jueves, 28 de junio de 2012

Camino de Sangre y muerte (parte 4)

El helicóptero le causaba terror, no estaba dentro de los protocolos pero le permitieron subir para acompañar a su supuesta esposa. Miguel miraba a la señora un poco preocupado, había pasado por una batalla que pudo sin lugar a dudas matarlo, y esa mujer herida era una muestra simple de todos los que tuvieron que morir por el documento que guardaba en el maletín. “Ojala no muera” pensaba. Estaba inconsciente y con una herida sangrante en la cabeza , que le recordaba para su pesar, lo poco que se había alimentado en estos días de misión.

Pero otra preocupación parecía estar más cercana: el cielo. Pronto amanecería y el estaba e un helicóptero con las ventanas sin cubrir. Pronto la urbe dio la cara. La ciudad de Boston se veía  hermosa desde la altura.

Su suerte lo acompañaba, aterrizarían  rápidamente en el helipuerto.

Un brillo en el horizonte lo alertó y su rostro era un mapa del temor que sentía. Cuando llegaron al helipuerto un equipo de médicos  esperaba la llegada de la paciente. Pero Miguel no podía seguir fingiendo que era un esposo preocupado, debía buscar refugio.

Mientras él hacía la actuación de seguir al personal médico  giro repentinamente y vio una ventila. Concentro su sangre y como un  relámpago de luz desapareció de los ojos humanos. Entró y tapó la rejilla que daba  al techo del edificio y comenzó a resbalarse por el lugar. Sintió la vibración del teléfono, la cual no había parado desde que había comenzado la pesadilla. Paró de arrastrase  y contestó:  “ya lo llamo” colgó sin más.

No podía ponerse a conversar. Podía ser descubierto y meterse a un hospital por las ventilas no era exactamente legal.

Se escurrió tratando de no hacer ruido, a los pocos metros ve un orificio de ventilación que daba a una habitación. Se asoma, lo que ve es una especie de cuarto de trastos. El aseo del lugar denotaba descuido.  Se arriesgaría, pensó.

Quitó la ventanilla y puso sus pies en el suelo. Sólo contaba con la linterna del celular pues estaba muy oscuro. Debía tener cuidado, sillas dañadas, muebles en desuso, equipos médicos dañados y mucho mugre. Lo primero que hizo fue ir hacia la puerta y bloquearla por dentro con una palanca, eso evitaría que los humanos entraran, luego en silencio camino por el lugar. En una esquina había una cama desvencijada de hospital, con un colchón en pésimo estado.

Halo el colchón hacía el suelo, y se acostó encima de este. Para su sorpresa había una toma de electricidad que le permitió poner a cargar su celular.

Se quedo en silencio por unos segundos. Miro  su pierna y a pesar de que sentía algo de dolor, no parecía tener una herida asociada a la lesión que le propinaron, lo mismo con su pecho. El cuchillo ni siquiera había cortado la tela.

Miro el teléfono móvil y decide “por fin” devolver la llamada.

“¿Estás bien?, ¿Vos dónde estás?, ¿en Boston?, ¿¿¿Mierda en un hospital???,  ¿Cuál esposa?,   ¡!demonios!!, no puedo creer esto, ¿estás herido?...he Ave María  vos me vas a escuchar,  ahí estas pintado (procede regaño de quince minutos sobre su irresponsabilidad y fanatismo), ¿Vos seguro estás bien?, (nuevo regaño un poco más corto que es frenado de repente), ehh parce el regente quiere hablar con vos... luego te  llamo”

Miguel notaba que su hermano estaba muy ansioso, tanto que decidió no contrariarle. El regente habló con él de manera calma. Le pidió que le diera un informe verbal de lo que había ocurrido antes de los hechos, aspecto que para él era de suma importancia. Básicamente el líder se centró en los antecedentes y en las soluciones, le dio algunas indicaciones y le deseo buen descanso.

Hoy a la noche sería una nueva oportunidad, mientras tanto el sol lo invitaba a dormir y a rogar  que ningún humano lo descubriera.

****

Mientras tanto en la capilla de los Ángeles un Diego preocupado miraba su móvil con frustración. Las noticias en los noticiarios no eran positivas.

“Un incendio fuera de control,  100 personas muertas y más por confirmar, miles de heridos”, el evento estaba teniendo igual atención que un atentado terrorista, y los medios lo apuntaban como tal. Los humanos en Washington D.C  habían sufrido por culpa de esto, pero como Diego sabía ellos nunca conocerían la realidad del asunto.

