Caía la noche nuevamente en Los Ángeles, y Miguel entreabre los
ojos para volverlos a cerrar, apretando sus brazos alrededor de ¿su almohada?,
se sentía en extremo cansado a pesar de haber dormido así que comienza a
moverse lentamente. Había un olor conocido muy cerca, pero el simplemente
acomodo su cabeza ladeada y chasqueo sus labios aflojando sus brazos. Cuando
abre los ojos bien se da cuenta “que la almohada” era Diego.
-Buenas noches- dice el tranquilo y algo divertido- vos
dormiste bien…
-¿¿Ah??- dice
atontado “pero” sin levantarse de golpe - ¿qué
haces acá?
-Lo normal después de
salir del closet, ¿vos que crees? - dice Diego con una sonrisa maliciosa
mientras trata de “liberarse”, estaba probando a su hermano para ver su
reacción pero la misma no era lo que él esperaba.
-¿qué? – se mueve
levemente, no muy asustado, mirando alrededor y notando que estaba en el cuarto
de Diego-¿Cuál closet?, no, no creo-
se ríe sin darle mucha importancia o credibilidad.
Realmente para la frase no estaba actuando tan rápido como
normalmente lo haría, estaba drogado, y no parecía molestarle.
-Que vá Miguel, ¿vos
no te acuerdas de nada verdad? - Dice Diego levantándose y sacudiendo su
ropa pues estaba toda arrugada- ¿quieres
la versión no homosexual?, vos anoche estabas bastante alterado y cuando te fui
a calmar me plantaste un abrazo con esa ruana que me dejo inmovilizado hasta
ahora- dice sentándose en la cama…
-Un abrazo boyacense…-dice
Miguel sonriendo y diciendo incoherencias- los
abrazos con ruana como los de mis “paes”..
-Si parce… -replica
tranquilo- lo mejor de todo esto que por
más que intente no pude soltarme, porque vos eres muy fuerte, no dejabas de
decir cosas.
Diego trataba de que él le contara porque decía lo que
decía, pues luego de llorar y quedarse por fin dormido como un niño pequeño
todavía le llamaba la atención ese mensaje de “entrar al Sabbat”. Por muy
ridículo que pareciera, un brujah tenía tanta fuerza que podía si quería
destrozar paredes y cimientos. Cuando se aferró a él en un estado casi
psicótico gritando que “no quería perderlo” también se aseguró con la fuerza
que él no se alejara. Diego por esa noche se había convertido en una especie de
osito de peluche para un niño malcriado.
Miguel ignoró lo de los gritos y le dijo con una sonrisa socarrona:
-¿Por qué me siento
tan dormido?- dice sentándose en la cama muy relajado
-Todavía la medicina que te di ayer debe estar haciendo
efecto, ven te examino no sea que haya uno de esos pequeñines saliendo de tu
nariz- dice Diego acercándose
-Que chimba de droga-
dice sonriendo
Lo examina no encontrando señales de vástagos ni de sangre.
-Eh Ave María pues,
lo que faltaba, vos no te acostumbres, porque no te la volveré a dar-
responde de manera seria pensando que conociéndolo debía esconder el frasco.
De repente Miguel mira en su transe a Diego y nota la ropa
arrugada, así como un ligero cojeo, como
quien cae en cuenta de algo desagradable, se toca su cabeza preocupado
-¿Estas bien
paisita?- cambia el tono de su voz mirándolo preocupando, ¿te hice año anoche?, ¿le casque o algo?,
yo no quería, es que, no…
Dice tratando de levantarse lo que hace que Diego se acerque
a él y lo tranquilice mirándolo al rostro pues parece estar confundido.
-No hermano, no, vos
solo estabas muy asustado y gritabas, me agarraste muy fuerte pero no fue como
para partirme la columna, solo que yo tampoco quise violentarte, despertarte a
las malas para que me soltaras, yo estoy acá contigo, te estoy cuidando
¿recuerdas?
