sábado, 20 de noviembre de 2010

Secretos ofuscados


Alexander estaba hecho un ovillo en la cama. Le daba la espalda a su chiquillo y estaba literalmente desmoralizado. Dicen que cuando las cosas van mal, pueden estar peor. Habían pasado dos noches completas, desde que tuvo ese sueño, ese recuerdo que le desgarraba el alma. Pero las cosas esa noche estuvieron peor. Tuvo un presentimiento y pidió un informe sobre el único ser de su familia que le quedaba: Su hijo.
El regente lo permitió y con muchas medidas de seguridad le ayudaron a entrar a internet, y leyó el informe que le mandaron.
No pudo contener  sus lágrimas cuando se enteró que su hijo estaba en problemas. Había abandonado la universidad al parecer por problemas con drogas. No podía mandarle más dinero bajo ese precepto. No quería abandonar a su hijo pero no sabía qué hacer.
Sí solamente él hubiera estado presente en su adolescencia, posiblemente Maurisce no tendría tantos problemas. Se sentía triste y responsable por la desgracia de su hijo, y lo peor es que no podía hacer nada para ayudarlo.
Rowan había entrado en una real y complicada depresión, y de eso ya habían pasado dos noches.
Casi como si fuera un niño se abrazada a sí mismo en silencio mientras no musitaba palabra.

-          Se-señor. Tartamudeo Terence. Yo se que está molesto con migo. Dice  sintiéndose responsable. Yo, eh... lo lamento, perdóneme por favor, lleva dos días en que no me habla, y...y sé que, es mi culpa.
Alexander le mira sin mucha emoción.
-          La vida no gira en torno a ti Terry, no todo lo  que me ocurre se relaciona con tigo. Dice en tono bajo, yo soy tu sire, no tu amigo, eso ya lo comprendí. Dice sin mirarlo a los ojos. Yo se que estas a mi lado porque te doy lástima, y ya te he dicho que deberías irte y seguir con tu vida, no deberías tener ningún tipo de consideración con migo. Sí no quieres salir con la chica, no me importa, ya no me importa nada... sólo vete.
Tengo más problemas de lo que te imaginas, y lo mejor que le puede pasar a todos es que me muera... pero. Niega con la cabeza. Mi clan, el que te enseñe debías de respetar, me ha negado mi derecho a morir... y sabes qué. Dice mirándolo a los ojos llorando. Todo es una mierda. Todo lo que te enseñe es una masa de mierda.
La vida es de los vivos, los que no lo estamos no tenemos esperanza. Nada de lo que hagas en la vida será suficiente... me suicidaría sí pudiera.

Terence lo mira y se acerca  un poco.

-          Puede hablar con migo si..si quiere. Murmura cerca
-          Tú no puedes hacer nada, nadie puede...todo es una farsa, sí existe Dios me vomito en el mundo.

En ese momento la voz de un hombre detrás de ellos murmura.

-          Tal vez un abrazo ayude.

Se fijan en el que habla. Ese hombre joven con una sonrisa. Era Fran, el  tutor espiritual de Alexander.
Le da la mano de manera muy amable a Terence mientras murmura.

-          Darle un abrazo no te quitara hombría.  Le dice  al hombre mientras el que está en cama responde.
-          No deseo nada...ya no quiero su ayuda, váyase.

El hombre no se sorprende y se acerca a la orilla de la cama, y nota como las sabanas están manchadas de las lágrimas del enfermo.

-          Vamos, habla con migo... aquí estamos para ayudarte. Incluye a Terence en la conversación.
-          Sólo quiero que alguien lo ayude. Contesta  llorando con total sentimiento.
-          ¿A quién?
-          A Maurice, a mi hijo. Cuando dice esto las lágrimas se acumulan en su rostro a tal nivel que parece que se le estallaran de sangre.

Fran se acerca y sin  esperar aprobación  le abraza con fuerza. Rowan  está sorprendido pero responde a su abrazo como un niño. Su gesto  de tristeza y  cansancio, inundaba la habitación, lloraba  de manera fuerte como sí el  tapón de su alma se hubiera roto. Terence comprendió entonces que la tristeza  de su sire no era solamente por sus acciones.

