Era terrible tener que lidiar con las propias emociones
solo. Miguel llevaba tres días lejos de casa. Diego se sentía impotente al no
saber nada de él, si algo grave le hubiera ocurrido ya le hubieran avisado;
pero aun así no estaba tranquilo. “Fredy” el parásito cerebral había ocasionado
mucho daño y aún podía sentir su energía en el apartamento.
Mando a lavar toda la
ropa de cama, las cortinas y contrató a alguien para que limpiara los muebles
de la sala y paredes. Iba a ser
necesario luego pintar, pero ahora la economía no estaba para esos menesteres.
Una sensación de cansancio lo embargaba a pesar de haber
estado durmiendo y usando los tranquilizantes, tenía que estar ocupado, pues su
mente se sentía cada vez más perturbada.
Estaba en su escritorio escribiendo las conclusiones del parásito
según lo observado por él para entregarle un informe al italiano
“Apreciado Doctor,
Por situaciones
diversas mis investigaciones estarán parcialmente suspendidas pues debo viajar
al exterior, por tanto, procedo a comentarle mis conclusiones.
1.
El
infectado comienza a manifestar sentimiento de deshumanización desde el mismo
momento en que el parásito se hospeda en él, esta sensación cada vez se vuelve
más evidente y esto está asociado a la naturaleza del invasor, y el grado de
deshumanización del vampiro madre. En
este caso, se le invita al infectado a unirse al Sabbat para parar el
crecimiento del mismo, asunto que por su naturaleza no se ha podido comprobar.
El potencial telepático del parásito es exponencial dado que parece ser capaz
de comunicarse con cada individuo de manera particular.
Queda
la duda si el vampiro madre y el Tzimisce creador sean la misma entidad física,
aunque sospecho conexión mental.
2.
La madre debe ser un parásito de mayor
envergadura. Las características de reproducción de parásito son todavía un
misterio al ser un animal sobrenatural. En la fisionomía luego de disección de
parásitos pequeños no se ve contundencia de estructuras anatómicas claras,
pareciendo inexistentes la presencia de órganos (asunto que debe estudiarse
más).
3.
El
aura de infectado se va tornando viciada con manchas que podrían dar un
diagnóstico erróneo de diablerie. Sin embargo, no es la victima u huésped quien
ha cometido tal acción (necesariamente) sino que está siendo manipulado a nivel
metafísico por el parásito. Si el individuo infectado tiene baja humanidad y
control de la bestia anterior a la infección, el parásito lo invadirá más
rápidamente.
4.
Según
mis investigaciones el parásito comienza a liberar mayores síntomas negativos
en la medida que se le manipula directamente, aquellos parásitos que reciben
mayores atenciones farmacológicas son los que aceleran sus acciones mentales,
especie de dementación directa en el infectado.
Mientras
que aquellos vampiros infectados que han recibido solo los cuidados básicos no
desarrollan síntomas negativos tan rápidamente.
El
nivel de dementación hace que el infectado pierda momentáneamente el habla y
comience a tener síntomas de demencia (alucinaciones y delirios)
Se ha
notado que drenar vitae del parásito aumenta la afectación mental y la
despersonalización del individuo.
5.
Poco a
poco el control del parásito al individuo se va haciendo más visible, la fuerza
de voluntad de los afectados es un mérito o ventaja frente al mismo, pero a
medida que el control mental se desarrolla, el nivel de agresividad del
individuo aumenta, y este aspecto esta fuera de la comprensión del individuo.
Existe una dualidad frente a la persona que
era antes de la infección y a la persona que era después, una pérdida de
memoria de los acontecimientos positivos humanos y una conducta diciente de la bestia
sin control.
6.
Un
aspecto que requiere mayor investigación es la hipótesis del desarrolló de
poderes Tzimisce en individuos infectados. No tengo pruebas contundentes frente
a ello, pero si indicios que me hacen pensar que pueden desarrollar ciertas
habilidades de moldeo de carne y hueso peligrosas.
