Luego de la
conversación entre Miguel, Rowan y Terence,
el asunto había quedado en paz aunque no solucionado, era claro que bajo
las limitantes de su castigo Rowan no podía hacer mucho por él en la distancia
y si por otra parte, su fuerza de voluntad estaba débil era caldo de cultivo
para muchos otros asuntos. De igual forma era su dinero el que pagaba las
cuentas de la rehabilitación.
Terence Fowles se cuestionaba un poco el futuro de la relación con Arlene por la
actitud que tomó ella frente al problema. Sentía que no tenía el control de
nada y que ella deseaba terminarle lo cual lo hacía sufrir en silencio. Estaba enamorado y el dolor que sentía era en parte
por una sensación de desconocer muchas
cosas de ella.
Siguió a su sire luego de terminada la reunión
sintiéndose contrariado y asustado por
no saber que decían los informes que el rehabilitador le mandaba a su correo.
Pensativo, por otro lado Alexander había decidido volver a su habitación y
trabajar en un asunto que tenía en mente. Le dijo a su chiquillo que se tomara
el tiempo que considerara para él, que no lo necesitaba por lo pronto. Lo que
dio lugar a que Terence desanimado y con el corazón pesado fuera a su
habitación, luego de lloriquear en silencio por unos minutos, toma su
computador personal y se dirige hacia la biblioteca de la capilla. Tenía
permiso limitado hace un tiempo para utilizar internet, pero ahora que las
condiciones de su sire habían cambiado, ya tenía permiso para acceder a la red,
y el único sitio donde había señal inalámbrica publica era la biblioteca. Pudo haberle pedido
el favor a Arlene que tenía señal pero de manera cobarde no se sentía con
ánimos de enfrentarla.
Caminó por el pasillo y
bajó las escaleras hasta el lugar. Luego de que el aprendiz aceptara sus
permisos para utilizar la red entró en la biblioteca encontrándose para
sorpresa suya con Diego quien estaba en uno de los computadores del lugar
escribiendo un e-mail. Desanimado por la actitud que tuvo en la reunión y
pensando que también estaba disgustado con él no le saludo mientras se
acomodaba en una de las mesas. Pensaba que como él se había equivocado y que
por su culpa se desató un caos Diego también estaba molesto con él.
Así que abrió su
computador portátil y recibió la clave del wifi mientras en silencio esperaba
la conexión y poder abrir su correo.
Por otra parte Diego estaba escribiendo un email que le
parecía necesario. Lo tituló “buenas noticias” y se lo mandaba a Leila comentándole que Miguel estaba fuera de
peligro. Habían pasado algunos días desde el terremoto y no había comunicación
con ella, pero esperaba que cuando pudiera leyera ese email. Cuando voltea
levemente al escuchar un ruido, ve sobre su hombro a Terence con una cara de
sepulcro usando su computador. Lo miró
por unos segundos en silencio preguntándose si sería conveniente que se
acercara. Al fin y al cabo si él estaba ahí quería decir que Rowan ya se había
marchado y podía volver a donde Miguel.
Tras asegurarse que el correo haya sido enviado
correctamente, cerró su sesión y se
levantó del equipo momento en el cual ve que Terence mira a su izquierda viendo
a travez de una ventana a la rubia con
la que lo había encontrado besándose. Su cara era de desconsuelo. Diego
notó la expresión triste que denotaba
que las cosas entre ellos no iban muy bien, pero dado que sabía que Terence no
le diría nada de lo ocurrido decidió darle un consejo “entrometido”. Apreciaba al tonto de Terence,
en parte le tenía un poco de lástima por ser un ser humano con tantas
limitaciones sociales. Caminó hacia “su chiquillo prestado” tocándole el
hombro.
-“Hey Terry, no te vi
cuando llegaste, ¿todo bien?”- dice
él en tono muy bajo pues estaban en una
biblioteca y no quería molestar. Terence
quien pensaba que él estaba furioso con su persona se asustó pensando que lo
iban “otra vez” a regañar, y respondió con un simple “si”, a lo que Diego le
dice en inglés- ¿sabes qué?, cuando pueda voy a salir de la capilla, para
cambiar el ambiente, es muy duro estar en un espacio encerrado todo el tiempo, quiero
salir de aquí, pero ahora no puedo, pero pensaba, ¿sabes?, tú que si puedes,
¿no has pensado en salir con ella alguna parte?, a la mujeres les encantan los detalles… y
seguro eso les ayuda….- Terence le mira sorprendido por el consejo no
pedido, Diego mira el reloj- bueno debo
irme Terry…- ojala me hagas caso y salgan… y no, no estoy molesto contigo”.
Cuando Diego salió por la puerta se preguntaba si no había
sido muy entrometido, sin necesidad de leerle la mente sabía un poco lo que
pensaba, era raro, pero los tremere a veces tenían esas precogniciones.
