sábado, 25 de septiembre de 2010

La historia de Dieter

Por primera vez en mucho tiempo había llorado en silencio. Los malditos sabían donde golpear para afectarlo, y  en vez de atacarlo directamente a él, habían matado a Edward Jackson, su chiquillo.

No podía soportar la idea de saber que él fue una víctima inocente de una pelea interna que seguramente también terminaría con su vida. Era injusto, él no se lo merecía. Le había pedido un permiso para ir a su apartamento, y él se lo había concedido, nunca pensó que fuera la última vez que lo viera.

Ellos habían ganado esta vez, y le habían golpeado en el peor momento.

Había visto algo especial en ese muchacho, posiblemente noto cierto parecido con él en su juventud.  Dieter no había sido siempre centrado y racional. La vida se encargo de enseñarse a tragarse su orgullo.

Tras meditarlo largamente había tomado su teléfono móvil y había hecho una llamada. Se hizo pasar por  policía e informó a la madre de Jackson que su hijo estaba muerto. Un grito de dolor se escuchó por la bocina, y aún podía sentirlo.

Le aliviaba saber que, por lo menos su familia podrá enterrarlo,  un honor que pocos vampiros tienen.

Había planeado todo para que Jackson tuviera un funeral digno. Era lo único que podía hacer después de que le habían matado para dañarle. García y algunos conocían el plan y lo ejecutaron paso a paso.

La Madre con las hermanas de Edwart  habían llegado a la capilla hace muy poco, y así mismo cómo llegaron, después de ver el cuerpo, se marcharon.

Se les presentó el cuerpo del difunto arreglado de tal forma que el horror de la decapitación no fuera tan evidente. García como medico se encargó de ese particular. El “accidente” no permitiría que el ataúd estuviera abierto (algo muy conveniente sí se  tiene en cuenta lo inestable del cadáver)

El llanto de las mujeres mortificaba a Dieter, el mismo Diego había quedado impactado del cariño que le tenían al fallecido. Comentaron eventos que no sabían de él, como que era el único hijo varón en la familia, y había sido criado por el padre para “grandes cosas”. Cosas que nunca demostraría para su infortunio.  Añadieron anécdotas curiosas sobre sacrificios que hizo por sus padres y hermanas. Parecía ser que Jackson era otra persona en el aspecto familiar.

Dieter se había encargado de dominar la mente de la madre, y sugestionarlas condiciones del sepelio. La ceremonia fúnebre duraría sólo un día. Luego el cuerpo sería entregado a los tanatólogos para la cremación.

En realidad, luego del rito, el cuerpo seria  expuesto al sol, se recogerían las cenizas y se pondrían en un cofre para que la familia las guardara.

El regente acababa de despedir a las mujeres y mentalmente sentía como sí el techo de la capilla se estuviera cayendo encima de él. Cerraba los ojos mientras permanecía  sentado en su habitación al frente de una mesa donde había un menorah, y un Torá.

Evidentemente Dieter Schaeffer, era judío, o por lo menos lo fue en un tiempo. Había cosas que conservaba de su pasado,  y a veces se abrazaba a ellas cuando creía que no había otra solución.

No era raro que una persona con ascendencia Alemana  fuera judía. Las familias Judías emigraron al territorio alemán desde la época germánica.

Históricamente, En el  1400, los antepasados de Schaeffer se establecieron en el territorio. Su madre Eva, nació y vivió ahí, y contrajo nupcias con el padre de Dieter, un hombre germano de creencias cristianas con el cual  tuvo 4 hijos. Dieter era el menor.  Su padre Rudolf Schaeffer murió joven por la peste negra, y su madre, como viuda “liberada”, educó a sus hijos bajo los preceptos del  judaísmo.

Dieter recordaba como en un tiempo fue un hombre muy creyente, pero eso cambio con el tiempo. Ahora oraba en su desesperación y pensaba sí valía la pena sacrificar la vida de los demás por  esto.

Ni siquiera las quemaduras le habían dolido tanto.

Dudaba de todos. Alguien se había encargado de avisar  que Jackson saldría a su apartamento. La capilla había sido re abierta hace un tiempo, pero  Dieter había tenido mucha prudencia con los recién llegados, sabía que el peligro existía, pero ahora era claro que estaba en cualquier lugar.

Quería quedarse encerrado en su habitación y no salir en varios días, pero tenía un trabajo y esa labor no daba esperas. No podía demostrar que le habían vencido.

Se levantó con los ojos apagados,  y tomó de la mesa un relicario antiguo. Lo abrió y en el había un mechón de cabello rubio protegido por un cristal.

 Era común en su época guardar mechones, a falta de fotografías. El cabello  lo había extraído del cuerpo inerte de su hija de cinco años.

Se volvió a sentar meditativo acariciando el cristal que protegía el mechón.

La pequeña Henrietta: el único error que nunca lamentó haber cometido.

La familia de su chiquillo le había recordado  a su familia. El había crecido con comodidades, su padre al morir los había dejado con lo suficiente para subsistir, pero los familiares maternos, comerciantes judíos  habían logrado buenos lucros a pesar de la crisis. Lo libros no eran algo común en esa época,  eran escasos y caros, pero él había podido leer algunos, gracias a contactos familiares. Poco a poco fue clara su orientación intelectual.

Su familia le había arreglado un matrimonio con una mujer que nunca habia visto:  Gretchen Heller. De cabellos oscuros y de aspecto serio, esta mujer no sonrió durante la boda.
Después del  matrimonio era evidente que Dieter se había casado con una tirana. Esa mujer era todo lo que él detestaba. Era increíblemente dominante,  exigente, se quejaba por todo y  deseaba más de lo que tenía. Dieter, orgulloso y competitivo de repente se vio aplastado por esa avalancha femenina.

