lunes, 28 de diciembre de 2009

EN BUSQUEDA DE LA RAZON. 3 CAPITULO.

¿Es acaso la locura un símbolo paradójico del sufrimiento?, y sí lo es, ¿qué trata de decirnos cuando se presenta en un ser con alma?, independientemente de la naturaleza de la criatura, la locura es un signo que comunica algo del individuo. El neurótico busca ordenar sus ideas obsesivas tratando de llegar a la perfección buscando ser feliz. El paranoide muestra como de manera exagerada aprendió que debe cuidarse del medio, y por tanto debe defenderse. El psicótico ha encontrado la forma de alterar su percepción de realidad personal a raíz de las múltiples contradicciones de la que fue víctima en vida. La depresión es un símbolo de frustración y sufrimiento que usualmente se da cuando alguien da mucho y no recibe de manera justa.

No se puede “no comunicar”, a pesar de que no se hable y es así como nuestro personaje en su mutismo comunicaba al mundo que era mejor no hablar de aquello que le dolía; que era mejor contener ese dolor y ese enojo en su interior a pesar de estar a punto de estallar.

Esta “contención” no era algo nuevo y usualmente nunca lo es para nadie. El estaba acostumbrado a no defenderse frente aquellos que amaba. Su patética madre no hacía otra cosa que recordarle lo imperfecto que era en el corto tiempo que lo tuvo a su lado, eso mismo lo hicieron las personas de los servicios sociales y también de manera paradójica su ex mujer. Todos le decían de múltiples formas como había salido “malo”, “dañado”, “podrido”, “estúpido”... Nunca bueno.

Es curioso que el Cuervo no haya podido decir muchas cosas, y más curioso era el hecho que no haya querido decirlas. Hay aspectos que nunca dijo a nadie, pero que le dolían de manera intensa en su corazón. Se tragaba sin masticar esos sentimientos de melancolía, injusticia y tristeza.

En su estado psicótico recordó algunas cosas que se había comido y que se le habían acumulado en el interior, y en especial escuchaba la voz de la que había amado.

“Eres un estúpido”, “este maldito hijo de &%$# con quien me la está jugando, con quien se está revolcando por ahí”, “es que usted es marica o qué”, “como permitió que pasara eso, usted si es mucho guevon” , “Mire señor, que usted sabe que por muy macho que sea yo aquí soy la que mando, así que no me venga a decir nada pedazo de ñero infeliz...”

Eran frases simples y sin embargo eran poderosas armas que lo destrozaban internamente.
No se puede negar que ella en oportunidades le decía cosas amorosas, sin embargo, el maltrato psicológico que salía de su boca era algo tan común en su relación que se había convertido en costumbre....

Pero él no veía eso, si bien se entristecía cuando escuchaba esa sarta de ofensas y en oportunidades protestaba, se había acostumbrado a ese trato.

Curiosamente, el Cuervo, nunca la ofendió, ni la trato con palabras soeces, el solo escuchaba y callaba. Lo que tenía que decir no lo decía, y es así como ese dolor se acumulaba en su interior y rápidamente lo olvidaba. En parte el quería creer que tenia la vida perfecta, que el ser vampiro era lo mejor que le había ocurrido y que tenía una mujer que lo queria... pero con todo lo ocurrido en su ignorancia no podía dejar de preguntarse... ¿en realidad lo amaba?.

Sí, ella se lo dijo en muchas oportunidades, “que lo quería”, “que lo amaba”, pero aun así sus palabras y acciones demostraban lo contrario. El darse cuenta de “eso” era muy doloroso, más cuando habías creído de manera inconsciente que esa relación nunca se terminaría, y adicionalmente cuando Su estima (o lo poco que le quedaba) estaba en ser su compañero.