7.
Frente
a la farmacología mis conclusiones son las siguientes: ….”
La larga descripción farmacológica es anexada por Diego como
también las conclusiones de muestras de tejidos. Los médicos tienen su forma
especial de hablar que solo lo entienden ellos.
Mientras escribía el informe recordaba todo lo que había
vivido con Miguel y su diferencia con Moncho que estaba realmente bien a base
de marihuana y cuidado por los sin clan.
Termino de escribir y se quedó un momento quieto viendo la
pantalla del portátil. Tras la infección
de Miguel se sentía tremendamente sensible. Los síntomas
de stress post trauma era evidentes: Pesadillas recordando las torturas sufridas,
la sensación de miedo frente al cuchillo que le pidió Dieter, no sentir su
brazo como si realmente se lo hubieran cortado, y eso iba unido con eventos catastróficos
en sus sueños donde el Tres-se moría una y otra vez. No estaba su hermano para
despertarle y decirle que todo estaba bien.
El fantasma de Fredy, localizado en los miedos todavía
estaban en el hogar, es más, Diego sentía su presencia. Era como si también lo
conociera, y pudiera oler su podredumbre. Por mucho que él hubiera perdido
humanidad en el pasado, nunca habría llegado a los niveles de perversidad de
los Sabbat, lo que estaba ocurriendo era obra de una mente maligna.
Tenía pensado hacer una limpieza energética del apartamento,
tenía casi todos los ingredientes para el ritual, pero no todos, esperaba
encontrarlos pronto, aunque había que tenido que encargarlos, la capilla carecía
de ellos por el hecho de que el regente ya les había usado.
Se levanta de su escritorio y siente nuevamente el silencio sepulcral
de la ausencia de Miguel. Se levantó y fue a buscar la impresora que había
desconectado con todo el lio de los equipos de laboratorio, iba a imprimir dos
copias, una para el italiano y otra para el regente.
Caminó hacia el cuarto de Miguel y abrió su closet donde había
guardado el aparato, y mientras lo tomaba comenzó a sonar su teléfono móvil, el
teléfono no estaba registrado, así que decidió ignorarlo y colgar. Pero
mientras levantaba la impresora comenzó nuevamente a ir hacia su cuarto, el
móvil comenzó a sonar una y otra vez insistentemente.
Diego dejó su tarea para, contestar, y cuando lo hizo lo que
recibió fue los gritos de una mujer que le gritaba en japonés desde el otro
lado
-馬鹿、ミゲルに何が起こったのか、私のコールに応答?、あなたいまいましいです
Diego se sorprendió, había palabras que decía en inglés y
otras en español insultándolo. Sabía quién era…lo sospechaba.
-Espere un momento, Leila,
por favor, que yo no sé hablar japonés- dice confundido y hasta asustado,
esa mujer era tremenda, Miguel le había contado que podía tener unas pataletas
espectaculares, y lo peor es la cantaleta de una mujer en japonés sin saber que
le estaban reclamando- por favor
tranquilícese, y hábleme en un idioma que le pueda entender…
Leila Chow, la novia virtual de Miguel en Japón hablaba
cuatro idiomas. Lo malo, era que al pedirle que se hiciera entender Diego
recibió la insultada del siglo, le faltó decirle de que se iba a morir. Diego
escuchaba sin interrumpirla, sorprendido y tratando adivinar si todo ello era
real.
-¿Leila?, por favor
escúcheme, creo que está siendo injusta conmigo
Pero la mujer no paraba de decirle cosas hasta que Diego ya
molesto le contesto de manera tajante.
-Miré, no permitiré
que siga faltándome al respeto, si quiere saber que pasa ahora con Miguel
llámeme cuando se haya calmado, adiós.