 Después de que el regente y él hablaran con Miguel pudieron tener claridad sobre lo ocurrido antes del ataque. Miguel lo comentó de manera clara, luego de su “aventura insultando al presidente de los Estados Unidos”, durmió en un hotel local sin novedad alguna. Se dirigió una vez llegada la noche a la capilla de Washington en taxi,  entró al recinto y el regente firmó la carta. Miguel describe haber sentido un ambiente extraño dentro de la capilla, no por parte del regente sino por una sensación extraña que lo acompaño. Una vez hubo salido del lugar rentó otro vehículo y tomó una vía para salir de la ciudad, cuando de repente siente una gran fuerza que  lo aplasta dentro del auto y lanza el vehículo a una estación de gasolina. Se ven afectados  varios vehículos entre ellos un contenedor de combustible. El fuego que envolvía el golpe solo le dejo unos segundos para salir del carro y correr antes de que la estación estallara afectando varios edificios vecinos.  Pronto el humo y la confusión reinarían en el lugar.

Ya era de día pero el regente Dieter miraba el noticiero en silencio. Lo apaga  y observa a Diego quien estaba sentado en su oficina como un zombie.

-    ¿está seguro que era una mantícora?
-    Seguro, o por lo menos en apariencia señor. Se toca la cabeza. Nada de esto tiene sentido... nada. Primero que todo está esa criatura, que por lo que se debería lanzar veneno, no fuego, y segundo, las personas que vi en el ataque incluyendo al sujeto que alcanzó atacar a Miguel no eran vampiros, sí lo fueran huirían como lo hizo Miguel. No comprendo cómo no salió lastimado... yo pensé que lo matarían.
(manifiesta un poco de frustración golpeando el brazo de la silla)  ¡Ese idiota!, sí no se hubiera puesto a gritar en la casa blanca seguro no lo interceptan.

-    Diego lamento contrariarte, pero no creo que eso haya sido de importancia. Lo mira mientras se sienta. A Miguel le reconocieron en la capilla de Washington algún traidor que seguramente  filtro la información.
La estupidez de Miguel en la Casa Blanca no tuvo nada que ver con ese evento. El traje que tiene le da ciertas ventajas, una de ellas, para su fortuna es que degrada las grabaciones haciéndolo difícil de  reconocer. Miguel solo aprovecho esa característica para cumplir uno de sus sueños anarquistas, prueba de eso es que no lo atacaron en el día sino en la noche justo después de haber ido a la capilla de Washington.
Cruce los dedos para que no sucediera nada, pero sabía que esa ciudad y los estados que la rodean son peligrosos, ten en cuenta que en una ciudad del  estado de Pensilvania  se encuentra Oren como  regente, es más aún ahora que Miguel esta en Boston está en peligro. Espero que los enemigos lo estén buscando aún en la capital y  no se hayan dado cuenta de su brillante escape.


Y sí no se ha hecho daño grave en parte ha sido por su excelencia como combatiente y por el traje. Recuerda que mientras estabas en el hospital visitando a Rowan y curándote se realizó un ritual potente que duro tres días y medio, y donde participaron  poderosos colegas. Ese traje  es la clave para  que Miguel continúe vivo, pero no es impenetrable. Es por eso que las habilidades de lucha le dan ese plus que es necesario.
(Diego lo escuchaba con atención pero su rostro aún no salía de su estupor)...¿en que estas pensando?

-    Yo sólo no puedo quitarme de la mente la imagen del monstruo, y el poder que demostraba. Yo vi posiblemente cosas que Miguel no notó, vi como con su cola partía edificios en dos, repartía caos, mataba personas...

No puedo dejar de pensar que una criatura así es demasiado para la circunstancia, demasiado para combatir a un solo hombre, exageradamente cruel para con el resto de los seres.
No sé porque pienso que detrás de ese ataque hay algo más podrido y que Miguel solo fue la excusa para ese ataque de violencia.


(mira al regente)

Señor a pesar de que es de Día, estudiare y leeré toda la noche sobre el tema, y posible mañana logre sacar una conclusión. Sí logro averiguar cómo matar a ese bicho, posiblemente Miguel pueda saber cómo  combatirlo.

-    Yo haré lo mismo por mi parte, aunque Diego, por todo lo que implica esa carta, exagerado no me parece, aunque posible ese monstruo solo sea una de las cosas que se despertaran sí los traidores logran su objetivo.

-    Creo que es mejor que Miguel salga de Boston lo más rápido posible..

-    Desafortunadamente apreciado Doctor Garcia, Boston es uno de los lugares que no puede omitir, debe recoger una firma que es de gran importancia.

****

Despertó  antes del amanecer, emocionalmente se sentía terrible. Ya entendía porque Diego se puso furioso cuando se enteró de que el sería el emisario. Pero no podía dar a conocer su debilidad, posible Diego tenía  razón y no debió gritar al frente de la casa blanca, era un idiota. Siempre lo hacía, no podía controlar su maldito defecto.

