Con algo de amargura miraba aquél que postrado en cama no despertaba. Le dolía su corazón y no podía creer que aquel ser, fuera el mismo con el que compartiera jornadas laborales y buen whiskie. Estaba sorprendido por la falta de pelo de Rowan y su piel ceniza. Era cómo sí en cualquier momento aquél cuerpo fuera hacer combustión espontanea y desaparecer.
Lo que el doctor Morelli le había comentado se había instaurado como una gran pregunta en su mente: “¿porqué seguía vivo?. No comprendía cómo podía vivir después de tanto, y a pesar de las continuas torturas.
Apretó su mano por segunda vez, y le habló pausadamente. “Alexander soy Diego, he venido a visitarte”, sin embargo el hombre no se mueve. Baja la cabeza mientras escucha a la enfermera que lo cuida decir.
“es una lástima, hace dos días despertó de improviso, escuchó el grito de un hombre vulgar y luego volvió a dormir”
Diego trató de que no se le subieran los colores al rostro. Ese hombre que grito vulgaridades y que le despertó era él, eso sucede cuando te rompen un hueso sin anestesia.
Miró su brazo derecho, y ahora todo estaba en su sitio, y se sentía igual, como si nada hubiera pasado. Sólo tenía una especie de “brazalete” en el punto de la amputación. Era un artilugio mágico que podía compararse a una tuerca.
Miró su brazo derecho, y ahora todo estaba en su sitio, y se sentía igual, como si nada hubiera pasado. Sólo tenía una especie de “brazalete” en el punto de la amputación. Era un artilugio mágico que podía compararse a una tuerca.
Este instrumento estaba fijo alrededor del brazo, arriba del hombro, justo en el sector donde el humero fue cortado en dos. Lo que hacía era simple, se ajustaba a los tejidos sanos diferenciándolos de la deformidad, y una vez ahí, y gracias al sádico del enfermero, permitía que se rompiera el hueso de manera limpia, es decir, siguiendo la circunferencia normal del hueso como sí el mismo fuera cortado con una sierra en una cirugía, haciendo que la fractura fuera perfecta. Una vez roto el hueso, el instrumento ayudaba a cuadrar el resto del brazo, de manera anatómicamente correcta y de esa forma curaba de manera permanente la deformidad.
En otras palabras esa tuerca colocaba el brazo de manera perfecta, como si se tratara de un tornillo. Un instrumento admirable hecho por médicos tremere.
¡Qué mala suerte!, pensó, ¡lo desperte con un madrazó y luego se volvió a dormir... ni modo que me toque ponerme a putear para que abra los ojos.”
Diego salió de la pieza algo decaído, le deprimía ver a Rowan así, y desafortunadamente en estos dos días había tenido tiempo suficiente para pensar en todo aquello que su mente había querido evitar. Además, no quería irse sin hablar con él. ¿Cuánto tiempo podía estar ahí sin que el regente Dieter se enfadaral?, había recibido noticias de que deseaba que se quedara solo tres días, y ya habían pasado dos.
Todos los miedos se habían acumulado. Desearía ser más optimista, pero había una línea delgada entre ser positivo y ser estúpido.
Pasó el resto de la noche así y cuando llego el día tuvo que tomar algo para evitar las pesadillas. Despertó con algo de pesadez en su cabeza. Era una lástima, se iría sin hablar con Rowan, por lo menos se despediría posiblemente él podría escucharlo aunque no responderle.
****
“Alexander soy Diego, he venido a visitarte”
Lo escuchaba, pero no podía abrir los ojos, sabía lo que tenía que hacer,pero ¿y si era muy tarde?
Nuevamente estaba en un lugar intermedio, ni muerto, ni vivo, ni en el cielo, ni en el infierno, era como sí el corredor al mundo de los muertos estuviera taponado por el trafico. Fue entonces que apareció ella: su musa, su esposa, su mujer, y le él hablo de sus miedos, “No sé qué hacer” le dijo. Ella ya conocía la historia, habían tenido mucho tiempo para ponerse al día.
Le abrazo envolviéndolo con la luz que ella, como alma buena, tenía. El era simplemente una mancha oscura en ese lugar.