Y le colgó bastante alterado. Diego que era un hombre de
bastante mal humor y no permitía que nadie le maltratara. Posiblemente por eso
algunos le tenían miedo.
Mientras se comía su propia rabia se preguntó, ¿Cómo ella consiguió
su teléfono?, y ¿porque estaba tan molesta y le decía cosas tan repulsivas?
Luego de imprimir los informes y colocarlos en carpetas se
dio cuenta que necesitaba parar un momento, se había deprimido de repente, y
dada su tendencia al alcoholismo justificado por sus sentimientos fue a la
cocina a sacar vitae para mezclarla con lo que quedara de la botella de
aguardiente antioqueño. Se sirvió un vaso grande y comenzó a tomar lentamente
pensando si Miguel estaría bien atendido. Un desconocido no lo trataría con el mismo
cariño que él, y es que El Tres-se podía ser un reto para la paciencia de
cualquiera y más cuando su comportamiento era el del anarquista inmaduro que
llevaba dentro. Y si se le sumaba el hecho de la actual dificultad de convivir
con su nuevo amigo Fredy, el cual lo hacía violento e inestable, se tenía una
bomba de tiempo.
“No, no estaba bien”,
lo sabía.
Luego de un largo trago de alcohol sentado en la sala, y de
sentir que podía continuar con lo que había iniciado vio con algo de amargura
como la pantalla de su móvil mostraba que la japonesa lo estaba llamando de
nuevo.
Contesta de mala gana y esta vez Leila no le insulta, sino
que hace lo que debía hacer al principio: preguntar qué estaba pasando. En ese
momento él le comenta lo de la enfermedad de Miguel, lo del parásito, y lo de
su cambio de comportamiento, entonces tras hablar con ella comprendió por qué
la reacción tan exagerada de la mujer. Miguel había escrito algunas
incoherencias hablando de la muerte y finalizaba diciendo que todo lo que le
pasaba era culpa de él: “si él se moría el único responsable era Diego”.
Vaya sensación de tristeza tan espantosa la que le dio al
escuchar aquello, y más porque se sentía responsable de lo que le pasaba.
La conversación con la mujer se tornó más amable, así que
para ampliar la información decidieron hacer una teleconferencia por Skype.
Ella era médico e investigadora y además de eso cazadora de
seres horrendos como vampiros, demonios, monstruos etc, estaba acostumbrada a lidiar
con seres no naturales japoneses y no era tonta (aunque a veces se comportaba
como tal)
Las razones por las cuales una cazadora “odia vampiros” se
enamoró de Miguel es un asunto que los psiquiatras podrán analizar sin tener en
cuenta el perfil de buffy o crepúsculo. A pesar de lo cursi y ridículo del
asunto ambos se conocieron en circunstancias difíciles y Miguel le ayudó a ella
a combatir un enemigo en común, tuvieron un coqueteo inocente, donde Miguel lo
máximo que logró fue darle un beso y luego de ello partió para África y no
volvió a saber de ella hasta año y siete meses después.
Diego cuando ingresó a la teleconferencia encontró a Leila,
una mujer oriental bastante hermosa, con los ojos hinchados. Era difícil
comunicarse, porque ella quería saber todos los detalles, lo que hizo que él
terminara mandándole una copia del informe que redactó para el regente.
-¿Pero está bien?
-Mira está
hospitalizado, trato de mantenerlo con vida mientras se logra algún avance,
pero esta afectado mentalmente, lo que a vos te escribió es solo una muestra de
lo mal que está- se le cuartea la voz- no
te voy a mentir, esta grave, el control que ejerce esa cosa en él le ha
enloquecido… aunque estoy seguro que si dijo algo bonito para ti si le salió
del corazón.
La descripción de sus síntomas y su pronóstico reservado dio
lugar a que Leila se interesara, pues en parte mucho de eso era nuevo para
ella. Los vampiros orientales son muy peligrosos y letales, los clanes básicos
europeos no tenían mucho comparado con los demoniacos poderes de los japoneses
capaces de crear fuego y las más tremendas torturas, así que para Leila que
Diego le comentara que un antiguo había creado un parásito que era capaz de
controlar mentalmente a Miguel no era sorpresa.
