Diego que le ofrecía un porro de marihuana. Lo mucho que se molestó al verle fumando y ahora él se la estaba dando, no sabía lo desesperado que estaba él por poderle sanar a pesar de que el brujah estuviera agresivo.

Tomó el porro con sus manos y Diego se lo prendió, y lo comenzó a fumar lentamente, y al rato por primera vez en horas le habló.

-¿Quién estuvo en casa?, hay un olor..

-Vinieron algunas personas- dijo Diego con la voz muy baja como si le costara hablar- Moncho le manda saludes, está estable.

Diego hablaba de manera muy comprensiva

-¿Moncho?- Miguel comenzó a pensar quien era él, por más que trataba no lo recordaba- ¿quién es Moncho?

-Un sin clan, ¿recuerdas el albergue?

Miguel se quedó pensando por un momento, y por más que trataba no recordaba.  Fumaba el porro lentamente. Diego había abierto las ventanillas laterales del ventanal y podía sentir el aire que en su cara.

- ¿quieres algo? - dice Diego con voz de seda

-Sí, mi computador

-Ese lo desconecte, pero puedo prestarte el mío- Miguel muestra algo de disgusto- el mío es portátil y puedes usarlo acostado en cama, ¿qué harás con él?

Miguel lo mira por un segundo y con voz triste solo responde: “Despedirme, ya acepté que me voy a morir”

Diego sintió como un cuchillo atravesaba su corazón. Así que le llevo su pc y le dejó solo mientras detrás de la puerta podía escucharlo llorar.  Los sentimientos que cruzaba el Paisa eran una locura, se había prometido a sí mismo que a pesar de todo el dolor que sentía no iba a entrar en crisis delante de él. Ya se sentía suficientemente culpable para añadir más problemas al asunto. Miguel que estaba cada vez más inestable. Le dolía la quijada, y cada vez se sentía más impotente, aunque los análisis del parásito muerto que habían sacado de la mujer habían dado unos curiosos resultados.

Miguel olio a los visitantes mientras dormía, pero no se enteró de nada de lo hablado en su inconciencia. Por más que escribiera despidiéndose, él no lo dejaría morir. Aunque le gritara que ya no era su amigo, él no lo abandonaría. Miguel no era quien hablaba.

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Momentos después del ataque que le hizo su amigo Diego se  tocaba el rostro preocupado. El dolor era tremendo, si no fuera vampiro la sanación de esos huesos rotos tendría que estar acompañada de una operación maxila facial. Lo único que podía hacer es tratar de cuadrar los huesos a la fuerza, pero la quijada se volvía a descuadrar. 

Miguel murmuraba cosas sin sentido mientras dormía, y él estaba llorando en el baño. Justo en el momento en que recibe una llamada telefónica de su superior que quería saber cómo le había ido con el Dr Patricio Ugozzoli . Dieter se sorprendió cuando su aprendiz casi no podía hablar bien por teléfono, y sucedió algo que Diego nunca creyó esperar del regente. A pesar de sus miedos y paranoias se presentó en su casa para ver que le había pasado y ayudarle. 

Diego con la cara hecha un desastre lo recibe, no podía casi hablar por la fractura, pero a nivel telepático le contó lo que había pasado.  El regente le pidió que se sentara mientras el trataba de cuadrarle los huesos. Una sacudida muy fuerte y dolorosa los había puesto en su lugar, el problema es que se descuadraban, así que utilizando unas vendas de manera le inmovilizó la quijada.  El regente no era médico, pero hizo lo que pudo dado que por los eventos de la epidemia todo el personal preparado estaba en los centros de atención.

Le pidió permiso para revisar telepáticamente a Miguel, pues ciertamente la anergia que se mantenía en el apartamento era bastante negativa. 

Diego perdió un poco la vergüenza de tener al regente en su casa, dado que todo estaba hecho un desastre, los equipos de laboratorio, los muebles acumulados en la esquina de la cocina y las cosas rotas producto de la pelean hacían ver el apartamento desordenado.

El vampiro de rango superior entró al cuarto de su hermano y se quedó un rato a su lado. Aunque no lo tocó el hombre no necesito mucho tiempo para darse cuenta de lo que ocurría.

-No es culpa de Miguel todo este asunto, está siendo manipulado mentalmente, sentí un hombre de color bastante fornido en su cabeza, como una especie de demonio que le murmura cosas al oído, está muy presente en él ahora, porque está furioso, y el problema es, que siendo brujah el ser ha podido explotar su mal humor, igual no lo siento totalmente controlado, pero…- se queda pensando- Diego creo que es mejor que descanses, trata de sanar y de dormir. Miguel tardará en despertar si le pones más sedantes, lamento lo que ocurrió

 Diego iba a decir algo, pero él le hace señal de que no haga movimientos bruscos.

-No te despidas, se dónde queda la puerta, estaré en contacto.

Miguel demoró en despertar evidentemente; Diego no se sentía preparado para atenderle, así que aprovechó para sedarlo y aprovechar ese tiempo para recostarse en su cama a descansar. Su cabeza era un caos, tenía que beber vitae para sanar rápido pero como no podía abrir la boca le tocaba con un pitillo o pajilla, y acostarse en la cama de manera tradicional le era muy doloroso, así que acumulo almohadas y durmió casi sentado.

Se aseguró, antes de descansar que Miguel estuviera atendido, procedió a ponerle un tapabocas que atrapara a los pequeños parásitos que salieran de él, aseguró las costinas para que nada del exterior le molestara, puso su ruana encima de él arropándole y cerró la puerta tras él.

Si Miguel hubiera sido alguien que no lo pensaba dos veces para golpear posiblemente no le dolería tanto, pero él vivía su día a día cuidándole, y ahora él que trataba de hacer lo mismo sentía que la tarea era realmente difícil.  Temblaba como una hoja y cerró los ojos llorando.

Luego de que pasara un tiempo notó que su mandíbula había soldado, eso no quería decir que lo hubiera hecho bien pues otro golpe, aunque pequeño podía descuadrarla, pero por lo menos podía quitarse esa venda alrededor de su cara, fue a ver a Miguel inmediatamente luego de ducharse. No pudo evitar pasarle la mano por la cabeza mientras sentía que se despertaba. No podía negar que estaba asustado, una crisis de ira como la que le fracturó la quijada era algo que no quería repetir. Su seguridad personal estaba en riesgo y  más si ahora era “su nuevo enemigo”. 

