Miguel estaba en la cama pensando en un examen que le debían
practicar dentro de poco, el asunto se había demorado y Diego había salido para
preguntar que había pasado con ello. Sentía muchos desagradables dolores hasta
que sintió una sensación que hace más de 50 años no había sentido.
Estaba solo en la habitación y lo único que se le ocurrió fue hacer lo que
su sentido común le mandaba.
Unos diez o quince
minutos después Diego entra a la habitación encontrando que Miguel no estaba en
su cama, por un momento pensó que se lo habían llevado los enfermeros hasta
que sintió un quejido en el baño. Golpeo
de manera simple la puerta
-¿Parce?- dice a
la vez que trata de abrir sintiendo como le cerraban al mismo tiempo
-¡No abra la puerta!-
dice avergonzado
-¿Pe-pero qué pasa?
-¡Nada!- grita el
como un niño
-¡No me digas que
nada!...¿qué ocurre?- responde preocupado
-Estoy cagando, ¿está
feliz por enterarse?
-¡¿Qué qué?!-
dice Diego sorprendido hasta que todo
adquiere sentido en su mente- Un
momento, ¿estas sacando…?
-Si..
-Ohh Jesús, ni se te
ocurrar halar con fuerza… y tampoco bajes el agua…
-¡No necesito que me
haga barra!, déjeme tranquilo que esto duele…- dice con voz lastimera- ah virgensita linda porque me castigas
tanto.
Diego se tocó con la
mano el rostro preocupado. Sus ojos mostraban sorpresa y preocupación. Un
vampiro no tenía por qué tener movimientos intestinales, bueno, en este caso si los podía tener si tenía un
parásito en el organismo que hubiera crecido tanto que se hubiera alojado en su sistema digestivo.
¡Pobre Miguel!, no podía dejar de pensar en lo bizarro que
era todo esto.
****
Rowan estaba por primera vez en casi dos años al frente de
un computador. Navegaba por la red y anotaba en un pequeño cuaderno algunas
cosas. Se sentía tan tranquilo y seguro de si.
Deprimido poco y nada estaba a pesar de tener problemas
con Maurice. Era como si fuera otra
persona distinta a la que fue viviera dentro de él. Tenía que hablar con la persona
que le ayudaba espiritualmente, pero desde hace meses al parecer no había
vuelto por la capilla...no sabía si lo volvería a ver.
Estaba seguro de hacer su viaje hacia los Ángeles algo más
agradable y quería que fuera algo distinto a lo que estaba viviendo, ya no le
importaba si estaba o no en recuperación. La realidad es que debía irse, y
quedaba poco tiempo como para no hacer nada con él.
-Terry- dice con
una sonrisa- debo comentarte algo,
quiero que seas el primero en enterarte.
El hombre que luego de la cita con Arlene estaba más
tranquilo lo escucho de manera confidente.
-Bueno bien sabes que
tengo ordenes de volver a L.A, y pues estoy planeando el viaje para volver,
después de todo el tiempo que pasé acá
enterarme donde me encontraba a sido un gran aliento- sonríe- sea como sea, quiero tener un poco de paz,
no conozco México y bueno… lo que te quiero decir es que planeo ir a Los
Angeles en carro desde acá.
-¡Pero señor, es-es
peligroso!
-No veo porqué, salgo
Belice, cruzo la frontera con México, atravieso ese país, cambio de ambiente,
cruzo la frontera con los Estados Unidos, y a los Ángeles, no tiene nada de
malo, es más es, emocionante un poco hacer un viaje así..
-Es una locura…
-¿te parece?...¿y si
te dijera que podemos ir los tres?, Arlene, tú y yo?, ¿qué te parece?- dice
de manera juguetona- unas pequeñas
vacaciones, ustedes lógico dormirían aparte, posiblemente un viaje sea algo
bonito de recordar.
Terence se queda en silencio. No comprendía como de repente su siré estaba
soñando con algo tan irreal…
-Pero Arlene..
-Le propuse que
trabajara para mí, le pagaré inicialmente algo básico, pero estoy seguro que le
podre mejorar las condiciones- dice con una sonrisa- luego no te preocupes, será tuya completamente…
-Pero ¿y su
trabajo?, el regente Morelli…
-Bueno- hace una pausa tratando de explicar el
asunto- hablare con él para que permita que ella nos acompañe…todo estará bien, ya verás.
*****
Pero las cosas en otra parte no estaban muy bien. Miguel
sale del baño a las dos horas, se veía pálido y adolorido, además se mostraba
muy molesto por las preguntas de Diego. Había liberado algo de lo que estaba en
su intestino, pero no completamente. Además luego de salir del baño parecía más
infeliz que de costumbre.
Los enfermeros que vinieron a buscarle para realizar un
examen debieron esperar que saliera del baño para luego llevarlo a una
resonancia nuclear magnética de todo su cuerpo.
Diego trataba de decirle asuntos optimistas frente a eso. “No te preocupes es bueno que eso suceda”,
“es mejor fuera que dentro”, “es solo un examen”…
La misma resonancia que le hicieron meses atrás cuando se le
hizo el diagnostico, se la repetían solo que ahora tenía como objetivo escanear
todo el cuerpo.
El examen duro el tiempo usual a dimensiones estudiadas.
Miguel sentía peores dolores de cabeza con el ruido de la máquina pero cuando
terminó el asunto se sintió tan aliviado que rogo lo llevaran a la cama, sin
embargo el asunto no terminaría ahí porque el médico luego de mirar
parcialmente los resultados quiso tener una reunión con ellos.
Fue así como terminaron ambos en un consultorio. Miguel lo
llevaban en una silla de ruedas, lo cual lo hacían sentir como un inútil. Podía
caminar perfectamente pero no lo dejaban. No estaba del mejor humor, y a Diego
le toco sufrir su mala disposición. Es parte lo comprendía, lo que le estaba
pasando era una mierda.
