miércoles, 2 de marzo de 2016

El puente a las pesadillas



Era terrible tener que lidiar con las propias emociones solo. Miguel llevaba tres días lejos de casa. Diego se sentía impotente al no saber nada de él, si algo grave le hubiera ocurrido ya le hubieran avisado; pero aun así no estaba tranquilo. “Fredy” el parásito cerebral había ocasionado mucho daño y aún podía sentir su energía en el apartamento.

 Mando a lavar toda la ropa de cama, las cortinas y contrató a alguien para que limpiara los muebles de la sala y paredes.  Iba a ser necesario luego pintar, pero ahora la economía no estaba para esos menesteres.

Una sensación de cansancio lo embargaba a pesar de haber estado durmiendo y usando los tranquilizantes, tenía que estar ocupado, pues su mente se sentía cada vez más perturbada.
Estaba en su escritorio escribiendo las conclusiones del parásito según lo observado por él para entregarle un informe al italiano

“Apreciado Doctor,
Por situaciones diversas mis investigaciones estarán parcialmente suspendidas pues debo viajar al exterior, por tanto, procedo a comentarle mis conclusiones.

1.       El infectado comienza a manifestar sentimiento de deshumanización desde el mismo momento en que el parásito se hospeda en él, esta sensación cada vez se vuelve más evidente y esto está asociado a la naturaleza del invasor, y el grado de deshumanización del vampiro madre.  En este caso, se le invita al infectado a unirse al Sabbat para parar el crecimiento del mismo, asunto que por su naturaleza no se ha podido comprobar. El potencial telepático del parásito es exponencial dado que parece ser capaz de comunicarse con cada individuo de manera particular.
Queda la duda si el vampiro madre y el Tzimisce creador sean la misma entidad física, aunque sospecho conexión mental.
2.        La madre debe ser un parásito de mayor envergadura. Las características de reproducción de parásito son todavía un misterio al ser un animal sobrenatural. En la fisionomía luego de disección de parásitos pequeños no se ve contundencia de estructuras anatómicas claras, pareciendo inexistentes la presencia de órganos (asunto que debe estudiarse más).
3.       El aura de infectado se va tornando viciada con manchas que podrían dar un diagnóstico erróneo de diablerie. Sin embargo, no es la victima u huésped quien ha cometido tal acción (necesariamente) sino que está siendo manipulado a nivel metafísico por el parásito. Si el individuo infectado tiene baja humanidad y control de la bestia anterior a la infección, el parásito lo invadirá más rápidamente.
4.       Según mis investigaciones el parásito comienza a liberar mayores síntomas negativos en la medida que se le manipula directamente, aquellos parásitos que reciben mayores atenciones farmacológicas son los que aceleran sus acciones mentales, especie de dementación directa en el infectado.
Mientras que aquellos vampiros infectados que han recibido solo los cuidados básicos no desarrollan síntomas negativos tan rápidamente.
El nivel de dementación hace que el infectado pierda momentáneamente el habla y comience a tener síntomas de demencia (alucinaciones y delirios)
Se ha notado que drenar vitae del parásito aumenta la afectación mental y la despersonalización del individuo.
5.       Poco a poco el control del parásito al individuo se va haciendo más visible, la fuerza de voluntad de los afectados es un mérito o ventaja frente al mismo, pero a medida que el control mental se desarrolla, el nivel de agresividad del individuo aumenta, y este aspecto esta fuera de la comprensión del individuo.
 Existe una dualidad frente a la persona que era antes de la infección y a la persona que era después, una pérdida de memoria de los acontecimientos positivos humanos y una conducta diciente de la bestia sin control.
6.       Un aspecto que requiere mayor investigación es la hipótesis del desarrolló de poderes Tzimisce en individuos infectados. No tengo pruebas contundentes frente a ello, pero si indicios que me hacen pensar que pueden desarrollar ciertas habilidades de moldeo de carne y hueso peligrosas.
7.       Frente a la farmacología mis conclusiones son las siguientes: ….”
 
La larga descripción farmacológica es anexada por Diego como también las conclusiones de muestras de tejidos. Los médicos tienen su forma especial de hablar que solo lo entienden ellos.

Mientras escribía el informe recordaba todo lo que había vivido con Miguel y su diferencia con Moncho que estaba realmente bien a base de marihuana y cuidado por los sin clan.

