El helicóptero le causaba terror, no estaba dentro de los protocolos pero le permitieron subir para acompañar a su supuesta esposa. Miguel miraba a la señora un poco preocupado, había pasado por una batalla que pudo sin lugar a dudas matarlo, y esa mujer herida era una muestra simple de todos los que tuvieron que morir por el documento que guardaba en el maletín. “Ojala no muera” pensaba. Estaba inconsciente y con una herida sangrante en la cabeza , que le recordaba para su pesar, lo poco que se había alimentado en estos días de misión.
Pero otra preocupación parecía estar más cercana: el cielo. Pronto amanecería y el estaba e un helicóptero con las ventanas sin cubrir. Pronto la urbe dio la cara. La ciudad de Boston se veía hermosa desde la altura.
Su suerte lo acompañaba, aterrizarían rápidamente en el helipuerto.
Un brillo en el horizonte lo alertó y su rostro era un mapa del temor que sentía. Cuando llegaron al helipuerto un equipo de médicos esperaba la llegada de la paciente. Pero Miguel no podía seguir fingiendo que era un esposo preocupado, debía buscar refugio.
Mientras él hacía la actuación de seguir al personal médico giro repentinamente y vio una ventila. Concentro su sangre y como un relámpago de luz desapareció de los ojos humanos. Entró y tapó la rejilla que daba al techo del edificio y comenzó a resbalarse por el lugar. Sintió la vibración del teléfono, la cual no había parado desde que había comenzado la pesadilla. Paró de arrastrase y contestó: “ya lo llamo” colgó sin más.
No podía ponerse a conversar. Podía ser descubierto y meterse a un hospital por las ventilas no era exactamente legal.
Se escurrió tratando de no hacer ruido, a los pocos metros ve un orificio de ventilación que daba a una habitación. Se asoma, lo que ve es una especie de cuarto de trastos. El aseo del lugar denotaba descuido. Se arriesgaría, pensó.
Quitó la ventanilla y puso sus pies en el suelo. Sólo contaba con la linterna del celular pues estaba muy oscuro. Debía tener cuidado, sillas dañadas, muebles en desuso, equipos médicos dañados y mucho mugre. Lo primero que hizo fue ir hacia la puerta y bloquearla por dentro con una palanca, eso evitaría que los humanos entraran, luego en silencio camino por el lugar. En una esquina había una cama desvencijada de hospital, con un colchón en pésimo estado.
Halo el colchón hacía el suelo, y se acostó encima de este. Para su sorpresa había una toma de electricidad que le permitió poner a cargar su celular.
Se quedo en silencio por unos segundos. Miro su pierna y a pesar de que sentía algo de dolor, no parecía tener una herida asociada a la lesión que le propinaron, lo mismo con su pecho. El cuchillo ni siquiera había cortado la tela.
Miro el teléfono móvil y decide “por fin” devolver la llamada.
“¿Estás bien?, ¿Vos dónde estás?, ¿en Boston?, ¿¿¿Mierda en un hospital???, ¿Cuál esposa?, ¡!demonios!!, no puedo creer esto, ¿estás herido?...he Ave María vos me vas a escuchar, ahí estas pintado (procede regaño de quince minutos sobre su irresponsabilidad y fanatismo), ¿Vos seguro estás bien?, (nuevo regaño un poco más corto que es frenado de repente), ehh parce el regente quiere hablar con vos... luego te llamo”
Miguel notaba que su hermano estaba muy ansioso, tanto que decidió no contrariarle. El regente habló con él de manera calma. Le pidió que le diera un informe verbal de lo que había ocurrido antes de los hechos, aspecto que para él era de suma importancia. Básicamente el líder se centró en los antecedentes y en las soluciones, le dio algunas indicaciones y le deseo buen descanso.
Hoy a la noche sería una nueva oportunidad, mientras tanto el sol lo invitaba a dormir y a rogar que ningún humano lo descubriera.
****
Mientras tanto en la capilla de los Ángeles un Diego preocupado miraba su móvil con frustración. Las noticias en los noticiarios no eran positivas.
“Un incendio fuera de control, 100 personas muertas y más por confirmar, miles de heridos”, el evento estaba teniendo igual atención que un atentado terrorista, y los medios lo apuntaban como tal. Los humanos en Washington D.C habían sufrido por culpa de esto, pero como Diego sabía ellos nunca conocerían la realidad del asunto.
