lunes, 8 de febrero de 2016

La Epidemia



Caía la noche nuevamente en Los Ángeles, y Miguel entreabre los ojos para volverlos a cerrar, apretando sus brazos alrededor de ¿su almohada?, se sentía en extremo cansado a pesar de haber dormido así que comienza a moverse lentamente. Había un olor conocido muy cerca, pero el simplemente acomodo su cabeza ladeada y chasqueo sus labios aflojando sus brazos. Cuando abre los ojos bien se da cuenta “que la almohada” era Diego.

-Buenas noches- dice el tranquilo y algo divertido- vos dormiste bien

-¿¿Ah??- dice atontado “pero” sin levantarse de golpe - ¿qué haces acá?

-Lo normal después de salir del closet, ¿vos que crees? - dice Diego con una sonrisa maliciosa mientras trata de “liberarse”, estaba probando a su hermano para ver su reacción pero la misma no era lo que él esperaba.

-¿qué? – se mueve levemente, no muy asustado, mirando alrededor y notando que estaba en el cuarto de Diego-¿Cuál closet?, no, no creo- se ríe sin darle mucha importancia o credibilidad.
Realmente para la frase no estaba actuando tan rápido como normalmente lo haría, estaba drogado, y no parecía molestarle. 

-Que vá Miguel, ¿vos no te acuerdas de nada verdad? - Dice Diego levantándose y sacudiendo su ropa pues estaba toda arrugada- ¿quieres la versión no homosexual?, vos anoche estabas bastante alterado y cuando te fui a calmar me plantaste un abrazo con esa ruana que me dejo inmovilizado hasta ahora- dice sentándose en la cama… 

-Un abrazo boyacense…-dice Miguel sonriendo y diciendo incoherencias- los abrazos con ruana como los de mis “paes”..

-Si parce… -replica tranquilo- lo mejor de todo esto que por más que intente no pude soltarme, porque vos eres muy fuerte, no dejabas de decir cosas.

Diego trataba de que él le contara porque decía lo que decía, pues luego de llorar y quedarse por fin dormido como un niño pequeño todavía le llamaba la atención ese mensaje de “entrar al Sabbat”. Por muy ridículo que pareciera, un brujah tenía tanta fuerza que podía si quería destrozar paredes y cimientos. Cuando se aferró a él en un estado casi psicótico gritando que “no quería perderlo” también se aseguró con la fuerza que él no se alejara. Diego por esa noche se había convertido en una especie de osito de peluche para un niño malcriado.

 Miguel ignoró lo de los gritos y le dijo con una sonrisa socarrona:

-¿Por qué me siento tan dormido?- dice sentándose en la cama muy relajado

-Todavía la medicina que te di ayer debe estar haciendo efecto, ven te examino no sea que haya uno de esos pequeñines saliendo de tu nariz- dice Diego acercándose

-Que chimba de droga- dice sonriendo

Lo examina no encontrando señales de vástagos ni de sangre.

-Eh Ave María pues, lo que faltaba, vos no te acostumbres, porque no te la volveré a dar- responde de manera seria pensando que conociéndolo debía esconder el frasco.

De repente Miguel mira en su transe a Diego y nota la ropa arrugada, así como un ligero cojeo,  como quien cae en cuenta de algo desagradable, se toca su cabeza preocupado

-¿Estas bien paisita?- cambia el tono de su voz mirándolo preocupando, ¿te hice año anoche?, ¿le casque o algo?, yo no quería, es que, no…

Dice tratando de levantarse lo que hace que Diego se acerque a él y lo tranquilice mirándolo al rostro pues parece estar confundido.

