miércoles, 26 de mayo de 2010

Poética Ironía


¿Por qué?
Era la pregunta que la mujer se hacia una y otra vez en su mente.
Había llorado durante toda esa noche. Se sentía  tonta y poca cosa. Lo que pasaba no podía contárselo a nadie, pues muchos comentaban que “se lo merecía”
Y ahora, no había paso atrás. No se podía retroceder el tiempo. Qué estúpida...
Los problemas con Gustavo se hicieron evidentes tiempo después.  El sujeto comenzó a comportarse extraño, y de repente las cosas no eran como al principio.  El perfecto caballero se había convertido en  algo no  tan bueno.
Podía recitar los poemas más hermosos de memoria, darle el regalo perfecto en el momento adecuado, hablar con inteligencia de sus comentarios, tener un sentido de humor fino y dedicar las noches estrelladas a sus ojos, pero, todo eso no borraba la traición y la manipulación a la que había sido sometida.
Una lista mental de situaciones desagradables se formaba en su cabeza,  como explicaciones acumuladas y tardías. 
Se sentía usada, no valorada, y la pregunta seguía rondando su cabeza.
¿Por qué?
La respuesta era simple. El nunca la amó.
Aprovecho su relación sentimental como trampolín para subir, y para acceder al príncipe. Y una vez logró aquello,  la relación pasó a un segundo plano. Y no sólo eso, estaba recolectando información para su clan. Los tremere tenían alguna intención en todo esto, -Maldita sea- y ella no  se había dado cuenta.
Cuando notó el comportamiento extraño de este hombre lo confrontó, y de repente, el caballero de la armadura mágica se convirtió en todo un marinero.  Las palabras que le dijo aún se repetían una y otra vez en su cabeza. Le grito que estaba cansado de que ella tratara de controlarlo y dominarlo. Le recrimino  detalles en su relación que para ella nunca habían sido problema, en realidad, al parecer el sujeto era un payaso que había utilizado una máscara todo el tiempo.
Por un momento pensó que lo golpearía hasta matarlo, pero sólo pudo gritarle lo que pensaba.
Lo primero que hizo fue ir a donde el príncipe y comentarle sus sospechas. El antiguo la miro con una sonrisa irónica, y le dijo que “él ya se había dado cuenta de las intenciones de Gustavo Peere, y que ya le había solicitado al regente que lo sacara de la ciudad, si no quería que él muriera”
Eso la dejo perpleja y la hizo sentir más estúpida. El príncipe manejaba a los tremere de manera diplomática y estratégica. Uno de sus consejeros pertenecía a dicho clan, y después de lo sucedido con Peere, la situación estaba algo tensa, y su trabajo estaba en peligro. Quedo como una estúpida ante el príncipe. El antiguo lo supo desde un principio, pero él no se iba a meter en sus problemas personales.
Cuando comenzó  esta relación, nunca pensó que terminaría tan mal.
Y ahora, con sus ojos llorosos, no podía evitar pensar que dejo algo bueno, por algo podrido.
Hanna no podía estar más triste.
Pisoteó su verdadero amor,  y lo remplazo por un ser de dos caras que en vez de miel le dio mierda. Y ahora había perdido aquello que no supo valorar a tiempo.
La ironía escupe en su rostro.

domingo, 23 de mayo de 2010

Encuentro de sangre.