****
Diego se despertó sin desearlo una hora antes del que se ocultara el sol. Sus ojos, sin lentes  miraban un punto fijo  del escritorio. La carpeta donde había ocultado el regente la misión de hoy, estaba aun encima de todo. El papel con la información se había destruido, pero esa carpeta era un recordatorio, no muy grato de lo que sucedería hoy, en su mente se reconstruía un recuerdo.
Estaba en un cuarto pequeño, sentado frente a un escritorio. Al frente de él había dos hombres con cara de desagrado. El podía sentir como un escozor recorría su espalda, hasta su cabeza mientras esos hombres lo evaluaban. Uno hacia un gesto de superioridad y crueldad.

No me importa lo que digas, no me importan tus argumentos, para mi eres un infernalista asqueroso y un asesino. Los dientes torcidos se mostraban de manera amenazante. Recomendaré el más alto castigo ante tu falta, no me importa lo que hayas hecho, sí hiciste pactos con el demonio estas marcado, y estaré gustoso de patear tus cenizas”

Ese encuentro con los alastores casi le costó la vida. Afortunadamente la suerte estaba de su lado, de lo contrario ya no estaría caminando entre los no vivos.
Miguel siempre le dijo que habría esperanza, a pesar de que ni siquiera Diego lo dudaba. Ese periodo fue uno de los más angustiantes de su vida.
Un  momento que en otro momento se contaría, porque era la base de muchas de las situaciones presentes del tremere.
Diego temía, y tenía razones.
Los Astor, son  una orden secreta creada por el consejo, y a sus miembros se les llama Alastores. Su objetivo es detectar traidores y espías del clan. Son famosos por obviar las restricciones de los tribunales y responder directamente ante Tremere y el círculo interior. Eran una especie de inquisición, que celebraba reuniones  donde condenan a los traidores, y los envían a Viena si la falta es muy grave.  Son una organización temible.
Diego les temía, porque eran poderosos y porque, si lo quisieran, podrían re abrir su caso y acabar con su existencia.
No tenía claro que iba hacer en ese lugar, y no sabía que debía o no debía decir. Estaba muy confundido. Sin embargo confiaba en Dieter, el regente era un hombre sabio, y parecía saber qué  hacer, aunque él no estaba seguro.
Cuando sintió que el sol se había ocultado se levanto, como cuando los niños se levantan y no quieren ir a la escuela.  Había noches en que parecía no querer ir a trabajar, pero hoy tenía resistencia de” hacer lo que tenía que hacer”. Se dirigió directamente al baño y se duchó.
Muchos vampiros no suelen tomar baños, consideran que sí no sudan, no se ensucian, entonces no es necesario limpiarse, pero Diego nunca perdió la costumbre.  Es más, insistía mucho en la limpieza, y en la presentación personal.
Luego de asearse, y vestirse. Se dio cuenta que aún era temprano, así que trató de relajarse sin mucho éxito. Salió de la habitación y encontró a Miguel desayunando. Gracias a los criados tremere se les abastecía de bolsas de vitae de la cruz roja, las cuales colocaban en la nevera. Gracias a eso no sufrían de hambre, y no tenían la necesidad de cazar. En oportunidades especiales bebían de manera segura de algunas mujeres que traía Miguel, aspecto que no se había repetido en un tiempo.
Los ojos de su amigo se fijaron en sus ojos como si leyera sus pensamientos. Diego guardo silencio luego de un leve saludo, sabía que Miguel no preguntaría, sabía que él sentía su tensión crecer, pero que por respeto no preguntaría nada.  Para él era muy incomodo que Diego le respondiera que  no le podía contar. Sabía que no tenía porque involucrarse, aunque ya lo estaba.
Miguel sabía más cosas de las que debía.

-          ¿Quiere que le diga al gordo que lo lleve?. Pregunta curiosa, a pesar de que él no sabía que no iría directamente a la capilla, sin embargo,  no era algo para él difícil de deducir.
-          No parce, mejor no. Murmura. Estaré bien.