-No hermano, no, vos solo estabas muy asustado y gritabas, me agarraste muy fuerte pero no fue como para partirme la columna, solo que yo tampoco quise violentarte, despertarte a las malas para que me soltaras, yo estoy acá contigo, te estoy cuidando ¿recuerdas?
-Si- baja la cabeza- otras de las jodas que no se pueden comentar a los demás, si hubiera despertado al lado de otra persona ahí si me cago del susto

-Al lado de Tobias jajajaja- dice Diego en broma

-No parce, “ahí sí perdidas”, porque si luego de no recordar nada amanezco con ese man fue que sucedieron cosas que no me gustaría ni pensar -hace un gesto de asco – pero sumercesito es mi hermano, hemos pasado tantas vainas que ya no me da ni pena – dice de manera algo triste- es más- añade de manera jocosa- si busted fuera hembra me hubiera casado con usted…

Diego alza una ceja y se carcajea con ganas. Miguel drogado era muy gracioso, y bueno también sin drogas. 

-No me jodas, ¿de veras?, vos estás loco- Diego se carcajea con ganas- si yo fuera mujer y “además” tu esposa, sería la mujer con los cuernos más grandes de latinoamérica, seguro hermano que hasta me contratan en un circo…

Las risas no se dejaron esperar. Miguel estaba atontado junto con Fredy (su mascota cerebral). Diego tenía que pensar que fármacos podían ayudar a disminuir la acción de este desagradable visitante. Le asustaba que ese bicho comenzara a tener control mental sobre él. Ya había leído lo suficiente para sospechar que el asunto no era solo un accidente de la naturaleza. Necesitaba que encontrar la forma de él le comentara qué había soñado. 

Con eso en mente y teniendo en cuenta que a las 11 de la noche tenía una reunión con el regente arregló todo para que Miguel estuviera aseado y lo más tranquilo posible. Mientras él se arreglaba y se preparaba mientras reflexionaba como hablarle para que le dijera la verdad. Cuando vio a Miguel un poco más centrado en la realidad  le pregunto de manera cariñosa que era lo que había pasado.

-No creo que me creas- dice poniéndose triste- fue un asunto espantoso, se me corrió el champú.

La verdad era que él no era pendejo para darse de lo realista y delirante que había sido todo, y aún así, lo que temía decirle a Diego era que él sentía que Fredy era real.

-Hermano porqué creo en vos es que necesito que me cuentes, ¿qué ocurrió?, cuénteme que sintió, es importante, de veras…

Entonces él le comenta la verdad, le dice la apariencia del hombre, y lo que le dijo, señaló sobre las dos opciones que tenía para sobrevivir, unirse al Sabbat o matarlo. Diego se quedó en silencio y se dio cuenta enseguida que el asunto no era coincidencia o una ilusión psicótica. Si el parásito en su composición tenia piel humana, era porqué en algún momento lo fue, y si la orden era “morir, o unirse al Sabbat”, era claro por dónde venían los palos.

-Parce yo no quiero unirme al Sabbat, prefiero morirme- lo mira muy triste- pero si me muero lo dejo solo, ¿entonces qué hago? Si me uno al Sabbat, también lo pierdo porque seguro pretenderán que haga cosas en contra suya. La otra forma es matar a Fredy, pero como se puede matar algo que esta y no esta.

La reflexión resultó ser más profunda de lo que esperaba, y Diego que había recibido la respuesta que necesitaba partió para su reunión con el regente esperando que Miguel estuviera tranquilo. Regresaría pronto a cuidarlo, la droga poco a poco iría perdiendo su efecto, aunque no le importaba que dormitara y dijera sin sentidos. Por lo menos no estaba gritando ni psicótico.

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En la ciudad de los Ángeles había un rumor que entre los planos del Eliseo se hacía más fuerte. Se decía que el regente y primogénito Tremere Dieter Schaeffer tenía una crisis de paranoia y que por eso se había enclaustrado en su capilla, las arpías del Eliseo comentaban lo de su atentado y como el sheriff en su incompetencia no había logrado dar con el responsable. Las reuniones usuales brillaban por la ausencia del tremere, asunto extraño y posiblemente poco conforme para el príncipe de la ciudad el toreador Donatien D´Beauharnais Armagnac.