Todo contacto con ella le era desagradable, y claro,  “tenían que consumar el matrimonio” aspecto que, resultó ser frustrante para ambos. Ella era fría, y no sólo en el sentido espiritual, sino también corporal. El contacto sexual resulto para ella una tragedia dolorosa, que ciertamente no quería repetir.  Dieter desvalorado en su hombría había decidido alejarse de ella, pues ni siquiera sexualmente se entendían.

En esa época, la vida sexual entre los conyugues, no era tan importante.  El matrimonio era una institución sagrada para tener hijos, pero estos en su matrimonio no llegaron. La mujer se quejaba de ser estéril dado que no había quedado embarazada, pero Dieter sabía, que ella no era estéril,  simplemente no podría embarazarse si no existía el contacto sexual necesario, en realidad, Dieter  prefería acostarse con cualquier otra que con ella... y así lo hizo.

En  dichas épocas, los negocios le exigían viajar. Los recorridos a caballo, dependiendo del sitio, podrían durar días, semanas o meses. Dieter había solucionado sus problemas maritales, alejándose kilómetros de su esposa.

El vivía tranquilo, en otra ciudad. La veía cada mes o dos meses, y se aseguraba de quedarse poco.

La casa donde vivía él solo, era grande, y  albergaba también un par de criados, entre ellos, Adalia. Era una criada de aspecto débil y enfermizo que prestaba sus servicios domésticos en la casa, amable, pasiva, constante y trabajadora, era el tipo de Mujer que a Dieter le atraía. El comenzar una relación con ella no fue difícil, ella era joven  y no supo manejar la atracción hacia el dueño de casa, quien en pocos meses supo llevarla a la cama, y complacer aquellos  deseos que su esposa no podía satisfacerle.

Dieter estaba llevando una relación prohibida en una época donde la infidelidad era un crimen que podía llevarlo a la cárcel. No fué sorpresa cuando Adelia quedo embarazada.

La joven quien imaginaba que su amante y padre de su hijo no nato, la abandonaría a su suerte, o la obligaría a dar el bebé en adopción sufrió mucho pensando en un futuro incierto. Dieter, a pesar de sus miedos, no hizo eso. Conciente del problema social, le prometió a la mujer cuidarla pero para ello tendría que comenzar desde cero.

La llevo a un pueblo alejado, y le proveyó de vivienda. Adelia podría vivir ahí como una viuda con su hijo. Fue así como la mujer vivió un embarazó tranquilo en el campo.

El nacimiento de Henrietta. Fue un  acontecimiento hermoso, pero a la vez triste. Dieter viajo por 9 horas a caballo para encontrarse con ellas, pero se halló con la triste sorpresa  que Adelia había muerto producto de una hemorragia. Sufrió un golpe al enterarse y sin dudarlo, ideo un plan. Encomendó la niña a una cuidadora y viajo  a donde se encontraba su esposa.
Esa noche estaba furioso, y sin ningún recato le comunico a su mujer el nacimiento de su hija, y  tajante le dio dos opciones, o hacían creer que la bebé era fruto del matrimonio, ó él la abandonaría y no le daría ayuda económica.  El escándalo social podía llevarlos a ambos a la ruina.

 Gretchen Heller, acepto entre dientes, y viajo con su esposo a tierras cercanas a donde estaba la criatura. Dieter recogió a su pedacito de carne y la llevo a vivir con su esposa, y por meses pretendieron tener otra vida. Cuando volvieron a su casa,  volvieron con la criatura, la cual presuntamente había nacido de las entrañas de Gretchen.

Socialmente la niña era ahora una hija legítima, pero en el interior de la familia, era sólo la hija  bastarda que trataban de ocultar.

Gretchen odiaba a la criatura, y Dieter no confiaba en ella para cuidarla. Así que, aprovechando que la niña era enfermiza,  se la llevo consigo a su antigua casa, donde Gretchen no tendría contacto con ella. Meses después, su esposa quedaría embarazada de alguien más, y tendría un hijo varón que llevaría el apellido Schaeffer, y la farsa continuaría.

Llevaba una vida como padre soltero, lejos de la bruja de su esposa. Crió a Henrietta con ayuda de una niñera y de su madre, y primera vez en su vida sintió que realmente tenía una familia. La niña era muy apegada a él y creció a su lado. Pero ella fue un regalo prestado por poco tiempo.

Meses antes de que cumpliera seis años, el clima empeoro y ella adquirió pulmonía. Murió muy joven en los brazos de su padre. Dieter cambiaria para siempre.

Luego de la perdida de la niña, y tras la burla de su esposa, él la abandonó. No le importaba sí se moría de hambre, igual, Gretchen se merecía el sufrimiento. Vengativo, y sin miedo a los señalamientos sociales viajo a otro país, donde encontraría la muerte y una nueva vida dentro  del clan tremere.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Un destello plateado

Pequeños charcos se acumulan en la acera.  El cielo oscuro se despeja de nubes después de una gran lluvia. Un joven con una gabardina elegante camina  por ahí.  Sus pasos son pausados  y tranquilos. Tenía cierta expresión soberbia en su mirada, pero también una sonrisa de satisfacción.
El sonido acuoso de las pisadas y el eco de los autos pasando por el asfalto húmedo, parecían ser parte de la misma melodía.
Subió por los pocos peldaños del edificio, saludo al vigilante y tomó el ascensor hacia el séptimo piso. Abrió la puerta de su apartamento. Un espacio masculino, amplio, organizado, pero con algo de polvo. Evidentemente no visitaba mucho ese lugar. Dejo las llaves en un cenicero, y camino directo hacia el librero dejando los papeles que llevaba.
Sin que lo note,  la sombra “de algo” se refleja en el  espejo  lateral al librero. Por un minuto titubea, voltea  su cuerpo de manera desprevenida mientras  abre los ojos sorprendido.
Un destello plateado pasa cerca a él a una velocidad sorprendente, una salpicadura de sangre mancha la pared  y su cabeza cae a unos metros del cuerpo.