Afortunadamente Miguel parecía estar en extremo molesto, pero no con tanta energía como para golpearle, en realidad estaba desmoralizado, no perdía oportunidad para insultarle cada vez que se acercaba, sin embargo, Diego tenía una gran paciencia. Cuando perdía la conciencia le revisaba y cuando estaba despierto solo se quedaba cerca.  Fue justo en uno de esos momentos en que dormitaba que Diego estaba revisando la biblia. Miguel solía orar mucho pero ahora ni siquiera intentaba conectarse con su espíritu.

“Dios mío, virgen sagrada, Jesucristo nuestro señor, protege a Miguel que siempre te fue fiel en estos momentos, dale fuerza para resistir el control mental, dame fuerza a mí para no desfallecer, él se está muriendo y yo me estoy muriendo con él”

Oraba en su pensamiento sintiéndose realmente vacío. Justo en ese momento de manera conveniente llegan a casa el Gordo escoltando al Moncho, Diego le pidió que le trajera porqué él no podía salir del apartamento. Curiosamente el sin clan infectado se veía mucho mejor que su hermano, y al revisarle estaba muy estable. Gonzalo le preguntó qué le había ocurrido (el gran moretón que Diego tenía en la cara era enorme y muy feo). Diego le respondió que “había tenido un accidente” (con el puño de su mejor amigo, pero no dio detalles). Le puso un poco de medicación al parásito y le pidió al gordo que le trajera más marihuana si conseguía.

 El sin clan no comprendía el rápido cambio “del Dr García” frente a la marihuana y le entregó una bolsa que tenía pensado darle a Miguel de contrabando. Procedió a enseñarle como armar un porro pues Diego no sabía,  y tras eso se marcharon dejándole solo con sus pensamientos.  

Se asomó a la habitación del fondo  y no había señales de movimiento por parte del enfermo, así que procedió a limpiarle la sangre que salía de su nariz y revisarle. Cuando movió un poco el mueble vio el teléfono móvil de su hermano y no pudo dejar de notar 3 llamadas perdidas de Alexander (su sire). No había escuchado el timbre porque le había quitado el volumen al móvil para que no le molestara.

¡Vaya mierda tan soberana!

¿No era suficientemente mala la situación para que se encontrara con esto? Era cierto que él quedo en llamar a Miguel para preguntar por él, menuda ironía la desfachatez de este hombre que cree que al estar llamando a la distancia está aportando algo en su seguridad emocional.

Desgraciado- murmuro.

Apagó el teléfono y le quitó la batería para que no funcionara. Ya tenía suficiente mierda para que le dieran más.

Frustrado se toca la frente mientras espera. Un mensaje en su móvil aparece y el sorprendido se dirige a la puerta y la abre. Ingresa un hombre cuya cara nunca había visto pero que al transformarse resulta ser su superior.

Diego sentía que Dieter se estaba tomando muchas molestias para con él, y no sabía que pensar al respecto, lo cierto era que el hombre consciente de que no podía hablar mucho y tampoco salir de casa tomaba el riesgo de salir de su capilla, ahora un poco más tranquilo porque el traidor ya estaba lejos. Mantuvieron una conversación sobre la situación centrándose en el futuro.

-Diego, no puedes seguir así mucho tiempo- dice el hombre- debes considerarlo, si la fuerza de voluntad está afectada…

-Lo sé señor, lo sé- se toca la frente y dice- voy a pensarlo, gracias por su apoyo.

Fue después de todo esto que Miguel despertó y pidió el pc para despedirse de sus amigos pues estaba seguro que iba a morir, aunque en realidad “sus amigos” eran muchas personas, en realidad lo que él estaba haciendo era dejarle un mensaje a la mujer japonesa con la que mantenía comunicación y de la que estaba enamorado. Parecía ser la única persona que a Miguel le interesaba, a pesar de haber pasado unos cinco años de solo tener comunicación virtual. Recientemente por lo acontecido no había tenido mucho tiempo de hablarse, aspecto que ella resentía. Diego no se imaginaba lo que le estaría escribiendo porque le escuchaba llorar a través de la puerta. Una vez se hubo calmado y a pesar de sus insultos le dejó una bandejita con algunos cigarrillos “medicinales” en su mesa de noche, llevándose el pc.

Si no permitía que le diera analgésicos, la marihuana de Gonzalo sería la última alternativa. Y si bien Miguel no solía fumar procedió a fumarse en menos de dos horas todos los cigarrillos que había en la bandejita (unos siete). En otros casos estaría muy drogado, pero los efectos no eran muy evidentes. Diego pensó que seria genial poder experimentar con aceite de marihuana, pero dadas las circunstancias lo mejor eran esos cigarrillos.

Pasaron unos minutos y el nivel de agresividad de Miguel disminuyó al máximo. Estaba tranquilo y había dejado de agredirlo, hasta permitía que se le acercara. Entró en esos estados de mutismo asociados a la enfermedad al poco tiempo de eso. 

Si bien Miguel había fumado mucho, dichos estados no obedecían al nivel de sedación que daba la planta sino a la enfermedad en sí. Diego, aprovechando la circunstancia se le acerca y le toca la mano.

“Migue, sé que estas molesto, y sé que tienes razones para estarlo, vos no sabes muchas cosas, no las recuerdas, pero siempre me cuidaste, vos siempre me obligabas a orar cuando yo estaba en mis días malos, y  yo quiero ayudarte para que hicieras lo mismo (sus ojos se le humedecen en ese momento), yo sé que a vos Dios te cuida, sé que sientes que ya eres humano, y que perdiste la humanidad que antes tenías, pero te quiero contar un secreto,  vos no es que hayas perdido humanidad parce, Fredy te la quitó, pero cuando él muera volverás hacer el de antes.

 Yo sé que vos piensas que te condené a muerte, pero no es así, estas muy enfermo mi Tres-se, estas muy maluco papá, y vos no sabes lo que yo sé, vos no entiendes lo que me dolió drogarte para evitar que fueras a esa misión, porqué yo sabía que ellos tenían más posibilidades de vivir. Estoy seguro que si ibas Fredy te dominaría y les perjudicarías. El regente me recomendó que no te dejará ir, pero, seré sincero, hubiera hecho lo mismo aún el regente no me hubiera dicho nada.

 Yo soy un pendejo sin ti, estoy sufriendo mares hermano, y sé que vos también lo sufriste conmigo, y me duele que me trates mal y que alucines, y que de repente quedes dormido por horas, me duele mucho… no sé que voy hacer si me faltas. (A este nivel hablaba llorando) Todo se me ha ido a la mierda, mi sire se me fue al piso, en la capilla no paran de pasar cosas incomodas,  el regente encontró al traidor y lo torturó en mi presencia, y aunque no lo mató todavía recuerdo la escena en mi cabeza, no puedo pensar bien, me siento cansado todo el tiempo, vos casi mueres en Bogotá (si bien no era así, Diego sentía que casi había muerto), y por mi culpa vos tienes ese parásito en la cabeza, porqué si yo no tuviera estas malditas crisis emocionales vos no te hubieras lanzado de voluntario para ir por todo Estados Unidos. 