Fue entonces que sucedió algo que rompió las brumas de “ningún lado”. Un demonio enorme con cuerpo de zorro, pelaje de púas, cabeza de cuervo con pico bífido, había roto el velo y lo miraba amenazante con ojos aterradores.
La criatura gritó de manera aguda y corrió detrás de ellos, y con el pico dividido trataba de atacarles.
La criatura gritó de manera aguda y corrió detrás de ellos, y con el pico dividido trataba de atacarles.
Rowan corrió de la mano de su amada compañera, mientras podía sentir el odio y la envidia de aquel ser que desde el otro mundo trataba de matarle. Los pasos acelerados se vieron frenados por una masa oscura que no daba lugar a seguir huyendo y fue en ese momento, que ella miro al monstruo con convicción dijo, “Aléjate de él maldito engendro” .
Su esposa extendió su brazo hacía él segándolo con la luz de su alma. El monstruo desvaneciese como una nube de polvo.
Su esposa extendió su brazo hacía él segándolo con la luz de su alma. El monstruo desvaneciese como una nube de polvo.
Un largo silencio siguió aquello, a Rowan se le iluminaron los ojos mientras la abrazaba. “gracias” y en ese momento una voz masculina interrumpe el momento. “Rowy, vengo a despedirme, tengo que marcharme”. Rowan la mira a ella, la besa y la abraza fuertemente. “Pronto estaremos juntos mi amor”. La sonrisa de ella le dio paz, y esa luz se convirtió en una habitación.
Rowan abrió los ojos con una sonrisa, frente a la sorpresa de aquel que lo observaba acostado.
- ¡DIEGO!!!
Dijo en extremo emocionado mientras sentaba en la cama con mucha energía y extendía los brazos hacía aquél que no veía en un muy buen tiempo.
Diego no podía creerlo, ¡había despertado!, y no sólo había despertado, Rowan estaba de excelente humor y con mucha energía. Todo parecía muy irreal, hasta la enfermera estaba sorprendida.
- Señor no creo que deba... Dice al ver que trata de salir de la cama.
- Sí que debo. Dice Rowan en extremo Feliz mientras mueve la silla de ruedas con la mente hacia donde está la cama. ¡Oh Diego has venido!, me alegra tanto verte. Dice tras sentarse en la silla de ruedas. Te estaba esperando. Diego hace una cara de sorpresa, ¿Rowan había enloquecido?
- ¿ me- me esperabas?
- Sí. Dice Rowan mientras rodaba su silla de ruedas hasta el escritorio. Dieter me dijo que te mandaría.
- ¿qué?
La confusión del colombiano no podía medirse en ese momento, entonces, ¿sí había venido a una misión?.
Rowan se notaba emocionado mientras ignoraba a la enfermera que alarmada trataba de convencerlo que se mantuviera quieto. En el escritorio, abre un cajón y saca un papel de contextura extraña, luego con una gran sonrisa abre una cajita que tenía una pluma fuente de oro y plata.
Mira por un segundo el papel y con un brillo en sus ojos comienza a escribir. Un leve olor a vitae y perfume masculino inunda el lugar.
Diego mira a la enfermera con incertidumbre, la mujer alarmada estaba informando por teléfono que él comatoso había despertado. Luego la duda se convierte en maravilla cuando se da cuenta qué este hombre, en extremo enfermo, está usando las pocas energías que le quedan para escribir. García mantiene silencio, comprende que es muy importante.
A pesar del informe angustiado de la mujer, nadie aparece en la puerta para apoyarla. Se puede sentir como la punta de la pluma acaricia el papel como una dulce melodía. Rowan detiene su escritura, aunque para los que observan ha sido lento, sólo le ha llevado dos minutos, relee lo escrito con una sonrisilla, y tras mirar con gozo a Diego, fija su mirada en el papel y firma con su nombre.
- Esto es lo que has venido a buscar. Termina diciendo.
Diego se acerca sorprendido sin entender nada. Posa sus ojos en aquello que le están mostrando. Abre la boca atónito, !no puede creerlo!.