Era una noche  extraña. El Cuervo estaba tratando de entender unos documentos que llegaron hace poco desde Colombia. El producto de un largo camino recorrido estaba en aquel momento frente a sus ojos.  Habían pasado unos meses desde que recogió  a ese pequeño, evento que desencadeno que el tratara de reencontrase con su  pasado.
Frente a él había dos carpetas viejas. Llenas de polvo y con un olor a humedad. Habían pasado muchos años desde su uso.
Le pago a un nosferatu para que encontrara los documentos de sus hermanos en el “Bienestar Familiar”, agencia social colombiana. Las carpetas contenían gran parte de su niñez y la de sus hermanos. Documentos legales se acumulaban en esos folios, letras de todo tipo, certificados médicos, entre varias cosas. En los documento estaba todo, hasta fotos de sus hermanos, y de él mismo.
Trataba de leer la complicada letra de las trabajadoras sociales, y los abogados que atendieron la situación, mientras de reojo veía la cara de  un niño de 8 años que con el rostro quemado por el sol posaba a la cámara.
Reviso todos los papeles, muchas cosas no las entendían, pero igual seguía leyendo.  Duro mucho tiempo en eso, pues su comprensión de lectura era pésimo.
Fue entonces que se encontró con  la ficha de adopción de sus hermanos,  y  anexa a  ella, la descripción de la familia que les había correspondido en suerte. 
Los padres adoptantes tenían cara de ser buenas personas, y no sólo eso, al parecer tenía recursos económicos por las fotos que mandaron de su residencia. Marío Polenghi y su esposa Sofía, eran las personas que habían adoptado a sus hermanos.
Había una dirección en la ciudad de Palermo, Sicilia. Pero era una ubicación de hace más de 25 años.  Posiblemente ya se hubieran mudado, sin embargo debía investigar.
***
Las noches siguientes siguieron su curso. Había tratado de esforzarse en aprender el idioma motivado por el encuentro con sus hermanos. Y  por fin después de mucho tiempo,  sentía que no estaba tan perdido.
El Pelusas, William (el criado), y El Cuervo por fin estaban comprendiendo más el idioma.  No era el mejor aprendizaje, pero por lo menos  entendían cuando les hablaban.
El dinero que ganaba en los negocios se vio disminuido por el cambio de contexto, pero su prioridad era otra. Se había obsesionado con encontrar a sus hermanos.
El tiempo corre como agua. Y de repente ya había pasado un año lejos de su país, y lejos de ella. Aún extrañaba a la mujer, pero, había aprendido a vivir con el dolor. En  realidad su carácter había cambiado.  Ya no era el  hombre alegre de antes, ahora había adquirido un aire más serio y  plano a nivel emocional. Se podía explicar aquello como un proceso de maduración unido a un dolor interno. El Pelusas tenía razón, la lejanía le ayudaba, pero las heridas no curaban como él esperaba.
Una noche recibió una llamada de un investigador privado que había contratado: tenía buenas noticias. Encontró  de uno de sus hermanos, el varón,  llamado Luigi Polenghi. Los padres le habían cambiado su nombre original.
El Cuervo sintió un corrientazo de alegría cuando escuchó la buena noticia (la primera que había tenido desde  hace mucho tiempo). Pero después de la felicidad entró en pánico.
¿Cómo iba hacer para verlo?.  No se había dado cuenta que su presentación iba a ser más difícil de la que había inicialmente planeado. No podía llegar diciendo “Hola, soy tu hermano, y soy un vampiro”. Tenía que guardar la mascarada y respetar las tradiciones,  pero ¿cómo hacerlo?
No sabía exactamente porque había decidido reencontrarse con sus hermanos. Tal vez, quería ver lo poco que lo conectaba con su humanidad, con su familia. Aquella que le abandono. Sus hermanos no tenían culpa en eso. Eran bebes, pero no sufrieron tanto como él lo hizo.
El Pelusas,  de manera brillante fue quien le dio la idea. Cómo el hombre al parecer era un empresario reconocido, porque no engañarlo, haciéndolo pensar que va ser entrevistado para un canal de televisión sobre sus éxitos, y así averiguar sobre su vida.
Contactaron un actor, y robaron un equipo de cámara de una programadora local, se contactaron con él  hombre quien al parecer se sintió honrado por la entrevista.
¿Pero cómo haría El Cuervo para entrar a tal evento?. Pues fácil, el no podría ser el entrevistador, pero sí el camarógrafo. Se sentía estúpido al llevar la cámara, pero era la única forma. Sabía que su falta de educación era evidente, así que no podría  preguntar.
Cuando se acerco la fecha del  la entrevista, El Cuervo viajo con el pelusas a la ciudad de Palermo. Se disfrazó de camarógrafo, lo cual no tenía ningún misterio y entro a una gran mansión italiana con el actor que hacía de periodista.
Mientras caminaba por los pasillos pudo ver varios niños corriendo por los jardines, y se dio cuenta de la presencia de su sangre en ese sector. Esos niños tenían algo que los hacía ver cómo de la familia, y en realidad lo eran. Luego se entero que Luigi, o Yairo como él lo conocía, había tenido 7 hijos, de 3 matrimonios.  No cabía duda que era de la familia del Cuervo, por lo menos la sangre se estaba multiplicando... y de qué forma.
Cuando entraron a la oficina, el Cuervo tuvo que controlarse al ver a su hermano. Un hombre blanco,  de unos 1: 67 de estatura, con tendencia a la calvicie y con los ojos  castaños claros lo recibía. Estaba vestido impecablemente. No se parecía mucho a él, pero, El Cuervo sabía que era su hermano. El parecido con su madre era impresionante. El pobre Cuervo había sacado los genes de su padre al cual nunca conoció.
La entrevista comenzó mientras el filmaba al actor preguntándole sobre su vida, sus negocios, sus existos. Era algo impresionante, el hombre había tenido una muy buena vida. Describía a sus padres como amorosos y constantes, estableció una niñez feliz y una estabilidad integral. Cuando el actor le pregunto sobre el evento más doloroso de su existencia, al Cuervo se le paralizó el alma.
Luigi comentó con reserva, que lo más triste que había vivido hasta ahora era “la muerte de su hermana Cristina”, quien había fallecido a la edad de 22 años.
Mientras tenia la cámara, El Cuervo desvió la grabación del objetivo por un par de minutos, mientras se sentía adolorido. No pensó que su hermana estuviera muerta. Era otro hueco en su alma que se dejaba abierto. Aunque no la conoció,  sentía tristeza.
Al finalizar esa larga entrevista falsa, donde el actor pregunto con eficiencia todo lo que El Cuervo quería saber, el actor se levanto se despidió del hombre, y el de manera algo tímida, y con un signo de respeto le dio la mano.
Era un saludo y una despedida al mismo tiempo. Nunca lo volvería a ver.
****
Había pasado más de una hora, tiempo que le pareció eterno al Pelusas, quien estaba dentro del carro. Sabía lo importante que era este encuentro para su amigo, así que no dudo en acompañarlo. Se quedo en el vehículo con William. El Cuervo había dejado  su maletín dentro del carro y una americana con sus cosas.
El sonido del teléfono móvil del Cuervo se escucha.
El Pelusas mira el identificador de llamadas y  hace una expresión de hastió. ¿Qué carajos hace esa vieja llamándolo ahora?.  Hanna debía estar loca o borracha.
El Pelusas cortó la llamada y borró el registro de llamadas perdidas, y  justo en ese momento entró su amigo al vehículo.
-          Bueno, ya se hizo la vuelta parcero. Dice el hombre en tonos sobrio
-          ¿si era el man?
-          Sisas bacán, lo mira, el man era el propio, pero estoy feliz  y triste al mismo tiempo.
-          ¿Cómo así mi perro?
-          Feliz porque vi al man, y triste porque conto que la hermanita se murió.
-          Hay hermano, no joda...
-          Todo bien parce. Mejor vámonos, ¿alguien me llamo?. Dice al ver que tiene su teléfono.
-          Entro una llamada, pero no era nadie importante.
Y tras señalar aquello, el auto comenzó a andar.