Miro el móvil y encontró un mensaje de texto del jefe. Llamó al regente y este le contestó con su usual tranquilidad, se había cambiado el lugar del siguiente encuentro.

 Sacó las armas que tenía,  las cargo, y las organizo dentro del traje. Era curioso, esa tela no se manchaba a pesar de que había dormido encima de un colchón lleno de polvo. Parecía protagonista de película que no se despeinaba.

Ya es hora de salir de ese lugar, mientras pensaba como lo haría, decidió hacer una ultima llamada.

“Buenas paisita, eh yo sé, si... si..... que siii..., hermano eh.... yo a buste lo quiero mucho, y quero que bustesito esté bien... no, no me estoy despidiendo, no, no estoy llorando, ¿y buste porqué llora?... mentiroso... ¿le manda un mensaje a mi japonesa?, ¿cómo diciendo qué?, pos diciéndole que luego le escribo que  no puedo llamarla, recuerde la japo, no la coreana que  esa me mando a comer lo que usted ya sabe, eh... bueno... yo me voy ya, sí... espero su llamada, ¿qué sobre ese perro –escorpión?, ¿cómo que no era perro?,  pos tenía cara de perro... ah bueno, me voy...ehh chaos”

Bueno, ya se había despedido, sí moría sólo esperaba que Diego lo superara.

Se levantó miro el rostro en un espejo roto, se limpio las lagrimas de sangre. Desatascó la puerta y abrió la misma desde adentro. Bajo unas escaleras y se asomó al pasillo. Estaba en el área de hospitalización. Se robo una bata de médico y se la puso para caminar por el lugar y mientras lo hacía sentía un hambre tremenda. ¿y sí mataba a alguien?, se había prometido no volver hacerlo,  sabía que su alma ya estaba condenada, pero no por eso quería hundirse más. Se asomó a una habitación, había un hombre obeso dormido. “este debe tener mucha sangre”. Cerró la puerta y se alimentó controlándose.

Luego de salir de la habitación notó que por muy gordo que estuviera el sujeto, solo había llenado un poco de su hambre. No iba a matarlo. ¿Qué iba hacer?

Llevaba años bebiendo de lo seguro, de vitae empaquetada.

Su angustia le hizo llamar al regente y comentarle. Pensó que el sujeto le iba a decir que ese no era problema de él, pero Dieter le dijo que cumpliera con su cita y que le mandaría alimento.

Miguel agració lo poco que pudo sacarle al gordo, y salió del hospital haciéndose pasar por médico.
Salió directo a tomar un taxi, la orden era total puntualidad en el lugar elegido. Un bar en el centro de Boston.

Llego antes de la cita se sentó en una  mesa, para disimular pidió una cerveza para beber y para su  sorpresa el mesero le trajo vino tinto y una copa grande, cuando abrió la botella el notó que el olor era de sangre caliente. El mesero le pico un ojo, y le sirvió. Miguel se bebió la sangre inmediatamente, disfruto esta botella como quien disfruta un vaso de agua en el desierto. Dieter “era más afectivo que el efectivo”, pensó. Poco a poco su hambre se estaba calmando. El mesero se acerca y le da una nota. “Tercer piso, golpear  cinco veces”

Miguel se levanta y sube las escaleras.

****


“Manticora, también llamada devoradora de hombres, cabeza humana, y barba extensa, cola de escorpión, cuerpo de leon, pueden tener o no alas”

Diego relee eso por cuarta vez y compara la figura a lo que había visto. No entendía porque Miguel decía que era un perro.

“La criatura era usada para custodiar templos sagrados persas.  Se dio a conocer por Ctesias, un médico griego en la corte del rey Artajerjes II en el siglo IV antes de Cristo, en su obra Indika ('Historia de la India'), desaparecida en la antigüedad. Cuando tiene necesidad de comer ataca a sus víctimas mediante un golpe de cola. Una vez debilitadas, son atrapadas por las afiladas garras de la mantícora, que intentará siempre permanecer en el aire para recibir los mínimos daños. Con su cola disparaba espinas que eran lanzada a sus víctimas; además, su boca estaba conformada por tres hileras de dientes como un tiburón. Estas criaturas abarcan territorios muy extensos, de unos 50 kilómetros. Se emparejan de por vida, y cuidan de su descendencia. Los cachorros no tienen alas”.


Diego se queda pensativo y continuo leyendo.

“Las mantícoras son seres malvados que a menudo se asocian con otros seres perversos, para obtener una mutua protección. Fueron conocidas hasta la edad media, momento en el cual no se volvió a tener paradero de las mismas.


Se dice que existen bosques o lugares sagrados donde los magos custodian todas las criaturas. Existe la versión no comprobada que tzismisce orientales crearon a la manticora  para proteger sus castillos, en una acción muy parecida a lo ocurrido con las gárgolas, sin embargo,  existen documentos que determinan la rebeldía de este ser frente a sus amos. Motivo por el cual se considera su desaparición..”