El príncipe Donatien D´Beauharnais Armagnac, era un hombre bastante apuesto, tenía una presencia poderosa, su historia no era misterio para nadie, había sido uno de los antiguos más estable desde las temibles eras oscuras en Europa, terrateniente, conde, y hasta rey, pasó por cada una de las étapas antes de la creación de la camarilla, su nombre original paso por muchos cambios hasta el actual pero ciertamente era descrito como un hombre duro pero de extrema educación. Su control total en la ciudad de los Ángeles, se cuestiona dado que el Sabbat, en especial su principal enemigo Lasombra siempre  ha estado disputando el control del territorio.

Sea como sea, la ciudad de los Ángeles nunca ha sido un sitio seguro, el Sabbat constantemente esta buscando meterse en la ropa interior de la camarilla y sacarla de la ciudad de la fama y de Hollywood. Esta ciudad principal es enorme, oscura y peligrosa, los toreadores la controlan (parcialmente) y los primogénitos están en una pugna por mantener la mascarada, proteger sus territorios y al soberano. 

Por tanto, Dieter Schaeffer tenía obligaciones no solo con su capilla sino también con el principado. Los tremere fueron quienes defendieron y postularon la idea de la mascarada, y por tanto estaban comprometidos frente a ella de manera directa y por orden directo de Viena un regente siempre debería apoyar al antiguo mandatario, y su gobierno, por tanto, si el príncipe requería a Dieter este no se podía negar, aunque tuviera mucho miedo de salir de la capilla. Y así fue como el hombre rubio alemán decide ir a visitar al príncipe por dos días consecutivos casi sin que los mismos de la capilla se enteren que ha salido o a entrado. No era que no saliere con alguna frecuencia escondido, era que en estos momentos tenia tantos enemigos que sentía que no podía confiar ni en su propia sombra. Sea como sea, las visitas pertinentes se habían dado, y las discusiones también, la situación era más delicada de lo que él pensaba, y lo ponía en un dilema enorme.

Llegó a la capilla casi al mismo tiempo que el Dr García solo que por puertas distintas. Diego entró en la capilla con cara de seriedad. Energéticamente estaba bastante desgastado, pero no podía dar a ver su debilidad. Cuando cruza el pasillo escucha a unos aprendices murmurar, diciendo sentirse excluidos del mundo al estar encerrados en la capilla, escucho alguno que arriesgadamente llamó al regente loco. Se asomó para ver de quienes se trataba, y se sorprendió al ver a uno de los magus de la capilla en ese grupo: A Breuning

Llevaba meses haciendo contrainteligencia en la capilla y Alan Breuning siempre se mostraba eficiente, fiel, y tremendamente discreto. Llevaba más años en la capilla que el mismo actual regente y siempre que se le hablaba parecía tener una respuesta bastante adecuada, hasta hoy. ¿Por qué le murmuraba a los aprendices de bajos círculos que el regente estaba loco?, los jóvenes no le preocupaban tanto como él.

Diego comenzó a pensar y recordar, En la reunión de seguridad que tuvieron el miércoles se mostró en extremo de acuerdo con el regente sobre no dejar entrar o salir a nadie de la capilla que no tuviera un permiso directo, y ahora, ¿por qué el repentino cambio de discurso?

Subió las escaleras lentamente sin hacer mucho ruido y directo al segundo piso. Los largos pasillos de las bibliotecas y el olor a incienso común en muchos hechizos inundaban el lugar. Mirando a la izquierda vio a Terence ayudando al bibliotecario con varios tomos de libros grandes, y poniéndolos en una mesa. Ambos cruzan miradas sin saludarse directamente, solo un saludo mudo a distancia con la mano, y una sonrisa de Terry que continua trabajando.

Tras seguir cruzando el pasillo mira a la derecha, en otras de las bibliotecas a una mujer que conoce, pero que afortunadamente en ese momento le daba la espalda, Diego no sabía porque se sentía tan incómodo hoy, aunque no era de genios saber la razón, apresuró sus pasos pasando al frente de su laboratorio y sin entrar en él se dirige directamente hacia la oficina del regente. Tenia cierto perfume femenino en su nariz, como si se hubiera quedado con él hasta llegar a la puerta de la oficina. Un criado estaba en la recepción la cual tenía objetos nuevos. Dieter había instalado nuevos mecanismos de protección escondidos, y el criado parecía estar un poco nervioso acerca de las visitas. Sin embargo le dijo que el regente lo estaba esperando.