-Si- baja la
cabeza- otras de las jodas que no se pueden
comentar a los demás, si hubiera despertado al lado de otra persona ahí si me
cago del susto
-Al lado de Tobias
jajajaja- dice Diego en broma
-No parce, “ahí sí
perdidas”, porque si luego de no recordar nada amanezco con ese man fue que
sucedieron cosas que no me gustaría ni pensar -hace un gesto de asco – pero sumercesito es mi hermano, hemos
pasado tantas vainas que ya no me da ni pena – dice de manera algo triste- es más- añade de manera jocosa- si busted fuera hembra me hubiera casado
con usted…
Diego alza una ceja y se carcajea con ganas. Miguel drogado
era muy gracioso, y bueno también sin drogas.
-No me jodas, ¿de
veras?, vos estás loco- Diego se carcajea con ganas- si yo fuera mujer y “además” tu esposa, sería la mujer con los cuernos
más grandes de latinoamérica, seguro hermano que hasta me contratan en un
circo…
Las risas no se dejaron esperar. Miguel estaba atontado
junto con Fredy (su mascota cerebral). Diego tenía que pensar que fármacos
podían ayudar a disminuir la acción de este desagradable visitante. Le asustaba
que ese bicho comenzara a tener control mental sobre él. Ya había leído lo
suficiente para sospechar que el asunto no era solo un accidente de la
naturaleza. Necesitaba que encontrar la forma de él le comentara qué había
soñado.
Con eso en mente y teniendo en cuenta que a las 11 de la
noche tenía una reunión con el regente arregló todo para que Miguel estuviera
aseado y lo más tranquilo posible. Mientras él se arreglaba y se preparaba mientras reflexionaba como hablarle para que le dijera la verdad. Cuando vio a Miguel un poco más centrado en la realidad le pregunto
de manera cariñosa que era lo que había pasado.
-No creo que me creas-
dice poniéndose triste- fue un asunto
espantoso, se me corrió el champú.
La verdad era que él no era pendejo para darse de lo realista y delirante que había sido todo, y aún así, lo que temía decirle a Diego era que él sentía que Fredy era real.
-Hermano porqué creo
en vos es que necesito que me cuentes, ¿qué ocurrió?, cuénteme que sintió, es
importante, de veras…
Entonces él le comenta la verdad, le dice la apariencia del
hombre, y lo que le dijo, señaló sobre las dos opciones que tenía para
sobrevivir, unirse al Sabbat o matarlo. Diego se quedó en silencio y se dio cuenta
enseguida que el asunto no era coincidencia o una ilusión psicótica. Si el
parásito en su composición tenia piel humana, era porqué en algún momento lo
fue, y si la orden era “morir, o unirse al Sabbat”, era claro por dónde venían
los palos.
-Parce yo no quiero
unirme al Sabbat, prefiero morirme- lo mira muy triste- pero si me muero lo
dejo solo, ¿entonces qué hago? Si me uno al Sabbat, también lo pierdo porque
seguro pretenderán que haga cosas en contra suya. La otra forma es matar a
Fredy, pero como se puede matar algo que esta y no esta.
La reflexión resultó ser más profunda de lo que esperaba, y
Diego que había recibido la respuesta que necesitaba partió para su reunión con
el regente esperando que Miguel estuviera tranquilo. Regresaría pronto a cuidarlo,
la droga poco a poco iría perdiendo su efecto, aunque no le importaba que
dormitara y dijera sin sentidos. Por lo menos no estaba gritando ni psicótico.
-----0-----
En la ciudad de los Ángeles había un rumor que entre los
planos del Eliseo se hacía más fuerte. Se decía que el regente y primogénito
Tremere Dieter Schaeffer tenía una
crisis de paranoia y que por eso se había enclaustrado en su capilla, las
arpías del Eliseo comentaban lo de su atentado y como el sheriff en su
incompetencia no había logrado dar con el responsable. Las reuniones usuales
brillaban por la ausencia del tremere, asunto extraño y posiblemente poco
conforme para el príncipe de la ciudad el toreador Donatien D´Beauharnais
Armagnac.