****
Miguel tenía una expresión de desanimo evidente. No había hablado nada desde que llegó al apartamento, algo usual en él cuando se molestaba.  Había recogido en silencio las cenizas de aquel impostor que entró en su refugio.  Diego estaba sentado en la sala observándolo, tenía una expresión de gravedad, y a diferencia de otras oportunidades sólo pensaba  en silencio.  Era una situación delicada.
Miguel mira a Diego con expresión culpable.
-          Dilo
-          ¿y vos qué quieres que  diga?
-          ¡Sólo dilo, carajo!,  Alega Miguel mirándolo a los ojos. ¡Dí lo que estas pensando!
-          ¿ Vos quieres escuchar qué todo esto es tu culpa?, ¿verdad?.  Lo mira fijo.  Eso no solucionaría el problema Tres-se.
Contesta Diego tranquilo sin ánimos de pelear, mientras a Miguel se le llenan los ojos de sangre.
-          Creo que lo mejor es que me vaya. Afirma  mientras deja la bolsa con las cenizas en una esquina. No puedo joderlo a buste por mis problemas... irme a México será mejor.
Y al decir eso se  aleja.
Diego se queda pensativo y se levanta con intención de hablar con él, pero en ese momento suena su teléfono móvil.
-          Hola...
-          Diego, habla Dieter
-          Regente  Schaeffer.  Dice atónito. Qué sorpresa, yo acabo de llegar a la ciudad.
-          Lo sé. Su expresión suena grave. Diego necesito que hagas algo por mí, algo muy grave ha sucedido
-          ¿Qué pasó señor?. Diego se rasca la mejilla.
-          Es  sobre Jackson.

Sí,  Jackson. El chiquillo del regente. Aquel muchacho poco agradable  y soberbio que se pavoneaba por la capilla con ínfulas de ser superior porque su sire era el que mandaba. Aquel mismo que estaba  haciendo meritos para ganar la aprobación de su sire, después de que este manifestara públicamente su decepción frente a su comportamiento. Aquel que había torturado a Terence con sus bromas y que le toco trabajar duro para ser perdonado.
Diego escucha las palabras de su regente con alerta. La sensopercepción de su superior no había que tomarse a la ligera, sí él decía que algo estaba mal, lo estaba.
Diego colgó  llevando consigo un papel  donde había tomado nota de la dirección.  Confundido  se dirige donde estaba su mejor amigo y le dice con tono preocupado.
-          Parcero, necesito de su ayuda. Dice olvidando el tema del que le iba hablar anteriormente. Necesito que vos me acompañes  a un sitio, es muy peligroso, así que hay que llevar armas por sí la cosa se pone mal.
El tono de su voz había cambiado. Miguel se levanto, tomó dos de sus armas de fuego, y su espada.
Salen del apartamento en  total silencio, y en el auto se dirigen hacía la dirección correspondiente a  un edificio en el centro de los Ángeles. 
Cuando ingresan,  el vigilante los hace esperar mientras  llama al apartamento, pero nadie responde. Diego convence al vigilante que los deje pasar y tras lograr su aceptación suben hacia el séptimo piso.
La puerta está cerrada y no se escuchan movimientos en el interior. El olor a vitae vampira inunda las fosas nasales de aquéllos. Ambos se miran, y Miguel utilizando un golpe seco, pero fuerte logra forzar la cerradura.
Una espantosa imagen se ve al abrir la puerta. Sangre  acumulada en el suelo yace al lado de un cuerpo  degollado. La cabeza, a unos tres metros del cuerpo parece deformada por un golpe contundente.  Marcas de sangre en las paredes muestran la trayectoria del ataque.
Diego  se tapa la boca al ver que Jackson está muerto.Una sensación de desesperanza lo invade  mientras tratan de establecer sí el asesino se encuentra aún con ellos.
Miguel explora el lugar en actitud protectora mientras inspecciona todo de manera paranoide. Están solos, una ventana abierta con el separador roto indican por donde escapó el asesino.
Un vampiro ágil pudo haber escapado del séptimo piso sin problemas.
-          Oh Dios, no puedo creer que lo hayan matado. Hace un gesto de frustración mientras patea el aire. ¡Maldición!. 

Un mareo lo invade, tiene que concentrarse para no entrar en pánico. Interiormente pensaba en cómo se lo iba a decir al Regente. Era terrible.