Cuando abre la puerta encuentra a su superior  parado mirando un cuadro como perdido en si mismo. El colombiano entra a la oficina y le saluda con la formalidad de siempre, Dieter no le responde, lo mira por un momento y le pide que le dé un momento. Da media vuelta y se sienta en el escritorio en silencio, pensativo, lo cual a Diego le generaba incomodidad porque no sabía cómo interpretar su ausencia de palabras.

-Hay algo que le preocupe señor- dice Diego con prudencia.

-Si, cantidades de cosas- hace un sonido con su garganta – pensé que al entregar el documento ese estaría el asunto más tranquilo, sin embargo, parece que hay más problemas, y esta vez no tienen que ver con la conspiración sino con un asunto que se escapa del control total de nuestras fuerzas, pero que de manera evidente afectan – se toca la cabeza- son tantas cosas.

Hace nuevamente un sonido como quien piensa rápidamente y Diego le dice:

-Señor puede confiar en mí
-Se que luego de todo lo que hemos pasado, puedo hacerlo- dice pensativo- a pesar de que hayas considerado que fui yo quien contagió a Miguel.

Diego traga saliva, y baja la cabeza arrepentido, sintiendo que iba a recibir una reprimenda.

-Lo siento señor, aceptaré el castigo que usted crea conveniente.

Schaeffer sonríe amargamente

-Supongo no puedo culparte luego de que tus superiores anteriormente te han traicionado, pero – mueve las manos alrededor de su cabeza- no te cite para hablar de eso, y más cuando comprendo que no estés feliz con el asunto del parásito que le está quitando energías a Miguel.

En ese momento el regente se pone las manos en la cara siendo imposible no notar lo nervioso que se encontraba. Diego se queda mudo, sorprendido y a la vez también impotente. No sabía qué hacer, los latinos solían abrazarse, los alemanes no hacen eso, pero podía sentir la tensión en Dieter, su desconfianza, su sensación de soledad y su gran miedo. Tímidamente le toca el hombro: “No esta solo señor”- murmura. Su superior no se mueve ni rechaza ese leve contacto físico. Diego se dio cuenta inmediatamente que el pobre hombre se sentía tremendamente solo, siempre tan correcto, tan generoso y tan lleno de problemas, un jefe excelente, pero nadie lograba acercarse a él como la persona que era. Estaba destrozado, si bien era muy plano emocionalmente, y se notaba que por su antigüedad y experiencia su humanidad no era muy alta (aunque tampoco era baja, estaba totalmente acostumbrado a ser un vampiro).  Diego añade: “Nunca había conocido un regente tan comprometido con sus aprendices y capilla, es un honor trabajar con usted, las personas trabajaran para usted siempre que usted lo requiera, y lo defenderemos a muerte de ser necesario”.

Pasados unos dos minutos mira a su aprendiz y saca un pequeño frasco de cristal que tiene un ser ya conocido pegado a una especie de carne cruda.

-¿de dónde ha sacado esto señor?

Dieter lo mira y chasquea los labios.

-Este pequeño parásito salió de la nariz del príncipe Donatien D´Beauharnais Armagnac.

Diego abrió los ojos sorprendido, y miró muy preocupado a su regente, ahora entendía porque el hombre estaba tan estresado, el antiguo y cabeza de la ciudad estaba contaminado al igual que Miguel, ese espantoso ser estaba amenazando no solo la vida del príncipe sino también la estabilidad de toda la mascarada. El regente tenia razones para estar preocupado, este parásito era un gran problema.

-Y no sólo es él, al parecer existe una epidemia de esta cosa en la ciudad. En tu investigación para Miguel, ¿qué has encontrado?, si antes me interesaba el resultado, ahora me interesa más.
Diego comentó sus estudios históricos, morfo-sintomáticos. Le comentó al regente lo que Miguel le había dicho sobre su sueño y la propuesta de unirse al Sabbat para salvar su vida.