Diego le dijo que cuando él le había escrito no estaba en
sus cinco sentidos y justo poco antes le había atacado. La nota que le mandó a
Leila era muy extraña y alarmante, razón por la cual ella insultó tan
fieramente al Paisa.
Leila quería tener una muestra de ese parásito para
examinarlo, pero había un problema, ella estaba en Japón y Diego en los Estados
Unidos, por más que quisiera la muestra no llegaría a tiempo, pero podía
intentar enviarle algo, eso sí, no era buena idea que supieran que ella era una
cazadora, era un riesgo para ambos, la comunicación debía ser prudente.
Se acabó la conversación con una sensación de vacío
tremenda, Diego tenía la impresión de que Leila se sentía igual.
Tenía que buscar la forma de mandarle la muestra. Leila Show
se había comprometido a pagar el envió.
Cansado, tomó su licor y caminó hacia el baño. Tuvo una
sensación extraña y volteo a mirar la habitación vacía de su hermano, se quedó
quieto un instante. Sentía a Miguel muy presente aún en la casa. Procedió a ir
a la computadora y mandar un mensaje preguntando si estaba bien, la respuesta
fue positiva: “se encuentra sedado en estos momentos, estable”
Una sensación de incertidumbre invadió a Diego, dio vueltas
por el cuarto de Miguel y cansado se dirigió a su habitación: ¿se estaría
volviendo loco?
Cuando se acostó, la sensación negativa se fue haciendo cada
vez más grande. Cuando cerró los ojos, era como estar y no estar dormido. Esta
era una especie de pesadilla que nunca había experimentado antes. Estaba en un
cuarto rodeado de cortinas larguísimas que llegaban hasta el cielo, había una
ligera briza en el sector, las cortinas se movían alrededor a pesar de no
existir ventanas
-Esto me parece
conocido- murmuro Diego caminando alrededor mientras una risa terrorífica
se escucha de manera grave camina alrededor sintiendo el poder psíquico del
momento- ¿qué carajo?...
El viento se hace más fuerte y Diego ve que detrás de una
cortina ve una figura masculina sentada en una silla simple de madera con las
manos atadas a la espalda.
-¿Miguel?
Camina y cruza la gruesa cortina pero aparece en otro sitio,
era una pradera amplia que había en un pueblo de Antioquia donde solía jugar
cuando era un crio. Un sitio de recuerdos positivos en su vida. Cerca de él había
unos árboles donde solía esconderse con sus hermanos y a lo lejos se podía ver
las casas vecinas.
Diego no se sintió feliz frente al cambio de ambiente,
camino alrededor mirándolo todo, justo en el momento que comienza a llover muy
fuertemente.
“Lo siento, el más pequeño murió”
Escucho la voz de un hombre en español que Diego nunca había
escuchado, y la frase no tenía mucho sentido.
Diego miró alrededor mientras venían otras frases a su
mente.
“Pin pon es un muñeco… hehehe un muñeco… siempre un muñeco”-
grita una voz psicótica
“Paquetes defectuosos, siempre pasa…”- otra voz de Hombre
La lluvia se hizo más fuerte y Diego mojándose camina hacia
los árboles, el sitio era referente a su niñez pero no había mucha de ella ahí,
solo el sitio…
Cuando llega a los arboles encuentra un sombrero en el suelo
y lo recoge, era un sombrero pequeño lleno de huecos y descuidado, de un niño.
Cuando voltea hacia
su espalda el campo había cambiado y no se veían las casas del poblado
anterior, la pradera tenía otro color y los pastos eran altos, y se puede ver
un niño corriendo hacia la pradera halando unas vacas.