Termino de escribir y se quedó un momento quieto viendo la pantalla del portátil.  Tras la infección de Miguel se sentía tremendamente sensible.   Los síntomas de stress post trauma era evidentes: Pesadillas recordando las torturas sufridas, la sensación de miedo frente al cuchillo que le pidió Dieter, no sentir su brazo como si realmente se lo hubieran cortado, y eso iba unido con eventos catastróficos en sus sueños donde el Tres-se moría una y otra vez. No estaba su hermano para despertarle y decirle que todo estaba bien.

El fantasma de Fredy, localizado en los miedos todavía estaban en el hogar, es más, Diego sentía su presencia. Era como si también lo conociera, y pudiera oler su podredumbre. Por mucho que él hubiera perdido humanidad en el pasado, nunca habría llegado a los niveles de perversidad de los Sabbat, lo que estaba ocurriendo era obra de una mente maligna.

Tenía pensado hacer una limpieza energética del apartamento, tenía casi todos los ingredientes para el ritual, pero no todos, esperaba encontrarlos pronto, aunque había que tenido que encargarlos, la capilla carecía de ellos por el hecho de que el regente ya les había usado.
  
Se levanta de su escritorio y siente nuevamente el silencio sepulcral de la ausencia de Miguel. Se levantó y fue a buscar la impresora que había desconectado con todo el lio de los equipos de laboratorio, iba a imprimir dos copias, una para el italiano y otra para el regente.

Caminó hacia el cuarto de Miguel y abrió su closet donde había guardado el aparato, y mientras lo tomaba comenzó a sonar su teléfono móvil, el teléfono no estaba registrado, así que decidió ignorarlo y colgar. Pero mientras levantaba la impresora comenzó nuevamente a ir hacia su cuarto, el móvil comenzó a sonar una y otra vez insistentemente.

Diego dejó su tarea para, contestar, y cuando lo hizo lo que recibió fue los gritos de una mujer que le gritaba en japonés desde el otro lado

-馬鹿、ミゲルに何が起こったのか、私のコールに応答?、あなたいまいましいで

Diego se sorprendió, había palabras que decía en inglés y otras en español insultándolo. Sabía quién era…lo sospechaba.

-Espere un momento, Leila, por favor, que yo no sé hablar japonés- dice confundido y hasta asustado, esa mujer era tremenda, Miguel le había contado que podía tener unas pataletas espectaculares, y lo peor es la cantaleta de una mujer en japonés sin saber que le estaban reclamando- por favor tranquilícese, y hábleme en un idioma que le pueda entender…

Leila Chow, la novia virtual de Miguel en Japón hablaba cuatro idiomas. Lo malo, era que al pedirle que se hiciera entender Diego recibió la insultada del siglo, le faltó decirle de que se iba a morir. Diego escuchaba sin interrumpirla, sorprendido y tratando adivinar si todo ello era real.

-¿Leila?, por favor escúcheme, creo que está siendo injusta conmigo

Pero la mujer no paraba de decirle cosas hasta que Diego ya molesto le contesto de manera tajante.

-Miré, no permitiré que siga faltándome al respeto, si quiere saber que pasa ahora con Miguel llámeme cuando se haya calmado, adiós.

Y le colgó bastante alterado. Diego que era un hombre de bastante mal humor y no permitía que nadie le maltratara. Posiblemente por eso algunos le tenían miedo. 

Mientras se comía su propia rabia se preguntó, ¿Cómo ella consiguió su teléfono?, y ¿porque estaba tan molesta y le decía cosas tan repulsivas?

Luego de imprimir los informes y colocarlos en carpetas se dio cuenta que necesitaba parar un momento, se había deprimido de repente, y dada su tendencia al alcoholismo justificado por sus sentimientos fue a la cocina a sacar vitae para mezclarla con lo que quedara de la botella de aguardiente antioqueño. Se sirvió un vaso grande y comenzó a tomar lentamente pensando si Miguel estaría bien atendido. Un desconocido no lo trataría con el mismo cariño que él, y es que El Tres-se podía ser un reto para la paciencia de cualquiera y más cuando su comportamiento era el del anarquista inmaduro que llevaba dentro. Y si se le sumaba el hecho de la actual dificultad de convivir con su nuevo amigo Fredy, el cual lo hacía violento e inestable, se tenía una bomba de tiempo.

 “No, no estaba bien”, lo sabía.

Luego de un largo trago de alcohol sentado en la sala, y de sentir que podía continuar con lo que había iniciado vio con algo de amargura como la pantalla de su móvil mostraba que la japonesa lo estaba llamando de nuevo.