El medico tenia algunas de las imágenes en el computador y
comenzó hablar de manera rápida en español sabiendo que ambos eran latinos.
-Señor Miguel, Doctor
García, quise tener esta reunión para hablarles de los resultados y lo que
vamos hacer con ellos- dice mostrando alguna de las imágenes- desafortunadamente las imágenes no son
buenas, el parásito se expandió mucho he de decir. En el cráneo hay unos
cincuenta que debo extraerle por medio de cirugía…
En ese momento
muestra en la pantalla algunas imágenes parciales de la tomografía.
Mientras las mostraba Diego abre la boca sorprendido por lo que ve, a
diferencia de Miguel él por ser médico sabía
que estaba viendo, realmente esa cosa se había extendido peligrosamente casi por todo el cuerpo de
Miguel..
-He de decirles-
continua diciendo el médico tratante- que
si bien son muchos deseo que las intervenciones sean en lo posible lo menos
invasivas, el parásito afecto sistema digestivo y respiratorio. El sistema
circulatorio aunque está implicado necesitaré más exámenes al respecto.
Diego al ver las imágenes notó que el asunto bastante malo,
y comprendió porque el organismo estaba tratando de liberarse de esos
ligamentos, el cuerpo de Miguel quería sanar y tal como salen las balas cuando
se le dispara, los fragmentos del parásito debían salir por alguna parte.
-Aún no sé si pueda
sacarlos todos- aclara el hombre con sinceridad.
-¿Y los del estomago?- le interrumpe Miguel que estaba
desesperado
El médico mira de reojo la imagen de la resonancia y le dice
-Sí, se que son ahora
una gran molestia para usted- dice el Doctor Lamar mostrando la imagen con
un dedo- afortunadamente ha expulsado naturalmente parte, sin embargo como pueden ver aquí y aquí,
todavía hay una proporción que debe salir de su
intestino, en ese sentido tenemos un problema que espero solucionar con una
dieta especial o también...
-¿Dieta?- dice
Miguel molesto interrumpiendo al médico pues le parecía ridículo que lo pusieran a
dieta
-¡Vos de calmas por
favor!- dice Diego que no había
hablado porque estaba impresionado con lo que veía en las imágenes- ¿Qué ocurre con su intestino?, ¿hay
obstrucción?, ¿alguna especie de diverticulitis?
-Pues yo no siento
que mi culo se este divirtiendo ahora- dice Miguel muy molesto
-Parce, ¡así se llama
la enfermedad!
El médico no puede evitar reírse ante la referencia del
brujah, y tratando de mantener la compostura explica
-No Doctor García, no
de esa forma, se puede hablar que existe una obstrucción parcial por los
filamentos en el intestino grueso que por las características flexibles de la
zona albergó gran cantidad de ellos, el problema es realmente simple y nace del
dilema de la inmortalidad, el cuerpo de Miguel está muerto, por tanto su
sistema digestivo no funciona como debería, no existen factores como los gases, la fibra o la mucosa intestinal, por eso es muy difícil
que expulse los filamentos si no hay condiciones que ayuden- Dice el hombre
a Diego sin que Miguel entienda mucho- es
por eso que debemos buscar la forma que expulse naturalmente los mismos sin
tener que recurrir a una cirugía.
-¿En cristiano eso
que quiere decir?- dice preguntando Miguel realmente molesto.
Diego le mira un poco molesto por su actitud y responde
-Quiere decir que
como no estas vivo no puedes cagar como lo harias normalmente y que por eso va
a intentar con otro tratamiento que te afloje el intestino porque no quiere
operarte..
-ahh…. Lo
hubieran dicho antes- dice sentido y asustado- ¿y el otro como lo piensa
sacar?
-¿Cuál otro?-
pregunta Diego sin entender
Miguel baja la cabeza, se pone rojo de la pena y murmura: “Es que también esta saliendo esa joda por
otro sitio”. Diego lo mira sorprendido y luego mira al médico incómodo.
Esto era peor de lo que había pensado, con razón Miguel estaba de mal humor.
-Ehmm- dice el
Médico ante la situación incomoda- es
muy posible que debamos operar la vejiga para sacar los que estén ahí, aunque
puedo sacar el que le molesta con estos extensores de pene utilizados
usualmente para estos procedimientos (el médico le muestra unas pinzas con
una forma especial las cuales abre de manera didactica) es solo cuestión de unos pocos
minutos.
Miguel se pone pálido como una hoja, abre los ojos asustado
al ver el aparato. Mientras él médico hacia el ejemplo él mentalmente se
imaginó todo lo que le iba hacer. No lo pensó mucho y demostrando una total cobardía sale del
consultorio utilizando celeridad y dejando al especialista con cara de ¿qué
pasó aquí?
Diego mira la puerta y al médico un poco avergonzado y le
dice: “ya vengo con él”…. “disculpe
doctor”.
Comienza a correr directo hacia al ascensor cuando lo ve
huyendo
-Miguel…. Para…. Vuelve al consultorio
Pero Miguel no hacía caso, ya no estaba usando celebridad
pero caminaba por el pasillo con tal determinación .
Diego andaba detrás de él
tratando de detenerlo, hasta que en un esfuerzo sobrehumano logra acercarse lo
suficiente a él para decirle por la espalda
en tono de enfado
“Bien, ¡vos puedes irte!, pero
ve pensando que les vas a decir a las viejas cuando estés en la cama y debas
dar algunas explicaciones”
Miguel se detiene en seco. Como un niño regañado mira al tremere con una cara de susto
inminente. Diego le pone la mano en la espalda ayudándolo a que de media vuelta
y vuelvan al consultorio.