viernes, 14 de mayo de 2010

Doce horas después...


Habían pasado doce horas desde el estallido que casi le quita la vida al Regente. Este yacía en una habitación a puerta cerrada y con muchas seguridad.

Su estado físico no era bueno, media cabeza tenía un color negruzco que carencia de cabello. Adicionalmente tenía un parche en uno de los ojos pues también había sido afectado por las llamas. El costado izquierdo estaba más quemado que el derecho. Las quemaduras eran muy dolorosas, y seguramente pasarían meses en curar.

¡Fue tan rápido!, un segundo miraba por la ventana y al otro estaba atrapado.

 Alcanzó a hacer una pequeña oración mentalmente pues estaba seguro que sería su fin. Pero parece que el destino tenía otros planes.

Dieter tenía la fortuna de contar con un Ángel que lo ayudaba. No era la primera vez que se salvaba de eventos muy peligrosos. El no sabía explicar el porqué había sido bendecido de esa forma, pero lo agradecía profundamente. A veces pensaba que su guardián era su hija, quien había muerto de pulmonía cuando tenía 11 años.

Habían pasado cientos de años desde su muerte pero los afectos nunca murieron: por fortuna.

El regente,  había sido vendado  en gran parte de su cuerpo.  Sentía ese molesto ardor por las quemaduras pero trataba de no quejarse. No quería preocupar más a sus aprendices.

Sentía una gran confusión en su mente y una pregunta que rondaba su cabeza una y otra vez:  ¿por qué?