Tras dormir y tomar la medicina por más de una semana había tenido un cambio, ya no miraba la pared ensimismado sino que lloraba abrazado a una almohada en la habitación. Ya hablaba, pero no mucho, justo lo necesario, lo que le permitió por primera vez desde que comenzó el tratamiento hablar con el Pelusas por teléfono. Sin embargo el sentía que las drogas no le habían hecho un favor, porque en vez de hacer ese dolor más llevadero, lo habían obligado a mirar de frente esa cruda realidad y darse cuenta que no estaba viviendo un sueño, que la fotografía no le hablaba y que ella se había alejado realmente de él.

Estaba solo.

Le entrego todo y se quedo seco, vacio. Su vida giraba en torno de ella, y ahora no giraba en torno a nada... Le dio mucho y no recibió nada. Estaba sumamente irritable.

- Señor Martin, debe tomarse el medicamento

El mira a la enfermera mal como un niño rabioso. No!, ábrase, no quiero...y murmura bajo “vieja /&/!”

La enfermera quien ya tiene experiencia en este tipo de situaciones solo le mira sin ofenderse y le dice. Usted sabe que tiene que tomarse el medicamento, si no se lo toma se lo harán tomar a la fuerza, y usted señor es muy inteligente para darse cuenta que le conviene.

Que dije que no quiero. Con un manotazo derrama la copa de sangre.

Que pasa acá?.- Dice una voz masculina quien evidentemente es la del psiquiatra.

El Cuervo mira al hombre con odio y le grita enfrentándolo. DEJEME EN PAZ... QUIERO ESTAR SOLO...NO ME JODAN!... NO ESTOY LOCO, DEJENME SALIR DE AQUÍ!

El psiquiatra no retrocede, lo mira de manera calmada pero con autoridad. Señor Martín nosotros no tenemos la culpa que esté sufriendo, así que no nos grite, esta acá para que le ayudemos. Lo mira por un minuto como analizando la situación. Puede salir de su habitación cuando guste, aquí nadie lo está reteniendo, pero debe tomar su medicación antes.

Jodase maldito piró! ... murmura el Cuervo de manera muy agresiva

El psiquiatra le hace una señal a la enfermera rápidamente esta le muestra otro vaso con medicina y vitae. El lo toma y lo pone al lado del brujah y cuando pareciera que él va a dar otro manotón para alejar el medicamento, el psiquiatra habla de manera firme. Se lo toma. El Cuervo queda paralizado por un segundo, y bebe posteriormente el contenido del vaso haciendo un gesto de asco. El médico se muestra complacido y le dice. No me gusta dominar su mente señor Martín, no es algo que acostumbre, pero si debo hacerlo para que mis pacientes mejoren lo hago.
 
El cuervo lo mira de manera amenazante, casi como instigándolo.

Mira a la enfermera y le dice Se que no ha querido realmente insultarnos, es que su alma siente mucha ira en estos momentos...y mira al paciente, usted sabe que nosotros no somos una amenaza, usted es inteligente para saber eso, no cultive odios innecesarios...

El hombre al que le habla hace un gesto extraño con su boca, y murmura algo parecido a “yo no soy inteligente” y se acuesta dando la espalda en su cama manoteando reflejo de su fracaso.

De repente un silencio embarga al médico que lo mira casi como sintiendo esa falta de autovaloración del hombre casi presintiendo como las lagrimas de este salen de su rostro. La depresión y la frustración van de la mano, por tal motivo un depresivo es un ser agresivo y autocompasivo que muchas veces no es muy agradable.

****
Se sentía atontado y tonto a la vez. Eso era lo que era: Un idiota; nunca fue otra cosa que eso. Había nacido como un fracasado, sin futuro... y seguía siendo un fracasado. Odiaba al psiquiatra por haberlo dominando, a él nadie lo dominaba, no señor, nadie!... bueno, solo... ella.

Un hilo constante y caudaloso de vitae sale por sus ojos. Quería morirse, quería realmente suicidarse, esperar el amanecer, volarse la cabeza con una escopeta, hacer algo para que esto termine... lo había intentado, pero nada le salía bien... era un idiota, un soberano ser sin cerebro...