Contesta de mala gana y esta vez Leila no le insulta, sino que hace lo que debía hacer al principio: preguntar qué estaba pasando. En ese momento él le comenta lo de la enfermedad de Miguel, lo del parásito, y lo de su cambio de comportamiento, entonces tras hablar con ella comprendió por qué la reacción tan exagerada de la mujer. Miguel había escrito algunas incoherencias hablando de la muerte y finalizaba diciendo que todo lo que le pasaba era culpa de él: “si él se moría el único responsable era Diego”.

Vaya sensación de tristeza tan espantosa la que le dio al escuchar aquello, y más porque se sentía responsable de lo que le pasaba.

La conversación con la mujer se tornó más amable, así que para ampliar la información decidieron hacer una teleconferencia por Skype.

Ella era médico e investigadora y además de eso cazadora de seres horrendos como vampiros, demonios, monstruos etc, estaba acostumbrada a lidiar con seres no naturales japoneses y no era tonta (aunque a veces se comportaba como tal)

Las razones por las cuales una cazadora “odia vampiros” se enamoró de Miguel es un asunto que los psiquiatras podrán analizar sin tener en cuenta el perfil de buffy o crepúsculo. A pesar de lo cursi y ridículo del asunto ambos se conocieron en circunstancias difíciles y Miguel le ayudó a ella a combatir un enemigo en común, tuvieron un coqueteo inocente, donde Miguel lo máximo que logró fue darle un beso y luego de ello partió para África y no volvió a saber de ella hasta año y siete meses después.

Diego cuando ingresó a la teleconferencia encontró a Leila, una mujer oriental bastante hermosa, con los ojos hinchados. Era difícil comunicarse, porque ella quería saber todos los detalles, lo que hizo que él terminara mandándole una copia del informe que redactó para el regente.

-¿Pero está bien?
-Mira está hospitalizado, trato de mantenerlo con vida mientras se logra algún avance, pero esta afectado mentalmente, lo que a vos te escribió es solo una muestra de lo mal que está- se le cuartea la voz- no te voy a mentir, esta grave, el control que ejerce esa cosa en él le ha enloquecido… aunque estoy seguro que si dijo algo bonito para ti si le salió del corazón.

La descripción de sus síntomas y su pronóstico reservado dio lugar a que Leila se interesara, pues en parte mucho de eso era nuevo para ella. Los vampiros orientales son muy peligrosos y letales, los clanes básicos europeos no tenían mucho comparado con los demoniacos poderes de los japoneses capaces de crear fuego y las más tremendas torturas, así que para Leila que Diego le comentara que un antiguo había creado un parásito que era capaz de controlar mentalmente a Miguel no era sorpresa.
Diego le dijo que cuando él le había escrito no estaba en sus cinco sentidos y justo poco antes le había atacado. La nota que le mandó a Leila era muy extraña y alarmante, razón por la cual ella insultó tan fieramente al Paisa.

Leila quería tener una muestra de ese parásito para examinarlo, pero había un problema, ella estaba en Japón y Diego en los Estados Unidos, por más que quisiera la muestra no llegaría a tiempo, pero podía intentar enviarle algo, eso sí, no era buena idea que supieran que ella era una cazadora, era un riesgo para ambos, la comunicación debía ser prudente.

Se acabó la conversación con una sensación de vacío tremenda, Diego tenía la impresión de que Leila se sentía igual. 

Tenía que buscar la forma de mandarle la muestra. Leila Show se había comprometido a pagar el envió.

Cansado, tomó su licor y caminó hacia el baño. Tuvo una sensación extraña y volteo a mirar la habitación vacía de su hermano, se quedó quieto un instante. Sentía a Miguel muy presente aún en la casa. Procedió a ir a la computadora y mandar un mensaje preguntando si estaba bien, la respuesta fue positiva: “se encuentra sedado en estos momentos, estable”

Una sensación de incertidumbre invadió a Diego, dio vueltas por el cuarto de Miguel y cansado se dirigió a su habitación: ¿se estaría volviendo loco?