Diego siguió leyendo sobre las presunciones del autor frente a las criatura, pero no queda satisfecho, no por lo que dice sino por lo que no dice.

Se levanta nuevamente y se lleva su teléfono. La última conversación con Miguel o había puesto nervioso. Camina hacia la oficina del regente, cuando ingresa, encuentra al líder con un mapa enorme en su escritorio.

-    ¿algo nuevo?
-    No mucho en realidad, la información que existe en los libros es muy pobre en mi concepto, básicamente existen montones de cosas que no concuerdan, pero otras que realmente parecen interesantes.
Según la lectura, ese monstruo enorme es posible que no sea aún adulto. Lo que deja entrever que ha comenzado una especie de cría de esas cosas. Por otra parte lo que yo vi no concuerda completamente con la fisonomía de la criatura, de los 12 libros que lei todos tienen distintas descripciones, todos concuerdan que es una criatura  venenosa, cuyas garras son mortales, y que su actitud es tan peligrosa que se les llama devoradores de hombres.
No hay nada que diga que  disparan fuego, o sustancia inflamable como los antiguos dragones. No hay referencia de ese particular.
Cómo es de suponer la asocian a los tzimisce como todas las criaturas de la india y Persia.


En realidad lo que estoy pensando es que nos encontramos ante una criatura nueva, no  existe descripción de cómo darle muerte, lo cual me deja totalmente desmotivad
o.

El regente  le pone atención pero esta a la vez pendiente del mapa.

-    Bueno supongo que esa conclusión nos deja varias cosas claras, entre ellas que los tzimisce están involucrados en el asunto, lo cual no es sorpresa, Oren se está asociando con esas basuras. Diego nunca había oído hablar al regente de forma tan despectiva. Otra conclusión que podemos sacar, y siendo lógicos es que esta criatura ha sido reformada para matar vampiros y no humanos, el fuego es un aspecto crucial  en este aspecto, eso nos explicaría el porqué quienes custodiaban al monstruo eran humanos, ya sean ghouls, o  podrían ser magos mortales, aunque esta última hipótesis sería muy rara...
-    Estoy de acuerdo con usted, esas conclusiones concuerdan con lo que he pensado. Pero añadiría algo más, pensaría que el ataque en Washington también tiene una relación política interna con la situación del Eliseo local, lo mira, El Sabbat será culpado de esa eventualidad, y como es bien sabido ocultaran el incidente hablando de terrorismo y culpando a los árabes, pero me atrevería a decir, que esto viene de parte de algunos de la camarilla, Miguel fue la excusa perfecta para sacar a relucir ese monstruo. Ese bicho fue una advertencia no solo a la sociedad vampírica sino al país. La gravedad de las palabras de Diego es compartida por el regente. Y lo peor, es que no se sabe aún como matarlo.

****

Miguel  sube las escaleras del viejo edificio y llega al tercer piso, solo existe una puerta. Golpea cinco veces, abre la puerta una mujer  quien le indica sin palabras que la siga. El otro cuarto se transforma en un lugar lleno de lujo y luz y en  una mesa de la más fina caoba lo esperan tres personas, entre ellas la que mas resalta es una mujer en extremo bella que está al frente. Las gafas de Miguel muestran una terrible luz  que sale de esa mujer, un vampiro antiguo, muy poderoso.

El se acerca a la mesa de manera solemne y deja la valija encima de la mesa.

La mujer se le queda mirando mientras el tres-se se para  al lado sin mirar a los ojos.

-    Interesante de por sí, dice la mujer, un trabajo esplendido han hecho contigo. Le dice de manera impersonal, pero podría jurar que tremere no eres.

Miguel no responde a la pregunta de manera directa.

-    Sólo soy un mensajero señora.
-    Seguro. Dice la  mujer con  superioridad mientras abre el cofre. Confío que Xavier no se equivoque, esta firma puede ser un gran acierto o una gran equivocación. La mujer firma   en la primera hoja al lado de Xavier de Cincao.  Lo ocurrido ayer me hace pensar que la duda es razonable, aunque esta solución pudo ser más directa, aunque sí quieren jugar... Mira  a un hombre a su lado derecho indicándole que es su turno. Gustave...

-    Gracias mi señora Meerlinda. Dice el señor, para Miguel el nombre de la mujer no significaba nada.

Luego de ese hombre, firmo el tercero en silencio. Existía cierta pompa en el asunto, todos le hacían honor a la mujer. Ya entendía porque el regente Dieter le había recomendado esa cita, por cosas de la vida, esa mujer no se comprometió atenderlo en la capilla, algo pasaba...

Miguel recoge con el protocolo el documento y lo pone en la valija. Las personas se levantan de la mesa y caminan hacia otra puerta.

