miércoles, 10 de agosto de 2016

Castigo



Sus piernas tocando el suelo lleno de basura  fueron arrastradas levemente por un movimiento que el haría con la cadera. Justo cuando estaba en su fase reflexiva sobre qué haría en los próximos meses siente el sonido de pasos en el corredor y lo primero que ve es la figura de  algunos enfermeros que venían a buscarle. Rowan los miró en silencio mientras mentalmente estaba preparado para cualquier cosa. Morelli estaba harto de él, y él estaba harto de Morelli.

Los enfermeros cuando le vieron en el piso le levantaron  y lo pusieron en una silla de ruedas. Alexander no preguntó a donde lo llevaban, pero por la expresión de los jóvenes sabía que no lo llevaban de vuelta a su habitación.

Cuando ingresó a un cuarto igual de sucio no muy lejos de ahí supuso  acertadamente que sería castigado, ya  había tenido mucha experiencia con las torturas que sufría a manos de su siré para identificar lo que venía a continuación. Y para ser honesto con él mismo, en ese momento no le importaba. No tenía miedo porque sabía que el regente no podía hacerle un gran daño dado que había ordenes de su superior de mantenerle con vida y porque, además no sentía que hubiera hecho nada malo.

Miro un punto en la pared de al frente en silencio mientras esperaba. Uno de los enfermeros se quedó con él y el otro se alejó.

En esas entra un hombre con una máscara que le muestra un papel.

-Señor Alexander Rowan, como resultado de sus acciones será castigado con  cincuenta latigazos, ¿acepta su castigo?
-Si- dice Alexander de manera sobria- ¿me los dará usted o Morelli vendrá a vengarse de mí?

No recibió respuesta alguna a su pregunta.  El enfermero que estaba a su lado le hablo de manera amable y le pidió que se quitara la camisa. Rowan se desnudó de  la cintura para arriba y con un gesto de mal humor se dejó caer en el suelo momento en el cual comenzaron a golpearle.

******

Un enfermero estaba sentado  justo al borde de la entrada de la habitación de Miguel leyendo una revista. El regente lo había mandado ahí a vigilar, pues al parecer tanto el familiar a cargo como el enfermo estaban dormidos. Era como si tuviera dos pacientes en vez de uno pero dado que no quería despertar la furia del tremere se había colocado en un ángulo donde podía verles  sin estar en el rango visual directo de ninguno de los dos. 

Los pasillos estaban llenos de rumores de conflictos internos, y  también de muchos chismes, y sin duda uno de ellos rondaba hace varias semanas.

Arlene caminaba bastante nerviosa por el pasillo que conecta las habitaciones y cuando pasa al frente de la habitación de Miguel para y le murmura al enfermero preguntándole como están ambos, pues en parte le preocupaba que por todo este conflicto que originó Terence Fowles, trajera grandes consecuencias. Temía por la situación de Alexander al cual apreciaba y se sentía maniatada con las reglas de la capilla a la cual servía.

El enfermero la miró con una sonrisa extraña, y le dijo que en apariencia estaban bien, tenía ordenes de desaparecer de la puerta en cuanto notara que el tremere que lo cuidaba hubiera despertado. Por alguna razón los enfermeros le tenían recelo a Diego, posiblemente por las muchas veces que los mandó al carajo por  amarrar a Miguel, y si bien algunos podían hasta odiarle sus acciones se limitaban simplemente a su trabajo.

Justo cuando la mujer esta hablando con el enfermero Fowles venia por el pasillo. El enfermero se rio de manera nerviosa cosa que notó Arlene y la hizo sentir nerviosa.

Sin embargo se encontraba muy molesta con su novio así que le ignoro de frente y salió hacia la habitación de Rowan a esperarlo.

Terence se sintió  como una hormiga pisoteada con su indiferencia.

******

En el suelo, el  golpeado Rowan había sentido un dolor parecido al vivido con su sire y  al sufrimiento que fue víctima con las maldiciones. El ardor en la espalda y la sensación de indefensión lo hicieron sentir incomodo, pero no  arrepentido ni con miedo, asunto que en parte le sorprendía.  Le venía tocando los cojones a Morelli en toda su hospitalización y esto había sido la gota que rebosó el vaso, el médico debía vengarse de él de alguna forma, o por lo menos él sentía que era una especie de venganza. El castigo físico era el nivel más bajo y primario de reprimenda, pero sabiendo la situación en la que estaba parecía ser  que era lo único que podía hacer sin que eso llevara a la desobediencia de sus superiores.

Posiblemente  Rowan no era consiente de que el criado que lo golpeaba no estaba siendo especialmente cruel con él, sino que  trataba que sus golpes no fueran tan fuertes. No se sentía cómodo con golpear a un paciente.  La filosofía de esta capilla estaba  dedicada a cuidar y si bien sus intensiones no eran del todo altruistas sí se podía decir que muchos de los que ahí trabajaban trataban de marcar una diferencia.