Cuando se acostó, la sensación negativa se fue haciendo cada vez más grande. Cuando cerró los ojos, era como estar y no estar dormido. Esta era una especie de pesadilla que nunca había experimentado antes. Estaba en un cuarto rodeado de cortinas larguísimas que llegaban hasta el cielo, había una ligera briza en el sector, las cortinas se movían alrededor a pesar de no existir ventanas

-Esto me parece conocido- murmuro Diego caminando alrededor mientras una risa terrorífica se escucha de manera grave camina alrededor sintiendo el poder psíquico del momento- ¿qué carajo?...
El viento se hace más fuerte y Diego ve que detrás de una cortina ve una figura masculina sentada en una silla simple de madera con las manos atadas a la espalda.

-¿Miguel?

Camina y cruza la gruesa cortina pero aparece en otro sitio, era una pradera amplia que había en un pueblo de Antioquia donde solía jugar cuando era un crio. Un sitio de recuerdos positivos en su vida. Cerca de él había unos árboles donde solía esconderse con sus hermanos y a lo lejos se podía ver las casas vecinas.

Diego no se sintió feliz frente al cambio de ambiente, camino alrededor mirándolo todo, justo en el momento que comienza a llover muy fuertemente.

“Lo siento, el más pequeño murió”

Escucho la voz de un hombre en español que Diego nunca había escuchado, y la frase no tenía mucho sentido.

Diego miró alrededor mientras venían otras frases a su mente.

“Pin pon es un muñeco… hehehe un muñeco… siempre un muñeco”- grita una voz psicótica
“Paquetes defectuosos, siempre pasa…”- otra voz de Hombre

La lluvia se hizo más fuerte y Diego mojándose camina hacia los árboles, el sitio era referente a su niñez pero no había mucha de ella ahí, solo el sitio…

Cuando llega a los arboles encuentra un sombrero en el suelo y lo recoge, era un sombrero pequeño lleno de huecos y descuidado, de un niño.

 Cuando voltea hacia su espalda el campo había cambiado y no se veían las casas del poblado anterior, la pradera tenía otro color y los pastos eran altos, y se puede ver un niño corriendo hacia la pradera halando unas vacas.

Diego entonces lo comprende y comienza a correr detrás del niño.

 Sus pasos se vuelven más rápidos de repente y cuando se ve los pies los tiene más pequeños. Ve el reflejo de su figura en un charco y nota que es él, cuando tenía unos ocho años, su reflejo deja de ser importante cuando nota que el otro niño se está alejando y el sigue corriendo detrás de él.

-Miguel…. Espera…- Dice Diego con una voz infantil

El ladrido de un perro negro mestizo se hizo evidente a medida que se iba acercando

-No moleste a las niñas peperro- dice el pequeño que andaba tranquilo por la pradera señalando al perro con un palo- ve  y busca esto- y le lanza el palo mientras se reia al ver como el animal iba a buscarlo.

Diego corría hacia él

-Miguel….- gritaba

El niño al escuchar su nombre se voltea y es entonces que Diego lo puede ver bien, tendría un poco más de un metro treinta c.m, bastante pequeño para su edad, delgado, con su piel blanca quemada por el sol en las mejillas y con su cara sucia. Sus ojitos castaños lo miraban asustado, estaba vestido con una ruana pequeña, unos pantalones de tela y unos zapatos rotos. Apartando las señales de pobreza, Miguel de niño tenía una cara realmente adorable.

-¿Busted quien jotos es?
-Diego, eh…yo, encontré esto- dice dándole el sombrero
-Sombrero con bu-ecos, ¡me encontraste!!! (dice hablándole al sombrero como si tuviera personalidad y poniéndoselo inmediatamente de manera adorable), ¿está perdido?, buste no es de aquis, tiene ropa de niño rico…

En ese momento Diego se mira, y tenía el uniforme del colegio de ese entonces.  Zapatos de charol, Pantalon gris corto, medias largas blancas que daban hasta la rodilla, camisa blanca, con corbata y una chaqueta del mismo material del pantalón que tenía unos enormes botones al frente.

-Si, me perdí…. Ve, ¿ vos qué haces aquí solo?

-Mi casa queda por allá- señala la montaña- pero no toi solo, toi con las niñas, y el perro, que no tiene nombre, pero yo le digo Pe-pe-rro, debo ir a llevar a las niñas a tomar agua, ¿me acompañas?

-¿Las niñas?

-Pos las vacas, la café es Josefina, y la más grande es florecita, y la que es más blanca, blanquita, y todas tienen bebes en sus panzas que les metió como regalo el toro con su….

Diego alza una ceja, vaya niño precoz que era Miguel…

-Vamos- dice viendo el cielo no se había dado cuenta en que momento había dejado de llover- ¿vos no tienes miedo?

