Las luces de las estrellas parpadeaban bajo un cielo sin nubes haciendo un hermoso espectáculo nocturno. En el firmamento sin luna las estrellas titilantes y los planetas se veían claramente. Esto podía estar cerca al paraíso de un astrónomo, pero era posible que no hubiera ninguno cerca. El mar oscurecido desde el cielo mostraba olas salvajes que se interponían una sobre otra y que ocultaban el salvaje frenesí de la naturaleza acuática. A lo lejos se podía ver un conjunto de islas, unas más grandes que otras, ¿Cuántas?, a primera vista no se podía saber, en realidad eran cientos de ellas. Algunas podían verse habitadas otras se veían oscuras y casi impenetrables. El olor a sal marina húmeda en el ambiente era evidente, el agua era mayoría que la tierra y sin embargo aún así la tierra se mostraba imponente.
Una de las islas más alejadas, insignificante para muchos, albergaba dentro de si, un gran secreto, en realidad si se ve desde otra perspectiva albergaba “muchos secretos”.
¿Cómo podía una pequeña isla alejada de todo ser un cofre de secretos?
Pues bien, los secretos que resguardaba, no eran exactamente secretos gubernamentales, ni de la yihad, ni del inconnu, aunque en si estaban relacionados. Las verdades disimuladas no hacían parte de gran esfera del poder, en realidad hacían parte de la intimidad de muchos. Era un lugar que ocultaba verdades privadas y a su vez por consecuencia grandes secretos particulares.
No hay nada más trágico para un vástago hijo de Caín que caer en la desgracia particular y no poder comentarlo. No hay nada mas desgarrador que perder la razón y no contar con nadie a quien acudir cuando tus congéneres podrían al primer signo de debilidad matarte y enviarte al olvido. El poder y la locura no siempre van de la mano, y muchas veces la locura puede desmeritar el poder empujando al desprestigio y a la burla al enfermo.
Hay verdades que es mejor que se queden en la privacidad del refugio porque simplemente el hecho de darlas a conocer es un signo de debilidad.
La locura, el sufrimiento, el llanto, la desgracia y la obsesión muchas veces danzan con la cordura en un hilo límite con la razón. El motivo de la existencia siempre será una duda y el sufrimiento siempre estará presente.
****
Viendo las estrellas desde su gran ventana hay un hombre de cabello blanco y ojos claros sentado en lo que al parecer es una oficina amplia.
Es un espacio amplio pintado con colores claros. El espacio se puede dividir en dos partes, la primera parte un escritorio de fina madera con múltiples papeles ubicados de manera ordenada. Al fondo de este una pared con varios diplomas y títulos profesionales.
La segunda parte es una especie de sala cómoda con sillones mullidos de cuero. El espacio en si hace respirar algo de tranquilidad.
El especialista es un hombre que aparenta unos 45 años, sus ojos azules asi como el resto de su cara denota una total paz interior, sus labios delgados usualmente sonrientes en ese momento murmuran algo sin mucho sentido. Tal vez sea por aquella maña de mover los labios mientras lee mentalmente algún documento. Parece estar realmente concentrado hasta que el sonido de un teléfono a su lado suena.
- ¿Sí?
- Doctor, los señores P y C han llegado. Paciente por primera vez.
- Bien, por favor hazlos pasar y arregla uno de nuestros amoblados.
- Si Doctor.
El Doctor Linus entonces se levanta de su silla y cruza la gran oficina hacia la puerta la cual abre ágilmente. Espera parado a que lleguen sus pacientes con expectativa. Una de las reglas de la psiquiatría moderna es ver el estado en el que llegan los pacientes, desde ese momento comienza el diágnostico. Dos minutos más tarde entran lentamente dos hombres, uno de apariencia de unos 35- 38 años lleva a su lado de manera paternal uno aparentemente más joven con la mirada perdida y escondiendo algo de su chaqueta negra.
“Nuestro paciente”. Piensa el médico al verle la cara y al utilizar sus poderes y percibir “Dolor”.