¿Por qué?... ¿porqué lo hiciste?.... yo te amaba...

Un grito ahogado de su llanto se apaga en la almohada, mientras pensaba en ella pero esta vez sintiendo la injusticia que lo invadía. ¿Por qué?...

Una voz detrás de él le dice. A veces es bueno salir, hacer otras cosas para darle vacaciones a los pensamientos.

¿Qué momento ese hombre había aparecido detrás de él?... pensaba que se había ido. Aprieta la mano mientras se siente destruido.

Quiere hablar con migo ahora?. Dice el psiquiatra.

El Cuervo niega con la cabeza mientras trata de contener sus lágrimas.

Bueno, me gustaría que a la próxima me dijera algo sin que me insultara. Dice el hombre con una sonrisa. Recuerde que acá todos tienen dificultades, no tema en salir, no le de miedo hacer otras cosas distintas a estar triste...

Escucha como sale de la habitación e inmediatamente vuelve a romper en llanto. Porqué ese dolor no se va?... Maldición porque?.

En ese momento mira la foto de ella y lanza lejos con ira el portarretrato, rompiéndose el cristal del mismo. El lloriqueo constante sigue por un tiempo hasta que de repente para, dura unos minutos mirando un punto fijo del suelo se sienta lentamente al borde de la cama y se acerca al portarretrato y le recoge casi melancólico mirando los ojos de esa mujer a la que amaba. Perdón. Solo murmura entre dientes mientras pone la foto nuevamente en su lugar.

Mira la puerta por un momento, tenía hambre y un terrible dolor de cabeza, tal vez consiga sangre en algún sitio, podría atacar a una de las enfermeras, podría... no... no podía hacer eso. Niega con la cabeza solo como si estuviera respondiendo a algo. Se levanta apoyándose en la cama, pues esta mareado con la medicina. Bebedizo coscorrea de mierda. Murmura mientras se acerca a la puerta casi como si estuviera haciendo algo malo

Al abrirla ve un pasillo que nunca había visto, por lo menos de manera consciente. No había nadie por ahí, y de repente el terror lo invade y vuelve a cerrar la puerta dirigiéndose tres pasos hacia adentro. En ese momento se dio cuenta de una realidad. Estaba interno en un manicomio, y si alguien lo reconocía?...y si se llegaba a saber en Bogotá de su situación? ... no, eso no podía ser, sería su fin. Tenía miedo. Nadie podía enterarse, menos ella... saberlo solo provocaría que se le inflara mas el ego y que tuviera otra excusa para insultarlo.

Camino hacia el armario, saco unas gafas oscuras que tenia, se las puso y con miedo salió al pasillo caminando más lentamente de lo común, en un momento temió que se fuera a caer pero logro mantenerse en pie. No tuvo que caminar mucho para encontrarse con un salón mediano lleno de mesas , un Tv, algunos juegos y personas: hombres y mujeres caminando en el lugar, sentados o jugando entre ellos, era una imagen extraña pues algunas personas actuaban extraño. El sentía que estaba en el lugar equivocado y trataba de cubrirse para no ser reconocido. No quería hablar con nadie así que se hizo en una mesa alejada mirando la ventana. Una vez sentado se quedo quieto contemplando el mar, ese cumulo de agua negra que se movía al fondo. De repente sintió unos labios en su mejilla y una caricia infantil en la cabeza de alguien que le había traído una copa de vitae. Voltea su cara y ve a la responsable de eso. La enfermera que lo atendía le había dado un mimo tal vez como refuerzo al valor de salir de la habitación. Se quedo mirándola con los colores en el rostro por un momento y volvió a mirar por la ventana mientras en ese momento comienza cerca de él una discusión.

- Ya he dicho que quiero más seguridad, vi un homúnculo espiándome a la salida de mi habitación.

- Señor Victor, tranquilícese... Los homúnculos ya se fueron, está a salvo

El hombre que habla tiene cara de intelectual pelo largo amarrado en una colilla, y está siendo atendido por un enfermero.