El príncipe
Donatien D´Beauharnais Armagnac, era un hombre bastante apuesto, tenía
una presencia poderosa, su historia no era misterio para nadie, había sido uno
de los antiguos más estable desde las temibles eras oscuras en Europa,
terrateniente, conde, y hasta rey, pasó por cada una de las étapas antes de la
creación de la camarilla, su nombre original paso por muchos cambios hasta el
actual pero ciertamente era descrito como un hombre duro pero de extrema
educación. Su
control total en la ciudad de los Ángeles, se cuestiona dado que el Sabbat, en especial su
principal enemigo Lasombra siempre ha estado disputando el control del territorio.
Sea como sea, la ciudad de los Ángeles nunca ha sido un
sitio seguro, el Sabbat constantemente esta buscando meterse en la ropa
interior de la camarilla y sacarla de la ciudad de la fama y de Hollywood. Esta
ciudad principal es enorme, oscura y peligrosa, los toreadores la controlan
(parcialmente) y los primogénitos están en una pugna por mantener la mascarada,
proteger sus territorios y al soberano.
Por tanto, Dieter Schaeffer
tenía obligaciones no solo con su capilla sino también con el principado. Los
tremere fueron quienes defendieron y postularon la idea de la mascarada, y por
tanto estaban comprometidos frente a ella de manera directa y por orden directo
de Viena un regente siempre debería apoyar al antiguo mandatario, y su gobierno, por tanto, si el príncipe requería
a Dieter este no se podía negar, aunque tuviera mucho miedo de salir de la
capilla. Y así fue como el hombre rubio alemán decide ir a visitar al príncipe
por dos días consecutivos casi sin que los mismos de la capilla se enteren que
ha salido o a entrado. No era que no saliere con alguna frecuencia escondido,
era que en estos momentos tenia tantos enemigos que sentía que no podía confiar
ni en su propia sombra. Sea como sea, las visitas pertinentes se habían dado, y
las discusiones también, la situación era más delicada de lo que él pensaba, y
lo ponía en un dilema enorme.
Llegó a la capilla
casi al mismo tiempo que el Dr García solo que por puertas distintas. Diego
entró en la capilla con cara de seriedad. Energéticamente estaba bastante
desgastado, pero no podía dar a ver su debilidad. Cuando cruza el pasillo
escucha a unos aprendices murmurar, diciendo sentirse excluidos del mundo al
estar encerrados en la capilla, escucho alguno que arriesgadamente llamó al
regente loco. Se asomó para ver de quienes se trataba, y se sorprendió al ver a
uno de los magus de la capilla en ese grupo: A Breuning
Llevaba meses
haciendo contrainteligencia en la capilla y Alan Breuning siempre se mostraba
eficiente, fiel, y tremendamente discreto. Llevaba más años en la capilla que
el mismo actual regente y siempre que se le hablaba parecía tener una respuesta
bastante adecuada, hasta hoy. ¿Por qué le murmuraba a los aprendices de bajos
círculos que el regente estaba loco?, los jóvenes no le preocupaban tanto como
él.
Diego comenzó a
pensar y recordar, En la reunión de seguridad que tuvieron el miércoles
se mostró en extremo de acuerdo con el regente sobre no dejar entrar o salir a
nadie de la capilla que no tuviera un permiso directo, y ahora, ¿por qué el
repentino cambio de discurso?
Subió las escaleras
lentamente sin hacer mucho ruido y directo al segundo piso. Los largos pasillos
de las bibliotecas y el olor a incienso común en muchos hechizos inundaban el
lugar. Mirando a la izquierda vio a Terence ayudando al bibliotecario con
varios tomos de libros grandes, y poniéndolos en una mesa. Ambos cruzan miradas
sin saludarse directamente, solo un saludo mudo a distancia con la mano, y una
sonrisa de Terry que continua trabajando.
Tras seguir cruzando
el pasillo mira a la derecha, en otras de las bibliotecas a una mujer que
conoce, pero que afortunadamente en ese momento le daba la espalda, Diego no
sabía porque se sentía tan incómodo hoy, aunque no era de genios saber la razón,
apresuró sus pasos pasando al frente de su laboratorio y sin entrar en él se
dirige directamente hacia la oficina del regente. Tenia cierto perfume femenino
en su nariz, como si se hubiera quedado con él hasta llegar a la puerta de la
oficina. Un criado estaba en la recepción la cual tenía objetos nuevos. Dieter
había instalado nuevos mecanismos de protección escondidos, y el criado parecía
estar un poco nervioso acerca de las visitas. Sin embargo le dijo que el
regente lo estaba esperando.