Tras despedirse apropiadamente y ver que los individuos abandonan el lugar camina hacia la puerta por donde entró. La voz de la mujer suena a su espalda.

-    Brujah.

Miguel para en seco, su sangre se hela y voltea a ver a la mujer.

-    No se preocupe, su secreto estará bien guardado.  Dice Meerlinda con un tono de superioridad.

El mensajero camina hacia la puerta, y baja las escaleras con desconfianza. Tiene miedo. El mesero lo espera en la escalera, le entrega un paquete con tres botellas de “vino” y un sobre. Miguel da las gracias.

En el sobre había las llaves de un auto cuyo llavero tenía la dirección del parqueadero al lado del bar. Miguel se dirige como un zombie asustado y pulsa la alarma del carro, inmediatamente sabe de qué vehículo se trata, enciende el vehículo y comienza a coincidir  por las calles con mucha paranoia. Llama al regente Dieter.

-    Señor creo que me descubrieron. Procede a contarle todo lo sucedido con la mujer de manera ansiosa mientras  el regente no parece alarmado.
-    No te preocupes Miguel, me hubiera sorprendido si  no se hubiera enterado, sigue tu camino y no te preocupes por esto.

martes, 26 de junio de 2012

Camino de sangre y muerte (parte 3)


Miguel solo veía como las calles se acercaban mientras el rápidamente trataba de esquivar las bolas de fuego. Hay mucho humo, y  siente un ligero dolor, no podía creer lo que acababa de suceder.
Parecía ser que su momento perfecto de anarquía  y entusiasmo por cumplir uno de sus bizarros sueños fue opacado por ese momento. Esa noche había  tenido que correr mucho, primero por los policías, y ahora de quien sea lo esté persiguiendo....

Miguel   mira a los que los persiguen sin dejar de correr, el humo dificulta el asunto, pero son varios.
“Miguel corre, parce corre”. Escucha la orden telepática de Diego.

Apretó la valija hacia él. Rápidamente  se adelanta a través del humo con velocidad, el fuego  casi toca su cuerpo,  Miguel trata de no tener un ataque de pánico, sólo corre, el calor lo abraza de repente, y un estallido lo hace volar por el aire y caer de manera dramática en una esquina en llamas.

El temor casi lo domina, el fuego lo envuelve, se levanta aturdido y sale del fuego de manera instintiva.
En ese momento siente un bajón emocional, y no es de él. Quisiera mandar un mensaje pero no puede.
Abre los ojos sorprendido. ¿qué demonios es eso?, se pregunta mientras corre torpemente eludiendo otro ataque de fuego.

No lo puede ver muy bien, pero lo poco da la impresión de ser la mezcla de un perro con un escorpión, cuya cola produce los estallidos. El resto son  figuras humanas, o en apariencia.

Corre, abrazando el maletín. Sus pasos muestran para su sorpresa que no se ha quemado. No lo entiende y no quiere entenderlo, no es momento de pensar en pequeñeces.

Ese maletín era más importante que su vida, pero eso no era lo que lo hacía correr, ese maletín era importante para su hermano.

Pronto nota que el humo se está dispersando, está saliendo del incendio. Debe salir....debe hacerlo.

“por favor no...”

Escucha nuevamente en su mente.

“Estoy bien”, responde a nivel mental  con la esperanza de que le llegue el mensaje, pronto ve una pared de ladrillo y Miguel se concentra, salta utilizando su potencia como si fuera un saltamontes y se cuelga de la baranda de una terraza. Cuando está a punto de saltar otra vez una cadena se enrosca en su pie. “Mierda” dice mientras siente que lo halan, el hace un esfuerzo por no caer, se aferra a una barra de metal y haciendo un movimiento logra tomar un extremo de la cadena. Está en una postura anatómicamente incomoda, cierra los ojos y hala, sea lo que sea lo ha atrapado se lo llevara consigo.

La tensión en la cadena disminuye y al lado de él cae un hombre que se estrella en la pared. El hombre es rápido usa celeridad para atajarlo con una gran cuchillo. Un rugido extremese el lugar en ese mismo instante, todo vibra.

 Miguel no tiene tiempo de pensar en la criatura,  el sujeto  de la cadena le apuñala en el pecho sin embargo ese ataque solo le da una oportunidad a él de defenderse, descargándole   varios disparos en su pecho, su ataque parece ser más efectivo que el de su contrincante, lo golpea de manera torpe pues la cadena le restringe el  movimiento.  El temblor se incrementa y su corazón se hela: “ la criatura monstruosa se acerca. ¡debe salir de ahí!”. Los rugidos son aterradores.