Terence suspira desanimado y en parte molesto porque sentía
que todo el mundo debía meterse en sus asuntos personales, y sin embargo
mientras descargaba los informes que el rehabilitador le había mandado y los
imprimía se hizo diciente su deseo de arreglar la cosas con ella. Leyó los
informes mostrando un toque de desconsuelo pues el muchacho no estaba tan
bien, aunque no había abandonado el centro tal como se lo ordenó Miguel, su
recuperación era muy lenta.
Tomó los documentos, su computador y fue a llevárselos a
Rowan, y luego trataría de hablar con Arlene, fue de esta forma como tiempo después se parqueo
al frente de su habitación y tras
golpear y no escuchar respuesta, esperó hasta que ella llegara. Cuando
la vio caminar hacia el pasillo la miró con sus ojos de perro arrepentido a lo
que ella lo hizo seguir.
*****
Miguel le recriminaba su actitud hostil a Diego una vez
llegó al cuarto, le comentó sobre la conversación tenida y como Rowan se había
disculpado. Diego molesto le dijo que no podía por el momento hablar con
él, por más que el tuviera sus motivos
personales él no estaba para soportar ciertas actitudes. Le comentó como entró
en frenesí y estuvo en la cárcel mientras a él lo operaban, el mal rato que
vivió era un asunto que por el momento no podía perdonar. Miguel sabía que
Diego era justo, pero ahora él estaba bastante alterado, a lo mejor era
necesario que pasara un tiempo. Diego era un cabezota cuando se lo proponía, y
su situación de salud no ayudaba para nada, sin embargo a pesar de que su
actitud era negativa Miguel le repitió una y otra vez que cada quien luchaba
por lo que creía valioso, y qué él también hubiera actuado como Rowan de haber
estado en su situación.
Después de esa conversación acordaron dejar el tema cerrado
por el momento pues Diego se estaba molestando.
*****
Pasó día y medio. El clima era cálido, había muchas casas
bajas, palmeras y el olor característico del mar. Terence se sorprendió al darse cuenta que estaban en un lugar tan
tropical pues nunca había salido de la capilla dada la prohibición en relación
a Rowan, pero ahora que las condiciones habían cambiado y ya se le permitía
salir, se sorprendió gratamente sobre la belleza del sitio. La capilla resultó
estar en un lugar completamente
escondido, una especie de reserva ambiental al este de San Pedro, como es de sospechar se
encontraban en Belice, un país pequeño de habla inglesa al sur de México.
Cuando invitó a salir a Arlene esta se emocionó, al parecer
tampoco salía mucho. Fue así como tomaron un taxi hacia la ciudad y una vez ahí
se pusieron a vagabundear por las calles. Terence llevaba una camisa de
rayas de manga corta que Arlene le había
regalado al ver que no tenía ropa congruente con el clima, y ella iba con un
simple vestido estampado.
No podía negar que salir había sido la mejor idea que habían
tenido en mucho tiempo. Se sentaron en un bar al aire libre a escuchar el show
de un cantante local, muy cerca el uno del otro hablaron de cosas, sin
tartamudear y sin recriminaciones. El pudo conocer un poco más la historia de
Arlene, la verdad ella no había sido la mujer más afortunada del mundo, se
sorprendió al saber lo mucho que se parecían. No era muy guapa (a pesar de lo
que creyera Terence), y desde muy
pequeña fue la chica rara a la cual pocos hablaban. De una familia destruida
por la adicción de su madre a las pastillas, la crio su abuela, a la cual
servicios sociales se la entregara luego de que su progenitora terminara en la
cárcel por venta de estupefacientes e intento de homicidio al que era en ese
entonces su compañero sentimental.
Arlene había vivido en Massachusetts con su abuela hasta los
16 años, luego de dicha edad se
independizó y se fue a Nueva Orleans a estudiar enfermería. Le encantaba la
cultura donde se encontraba, realmente disfrutaba de la música y los
festivales, en ese entonces mientras estaba ahí inicio una relación con un
hombre de raza negra llamado Alton Davis, un electricista que trabajaba para
una cadena de supermercados, la relación con él en su juventud fue algo
conflictiva, y fue gracias a él que conoció la cienciología, una religión
vanguardista que le prometía demostrar
todo su potencial para tener éxito. Cuando menos esperó resultó firmando un
contrato de trabajo de 1000 años para con ellos, comenzó a vivir bajo las
reglas de la religión donde había múltiples reuniones y reglas. Un asunto
propio de la cienciología era castigar a los miembros que se consideraban
traidores a la causa, a estas personas
les colocaban tareas humillantes y se les apartaba de todos hasta que
demostraban que habían sido perdonados. Arlene vivió unos años tranquilos en
los que asistía a la universidad y a las reuniones de la cienciología, tratando
de ser mejor que los demás a pesar de tener pocas herramientas sociales, en
parte a medida que iba escalando en la secta sentía que esa era la misión en su
vida. Todo parecía correcto y beneficioso. Alcanzó su título en enfermería y seguía fiel a sus principios hasta que alguien la
denunció.