Después de que el regente y él hablaran con Miguel pudieron tener claridad sobre lo ocurrido antes del ataque. Miguel lo comentó de manera clara, luego de su “aventura insultando al presidente de los Estados Unidos”, durmió en un hotel local sin novedad alguna. Se dirigió una vez llegada la noche a la capilla de Washington en taxi, entró al recinto y el regente firmó la carta. Miguel describe haber sentido un ambiente extraño dentro de la capilla, no por parte del regente sino por una sensación extraña que lo acompaño. Una vez hubo salido del lugar rentó otro vehículo y tomó una vía para salir de la ciudad, cuando de repente siente una gran fuerza que lo aplasta dentro del auto y lanza el vehículo a una estación de gasolina. Se ven afectados varios vehículos entre ellos un contenedor de combustible. El fuego que envolvía el golpe solo le dejo unos segundos para salir del carro y correr antes de que la estación estallara afectando varios edificios vecinos. Pronto el humo y la confusión reinarían en el lugar.
Ya era de día pero el regente Dieter miraba el noticiero en silencio. Lo apaga y observa a Diego quien estaba sentado en su oficina como un zombie.
- ¿está seguro que era una mantícora?
- Seguro, o por lo menos en apariencia señor. Se toca la cabeza. Nada de esto tiene sentido... nada. Primero que todo está esa criatura, que por lo que se debería lanzar veneno, no fuego, y segundo, las personas que vi en el ataque incluyendo al sujeto que alcanzó atacar a Miguel no eran vampiros, sí lo fueran huirían como lo hizo Miguel. No comprendo cómo no salió lastimado... yo pensé que lo matarían.
(manifiesta un poco de frustración golpeando el brazo de la silla) ¡Ese idiota!, sí no se hubiera puesto a gritar en la casa blanca seguro no lo interceptan.
- Diego lamento contrariarte, pero no creo que eso haya sido de importancia. Lo mira mientras se sienta. A Miguel le reconocieron en la capilla de Washington algún traidor que seguramente filtro la información.
La estupidez de Miguel en la Casa Blanca no tuvo nada que ver con ese evento. El traje que tiene le da ciertas ventajas, una de ellas, para su fortuna es que degrada las grabaciones haciéndolo difícil de reconocer. Miguel solo aprovecho esa característica para cumplir uno de sus sueños anarquistas, prueba de eso es que no lo atacaron en el día sino en la noche justo después de haber ido a la capilla de Washington.
Cruce los dedos para que no sucediera nada, pero sabía que esa ciudad y los estados que la rodean son peligrosos, ten en cuenta que en una ciudad del estado de Pensilvania se encuentra Oren como regente, es más aún ahora que Miguel esta en Boston está en peligro. Espero que los enemigos lo estén buscando aún en la capital y no se hayan dado cuenta de su brillante escape.
Y sí no se ha hecho daño grave en parte ha sido por su excelencia como combatiente y por el traje. Recuerda que mientras estabas en el hospital visitando a Rowan y curándote se realizó un ritual potente que duro tres días y medio, y donde participaron poderosos colegas. Ese traje es la clave para que Miguel continúe vivo, pero no es impenetrable. Es por eso que las habilidades de lucha le dan ese plus que es necesario. (Diego lo escuchaba con atención pero su rostro aún no salía de su estupor)...¿en que estas pensando?
- Yo sólo no puedo quitarme de la mente la imagen del monstruo, y el poder que demostraba. Yo vi posiblemente cosas que Miguel no notó, vi como con su cola partía edificios en dos, repartía caos, mataba personas...
No puedo dejar de pensar que una criatura así es demasiado para la circunstancia, demasiado para combatir a un solo hombre, exageradamente cruel para con el resto de los seres.
No sé porque pienso que detrás de ese ataque hay algo más podrido y que Miguel solo fue la excusa para ese ataque de violencia.
(mira al regente)
Señor a pesar de que es de Día, estudiare y leeré toda la noche sobre el tema, y posible mañana logre sacar una conclusión. Sí logro averiguar cómo matar a ese bicho, posiblemente Miguel pueda saber cómo combatirlo.
- Yo haré lo mismo por mi parte, aunque Diego, por todo lo que implica esa carta, exagerado no me parece, aunque posible ese monstruo solo sea una de las cosas que se despertaran sí los traidores logran su objetivo.
- Creo que es mejor que Miguel salga de Boston lo más rápido posible..
- Desafortunadamente apreciado Doctor Garcia, Boston es uno de los lugares que no puede omitir, debe recoger una firma que es de gran importancia.
****
Despertó antes del amanecer, emocionalmente se sentía terrible. Ya entendía porque Diego se puso furioso cuando se enteró de que el sería el emisario. Pero no podía dar a conocer su debilidad, posible Diego tenía razón y no debió gritar al frente de la casa blanca, era un idiota. Siempre lo hacía, no podía controlar su maldito defecto.
Miro el móvil y encontró un mensaje de texto del jefe. Llamó al regente y este le contestó con su usual tranquilidad, se había cambiado el lugar del siguiente encuentro.
Sacó las armas que tenía, las cargo, y las organizo dentro del traje. Era curioso, esa tela no se manchaba a pesar de que había dormido encima de un colchón lleno de polvo. Parecía protagonista de película que no se despeinaba.