Utiliza su celeridad. Saca un cuchillo militar y de manera más precisa  entierra el cuchillo en el cuello del sujeto, aprovechando su confusión empuja a su contrincante hacia el vacio. Aún está amarrado a él, pero Miguel es consciente que debe salir de ahí. Salta hacia el techo de la casa  utilizando toda su fuerza y  pesar del tirón que siente, su cuerpo  avanza hacia adelante haciendo en el enemigo en un efecto de látigo se estrelle contra el muro.

Asustado se quita la cadena de su pie, y  siente como se desprende el peso muerto de su agresor.
El gruñido se escucha más fuerte. Consciente de que esa “cosa” está cerca corre y salta de techo en techo con el quejido del monstruo como eco.

*****

 - ¿Diego?, pregunta  despacio como un murmullo, ¿Diego?

Los ojos castaños del hombre se abren inyectados en sangre. Había perdido contacto con la realidad  y había observado como un televidente unos instantes del ataque a Miguel.

 El regente  Dieter estaba al lado de él, en una  sala cerrada.

Diego no respondió nada. Se llevó las manos a la cabeza y ocultó su expresión emocional al regente. Temblaba como una hoja, había sido terroríficamente real.

-          Una manticora. Murmura..  có co mo demonios...
-          ¿De qué hablas Diego?

Sin embargo él no podía hablar mucho. Le temblaban las manos y apretaba los puños.

-          No.... no puede ser.

***** 

Un gran salto hacia el vacio y una caída seca visualizó en Miguel un callejón oscuro, que estaba lleno de humo leve. Vio como varias personas pasaban cerca y sin dudarlo, corrió para mezclarse entre la gente. Una gran calle principal se abrió ante sus ojos. Las personas caminaban con rostros de terror, muchas lloraban, había varios carros de bomberos y patrullas de policía. Miguel simplemente caminó entre la gente  mirando a su espalda. Debía salir de ahí, pero ¿cómo?.

Una ambulancia  estaba metiendo en una camilla a una mujer inconsciente. Miguel pensó de manera rápida.

-          ¿Puedo ir con ella?, soy su esposo. Le manifestó al paramédico.

 Entró a la ambulancia y se sentó al lado del profesional tras cerrarse las puertas. Sabía que debía hacer un buen papel, así que tomó la mano de la mujer y cerró los ojos. “Señor ayúdala a curar, y perdóname  por esto”

En diez minutos llegaron al hospital. Los paramédicos se bajaron con la mujer, y él se dio cuenta que era su oportunidad de huir. Su teléfono sonó, pero no contestaría hasta que estuviera seguro. ¡Debía salir del estado!.

Un paramédico lo llama  y le dice: “Señor  van a trasladar a  su esposa a Boston en helicóptero, este hospital está lleno”

-          ¿puedo ir con ella? Dice de manera suplicante. “es lo único que tengo”

jueves, 14 de junio de 2012

Camino de sangre y muerte (parte 2)


La carreteras solitarias esconden soledad dentro de la gran planicie de pavimento norteamericano. Caminar, correr, entregar, recoger, y luego volar a tierras más peligrosas. 

No sabía sí era noble luchar por una causa ajena, pero ahora era su lucha, a pesar de no entender nada tampoco podía dejar de hacerlo.

No sabía o no tenía idea en el problema que se había metido.

En el auto alquilado manejo durante la larga noche, cruzó Nuevo México y  entró a Oklahoma a una hora de amanecer. Durmió encerrado en un closet durante el día evitando el sol, y despertó nuevamente adolorido del cuello. Una llamada del regente Dieter inicio su faena.

“Todo bien”. Puso atención a lo que tenía que decir. “sí señor”

Miguel  solo respondía de manera automática como un mercenario. La noche de ayer mientras manejaba por la interestatal recibió una llamada del regente preguntándole sí estaba bien, pero su tono era algo extraño y hoy  a pesar de su reacción apagada se había enterado del motivo: el último hombre que firmó había muerto. Mientras escuchaba las explicaciones  comenzó a cargar su arma, estaba él solo, y sí trataban de matarlo se llevaría a varios por delante.

El traje tenía algo que lo hacía sentir seguro. Era como sí le ayudara a pensar con cabeza fría. Tras colgar saco el mapa. Tenía que seguir su camino, aunque este en cierto sentido carecía de algún aspecto lógico. Pero tenía que seguir el plan del jefe de Diego.

Se arreglo el traje,  curiosamente no se había arrugado a pesar de dormir en un armario. Salió rápidamente del lugar manejando por la carretera hasta que llego a Oklahoma City.

Edificios tradicionales se veían a lado y lado de su ruta. Entró al sector de negocios donde las torres del Skirvin Hotel se veían. Estaba muy cerca.