-No, mi pae ahuyenta a la gente mala su machete, jejeje y yo les lanzo piedras.

El niño entonces amarra las vacas cerca del abrevadero y se pone a ver el cielo junto con Diego, parecía un lugar seguro donde todo estaba bien. Sin embargo Diego vuelve escuchar en su mente esa extraña voz de hombre:

“Lo siento, el más pequeño murió”

En esas al fondo se ve una luz que cae en unos matorrales.

-¿Ohhhhhh puso sus vistas en eso?- dice señalándolo- vamos a ver que fue niño rico, vamos pue…

Y Miguel niño corre hacia el lugar mientras Diego tenía un mal presentimiento, así que lo siguió gritando, espera “Migue, no vayas para allá”

Pero cuando lo alcanzó todo había cambiado, Miguel miro para atrás y no vio las vacas o a pepe un bloque de cemento no les dejaba pasar, y peor aún, había anochecido. 

-¿Dónde estoy?, ¿Paesito?, ¿Mae?- estaba muy asustado
-Migue venga, no nos separemos- dice yendo detrás de él y tomándole la mano

 Miguel lloraba, no sabía que ocurría. Caminaban junticos, Miguel era unos 10 centímetros más bajo que Diego, y trataba de protegerse en él. La mirada de niño de Diego revisaba todo, cada esquina del terreno lleno de rocas que tenían delante, no había árboles, animales o flores, no había nada, solo tierra, rocas y oscuridad.

-Tengo miedo- murmura Miguel cuando escuchan el sonido del viento seguido de un golpe seco intermitente- ¿qué-qué es eso?

No tuvieron que buscar la respuesta una madera golpeaba con el viento un murillo de cemento de pocos centímetros de largo. Cuando llegaron allí el viento dejo de soplar y la tabla que golpeaba al murillo cayó al suelo dejando ver lo que decía en el cemento.

“Miguel Pompilio Rivera Pedraza.
Muerto y resucitado.
Que nunca descanse en paz”

Diego abrió los ojos al leer lo que decía, pero el pequeño Miguel no sabía leer.

-¿De-de quién es la tumba?
-No sé- miente Diego aterrado- es mejor que nos vayamos de aquí.

Fue en ese momento que la tierra comenzó a moverse y ambos dieron muchos pasos para atrás, y cuando pensaban huir justo detrás de ellos apareció otro muro. Temerosos bordearon el mismo teniendo que ver como un ser con sus garras salía de la tierra, el hombre parecía confundido, pero cuando se quitó de un manotazo la tierra del rostro era Miguel adulto el que se había desenterrado.
Diego se impactó tanto que miro el niño y el hombre completamente aterrado, eran la misma persona, bueno y malo a la vez, separados…

Sabía sobre los rituales del Sabbat. Como a los iniciados les habían salir de su propia tumba para quitarles la humanidad…sabía que ese hombre salido de la tierra no era Miguel.

-¡Corre!

Gritó tomando al pequeño por la mano y corriendo con él, llevándoselo, alejándolo de Miguel adulto.
Los vampiros del Sabbat deben cumplir un primer reto, deseterrarse vivos de su propia tumba lo que hace que pierdan la suficiente humanidad para que la vida ajena les valga un carajo. Era el ritual de iniciación.

-Vamos Migue, tu eres un hombre valiente, vamos podemos huir….

Corrieron, y cada vez que trataban de esconderse lo veían detrás, mientras una frase mental se daba 

“la escopeta, si hay problemas, hay que usar la escopeta”

Tanto correr hace que se sientan cansados, y se acurrucan detrás de un árbol. El pequeño Miguel se había acercado temblando, y cuando lo vio a los ojos sus lágrimas eran de sangre. Un golpe secó procedió luego de eso, un asunto horrendo que Diego nunca olvidaría, un cuchillo perforaría el cuello del niño quien se tocaría la herida y caería muerto.

-NOOOOOOOOO

Nuevamente la frase del hombre desconocido se escucha: “Lo siento, el más pequeño murió” y el llanto de una mujer de fondo.

Diego sale corriendo justo en el instante que nota que ya no es un niño, y que al frente del esta el cadáver de Miguel adulto, muerto por su igual deshumanizado que lo miraba con una sonrisa de rabia.