Pero ya le dije que vi un homúnculo a la salida de la habitación. Dice furioso. Y no me mire como lo hacen los demás aprendices que esta es mi capilla y yo soy el regente!... 

Los demás pacientes se miran unos a los otros, unos hacen una sonrisa de picardía mientras que otros parece no importarles lo que el otro diga.

- Callaos la boca vástago inferior- dice un hombre canoso con la mirada perdida y casi gritando mientras una enfermera se levanta a controlarlo – que aquí yo soy el que manda.

- Quien lo dice?...tú no eres nadie. Dice el “regente” con arrogancia

-Te atreves a preguntar quién soy?. En ese momento uno que está en una esquina se ríe. Yo soy Cain, tu padre, amo de todos....

- Si, como no. Dice el otro irónicamente. Y yo soy caperucita roja.

-¿alguien me llamo?. Dice una voz femenina.

- No Caterine... nadie te ha llamado...

- A bueno, pensé que alguien me llamaba dice la mujer que esta algo despeinada que camina por el lugar como si no se cansara.

El cuervo se queda paralizado con lo anterior, lo escucha todo como si fuera una novela mala, y mientras se toma la vitae que le habían traído se pregunta si no sería que él pelusas se había equivocado al traerlo a ese lugar, ó si en realidad, ese que estaba ahí era realmente Caín.

viernes, 18 de diciembre de 2009

EN BUSQUEDA DE LA RAZON. 2 CAPITULO.