Había muchas respuestas en su cabeza. Por tanta información estaba comenzando a sentir una real cefalea.

A un lado de él se encontraba Jackson, su chiquillo, el cual estaba escribiendo varias copias a mano de una carta qué  le había dictado con antelación.  Su chiquillo  lo miraba con el rabillo del ojo evaluando si su sire necesitaba algo.  Un temblor nervioso le había hecho estropear varias cartas.
La sanadora Mary Jean había convocado otros biotaumaturgos para realizar un ritual de curación que le permitiera al líder sanar en menos  tiempo. Todos murmuraban la fortuna del regente, y de igual forma maldecían a los que trataron de matarlo. La situación política de la ciudad era complicada.

Se escucha dos golpes en la puerta e inmediatamente Jackson se levanta abrir.

Sí a la capilla solo podían ingresar unos pocos, solo un selecto grupo podía visitar directamente al regente, y lógicamente Diego García estaba en la lista. El hombre entra a la habitación más pálido de lo normal. Unas ojeras prominentes se observaban, y sus ojos tenían una textura cristalina. No había dormido bien.

En momentos de mucha tensión tendía a tener pesadillas, y el atentado que presencio activo todas sus ansiedades. Era como avivar viejos recuerdos dolorosos. Se acomodo las gafas mientras caminaba hacia la cama, sonriendo aliviado al ver a su superior vivo.

-    Señor. Dice  tomándole la mano no lastimada.
-    Diego. El hombre trata de hacer una sonrisa, pero las quemaduras  lo hacen ver como una mueca. Me salvaste la vida muchacho... gracias.  Las palabras del regente sonaban lentas, como si arrastrara algunas letras.

El agradecimiento del regente hizo sonreír al hombre latino.

-    No solamente yo señor. Dice el hombre con humildad. Miguel y los Caitiff ayudaron bastante.
La boca del regente hace nuevamente la mueca de sonrisa.

Diego  le comenta a su superior cómo su amigo Miguel, había convocado a los sin clan para ayudar.  Le describe el momento del estallido, y cómo su amigo forzó la puerta entre las llamas para poderlo sacar de ahí.

Le describió cómo lo había sacado entre el humo antes de que el vehículo  estallara. El regente le pide que le comunique al brujah su agradecimiento y pregunta que hacía uno de sus aprendices en esa zona. El médico le comento cómo el destino lo había ubicado ahí esa noche.

La cara del Doctor García toma un semblante más serio  y comienza hablar con un tono profesional.

-    Los sin Clan mataron al homicida, realice las pruebas correspondientes  el maldito era un assamita, bastante joven en relación a otros.  Le mande una foto del  cadáver a Max Tower, para que revisara en las bases de datos  y así dar con el nombre del desdichado.
-    No creo que en el alamud se consiga información, esos hombres nunca revelan quien los ha contratado, es posible que ni ellos estén enterados.
Dice de manera lenta y adolorida
-     Por otra parte hay rumores de que señalan al primogénito ventrue como el responsable.
-    Oh sí, Sébastien Chabal, acabo de hablar con él.
-    Eh ¿perdón?.
Dice el García sorprendido
-    Sí, me llamo hace quince minutos, me aseguró que él no tiene nada que ver con el atentado. Dice pensativo.
-    Curioso, pero no por eso  deja de ser sospechoso. Su cara es de total confusión.
-    Cierto.

Dice el regente más pensativo que de costumbre, cómo si miles de ideas le taladraran la cabeza.
La conversación termina con el compromiso de García de seguir investigando y tras  decirle al regente que le alegra que esté vivo sale de la habitación.
Diego tenía la impresión de sufrir una migraña  en cualquier momento. Estaba realmente estresado.  Tras ir un momento al laboratorio y recoger algunas cosas, sale de la capilla con una sensación algo paranoide y frustrante. El atentado al regente era algo  extraño. No entendía quien quería matarlo  con tanta urgencia. En realidad, el explosivo lo hizo sentir impotente y nervioso. Sintió que había perdido otro regente.

Tenía un  leve temblor en sus manos y un nerviosismo propio de un trauma.  En algún momento pensó que reviviría las heridas psicológicas del pasado.  La pérdida de un regente  hace muchos años hizo que él entrara en un estado de ansiedad superior. Hizo muchas estupideces por ese motivo.  A la madrugada, después del atentado, antes de dormir sentía como las lágrimas mojaban su rostro, signo de  su angustia.