Por eso también no deje que te fueras, la pesadilla no ha terminado parce, los enemigos siguen ahí fuera, esperando dar el paso… tengo miedo… tengo mucho miedo hermano… y yo no quiero que mueras, te quiero mucho, lo siento, lo siento…”

Se tapó la cara con una mano mientras lloraba a mares, y cuando se la quitó notó que Miguel lo estaba mirando directamente. Diego pensó que estaba teniendo una de sus tantas alucinaciones

-¿parce?

Miguel le miró a la cara inspeccionándolo

-Si Migue..
-¿qué te pasó en la cara?, ¿Qué-qué te pasó?

Estaba sorprendido y le toco levemente el rostro preguntando asustado

-¿Quién te hizo esto?

Diego se quedó callado pues no sabía que responder

-No te preocupes, estoy bien
-Fui yo ¿verdad?

Dijo poniéndose la mano en la boca sorprendido y temblando como una hoja, Diego en ese momento sintió que ese era “el Miguel real”, sorpresivamente él se levanta lo mira por un momento y se arrodilla en el suelo pidiéndole perdón. Diego estaba confundido, y se sintió mal a ver que se humillaba ante él.

Ver a su hermano arrodillado suplicando que le perdonara, era una recordación de las muchas veces que lo encontraba orando y pidiendo por él. Diego sentía que esto era una especie de milagro, pero a la vez contrariado se preguntaba si este Miguel recordaba todo lo que había pasado: los insultos, agresiones, la carta a la japonesa… ¿estaba alucinando?

-No- no puede ser, perdóname…no ¿qué me está pasando? perdón- dice rogándole 

-Miguel por favor, levántate que el palo no está pa cucharas, venite a la cama por favor- dice asustado halándolo para que abandonara el piso. Tranquilícese papá, ya todo esta bien, estoy bien parce.

Le levanta con sus brazos y se aferra a él en un abrazo mientras él lloraba.

- Soy un monstruo- dice aferrándose 

-No, no eres un monstruo, estas enfermo…es agradable saber que sigues ahí

Después de los insultos y de las agresiones por lo menos su esencia estaba en alguna parte dentro del ser infectado. En ese momento parecía no recordar muchas cosas y el hecho que hubiera reaccionado así justo después de que Diego le hubiera hablado le daba esperanzas.

-Parce lo siento… - dice separándose de él -yo creo que lo mejor sería que utilizaras la escopeta, si me destrozas el cráneo…

Diego abre los ojos asustado.

-¡Eh Ave María No!, ¿qué es eso señor?, No-no-no, Yo no voy a matarte, estoy tratando de salvarte ¡Carajo!

-Sí pero cada día que pasa..

-Estamos más cerca de encontrar la cura- lo interrumpe

-No, escúchame… si muero, mi alma no tendrá paz, se irá con Fredy, y prefiero que me pegues un tiro en la cabeza con la escopeta que hacer parte de él, a su lado solo hay oscuridad, yo ni siquiera me reconozco a mí mismo a veces, es como – habla muy bajo- como si estuviera soñando, yo si la realidad no existiera… es horrible.

Diego lo mira de frente.

-Miguel no te voy a disparar, no voy a dejar que mueras, te mantendré con vida hasta que el grupo encuentre a la reina para matarla o se logre sacar el parásito

-Pero…

-Escuchame- dice acercándose a él- Miguel, es difícil, lo sé, sé que lo sientes, yo te perdono, te quiero, pero, no puedo dejar que mueras, pero tampoco puedo dejar que empeores, entiende una cosa, no te dejaré morir, necesito tu ayuda parcerito, por todos los santos necesito que vos me ayudes..

-No sé qué quieres que haga- dice  pasándose angustiado la mano en la cara

-Parce, quiero pedirle que me de una autorización, quiero ayudarte, vos sos mi hermano parcero, compréndalo papá, pero me es difícil a veces, porque vos te pones muy agresivo y yo no soy un brujah con tanta fuerza y….- hace una pausa limpiándose  las lagrimas-  a veces necesito ayuda, le quería pedir si me dejaba internarlo en un sitio donde puedan darme una mano…

-¿el psiquiátrico?, ¿vas abandonarme?

-No parce, abandonarlo nunca- eso le hizo llorar porque solo pensarlo le parecía terrible- es una especie de hospital, ¿Vos sabes?, es donde esta Rowan, es un buen lugar, aunque no creo que quede en los Estados Unidos, siempre que voy nunca se cómo llego, pero sea como sea, ahí tienen el equipo y el personal adecuado, estará solo por poco tiempo yo llegaré ahí una semana después, o eso espero, es que yo…

Diego se notaba desesperado, la verdad no sabía qué hacer, se sentía  impotente y no quería internarlo sin que él le diera permiso, sentiría que lo estaba traicionando…

-Esta bien, yo lo me dejo, mándeme pá allá- La verdad la tristeza se le notaba en la cara- gracias por cuidarme, yo-yo.. no…- habla de manera confusa-  hermano, piense un poco en usted, no me gusta verle esa mirada, me odio a mí mismo por eso – su mirada parece perderse por instantes- descanse de mi un poco, yo… eh….

No pudo terminar la frase, se quedó mirándolo cansado y cerró los ojos por un instante, entrando posteriormente en otro estado de mutismo.  Diego le agradeció mentalmente que hubiera sido nuevamente él, por lo menos por pocos minutos. El regente en su visita le había sugerido lo de la hospitalización, le dijo que un hombre podía luchar hasta que la fuerza de voluntad lo permitirá, pero si el parásito afectaba su fuerza de voluntad, entonces las escenas de violencia se harían mas frecuentes, y Miguel necesitaría un tratamiento especializado que le ayudara a sobrevivir hasta el Tzimisce fuera asesinado (pensando que los vampiros de la misión lograran dar con él y darle muerte, claro está)

Diego no podía viajar con Miguel porque debía esperar que llegara la carta de Viena. No faltaba mucho para eso, pero le dolía no poder ir con él, aunque se sintiera tan cansado y desgastado.
Cuando el Tres-se despertó de su trance era nuevamente el “Miguel agresivo mala leche, que lo odiaba”. Lógicamente no recordaba la conversación anterior, aunque aceptaba los porros de marihuana y un poco más su presencia.