Diego entonces lo comprende y comienza a correr detrás del
niño.
Sus pasos se vuelven
más rápidos de repente y cuando se ve los pies los tiene más pequeños. Ve el
reflejo de su figura en un charco y nota que es él, cuando tenía unos ocho
años, su reflejo deja de ser importante cuando nota que el otro niño se está
alejando y el sigue corriendo detrás de él.
-Miguel…. Espera…-
Dice Diego con una voz infantil
El ladrido de un perro negro mestizo se hizo evidente a
medida que se iba acercando
-No moleste a las
niñas peperro- dice el pequeño que andaba tranquilo por la pradera
señalando al perro con un palo- ve y busca esto- y le lanza el palo mientras
se reia al ver como el animal iba a buscarlo.
Diego corría hacia él
-Miguel….-
gritaba
El niño al escuchar su nombre se voltea y es entonces que
Diego lo puede ver bien, tendría un poco más de un metro treinta c.m, bastante
pequeño para su edad, delgado, con su piel blanca quemada por el sol en las
mejillas y con su cara sucia. Sus ojitos castaños lo miraban asustado, estaba
vestido con una ruana pequeña, unos pantalones de tela y unos zapatos rotos. Apartando
las señales de pobreza, Miguel de niño tenía una cara realmente adorable.
-¿Busted quien jotos
es?
-Diego, eh…yo,
encontré esto- dice dándole el sombrero
-Sombrero con
bu-ecos, ¡me encontraste!!! (dice hablándole al sombrero como si tuviera
personalidad y poniéndoselo inmediatamente de manera adorable), ¿está perdido?, buste no es de aquis, tiene
ropa de niño rico…
En ese momento Diego se mira, y tenía el uniforme del
colegio de ese entonces. Zapatos de
charol, Pantalon gris corto, medias largas blancas que daban hasta la rodilla,
camisa blanca, con corbata y una chaqueta del mismo material del pantalón que
tenía unos enormes botones al frente.
-Si, me perdí…. Ve, ¿
vos qué haces aquí solo?
-Mi casa queda por
allá- señala la montaña- pero no toi
solo, toi con las niñas, y el perro, que no tiene nombre, pero yo le digo
Pe-pe-rro, debo ir a llevar a las niñas a tomar agua, ¿me acompañas?
-¿Las niñas?
-Pos las vacas, la
café es Josefina, y la más grande es florecita, y la que es más blanca, blanquita,
y todas tienen bebes en sus panzas que les metió como regalo el toro con su….
Diego alza una ceja, vaya niño precoz que era Miguel…
-Vamos- dice
viendo el cielo no se había dado cuenta en que momento había dejado de llover- ¿vos no tienes miedo?
-No, mi pae ahuyenta
a la gente mala su machete, jejeje y yo les lanzo piedras.
El niño entonces amarra las vacas cerca del abrevadero y se
pone a ver el cielo junto con Diego, parecía un lugar seguro donde todo estaba
bien. Sin embargo Diego vuelve escuchar en su mente esa extraña voz de hombre:
“Lo siento, el más
pequeño murió”
En esas al fondo se ve una luz que cae en unos matorrales.
-¿Ohhhhhh puso sus
vistas en eso?- dice señalándolo-
vamos a ver que fue niño rico, vamos pue…
Y Miguel niño corre hacia el lugar mientras Diego tenía un mal
presentimiento, así que lo siguió gritando, espera “Migue, no vayas para allá”
Pero cuando lo alcanzó todo había cambiado, Miguel miro para
atrás y no vio las vacas o a pepe un bloque de cemento no les dejaba pasar, y
peor aún, había anochecido.
-¿Dónde estoy?,
¿Paesito?, ¿Mae?- estaba muy asustado
-Migue venga, no nos
separemos- dice yendo detrás de él y tomándole la mano
Miguel lloraba, no sabía
que ocurría. Caminaban junticos, Miguel era unos 10 centímetros más bajo que
Diego, y trataba de protegerse en él. La mirada de niño de Diego revisaba todo,
cada esquina del terreno lleno de rocas que tenían delante, no había árboles,
animales o flores, no había nada, solo tierra, rocas y oscuridad.