Cuando abre la
puerta encuentra a su superior parado mirando un cuadro como perdido en
si mismo. El colombiano entra a la oficina y le saluda con la formalidad de
siempre, Dieter no le responde, lo mira por un momento y le pide que le dé un
momento. Da media vuelta y se sienta en el escritorio en silencio, pensativo,
lo cual a Diego le generaba incomodidad porque no sabía cómo interpretar su
ausencia de palabras.
-Hay algo que le
preocupe señor- dice Diego con prudencia.
-Si, cantidades
de cosas- hace un sonido con su garganta – pensé que al entregar el
documento ese estaría el asunto más tranquilo, sin embargo, parece que hay más
problemas, y esta vez no tienen que ver con la conspiración sino con un asunto
que se escapa del control total de nuestras fuerzas, pero que de manera
evidente afectan – se toca la cabeza- son tantas cosas.
Hace nuevamente un
sonido como quien piensa rápidamente y Diego le dice:
-Señor puede confiar en mí
-Se que luego de todo lo que hemos pasado, puedo hacerlo-
dice pensativo- a pesar de que hayas considerado que fui yo quien contagió a
Miguel.
Diego traga saliva,
y baja la cabeza arrepentido, sintiendo que iba a recibir una reprimenda.
-Lo siento señor,
aceptaré el castigo que usted crea conveniente.
Schaeffer sonríe amargamente
-Supongo no puedo
culparte luego de que tus superiores anteriormente te han traicionado, pero
– mueve las manos alrededor de su cabeza- no te cite para hablar de eso, y
más cuando comprendo que no estés feliz con el asunto del parásito que le está
quitando energías a Miguel.
En ese momento el
regente se pone las manos en la cara siendo imposible no notar lo nervioso que
se encontraba. Diego se queda mudo, sorprendido y a la vez también impotente.
No sabía qué hacer, los latinos solían abrazarse, los alemanes no hacen eso,
pero podía sentir la tensión en Dieter, su desconfianza, su sensación de
soledad y su gran miedo. Tímidamente le toca el hombro: “No esta solo señor”- murmura. Su
superior no se mueve ni rechaza ese leve contacto físico. Diego se dio cuenta
inmediatamente que el pobre hombre se sentía tremendamente solo, siempre tan
correcto, tan generoso y tan lleno de problemas, un jefe excelente, pero nadie
lograba acercarse a él como la persona que era. Estaba destrozado, si bien era
muy plano emocionalmente, y se notaba que por su antigüedad y experiencia su
humanidad no era muy alta (aunque tampoco era baja, estaba totalmente
acostumbrado a ser un vampiro). Diego
añade: “Nunca había conocido un
regente tan comprometido con sus aprendices y capilla, es un honor trabajar con
usted, las personas trabajaran para usted siempre que usted lo requiera, y lo
defenderemos a muerte de ser necesario”.
Pasados unos dos
minutos mira a su aprendiz y saca un pequeño frasco de cristal que tiene un ser
ya conocido pegado a una especie de carne cruda.
-¿de dónde ha sacado esto señor?
Dieter lo mira y
chasquea los labios.
-Este pequeño
parásito salió de la nariz del príncipe Donatien D´Beauharnais
Armagnac.
Diego abrió los ojos
sorprendido, y miró muy preocupado a su regente, ahora entendía porque el
hombre estaba tan estresado, el antiguo y cabeza de la ciudad estaba
contaminado al igual que Miguel, ese espantoso ser estaba amenazando no solo la
vida del príncipe sino también la estabilidad de toda la mascarada. El regente
tenia razones para estar preocupado, este parásito era un gran problema.
-Y no sólo es él, al
parecer existe una epidemia de esta cosa en la ciudad. En tu investigación para
Miguel, ¿qué has encontrado?, si antes me interesaba el resultado, ahora me
interesa más.