La ciudad era tranquila era pequeña en comparación a los Ángeles. Parqueo  en un sector público dejando las llaves dentro del vehículo.  Comenzó a caminar por un sector lleno de hombres con traje y mujeres elegantes. Miro su reflejo en una de las vidrieras de los almacenes caros, y por primera vez tuvo una sensación de sentirse “elegante”, por un instante disfrutó pensar que vivía como alguien con dinero. Levantó el mentón y caminó orgulloso hacia un edificio  de arquitectura inglesa su traje no lo hacían ver diferente a los demás. 

Mientras andaba sintió una reacción en el traje. Esa sensación de mágica que había sentido antes al lado de Diego la sentía ahora pero en el mismo. Sus lentes oscuros se iluminaron y mostraban con más claridad la entrada del edificio. Un hombre le abrió la puerta y se encontró en la especie de recibidor de un hotel caro.

Nadie lo miraba extraño a pesar de qué Diego sabía el lugar donde se encontraba.

-          ¿se le ofrece algo señor?
-          Sí, tengo una cita con la señora Brennan. Y le muestra una tarjeta.

El hombre mira la tarjeta y no hace preguntas. Miguel nota que el hombre parece reconocer el mensaje, sus ojos se iluminan y le pide que lo siga.

Cuando se abre la puerta Miguel observa un nuevo salón y reconoce ahora donde se encuentra.

 Símbolos que Diego le explico eran runas, cubren las paredes. Signos místicos y cuadros que al parecer eran comunes en todas las capillas. Mientras seguía al criado de manera marcial no pudo dejar de notar que las gafas oscuras mostraban a ciertas personas de color más brillante. Era la diferencia entre los magos y los humanos. Pero nadie, nuevamente parecía ver nada raro en él. Era un brujah, no un mago, pero ninguno lo notaba.

El criado le abre una puerta y le indica con una venia que pase y es ahí donde se encuentra con una mujer, regente del lugar quien firma y deja su gota de sangre.

Sale del edificio con total anonimato y toma un taxi al frente del edificio dejando abandonado el auto en el parqueadero.

Sale de la ciudad alquilando otro vehículo, y en unas horas llega a Little Rock , Arkanzas, donde realiza la misma operación. Esta vez la capilla no era tan bonita por fuera pero mantenía casi los mismos contenidos por dentro, que aunque con distinta decoración, parecían ser muy similares.

“estos tremere son unos aburridos”. Piensa Miguel mientras camina por los pasillos

El asunto en dicha capilla se repite, un hombre con cara de pocos amigos firma el documento y le hace una señal displicente para que se marche.

“no sé cómo me aguanto esta mierda”

Pensaba con disgusto Miguel. Para peor, tras pasar otra noche en algún hotel rural le toco parar en la  capilla en Fort Smith a una hora de ahí donde el regente también fue brusco y trató mala su criado de origen latino.  

Miguel trataba de no mostrar su disgusto pero la sangre le ardía de la rabia. “malditos gringos de porquería, sistema enfermo capitalista, magos hijos de puta... a uno lo ven latino lo vienen a joder, el sistema tremere es un reinado de imperialistas y negreros”

Para Miguel, esas actitudes eran gasolina para su incendio interior. Su malestar lo invadía poco a poco, se repetía mentalmente lo mucho que odiaba ese país.  Mientras  pensaba, conducía por la interestatal, y en ese instante  le  suena el teléfono móvil.

-          Toy bien. Contesta  como un golpe hacia la persona que lo llamaba
-          Ehh ave María, ¿y ahora vos porque te pasa?, deja ese mal genio hombre.
-          ¡Estoy harto de los gran  malparidos  gringos  de mierda!, capitalistas hijuep...

Diego desde su cuarto en los Ángeles se sorprende de la cantidad de groserías que dice Miguel en una frase y mira el teléfono como pensando ¿se enloqueció?. Miguel solía ser muy correcto, pero Diego sabía que en ciertos temas, asociados a política y fibras sociales le hacían salir todo un diccionario de malas palabras.

-          Calmate tres-se me haces el favor. Dice en tono de autoridad sin acentos. Ah carajo, vos no eres un verdulero pa hablar así. Dice Diego sorprendido y algo alarmado. ¿vos estas manejando?. Se lo supuso pues escucho un pito de un automóvil,  cuidadito se estrella por andar enrabonado por la carretera, eh Ave María...Cambia el tono de voz a uno menos regañon quería evitar un accidente, ¿y cómo va todo?
-          Bien de momento. Dice Miguel conteniéndose. “Aguantándome a sus patrones”
-          Miguel... dice en tono cariñoso... vos sabes que no ganas nada poniéndote bravo, yo a vos ya te había explicado cómo era la situación, son gente complicada, vos sólo cuídate, es lo único que me importa, que salgas bien de esto...
-          El problema está. Dice un poco salido de tema. En esta cultura  gringa desde el presidente monárquico hasta los que le cuidan el culo. Murmura resentido y cambia de tema. Y sí yo me cuido, no se preocupe por este ñero. cambia el tono. ¿cómo sigue?
-          Ehh bien. Contesta con poca seguridad. Lo mismo desde la última vez que hablamos.