Diego  temblando utiliza su móvil y hace la llamada. Su voz suena débil y  trémula. El silencio del Regente es señal de su afectación.
Al poco tiempo llega un equipo completo del clan, incluyendo al Regente, quien trata de aparentar tranquilidad  aunque no puede ocultar su reacción de dolor frente al cuerpo inerte de su chiquillo.
Miguel se aleja de los tremere. Sabe que no debe estar donde no lo han llamado. Comprendía  el apego que Diego tenía a su clan, y el vínculo que los unía, pero él no era parte de ese círculo y nunca lo sería. Lo único que lo asociaba a los Tremere era Diego. En el pasado había sentido cierto rechazo por parte de algunos de ellos, pero aunque  esto no era generalizado, prefería evitar problemas.
El ser amigo de un Tremere, le había  causado más problemas que beneficios en su contexto social. Las personas lo miraban con desconfianza, como si fuera  un traidor. El mismo primogénito del clan Brujah en los Ángeles le había dicho en alguna oportunidad “!idiota!, ¿no te das cuenta que te están manipulando?, ja, ¿qué crees que pasará si ponen a elegir a tu amigo entre tu vida y su clan?”. Pero eso a Miguel no le preocupaba, en realidad hace mucho le había dejado de importar lo que un primogénito pensara. Una vez confió en uno, y este mató a sus amigos. Así que por código de honor prefería ser honesto, aunque eso le acarreara problemas.
Se sienta en las escaleras y espera. Minutos después Diego se le acerca preocupado y se le sienta al lado.
-          Parce, dice mirando al frente, yo se que irse a México es una solución, pero.. lo mira negando la cabeza.. no es una buena idea. Los ojos de Diego se notan más claros de lo común. Sí por su lado llueve, por mi lado no escampa.. ¿vos me entiendes, verdad?.  En ese momento aprieta el puño de su manga, aspecto que Miguel nota. Necesito que me ayudes, eh vos sabes que... Trata de concentrarse para no derrumbarse emocionalmente.

Miguel se levanta y  sin dejarlo terminar murmura un “mejor nos vamos”. Los otros tremere se están encargando de la situación. Diego no era necesario, ya lo que podía hacer lo había hecho. Seguramente trasladarían el cuerpo  a la capilla, y mañana el podría encargarse de hacer la investigación correspondiente, pronto amanecería.
Tras hablar con el Regente y confirmar que se podía retirar sale del apartamento.
-          Vámonos.

Y tras decir aquello, baja las escaleras sintiendo que acababa de vivir una pesadilla, aspecto que seguramente  se repetiría cuando durmiera.

sábado, 11 de septiembre de 2010

C'est la vite.

¿Cómo había sido tan estúpido?. Posiblemente lo que Hanna siempre le repitió era cierto. “Era un cabeza hueca” . Todo lo que está ocurriendo era por su terquedad, pudo dejar a su hermano en paz, pero no, tenía que averiguar sobre él. El desgraciado seguramente era  el juguete de un Giovanni , pero sea como sea, fue más afortunado que él. Tuvo unos padres que lo amaron, y su vida fue distinta. 

El Cuervo aprieta el puño con dolor, y sí, envidia. Era tan injusto que él tuviera que vivir  en la miseria mientras sus hermanos se daban una gran vida. Bueno, por lo menos su hermana estaba muerta, y seguramente tuvo una vida plena aunque corta...

Estaba algo furioso después de despertar y comenzar una nueva noche. Le habían llegado informes de sus contactos sobre  un sujeto italiano que estaba averiguando sobre él. Sabía de quien se trataba.

Y no sólo informes habían llegado... también algo más.

Se dirigió a la ventana, y sintió temor de salir de su refugio. Lo vigilaban. Conocía como era el sistema, el mismo lo había aplicado en el pasado.

Pelusas, William, vengan para acá. Les dice de manera seria mientras ellos se acercan. Tengo que decirles algo, mira al Pelusas a los ojos, sí me llegara a pasar algo, bustedes no tienen por qué preocuparse

Lo dice de manera seria y tranquila. 

Habrá billete para ambos, más para el Pelusas, pero no crea William que yo no le recompensare su ayuda y fidelidad, busted recibirá también billuyo, y ambos luego de esto podrán vivir bien, e invertir si se les da la cabeza. 

Hace una pausa, mientras   su mejor amigo y su criado se miran entre ellos  y responden.

-          ¿De qué carajos está hablando?
-          De la realidad Pelusas, tengo un presentimiento, y antes de que eso pase, quiero dejar las cosas claras. La mira a ambos tranquilo y sincero. Espero que me perdonen las cagadas, y las cosas que los hice sufrir, y... nada, pos sólo eso... 

Por un momento pensó en pedir que se le dijera algo a Hanna pero se arrepintió sabía que podía ser contraproducente.

Lo que no sabían ellos dos era que el Cuervo había recibido una carta de manera misteriosa justo después de despertarse.

Señor Cuervo,
Me recordará de su estancia en Palermo, y de cierto tema que le pedí que olvidara. Pues bien, creo que en dicha oportunidad no conversamos totalmente  y requiero volverlo a ver para aclarar algunos aspectos. Le extiendo una invitación para que goce de nuestra hospitalidad la noche de hoy.  Espero sepa entender el carácter de la reunión y no lleve nada que pueda crear malos entendidos (usted entiende). Un auto pasara por usted a las doce.

Gianfranco Giudici.

El recordar esa carta se llenaba de ira y también miedo. Ya conocía la “hospitalidad” de  los Giovanni,  no por nada su criado y su mejor amigo casi mueren, y él salió herido en su orgullo. 

Podían matarlo, pero el Cuervo era negociante, y sabía que  no le convenía negarse. De no aclarar aquello, el negocio se iría al piso. 

A los de dicho clan poco les importaba la vida de un extranjero, y para él era claro, que sí no conseguían lo que querían, lo matarían. 