Seguramente tendría que tomar esas gotas que le recetó el psiquiatra de nuevo, tenía un frasco en el apartamento, donde se dirigía.

Su amigo debía estar en el colegio nocturno, cómo todos los jueves. Así que podría estar en el apartamento sólo: pensando.

Caminó hasta  llegar al edificio.  Ignoro el ascensor y subió tres pisos por la escalera hasta llegar a la puerta de su casa. Abrió la misma y lo que vió lo dejo perplejo.

 Al lado de la cocina  había todo un desorden; una bolsa de vitae en el suelo derramada, además de un plato y dos vasos.  Parece que “alguien” había tenido un accidente. Negó con la cabeza pero evito el malestar que le producía ese desorden.  No quería llenarse de problemas.

Camino por el pasillo que conectaban las habitaciones  y en ese momento escucha una propaganda televisiva, se asoma creyendo tal vez que su amigo había dejado el electrodoméstico prendido, pero para su sorpresa,  Miguel no había ido a estudiar.  Se encontraba sentado inmóvil frente a la tv.

-    Muy bonito  parce, ¡capando estudio!. Dice Diego disgustado en español
-    ¡parcero! Qué bueno que llego. Dice Miguel con una sonrisa ignorando el malestar de su amigo. Es que así no puedo ir al Colegio.

Miguel extiende sus manos,  estas están horriblemente quemadas.

-    ¡Hay juemadre!  Diego deja sus cosas en la cama de su amigo y se toca la frente. Hermano perdóneme,  ¡Ave María no caí en cuenta que se había quemado!.. ¿por qué no me dijo nada?
-    ¿Y como pa qué parcero?, ¿pa preocuparlo más? Sonríe  Miguel, si no me dolía al principio, fue después que agarre al morraco que me comenzó a doler

Miguel la noche de ayer  había  tomado el cuerpo de terrorista, lo había ocultado en un depósito y había llamado a Diego para que alguien fuera a recogerlo. No habían hablado más de lo necesario.

-    Yo creo que no podre ir al Colegio en dos meses. Dice Miguel sin mucha preocupación.
-    ¿Cómo que no va ir?, no señor, usted va porque va... "que dijo, navidad?"  Dice Diego  serio y en ese momento Miguel se carcajea.  Sabía que le iban a contestar eso.  "no mijito, usted esta miando fuera del tiesto",  ya llamo a una médica.  Mira a su amigo con intranquilidad. Supongo que el plato y la comidita se le cayeron.

Miguel mira al piso disgustado consigo mismo y comenta que no pudo agarrar la vitae ni los platos. Prácticamente no había podido cambiarse de ropa o hacer cualquier otra cosa que implicara el uso de las manos.

-    ¿Y cómo hizo entonces para prender la televisión?
-    Paisa,  pues uno nunca cree que la nariz sea tan útil.

Una gran carcajada se escucha por todo el apartamento. Diego García mira a su amigo con una sonrisa, en realidad sus comentarios siempre lo habían sentir mejor y lo alejaban de sus problemas personales.

Poco tiempo después el médico vendó ambas manos en una curación temporal, esperando que Mary Jean pudiera atenderlo.  Mientras  trataba de curarlo conversó de la mala noche que había vivido, y cómo tenia los nervios hechos un desastre. En realidad “eso” ya lo sabía Miguel, quien toda la noche había sentido psíquicamente a su mejor amigo sufriendo, y lógicamente el tampoco había podido dormir muy bien.

Poco después llegó la sanadora.  Mary Jean era una mujer con pelo castaño rubio y gafas, que vestía de manera profesional, y había llegado al apartamento con su bata de médica. Tras ser muy cordial con  Miguel, pues estaba muy agradecida, procedió a realizar el ritual curativo.

Mientras ella, concentrada realizaba el procedimiento, el brujah , concentrado, le miraba el busto. Diego García trataba de no reírse para no estropear el ritual. “ahí está pintado el tre-se” pensaba.
Una vez la mujer hubo partido el par de amigos continuaron hablando de la situación problema.