El regente con la actitud tranquila que lo caracterizaba escuchó las teorías bastante acertadas de Diego sobre la posibilidad de que sea un tzimisce muy antiguo quien haya creado este parásito. El asunto era saber quién era este desgraciado y si tenía que ver con esa pudrición con los tremeré, lo cual podía estar en cierta forma relacionada porque los Sabbat estaban desde hace rato buscando hacerse con la ciudad.

Ante este comentario el regente tuvo que aceptar que el mismo antiguo príncipe de los Ángeles había recibido también mensajes parecidos. El asunto en el Eliseo se ha tornado algo pesado, el único que conoce además de él  la existencia del parasito en el príncipe era el senescal, y el resto de los funcionarios no saben la gravedad del asunto. Las filas del Sabbat  se están fortaleciendo gracias a este pequeño y asqueroso manipulador.

La situación era MUY grave. El príncipe podía optar por dos soluciones: la primera era matar a todos los infectados, lo cual hizo estremecer a Diego mientras pensaba como sacar rápidamente a Miguel de la ciudad, y la segunda era buscar, con ayuda de los tremeré una cura, lo cual era lo mejor dado que su majestad también estaba enfermo (lo que hacía cuestionarse la ironía, de si él príncipe no estuviera infectado seguramente rodarían cabezas, pero como lo está, ahora si se preocupa por “la salud pública”).

Dieter comenta todos los dilemas que tiene. Primero que todo es un asunto de asistencia y comunicación que requiere muchos brazos y que él en estos momentos no podía confiar en casi nadie. Si el por su seguridad, no puede o quiere alejarse de la capilla ¿Quién atenderá al príncipe toreador? Diego palideció ante el dilema de su superior y él mismo al notarlo aclara: “Ohh no, no, no, no, no estaba pensando en ti para ello…”

Por “sus antecedentes” debía estar lo más alejado de cualquier príncipe y más si era toreador, eso, aunque no estaba escrito literalmente en las condiciones, Dieter sabía leer entre líneas, y no planeaba ni había pensado en este asunto.

El segundo dilema era asociado al trabajo en equipo, necesitaba varios aprendices trabajando de manera coordinada en la ciudad. 

Diego entonces, viendo que el regente en realidad buscaba hablar con él no para ordenarle algo sino para que le ayudara a pensar que hacer propuso hablarse con la regente Olimpia (el sire de Rebeca, es decir, su suegra… perdón ex suegra) quien al parecer tenía información de la infección en su área y quien al parecer conocía a un investigador del parásito. Schaeffer inmediatamente la llamó, y le hizo unas cuantas preguntas, al parecer ese asunto era de real interés de la mujer que estaba también pensando que hacer. Diego escuchaba de lejos la voz de la mujer que parecía una versión más drástica de lo que era Rebeca, si bien no dio ningún discurso sobre feminismo su ego era enorme y desde el primer saludo denotó ser una mujer complicada. Dieter Schaeffer  le hablaba como iguales, pero con cierta técnica (posiblemente aprendida) para lograr comunicarse efectivamente con ella. Este par no se llevaban mal, a pesar de lo complicada que era ella, él simplemente preguntaba y escuchaba como colegas fraternos pues se llamaban a cada uno con su nombre de pila sin tanto formalismo. Tras hablar ella le confirmó lo que Rebeca le había dicho, el doctor Patricio Ugozzoli estaba investigado la epidemia. Los datos del hombre no se hicieron esperar.

Luego de colgar y de establecer cita para otra reunión más tarde Dieter parecía más aliviado. 

-Debo hablar con el doctor Ugozzoli y buscar la forma de crear un equipo para tratar la epidemia, pero creo que hoy solo llegare a tener y organizar todo, ¿mañana podrías venir a las 2 am?
-Sí señor, antes de irme me gustaría comentarle algo.