Ya es hora de salir de ese lugar, mientras pensaba como lo haría, decidió hacer una ultima llamada.
“Buenas paisita, eh yo sé, si... si..... que siii..., hermano eh.... yo a buste lo quiero mucho, y quero que bustesito esté bien... no, no me estoy despidiendo, no, no estoy llorando, ¿y buste porqué llora?... mentiroso... ¿le manda un mensaje a mi japonesa?, ¿cómo diciendo qué?, pos diciéndole que luego le escribo que no puedo llamarla, recuerde la japo, no la coreana que esa me mando a comer lo que usted ya sabe, eh... bueno... yo me voy ya, sí... espero su llamada, ¿qué sobre ese perro –escorpión?, ¿cómo que no era perro?, pos tenía cara de perro... ah bueno, me voy...ehh chaos”
Bueno, ya se había despedido, sí moría sólo esperaba que Diego lo superara.
Se levantó miro el rostro en un espejo roto, se limpio las lagrimas de sangre. Desatascó la puerta y abrió la misma desde adentro. Bajo unas escaleras y se asomó al pasillo. Estaba en el área de hospitalización. Se robo una bata de médico y se la puso para caminar por el lugar y mientras lo hacía sentía un hambre tremenda. ¿y sí mataba a alguien?, se había prometido no volver hacerlo, sabía que su alma ya estaba condenada, pero no por eso quería hundirse más. Se asomó a una habitación, había un hombre obeso dormido. “este debe tener mucha sangre”. Cerró la puerta y se alimentó controlándose.
Luego de salir de la habitación notó que por muy gordo que estuviera el sujeto, solo había llenado un poco de su hambre. No iba a matarlo. ¿Qué iba hacer?
Llevaba años bebiendo de lo seguro, de vitae empaquetada.
Su angustia le hizo llamar al regente y comentarle. Pensó que el sujeto le iba a decir que ese no era problema de él, pero Dieter le dijo que cumpliera con su cita y que le mandaría alimento.
Miguel agració lo poco que pudo sacarle al gordo, y salió del hospital haciéndose pasar por médico.
Salió directo a tomar un taxi, la orden era total puntualidad en el lugar elegido. Un bar en el centro de Boston.
Llego antes de la cita se sentó en una mesa, para disimular pidió una cerveza para beber y para su sorpresa el mesero le trajo vino tinto y una copa grande, cuando abrió la botella el notó que el olor era de sangre caliente. El mesero le pico un ojo, y le sirvió. Miguel se bebió la sangre inmediatamente, disfruto esta botella como quien disfruta un vaso de agua en el desierto. Dieter “era más afectivo que el efectivo”, pensó. Poco a poco su hambre se estaba calmando. El mesero se acerca y le da una nota. “Tercer piso, golpear cinco veces”
Miguel se levanta y sube las escaleras.
****
“Manticora, también llamada devoradora de hombres, cabeza humana, y barba extensa, cola de escorpión, cuerpo de leon, pueden tener o no alas”
Diego relee eso por cuarta vez y compara la figura a lo que había visto. No entendía porque Miguel decía que era un perro.
“La criatura era usada para custodiar templos sagrados persas. Se dio a conocer por Ctesias, un médico griego en la corte del rey Artajerjes II en el siglo IV antes de Cristo, en su obra Indika ('Historia de la India'), desaparecida en la antigüedad. Cuando tiene necesidad de comer ataca a sus víctimas mediante un golpe de cola. Una vez debilitadas, son atrapadas por las afiladas garras de la mantícora, que intentará siempre permanecer en el aire para recibir los mínimos daños. Con su cola disparaba espinas que eran lanzada a sus víctimas; además, su boca estaba conformada por tres hileras de dientes como un tiburón. Estas criaturas abarcan territorios muy extensos, de unos 50 kilómetros. Se emparejan de por vida, y cuidan de su descendencia. Los cachorros no tienen alas”.
Diego se queda pensativo y continuo leyendo.
“Las mantícoras son seres malvados que a menudo se asocian con otros seres perversos, para obtener una mutua protección. Fueron conocidas hasta la edad media, momento en el cual no se volvió a tener paradero de las mismas.
Se dice que existen bosques o lugares sagrados donde los magos custodian todas las criaturas. Existe la versión no comprobada que tzismisce orientales crearon a la manticora para proteger sus castillos, en una acción muy parecida a lo ocurrido con las gárgolas, sin embargo, existen documentos que determinan la rebeldía de este ser frente a sus amos. Motivo por el cual se considera su desaparición..”
Diego siguió leyendo sobre las presunciones del autor frente a las criatura, pero no queda satisfecho, no por lo que dice sino por lo que no dice.