Pero sea Rowan un paciente o no, las ordenes debían cumplirse. Cuando llegó al último latigazo  se marchó dejándolo arrodillado en el suelo, el dolor hacía difícil levantarse.

Pasaron unos quince minutos y en la puerta apareció Morelli quien pudo ver la espalda sangrante del aprendiz. No evidenció placer al verlo herido simplemente halo una silla esquinera y se sentó al frente de él. A pesar del dolor  Alexander lo miró normal, ni molesto, ni especialmente temeroso lo cual sorprendió al superior quien pensaba que le respondería de mal forma. Rowan era duro de roer, y no mostraría debilidad, pero lo curioso ante esta circunstancia es que tampoco mostraba furia.
Era de reconocer en Alexander que los golpes y la misma situación del encarcelamiento no le habían causado especial preocupación. El único momento de furia lo había vivido con Miguel, pero con ninguno de los que se involucraron después incluyendo a Diego sentía especial enfado. Era como si hubiera despertado de su entierro con otra actitud.

El regente Morelli le hizo una señal al criado (el mismo que le había sacado de prisión) y este le alcanzó la silla de ruedas y le ayudó a sentarse.

El silencio incomodo al verse a los ojos se rompió por las palabras de Morelli que esperaba explicaciones.

-¿y bien?- dice Morelli en perfecto Inglés

Rowan no entendía de que estaba hablando, y como la situación era tensa pues respondió como sabia hacerlo.

-ehh, ¿y bien?, ¿Cuál es su pregunta doctor?, no comprendo – dice Rowan bastante parco.

-¿Porqué atacó al señor García?- dice muy serio.

-¿Cuál de los dos?, ¿a Miguel o a Diego?-  añadió de manera simple, pero su actitud molestaba al regente.

-¡A ambos!- dice el hombre frustrado- ¡¿acaso se está burlando de mí?!

-No señor, simplemente quiero ser especifico con la respuesta, además me sorprende que usted primero me mande a golpear y luego pregunte, supongo que lamento que no hubiera sido usted quien me hubiera propinado el castigo con sus propias manos.

El regente Morelli estaba molesto porque no estaba recibiendo respuesta a sus preguntas y además se le estaban cuestionando.

-¿!qué pasó con Miguel!?, y si vuelve a responderme con una maldita pregunta juro que lo lamentará.

Rowan que no quería tampoco pelear le responde de manera plana.

-Un problema personal señor, el señor Miguel se metió con algo que es mío y me amenazó con el Sabbat, me enfureció su respuesta y lo golpee.

Morelli no parecía feliz con esa respuesta.

-¿y  supongo que no va a decirme claramente que pasó?

-Señor es personal, hace parte de mi vida privada. Le aseguro que no es un asunto que a usted le interese, solo debo decirle que el señor Miguel me amenazó y yo no pude soportarlo y por eso lo golpee.

El regente golpea con el puño el  soporte de la silla donde estaba sentado.

-¿No me interesa entonces?- dice furioso y con alto cinismo- ¿sabía usted que el señor Miguel García estaba enfermo?

-Si señor

-¿Sabía qué el tenia un parásito y que sus acciones no eran las suyas propias?

-Si señor, pero ese parásito le estaba lavando muy bien la cabeza, y básicamente él ya era uno de los del Sabbat, una amenaza

-¿y por eso lo golpeó?, ¿a pesar de estar atado de pies y manos?

- Si señor, lo golpee a pesar de eso- iba a decir algo como “y no me arrepiento” pero se  lo calló- le repito que me ofendió gravemente…

-¿sabe usted qué su acción mató a Miguel?

Por primara vez en toda la entrevista Rowan mostro algún sentimiento de miedo. Abrió los ojos y la boca sorprendido. Pensó en Diego inmediatamente y se sintió terriblemente mal.

-No… no puede ser… no lo sabía señor… yo..

Morelli lo miraba serio. En su interior disfrutaba su reacción de confusión aunque sabía que le estaba mintiendo, solo deseaba desestabilizarle para que dejara esa actitud de prepotencia que ni siquiera unos latigazos le pudieron quitar. Rowan  por su parte, estaba pensando no tanto en Miguel sino en el sufrimiento de Diego. Pudo observar su malestar desde que despertó y la noticia de la muerte de Miguel lo debió destrozar. 

-Es la primera vez que veo en usted algo de culpa, parece que esta completamente convencido que al golpearlo hizo lo correcto, ¿no es así señor Rowan?, y  en parte- lo mira a los ojos fijamente- lo hizo..

-¿cómo?

-Pues que hizo lo correcto señor- dice aquello con una sonrisa

-¿cómo puede decir eso?- dice el hombre alterado- ¡no entiendo a qué esta jugando!, ¿acaso deseaba que matara a Miguel después de que él lo golpeara?

Rowan por fin se mostraba lo suficientemente molesto para  responderle mal al regente y este parecía disfrutar el hecho que lo hubiera desestabilizado.

