Alexander estaba hecho un ovillo en la cama. Le daba la espalda a su chiquillo y estaba literalmente desmoralizado. Dicen que cuando las cosas van mal, pueden estar peor. Habían pasado dos noches completas, desde que tuvo ese sueño, ese recuerdo que le desgarraba el alma. Pero las cosas esa noche estuvieron peor. Tuvo un presentimiento y pidió un informe sobre el único ser de su familia que le quedaba: Su hijo.
El regente lo permitió y con muchas medidas de seguridad le ayudaron a entrar a internet, y leyó el informe que le mandaron.
No pudo contener sus lágrimas cuando se enteró que su hijo estaba en problemas. Había abandonado la universidad al parecer por problemas con drogas. No podía mandarle más dinero bajo ese precepto. No quería abandonar a su hijo pero no sabía qué hacer.
Sí solamente él hubiera estado presente en su adolescencia, posiblemente Maurisce no tendría tantos problemas. Se sentía triste y responsable por la desgracia de su hijo, y lo peor es que no podía hacer nada para ayudarlo.
Rowan había entrado en una real y complicada depresión, y de eso ya habían pasado dos noches.
Casi como si fuera un niño se abrazada a sí mismo en silencio mientras no musitaba palabra.
- Se-señor. Tartamudeo Terence. Yo se que está molesto con migo. Dice sintiéndose responsable. Yo, eh... lo lamento, perdóneme por favor, lleva dos días en que no me habla, y...y sé que, es mi culpa.
Alexander le mira sin mucha emoción.
- La vida no gira en torno a ti Terry, no todo lo que me ocurre se relaciona con tigo. Dice en tono bajo, yo soy tu sire, no tu amigo, eso ya lo comprendí. Dice sin mirarlo a los ojos. Yo se que estas a mi lado porque te doy lástima, y ya te he dicho que deberías irte y seguir con tu vida, no deberías tener ningún tipo de consideración con migo. Sí no quieres salir con la chica, no me importa, ya no me importa nada... sólo vete.
Tengo más problemas de lo que te imaginas, y lo mejor que le puede pasar a todos es que me muera... pero. Niega con la cabeza. Mi clan, el que te enseñe debías de respetar, me ha negado mi derecho a morir... y sabes qué. Dice mirándolo a los ojos llorando. Todo es una mierda. Todo lo que te enseñe es una masa de mierda.
La vida es de los vivos, los que no lo estamos no tenemos esperanza. Nada de lo que hagas en la vida será suficiente... me suicidaría sí pudiera.
Terence lo mira y se acerca un poco.
- Puede hablar con migo si..si quiere. Murmura cerca
- Tú no puedes hacer nada, nadie puede...todo es una farsa, sí existe Dios me vomito en el mundo.
En ese momento la voz de un hombre detrás de ellos murmura.
- Tal vez un abrazo ayude.
Se fijan en el que habla. Ese hombre joven con una sonrisa. Era Fran, el tutor espiritual de Alexander.
Le da la mano de manera muy amable a Terence mientras murmura.
- Darle un abrazo no te quitara hombría. Le dice al hombre mientras el que está en cama responde.
- No deseo nada...ya no quiero su ayuda, váyase.
El hombre no se sorprende y se acerca a la orilla de la cama, y nota como las sabanas están manchadas de las lágrimas del enfermo.
- Vamos, habla con migo... aquí estamos para ayudarte. Incluye a Terence en la conversación.
- Sólo quiero que alguien lo ayude. Contesta llorando con total sentimiento.
- ¿A quién?
- A Maurice, a mi hijo. Cuando dice esto las lágrimas se acumulan en su rostro a tal nivel que parece que se le estallaran de sangre.
Fran se acerca y sin esperar aprobación le abraza con fuerza. Rowan está sorprendido pero responde a su abrazo como un niño. Su gesto de tristeza y cansancio, inundaba la habitación, lloraba de manera fuerte como sí el tapón de su alma se hubiera roto. Terence comprendió entonces que la tristeza de su sire no era solamente por sus acciones.
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Diego se despertó sin desearlo una hora antes del que se ocultara el sol. Sus ojos, sin lentes miraban un punto fijo del escritorio. La carpeta donde había ocultado el regente la misión de hoy, estaba aun encima de todo. El papel con la información se había destruido, pero esa carpeta era un recordatorio, no muy grato de lo que sucedería hoy, en su mente se reconstruía un recuerdo.
Estaba en un cuarto pequeño, sentado frente a un escritorio. Al frente de él había dos hombres con cara de desagrado. El podía sentir como un escozor recorría su espalda, hasta su cabeza mientras esos hombres lo evaluaban. Uno hacia un gesto de superioridad y crueldad.