Los surcos de cemento pintados de blanco, no son nada atractivos cuando los miras por horas. La pared del lugar no se movía y tampoco quien la miraba. El cuarto es un espacio de 4 x 5 metros cuadrados, una cama cómoda y una ventana con un hermoso cielo estrellado pero que él no podía ver, en realidad en cierta forma no quería, solo estaba centrado en su dolor y en su agonía. En su cabeza en oportunidades escuchaba esa voz femenina una y otra vez. La foto convenientemente puesta en una esquina lo miraba y él en oportunidades solo se movía para besar los labios protegidos por el cristal del portarretratos.
 Había llegado no hace mucho a la isla,  ya había pasado la primera noche en el lugar y aunque era un lugar muy hermoso él no había salido ni por un instante de su habitación asignada.
La realidad era esa pared, eran esas voces que se repetían una y otra vez en la cabeza, eran esas imágenes imaginarias de una vida perfecta e ilusoria. Por unos momentos en eso de la despedida con el Pelusas se conecto por unos minutos a esa realidad tan dolorosa, sin embargo cuando este se hubo ido no paso mucho tiempo para que volviera a encerrarse dentro de sí.
Tenía hace 5 minutos un vaso pequeño con sangre a su lado que no había querido tomar.
Una enfermera le hablaba, y decía algo, sin embargo él no entendía lo que decía aunque estaba en español. Acerco ella el recipiente a su boca tocándole la espalda como si fuera un niño.
-          Vamos es hora de tu medicina... vamos..
El Cuervo mira a la mujer por un segundo angustiado, como si fuera un perro perdido y vuelve a ocultar la cara mirando la pared. Pero esta insiste, no de manera violenta sino casi con dulzura. Pone en sus labios el borde del vaso y él toma del líquido que está dentro. La cantidad es pequeña, pero es la vitae más amarga que haya probado. Hace un signo de asco mientras trata de apartar a la mujer con su brazo, pero antes de que pudiera alejarla ella se levanta y dice.
-          Ya está, vio que no era tan difícil.
Se había tragado esa cosa y si bien era vitae parecía estar contaminada. No pasa mucho tiempo cuando sus ojos comienzan a cerrarse y al hacerlo una gota de vitae se escurre por sus ojos. La misma enfermera le seca la lágrima con un papel de tocador y lo hala delicadamente hacia la cama.
-          Señor Martin, a la cama... no quiero que se caiga. Y diciéndole al oído agrega. Hágame caso y vera que pronto se va a sentir mejor.
El hombre como un niño de tres años solo se deja llevar. Estaba en un estado de total indefensión, cualquiera, hasta sus más poderosos enemigos hubieran aprovechado este estado para matarlo o vincularlo, hasta un humano con no mucha técnica podría volverlo cenizas rápidamente. Pero afortunadamente estaba seguro, nadie le haría nada estaba ahí para descansar. Durmió profundamente, y aunque era de noche su cuerpo parecía exigir ese sueño, la droga comenzaba a surtir efecto.
****
Por primera vez desde hace poco más de un mes él Cuervo logra dormir como antes lo hacía. Su mente no quería descansar, pero la medicina lo obligaba hacerlo. Y de repente estaba nuevamente en su casa en su cuarto enorme con tapete beige, y paredes amarillo claro, con muebles de buena madera pintados de manera contrastante. Ella había escogido todo lo que estaba en la habitación. La pintura, los muebles, la decoración... todo. El Cuervo quería poner un cuadro luminoso- ordinario y ella no lo dejo. Solo él había escogido una parte de “su” cuarto que era un mueble donde guardaba sus armas de colección. El Cuervo había ganado algunas espadas y otras, como dagas y pistolas viejas las ponía en ese mueble y las limpiaba con frecuencia. Tenía la costumbre de limpiar las armas él mismo. No permitía que ningún criado las tocara, y en momentos de estrés le gustaba encerrarse a sacarle brillo a las dagas y espadas.  Al fondo estaba un baño enorme con todos los lujos esperados para un traqueto.
Hay que anotar que el baño y el cuarto tenían una opulencia sin mucho estilo. No era  armoniosa como aquellas familias ricas de cuna en donde la elegancia esta explicita. En este caso la riqueza y la opulencia estaban presentes de manera casi invasiva. Las lámparas con diamantes, Los inodoros de  oro, los electrodomésticos enormes y uno que otro detalle que demostraba dinero.
El Cuervo en vida nunca pensó tener tanto y hoy, su fortuna era enorme, el negocio del narcotráfico le era tan rentable, que hasta en ciertos puntos no tenía que preocuparse de que la plata llegara. Si le decomisaban un cargamento entraban 10 a los Estados Unidos, y  no solo a ese país.  Siempre había un mortal que “creía” que dirigía el negocio, y al ser capturado el señuelo, llegaba otro en su remplazo.  En el pasado nunca tuvo, ni soñó tener todo lo que tenia, y el fenómeno de “nuevo rico” nunca se le quito. Era un hombre de negocios que nunca fue a la universidad pero que si entendió desde muy joven que el mercado estaba en lo que la gente necesitaba; Sí las personas querían drogas, porque no vendérselas y a un buen precio.