Y de repente pasó a vestir una bata azul, a lavar baños y a
ser víctima de múltiples interrogantes. La pesadilla de la cienciología
comenzaría para ella, para luego enterarse que había sido su novio Alton quien la había denunciado al parecer
para zafarse de ella. Duro dos años de su vida esclava a la organización,
sintiéndose como una hormiga miserable y cuestionándose si eso era lo que había
deseado. La cienciología a pesar de lo que muchos artistas dicen es un sistema
que invita a la esclavitud y que forja
creyentes en fuerzas espaciales a la
espera de una obediencia absoluta.
Fue entonces que por un acto del destino, conoció a Morelli,
había sido invitado a la sede de la cienciología, al parecer en un tema de
inteligencia, no era de extrañar que los seres de la oscuridad estuvieran
asociados a tal tipo de religiones. Según le comentó Arlene a Terry un día mientras lavaba los pisos de manera
manual, alguien se cortó por accidente en la cocina y ella se ofreció a darle
los primeros auxilios. Morelli, que estaba cerca, pudo ver sus capacidades, y
cuando pudo aprovechó para hacerle una
oferta, ella lo ayudaba a él poniendo un extraña piedra en la oficina del líder y él la sacaría de la
miseria en la que vivía.
Arlene con miedo acepto dado que ya no podía vivir nada peor de lo que estaba
viviendo, su autoestima estaba en el piso, y no se sentía capaz de escapar.
Había tratado de suicidarse sin éxito y nada de lo que realmente añoraba lo
había logrado.
Hizo lo que Morelli le pidió y él cumplió su palabra. La
ayudó a escapar del lugar, y consiguió trabajo en su profesión en el extranjero,
lógicamente su pago no era solo efectivo, sino que probó la sangre del vampiró que la había sacado de la inmunda
existencia como esclava.
Pero ciertamente su
vida ahora, aunque con más libertades seguía teniendo la monotonía pasada.
Morelli le había salvado la cienciología, pero seguía siendo una esclava, pero
de otra manera. Salario bajo, con lo poco necesario para vivir, y trabajando de
manera fiel día a día, todo también por un poco de sangre al finalizar cada
semana.
Esto último se lo comentó mientras tomados de la mano y
descalzos caminaban por la playa. Terence ya sabía algo de esta historia,
aunque hoy se había enterado de más.
Ambos andaban enamorados por la playa, jugando con las olas
mientras tenían los zapatos en la mano.
Terence también le habló sobre su historia, lo mal que lo
pasaba en su trabajo siendo maltratado por su jefe, como fue hijo de una madre
soltera que trabajaba todo el tiempo y con la cual se veía poco, como toda su vida fue agredido
de distintas formas y como al final había aceptado ser vampiro por ambición y
luego darse cuenta que era una minúscula ficha dentro de la cadena, y que
además era el eslabón más débil.
…. Se parecían tanto
Tal brote mutuo de sinceridad, de sonrisas y caricias hicieron de la noche un evento
perfecto. La bronca por el asunto con Rowan quedo en el pasado y volvieron a la
capilla felices.
*****
Rowan estaba alistando todo para volver a los Ángeles, pero
no quería hacerlo dentro de un contenedor, deseaba en su interior pasar un
tiempo tranquilo y vivir algo que no se había podido permitir en mucho tiempo.
Dado que las restricciones se le habían quitado. Había leído los informes acerca
de Maurice, básicamente estaba en desintoxicación pasando realmente mal, el
psiquiatra del centro le había diagnosticado trastorno límite de personalidad,
y los médicos lo habían encontrado con múltiples problemas de salud. Rowan no
sabía si en parte era mejor que se quedara en ese centro por un largo tiempo,
dentro de los planes había algunos que planteaban un tratamiento de un año o
más, aunque la mayoría se quedaban por 90 días. Hablaría con Terence para que
preguntara sobre ese particular y luego planearía que hacer…
Mientras estaba en sus cosas, haciendo distintos planes
había notado que Arlene y Terence se habían reconciliado. Lo cual le hacía
sentir muy feliz.
Tenía un plan que esperaba saliera bien, pero para ello
debía hablarlo primero con ella.
Fue así que una noche donde Terence estaba ocupado con otros
asuntos le preguntó si ella le gustaría ser su enfermera en los Angeles, bueno,
él podía pagarle posiblemente un poco más de lo que le ofrecían en la capilla,
aunque no tendría las mismas facilidades, pero posiblemente de esta forma
podrían formar una vida en pareja con Terry más estable.
No había que negar que Arlene se mostró entusiasmada ante la
idea, sin embargo, la decisión dependendía mucho de lo que dijera Morelli, y
Rowan se planteaba hablar con él al respecto.
*****
Mientras tanto Miguel había recibido una misteriosa nota de
uno de los enfermeros. Era corta y
breve. Su contenido lo había dejado pensativo.
Guardó el papel en
uno de los bolsillos y se propuso parcialmente a olvidarlo mientras
sentía punzantes dolores en su cuerpo.

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