Se levanta nuevamente y se lleva su teléfono. La última conversación con Miguel o había puesto nervioso. Camina hacia la oficina del regente, cuando ingresa, encuentra al líder con un mapa enorme en su escritorio.
- ¿algo nuevo?
- No mucho en realidad, la información que existe en los libros es muy pobre en mi concepto, básicamente existen montones de cosas que no concuerdan, pero otras que realmente parecen interesantes.
Según la lectura, ese monstruo enorme es posible que no sea aún adulto. Lo que deja entrever que ha comenzado una especie de cría de esas cosas. Por otra parte lo que yo vi no concuerda completamente con la fisonomía de la criatura, de los 12 libros que lei todos tienen distintas descripciones, todos concuerdan que es una criatura venenosa, cuyas garras son mortales, y que su actitud es tan peligrosa que se les llama devoradores de hombres.
No hay nada que diga que disparan fuego, o sustancia inflamable como los antiguos dragones. No hay referencia de ese particular.
Cómo es de suponer la asocian a los tzimisce como todas las criaturas de la india y Persia.
En realidad lo que estoy pensando es que nos encontramos ante una criatura nueva, no existe descripción de cómo darle muerte, lo cual me deja totalmente desmotivado.
El regente le pone atención pero esta a la vez pendiente del mapa.
- Bueno supongo que esa conclusión nos deja varias cosas claras, entre ellas que los tzimisce están involucrados en el asunto, lo cual no es sorpresa, Oren se está asociando con esas basuras. Diego nunca había oído hablar al regente de forma tan despectiva. Otra conclusión que podemos sacar, y siendo lógicos es que esta criatura ha sido reformada para matar vampiros y no humanos, el fuego es un aspecto crucial en este aspecto, eso nos explicaría el porqué quienes custodiaban al monstruo eran humanos, ya sean ghouls, o podrían ser magos mortales, aunque esta última hipótesis sería muy rara...
- Estoy de acuerdo con usted, esas conclusiones concuerdan con lo que he pensado. Pero añadiría algo más, pensaría que el ataque en Washington también tiene una relación política interna con la situación del Eliseo local, lo mira, El Sabbat será culpado de esa eventualidad, y como es bien sabido ocultaran el incidente hablando de terrorismo y culpando a los árabes, pero me atrevería a decir, que esto viene de parte de algunos de la camarilla, Miguel fue la excusa perfecta para sacar a relucir ese monstruo. Ese bicho fue una advertencia no solo a la sociedad vampírica sino al país. La gravedad de las palabras de Diego es compartida por el regente. Y lo peor, es que no se sabe aún como matarlo.
****
Miguel sube las escaleras del viejo edificio y llega al tercer piso, solo existe una puerta. Golpea cinco veces, abre la puerta una mujer quien le indica sin palabras que la siga. El otro cuarto se transforma en un lugar lleno de lujo y luz y en una mesa de la más fina caoba lo esperan tres personas, entre ellas la que mas resalta es una mujer en extremo bella que está al frente. Las gafas de Miguel muestran una terrible luz que sale de esa mujer, un vampiro antiguo, muy poderoso.
El se acerca a la mesa de manera solemne y deja la valija encima de la mesa.
La mujer se le queda mirando mientras el tres-se se para al lado sin mirar a los ojos.
- Interesante de por sí, dice la mujer, un trabajo esplendido han hecho contigo. Le dice de manera impersonal, pero podría jurar que tremere no eres.
Miguel no responde a la pregunta de manera directa.
- Sólo soy un mensajero señora.
- Seguro. Dice la mujer con superioridad mientras abre el cofre. Confío que Xavier no se equivoque, esta firma puede ser un gran acierto o una gran equivocación. La mujer firma en la primera hoja al lado de Xavier de Cincao. Lo ocurrido ayer me hace pensar que la duda es razonable, aunque esta solución pudo ser más directa, aunque sí quieren jugar... Mira a un hombre a su lado derecho indicándole que es su turno. Gustave...
- Gracias mi señora Meerlinda. Dice el señor, para Miguel el nombre de la mujer no significaba nada.
Luego de ese hombre, firmo el tercero en silencio. Existía cierta pompa en el asunto, todos le hacían honor a la mujer. Ya entendía porque el regente Dieter le había recomendado esa cita, por cosas de la vida, esa mujer no se comprometió atenderlo en la capilla, algo pasaba...
Miguel recoge con el protocolo el documento y lo pone en la valija. Las personas se levantan de la mesa y caminan hacia otra puerta.
Tras despedirse apropiadamente y ver que los individuos abandonan el lugar camina hacia la puerta por donde entró. La voz de la mujer suena a su espalda.
- Brujah.
Miguel para en seco, su sangre se hela y voltea a ver a la mujer.