“No me importa lo que digas, no me importan tus argumentos, para mi eres un infernalista asqueroso y un asesino. Los dientes torcidos se mostraban de manera amenazante. Recomendaré el más alto castigo ante tu falta, no me importa lo que hayas hecho, sí hiciste pactos con el demonio estas marcado, y estaré gustoso de patear tus cenizas”
Ese encuentro con los alastores casi le costó la vida. Afortunadamente la suerte estaba de su lado, de lo contrario ya no estaría caminando entre los no vivos.
Miguel siempre le dijo que habría esperanza, a pesar de que ni siquiera Diego lo dudaba. Ese periodo fue uno de los más angustiantes de su vida.
Un momento que en otro momento se contaría, porque era la base de muchas de las situaciones presentes del tremere.
Diego temía, y tenía razones.
Los Astor, son una orden secreta creada por el consejo, y a sus miembros se les llama Alastores. Su objetivo es detectar traidores y espías del clan. Son famosos por obviar las restricciones de los tribunales y responder directamente ante Tremere y el círculo interior. Eran una especie de inquisición, que celebraba reuniones donde condenan a los traidores, y los envían a Viena si la falta es muy grave. Son una organización temible.
Diego les temía, porque eran poderosos y porque, si lo quisieran, podrían re abrir su caso y acabar con su existencia.
No tenía claro que iba hacer en ese lugar, y no sabía que debía o no debía decir. Estaba muy confundido. Sin embargo confiaba en Dieter, el regente era un hombre sabio, y parecía saber qué hacer, aunque él no estaba seguro.
Cuando sintió que el sol se había ocultado se levanto, como cuando los niños se levantan y no quieren ir a la escuela. Había noches en que parecía no querer ir a trabajar, pero hoy tenía resistencia de” hacer lo que tenía que hacer”. Se dirigió directamente al baño y se duchó.
Muchos vampiros no suelen tomar baños, consideran que sí no sudan, no se ensucian, entonces no es necesario limpiarse, pero Diego nunca perdió la costumbre. Es más, insistía mucho en la limpieza, y en la presentación personal.
Luego de asearse, y vestirse. Se dio cuenta que aún era temprano, así que trató de relajarse sin mucho éxito. Salió de la habitación y encontró a Miguel desayunando. Gracias a los criados tremere se les abastecía de bolsas de vitae de la cruz roja, las cuales colocaban en la nevera. Gracias a eso no sufrían de hambre, y no tenían la necesidad de cazar. En oportunidades especiales bebían de manera segura de algunas mujeres que traía Miguel, aspecto que no se había repetido en un tiempo.
Los ojos de su amigo se fijaron en sus ojos como si leyera sus pensamientos. Diego guardo silencio luego de un leve saludo, sabía que Miguel no preguntaría, sabía que él sentía su tensión crecer, pero que por respeto no preguntaría nada. Para él era muy incomodo que Diego le respondiera que no le podía contar. Sabía que no tenía porque involucrarse, aunque ya lo estaba.
Miguel sabía más cosas de las que debía.
- ¿Quiere que le diga al gordo que lo lleve?. Pregunta curiosa, a pesar de que él no sabía que no iría directamente a la capilla, sin embargo, no era algo para él difícil de deducir.
- No parce, mejor no. Murmura. Estaré bien.
Los ojos de su amigo hacen un gesto nervioso. Era curioso que él sin saber exactamente la razón de su nerviosismo se preocupara igual. Posiblemente era el hecho de que él no se enteraba de”los porqués “. Diego había hecho un juramento tremere, que no debía romper, aunque no lo había cumplido al 100% de la letra.
Después de tomar vitae, Diego se levanta, toma su maletín y sale. Escucha un “piense rápido” voltea y ve que algo va directo a golpearlo a la cabeza. “Auch”. Logra tomar lo que le han lanzado, pero no de manera muy diestra porque “eso” le alcanzó a golpear la nariz.
Mira el objeto y es un paraguas pequeño de color verde oscuro.
- ¿Cómo lo conseguiste?
- No pregunte, jaja más bien entrene destreza a ver sí mejora esos reflejos de niña. Se burla
- Respetico pues, dice Diego con una sonrisa socarrona, Ave María. Se ríe, mira el paraguas con cariño y le observa. Gracias hermano.
Sale del apartamento por la parte trasera del edificio, toma un Taxi e inmediatamente llega al sector donde es la cita. Mira el reloj. 8:30 p.m. Es temprano.