Los ojos de su amigo hacen un gesto nervioso. Era curioso que él sin saber exactamente la razón de su nerviosismo se preocupara igual. Posiblemente era el hecho de que él no se enteraba de”los porqués “. Diego había hecho un juramento tremere, que no debía romper, aunque no lo había cumplido al 100% de la letra.
Después de tomar vitae, Diego se levanta, toma su  maletín y sale. Escucha un “piense rápido” voltea y ve que algo va directo a golpearlo a la cabeza. “Auch”. Logra tomar lo que le han lanzado, pero no de manera muy diestra porque “eso” le  alcanzó a golpear la nariz.
Mira el objeto y es un paraguas pequeño de color verde oscuro.

-          ¿Cómo  lo conseguiste?
-          No pregunte, jaja más bien entrene destreza a ver sí mejora esos reflejos de niña. Se burla
-          Respetico pues, dice Diego con una sonrisa socarrona, Ave María. Se ríe, mira el paraguas con cariño y le observa. Gracias hermano.

Sale del apartamento por la parte trasera del edificio,  toma un Taxi  e inmediatamente llega al sector donde es la cita. Mira el reloj. 8:30 p.m. Es temprano.
Esta en un sector residencial tranquilo con pocos autos y donde al parecer,  viven ancianos. Los conjuntos residenciales para personas de  la tercera edad, son comunes en los Estados Unidos. Diego se baja en la calle confundido “¿y ahora qué?” pensó tratando de mostrarse calmado, pero  tendría su respuesta más pronto de lo  que esperaba.
“Diego,  camina por el callejón frente a ti”
Él mira de un lado a otro y lo primero que ve es un hombre anciano que  camina en dirección contraria.
El hombre de presencia latina, moreno, bajo  y arrugado. Caminaba con dificultad  por el callejón utilizando su bastón.
Diego se para en un lugar  respetuoso para que el abuelo pueda pasar, pero se lleva una sorpresa. Mentalmente escucha nuevamente al Regente.
“Sígueme”. En ese momento el anciano mira a García, y Diego inmediatamente lo entiende, pero cuando ve una mujer acercarse toma distancia.

-          Buenas noches señor González, dice una viejita que le saluda de manera coqueta mientras pasa por ahí.
-          Buenas noches Beatriz. El anciano contesta en perfecto español.
-          ¿cómo sigue de salud?. La mujer para por un momento para hablar.
-          Tengo días buenos y malos, el reuma me está matando, aunque me mandaron unas nuevas pastillas.
-          Oh lo sé, me pasa lo mismo, a mi ex esposo...

Diego se queda paralizado al ver la aburrida y curiosa conversación de dos viejos sobre sus problemas de salud. Lo que le parecía más curioso es que Dieter le contestara a la mujer con total sapiencia y que hablara español. El regente entendía al parecer todas las palabrotas que Diego decía. Diego no sabía que pensar, aunque sintió vergüenza.
Luego de terminar la conversación, la mujer anciana se retira,  y  el anciano abre la puerta. Y entra a su domicilio (lateral al callejón)
Diego espera un momento y entra detrás de él.
La casa es  pequeña, de una sola planta y en un sillón el  real hombre anciano parece dormido.
 Dieter  se transforma de un anciano bajo, a todo un hombre de aspecto alemán.  Se quita  una americana descuidada, y se pone la parte de arriba de un traje de fino corte inglés.

-          Buenas Noches, Doctor García.
Diego lo mira sorprendido, mira al anciano  con los ojos cerrados  en la silla y piensa lo peor. Va directo a revisarle el pulso.


-          No se preocupe, no está muerto. Responde el regente  al ver la preocupación del médico. A su edad, se queda dormido en cualquier parte. Sonríe  con burla, dándose cuenta que acababa de sorprenderlo. 

Diego entonces comprendió como su regente, había salido de la capilla sin ser visto. Al parecer había aprendido el poder de ofuscación, aspecto realmente importante. El regente era más poderoso de lo que pensaba.

-          No demorará en llegar. Lo mira a los ojos. Déjeme hablar a mí, y luego, si tiene alguna duda podrá preguntar, pero solo le pido prudencia, esto puede ser un juego arriesgado, pero confió tanto en ti que deseo que te hagas participe.
-          Sí señor.

Curiosamente, y sin abrir la puerta la persona que esperaban hace presencia. Un hombre  que oculta su rostro con una capa, donde se ve un bigote de  aspecto militar  recorre la sala.