- No se preocupe, su secreto estará bien guardado. Dice Meerlinda con un tono de superioridad.
El mensajero camina hacia la puerta, y baja las escaleras con desconfianza. Tiene miedo. El mesero lo espera en la escalera, le entrega un paquete con tres botellas de “vino” y un sobre. Miguel da las gracias.
En el sobre había las llaves de un auto cuyo llavero tenía la dirección del parqueadero al lado del bar. Miguel se dirige como un zombie asustado y pulsa la alarma del carro, inmediatamente sabe de qué vehículo se trata, enciende el vehículo y comienza a coincidir por las calles con mucha paranoia. Llama al regente Dieter.
- Señor creo que me descubrieron. Procede a contarle todo lo sucedido con la mujer de manera ansiosa mientras el regente no parece alarmado.
- No te preocupes Miguel, me hubiera sorprendido si no se hubiera enterado, sigue tu camino y no te preocupes por esto.
jueves, 28 de junio de 2012
martes, 26 de junio de 2012
Camino de sangre y muerte (parte 3)
Miguel solo veía como las calles se acercaban mientras el
rápidamente trataba de esquivar las bolas de fuego. Hay mucho humo, y siente un ligero dolor, no podía creer lo que
acababa de suceder.
Parecía ser que su momento perfecto de anarquía y entusiasmo por cumplir uno de sus bizarros
sueños fue opacado por ese momento. Esa noche había tenido que correr mucho, primero por los policías,
y ahora de quien sea lo esté persiguiendo....
Miguel mira a los
que los persiguen sin dejar de correr, el humo dificulta el asunto, pero son
varios.
“Miguel corre, parce
corre”. Escucha la orden telepática de Diego.
Apretó la valija hacia él. Rápidamente se adelanta a través del humo con velocidad,
el fuego casi toca su cuerpo, Miguel trata de no tener un ataque de pánico,
sólo corre, el calor lo abraza de repente, y un estallido lo hace volar por el
aire y caer de manera dramática en una esquina en llamas.
El temor casi lo domina, el fuego lo envuelve, se levanta
aturdido y sale del fuego de manera instintiva.
En ese momento siente un bajón emocional, y no es de él.
Quisiera mandar un mensaje pero no puede.
Abre los ojos sorprendido. ¿qué demonios es eso?, se
pregunta mientras corre torpemente eludiendo otro ataque de fuego.
No lo puede ver muy bien, pero lo poco da la impresión de
ser la mezcla de un perro con un escorpión, cuya cola produce los estallidos.
El resto son figuras humanas, o en
apariencia.
Corre, abrazando el maletín. Sus pasos muestran para su
sorpresa que no se ha quemado. No lo entiende y no quiere entenderlo, no es
momento de pensar en pequeñeces.
Ese maletín era más importante que su vida, pero eso no era
lo que lo hacía correr, ese maletín era importante para su hermano.
Pronto nota que el humo se está dispersando, está saliendo
del incendio. Debe salir....debe hacerlo.
“por favor no...”
Escucha nuevamente en su mente.
“Estoy bien”,
responde a nivel mental con la esperanza
de que le llegue el mensaje, pronto ve una pared de ladrillo y Miguel se
concentra, salta utilizando su potencia como si fuera un saltamontes y se
cuelga de la baranda de una terraza. Cuando está a punto de saltar otra vez una
cadena se enrosca en su pie. “Mierda” dice mientras siente que lo halan, el
hace un esfuerzo por no caer, se aferra a una barra de metal y haciendo un
movimiento logra tomar un extremo de la cadena. Está en una postura anatómicamente
incomoda, cierra los ojos y hala, sea lo que sea lo ha atrapado se lo llevara
consigo.
La tensión en la cadena disminuye y al lado de él cae un
hombre que se estrella en la pared. El hombre es rápido usa celeridad para
atajarlo con una gran cuchillo. Un rugido extremese el lugar en ese mismo
instante, todo vibra.
Miguel no tiene
tiempo de pensar en la criatura, el sujeto
de la cadena le apuñala en el pecho sin
embargo ese ataque solo le da una oportunidad a él de defenderse, descargándole
varios disparos en su pecho, su ataque parece
ser más efectivo que el de su contrincante, lo golpea de manera torpe pues la
cadena le restringe el movimiento. El temblor se incrementa y su corazón se hela:
“ la criatura monstruosa se acerca. ¡debe salir de ahí!”. Los rugidos son
aterradores.
Utiliza su celeridad. Saca un cuchillo militar y de manera
más precisa entierra el cuchillo en el
cuello del sujeto, aprovechando su confusión empuja a su contrincante hacia el vacio.
Aún está amarrado a él, pero Miguel es consciente que debe salir de ahí. Salta
hacia el techo de la casa utilizando
toda su fuerza y pesar del tirón que
siente, su cuerpo avanza hacia adelante
haciendo en el enemigo en un efecto de látigo se estrelle contra el muro.