-          Pero, ¿por qué estás diciendo eso?
-          Porque sí. Responde de manera agresiva  yendo hacia su habitación, mientras es seguido por el Pelusas. Tengo una cita con los fulanos para aclarar las cosas
-          ¿cómo?. El Pelusas no puede creerlo. ¿Hermano se le volvió a correr el champú?,  ¡esos manes pueden quebrarlo!
El Cuervo mira a su amigo con ironía al ver que ha dicho algo obvio.
-          Sí, pero el negocio depende de eso, y no voy a destruir todo lo que he trabajado, para que unos maricas italianos me lo tumben. Mira al Pelusas de frente con total seguridad. Sí yo muero, otro seguirá con el negocio, pero no se terminará.

El Pelusas  se le para al frente y le dice.

-          ¿sólo te importa el negocio?
-          No hay otra vaina que en estos momentos me importe, ¿o que cree?. Lo mira serio, con una actitud fría.  Que yo me fui de Colombia pa quedarme mirando la pared. Habla con  total pragmatismo. Ese negocio es lo que me hace lo que soy, y lo que me da estabilidad, ¿o buste no se acuerda cuando dormíamos en la calle? Lo mira con algo de ira. Nadie me va a quitar lo único que me queda.

El Pelusas  se queda paralizado. Su amigo podía ser competitivo al extremo cuando se hablaba del negocio, en realidad, por un momento le recordó como él era antes. Sabía cómo llevar su trabajo, no por nada,  después de que murió el primogénito, él se encargo de la empresa. En una época, no hace mucho, antes de enfermar, sólo le importaban dos cosas: su novia y el oficio, y ahora, a falta de novia, sólo le quedaba su trabajo.  Por primera vez en mucho tiempo, El Pelusas observaba que el Cuervo estaba dando signos de volver a ser el de antes.

Trato de convencerlo, pero fue en vano. A las doce de la noche, de manera puntual  el vigilante del edificio anunció la presencia de una limosina que lo esperaba.

El Cuervo  se despidió con un abrazo de su mejor amigo y bajo al encuentro de aquellos. Ese desgraciado le habia roto dos costillas y maltratado lo estaba esperando, pero esta vez no le insulto ni amenazó, sólo  revisó que no llevara armas. Se sentó al  frente de él en la limosina y el auto comenzó a moverse. El  brujah miraba al hombre con resentimiento, sí luego trataba de matarlo, no se iria sin antes darle su merecido.

Pero el hombre lo ignoro todo el viaje, y sólo le abrió la puerta cuando la limosina se apeó al frente de un restaurante lujoso a la salida de la ciudad.

Un criado le abrió la puerta y a pesar de que pensaba que lo iban a recibir un conjunto de  hombres armados, sólo se encontró con un mayordomo que le indicó el camino para entrar por la puerta trasera del restaurante.

 Un salón pequeño, de colores verde y rojo  tenía una pequeña mesa de madera de dos puestos. El Criado señala una silla al Cuervo y lo deja sólo. De la parte más oscura de  la sala sale un hombre que él ya conocía.

-          Buenas Noches señor Cuervo, le da la mano, cosa que el brujah acepta con reserva. Soy Gianfranco Giudici,  la ultima vez no nos conocimos en las mejores condiciones ¿desea algo de tomar?. El  Cuervo niega con su mano

-          No, yo vine para aclarar este mal entendido, señor. Su voz es cortante. El Cuervo  tiene una postura  dura. No tengo intención de involucrarme en ningún aspecto  con sus intereses,  ni  con su protegido (al decir eso se refiere a su hermano).Las intenciones que tenía con él ya se las aclare, y  dado que supe lo que quería averiguar, para mí este tema ya está cerrado. Lo mira directamente a los ojos sin miedo. Si busted no me cree, o  me ha invitado a este lugar para chantajearme, le advierto que está perdiendo su tiempo.
 
El señor Giudici se observa sorprendido.

-          Veo que está molesto, señor Cuervo. Sonríe mientras se sienta. No lo culpo, la última vez no fuimos muy corteses. Toma una copa de vitae y la bebe con una sonrisa cruel, en realidad me disculpo, en Palermo debemos protegernos constantemente, usted sabe,  y más cuando la persona  de la que averiguo es  de especial interés para mi esposa. Sonríe  Y ella trata de cuidar al señor  Polenghi lo mejor que puede.
-          No entiendo qué tiene que ver su mujer con esto...

-          Bueno, Cristiané es la hermana gemela del señor Polenghi. Dice el hombre mientras sonríe con un brillo en su mirada.

El Cuervo se queda impactado y no habla. Su mente trataba de entender sí eso que creía que le estaban diciendo, era verdad.  Mira a Gianfranco  y se queda anonadado. ¿quiere decir esto que su hermana, no está muerta?

-          Sí lo que usted dice es verdad señor Cuervo, ella también sería su hermana. Bebe de la copa y sonríe al ver su reacción. No se lo esperaba,  evidentemente.  El brujah hace una expresión facial de confusión.

 Le dire lo que vamos hacer señor  Cuervo, ella quiere conocerlo, pero no crea ni por un minuto que  usted podrá involucrarse en su vida. El Cuervo se le iluminan los ojos mientras mira su interlocutor. Tendrá sólo esta oportunidad para conocerla, y luego, no volverá a saber de ella. El tono del hombre se vuelve serio.
Sí me entero que usted se está tratando de relacionar con ella no me temblara la mano para terminar con usted.  ¿capito?
 