No tengo mucho tiempo, es peligroso. Dice el señor sin quitarse la capa. Vamos a un lugar más seguro.

En el sótano de manera curiosa, el regente tenía todo listo. Había símbolos en el piso y en las paredes, y luego de un pequeño ritual, estaban seguros que nadie los  escucharía. El hombre no mostró interés en Diego, lo cual fue un alivio.
Escucho lo que el regente tenía que decir y respondió con misterio.

“La situación en muy delicada. Responde el hombre. Algunos estamos enterados, pero ya han existido muertes por el particular. Dice sin  dejar ver su rostro. El circulo interior no conoce la situación, aunque alguien trató de informarles, a esa persona le mataron antes de que pudiera comunicarlo. Nuestra orden también está corrompida, y algunos, en secreto, esperamos que algo rompa el bloqueo hacia el círculo interior.
No puedo decir nombres, pero algunos estamos con las manos atadas, pero, existe la esperanza de que se enteren por medios no tradicionales.
Regente Schaeffer , debe tener cuidado, y también su colaborador. La capilla está siendo vigilada y su muerte está planeada, y están tratando de que caiga
Téngame a mí como aliado, pero no podre contener la situación, por mucho tiempo, estaré trabajando  desde mi área y llevaremos a juicio a los traidores, pero ahora, deberemos trabajar en el bloqueo”.

Diego escuchaba lo anterior, y trago sangre. No sabía cómo unos ratones podían vencer a un elefante, sin embargo el regente parecía no perder la esperanza.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

El poder de una palabra

Los ojos castaños miraban la pantalla de la pc de manera estática sin pestañear, se había quitado sus lentes oscuros, y leía una y otra vez el mensaje como sí no lo pudiera creer. Se rasco el cuello de manera nerviosa y  miro por la ventana.
****
En la capilla de los Ángeles,  Diego estaba frente a su escritorio con una mueca en el rostro. Sentado frente  a un microscopio y un libro,  estaba  mirando unas muestras. Tenía a su lado algunos ingredientes. Unos frascos trasparentes, cuyo contenido era claro- y rosáceo en algunos casos.
Era consciente que la investigación podría considerarse asquerosa, pero para él era una oportunidad de investigar como la naturaleza vampira podía ayudar a los humanos. La “línea Humanus” de los tremere, establecía que las acciones del clan tenían que estar acordes al desarrollo humano.  Y aunque no estaba de acuerdo con todo lo que afirmaban, creía que  se adecuaba a su perfil médico.
Diego hacia una investigación sobre la saliva de los vampiros. Como médico quería averiguar como la saliva era capaz de curar una herida producida por la mordida sin dejar rastros o cicatrices. Sí se pudiera encontrar  la forma de descubrir el elemento mágico  base, se podría hacer un producto que ayudara a los humanos en la cura de heridas abiertas y cicatrices, además se podrían crear medicamentos. Sin embargo era una investigación que no había podido hacer de manera constante, siempre había algo más.
Miro el reloj,  cerro el libro, metió los frascos a un refrigerador especial para las muestras, tapo con el protector el microscopio.
La cara de disgusto era constante, y  no era para menos,  era un caballero pero a esa mujer quería golpearla.
Era increíble como la fulana podía ser totalmente desagradable en las reuniones, ¿acaso no se daba cuenta que estaba de invitada y que era mejor no involucrarse en aspectos que no le importaban?
Sí era una espía, el que la contrató no hizo un buen trabajo, todos le tenían antipatía, menos claro, las mujeres del clan quienes la consideran amable. Unos pocos afirmaron llevarse bien con ella, pero Diego simplemente no la soportaba, y más desde que lo acuso en la reunión de hoy,  de ser tan machista que era incapaz de  ver a las mujeres como iguales. La reunión había sido a primera hora de la noche, y ya habían pasado unas horas desde la confrontación. Pero aún así Diego no  se le había olvidado.
Alguien en son de broma había dicho que ambos se parecían, y Diego por poco le planta un golpe en la nariz. Afortunadamente se controló.
Se sentó de nuevo y comenzó hacer unas anotaciones en su computador sobre la investigación de hoy. Nada  era concluyente, pero como buen investigador, llevaba un diario de campo.
En ese instante se escucha un estallido y un humo negro invade el pasillo.
Diego abre los ojos alarmado y pensando lo peor (de manera literal) sale de su laboratorio. Un olor nauseabundo  ingresa  por su olfato e inmediatamente  cierra la puerta.
Una masa de humo de color negro , sale del laboratorio que el regente,  le prestó a Chamberlain.
¡Lo que faltaba!, la muy bruta quiere destruir la capilla!. Camina directo hacia el lugar, y ve alarmado como un criado que venía a explorar  lo sucedido, cae en el suelo y comienza a convulsionar.
Diego pega un grito que se escucha en toda la capilla.  