Diego comentó sus
estudios históricos, morfo-sintomáticos. Le comentó al regente lo que Miguel le
había dicho sobre su sueño y la propuesta de unirse al Sabbat para salvar su
vida.
El regente con
la actitud tranquila que lo caracterizaba escuchó las teorías bastante
acertadas de Diego sobre la posibilidad de que sea un tzimisce muy antiguo
quien haya creado este parásito. El asunto era saber quién era este desgraciado
y si tenía que ver con esa pudrición con los tremeré, lo cual podía estar en
cierta forma relacionada porque los Sabbat estaban desde hace rato buscando
hacerse con la ciudad.
Ante este comentario
el regente tuvo que aceptar que el mismo antiguo príncipe de los Ángeles había
recibido también mensajes parecidos. El asunto en el Eliseo se ha tornado algo pesado,
el único que conoce además de él la existencia del parasito en el príncipe
era el senescal, y el resto de los funcionarios no saben la gravedad del asunto.
Las filas del Sabbat se están fortaleciendo gracias
a este pequeño y asqueroso manipulador.
La situación era MUY
grave. El príncipe podía optar por dos soluciones: la primera era matar a todos
los infectados, lo cual hizo estremecer a Diego mientras pensaba como sacar
rápidamente a Miguel de la ciudad, y la segunda era buscar, con ayuda de los
tremeré una cura, lo cual era lo mejor dado que su majestad también estaba
enfermo (lo que hacía cuestionarse la ironía, de si él príncipe no estuviera
infectado seguramente rodarían cabezas, pero como lo está, ahora si se preocupa
por “la salud pública”).
Dieter comenta todos
los dilemas que tiene. Primero que todo es un asunto de asistencia y
comunicación que requiere muchos brazos y que él en estos momentos no podía
confiar en casi nadie. Si el por su seguridad, no puede o quiere alejarse de la
capilla ¿Quién atenderá al príncipe toreador? Diego palideció ante el dilema de
su superior y él mismo al notarlo aclara: “Ohh no, no, no, no, no estaba
pensando en ti para ello…”
Por “sus
antecedentes” debía estar lo más alejado de cualquier príncipe y más si era
toreador, eso, aunque no estaba escrito literalmente en las condiciones, Dieter
sabía leer entre líneas, y no planeaba ni había pensado en este asunto.
El segundo dilema
era asociado al trabajo en equipo, necesitaba varios aprendices trabajando de
manera coordinada en la ciudad.
Diego entonces,
viendo que el regente en realidad buscaba hablar con él no para ordenarle algo
sino para que le ayudara a pensar que hacer propuso hablarse con la regente
Olimpia (el sire de Rebeca, es decir, su suegra… perdón ex suegra) quien al
parecer tenía información de la infección en su área y quien al parecer conocía
a un investigador del parásito.
Schaeffer inmediatamente la
llamó, y le hizo unas cuantas preguntas, al parecer ese asunto era de real
interés de la mujer que estaba también pensando que hacer. Diego escuchaba de
lejos la voz de la mujer que parecía una versión más drástica de lo que era
Rebeca, si bien no dio ningún discurso sobre feminismo su ego era enorme y
desde el primer saludo denotó ser una mujer complicada. Dieter Schaeffer le hablaba como iguales, pero con
cierta técnica (posiblemente aprendida) para lograr comunicarse efectivamente
con ella. Este par no se llevaban mal, a pesar de lo complicada que era ella,
él simplemente preguntaba y escuchaba como colegas fraternos pues se llamaban a
cada uno con su nombre de pila sin tanto formalismo. Tras hablar ella le
confirmó lo que Rebeca le había dicho, el doctor Patricio Ugozzoli estaba
investigado la epidemia. Los datos del hombre no se hicieron esperar.
Luego de colgar y de
establecer cita para otra reunión más tarde Dieter parecía más aliviado.
-Debo hablar con
el doctor Ugozzoli y buscar la forma de crear un equipo para tratar la
epidemia, pero creo que hoy solo llegare a tener y organizar todo, ¿mañana podrías
venir a las 2 am?
-Sí señor, antes de irme me gustaría comentarle algo.