-    Es que es muy extraño, no que pensar.
-    Paisita, no piense tanto que se va enfermar parcero. Dice Miguel cómo apoyo. Usted sabe que a mí no me gusta meterme en cosas de su clan, pero si quiere le doy mi opinión.
-    Lo escucho hermano.
-    Pos pa mi, esa joda del atentado se me hace rara,  yo lo que pienso es que a su patrón lo querían ver  bien muerto. Lo mira a los ojos. Pero una cosa llama la atención paisita, el asesino escogió justo el  barrio.  Buste sabe, que los sin clan estamos luchando pa que el (&%)=  del ventrue no compre ese sector pa hacer un edificio ¡no lo vamos a permitir!,  Pa mí que el que mando a matar a su jefe es el primogénito capitalista, ese ventrue. Su voz suena llena de resentimiento. Porque quería culparnos a nosotros pa que el sheriff tuviera una razón pa sacarnos!
-    Pensé lo mismo. Dice   tocándose la nariz tratándose de concentrar, pero lo raro es que el tipo ese llamo al regente asegurarle que él no fue.
-    Nadie va aceptar esa joda parcero, y menos con las tradiciones.
-    Lo sé, pero no deja de ser extraño

Miguel se queda pensando un segundo.

-    Si no fue el ventrue, fue alguien parcero que conocía la situación de la ciudad. Diego lo mira admirado. Alguien que sabía de los líos de los sin clan con los ventrue y que trato de sacar partido.  Dice de manera brillante. Ahí hay que preguntarse ¿Quién gana con todo esto? , ¿Quién pierde?, ¿Quién de manera indirecta se vería beneficiado?

Diego mira a su amigo gratamente sorprendido, y le da un golpecito en la espalda.

-    Sabe qué parcero, por esas deducciones es que usted va ser un abogado excelente. Sonríe. No lo había pensado.

Pero ese análisis  ponía en problemas la investigación. Cualquiera pudo ser el culpable

.****

 Justo en ese momento el regente recibe una llamada de teléfono. Su rostro se muestra tensionado al notar quien lo llama. Usa toda su fuerza de voluntad para hablar sin denotar ninguna discapacidad.

-    Regente Schaeffer.
-    Pontifice McArthur. Sintió una presión en el pecho mientras trataba de concentrarse en  hablar de manera adecuada.
-    Los escucho perfectamente,  supe la terrible noticia ¿está usted bien?
-    Afortunadamente señor, fui muy afortunado.
La voz del regente mostraba naturalidad.
-    Ohh que buena noticia, entonces creo que no mandare a nadie apoyarle.
-    Creo señor que no es necesario, estoy perfectamente.


Dieter Schaeffer sintió al despedirse que la presión en el pecho se iba. Suspiró aliviado.