-          ¡NINGÚN CRIADO SE ACERQUE!. Ese humo debe ser toxico para los humanos.

Que belleza, el tratando de curar vidas, y la bruja está tratando de acabar con el universo”; pensó mientras corrió hacia el hombre, lo toma  de los brazos y lo arrastra hasta la sala central.  Diego lo examina y  le pone un pañuelo en la boca para que no se trague la lengua, mientras los demás tremere comienzan abrir las ventanas.   De la nariz del criado sale una pequeña hemorragia nasal que también trata de contener.
Dos mujeres salen de la oficina llena de humo. Eran Rebeca y otra mujer que se muestra asustada y le  pide perdón a  la encargada de dicho laboratorio.

-          ¿Qué demonios le ocurre señora?, ¿quiere matar a todos los criados de la capilla?,  Muy brillante de su parte!. Le grita Diego realmente molesto.
-          Usted no se atreva a hablarme así
-          ¡Le hablo como me dé la gana!. Dice Diego mientras nota que el criado deja de convulsionar. Hay mujeres brutas y usted.
-          ¿QUE HA DICHO?
-          Lo que oyó!. Grita Diego mientras se levanta mirándola de manera desafiante, señalando al criado.  Ehh Ave  María (dice en español y continua en ingles). ¿acaso buscaba matarlo?

 En ese momento parecía seguro que  esos dos  sí nadie los paraba se enfrentarían.

-          ¿Qué ocurre?. Alza la voz el regente. Nadie  usa mi capilla para enfrentarse a los gritos.

Diego molestó revisa al criado que esta en el suelo y se toca la cabeza.

-          Disculpe señor. Dice Rebeca. Patrice,  muestra a una mujer joven que había sido abrazada recientemente por un colega, por error rompió una caja de ingredientes, y eso produjo la explosión, fue un accidente.  La chica esta casi llorando del susto.
-          Pues ese accidente pudo costarle la vida a los criados. Agrego Diego furioso. Para alguien que viene de paso por esta capilla es algo que poco le importa, pero los que trabajamos acá sí. Dice de manera antipática. Así que deje de  provocar  desastres y  trabaje acorde a todos esos “supuestos” estudios que tiene. Eso parece enfurecer a la mujer.
-          ¡Ya he dicho que fue un accidente,  no pretendíamos dañar a nadie!. Se acerca Rebeca furiosa. ¡Y deje de cuestionar mi competencia!, !Habla  como un gorila lleno de hombría, lo denunciare sí sigue acosándome!
-          ¿ACOSANDOLA? Grita Diego indignado. !Tendre malos ratos pero no malos gustos!

El regente se pone en medio de los dos.

-          ¡Silencio ambos! Dice el regente mientras se muestra furioso, y en ese momento ambos se callan. No permitiré ese trato entre los aprendices en MI capilla. Mira serio a Diego y Rebeca. ¡Sí quieren enfrentarse, bien pueden salir!

El regente mira la situación por un momento,  Diego con otro pañuelo trata se   secar la sangre de la nariz del criado, mientras este abre los ojos mostrando signos de recuperación.

-          Señorita Chamberlain, es responsabilidad suya arreglar este desastre, sí la señorita Monroe estaba bajo su responsabilidad. Mira a la aprendiza de primer círculo. No soporto ese tipo de errores en mi capilla, hablare con su sire para que se le imponga un castigo, usted tendrá que pagar lo que ha roto. La muchacha baja la cabeza.
En cuanto a ambos. Dice señalando a Diego y Rebeca. espero que estos enfrentamientos no vuelvan a suceder.
Doctor García. Dice en tono molesto. Necesito hablar con usted.
-          Ahora no puedo señor. Dice Diego con total franqueza y sin  bajar la cabeza. Debo examinar  a todos los criados de la capilla, y esperar que los vecinos no hayan sido afectados por la ca... (iba a decir algo en español, pero de repente cambio la palabra)  por el  accidente provocado por la señorita.