Entonces Diego procede a comentarle el asunto con Alan Breuning. El regente lo escucha interesado, su actitud cambia levemente a una más ceñuda y sin dar más detalles dan por terminada la reunión.

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Salir de la capilla por la noche hacia el apartamento era un asunto no muy agradable desde su secuestro. Pero aun así volvía con su maletín y sus cosas. Su mente estaba llena de preocupaciones y esperaba que al llegar a casa Miguel estuviera estable. Había tenido una reunión bastante intensa con el regente, momentos en los que un aprendiz se da cuenta que su superior tiene sentimientos, entre más alto se está en la pirámide más responsabilidades se tienen. Diego meditaba sobre lo poco que sabía de Dieter, no sabía que le gustaba, si había tenido familia, que hacía en sus tiempos libres para relajarse etc. Veía al regente todo el tiempo trabajando, solucionando problemas, leyendo, o encerrado en su laboratorio personal de que pocos tenían acceso (ni él conocía ese espacio). No conocía nada de él y sin embargo le respetaba demasiado. Sabía también que Dieter era practico y que seguramente en el pasado no le temblaría la mano para matar y defender al clan. Por algo era regente.

Pensativo llega al edificio esperando no encontrarse con sus vecinos chismosos. El edificio no tenía ascensor por lo que subió al tercer piso y entra al apartamento. Miguel nuevamente tenia compañía, un hombre enorme estaba sentado en el sofá. Era Gonzalo, más conocido como el gordo, el amigo de Miguel de origen mexicano que hacia parte de los sin clan, se podía decir que era dentro de los del grupo el más cercano a su hermano. 

De cabeza larga, piel morena, con un pequeño bigotillo, cejas pobladas y tendencia a la calvicie, Gonzalo era un sin clan de origen mexicano enorme y muy fuerte, tenía una constitución recia y una capacidad de hacer daño a veces sin desearlo. Él fue quien con un “pequeño golpe” mató al assamita que trato de asesinar al regente y es quien en oportunidades les ha ayudado a transportarse pues tiene un carro. Miguel y él se llevan bien a pesar de que son de temperamentos distintos.

Cuando Diego llega, Miguel se pasa la mano por la cara y no lo mira por unos momentos. Había estado llorando y trataba de ocultarlo. Seguramente le estaba contando a Gonzalo el problema y el Gordo al ver que llegaba Diego se levantó del sofá el cual ocupaba para saludar al “doctor”. Diego lo saludó con una sonrisa, pues apreciaba al hombre. Luego de las preguntas de rigor sobre como estaba, revisar a Miguel, y ser informado de “que llegaron las cajas que estaba esperando” le dice a Gonzalo  que si quiera había venido, pues debía comentarles a ambos algo de importancia.

-Bueno, supongo Miguel ya te habrá comentado lo que le ocurre- Mira a su hermano quien baja la cabeza, estaba usando su tapabocas pues no quería contagiar al gordo- y bueno, debo contarles que hoy tuve una reunión un poco preocupante, me enteré que la ciudad está teniendo una epidemia de estas cosas- mira al tres-se- quiere decir que no eres él único que está infectado.

-¿Qué?- dice sorprendido Miguel- ¿Pero cómo?

-Creo que se trata de un plan del Sabbat para desestabilizar la ciudad, es muy preocupante, el parasito se contagia y si se detecta tempranamente hay más esperanza, luego comienzan a recibir mensajes de que se deben unir al Sabbat si quieren vivir.

El gordo estaba sorprendido, se notaba su cara de miedo.

-Pero gordo esto es grave, hay que ver si los nuestros están bien, somos en parte los que solemos estar más expuestos al Sabbat, ¡oh no!... hay que avisar.

-Espera Miguel, si hay que avisar, pero no de esa forma- dice Diego de manera tranquila- Justo por la epidemia el principado está interesado en buscar una cura- Miguel hace un silencio sospechoso pues no lo podía creer-creo que es importante no solo detectar quienes están infectados sino también prevenir infecciones, es más- muestra las cajas- me llego un aparato que me permite ver por dentro de la nariz, ¿Gonzalo se le mide a que lo examine así salimos de las dudas con usted?