El Cuervo acepta con la cabeza,  No sabía si eso era real, o producto de su imaginación. El hombre se levanta con elegancia y sale por una de las puertas.
Al poco tiempo una mujer esbelta y extremadamente hermosa se asoma por el salón.  Su vestido dorado claro y sus cabellos rubios contratan con su pequeña nariz y su piel delicada. Caminando de manera armoniosa se sienta en la silla al frente del Cuervo mirándole el rostro. 

Por un momento se queda callada  mirándole, y de repente sonríe y de manera muy delicada acerca su mano a su mejilla.

-          ¿Sei tu?, dice en italiano.¿eres tu?
-          Sí. El Cuervo estaba tan asustado que no supo que más responder.
-          Sí lo eres. Dice en un español con marcado acento italiano. Te recuerdo. Algo de que por si era dificil de creer pues ella era muy bebé .
 ¿Tu me cargabas?.. Aparata su mano tratando de recordar. Llevo años teniendo esas pesadillas,  Alguien gritaba,  y escuche  un golpe contra una mesa, y  vi que una mujer  te tiró algo de metal  y sangraste debajo del oido.

El Cuervo entonces tiene un Flashback.  Antes de que su madre los abandonara debajo de un puente, ella había llegado ebria y muy disgustada. Golpeaba  la mesa con furia. Los gemelos  se asustaron y comenzaron a llorar, y ella dentro de su furia le lanzó un destornillador  que iba directo a la bebé. El  Cuervo recibió el golpe por fortuna de los pequeños.

-          Fue mamá. Mira al suelo confundido. Ese día estaba rabiosa, no recuerdo porqué.
-          Mmm. Dice la mujer interesada, mientras tocaba  su oido y descubria la cicatriz. Recuerdo fuego, se queda pensando, en una cama... he tenido varias pesadillas con eso..
-          Yo, dice muy bajo cómo si se avergonzara, queme por error la cama cuando nos mandaron con la madre sustituta, la mira a los ojos, y por eso fue que me alejaron de bustedes, luego los mandaron en adopción, y no me dejaron despedirme.

Por un momento El Cuervo trato de controlar sus emociones y no llorar. Recordar el abandono y el maltrato en su niñez no era grato.
Sus hermanos se fueron en adopción y él no, porque era  malo. 

Continuaron hablando. Cristiné  habia mantenido sueños gran parte de su vida sobre sus primeros años de vida. Había cosas que no recordaba pero que se manifestaban en sueños. 

El Cuervo le contó un resumen muy vago sobre su vida después de que los separaron. Ella capto inmediatamente las carencias y la pobreza de la cual fue victima.

Mira su reloj y dice “Bueno, creo que eso es todo, ¿Cuándo nos volvemos a ver?”

El Cuervo la mira con una sonrisa tratando de recordar su rostro. “ no nos volveremos a ver, su esposo  no deja”. Ella queda  pensativa por esa afirmación,” yo sólo queria saber sí estaban bien, y pos ahora lo sé y ya” La mira. “Qué sea feliz”. Y se levanta aparentando frialdad.

Ella se queda sentada mientras ve que dá dos pasos hacia la puerta y dice.

-          ¿Por qué estás tan triste?. El Cuervo se voltea. Siento que tienes un gran dolor.

El baja la mirada y dice.

-          Adios Cristiné, buste se parece a mamá sólo que es mucho más bonita y más inteligente.

Y tras decir eso, y sin responder la pregunta de su hermana, se retira.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Doble estupor

Se miró en el espejo del baño, y se lavo la cara mientras observaba su aspecto. Sus ojos parecían haber perdido la luz del alma, todo parecía negro y  más después de la “advertencia” de los  Giovanni. No le quedo otra que huir de Sicilia. 

Sabía que eran de dicho clan por el símbolo que el hombre que le hablaba tenía en el anillo. Sí, los nigromantes italianos, aquellos que con su poder  financiero y  mágico controlaban Italia. El Cuervo nunca pensó que se metería en problemas por hacer una averiguación personal, pero ahora, y sin desearlo  estaba en un gran dilema. 

Se seco el rostro y salió del baño. Las luces estaban apagadas, y él entre las penumbras se sentó cerca a la ventana a mirar la luna. Tenía miedo.

No podía dejar de pensar en que todo ese conjunto de eventos negativos eran un llamado a su propia muerte.  

Su alma estaba condenada, eso lo sabía. Al morir no alcanzaría la gloría. La muerte lo esperaba en cualquier esquina, sabía que así sería. Sus ojos seguirían llorando sangre después de que su alma pisara las tierras del infierno

En ese momento la puerta se abre y  una sombra delgada se asoma a la habitación.
   
¿Qué hace en la oscuridad Parcero?. 

Dice el Pelusas prendiendo la luz mientras el Cuervo no lo responde nada y sigue mirando la luna.

-          No me asuste, que buste sabe que si no me toca llamar al médico.

-          Todo bien parce.  Responde el hombre. Yo sólo quería echarle cabeza a todo esto, igual me iba a poner a trabajar.

Inmediatamente el Cuervo se acerca a una mesa, donde tiene un computador, lo prende, haciendo cierta mímica de estar muy ocupado.

-           Cuervito, hermano. Se le sienta el Pelusas al lado. Lo que sucedió fue mala suerte, no se amargue la vida por eso. El hombre que recibe el mensaje lo mira con ironía.

-          ¿Cómo quiere que no me alarme?. Dice de manera seria. Ganarse de enemigos a esa gente me perjudica. Señala de manera seca. ¿Ó buste que cree?, que los manes no le van a meter mano a mi negocio para joderme. Agrega revisando la pantalla.  ¿Quién cree que manejan los puertos y los aeropuertos? . Se toca su cabeza preocupado. Nos va  tocar volvernos al País. Concluye el Cuervo.