-Me traicionaste piró

-No es cierto- responde entrecortado- tú te traicionaste a ti mismo

-Debiste dejar que muriera- dice Miguel mientras su rostro de repente cambia a la apariencia del demonio de su pasado quien exterminada a los toreador de Bogotá por él-  debiste pagar el precio Diego…¿Cuándo vas a pagar el precio completo?

Diego se toca la cabeza en crisis, el olor y la presencia del demonio estaba ahí, burlándose de él. Sentía un mareo enorme, pero no podía dejarse vencer.

-¿me entregas a Miguel, Diego?-  dice el demonio- saldaremos nuestro trato si me lo entregas

-Nunca, prefiero que me tomes a mi… - dice con rabia y los ojos llenos de sangre

-Pero si él ya está condenado…igual que tú, entrégamelo- dice señalando el cuerpo sin vida de Miguel en el suelo

-No- responde seguro y sin miedo

Pero en ese momento la cara del demonio se transforma y de repente la cabeza era la de un negro enorme y fuerte que se reía de él

-¿qué pasa Diego?, HAHAHAHAHAHAHA…. ¿Te arrepientes de no haber mandando a matar a los tzimisce en vez de los toreador? 

El cambio de repente había sido muy bizarro y Diego entendió que el maldito de Fredy estaba jugando con él.

-No puedes hacer nada por él- dice Fredy- nada de nada, mira- y le señala a su derecha- te mostrare lo que pasará en el futuro.

Era una cocina larga, y en la esquina alguien se escondía de él, era Gonzalo el gordo que trataba de no ser visto en una esquina, Miguel había pasado a su lado sin verlo en apariencia pero de un solo golpe seco le degolló la cabeza. La mirada de Miguel era de no ser humano.

-Matara a cada uno de sus amigos y se convertirá en un líder del Sabbat…¿no lo comprendes?, no hay nada que puedas hacer para impedirlo, ya no hay reversa, ya no tiene esperanza, cada cosa que haces para mantenerlo con vida me fortalece,  estoy cada vez más dentro de él y seremos uno, viviré lo que no he podido a través de él y beberemos tu sangre en mi honor.

En ese instante un gran salón lleno de mesas y cubiertos de alta calidad lleno de hombres y mujeres alrededor de las mismas mientras en una de ellas esta Diego amarrado siendo desangrado en vida por su amigo.

-Nunca Miguel haría eso

-Lo hará- grita Fredy-  aléjate, abandónalo, no tiene esperanza…

-¿qué pasa?, ¿me temes Fredy?

-No me llamo Fredy

-¿y a quien le importa tu real nombre?, a mí no, a nadie le importa porque dejaste de ser alguien hace mucho, te metes en mi mente porque Miguel y yo estamos conectados, pero, no entiendes una cosa, los tremeré hemos perfeccionado el arte de la mente, y tú en mis dominios no tienes nada que hacer, y no dejaré que le hagas daño a Miguel por mucho que quieras que sirva al Sabbat, él y yo estamos conectados

-Rompe el puente, te destruiré, me meteré en tus sueños, gobernaré tu vida…- dice con voz ronca

La risa de Diego se hizo evidente

-¿tú?, dime algo nuevo, no puedes gobernarme en mis dominios- dice mientras crecen muros alrededor de Fredy- no puedes mentirme y hacer que crea cosas que no son ciertas, jajaja, estoy aquí para defenderlo de ti, él te vencerá…. Ahora LARGO DE MI MENTE… PRAESIDIUM SPIRITUS MALIGNUS FORTE VITA

Los muros lo cubrieron y Diego dejó de sentir su presencia. “El Miguel deshumanizado fue repelido por un gran estallido que lo envió lejos”. 

Diego estaba concentrado en sí mismo, miro todo alrededor y era nuevamente el valle de pastos altos.  Cerca podía ver el cuerpo inerte de su amigo, no del niño, sino del adulto, se acercó a él y lo tocó.

-Parce ya se fue, deja de hacerte el muerto

Los ojos de Miguel se abrieron muy débiles

-La escopeta… murmuro nuevamente

-No, nada de eso, me teme, y lo ha demostrado, está desesperado, busca aliados rápidamente, pero que no cuente contigo Ave María, vos no estas disponible, ¿Qué dijo Papá?, ¿Qué se lo iba a poner fácil?, no me conoce, no señor, no sabe que es un paisa emberracado, cuando la tierra tiembla hay pisadas de animal grande…y ese animal va matar a ese bicho inmundo.