Miguel estaba encima de la cama mirando al techo. Mientras en el laboratorio Diego estaba leyendo un poco de papeles, y con el yeso que había en su brazo derecho trataba de evitar que algunos de estos cayeran al suelo. Mira de reojo a su hermano, y vuelve a su trabajo, cuando observa el reloj dice en tono de mando.
- Venís ya.
- Yaaaa voyy... Contesta Miguel como un niño pequeño, mientras Diego pensaba que no soportaría sus niñerías. Miguel se sienta a su lado, y lo mira como “niño bueno”
- Bueno, entonces, ya se aprendió lo que le dije.
- Sí... aunque me parece estúpido
Diego lo mira, eso era “típico” de Miguel. Tenía que cuestionar todo, y no estar de acuerdo. Pero, bueno él era así. Sin embargo era curioso, podía cuestionar, pero siempre hacía las cosas, como un “rebelde controlado”
- Ya a vos te dije qué es el protocolo, que debés seguirlo, eso no es porque sí.
- Parce es estúpido. Lo mira. Porque no puedo ir, y entregarles el papel, que lo firmen, y ya.
- Porque no es así como funciona esto.
- Bustedes se complican por todo, son peores que tartamudos cantando el himno nacional.
Diego alza una ceja al darse cuenta de la “pintoresca” comparación. Miguel no comprendía qué la situación era compleja, además que él no se iba a dirigir a cualquiera, iba a tener contacto con personas de alto rango. Pero bueno... Miguel, no tenía rango, es decir, el no comprendía el concepto de la pirámide, o sí lo comprendía no podía entenderlo como él. Sólo un tremere sabía que era ser parte de ese ladrillo, sólo aquellos que han bebido de la sangre del círculo, saben, el honor que significa, ser y pertenecer a los tremere. Miguel no tenía eso, por el simple hecho que el no tenía apegos a su clan. Pudo tenerlos en un momento, pero ahora él se sentía sin un vínculo. No era parte de nada, sólo era su amigo. Lo único por lo cual estaba comprometido.
- Bueno, vos y yo vamos a repasar.
- Aburrriiiiido.
- ¡Parce! , vamos a repasar y punto. Perdí mas de un día por estar vagando contigo, ahora, debemos ponernos al día..
El regaño era oportuno. Miguel era vago. Diego esperaba que algún día pasara a cuarto, y sí algún día se graduaba de secundaria, el estaría muy feliz. ¿Qué le pasaba a Miguel?, se quejaba porque los demás lo veían como un ignorante, pero era muy lento para estudiar. El ponía de su parte... a veces. Ya llevaban dos días en eso.
Fue así que comenzaron a repasar una y otra vez. Diego entonces, saco varias cosas de una bolsa, un maletín, una llave y un papel, y se puso a actuar con Miguel repasando la situación. Lo curioso, eran las cosas que Miguel decía para hacerlo rabiar.
- Sí wenas vengo a buscar el marrano de esta capilla..
- ¡PARCE!. Diego mira de lado y lado (aunque están encerrados en la oficina) y dice furioso. ¿Vos quieres pelear conmigo?. Miguel se ríe como un crio travieso. ¿vos quieres meterme en un problema?, callaté, y di las cosas bien, que pueden estar escuchando. aprieta el puño. .. ahora, lo dices en ingles!
- Ok... dice con una sonrisilla... Good evening sir, I have an appointment with the pig of this place.
Diego entonces le da un puño en el hombro y mira a Miguel como sí quisiera matarlo. Miguel hace un gesto de haber entendido.
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Terence se había sentado en un café y frente a él había una tortilla suculenta de jamón. Estaba deprimido, jugueteaba con el tenedor, y se metió un pequeño trozo a la boca. Cerró los ojos como si añorara comer alimentos, inmediatamente sintió una arcada y coloco delicadamente el trozo de servilleta en su boca, para devolver lo que añoraba. Miro por la ventana del café y vio lo que estaba. El joven con la mirada perdida acababa de llegar a ese punto, y estaba intercambiando algo con un desconocido. Desvía la mirada entonces a un hombre que está a tres mesas delante de él, y le hace la señal. Este se levanta, y sale del sitio. Miraba el muchacho esperando que no se fuera muy lejos. Terminó la transacción ilegal, y Maurice, camina en dirección contraria. Momento en que un carro frena cerca a él, salen del vehículo dos hombres, y meten a la fuerza al muchacho al auto y conducen
Terence mira su tortilla, lamento no poderla comer, se levanta de la mesa, y sale del café de manera casual.
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Tras varias horas de entrenamiento, donde por fin Miguel había dejado la tontería, Diego siente que ha logrado que el comprenda el concepto, aunque debió ponerse bravo con Miguel para que dejara “la pendejada”, él no comprendía lo serio que era eso, o lo comprendía, sí, pero, parecía que tomara aquello como un juego.