Entonces Diego
procede a comentarle el asunto con Alan Breuning. El regente lo escucha
interesado, su actitud cambia levemente a una más ceñuda y sin dar más detalles
dan por terminada la reunión.
-----0------
Salir de la capilla
por la noche hacia el apartamento era un asunto no muy agradable desde su
secuestro. Pero aun así volvía con su maletín y sus cosas. Su mente estaba
llena de preocupaciones y esperaba que al llegar a casa Miguel estuviera
estable. Había tenido una reunión bastante intensa con el regente, momentos en
los que un aprendiz se da cuenta que su superior tiene sentimientos, entre más
alto se está en la pirámide más responsabilidades se tienen. Diego meditaba
sobre lo poco que sabía de Dieter, no sabía que le gustaba, si había tenido
familia, que hacía en sus tiempos libres para relajarse etc. Veía al regente
todo el tiempo trabajando, solucionando problemas, leyendo, o encerrado en su
laboratorio personal de que pocos tenían acceso (ni él conocía ese espacio). No
conocía nada de él y sin embargo le respetaba demasiado. Sabía también que
Dieter era practico y que seguramente en el pasado no le temblaría la mano para
matar y defender al clan. Por algo era regente.
Pensativo llega al
edificio esperando no encontrarse con sus vecinos chismosos. El edificio no tenía
ascensor por lo que subió al tercer piso y entra al apartamento. Miguel
nuevamente tenia compañía, un hombre enorme estaba sentado en el sofá. Era Gonzalo,
más conocido como el gordo, el amigo de Miguel de origen mexicano que hacia
parte de los sin clan, se podía decir que era dentro de los del grupo el más
cercano a su hermano.
De cabeza larga,
piel morena, con un pequeño bigotillo, cejas pobladas y tendencia a la
calvicie, Gonzalo era un sin clan de origen mexicano enorme y muy fuerte, tenía
una constitución recia y una capacidad de hacer daño a veces sin desearlo. Él
fue quien con un “pequeño golpe” mató al assamita que trato de asesinar al regente
y es quien en oportunidades les ha ayudado a transportarse pues tiene un carro.
Miguel y él se llevan bien a pesar de que son de temperamentos distintos.
Cuando Diego llega, Miguel
se pasa la mano por la cara y no lo mira por unos momentos. Había estado
llorando y trataba de ocultarlo. Seguramente le estaba contando a Gonzalo el
problema y el Gordo al ver que llegaba Diego se levantó del sofá el cual
ocupaba para saludar al “doctor”. Diego lo saludó con una sonrisa, pues
apreciaba al hombre. Luego de las preguntas de rigor sobre como estaba, revisar a Miguel, y ser informado de “que llegaron las cajas que estaba
esperando” le dice a Gonzalo que si
quiera había venido, pues debía comentarles a ambos algo de importancia.
-Bueno, supongo
Miguel ya te habrá comentado lo que le ocurre- Mira a su hermano quien baja
la cabeza, estaba usando su tapabocas pues no quería contagiar al gordo- y
bueno, debo contarles que hoy tuve una reunión un poco preocupante, me enteré
que la ciudad está teniendo una epidemia de estas cosas- mira al tres-se- quiere
decir que no eres él único que está infectado.
-¿Qué?- dice
sorprendido Miguel- ¿Pero cómo?
-Creo que se trata
de un plan del Sabbat para desestabilizar la ciudad, es muy preocupante, el
parasito se contagia y si se detecta tempranamente hay más esperanza, luego
comienzan a recibir mensajes de que se deben unir al Sabbat si quieren vivir.
El gordo estaba sorprendido,
se notaba su cara de miedo.
-Pero gordo esto
es grave, hay que ver si los nuestros están bien, somos en parte los que
solemos estar más expuestos al Sabbat, ¡oh no!... hay que avisar.
-Espera Miguel,
si hay que avisar, pero no de esa forma- dice Diego de manera tranquila- Justo
por la epidemia el principado está interesado en buscar una cura- Miguel
hace un silencio sospechoso pues no lo podía creer-creo que es importante no
solo detectar quienes están infectados sino también prevenir infecciones, es
más- muestra las cajas- me llego un aparato que me permite ver por dentro de la
nariz, ¿Gonzalo se le mide a que lo examine así salimos de las dudas con usted?