- Vamos parce, vamos parcerito... ya vamos a llegar. Murmura el hombre quien lleva al mas joven y se acerca al especialista. Buenas noches dotor. En ese momento hace un gesto de ansiedad mientras mira de reojo a su amigo quien ni se inmuta frente a la presencia del desconocido.
- Sigan por favor, no se preocupe, sigan y tomen asiento.
El acompañante mira al mas joven preocupado y murmurando casi el mismo monólogo. “vamos parce, vamos”. El hombre se sienta con algo ayuda de su amigo y de manera rígida se acomoda balanceándose lentamente abrazando algo dentro de la chaqueta mientras mira al lado opuesto a donde están el pelusas y el doctor.
- No pude quitársela. Murmura bajo
- ¡Que cosa?. Dice el Doctor mirando al joven perdido.
- La foto, trate de escóndesela, pero fue más rápido que yo.
El médico lo mira por un segundo y comienza hablar dirigiéndose a ambos.
- Buenas noches, soy el Doctor Marcus Linus, soy psiquiatra y terapeuta, y además el dueño del centro, mi misión es ayudarles a superar las dificultades que tienen en estos momentos. El pelusas en ese momento mira a su amigo e inmediatamente comienza a llorar. No se preocupe llore, es bueno en estas circunstancias. Las palabras del médico suenan totalmente humanas y comprensivas. Me gustaría saber un poco sobre ambos para conocerlos.
- Yo, dice con voz temblorosa, pos a mi me dicen el Pelusas, y él lo mira a sabiendas que no va hablar es el Cuervo, verdad mi perro?... le dice mientras el Cuervo no responde nada.
- No se preocupes .. eh.. Señor Pelusas
- Dígame Pelusas Dotor... – responde empático
- Pelusas, no se preocupe, estoy seguro que él nos esta escuchando. Dice el médico acercándose al Cuervo y tratando de lograr algún contacto visual con él. Buenas noches señor Cuervo, soy el Doctor Linus , y quiero ayudarlo.
Una lágrima de sangre se resbala por la mejilla del Cuervo, mientras sigue balanceándose y abrazando a la foto.
- Podría comentarme como llego a ese estado.- dice el médico aun tratando de buscar encontrar la mirada del paciente.
- Pos dotor, el estaba bien hasta que la hembra que el tenia le termino y se fue con otro man, ese noche el pos se subió al último piso y trato de suicidarse.
- Como trato de hacerlo?
- Se amarro a un poste y quería esperar el amanecer, afortunadamente yo estaba por ahí y alcance a sacarlo, pero desde ese momento estaba como ido, gritando cosas sin sentido, fue un lio volverlo a meter al cuarto. Explica el pelusas.
- Que gritaba?
- Pues daba alaridos diciendo que la amaba que no lo dejara... y así estuvo todo el día dotor. Luego como que después mejoro un poco, pero luego por lo problemas empeoro más, dejo de hablar, y si viera como el man antes era de lo mas conversador, y pos de repente comenzó a llorar por el día, no dormía nada y si dejaba las sabanas bañadas de sangre, y se la pasa así. Señala la postura de su cuerpo. Sentado, mirando a las nadas y llorando, además de abrazar la foto de esa coscorrea. La vieja no ha ayudado nada, pos cuando él la llamaba ella lo insulta. El pelusas entonces se tapa los ojos evitando que se le salgan las lagrimas. El man no era así dotor, el era un bacán, ahora por la culpa de esa vieja el se enloqueció, yo trato de hablarle pero no me escucha, aunque en las realidades el mansito a mi es al único que hace caso. Se seca las lagrimas. Yo a lo bien que me lo quiero llevar para las Italias lejos de esa hembra.
Entonces el psiquiatra comienza hacer una serie de preguntas relacionadas con los antecedentes de Cuervo, clan, un poco de su historia, y profundiza en la relación sentimental con esa mujer. Se da cuenta de manera inmediata del bajo nivel cultural de su paciente y su amigo así como el contexto en donde se desenvuelven. Nota inmediatamente que de base parece existir una depresión por la pérdida de esta mujer, lo que es un evento tan traumático y doloroso logra sacar de la realidad al paciente. El diágnostico: Depresión psicótica.