Diego más tarde se comunicaría con el regente, y hablaría con otro aprendiz por Skype. Vendrían pronto por él, tan pronto como los medios de transporte lo permitieran.

Agradeció internamente a todo lo divino que las noches siguientes el estuviera menos agresivo y sin intensiones de golpearlo. A veces le gustaba decirle cosas amistosas solo para ver como lo mandaba al demonio, pero parte de él comprendía que el verdadero Miguel estaba en “algún lado” escuchando.
Pasaron dos días luego de la comunicación con los sanadores. Él estaba tranquilo al lado de Miguel, su amigo enfermo miraba el techo un poco relajado por la marihuana, en esas suena el tono de chat en el móvil de Diego, el inmediatamente lee y responde.



Diego se carcajeo, asunto que le incomodó a Miguel

-¿qué tanta la risa?, deje dormir no joda.

Diego se seguía riendo y estuvo a punto de comentarle la situación, pero como estaba de malas pulgas decidió ignorarlo, despedirse de Rebeca e imaginarse mentalmente la escena en otro lugar donde no le incomodara sus risas.  En eso le entró otro mensaje al Móvil, lo que hizo que cerrara la puerta de la habitación de Miguel y sacara de su habitación una maleta con su ropa. Caminó hacia la puerta principal haciendo seguir a un grupo de cuatro personas. Mientras algunos desempacaban unos implementos con extraños símbolos esotéricos, él hablaba con el encargado del grupo.

-Está en su cuarto ahora-  dice bajando mucho la voz- La enfermedad lo tiene muy agresivo así que deben planear como llevarlo porque de lo contrario los mata con un golpe.

-Entendemos, ¿tiene su equipaje?

-Ropa interior, piyamas, implementos de aseo, otras de sus cosas, creo que esta todo- dice mostrando una expresión triste.

-Está bien, no se preocupe, sabemos hacer nuestro trabajo.

-Iré en unos días- dice nervioso- solo… cuídenlo.

El grupo de cuatro personas se acercó a la puerta, uno de ellos hizo una señal y el primero entró rápidamente. Diego no supo exactamente qué fue lo que le hizo, pero en menos de nada Miguel estaba inconsciente y siendo envuelto en una extraña tela como si fuera un burrito mexicano. Uno de ellos desplego una camilla, y lo pusieron encima tapando la tela con una sábana blanca y saliendo del apartamento rápidamente. Diego alcanzó a despedirse mientras estaba inconsciente. “Nos vemos en pocos días, pórtate bien”.

Abrieron la puerta del apartamento y bajaron las escaleras, no faltando la vecina chismosa que miraba todo desde la distancia. Afortunadamente estas personas tenían una ambulancia de tapadera y se lo llevaron.

Diego afectado y triste subió las escaleras recibiendo preguntas de alguno de los vecinos, simplemente respondió lo lógico bajo esas circunstancias y se encerró en el apartamento. Prendió una vela a la virgen y rezó porque llegará bien a destino.

Se sentía un poco mejor, pero ahora realmente necesitaba tomar su tranquilizante y dormir.

martes, 16 de febrero de 2016

Broke



Se sentó por unos quince minutos en el banco de sangre en una mesa dándole la espalda a todos.  Estaba terriblemente mal, pidió su ración de vitae mientras trataba de tranquilizarse. Hubiera ido a su laboratorio si las piernas no las tuviera como gelatina. Se sentía responsable y triste, ese cuchillo, ese maldito cuchillo le daba tantos malos recuerdos, y lo que acababa de pasar era… era horrible. El regente no le había matado, pero había hecho algo peor. En los cinco años que vivió en los Ángeles nunca había visto al regente tan furioso, realmente pensó que terminaría con el traje lleno de sangre. Eran como esas horribles torturas en Viena. En cierta forma que le diera la opción de reivindicarse era justo, lo mejor que podía hacer Alan Breuning era lograr matar a ese ser, porque de lo contrario moriría de todas formas.

No podía dejar de pensar que Alan Breuning y Alexander Rowan se llevaban bien, y ahora por una vuelta de tuerca el primero era un traidor, aunque también víctima de Oren…

Una conclusión clara salía a relucir luego de esto, era mejor tener de amigo a Dieter Schaeffer que tenerlo de enemigo, como amigo y aliado era justo y comprensivo, como enemigo era calculador.
Se preguntó si Alan Breuning tendría una oportunidad, o si realmente la merecía todos sus males.
Tras beber, y tranquilizarse un poco camina de regreso a casa. Las piernas aun temblaban y se abrazaba a si mismo esperando no desfallecer, no podía caer en depresión ahora y más cuando en casa le esperaba Miguel que estaba enfermo y viviendo peores problemas que tener una crisis de estrés post traumático.

Cuando llega a la casa existe un olor en el ambiente que conocía. No se escuchan sonidos en el cuarto de Miguel y antes de entrar se lava la cara en el lavaplatos de la cocina y  se mentaliza para sonreír.
Cuando se asoma al cuarto Fowles está sentado leyendo un libro mientras al lado estaba inmóvil Miguel. En la mesa de noche había una caja de aguardiente con un vaso con vitae. Terence alzo la mirada al ver a su tutor y mostrándose apenado. Luego le explicó que Miguel le dijo que se portaba bien si le daba de tomar, asunto que Diego tomó con calma. Tras revisarle y quitarle algunos parásitos que salían de su nariz, invitó a la sala a su “chiquillo prestado” llevándose la caja de licor, la cual ya había probado antes. Sirvió dos copas para ambos y le enseñó a brindar como colombiano.  Luego se quedó mirando la copa en silencio melancólico y no pudo evitar llorar al lado de él. Se puso el puño en la boca para evitar gritar y se quedó en el sofá un rato liberando tensión. Terry lo miraba angustiado, no sabía que le pasaba, pero suponía lo que le ocurría.

La situación con Miguel sumado con la venganza del regente había sido demasiado para él hoy. Cuando se hubo calmado le pidió disculpas, le dijo que estaba bastante estresado y que, si él en algún momento quería volver a su casa tenia las puertas abiertas, lamentaba que Miguel estuviera agresivo, pero era un asunto que tenía que ver con el parásito. Le preguntó sobre Rowan y él le comentó las últimas noticias. Michael Oren era un ser espantoso, un hombre que si hubiera estado en el papel del pobre Alan Breuning hubiera merecido morir, posiblemente al regente no le hubiera temblado la mano en matarle. Pero la realidad era otra.


Despidió a Terry un poco antes del amanecer, esperaba que llegara a la capilla a tiempo, mientras él en soledad se tomaba otra segunda copa, tratando de no hundirse en la depresión y poder dormir sin pesadillas, cosa que dudaba lograr esta noche.