El regente  lo mira en silencio, y agrega sin más. Necesito que haga un informe sobre  sus logros de los últimos seis meses bajo este formato. Diego lo mira confundido.

-          Pe..pero  si hice uno trimestral hace poco.
-          Pues se requiere. Dice serio. A Todos les he entregado el formato.
  
Y le da la carpeta. Diego hace una expresión de disgusto, y recibe el documento.  Rebeca furiosa regresa al laboratorio.
Todos los demás aprendices  comienzan a airear el sector. Diego lleva al criado a un sector seguro, y le examina. Le da indicaciones de reposo, y le receta medicinas para soportar las secuelas de la intoxicación. Por lo menos por un día tendría que guardar cama.
Reunió a los criados y les examino rápidamente. Algunos sufrieron de dolores de cabeza, pero ningún síntoma alarmante.
Cuando fue a la oficina del regente, se enteró de que el mismo había salido, así que dio media vuelta y decidió escapar a su apartamento.
Afortunadamente  el error de esa chiquilla no mato a nadie, y aunque comprendía que fue un accidente, no podía  dejar de molestar, a la tutora temporal. Tenía que hacerle ver que aunque hablaba mucho de sus capacidades como mujer también se equivocaba.
Además, decirle que él la acosaba, era insultante. Era extremamente inadecuado.
Recordó lo conversación que tuvo con Miguel en relación a llegar tranquilo a casa, era mejor tratar de no trasladar los problemas en el apartamento. Así que trató  de llegar con otra cara pero  eso era difícil.
Al abrir la puerta anuncio en voz alta que había llegado, y  recibió una respuesta de “Venga y cuenta que le pasó”  y una risa de burla. El que Miguel se enterara últimamente de su estado de ánimo no era muy divertido, aunque lo tomaba con humor. Parecía a veces burlarse de lo que le ocurría en la capilla.
Diego comienza  a hablar en español, con su típico acento regional. Su forma al hablar era muy diferente a como se comunicaba con los estadounidenses, en español usualmente tuteaba a todos, y  utilizaba una entonación especial. En el inglés ese acento se notaba un poco, aunque él había trabajado mucho en eliminarlo, los estadounidenses no tomaban en serio a los latinos con acento. Tenía que adaptarse a la realidad de donde vivía.

-          Pensé que vos me habías dicho, que no trajera los problemas a la casa.
-          Sí, pero no me aguanto el chisme. Miguel se Carcajea.
-          Ave María, Debería torturarte y no contarte. Contesta  Diego con una sonrisa. Pero no me aguanto, complementa.

Ambos se ríen, y Diego le comenta un poco lo sucedido. La respuesta de la mujer del acoso, la apreciación de gorila, y machista.

-          ¿Y que le pasa a esa mujer?
-          Es feminista. Responde Diego de manera sobria.
-          ¿es lesbiana?
-          ¿Eh?. Diego se carcajea. No lo se, jajajajaja pero eso explicaría muchas cosas. Era curiosa la asociación de su amigo de los dos conceptos.
Hermano, usted siempre me hace reir... gracias...

 Diego, hablo con el por otros minutos, se levantó  y fue directo a su habitación. Dejo la carpeta del regente  en la cama, y mientras se cambiaba los zapatos noto que algo brillaba en esa carpeta.
Miro de un lado a otro notando de inmediato que dicho informe semestral era una patraña.
Abrió la carpeta y notó unas letras  a mano.
“Prudencia- Alastor. Mañana 10 p.m”  (una dirección) “se puntual”

Una vez Diego memorizó la dirección el papel se autodestruye.
Curiosa forma la del regente para mandarle un recado mientras lo regaña delante de todos. Pero  de esas pocas palabras le preocupaba, una.
Un sonido de sorpresa rompe el suspenso del momento.
-          ¡Juemadre vida!.
Escucha en la habitación de Miguel, se asoma y lo ve como un zombie delante de la computadora. Los ojos castaños miraban la pantalla de la pc de manera estática sin pestañear, se había quitado sus lentes oscuros, y leía una y otra vez el mensaje como sí no lo pudiera creer. Se rasco el cuello de manera nerviosa y  miro por la ventana.
-          ¿y a vos que te pasa?.
-          La japonesita me ofreció visita parce,  se vene  para aca, ¿y hora que hago?.