-Tengo miedo-
murmura Miguel cuando escuchan el sonido del viento seguido de un golpe seco
intermitente- ¿qué-qué es eso?
No tuvieron que buscar la respuesta una madera golpeaba con
el viento un murillo de cemento de pocos centímetros de largo. Cuando llegaron allí
el viento dejo de soplar y la tabla que golpeaba al murillo cayó al suelo
dejando ver lo que decía en el cemento.
“Miguel Pompilio Rivera Pedraza.
Muerto y resucitado.
Que nunca descanse en paz”
Diego abrió los ojos al leer lo que decía, pero el pequeño
Miguel no sabía leer.
-¿De-de quién es la
tumba?
-No sé- miente
Diego aterrado- es mejor que nos vayamos
de aquí.
Fue en ese momento que la tierra comenzó a moverse y ambos
dieron muchos pasos para atrás, y cuando pensaban huir justo detrás de ellos
apareció otro muro. Temerosos bordearon el mismo teniendo que ver como un ser
con sus garras salía de la tierra, el hombre parecía confundido, pero cuando se
quitó de un manotazo la tierra del rostro era Miguel adulto el que se había
desenterrado.
Diego se impactó tanto que miro el niño y el hombre
completamente aterrado, eran la misma persona, bueno y malo a la vez, separados…
Sabía sobre los rituales del Sabbat. Como a los iniciados
les habían salir de su propia tumba para quitarles la humanidad…sabía que ese
hombre salido de la tierra no era Miguel.
-¡Corre!
Gritó tomando al pequeño por la mano y corriendo con él,
llevándoselo, alejándolo de Miguel adulto.
Los vampiros del Sabbat deben cumplir un primer reto,
deseterrarse vivos de su propia tumba lo que hace que pierdan la suficiente
humanidad para que la vida ajena les valga un carajo. Era el ritual de
iniciación.
-Vamos Migue, tu eres un hombre valiente, vamos podemos huir….
Corrieron, y cada vez que trataban de esconderse lo veían
detrás, mientras una frase mental se daba
“la
escopeta, si hay problemas, hay que usar la escopeta”
Tanto correr hace que se sientan cansados, y se acurrucan
detrás de un árbol. El pequeño Miguel se había acercado temblando, y cuando lo
vio a los ojos sus lágrimas eran de sangre. Un golpe secó procedió luego de
eso, un asunto horrendo que Diego nunca olvidaría, un cuchillo perforaría el
cuello del niño quien se tocaría la herida y caería muerto.
-NOOOOOOOOO
Nuevamente la frase del hombre desconocido se escucha: “Lo siento, el más pequeño murió” y el
llanto de una mujer de fondo.
Diego sale corriendo justo en el instante que nota que ya no
es un niño, y que al frente del esta el cadáver de Miguel adulto, muerto por su
igual deshumanizado que lo miraba con una sonrisa de rabia.
-Me traicionaste piró
-No es cierto-
responde entrecortado- tú te
traicionaste a ti mismo
-Debiste dejar que
muriera- dice Miguel mientras su rostro de repente cambia a la apariencia
del demonio de su pasado quien exterminada a los toreador de Bogotá por
él- debiste
pagar el precio Diego…¿Cuándo vas a pagar el precio completo?
Diego se toca la cabeza en crisis, el olor y la presencia
del demonio estaba ahí, burlándose de él. Sentía un mareo enorme, pero no podía
dejarse vencer.