------o------

Los días y las noches pasaron, así como las investigaciones sobre el parásito.  Se lograban cada vez más aproximaciones positivas. Diego logró quitarle una garra al mismo para darse cuenta que  regeneraba a los pocos días. Eso le hizo pensar en una aproximación quirúrgica radical para extraerlo a pedazos, sin embargo entre más se manipulaba al parasito este más establecía síntomas negativos.
Miguel luego de las extracciones comenzó a tener más síntomas psicóticos y signos de demencia. Diego luego de analizarlo decidió esconderle la ruana, dado que cada vez que se desestabilizaba comenzaba actuar como el niño inocente que fue,  jugaba con el perro imaginario, ordeñaba las vacas y  jugaba con las piedras y hacia tonterías, sin embargo luego de esconderla, Miguel comenzó a tener otras alucinaciones mucho más violentas y peligrosas (para el apartamento y para él) lo que hizo que Diego sacara la ruana de su escondite y se la volviera a dejar cerca.

Imaginar que estaba dentro de un tiroteo no era sano para nadie, prefería que llamara a las vacas.

-Paesito

-Si Migue

-¿Bustesito y la mae nunca se van a ir verdad?-preguntó de manera inocente- ¿siempre se van a quedar conmigo, Manuel y los pequeños?

-Mijo, nosotros sus paes siempre estaremos en su corazón- se lo decía pasándole la mano por la cabeza.

La crisis de llanto que se desencadenó inmediatamente. Era como si Miguel recordara de alguna forma que sus padres murieron.

Cuando salía de los estados de alucinación pasaba por momentos de mutismo y de dolor de cabeza muy fuertes. Miguel no solía recordar nada, pero cuando se recuperaba de esos estados solía estar muy molesto. Solia olvidar asuntos importantes que habían vivido, a veces las cosas bonitas y positivas de su vida, era como si se le bloqueara la capacidad del ser humano que había en él.

Diego descubrió que “Fredy” tenía la capacidad de mandar mensajes químicos al cerebro que, aunque muerto trastornaban al vampiro. Era como una especie de “dementación” directa.

Sus pruebas iban teniendo mejores resultados, las medicinas que se inyectaban directo al parasito eran lo mas efectivo, hacían que sus efectos fueran menos. Estaba seguro que por lo menos estaba extendiendo la oportunidad de Miguel de sobrevivir.

Aprovechando una noche en que Miguel recibiría visita del gordo, fue a la capilla hablar con el regente. Aun no se sentía muy cómodo con lo sucedido con el desgraciado Breuning quien se estaba preparando para su viaje y ya había conocido algunos de sus “infectados compañeros”. Cuando llego a donde el regente no le encontró solo, en su oficina había un hombre bajo, de unos 1:64 de estatura, cabeza ovalada calvo y con una pequeña barba, vestido con un traje extraño. Era el doctor Patricio Ugozzoli. Diego le vio como el típico italiano desorganizado, brillante mentalmente, pero disperso en su lenguaje, se presentaron como investigadores en el área, y conversaron al frente del regente de la situación con el parásito. Un hombre muy agradable, tanto que en la reunión se dispersó y terminó hablando del oporto.

El regente re direccionando el dialogo comenzó a centrar la reunión en los avances, luego de los cuales el mismísimo Ugozzoli, dijo querer conocer las instalaciones de investigación del Doctor Garcia. Diego miró a su regente asustado, llevarlo a su centro de investigaciones era llevarlo a su casa, lo cual no le gustaba para nada, pero no podía hacer nada porque su superior estaba de acuerdo.
Mientras el mismo decía que iba por sus cosas, el regente se quedó hablando a solas con él.

-¿y cómo sigue Miguel?

Diego no responde rápidamente, sus ojos bajan lentamente y le responde de manera escueta:

-Está estable señor.

Lo que para un buen entendedor significaba que no estaba bien, asunto que él en esos momentos no quería explicar. El asunto no era que estuviera alargando su vida al evitar que el parásito creciera al nivel de  estallarle la cabeza, el problema real era la calidad de vida que Miguel estaba teniendo al sufrir tanto dolor y manifestar alucinaciones constantes.

-Lamento la situación, tengo fe que haya una solución para esto pronto, sé que es difícil y siento que no haya sido de mucha ayuda en todo este proceso- El colombiano no comprendía porque el regente manifestaba lo anterior como si en cierta manera se sintiera culpable, sin embargo el prosigue hablándole-  quería informarle y también pedir su autorización sobre un particular dado que el Dr Ugozzoli irá a su apartamento

-Digame señor

-Un grupo de cuatro o cinco personas tienen que ir a una evaluación antes de partir a la misión que el príncipe encomendó. La idea es prepararles medicamente para que el parásito no les incomode mucho, es el mismo grupo al que pertenece Breuning pero él se quedará en la capilla, me preguntaba si usted daría autorización de que fueran a su casa para tal fin. Tienen poco tiempo y deben salir esta noche, ¿le molestaría recibirlos?

El regente estaba pidiendo permiso a Diego, no le estaba ordenando nada, porqué si bien el apartamento era pequeño como dictan las normas de la mascarada, el dominio de un vampiro es sagrado, y en ese caso, el dominio era su hogar.

-Está bien señor, aunque no tengo una camilla, con Miguel uso su cama, pero con otras personas es mejor…

-No se preocupe, mandaré una antes de que lleguen y un criado irá a buscarla después para que no te estorbe- en ese momento el médico muestra su intención de salir por la puerta momento en el cual el regente añade- oh se me olvidaba, esto es muy importante, es posible que Miguel, escuche o pregunte sobre la misión de estas personas, en caso de que se vea motivado a seguirles y unirse a la misión debes impedir a toda costa que él les acompañe.

Diego se da vuelta con cara de no entender

-Podría explicarme señor, no comprendo…

-Diego, su hermano es un hombre valioso y valiente, ya hizo suficiente por nosotros, sin embargo sospecho que cuando se enteré quiera colaborar con estas personas, pero esto debe evitarse a toda costa.  Su estado de infección es avanzado, y el control mental de la reina puede generar un riesgo no solo a su salud sino puede revelar sin querer conocimientos que es mejor mantener callados hasta que el dilema de Rowan se concrete. Por tanto,  le ordeno Diego que evite a toda costa que Miguel les acompañe, es muy importante que se quede con usted. ¿Entiende mi orden?