Asustado se quita la cadena de su pie, y siente como se desprende el peso muerto de su
agresor.
El gruñido se escucha más fuerte. Consciente de que esa “cosa”
está cerca corre y salta de techo en techo con el quejido del monstruo como eco.
*****
- ¿Diego?, pregunta despacio como un murmullo, ¿Diego?
Los ojos castaños del hombre se abren inyectados en sangre.
Había perdido contacto con la realidad y
había observado como un televidente unos instantes del ataque a Miguel.
El regente Dieter estaba al lado de él, en una sala cerrada.
Diego no respondió nada. Se llevó las manos a la cabeza y
ocultó su expresión emocional al regente. Temblaba como una hoja, había sido terroríficamente
real.
-
Una manticora. Murmura.. có co mo demonios...
-
¿De qué
hablas Diego?
Sin embargo él no podía hablar mucho. Le temblaban las manos
y apretaba los puños.
-
No.... no puede ser.
*****
Un gran salto hacia el vacio y una caída seca visualizó en
Miguel un callejón oscuro, que estaba lleno de humo leve. Vio como varias
personas pasaban cerca y sin dudarlo, corrió para mezclarse entre la gente. Una
gran calle principal se abrió ante sus ojos. Las personas caminaban con rostros
de terror, muchas lloraban, había varios carros de bomberos y patrullas de policía.
Miguel simplemente caminó entre la gente
mirando a su espalda. Debía salir de ahí, pero ¿cómo?.
Una ambulancia estaba
metiendo en una camilla a una mujer inconsciente. Miguel pensó de manera rápida.
-
¿Puedo ir
con ella?, soy su esposo. Le manifestó al paramédico.
Entró a la ambulancia
y se sentó al lado del profesional tras cerrarse las puertas. Sabía que debía
hacer un buen papel, así que tomó la mano de la mujer y cerró los ojos. “Señor ayúdala a curar, y perdóname por esto”
En diez minutos llegaron al hospital. Los paramédicos se
bajaron con la mujer, y él se dio cuenta que era su oportunidad de huir. Su
teléfono sonó, pero no contestaría hasta que estuviera seguro. ¡Debía salir del
estado!.
Un paramédico lo llama
y le dice: “Señor van a trasladar a su esposa a Boston en helicóptero, este
hospital está lleno”
-
¿puedo ir
con ella? Dice de manera suplicante. “es
lo único que tengo”
jueves, 14 de junio de 2012
Camino de sangre y muerte (parte 2)
La carreteras solitarias esconden soledad dentro de la gran
planicie de pavimento norteamericano. Caminar, correr, entregar, recoger, y
luego volar a tierras más peligrosas.
No sabía sí era noble luchar por una causa ajena, pero ahora
era su lucha, a pesar de no entender nada tampoco podía dejar de hacerlo.
No sabía o no tenía idea en el problema que se había metido.
En el auto alquilado manejo durante la larga noche, cruzó
Nuevo México y entró a Oklahoma a una
hora de amanecer. Durmió encerrado en un closet durante el día evitando el sol,
y despertó nuevamente adolorido del cuello. Una llamada del regente Dieter
inicio su faena.
“Todo bien”. Puso
atención a lo que tenía que decir. “sí
señor”
Miguel solo respondía
de manera automática como un mercenario. La noche de ayer mientras manejaba por
la interestatal recibió una llamada del regente preguntándole sí estaba bien,
pero su tono era algo extraño y hoy a
pesar de su reacción apagada se había enterado del motivo: el último hombre que
firmó había muerto. Mientras escuchaba las explicaciones comenzó a cargar su arma, estaba él solo, y
sí trataban de matarlo se llevaría a varios por delante.
El traje tenía algo que lo hacía sentir seguro. Era como sí
le ayudara a pensar con cabeza fría. Tras colgar saco el mapa. Tenía que seguir
su camino, aunque este en cierto sentido carecía de algún aspecto lógico. Pero
tenía que seguir el plan del jefe de Diego.
Se arreglo el traje,
curiosamente no se había arrugado a pesar de dormir en un armario. Salió
rápidamente del lugar manejando por la carretera hasta que llego a Oklahoma
City.
Edificios tradicionales se veían a lado y lado de su ruta.
Entró al sector de negocios donde las torres del Skirvin Hotel se veían. Estaba
muy cerca.
La ciudad era tranquila era pequeña en comparación a los
Ángeles. Parqueo en un sector público
dejando las llaves dentro del vehículo.
Comenzó a caminar por un sector lleno de hombres con traje y mujeres
elegantes. Miro su reflejo en una de las vidrieras de los almacenes caros, y
por primera vez tuvo una sensación de sentirse “elegante”, por un instante
disfrutó pensar que vivía como alguien con dinero. Levantó el mentón y caminó
orgulloso hacia un edificio de
arquitectura inglesa su traje no lo hacían ver diferente a los demás.