Diego  se ríe sorprendido.
Pensó que Miguel no se hablaba con esa mujer con la que “casi” tuvo un romance, pero lo que no entendía era porque estaba nervioso.  Era claro que  hace 5 años no tenía contacto con ella. No era de sorprender que Miguel tuviera muchas amantes, pero esta al parecer era especial.
La preocupación de Miguel era banal en relación a lo que a él le ponía nervioso, sólo pensaba en la palabra: Alastor

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Recuerdo Enterrado


Durante lo que quedaba de noche Rowan no volvió a musitar palabra. Terry se había ido arrepentido  de haberle contestado mal, pero  Alexander sentía que tenía razón. El no era nadie cercano a él, era su sire, pero no su amigo. Eso le dolía profundamente. No lloró a pesar de que estaba triste, solo continuo leyendo el texto hasta que llego el alba y se durmió con el libro en su regazo.
El sonido metálico le despertó al abrir los ojos, las paredes blancas y juguetes de madera y  lata habían a su alrededor. La imagen en el espejo dibujo su rostro cuando tenía  11 años. Miro a su derecha y vio aquel niño con gafas y débil que  se asomaba a su cuarto. Rowan lo observaba.
-          ¿Marcus?, ¿Qué haces aquí?
El niño que estaba en la puerta entra, en su cara se puede dibujar el miedo.
-          ¿qué pasó?
El murmura un “se me cayó Ale”
En ese momento se escucha una gritería, eran la madre y padre de Rowan.
-          ¡¿QUIEN SE HA METIDO CON EL JARRON DE MI MADRE?!..      
Alexander mira a Marcus y a su vez mira la puerta de su habitación, donde su padre aparece furioso. 
-          ¿QUIEN DE USTEDES DOS HA SIDO? El hombre iracundo preguntaba con un muy alto tono de voz. Su semblante era totalmente amenazante y al preguntar  tocaba el cinto de su pantalón.
Alexander mira a su hermano y temblando lleno de miedo mira a su padre con los ojos aguados.
-          Yo he sido papá.
El hombre camina hacia él con pasos fuertes y lo toma por la parte trasera del cuello, llevándolo por las malas mientras murmura.
-          ¡Mocoso latoso!, Sabía  seguirías portándote como un delincuente ¿acaso no tienes juguetes en tu cuarto?, !pero ya verás!,  murmura bajo, idiota.
Lo llevó  de manera violenta, lastimándolo todo el tiempo hasta el salón de castigos, o así lo conocía a pesar de que era una biblioteca. Lo lanzó en un sofá, sacó su correa de cuero y comenzó a golpearlo en la espalda. Podía sentir como su piel ardía ante los latigazos y como  también algunas gotas de sangre   resbalaban por los bordes de su cuerpo. Los golpes eran seguidos de insultos y alaridos de parte del muchacho.  Siempre era así y terminaba después de 20 o 25 golpes en la espalda.
 Cuando se abrió la puerta y le señaló la salida. Alexander caminó lentamente hasta su cuarto, sus ojos inyectados en sangre observaron sin sentimiento a su hermano quien lo miraba a la distancia. Se lanzó boca abajo en la cama. Sabía que si no se movía dejaría de doler,  que posiblemente mañana le dolería más y que esa noche se le dificultaría dormir.
Cerró los ojos mientras  lloraba. Pasó unas horas inmóvil hasta que escuchó la voz de su madre.
-          Hora de cenar. Se acerca a él y le trae otra camisa para que se cambie. Deberías agradecer que no te dejo sin cena, ese jarron era muy valioso. Ve a la mesa, y no quiero  ninguna palabra de tu parte. Dijo en tono de orden demostrando ser una madre poco amorosa.
Se levantó, se cambió la camisa para ir a cenar y en la mesa sentía las miradas acusadoras de sus padres  Al lado derecho de su padre estaba Marcus quien lo miraba con dolor, como sí se sintiera culpable y apenado de lo que había ocurrido, pero Alexander tenía otro sufrimiento, era un dolor interno de desamor. Había mentido para cuidar a Marcus, el era enfermizo y no soportaría un castigo como los que solían  darle a él. Aunque a veces, se preguntaba sí sus padres en realidad le castigarían de igual forma, no por nada era el preferido.