No podía dejar de sorprenderse por la orden, esta no era una petición, era una exigencia de mantener los secretos del clan a pesar de que Miguel deseara ir con ellos y tratar de exterminar por él mismo, igual Diego estaba de acuerdo con el regente, a pesar de que su hermano deseara ir no sobreviviría por mucho tiempo.

Así que con esa orden en mente y a pesar de lidiar con sus emociones encontradas esperó que el doctor Ugozzoli estuviera listo para ir a su apartamento, ¿y que creen?, el médico prefirió ir caminando. Este vampiro parecía estar algo loco, era extravagante, y bastante extraño. Diego notó que escondidos bajo su abrigo había una serie de botones de distintos colores, y asuntos qué no alcanzaba a comprender. Para ser un tremere era bastante fuera de lo normal, hablaba rápidamente y su traje era raro, no era que estuviera sucio o que pareciera económico, sino que su moda no parecía tener tiempos, parecía una unión entre el pasado, el presente y un futuro incomprensible.
Por un momento Diego quiso saber un poco más de tan extraño sujeto, no se lo imaginaba en el Eliseo atendiendo al príncipe.

Si bien Diego no vivía con lujos, sentía un poco de temor en relación a que este médico fuera a su casa, y más miedo le daban los desconocidos de la misión del príncipe. El apartamento era su pequeño espacio, ahora invadido por equipos de laboratorio y médicos, y luego de tantas cosas vividas la paranoia era algo que un cainita siempre sufria, no sabían en que momento alguno le mataria o trataría de dañarle.

Subieron las escaleras del edificio mientras el doctor no dejaba de hablar y cuando Diego abre preocupado nota un olor que no le gusta: ¿qué demonios?, ¿y ese humo?

Pero no tuvo que dar dos pasos para entrar a la estancia para darse cuenta lo que estaba pasando. El color de su cara cambio a uno pálido mientras veía a Miguel acompañado por su amigo el gordo, fumando Marihuana en la sala.

-¿Qué? – abre los ojos sorprendido tratando de no gritar pues estaba acompañado del máximo doctor y no sabía que hacer.

Diego sentía que se iba a caer en cualquier momento, ¿¡porque demonios Miguel siempre le hacía quedar como un soberano rábano frente a sus superiores!?

-¿Y ese olor?- pregunta el médico  de manera muy simpática mientras ingresa al apartamento- Oh que curioso, ¿una nueva técnica de tratamiento?, buenas noches, mucho gusto mi nombre es el Doctor Patricio Ugozzoli.

Diego haciéndole una cara asesina a Miguel mientras este lo miraba asustado desde el otro lado de la sala solo responde tratando de contenerse.

- Doctor Patricio Ugozzoli, le presento a Miguel- dice mientras ambos se dan la mano- y este es Gonzalo, “su amigo”- en ese momento Gonzalo, el gordo mira a Diego con temor pues Miguel no contaba con Marihuana, si alguien se la trajo fue él, lo cual hacia al paisa trinar de la rabia, mientras apretaba el labio- Miguel es quien le hable…- dice presentandolo

El ambiente en ese segundo parecía ser espeso como dulce de leche, y el doctor Patricio Ugozzoli perecía no notarlo.

-¿qué están fumando?

-Eh… buenas noches Doc, eh- mira apenado a Diego- esto es, es Marihuana, para el dolor de cabeza…

Diego quería ahorcarlo en ese instante, pero como estaba con el Doc debía apretar los dientes y esperar a que se fuera.

-Ohhh genial- mira a Diego muy complacido el italiano y vuelve hablar con Miguel- ¿y le esta funcionando?

-Si, me siento mucho mejor- dice él casi sintiendo como la mirada de Diego se le clava como agujas.

-¡Oh esplendido!- dice el médico mostrando su maletín- ¿me deja examinarlo?

-Claro que puede examinarlo doctor Ugozzoli- dice Diego con fría formalidad- si quiere siga a la habitación del fondo y hágalo yo mientras tanto voy hablar un momento con Gonzalo.

El gordo se pone pálido y traga saliva al mismo tiempo que ambos se alejan. Diego le llama hasta la esquina de la cocina donde tiene acumulado los muebles que se tuvieron que retirar y le dice en español:

-Mire Gonzalo, vos me vas a explicar bien qué carajos pasa acá, te encargue que cuidaras a Miguel, vuelvo y están fumando esa porquería.

El gordo bajo la mirada y le dijo.

-Doctor, no es para tanto, Miguel me comentó que le dolía mucho, y yo le traje, a nosotros en el refugio nos ha servido con Moncho, desde que esta con la marihuana está más calmado y se siente mejor…

-¿Cómo así Gordo?, ¿Moncho no se ha ido a uno de los centros de atención?

-No Doctor- niega con la cabeza- esos sitios son horribles, nos reunimos entre todos y votamos, decidimos que se quedaría, pero aislado en un cuarto, usted no sabe las cosas tan horrendas que se han escuchado de esos centros, ahí está tranquilo, antes estaba muy agresivo y adolorido, pero desde que le dimos marihuana está muy calmado… no pensé que se molestaría tanto si le traía a Miguel.

-Debiste avisarme eh Ave María- dice el preocupado con un repentino dolor de cabeza que ni la marihuana era capaz de quitarle- no se preocupe, yo luego lo llamo, gracias por cuidar de Miguel, y mañana posiblemente pase a revisar a Moncho..

Dice luego de que lo despide y el gordo se va, Diego abre las ventanas para airar el apartamento del olor. No quería tener problemas con los vecinos, y prontamente va a donde el Dr. Ugozzoli, quien lo recibe con un gran escándalo.

-Doctor García, es usted un Genio, ¡UN GENIO!

Diego sonríe sin saber que decir, mientras pensaba: ¿Yo?, ¿Un genio?, ¿acaso yo que hice?

-Su tratamiento con Marihuana es sorprendente, acabo de analizar las señales del parásito y están bastante bajas, es ¡sorpréndete!, es usted un genio, ¡!Un genio!!!

Miguel miraba con una sonrisa de burla a su hermano cuando este le respondía al fulano “Gracias señor”, tomándose el crédito de algo que ni siquiera era responsable.

-Debo hacer algunas llamadas, este tratamiento debe implementarse rápidamente, si me permite.

En esas el hombre comenzó a llamar a distintas partes, la comunicación más curiosa fue aquella en la que pidió al senescal comprar marihuana para el príncipe. Asunto que Miguel escuchó mirando sorprendido a su hermano (El tres-se no era tonto, y lo entendió de inmediato), y aunque Diego trató de negárselo él no le creyó. "Ahorita hablamos"- sentencio Diego en murmullos, el esperado regaño por la hierva tendria que esperar a que el médico se fuera.