Esta en un sector residencial tranquilo con pocos autos y donde al parecer, viven ancianos. Los conjuntos residenciales para personas de la tercera edad, son comunes en los Estados Unidos. Diego se baja en la calle confundido “¿y ahora qué?” pensó tratando de mostrarse calmado, pero tendría su respuesta más pronto de lo que esperaba.
“Diego, camina por el callejón frente a ti”
Él mira de un lado a otro y lo primero que ve es un hombre anciano que camina en dirección contraria.
El hombre de presencia latina, moreno, bajo y arrugado. Caminaba con dificultad por el callejón utilizando su bastón.
Diego se para en un lugar respetuoso para que el abuelo pueda pasar, pero se lleva una sorpresa. Mentalmente escucha nuevamente al Regente.
“Sígueme”. En ese momento el anciano mira a García, y Diego inmediatamente lo entiende, pero cuando ve una mujer acercarse toma distancia.
- Buenas noches señor González, dice una viejita que le saluda de manera coqueta mientras pasa por ahí.
- Buenas noches Beatriz. El anciano contesta en perfecto español.
- ¿cómo sigue de salud?. La mujer para por un momento para hablar.
- Tengo días buenos y malos, el reuma me está matando, aunque me mandaron unas nuevas pastillas.
- Oh lo sé, me pasa lo mismo, a mi ex esposo...
Diego se queda paralizado al ver la aburrida y curiosa conversación de dos viejos sobre sus problemas de salud. Lo que le parecía más curioso es que Dieter le contestara a la mujer con total sapiencia y que hablara español. El regente entendía al parecer todas las palabrotas que Diego decía. Diego no sabía que pensar, aunque sintió vergüenza.
Luego de terminar la conversación, la mujer anciana se retira, y el anciano abre la puerta. Y entra a su domicilio (lateral al callejón)
Diego espera un momento y entra detrás de él.
La casa es pequeña, de una sola planta y en un sillón el real hombre anciano parece dormido.
Dieter se transforma de un anciano bajo, a todo un hombre de aspecto alemán. Se quita una americana descuidada, y se pone la parte de arriba de un traje de fino corte inglés.
- Buenas Noches, Doctor García.
Diego lo mira sorprendido, mira al anciano con los ojos cerrados en la silla y piensa lo peor. Va directo a revisarle el pulso.
- No se preocupe, no está muerto. Responde el regente al ver la preocupación del médico. A su edad, se queda dormido en cualquier parte. Sonríe con burla, dándose cuenta que acababa de sorprenderlo.
Diego entonces comprendió como su regente, había salido de la capilla sin ser visto. Al parecer había aprendido el poder de ofuscación, aspecto realmente importante. El regente era más poderoso de lo que pensaba.
- No demorará en llegar. Lo mira a los ojos. Déjeme hablar a mí, y luego, si tiene alguna duda podrá preguntar, pero solo le pido prudencia, esto puede ser un juego arriesgado, pero confió tanto en ti que deseo que te hagas participe.
- Sí señor.
Curiosamente, y sin abrir la puerta la persona que esperaban hace presencia. Un hombre que oculta su rostro con una capa, donde se ve un bigote de aspecto militar recorre la sala.
No tengo mucho tiempo, es peligroso. Dice el señor sin quitarse la capa. Vamos a un lugar más seguro.
En el sótano de manera curiosa, el regente tenía todo listo. Había símbolos en el piso y en las paredes, y luego de un pequeño ritual, estaban seguros que nadie los escucharía. El hombre no mostró interés en Diego, lo cual fue un alivio.
Escucho lo que el regente tenía que decir y respondió con misterio.
“La situación en muy delicada. Responde el hombre. Algunos estamos enterados, pero ya han existido muertes por el particular. Dice sin dejar ver su rostro. El circulo interior no conoce la situación, aunque alguien trató de informarles, a esa persona le mataron antes de que pudiera comunicarlo. Nuestra orden también está corrompida, y algunos, en secreto, esperamos que algo rompa el bloqueo hacia el círculo interior.
No puedo decir nombres, pero algunos estamos con las manos atadas, pero, existe la esperanza de que se enteren por medios no tradicionales.
Regente Schaeffer , debe tener cuidado, y también su colaborador. La capilla está siendo vigilada y su muerte está planeada, y están tratando de que caiga
Téngame a mí como aliado, pero no podre contener la situación, por mucho tiempo, estaré trabajando desde mi área y llevaremos a juicio a los traidores, pero ahora, deberemos trabajar en el bloqueo”.
Diego escuchaba lo anterior, y trago sangre. No sabía cómo unos ratones podían vencer a un elefante, sin embargo el regente parecía no perder la esperanza.