-¿me entregas a
Miguel, Diego?- dice el demonio- saldaremos nuestro trato si me lo
entregas
-Nunca, prefiero que
me tomes a mi… - dice con rabia y los ojos llenos de sangre
-Pero si él ya está
condenado…igual que tú, entrégamelo- dice señalando el cuerpo sin vida de
Miguel en el suelo
-No- responde
seguro y sin miedo
Pero en ese momento la cara del demonio se transforma y de
repente la cabeza era la de un negro enorme y fuerte que se reía de él
-¿qué pasa Diego?,
HAHAHAHAHAHAHA…. ¿Te arrepientes de no haber mandando a matar a los tzimisce en vez de los toreador?
El cambio de repente había sido muy bizarro y Diego entendió
que el maldito de Fredy estaba jugando con él.
-No puedes hacer nada
por él- dice Fredy- nada de nada,
mira- y le señala a su derecha- te
mostrare lo que pasará en el futuro.
Era una cocina larga, y en la esquina alguien se escondía de
él, era Gonzalo el gordo que trataba de no ser visto en una esquina, Miguel había
pasado a su lado sin verlo en apariencia pero de un solo golpe seco le degolló
la cabeza. La mirada de Miguel era de no ser humano.
-Matara a cada uno de
sus amigos y se convertirá en un líder del Sabbat…¿no lo comprendes?, no hay
nada que puedas hacer para impedirlo, ya no hay reversa, ya no tiene esperanza,
cada cosa que haces para mantenerlo con vida me fortalece, estoy cada vez más dentro de él y seremos
uno, viviré lo que no he podido a través de él y beberemos tu sangre en mi
honor.
En ese instante un gran salón lleno de mesas y cubiertos de
alta calidad lleno de hombres y mujeres alrededor de las mismas mientras en una
de ellas esta Diego amarrado siendo desangrado en vida por su amigo.
-Nunca Miguel haría
eso
-Lo hará- grita
Fredy-
aléjate, abandónalo, no tiene esperanza…
-¿qué pasa?, ¿me
temes Fredy?
-No me llamo Fredy
-¿y a quien le
importa tu real nombre?, a mí no, a nadie le importa porque dejaste de ser
alguien hace mucho, te metes en mi mente porque Miguel y yo estamos conectados,
pero, no entiendes una cosa, los tremeré hemos perfeccionado el arte de la
mente, y tú en mis dominios no tienes nada que hacer, y no dejaré que le hagas
daño a Miguel por mucho que quieras que sirva al Sabbat, él y yo estamos
conectados
-Rompe el puente, te
destruiré, me meteré en tus sueños, gobernaré tu vida…- dice con voz ronca
La risa de Diego se hizo evidente
-¿tú?, dime algo
nuevo, no puedes gobernarme en mis dominios- dice mientras crecen muros
alrededor de Fredy- no puedes mentirme y
hacer que crea cosas que no son ciertas, jajaja, estoy aquí para defenderlo de
ti, él te vencerá…. Ahora LARGO DE MI MENTE… PRAESIDIUM SPIRITUS MALIGNUS FORTE VITA
Los muros lo cubrieron y Diego dejó de sentir su presencia.
“El Miguel deshumanizado fue repelido por un gran estallido que lo envió lejos”.
Diego estaba concentrado en sí mismo, miro todo alrededor y
era nuevamente el valle de pastos altos.
Cerca podía ver el cuerpo inerte de su amigo, no del niño, sino del adulto, se acercó a él y lo tocó.
-Parce ya se fue,
deja de hacerte el muerto
Los ojos de Miguel se abrieron muy débiles
-La escopeta…
murmuro nuevamente
-No, nada de eso, me
teme, y lo ha demostrado, está desesperado, busca aliados rápidamente, pero que
no cuente contigo Ave María, vos no estas disponible, ¿Qué dijo Papá?, ¿Qué se
lo iba a poner fácil?, no me conoce, no señor, no sabe que es un paisa
emberracado, cuando la tierra tiembla hay pisadas de animal grande…y ese animal
va matar a ese bicho inmundo.