Tras repasar, actuar, mirar las distintas posibilidades, establecer como saludar, cómo contestar, como mirar, cómo actuar, el entrenamiento estaba tomando forma. Por lo menos se sentía más tranquilo. Miguel podría hacerlo.
De repente nuevamente golpean a la puerta, Diego abre pensando que es el regente, pero no es así, es Phillippe, un tremere de origen sueco que le saluda formalmente y le encarga que de vez en cuando, mire lo que su chiquillo está haciendo. Pues es sabido, que chiquillos de círculos bajos, no pueden salir de la capilla sin previa autorización. Tras irse este, Diego hace un gesto de suspiro. No era la primera vez que le hacían ese encargo, no era que “tenía que cuidar” a los aprendices, sólo supervisar de vez en cuando que no estuvieran haciendo nada inadecuado. Era una misión conjunta de los aprendices de círculos superiores cuidar a los inferiores. Al fin y al cabo era viernes y muchos de los sires, se iban, pues no vivían en la capilla.
- ¿qué pasa?
- Nada grave. Dice pensativo. Debo ver que está haciendo el chiquillo de mi colega en unos minutos.
- Ahhh. Dice Miguel de manera entusiasta. ¿puedo ir?...
- Más luego sí, primero, terminemos esta parte...
Y fue así como por un par de horas siguieron trabajando, hasta que Miguel ya recitaba de memoria lo que debía decir.
Salen por el corredor de la capilla y bajan al segundo piso, un corredor extenso conectaba otros iguales. Las habitaciones estaban en ese piso.
Diego camina por el pasillo con Miguel de perro faldero. Ya llegando al sector escuchan que de la habitación del chiquillo se escuchan voces. Diego golpea la puerta, y esta se abre. Un hombre menudo, con gafas les abre la puerta. Lo que se ve al interior de la habitación es algo raro. Una mesa donde están sentados cuatro sujetos, uno de ellos parece tener un sombrero extraño. En una esquina había un cartón pequeño doblado, especie de panel con ciertos dibujos. Había pequeños objetos en la mesa de tamaño pequeño y de plástico, figurillas diminutas de juguete, y unos pequeños trozos de plástico con números.
- Peter, eh... ¿cómo estás?, eh, ¿Cómo van chicos?.. Robin, Paul, Marc y Frank... no esperaba verlos a todos reunidos... ¿qué hacen?
Peter mira a su superior algo apenado.
- Señor, jugamos rol.
- ¿qué es eso?. Diego no tenía ni idea de que le estaban hablando, Miguel se asomaba también sin entender que hacían.
- Pues... Todos los hombres se miran, como sí esa pregunta se las hubieran hecho mil veces, es más, se miran como diciendo, “nadie lo comprende, y aunque lo expliquemos, no lo comprenderán”. Es Dungeons and Dragons, y bueno, cada uno interpreta un papel, y pues siguen una aventura..
- Interpreta un papel, ¿es decir que lo actúan? . Dice mientras piensa, estos muchachos están locos.
- Máas o menos señor... por ejemplo, Paul es un enano guerrero, Frank es un humano paladín, Robin es un ladrón, y Marc un mago.
- Que original. Dice Miguel riéndose del Mago que hace de Mago
El que hacía del mago hace una cara de “qué culpa”. Diego mira alrededor, al parecer no hacen nada malo, igual es viernes, y están pasando el rato.
- Bueno, sólo no se metan en problemas, ni maten a nadie. Ríe de manera amable.
- No señor, nada de problemas, sólo matamos elfos oscuros. Sonríe el muchacho, mientras Diego alza una ceja.
- Mmm bueno, me voy... que se diviertan muchachos y que gane el mejor. Los muchachos sonríen, evidentemente el termino de “ganar” no aplicaba en este juego.
Tras salir del cuarto, y cerrar la puerta se puede escuchar la voz de Peter. “Están ahogándose en el túnel del castillo, lancen resistencia”. Se escuchan como si algunas piedritas golpearan la mesa. Diego se aleja con Miguel, mientras él le dice.
- Esos sujetos sí que son raros...¿interpretar papeles?, ¿a qué loco se le ocurre eso?
- Pues... no lo se, había escuchado algo de eso, pero no pensé que fuera así.
- Es ridículo, Miguel se rie, un mago que hace de mago, antes no se han inventado un juego de vampiro, donde se haga de vampiros.
Diego se ríe fuerte,
- Hay parce, no digas pendejadas, nadie es tan estúpido para hacer algo así

1 comentario:
xDDD! ok, el final del chap es notable, merece reconocimiento aparte *^* una genialidad! ahora enseñemos a diego y miguel a jugar Mascarada... xDDDDDDDDD y eso que ya era bueno lo de miguel haciéndose el gracioso :P
Besoooos!!! tqm
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