miércoles, 5 de mayo de 2010

La Noche del Estallido


Es una noche de sábado en los Ángeles.  La ciudad de la fantasía, de los ricos y famosos, y sede de las producciones cinematográficas mundiales. Pero la ciudad tenía otra cara,  lejos del mundo de la fama, y el dinero,  esta ciudad norteamericana seguía  siendo una urbe como cualquier otra.  Y cómo todas las grandes metrópolis mantenían problemas a multinivel.
La pobreza, los indigentes, las pandillas, los robos y la delincuencia, era una cara de la ciudad que pocos se atrevían a ver.  Los problemas  eran negados de manera consciente o inconsciente tanto por mortales como  cainitas. 
Dieter Schaeffer venía de una reunión en el Eliseo donde se tocarón dichos temas y donde el primogénito Ventrue había hecho oídos sordos a una situación que tarde o temprano explotaría en una revuelta.
“Puede ser un hombre muy rico, pero carece de sentido común”
El regente, pensaba en eso  mientras  observaba un sector algo marginal por la ventana del vehículo.
Tenía muchas cosas en las cuales pensar, y a veces sus pensamientos se unían en un sinfín de preocupaciones.
El vehículo  siguió  el camino. El conductor sabía la vía. Llegarían a la capilla dentro de poco.
Dieter  deseaba  llegar pronto a su destino, quería dedicarse a otros asuntos.
Un pensamiento banal pudo ser un sarcasmo si hubiera conocido lo que sucedería.
Una explosión hizo que abriera los ojos asustado. El Fuego cruzó delante de él y sintió  el dolor de las llamas. Pensó en escapar pero  era tarde: estaba atrapado.
***
Diego Garcia, caminaba por una calle angosta acompañado de un hombre  alto y con porte militar al cual conocía como la palma de su mano. Miguel, su mejor amigo, era un hombre humilde pero con un corazón enorme.  De 1.70 de estatura,  vestido de manera sencilla con unos jeans y una chaqueta, destacaba siempre por sus botas estilo militar, sus lentes oscuros (qué pocas veces se quitaba) y su corte de pelo recto.
Venían teniendo una de sus eternas conversaciones sobre” todo y nada”, de las cuales estaban tan acostumbrados. 
Muchos pensarían que tendrían pocas cosas en común al ser de orígenes sociales distintos, pues para nadie era un secreto que García era médico y un académico entusiasta, y  Miguel sólo hasta hace poco había comenzado sus estudios básicos.  La diferencia entre ellos no se notaba cuando comenzaban hablar, pues ambos parecían estar en el mismo nivel de conversación. Diego no necesitaba esforzarse para ser entendido, pues sabía que se su “parcero” era un hombre brillante, capaz de comprender cualquier concepto, a pesar de no haber pisado un plantel educativo.
En realidad, el nivel educativo, no era lo que los había unido, era algo más, un lazo fraternal invisible que se hizo presente  casi inmediatamente después de conocerse, y que se fortaleció tras los años de lucha y  sufrimiento que los hicieron alejarse de su país. Parecía como si en otra vida hubieran sido hermanos.
Esta amistad no era bien vista por algunos, quienes establecían potenciales traiciones a los clanes de origen
Miguel, sufrió directamente este aspecto. El primogénito del clan brujah  lo había señalado públicamente como  “un paria”.
 Esto influyó lógicamente para que él se alejara de su clan, y se acercara cómo lo había hecho en el pasado a los desafortunados Caitiff y anarquistas.  Aún acudía en ayuda de su clan cuando lo requerían, pero prefería mil veces ayudar a los desafortunados “sin clan” que a una “horda de vendidos sin ideología, que se habían acomodado a una vida capitalista”. El tenía claro, que solo los ayudaba cuando la causa era justa.
Los tremere por otra parte tenían una postura más tranquila frente este particular. No olvidaban que él apoyó a  los tremere cuando la capilla de la ciudad  de Bogotá estaba siendo atacada por el Sabbat.  En últimas, no se puede ayudar a un grupo sin que el otro se resienta.  
Conversando alegremente caminaban por un barrio pobre de Los Ángeles.  El barrio tenía una presencia amenazante, pero  ninguno de los dos tenía miedo. Miguel,   en el pasado se había prometido ayudar a su amigo a recuperar la humanidad perdida,  y por ese motivo había asociado a Diego a actividades comunitarias. El médico prestaba servicios voluntarios a la comunidad una vez a la semana, y el brujah le colaboraba en lo que fuera necesario.
En realidad, este último prestaba mayor servicio social de lo que se esperaba. En el sector lo conocían y lo respetaban, hecho que utilizaba a su favor. Muchos de los desamparados lo creía un líder, y dentro de los Caitiff evidentemente lo era.
Fue en ese momento que vieron pasar un carro. Diego en español le murmura al acompañante.
-          Jajaja Parce nada de raro que ese sea el regente, el carro es iden..
Pero no termina de completar la oración cuando observa un proyectil que impacta contra el vehículo. Un dolor espiritual le impacta. En ese momento está seguro que es el regente.
-          NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
Diego García corre en dirección al auto  totalmente aterrado, miles de ideas terribles se le cruzaron por la cabeza. “Lo mataron”