Mientras andaba sintió una reacción en el traje. Esa
sensación de mágica que había sentido antes al lado de Diego la sentía ahora
pero en el mismo. Sus lentes oscuros se iluminaron y mostraban con más claridad
la entrada del edificio. Un hombre le abrió la puerta y se encontró en la
especie de recibidor de un hotel caro.
Nadie lo miraba extraño a pesar de qué Diego sabía el lugar
donde se encontraba.
-
¿se le
ofrece algo señor?
-
Sí, tengo
una cita con la señora Brennan. Y le muestra una tarjeta.
El hombre mira la tarjeta y no hace preguntas. Miguel nota
que el hombre parece reconocer el mensaje, sus ojos se iluminan y le pide que
lo siga.
Cuando se abre la puerta Miguel observa un nuevo salón y
reconoce ahora donde se encuentra.
Símbolos que Diego le explico eran runas,
cubren las paredes. Signos místicos y cuadros que al parecer eran comunes en todas las
capillas. Mientras seguía al criado de manera marcial no pudo dejar de notar
que las gafas oscuras mostraban a ciertas personas de color más brillante. Era
la diferencia entre los magos y los humanos. Pero nadie, nuevamente parecía ver
nada raro en él. Era un brujah, no un mago, pero ninguno lo notaba.
El criado le abre una puerta y le indica con una venia que
pase y es ahí donde se encuentra con una mujer, regente del lugar quien firma y
deja su gota de sangre.
Sale del edificio con total anonimato y toma un taxi al
frente del edificio dejando abandonado el auto en el parqueadero.
Sale de la ciudad alquilando otro vehículo, y en unas horas
llega a Little Rock , Arkanzas, donde realiza la misma operación. Esta vez la
capilla no era tan bonita por fuera pero mantenía casi los mismos contenidos
por dentro, que aunque con distinta decoración, parecían ser muy similares.
“estos tremere son
unos aburridos”. Piensa Miguel mientras camina por los pasillos
El asunto en dicha capilla se repite, un hombre con cara de
pocos amigos firma el documento y le hace una señal displicente para que se
marche.
“no sé cómo me aguanto
esta mierda”
Pensaba con disgusto Miguel. Para peor, tras pasar otra
noche en algún hotel rural le toco parar en la capilla en Fort Smith a una hora de ahí donde
el regente también fue brusco y trató mala su criado de origen latino.
Miguel trataba de no mostrar su disgusto pero la sangre le
ardía de la rabia. “malditos gringos de
porquería, sistema enfermo capitalista, magos hijos de puta... a uno lo ven
latino lo vienen a joder, el sistema tremere es un reinado de imperialistas y
negreros”
Para Miguel, esas actitudes eran gasolina para su incendio
interior. Su malestar lo invadía poco a poco, se repetía mentalmente lo mucho
que odiaba ese país. Mientras pensaba, conducía por la interestatal, y en
ese instante le suena el teléfono móvil.
-
Toy bien.
Contesta como un golpe hacia la persona
que lo llamaba
-
Ehh ave María, ¿y ahora vos porque te pasa?,
deja ese mal genio hombre.
-
¡Estoy
harto de los gran malparidos gringos
de mierda!, capitalistas hijuep...
Diego desde su cuarto en los Ángeles se sorprende de la
cantidad de groserías que dice Miguel en una frase y mira el teléfono como
pensando ¿se enloqueció?. Miguel solía ser muy correcto, pero Diego sabía que
en ciertos temas, asociados a política y fibras sociales le hacían salir todo
un diccionario de malas palabras.
-
Calmate tres-se me haces el favor.
Dice en tono de autoridad sin acentos. Ah carajo, vos no eres un verdulero pa
hablar así. Dice Diego sorprendido y algo alarmado. ¿vos
estas manejando?. Se lo supuso pues escucho un pito de un
automóvil, cuidadito se estrella por andar
enrabonado por la carretera, eh Ave María...Cambia el tono de voz a uno
menos regañon quería evitar un accidente, ¿y cómo va todo?
-
Bien de
momento. Dice Miguel conteniéndose.
“Aguantándome a sus patrones”
-
Miguel... dice en tono cariñoso...
vos sabes que no ganas nada poniéndote
bravo, yo a vos ya te había explicado cómo era la situación, son gente complicada,
vos sólo cuídate, es lo único que me importa, que salgas bien de esto...
-
El
problema está. Dice un poco salido de tema. En esta cultura gringa desde el
presidente monárquico hasta los que le cuidan el culo. Murmura resentido y
cambia de tema. Y sí yo me cuido, no se
preocupe por este ñero. cambia el
tono. ¿cómo sigue?