- Señor Cuervo. Se acerca a él. Escúcheme, usted en estos momentos está en crisis, está muy triste y necesita ayuda. Mira al acompañante. El pelusas hizo bien en traerlo, el con eso lo ha ayudado mucho dado que yo si puedo ayudarlo. Lo mira fijamente. Hay que comenzar a curar su corazón, pero eso necesita tiempo y aquí podemos colaborarle. Mira al pelusas y vuelve a mirar al Cuervo. Usted se va a quedar en el centro un tiempo, nosotros lo cuidaremos, usted se portara juicioso y tomara las medicinas y asistirá a las terapias y vera que poco a poco usted va mejorar.
En el centro no existen clanes, sectas, ni nada de eso. Aquí no existen apellidos, así que todos acá lo van a llamar Martín, así es mejor pues nadie luego lo reconocerá. En esos momentos el Cuervo hace una cara extraña, lógicamente hace mucho tiempo nadie lo llamaba por su nombre real. No se pueden hacer daño entre ustedes, y debe tratar de controlarse... va a pasar como unas vacaciones, aquí lo vamos atender como usted se merece pero usted tendrá que poner de su parte. Se levanta llama por el cito fono. Por favor Grace, lleva al señor Martin para que se instale, y dentro de poco le pasare la fórmula para comenzar su tratamiento.
El Cuervo parece paralizado, como si no entendiera. Es así como de la misma forma como lo llevo al consultorio, el pelusas lo lleva a su habitación. Ya ahí le pasa la mano por encima del cabello como si fuera un niño.
Parce, escucho al dotor, a portarse bien... Yo solo quiero que buste se mejore y no llore tanto... luego cuando este mejor, nos vamos de viaje.. ¿si mi perro?.
Lo abraza, se levanta y sale de la habitación dejando al hombre solo y en ese momento dos lagrimas de sangre inundan sus ojos del hombre enfermo. De repente se levanta como si fuera un robot y camina rápidamente hacia el pelusas que esta a punto de salir del pasillo y lo abraza. “Nooooooo, no pelu, no me deje, no se valla, noooo”. Dice eso con mucha ansiedad. El pelusas un poco sorprendido vuelve a la habitación con él, y tras explicarle unas 17 veces que no iba abandonarlo, que lo llamaría todas las noches y que el necesitaba estar ahí para estar mejor sale del centro terapéutico con el corazón destrozado.
lunes, 16 de noviembre de 2009
jueves, 12 de noviembre de 2009
AMOR Y SANGRE
Es difícil ver cuando tus lagrimas inundan los ojos, y más cuando están tintadas de sangre. Un vacio enorme en el pecho se movía y cada vez que lo hacia dolía enormemente. Una historia y varias imágenes pasaban por su cabeza una y otra vez a pesar de que a veces no quería pensar. Es curioso que un ser de naturaleza violenta a pesar de no ser el más humano se haya enganchado a una mujer de la forma como lo hizo. Es solo una pequeña muestra de lo que el amor, o algo parecido a eso puede hacer en un hombre falto de afecto desde la base. Era como un rio vacio con ansias de agua, que al encontrar una gotera pusiera todo su curso en las pocas gotas. Ese amor que él había sentido, se convirtió en una de varias adicciones que marcarían su vida. Muchos vampiros delincuentes pierden la capacidad de amar desde el inicio de su naturaleza, pero él tal vez por su juventud ó por la ansia interna de afecto se entrego a mares a esa emoción...
En realidad cuando ella llego a su vida él era casi un adolescente. Llego justo en el momento de su abrazo, y el enamoramiento ocurrió unos meses después de eso, donde una mujer con unos 200 años de antigüedad, seria y completamente madura, seduce a un joven confundido y sin experiencia en el amor dándole tres vueltas y poniéndolo a su merced.