-¿Y eso duele?-dice
el hombre con cara de susto
-No, aunque puede
ser incomodo, es un es un endoscopio con un equipo quirúrgico y pantalla, meto
por su nariz un tubo flexible que tiene una cámara y miro si hay un parasito.
No demora ni diez minutos, solo debo armarlo, si me espera…
El gordo mira a
Miguel el cual le dice que si con la cabeza, acomodándose el tapabocas que
estaba usando para no liberar bichitos indeseados. Estaba muy pálido y con las
noticias preocupado.
Diego sacó el equipo
de endoscopia, el cual estaba esperando desde hace mucho. Conecto el monitor y
estableció algunas pruebas con el equipo. Miguel mientras tanto conversaba con
Gonzalo con el ánimo en el suelo. Llegado el momento de que el aparato estuviera
funcionando y la mesa acompañante armada, Diego le pidió que se recostara en el
sofá y se tranquilizara procedio lentamente a introducir la sonda por la nariz
y a ver el interior.
-Gordo, usted es re feo por dentro… - dice Miguel viendo la pantalla con cara de asco
-Chinga tu maa
- contesta él sin ánimo agresivo, pero es interrumpido por Diego
-Silencio, ah Ave
María si habla, se mueve y me demoro más- dice mientras mira bien las cavidades-
listo, terminamos… gordo usted está limpio, nada de parásitos.
El hombre enorme
esperó que le quitaran la sonda para sentirse aliviado.
-Es necesario
examinar a los del grupo, ¿es posible?
-Si doctor, pero no creo que sea conveniente que vengan a
su casa, muchos son gente de bien, pero algunos puercos no les importaría volver
a robarle- dice Gonzalo pensativo
-¿Cuántos son ahora en la casa?
-En el albergue de
la fabrica son 60, pero en el sector hay unos 570 mal contados… claro que en la
ciudad son más…
-Bien, entonces tocará avisar e ir a ver cómo están todos,
seria comenzar con el albergue.
-¿y que va pasar con los infectados?- Miguel pregunta
Diego se queda
callado, no sabía que iba a pasar con ellos. Les explico eso sí que debían tener
los cuidados pertinentes si las personas sabían que existe este parásito debían
evitar ciertos ambientes y conductas para no salir contagiados, sin embargo, no
podía saber que iban hacer con los contagiados y le preocupaba que este asunto
diera para abusos. Posiblemente se tendrían que aislar, pero, centros de
cuarentena podían desencadenar en revueltas si no se manejaba bien.
Esa noche Miguel
hice una teleconferencia con los sin clan del albergue, ellos se encontraron un
poco molestos con él por el abandono, pero aceptaron en escucharlo. Les pidió
entonces preparar las instalaciones para una futura visita de Diego quien determinaría
si estaban o no infectados.
Justo después de la
conferencia sufrió de una fuerte hemorragia nasal. Diego lo atendió asustado llevándolo
a su cama, y revisándole. Estaba muy pálido. Esa noche mientras le cuidaba,
saco el colchón debajo de la cama de Miguel y se quedó a su lado, como muchas
otras noches su hermano lo había hecho con él.

1 comentario:
acabo de releer corregido... me temo que hay que recorregir xDDD
Como sea, es muy tierno como ha cuidado Diego a Miguel *¨* (como me niego a postear en el anterior que se me borró... tienen vecinos muy preocupados y simpáticos, deberían estar contentos xDDD... bueno, la chismosa no tiene remedio, y si suele hacer eso pronto no va a tener trabajo en ningún lado, pero podemos ser amables y creer que fue de buena persona. El chamullo del radiólogo era de esperar ¿qué le iba a decir que tenía? xD el cáncer encajaba justo con el aspecto de miguel)
Ahm... y ya sabemos qué hacer la pr+oxima vez que haya un problema de salud pública de este tipo: enfermar a los gobernantes, así buscan curas efectivas o.o
Besossss
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