-
Ehh bien. Contesta con poca
seguridad. Lo mismo desde la última vez que hablamos.
Esa “última vez” fue hace tres horas. El nerviosismo y la
inseguridad lo hacían llamar de manera seguida, se sentía muy nervioso. Miguel
ya había evidenciado que Diego no se encontraba del todo bien, hasta que le
sugirió que disolviera uno de los ansiolíticos que le recetó el psiquiatra en
sangre, a pesar de que Diego no le comentó lo sucedido con Rebeca sentía que
Miguel ya lo sabía.
El tres-se le pide a Diego que trate de descansar, que no
quiere que se enferme. Frase que desde hace un tiempo se había vuelto común en
la conversación de ambos. Diego estaba a un paso de una crisis nerviosa, signo
de eso era su actuar errático.
La conversación se termina cuando Miguel observa su destino.
Unas luces eléctricas de gran potencia
iluminaban el cielo. Saca un papel con la palabra Washington D.C, y
suspira de manera ronca. Odiaba los aviones.
****
Era una nueva noche, Diego se levantó nervioso aspecto que
no era nuevo. Pensó en llamar a Miguel pero pensó que no sería conveniente,
esperaría un poco. Trabajó en sus informes por unas horas, hasta que sintió
algo de hambre. Baja las escaleras de la capilla y llega al banco de sangre
dispuesto a beber. Eran aproximadamente
las 9 de la noche y como es usual a esa hora había varios del clan viendo las
noticias en la T.V. Se sentó en una mesa en silencio mientras bebía de su vaso.
El regente entró en silencio y se sentó al lado de él.
Noticias normales, situaciones políticas, indicadores
económicos, y resumen de las jornadas deportivas.
Una señal de que el noticiero estaba por terminar era
observar la sección de farándula y cosas curiosas.
Una mujer muy hermosa presenta la sección:
“Otra vez nuestra
sección “de todo un poco”, el día de ayer en la madrugada un evento gracioso y
misterioso sucedió al frente de la casa blanca justo antes de amanecer. Un
hombre misterioso logró saltarse la
seguridad e ingresar a la calle cerrada situarse al frente de la puerta de la
casa blanca, y una vez ahí le gritó un mensaje al presidente. (La imagen del hombre era pésima, pero el sonido era
bueno. El grito que se escuchó claramente)
¡PRESIDENTE CAPITALISTA
DE PORQUERIA, PIENSE MAS EN LOS POBRES Y MENOS EN AGRANDAR SU IMPERIO!”
Diego abre la boca
sorprendido, reconocía esa voz. Mira levemente a su derecha y el regente lo
mira fijamente. Mantiene por unos eternos segundos la mirada con su líder mientras
la noticia transcurre normalmente.
“Estos eventos ya habían
ocurrido en la casa blanca, pero esta es la primera vez que la policía no lo han podido capturar al sospechoso.
Curiosamente y para beneficio del hombre las cámaras no muestran con claridad
su rostro. Muchos estadounidenses han manifestado simpatía hacia este pensador
y han formado un grupo en facebook llamado “Yo también opino que la política
del presidente es una porquería”.
En otras noticias un
cerdo en Arkansas...”
Diego preocupado le dice al regente en tono de murmullo: “No debe ser él señor” aunque
mentalmente se decía “Es él, demonios, es
él”, ¿ayer?, ¿en qué momento hizo eso?.
El regente Dieter no responde nada aunque esta serio. Diego
se levanta de la silla evitando el
vergonzoso momento y se sienta en una salilla posterior sacando su celular y
marcándole a Miguel. “!qué demonios le
estaba pasando!”, ¿por qué siempre debía hacer ese tipo de cosas?”
Espera y espera, pero su amigo no responde.
Se asoma levemente al salón donde estaba el regente y de
repente se paraliza, el presentador principal sale en escena.
“Atención, noticia de
última hora. Una explosión ha sacudido el noreste de Washington D.C en el
sector de Florida Ave con Truxton, una estación de servicio de la Esso estalló
en llamas al parecer varios vehículos están implicados. Los bomberos ya están
en el sector donde una gran capa de humo toxico que impide las acciones de
rescate (muestran unas imágenes impactantes). Según nos informan hay un bus
atrapado y algunos vehículos, no se sabe sí ha muerto alguien en este acontecimiento,
nuestro enviado Bill Homes está en el sitio en directo para ampliar la noticia”
Diego sintió que sus piernas perdían fuerza y una sensación
en todo su cuerpo le hizo saber que Miguel estaba relacionado con ese suceso.
Cerró los ojos, podía sentir el miedo de su amigo.
Tres-se corre, corre
parce... corre... escapa...tu puedes, comenzó a pensar Diego quien estaba a
punto de colapsar.
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