-¿Y eso duele?-dice el hombre con cara de susto
-No, aunque puede ser incomodo, es un es un endoscopio con un equipo quirúrgico y pantalla, meto por su nariz un tubo flexible que tiene una cámara y miro si hay un parasito. No demora ni diez minutos, solo debo armarlo, si me espera…

El gordo mira a Miguel el cual le dice que si con la cabeza, acomodándose el tapabocas que estaba usando para no liberar bichitos indeseados. Estaba muy pálido y con las noticias preocupado.
Diego sacó el equipo de endoscopia, el cual estaba esperando desde hace mucho. Conecto el monitor y estableció algunas pruebas con el equipo. Miguel mientras tanto conversaba con Gonzalo con el ánimo en el suelo. Llegado el momento de que el aparato estuviera funcionando y la mesa acompañante armada, Diego le pidió que se recostara en el sofá y se tranquilizara procedio lentamente a introducir la sonda por la nariz y a ver el interior.

-Gordo, usted es re feo por dentro… - dice Miguel viendo la pantalla con cara de asco
-Chinga tu maa - contesta él sin ánimo agresivo, pero es interrumpido por Diego
-Silencio, ah Ave María si habla, se mueve y me demoro más- dice mientras mira bien las cavidades- listo, terminamos… gordo usted está limpio, nada de parásitos.

El hombre enorme esperó que le quitaran la sonda para sentirse aliviado.

-Es necesario examinar a los del grupo, ¿es posible?

-Si doctor, pero no creo que sea conveniente que vengan a su casa, muchos son gente de bien, pero algunos puercos no les importaría volver a robarle- dice Gonzalo pensativo

-¿Cuántos son ahora en la casa?

-En el albergue  de la fabrica son 60, pero en el sector hay unos 570 mal contados… claro que en la ciudad son más…

-Bien, entonces tocará avisar e ir a ver cómo están todos, seria comenzar con el albergue.

-¿y que va pasar con los infectados?- Miguel pregunta

Diego se queda callado, no sabía que iba a pasar con ellos. Les explico eso sí que debían tener los cuidados pertinentes si las personas sabían que existe este parásito debían evitar ciertos ambientes y conductas para no salir contagiados, sin embargo, no podía saber que iban hacer con los contagiados y le preocupaba que este asunto diera para abusos. Posiblemente se tendrían que aislar, pero, centros de cuarentena podían desencadenar en revueltas si no se manejaba bien.

Esa noche Miguel hice una teleconferencia con los sin clan del albergue, ellos se encontraron un poco molestos con él por el abandono, pero aceptaron en escucharlo. Les pidió entonces preparar las instalaciones para una futura visita de Diego quien determinaría si estaban o no infectados.
Justo después de la conferencia sufrió de una fuerte hemorragia nasal. Diego lo atendió asustado llevándolo a su cama, y revisándole. Estaba muy pálido. Esa noche mientras le cuidaba, saco el colchón debajo de la cama de Miguel y se quedó a su lado, como muchas otras noches su hermano lo había hecho con él.

1 comentario:

Tana Abbott dijo...

acabo de releer corregido... me temo que hay que recorregir xDDD
Como sea, es muy tierno como ha cuidado Diego a Miguel *¨* (como me niego a postear en el anterior que se me borró... tienen vecinos muy preocupados y simpáticos, deberían estar contentos xDDD... bueno, la chismosa no tiene remedio, y si suele hacer eso pronto no va a tener trabajo en ningún lado, pero podemos ser amables y creer que fue de buena persona. El chamullo del radiólogo era de esperar ¿qué le iba a decir que tenía? xD el cáncer encajaba justo con el aspecto de miguel)

Ahm... y ya sabemos qué hacer la pr+oxima vez que haya un problema de salud pública de este tipo: enfermar a los gobernantes, así buscan curas efectivas o.o

Besossss