Pero él en su sueño podía ver solo una cosa: la parte izquierda de la cama vacía. Esa cama que fue testigo de sendas manifestaciones de afecto y de encuentros sexuales, y que ahora yacía sola como abandonada por sus dueños.
 A pesar de su naturaleza vampira, el Cuervo nunca dejo de tener relaciones sexuales. Era algo que en parte lo conectaba con su humanidad tan deteriorada por su oficio y por sus antecedentes. El a pesar de ser un delincuente, un asesino y un comerciante de drogas había conectado su humanidad al afecto. El no tenia sexo con su novia, él le hacía el amor a ella con una completa entrega. Amaba a aquellos que lo amaban y en oportunidades tendía ser muy generoso, aspecto que contrastaba con ese hombre frio de negocios y de cuidado a los que muchos temían. El Cuervo  era un hombre que amaba, y que amaba demasiado. Solo por el Pelusas podía hacerse matar fácilmente, y por su mujer ... o la que había sido su mujer podía simplemente sacrificar su vida.
¿Valía la pena sacrificar su vida por una mujer que lo había abandonado por otro hombre?
“si lo valía”... Esa, una respuesta irracional  sin duda alguna era la que le rondaba la cabeza. Tal vez abandonar ese ideal amoroso era también simbólicamente abandonar la poca humanidad que le quedaba.
En el sueño camino por el cuarto tras acariciar las sabanas de su cama y salió al pasillo que conectaba con las otras habitaciones en búsqueda de ella, pero a pesar de que la llamaba no la encontraba. Fue entonces que vio su sombra y la siguió corriendo, y justo cuando está a menos de nada para tocarla todo se pone oscuro y el siente como esas sombras lo alejan de ella.
Esos sueños se repetían una y otra vez...
****
Abre los ojos y siente inmediatamente una pesadez en la cabeza, como quien solo quiere dormir. Miro la foto de aquella y la toco levemente sonriendo. En su cabeza solo él podía escuchar cómo le daba los buenos días. Cerró los ojos tratando de sentir su olor, pero el mismo se había ido.  Trato de levantarse de la cama pero sus movimientos eran lentos, era como si su cuerpo estuviera en contravía de la celeridad, cada vez más lento. Miro entonces la pared, trataba de sentarse frente a ella, y justo en ese momento un hombre que para él ya es conocido entra por la puerta.
Buenas noches señor Martin, como esta?
El cuervo trato de hacer un gesto vocal en respuesta pero no logro articular ningún sonido. El psiquiatra sonríe levemente.
-Veo que ya está mucho mejor. Dice el hombre al notar que por lo menos trato de conectarse con él. La misma enfermera entra en ese momento. ¿se ha tomado el medicamento?. Dice el médico a la mujer
-Sí señor, como usted estableció, aunque es un poco necio, me ha tocado paladearlo varias veces como un niño, a veces esta más centrado que otras, hoy está más lucido..
-Ya me di cuenta. Dice el hombre con una sonrisa mirando a su paciente. Señor Martín. En ese momento el cuervo mira alrededor como confundido. Está en la clínica.. lo recuerda?
El Cuervo mira confundido al hombre y muestra signos de ansiedad. Parecía que en ese momento lo había olvidado. En realidad llevaba 4 noches desde su ingreso, pero él no era muy consciente del tiempo  ni del espacio donde se encontraba. En realidad el psiquiatra todas las noches le hacia esa visita pero solo hoy era capaz de verlo más claramente.
-Sigue llorando cuando duerme?. Pregunta a la enfermera.
-Sí... aunque  las lagrimas  ya no son tantas como el primer día .
Señor Martín. Vuelve a mirarlo al rostro. Soy el doctor Marcus Linus, me recuerda?. En ese momento le toca la mano como tratando de conectarse con él.  El Cuervo llora en esos momentos y toca el rostro de la foto. El psiquiatra aprieta el brazo del cuervo y le dice de manera baja pero muy intima. Yo se que estas sufriendo, pero es mejor sacar ese sufrimiento que te está haciendo daño para que pueda recuperarse y seguir viviendo. Y en ese momento el Cuervo por fin lo mira a los ojos llorando. Su amigo el Pelusas llama todos los días y el quiere al igual que todos que usted se recupere, y para recuperarse lo primero que debemos tratar de hacer es comenzar a hablar. Su voz es clara pero empática. Porque si usted habla y me cuenta todo lo que le está sucediendo me es más fácil a mí ayudarlo. El Cuervo lo mira a los ojos y  mueve la quijada de manera afirmativa. Bien,  eso es bueno que me entienda.... para la próxima espero que me hable.
El doctor Linus es consciente que en estos casos no comienzan hablar de corrido hasta un tiempo después. Espera que su paciente gesticule algunas palabras o pequeñas frases, si lo hace será signo que está tratando de sacar ese dolor.
Hasta luego Martín. dice el psiquiatra dando media vuelta para salir de la habitación.
"Adiós.". Dice por primera vez el Cuervo de manera confusa.
El médico se devuelve levemente con una sonrisa. Estamos mejorando... siga así. Y sale de la habitación con una gran sonrisa mientras el Cuervo vuelve a mirar a la pared.