Sea como sea, luego de varias llamadas de teléfono, el italiano y Diego comenzaron hablar sobre las técnicas utilizadas, los medicamentos, procedimientos (bla bla bla) para quitar el parásito, mientras Miguel con su porro de Marihuana trataba de imaginarse a un antiguo como el príncipe fumando. Le divertía pensar en las nuevas políticas que se podían dar luego de esto.

Tiempo después la camilla que el regente había prometido había llegado, y Miguel dormitaba en el sofá mientras los hombres seguían hablando momento en el cual llaman a la puerta. El brujah se levanta y abre la puerta, lo primero que ve son cinco personas, tres hombres y dos mujeres que preguntan por el Doctor Ugozzoli.

De la nada antes de que pueda responder Diego aparece por su espalda y le hacen seguir. Los cinco vampiros eran de presencias diversas, unos mejor vestidos que otros y todos en especial parecían estar agitados, comentaban que habían tenido problemas, pero no hablaban mucho. Aunque por el olor parecían haber acabado de sufrir un combate.

-Sigan por favor – dice en inglés mientras Miguel le miraba con cara de “¿qué hace esta gente aquí?”- pueden sentarse, Miguel ellos vienen a que el doctor les ponga una medicina.

El doctor Italiano sale del cuarto de Miguel y les saluda, en esas las personas comienzan hablar entre ellos, estaban algo lastimados y hablaban de un ataque.  Miguel estaba pendiente pues tenía desconfianza de las personas que estaban ahí.  Patricio Ugozzoli les comenta que se les evaluara, e inyectara un componente que espera ayude a que el crecimiento del parásito no sea tan rápido, así como evitar las crisis de ira, hizo seguir al primero y le revisó con el endoscopio mientras los demás esperaban ansiosos. Una vez terminó con los tres primeros, pidió a Diego le ayudara a revisar los dos últimos mientras él hablaba con los tres examinados para hacer otro procedimiento.

Diego examinó al siguiente rápidamente inyectándole el componente que el médico había preparado, y una vez hubo terminado llamó a la última, una mujer con el pelo teñido de varios colores de aspecto ligero, aunque con una actitud mala leche, su ropa estaba hecha un desastre como si la hubieran arrastrado. Se le introdujo el endoscopio e inmediatamente sus ojos mostraron sorpresa:

-¡Oh Dios!, Doctor Ugozzoli debe ver esto!

El médico se acerca a la pantalla y se sorprende. La acción de el mismo hizo que algunos de los presentes se acercaran. Lo que era anormal era el color del parásito, era completamente blanco.

-¿Puede sacarlo?- dice el italiano

En ese momento Diego toma las herramientas del endoscopio quirúrgico y hala levemente la masa que sale sorprendentemente completa por la nariz, el parásito estaba muerto. Una cosa asquerosa y gelatinosa se deja ver en una bandeja de metal.

Diego sonrió de repente, si la criatura había muerto, eso quería decir que había una esperanza, que podían matarle….

-Te has salvado, ¿pero ¿cómo?

La chica que estaba asustada cuando vio que había salido el bicho de su cabeza se quedó sorprendida. Diego reviso que no quedaran fragmentos del ser y le saco el endoscopio revisando a la criatura muerta.

-Necesitamos hablar, por favor, es muy importante- dice fascinado el Italiano- debe decirnos que hizo para que el parásito muriera.

-Yo no he hecho nada- dice la mujer confundida- ¿esto quiere decir que ya no estoy muriendo?

-Exacto- dice Diego mirándola fijo mientras sus compañeros de misión no sabían que pensar- digame por favor, ¿le ha sucedido algo raro?, debe haber alguna explicación de porqué murió el parásito, he tratado casi por un mes de matarle y nada ha funcionado…

-No entiendo que desean que les diga-dice la mujer

-Ha sufrido algún golpe o impacto en la cabeza, ¿alguna situación irregular?

-Bueno en realidad sí- dice la mujer mirando a sus compañeros- Cuando nos separamos por los barrios bajos me encontré con un hombre que me atacó, me perseguía por las calles por China Town, llego un momento en que estaba casi sin salida- comenta a todos mientras sus compañeros se miraban con gravedad- me empujó con alguna especie de poder, caí sobre un muro sentí que se me rompieron varios huesos, sea como sea logre escapar.

-¿Cuándo fue el ataque?- pregunta Diego para hacer cálculos aproximados

-Hace como dos horas

-¿Y quién era el sujeto?, ¿lo conoces?- Pregunta Ugozzoli

-No lo sé, no era vampiro eso estoy segura, olía a sangre, pero parecía estar muy molesto, dijo algo de que era un ser infernal, en fin, me persiguió por muchas calles, daba mucho miedo.

Los doctores se miran unos a otros.  La mujer había sufrido un golpe, un impacto por un hombre, ser o criatura sin determinar, un humano con poderes, podía ser un mago, un cazador u otro ser. La respuesta de la mujer era poco clara, sea como sea estaba libre del parásito.

-¿Entonces Cristine esta curada?

-Exacto, el parásito murió de alguna forma dentro de ella, solo que no estamos seguros que los mató, pero tenemos algunas pistas.

El hombre que pregunto lo anterior mira a la mujer con algo de nostalgia.

-Entonces supongo que ya no nos acompañarás en la misión de matar a la reina

-¿y por qué no los iba acompañar?, yo quiero ir…

Miguel se sorprende inmediatamente, y como casi predijo el regente se intereso

-¿Matar a la reina?, ¿ustedes van a matar a Fredy, digo al responsable del parasito?

Inmediatamente comenzó hablar con las personas sobre la misión, en esas surgió el tema de que él también estaba interesado y que le interesaba participar en el grupo, pues quería sobrevivir. Cuando Miguel hablaba con ellos Diego pensaba en qué hacer. Tenía órdenes y razones para no dejar que él fuera, pero él mientras hablaba se mostraba más convencido de ir, así que aunque se sentía tremendamente mal tomó una decisión que luego causaría muchos problemas.

Miguel de manera impulsiva iba a salir inmediatamente, pero Diego lo detuvo recordándole que debía alistar sus armas y que él debía hacerle un procedimiento para el viaje. La conclusión luego de tomar los datos era que se encontrarían en unas dos horas en otro punto para partir.

La puerta se cerró una vez ellos se hubieran ido, Miguel parecía muy animado haciendo sus maletas y poniendo varias armas en ellas. 

-No vayas tan rápido parce, no creo sea buena idea que vayas- dice Diego preocupado-  tú no estás muy bien, ellos no están tan enfermos como tú, deja que se encarguen, son fuertes no te necesitan.