En realidad las consecuencias para el negocio eran catastróficas. Las personas que le golpearon y amenazaron no eran peritas dulces. Ser enemigo de un Giovanni era ser enemigo de todo el clan. Y eso era preocupante.

El Pelusas se queda pensando un instante y niega. “No parce, esperemos un poco, buste sabe qué...”

El Cuervo de repente abre los ojos sorprendido, y se queda callado mirando la pantalla. Por primera vez en mucho tiempo sus mirada tenía algo de emoción.

-          ¿y hora que pasó?. Pregunta el Pelusas al ver su expresión.

 El Cuervo se quedo callado por un largo rato, y mira al Pelusas con algo de vergüenza, mientras sus manos adquirieron un temblor nervioso.

-           La mona me escribió un mail. 

La expresión tranquila del Pelusas  de repente se llena de rabia, y sin ocultar su reacción de rechazo, pregunta que le ha escrito.

-           Es cortico. Añade estupefacto. Dice que, espera que esté bien,  y quiere que le comente sobre las Italias, y me pregunta cuando voy a volver al País. Una sonrisa misteriosa se dibuja en los ojos del brujah. Y no más..

-           ¿Curioso no? Dice con total sarcasmo, Más un año después de que lo jodió se acuerda de buste...bonita cosa.  Se levanta. hora sí. Dice furioso. Valla corriendo donde la hembra esa, pa que lo vuelva a joder, ya tiene excusa... Se muestra realmente molesto mientras piensa un insulto mentalmente hacía su amigo. 

El Cuervo lo mira, baja la cabeza mientras siente un dolor en el corazón, y hace una expresión de negación con los labios.

-          No parce, no se ponga ají. Expresión utilizada para señalar que no se ponga bravo. Que yo sólo le estaba contado. Lo mira con melancolía. Sólo que me sorprendió mucho que la hembra me escriba, fresco que  yo en Bogotá no tengo nadas que hacer, aclara, la hembra tiene su hombre, y no quiero que me lo restriegue en la cara

-          Entonces, respóndale que está bien, que esta amañado. dice  en tono de orden. que  las Italias es un país maravilloso y que se piensa quedar a vivir por acas.
 
El Cuervo lo piensa, y asiente. Era mejor decirle que su vida estaba bien, aunque no era así. Ella no podía saber todo el dolor y daño que le causo, eso sólo la haría sentir importante.  

A pesar de que él la amaba, sabía, que  ella utilizaría lo que le dijera en su contra- Es  así como  procedió a escribir aquello que no era verdad, pero que protegía su ego y la poca dignidad que le quedaba.

El resto de la noche releyó muchas veces ese correo, y lo guardo en una carpeta. No sabía cómo interpretar su carta.

Se recostó tratando de tranquilizarse, sí tenía que huir de Italia, ¿a dónde iría?

****

En una esquina hay un ser ofuscado mirando un edificio y vigilando sí los ocupantes salían. Tenía una libreta con anotaciones, de hora y actividad. Camina hacia una parte no visible y dice bajo en perfecto italiano. Objetivo localizado jefe. Mira a su espalda. Espero instrucciones.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Rapto del destino