-Si usted juega conmigo señor Rowan, yo juego con  usted- dice Morelli de manera tajante- parece que a pesar del castigo usted solo piensa en sus necesidades y no en las del otro, ni un ápice de remordimiento cuando le golpeo, pero cuando le digo que lo ha matado se siente mal…- hace un sonido de chaquido de los labios-  supongo que es un avance…

Rowan  lo miro bastante molesto por primera vez en la reunión

-¡Digame la verdad!

-¿realmente la quiere?, usted no ha sido honesto conmigo, me ha dicho la verdad a medias.
Rowan se puso la mano en los labios  molesto, con actitud de no desear hablar.

-Su pataleta no me sorprende señor, llevo dos años observando su carácter y  no me asustan sus actitudes, pero si me preocupa un poco lo que hará una vez salga de acá

-Lo haré lo más pronto posible, no le cabra duda- dice él con rabia

-Lo sé, pero no me refiero a eso- dice Morelli un poco más calmado al sentir que había recobrado el poder de la conversación- si desea saberlo, no, no mató a Miguel, pero por alguna extraña razón  usted  si mató al parasito con el golpe que le propinó…- Rowan alejó la mano de su boca sorprendido- ¿cómo hizo eso?

-Yo no hice nada- dijo Rowan- no lo golpee con ese fin.

- entiendo, y entonces ¿qué pasó?

-No lo sé

-¿seguro?

- ¿cree que miento?

-No lo sé señor Rowan, lo único que sé es que logró hacer algo que pensé no se podía, Miguel iba a morir, no había nada que se pudiera hacer por él , pero usted le ha salvado la vida… mató esa cosa dentro de él…¿entiende lo que le digo?

-No  creo que haya sido yo el responsable…

-puede que no, pero todo indica que gracias a su golpe el parásito de murió, es curioso ¿no cree?, ahora mismo hay una especie de epidemia de esa cosa y yo podría colocarlo en un laboratorio para que le estudien, pero no lo voy hacer señor… - mira a su paciente un momento-  existen ordenes más prioritarias

Rowan no le responde nada por un instante. Trataba de entender lo que le acababan de decir. Miguel no estaba muerto, lo que quería decir que podía aún hacer algo por su hijo. Diego no sería su enemigo (o por lo menos eso esperaba) y podía preparar sus últimos meses de vida en paz. El maldito de Morelli había logrado desestabilizarlo cosa que deseaba evitar.

-¿qué va hacer luego de que salga de aquí?-  en la pregunta se podía notar algo de cinismo.

-Vivir mis últimos meses de existencia señor lo mejor que pueda-  concluye 

-¿es decir que usted planea morir?-  el regente Morelli habla con un tono de reto y burla

-No planeo morir señor, voy a morir- dice el hombre convencido- no tengo el poder suficiente para superar a Oren con sus maldiciones, usted lo sabe, sabe lo poderoso que es él, pero una vez que se termine la contienda es muy seguro que sea juzgado y de igual forma ganaré.

-Veo, entonces usted no planea luchar- dice en palabras punzantes como diciéndole cobarde.

-Claro que lo haré- dice convencido

-De manera muy mediocre, supongo- concluye con desagradable desdén

-¡claro que no!- dice el molesto- haré todo lo que este a mi alcance.

-Pues no parece señor Rowan, parece que perdí mi tiempo durante dos años tratando de salvarle la vida

-¿cómo se atreve a decirme eso?, ¡es injusto que diga eso!, ¿no vio acaso como Oren me tenía?, quede discapacitado por su culpa, sufrí dolores de todo tipo y  dolencias que no pensé sufrir después de muerto ¿y usted dice que me salvó la vida para nada?, le pedí me dejara morir muchas veces, pero usted tenía órdenes…¿cree que no quiero darle su merecido?

- Pues  al parecer- dice de manera cínica- está más preparado a morir que a pelear en mi opinión, tantas personas que en parte confiaron en usted firmando esa carta, regentes, personas importantes de nuestra organización,  tanta gente que colaboró para que usted tuviera ese momento de venganza para que ahora usted no luche,  muchas personas murieron,  entre vampiros, humanos que cayeron en los atentados, hasta el mismo Miguel resultó infectado en esa misión, muchas personas han hecho sacrificios enormes por usted y  el señor malhumorado solo desea morir…¿debo acaso darle alguna buena razón para que  deje de hacerse el víctima y comience a prepararse?, ¿cómo demonios usted mató ese parásito señor?, ¡pregúnteselo en vez de  actuar como un imbécil al cual solo le importan sus problemas “personales”! 

Rowan lo miró molesto porque en cierta forma lo que decía este hombre era cierto. Le estaba cuestionando.

-Preguntese que hará si sobrevive con su vida…

Rowan lo mira molestó como un niño que se muerde el labio para no hablar.
El regente se levanta y  le dice

-Puede volver a su habitación, pero tiene prohibido recibir tratamiento para sus heridas, posiblemente ellas le recuerden lo que debe hacer…

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