Cuando iba a comenzar a comer se abre la puerta y entra un hombre joven con traje a la medida, era  el tío Max, el hermano de su padre.
-          Perdón familia, llegue tarde. Le da un beso en la mejilla a su madre. Amelia que hermosa te encuentras, le da la mano al padre, All, viejo... jeje... niños. Los mira a Ambos, en espacial a su hermano menor. Marcus,  mira lo que te traje. Le da una cajita de la que sale un trompo. Lo compre en la ciudad. Alexander mira a su tío como esperando algo. Para ti no hay nada jovencito, me enteré de tu travesura.
Un sentimiento de rabia y celos embargo al niño mientras veía como su hermano tenía un hermoso trompo de madera, mientras que él tenía que tomarse la sopa que tenia al frente. Se terminó la cena y con la espalda destrozada  fue a su habitación directo a dormir.
Un sonido de risas lo despertó a la madrugada. Caminó descalzo y en piyamas por la oscuridad, buscando de donde venía el sonido.
El tío Max y su padre bebían y se reían totalmente ebrios. Alexander sabía que sí lo descubrían estaría en problemas, así que caminó muy lentamente y comenzó a escuchar lo que hablaban.
-          All tu sabes que no sabías que iba  a ocurrir,  no es tu culpa, lo anima, en parte, la solución de esa muchacha fue buena en su momento. Los médicos dijeron que Amy tenía el vientre seco y ambos querían familia.
-          Lo sé, niega el padre mientras toma whisky de su vaso, pero si hubiera sabido que ese niño saldría así, no lo hubiera tomado, por muy familiar lejano e  hijo de la vagabunda de la prima de mi mujer... ahora que lo hemos criado no puedo deshacerme  de él... sí hubiera sabido que Marcus nacería...
Alexander  cerró los ojos, y comprendió por un segundo de lo que hablaban. Dio media vuelta y se dirigió a su habitación. Las heridas le dolían más pero también el pecho. Había descubierto porque sus padres no lo amaban. Comenzó a jugar en la oscuridad con algunos juguetes, mientras su mente infantil trataba de olvidar aquello que había escuchado, y en parte, dicho recuerdo se guardo en la última esquina de su inconsciente.
Un sonido se escucha nuevamente y ve como su hermano entra a su cuarto.
-          ¿Qué quieres? Pregunta enojado. Ve a dormir.
-          Toma. Le dice el pequeño dándole el trompo.
-          Esto no es mío, el tío Max  te lo dio a ti, y sí lo encuentran en mi cuarto papá dirá que te lo robe... llévatelo.
-          Quiero dártelo.  Se acerca Marcus ¿te duele mucho? Observa su espalda.
-          Sí...pero eso no importa, porque tú estás bien. Lo mira a los ojos. Y  si estás bien, papá y mamá serán felices.
Los ojos de Alexander se abren  nuevamente. Arlene llevaba un tiempo secándole las lágrimas.
-          Señor Rowan ¿está bien?
-          Sí. Aleja la mano de ella de su rostro. No me moleste..
Alexander nota que esta bañado en sangre, aquello que había soñado era una réplica exacta de lo que había vivido hace muchos años, había pensado y sentido lo mismo, como si hubiera regresado al pasado, sólo que ahora, había hecho consciente una verdad que había negado en su corazón.
Se limpió  el sudor de sanguinolento y lloró en la tina en la soledad del baño. Había contestado la pregunta de por qué su corazón se sentía tan solitario. El único que realmente lo había amado de su familia había sido su hermano, el odio que él sentía por él  en su niñez fue culpa de sus padres, quienes fueron injustos, pero lo peor era recordar que no era realmente “el hijo de su padre y de su madre”, y eso era  bofetada emocional a todo nivel.