El Cuervo acababa de salir de la casa de su  recién conocido hermano.  El plan era volver al hotel  en  Palermo, Sicilia.
Su criado William conducía en silencio tratando de recordar las calles para llegar al lugar donde pasarían el día.  El Pelusas  guardaba silencio  mientras pensaba en la inoportuna llamada de Hanna, y al mismo tiempo observaba a su amigo  que ya no hablaba tanto como antes, es más, ya no hablaba.
Había cambiado tanto...
Mientras pensaba en eso, todo se torno catastróficamente distinto. Un sonido estridente de las llantas contra el pavimento rompió el silencio.  Dos autos bloquean la vía. William frena y saca un arma pero un disparo atraviesa su pecho. Un grito  de dolor asusta a los presentes,  El Pelusas esta desubicado y se  acurruca en el asiento; El Cuervo, que no esperaba un ataque,  se toca el cinto de su pantalón en busca del arma. Pero los atacantes tienen  todas las de ganar, en menos da nada, un sonido metálico y  seco se escucha, al mismo momento que se vé que la puerta de los pasajeros sale desprendida y un hombre coloca un cuchillo enorme en el cuello del Cuervo, mientras otros rodean el auto apuntando sus armas
¡Quietos!... un movimiento y se irán al infierno.  Dice un hombre en italiano con un tono intimidante mientras presiona el cuchillo en el cuello del hombre. Suelte el arma si no quiere que matemos a su amigo.
Al decir eso, un hombre pone una escopeta de alto calibre en la cabeza del Pelusas. El Cuervo mira de reojo que William que aparentemente esta muerto y observa  como su mejor amigo tiene  cara de terror.
 Sin pensarlo, suelta el arma.
El hombre se la quita mientras sonríe con malicia. Ahora usted y yo vamos a dar un paseo, pero no se haga el listo, un solo movimiento y ordenare que le vuelen la cabeza al mariquita que está a su lado.
Por primera vez en la vida, el Cuervo siente en carne propia lo que muchas veces hizo a otros. En su país donde tenía el poder para joder a los demás, aquí era sólo  un fulano.
 Sale del auto alzando las manos, mientras mira al Pelusas. Sabía que posiblemente sería la última vez que lo viera. Lo empujan  dentro de un vehículo, le ponen una venda en los ojos,  y le esposan mientras siente el cuchillo en su cuello, y la escopeta de un segundo hombre directo en la sien.
El auto comienza a moverse, y el Cuervo toma conciencia de su situación. Lo habían secuestrado.
El hombre que tiene el cuchillo lo desliza por su cuello a punto de cortarlo, mientras hay total silencio en el vehículo que recorre las calles de Palermo.
El movimiento cesa. Y El Cuervo siente que  se abre la puerta del vehículo y  lo empujan hacia afuera del mismo.
Camina inseguro, pues no ve nada. De repente escucha una puerta  que se cierra y siente que lo empujan.  Su cuerpo cae y se estrella contra una pared. Escucha pasos cerca, y de repente grita tras sentir una patada en el estomago.
-          ¿Quién demonios eres?
El Cuervo se queja, mientras recibe una segunda patada que le rompe dos costillas. De la angustia a olvidado el italiano, lo cual le hace difícil responder.  Un tercer golpe, esta  vez en la cara lo angustia más.
-          ¿Quién eres? Dice el hombre con ira
-          C-cuervo..  yo soy yo.  Trata de decir con torpe italiano, pero agrega en español.  Yo no  vine a meterme con nadie... no quiero problemas.
Un golpe seco siente nuevamente, esta vez en su entrepierna, lo cual fue notablemente doloroso.
-          ¿De dónde demonios eres?, !eres tan estúpido que no hablas nuestro idioma!  Dice en italiano.
El Cuervo hace una expresión de dolor, mientras se toca en el suelo su entrepierna adolorido mientras asume la típica postura  de malestar ante un golpe en las parte nobles.
En ese momento  se escucha la voz de un segundo hombre.
-          Marcelo, déjanos solos.
La voz de este segundo hombre era  la de un hombre maduro.  El eco de una puerta que se abre y se cierra retumba en sus oídos. Puede sentir como alguien quita la tela y por fin ve quien le habla y donde está.
Un hombre elegantemente vestido como un toreador,  de unos aparentes cincuenta  años lo observa.  El Cuervo sabe que está tratando con vampiros. Nota un anillo de oro con la letra G en uno de los dedos del hombre.
Mira rápidamente. El espacio, es un cuarto pequeño con una sola puerta. El sabía que estaba atrapado, detrás de esa puerta posiblemente había más de ellos. No podía escapar.
-          ¿ de dónde es usted? . Pregunta el hombre esta vez en español.
-          Colombia. Contesta  prevenido de que lo fuera a golpear nuevamente, pero el hombre no lo golpea.
-          ¿qué quiere del señor Polenghi?. Cuervo reconoce que está preguntando por su hermano. Y piense bien lo que va a responder, porque sí me miente, lo sabré.
El Cuervo mira al hombre asustado y responde tratando de limpiarla la sangre de su rostro.
-          Sólo quería averiguar sobre él.
-          ¿Para quien trabaja? Dice de manera amenazante. Hable, ¿Qué buscan?, ¿ su dinero?.
-          No trabajo para nadie. Lo mira a los ojos. No necesito buscar dinero, sólo quería averiguar sobre él. El hombre  se acerca con intención de golpearlo pero el cuervo concluye...Es mi hermano.
El hombre pará en seco y  lo mira  por un segundo.
-          Es imposible, el señor Polenghi no tiene hermanos distintos a Cristiané.
EL Cuervo lo mira y  simplemente  murmura. Los dieron en adopción cuando tenía ocho años  y se vinieron para acá. Lo mira  a los ojos. Yo solamente quería saber sobre sus vidas, no busco su dinero, sólo quería saber cómo estaban, sólo eso.
-          ¿y cree que  creeré eso?
-          Supongo que tendrá medios para averiguarlo. Dice el Cuervo adolorido. Yo igual no planeaba quedarme aquis en los Palermos. Dice de manera incomoda... tengo la copia del archivo de adopción de ellos, sí la quiere se lo entrego, está en el hotel,  déjeme ir,  mañana no estaré en la ciudad se lo aseguro, me iré y dejare al señor Polenghi en paz.
El hombre lo mira por un largo minuto, sale de la habitación y tras quince minutos vuelve con tres hombres armados. Dice sin mucho decoro “sáquenlo de aquí, ordena, “y señor Cuervo”,  añade mirándolo a los ojos, “olvídese de lo que vino a buscar”.
Unos minutos después, el Cuerpo maltratado del Cuervo es lanzado en un terreno baldío a las afueras de la ciudad.
Después de  muchas peripecias  y con la ropa hecha un desastre,   llega al hotel.
El Pelusas lo recibe angustiado al ver que lo han torturado y amenazado. William está bien, aunque el disparo le hizo daño, gracias a la vitae de vampiro que tenía en su organismo, logró sobrevivir. Le comenta al Cuervo  que unos extraños  hombres,  ingresaron a la habitación y se llevaron el archivo de los servicios sociales.
****
Una copa de fino cristal llena de vitae es llevada a una hermosa mujer. Luego de ponerla al lado de la mesa, el criado, con total elegancia se retira. La mujer tiene  un rostro encantador, pelo rubio y un vestido aguamarina.
  Sobre la mesa  esta un viejo conjunto de documentos, el cual ella re lee con interés mientras acaricia la foto de tres niños.
-          ¿ Gianfranco, estás seguro de que es él?. Dice con melodiosa voz.
-          No,  mia bella Cristiané, il mio amoredice el hombre acariciándole el rostro, pero no te preocupes, sí es un impostor, se arrepentirá.