Esa “última vez” fue hace tres horas. El nerviosismo y la inseguridad lo hacían llamar de manera seguida, se sentía muy nervioso. Miguel ya había evidenciado que Diego no se encontraba del todo bien, hasta que le sugirió que disolviera uno de los ansiolíticos que le recetó el psiquiatra en sangre, a pesar de que Diego no le comentó lo sucedido con Rebeca sentía que Miguel ya lo sabía.

El tres-se le pide a Diego que trate de descansar, que no quiere que se enferme. Frase que desde hace un tiempo se había vuelto común en la conversación de ambos. Diego estaba a un paso de una crisis nerviosa, signo de eso era su actuar errático.

La conversación se termina cuando Miguel observa su destino. Unas luces eléctricas de gran potencia  iluminaban el cielo. Saca un papel con la palabra Washington D.C, y suspira de manera ronca. Odiaba los aviones. 

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Era una nueva noche, Diego se levantó nervioso aspecto que no era nuevo. Pensó en llamar a Miguel pero pensó que no sería conveniente, esperaría un poco. Trabajó en sus informes por unas horas, hasta que sintió algo de hambre. Baja las escaleras de la capilla y llega al banco de sangre dispuesto a beber.  Eran aproximadamente las 9 de la noche y como es usual a esa hora había varios del clan viendo las noticias en la T.V. Se sentó en una mesa en silencio mientras bebía de  su vaso.  El regente entró en silencio y se sentó al lado de él.

Noticias normales, situaciones políticas, indicadores económicos, y resumen de las jornadas deportivas. 

Una señal de que el noticiero estaba por terminar era observar la sección de farándula y cosas curiosas.
Una mujer muy hermosa presenta la sección:

“Otra vez nuestra sección “de todo un poco”, el día de ayer en la madrugada un evento gracioso y misterioso sucedió al frente de la casa blanca justo antes de amanecer. Un hombre misterioso logró  saltarse la seguridad e ingresar a la calle cerrada situarse al frente de la puerta de la casa blanca, y una vez ahí le gritó un mensaje al presidente. (La imagen  del hombre era pésima, pero el sonido era bueno. El grito que se escuchó claramente)

¡PRESIDENTE CAPITALISTA DE PORQUERIA, PIENSE MAS EN LOS POBRES Y MENOS EN AGRANDAR SU IMPERIO!”

Diego abre  la boca sorprendido, reconocía esa voz. Mira levemente a su derecha y el regente lo mira fijamente. Mantiene por unos eternos segundos la mirada con su líder mientras la noticia transcurre normalmente.

“Estos eventos ya habían ocurrido en la casa blanca, pero esta es la primera vez que la policía no  lo han podido capturar al sospechoso. Curiosamente y para beneficio del hombre las cámaras no muestran con claridad su rostro. Muchos estadounidenses han manifestado simpatía hacia este pensador y han formado un grupo en facebook llamado “Yo también opino que la política del presidente es una porquería”.  
En otras noticias un cerdo en Arkansas...”

Diego preocupado le dice al regente en tono de murmullo: “No debe ser él señor” aunque mentalmente se decía “Es él, demonios, es él”, ¿ayer?, ¿en qué momento hizo eso?.
 
El regente Dieter no responde nada aunque esta serio. Diego se levanta de la silla  evitando el vergonzoso momento y se sienta en una salilla posterior sacando su celular y marcándole a Miguel. “!qué demonios le estaba pasando!”, ¿por qué siempre debía hacer ese tipo de cosas?”

Espera y espera, pero  su amigo no responde. 

Se asoma levemente al salón donde estaba el regente y de repente se paraliza, el presentador principal sale en escena.

“Atención, noticia de última hora. Una explosión ha sacudido el noreste de Washington D.C en el sector de Florida Ave con Truxton, una estación de servicio de la Esso estalló en llamas al parecer varios vehículos están implicados. Los bomberos ya están en el sector donde una gran capa de humo toxico que impide las acciones de rescate (muestran unas imágenes impactantes). Según nos informan hay un bus atrapado y algunos vehículos, no se sabe sí ha muerto alguien en este acontecimiento, nuestro enviado Bill Homes está en el sitio en directo para ampliar la noticia”

Diego sintió que sus piernas perdían fuerza y una sensación en todo su cuerpo le hizo saber que Miguel estaba relacionado con ese suceso. Cerró los ojos, podía sentir el miedo de su amigo.

Tres-se corre, corre parce... corre... escapa...tu puedes, comenzó a pensar Diego quien estaba a punto de colapsar.