No tenía otra opción que enamorarse... sin embargo ese “amor” fue lo más bello que él tuvo en su vida. Desde niño nadie lo quiso. Nunca fue bienvenido en su familia, su madre lo abandono, perdió a sus hermanos y con el único que había logrado un lazo afectivo era con el Pelusas... el ofrecimiento de cariño de esta mujer había sido lo “mejor” que el había tenido en su vida.
¿Cómo poder seguir sin esa energía que le invitaba a despertarte todas las noches?
Esa era la pregunta que él se hacia una y otra vez. No estaba mejorando, en realidad empeoraba. La noche en que todo termino, él perdió la conciencia de si. Recobraría la misma con los días siguientes pero nuevamente tras volverla a ver caía en picada su cordura.
Al principio la llamaba todas las noches rogándole, suplicándole que volviera con él. Sus llamadas eran como una ruego adolorido y constante que era respondido con vulgaridades y humillaciones. La mujer tal vez por desespero, y también en su rabia desmerito al Cuervo públicamente en el clan, y en ese sentido todos los miembros del mismo tomaron posturas diversas frente al conflicto dividiendo aun más al grupo. Lo que ha algunos más les molestaba era el “nuevo novio” pues nadie se imagino que se fuera a meter con un tremere.
Este nuevo hombre, era alguien muy distinto al Cuervo. Para ser más exactos era “todo lo contrario de lo que era él”. Un hombre culto, sumamente atractivo y carismático, que había viajado por el mundo y cuya inteligencia era reconocida. La mujer se vio seducida por algún extraño encanto fascinador que tenia este hombre a quien señalaba de “maravilloso” mientras que el Cuervo había sido bajado a la categoría de “un gran fastidio”.
La confusión reinaba la vida del brujah. Aunque aun lideraba el negocio, comenzó a faltar a las reuniones y a hundirse cada vez más en su dolor. Hasta que una noche dejo de salir de su cuarto. La cordura se había perdido poco a poco desde el intento de suicidio, y muchas veces era encontrado por su criado y por el Pelusas en una especie de trance donde pareciera no tener contacto con la realidad y donde el mutismo o la ausencia del habla era evidente. Cada vez que tenía algún contacto con Hanna, empeoraba, y cada día estaba peor.
Se acostaba siempre a la misma hora de la madrugada y tras pasar el día era encontrado bañado en sangre. La almohada y las sabanas de su cama estaban empapadas de vitae de sus lagrimas. Prácticamente amanecía hambriento y al punto del frenesí. Casi no dormía, y murmuraba cosas sin sentido en las esquinas haciendo un pequeño templo alrededor de la foto de su ex novia.
El pelusas moría internamente de dolor al ver como su amigo y sire se desintegraba mentalmente y estaba seguro que el Cuervo había enloquecido. Sin embargo este aspecto no podía publicarlo, solo era del conocimiento de William su fiel criado. Nadie podía enterarse, ni siquiera Hanna, seria una tragedia si eso pasase. “Tenía que alejarlo de ella”, tenía que hacer algo para que estuviera mejor. Fue entonces que por esos tiempos comenzó hablar con “el pilo” un contacto brujah que estaba en Italia distribuyendo la droga que el Cuervo vendía. Comenzó a planear un viaje a tierras lejanas solo para alejar al cuervo de “esa hembra” que tanto daño le había hecho.
Por otra parte las sabanas bañadas en sangre y las conductas extrañas iban en aumento. El dolor era evidente al observar el rostro del Cuervo quien se la pasaba horas en una esquina encerrado dentro de si.
Fue entonces que el pelusas recibe, de manera misteriosa, la información de un lugar de reposo especializado en vástagos con dificultades emocionales. La descripción decía que era un centro terapéutico que garantizaba la confidencialidad de los pacientes y que garantizaba un tratamiento integral a nivel de psiquiatría. El pelusas era un hombre ignorante, pero no tonto para darse cuenta que eso era lo que necesitaba el Cuervo. Aunque los costos eran elevados, él podía costearlos.
La noche siguiente, y de manera prudente contrato un avión privado para que los llevara en algún lugar apartado en el Caribe.
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