En ese momento Miguel suelta un silbido   que suena por toda la calle, y de las esquinas, techos y otros lugares comienzan aparecer hombres y mujeres, ocultos en las sombras.
-          Busquen al desgraciado a que ha hecho eso. Dice Miguel en ingles. Hay que ayudar, !vamos!.
La escena parece más escalofriante al acercarse, el auto esta en llamas. Las partes de hierro están retorcidas por el impacto, dado que el golpe del proyectil  hizo que el auto se volcara.
-          Hay que sacarlo de ahí! Grita Diego tocándose la cabeza mientras ve que un sujeto ha salido  por un balcón  escapando, un hombre regordete  corre tras él.
Diego  notablemente alterado  utiliza su teléfono móvil para llamar refuerzos, al mismo tiempo,  un hombre con un extintor acude a apagar las llamas, liberando del fuego la parte de atrás.
El miedo al fuego  hizo a varios dar unos pasos hacia atrás  mientras  Miguel con valentía se acerca al carro y mira por una de las ventanillas.
-          Parce creo que lo veo... está en el fondo del carro, el conductor está muerto, y no sé si su jefe lo esté también. Grita el Brujah
-          ¡Hay que sacarlo!, entre más tiempo pase habrá menos esperanza. Dice Garcia nervioso.
-          Patrón  habrá que apurarse, no demora y estalla  la bomba de gasolina- afirmo el hombre del extintor  tratando de apagar lo que puede.
-          Aléjese Paisa. Dice el hombre a García que estaba desesperado. Voy a tratar de sacarlo.
Era evidente que, lo que fuera que quedara del regente estaba atrapado entre los hierros. La puerta no se podía quitar de lo deformada que estaba.
Utilizando  celeridad, y tan rápido como pudo  Miguel toma un chuchillo de combate y atraviesa la puerta y  luego, con sus propias manos  dobla el metal  caliente y de un tirón derriba  la puerta.
Diego, casi de manera sincronizada retira el cuerpo notablemente quemado del regente.  Se alejan del automóvil  y en menos de  nada estalla el vehículo.
Diego toca a Schaeffer, y dice un poco aliviado. Esta vivo..
El sonido de dos carros que frenan estrepitosamente se escucha. Un hombre moreno se baja del auto y corre hacia él lugar.
-          ¿Siré?
-          ¡Déjate de tonterías Jackson, hay que llevarlo a la capilla, ¡ahora! Dice Diego en tono autoritario.
Rápidamente varios hombres y mujeres  suben con mucho cuidado al regente a uno de los autos y sin despedirse se alejan.
Miguel  quien tiene las manos muy lastimadas posa la mirada en un hombre enorme que viene con un bulto debajo de su brazo.
Un círculo de varios  caitiff se hace al lado de Miguel y comienzan hablar en español
-          Lo atrapé  Tres-se (apodo con el cual también es conocido), pero  creo que se me fue la mano y del golpe lo mate.  Dice el hombre enorme quien deja caer el cuerpo.
-          Bien Gordo, el man se lo merecía. Dice el brujah mirando el muerto. Ese tipo tenía una bazuca. Mira el lugar donde salió el disparo. Esa joda debe estar por ahí. Mira a uno de los hombres. Charro, valla a ver si la encuentra.
-          Sí señor.  Afirma el sujeto y  desaparece.
-          Una bazuca. Murmura nuevamente pensativo.  En realidad, querían verlo bien muerto...Y saben qué muchachos, estoy seguro, que ese difunto. Dice refiriéndose al que acaban de rescatar. Nos lo iban a adjudicar a nosotros. Niega con la cabeza mientras mira con gravedad a los demás. Ahora vámonos, la policía no demora...
Miguel toma el cuerpo del terrorista y se lo lleva. Todos los hombres y mujeres desaparecen.
****
La capilla  de los Ángeles la inundaba un silenció de tensión. Todos los tremere estaban aterrorizados. El intento de homicidio al regente era una realidad muy cruda; difícil de aceptar para algunos.
Los rumores crecían dentro de la camarilla. La acción había despertado múltiples polémicas. Se culparon distintos grupos: al Sabbat, los anarquistas, los magos, antiguos enemigos personales...
El príncipe comenzó una investigación interna, y ordeno al sheriff estudiar lo ocurrido, se temía una posible traición entre clanes..
Sin embargo dentro de la Capilla se guardaba un total hermetismo. Al regente lo tenían en una habitación especial, protegido y salvaguardado.
Mary Jean, experta en biotaumaturgia atendía Schaeffer. Había solicitado refuerzos para su tratamiento. Las quemaduras eran profundas, era claro que tuvo mucha suerte de no morir.
Curaría sí, pero demoraría.  Estaría  bajo cuidado por semanas.
El hombre luego del incidente había murmurado algo al oído de su chiquillo y luego le dicto, la siguiente carta.
“Por motivos de seguridad  qué son de conocimiento público y de manera preventiva, hasta que se realicen las investigaciones pertinentes, la capilla cerrara las puertas  tanto a visitantes cómo a miembros del clan que se encuentren de visita en la ciudad.
Solo tendrán acceso los magus y aprendices que se les de permiso directo.
Adicionalmente se les pide total silencio frente a lo sucedido.
Atentamente
Dieter Schaeffer.”
El cuerpo del terrorista demostró que se trataba de un Assamita.