Tras leer y comprender lo que esas letras escritas con sudor, sangre y perfume dicen, mira nuevamente a Rowan.
Tras leer y comprender lo que esas letras escritas con sudor, sangre y perfume dicen, mira nuevamente a Rowan.
- Debes estar bromeando. Dice emocionado. Esto es... peligroso. tartamudea un poco. ¿Es..es.. estas seguro?
- Sí, es lo que deseo.
- Pero. Lo mira. Alexander, esto es un suicidio.
- Lo sé, pero no encuentro mejor forma de morir.... sonríe... los salvaré . Sus ojos se mostraban ilusionados.
Diego no puede aguantar la sorpresa y debe sentarse en el borde de la cama. Casí cae en el intento.
- oh Diego, vamos a celebrar. Dice tras dejar la carta en el escritorio, y rodando en su silla hasta un baúl. Espero no se hayan bebido mi whisky.
Diego trataba de reponerse de la sorpresa. El licor ayudaría sin lugar a dudas, pero esa noche no terminaría ahí, el destino le tenía aguardado otro Pasmo. Mientras su amigo busca el licor, el escucha como unos pasos se acercan, mira el pasillo a la recamara e inmediatamente su corazón late "una vez" y un corrientazo se siente en todo su cuerpo.
Lateral a él, y de manera muy elegante, estaba un hombre de su pasado, un hombre que nunca esperó volver a ver: el gran pontífice Xavier de Cincao.
Diego abre la boca y la cierra al mismo tiempo que se levanta como un resorte del borde de la cama.
- Señor ...
El camina elegantemente y le mira.
- Doctor Diego Garcia. Dice una vez que ubica al hombre en la silla de ruedas. Parece que siempre que nos encontramos usted está metido en algún problema.
Esa frase hizo que a Diego se le helara la poca vitae caliente que hubiera tomado. No pudo contestarle nada, aunque por un microsegundo pensó en recordarle a De Cincao a su señora madre, pero supo controlarse.
- Señor Pontífice. Saluda Rowan al superior acercándose a su superior y dándole la mano. El doctor Garcia ha venido a recoger el documento.
- Lo sé. Responde con soberbia. ¿está listo?. Le hace una señal algo displicente a la enfermera para que salga del lugar lo que la criada obedece.
- Sí señor. Dice el hombre con una sonrisa.
- Perfecto. Mira a Rowan. Es lo que esperábamos.
Y tras decir eso, saca de su traje fino una pluma, se dirige hacía el escritorio donde yase el documento, firma en la parte inferior izquierda, le añade un sello, y un punto diminuto de vitae.
- Ya está hecho. Mira a Diego Garcia. Este documento debe llevarlo salvo a su capilla, es más importante el documento que su propia vida, ¿entiende?... debe llevarlo a salvo.
- Sí señor. Responde Diego.
De la nada aparece un maletín que de alguna forma el líder había ocultado. Lo abre, y coloca el documento de manera cuidadosa.
- Les deseo buena suerte. Le entrega el maletín a Diego y lo mira a los ojos. Recuerde mis palabras.
Da un paso hacia atrás y se despide.
- Qué tengan una feliz noche. Hasta pronto.
Y tras despedirse de manera diplomática sale de la habitación. Diego se desploma en la silla, y trata de controlarse. Temblaba como una hoja. No podía creer lo que acababa de pasar.
****
En el interior del maletín había una carta escrita en papel del cuero de una bestia mitológica.
Gran señor Etrius.
Respetados Miembros del Circulo Interno
Miembros del comité del certamen.
Capilla Viena (Austría)
Respetados señores,
Yo Alexander Rowan, Aprendiz del séptimo circulo, y constante servidor del clan tremere quiero invocar ante ustedes, acogerme a los términos de las clausulas antiguas de Bretonia bajo las normas I, XI, VXIIIV y llamar a duelo por ofensa grave número 456 a Michael Oren, regente y líder de la capilla Pensivania (Estados Unidos)
Me presentare a la contienda con honor, como bien dictan las normas.
Alexander Rowan.
Debajo de esta carta hay un trozo de papel que dice, apadrina la contienda, y esta la firma, sello y vitae del pontífice.