Diego trataba de convencerlo por las buenas, pero Miguel estaba seguro de ir. Es más, su miraba mostraba un brillo de esperanza. Diego tenía una crisis en ese momento, trataba de decirle que no era conveniente, pero el parecía totalmente decidido.


-No me importa, hermano, esta es la única oportunidad que tengo de vivir… entiéndalo-dice empacando rápidamente- no me quiero morir, si mato a Fredy no lo dejare solo

-Mira toma tu medicina- le da un vaso con vitae- quiero revisarte, no me gusta la idea de que vayas, así como así.

Miguel se toma el vaso de un tiro y le responde mal, con la usual agresividad que lo caracterizaba. Permite que Diego le inyecte el compuesto que le dio a los demás y revisara su parásito.  Diego comienza a trabajar con el endoscopio, se tomó un tiempo para limpiar los instrumentos y luego introducir los mismos. Se tomó su tiempo, se estaba demorando más de lo usual consciente de lo que hacía, su hermano aún estaba intoxicado con la marihuana y eso lo hacía algo lento, pero el tiempo era oro, y demorarse era necesario.

Mira el reloj, tenía el tiempo justo para el encuentro. Así que se levanta de la camilla que estaba en la sala y camina hacia su cuarto. La maleta llena de armas estaba a unos pocos pasos, pero parecía que cada paso era más rápido, mira alrededor, y se toca la cabeza, el piso comenzaba a moverse, y sus piernas no le responden. Diego se apresura para tomarle por la espalda para evitar que se caiga, Miguel siente que es lo sostienen y trata de liberarse, pero es demasiado tarde, todo se vuelve oscuro.

-Lo siento parce- murmura Diego mientras lo sostiene

No quería hacerlo, pero era lo mejor. No solo tenía órdenes, estaba convencido que Miguel no sobreviviría si lo dejaba ir.

Pasan las horas y el día llega nuevamente, y esta vez al despertar Miguel  se levanta mirando el reloj y buscando sus armas para irse, le costó un momento darse cuenta que en realidad había perdido la cita y su oportunidad de ir a la misión. Podía sentir como el parásito se movia y le llenaba de ira. Confundido mira a su hermano, y lo comprendió inmediatamente.

-¿qué me hiciste?

Dice persiguiéndolo hacia la sala, Diego parecía sorprendido por lo engorilado que iba hacerle reclamo. Al interior de Miguel se repetian las palabras traición en una voz que no era de él, sino la de Fredy.

-Lo que debía hacer, lo mejor para ti- responde con seguridad

Te ha condenado- murmura Fredy - Le han ordenado esto, todo se trata de los tremere, todo.

-¿LO MEJOR PARA MI?, ME HAS CONDENADO A MUERTE DIEGO- grita molesto, sus ojos estaban inyectados en sangre y sus colmillos salían a relucir
 
Muerte para siempre- dice Fredy- no hay esperanza

-Cálmate por favor, no grites..- dice tratando de mantener la compostura.

-¿QUIEN TE HA ORDENADO HACERME ESTO?- sigue gritando

-Nadie… por favor baja la voz- explica Diego de manera apresurada dando pasos hacia atrás

Truco tremere, mentira- dice Fredy

-MIENTES,  LO SÉ, RECIBISTE ORDENES ¿NO ES CIERTO?, A MI NO ME PUEDES MENTIR.

Y realmente lo malo de tener un vínculo mental era que era imposible mentirle a otro

-Te dije que es lo mejor- Diego trataba de explicárselo sin mucho éxito

La sangre es mejor que la muerte- dice Fredy

-¿LO MEJOR?, YO TE DARE LO MEJOR HIJO DE PUTA

Y en ese momento Miguel furioso se le lanza y le da un puño en el rostro con toda la fuerza que tenía (que era mucha). Diego siente como se parten los huesos de la quijada en el momento que ve que este enorme se le lanza con intención de acabarlo a golpes.  El piensa rápido, la mesa de los exámenes estaba cerca y en ella una aguja que había preparado con un analgésico, cuando Miguel ce acerca con los puños alzados él de un salto le clava la jeringa en el cuello. 

Pronto seremos la misma persona- dice Fredy- traición

Miguel se toca la zona sintiéndose inmediatamente mal, y mira a Diego con los ojos llenos de lágrimas.

-Diego eres un pirobo cobarde, todo lo solucionas con tus drogas, pero esta mierda te va costar muy cara…- se toca la frente mientras se sostiene en la pared y se deja escurrir al suelo mientras se le escurren las lágrimas- tu y yo desde hoy dejamos de ser amigos…se acabó.

Y tras un leve quejido cierra los ojos sin estar del todo inconsciente.

Diego se toca el rostro con dolor y lleno de miedo. Miguel había intentado literalmente matarlo. Lo que había soñado hace pocas noches se había hecho realidad.

Tembloroso se dirigió al baño y de un movimiento fuerte se cuadro la quijada, fue extremadamente doloroso. Ahora debía encontrar sus lentes y como temió estaban rotos. El brujah tenía mucha fuerza, y le había pegado con toda intención de dañarle. Sabía que el parásito lo estaba haciendo cada vez más violento. Miguel nunca hubiera tratado de matarlo por muy molesto que estuviera (ya habían vivido situaciones duras, pero nunca estas habían terminado así, aunque si él le habia golpeado, pero no con la intención de acabarlo). El brujah se estaba comportando como un animal, aunque en realidad Diego aceptaba que se la había jugado, lo había engañado para que él no fuera a esa misión. Su hermano sentía que era su última posibilidad de vivir. 

Lo levantó como pudo y lo llevo a la cama con la cara adolorida. Tenía miedo de lo que pasaría cuando la droga perdiera su efecto, pero curiosamente cuando eso ocurrió Miguel no le atacó, es más ni siquiera le hablaba, permanecía en la cama, mirando el techo muy adolorido. No aceptó ningún tipo de medicamento o cuidado. Rechazaba cualquier contacto de Diego. Estaba realmente furioso con él, y cuando él trataba de acercarse le decía cualquier cosa indirecta llamandolo mal amigo, traidor, "vendido", seguido con un comentario disonante.

Hubo muchos eventos antes de que despertara que se comentaran despues, pero independiente de ello, despues del ataque Diego pasó la noches con los ojos tristes a su lado sin que Miguel le dirigiera la palabra. En su alma sentía que algo se había roto, la culpa lo inundaba.  Aprovechaba los momentos en que se quedaba dormido para atenderle, pero aun así el dolor en su rostro y sus lentes rotos le recordaban que en parte su amigo tenía razón, le había traicionado.