Nunca se sabe quien está al otro lado de la calle, y nunca se sabe quien lo mira desde las esquinas desiertas. Todo parecía estar bien, pero no había tal, las ilusiones de seguridad son como firmes telas de dura lana pero sostenidas con alfileres flojos.
Tal vez hubiera podido preverlo, posiblemente hubiera podido establecer un plan B, pero a veces, la desgracia no da tantas oportunidades.
Caminaba por las calles de los Ángeles en un usual paseo nocturno hacia los locales comerciales cercanos. Llevaba consigo una bolsa de tela llena de ropa sucia. Era usual que hiciera ese recorrido, una vez, cada 8 o 15 días. Aunque los vampiros no sudan, la ropa se ensucia por el contacto con el ambiente, “no hay nada peor que oler a muerto, y a mugre”
Caminaba un poco pensativo en tantas cosas. Sí, la capilla, y sus problemas, la insistencia del regente en el secreto, en tantos secretos, la luz prendida en la oficina de esa mujer, las sonrisas que le regalaba de manera indirecta, los sarcasmos confusos y los movimientos de seducción que buscaban que pasara “otra vez”. Casi podía recordar como la noche anterior casi cae de nuevo, solamente que esta vez estaba mas consciente y pudo controlarse, no sabía exactamente que quería esa mujer espantosa, ¿se había enamorado de él acaso?, era poco probable, sea como sea, no era un sentimiento mutuo, el sólamente se sentía atraído por ese punto debajo de su cuello, que a veces trataba de evitar, pero era eso, malditos instintos... ¿acaso se estaba volviendo más humano?... ¿o más animal?
Sus pensamientos vuelven al regente, y sus misiones extrañas, y no en todas estaba el metido, pero últimamente estaba más paranoico, más preocupado y evidentemente más exigente. A veces Diego no sabía sí lo trataba como un amigo o como un empleado, parecía ser los dos...
La vitrinas comerciales apagadas, solo notaban el reflejo del vidrio que parecía un espejo en la oscuridad, el podía ver su rostro aparecer entre el cristal, y leves brillos procedentes de las linternas de la calle, reflejan lo que ocurría alrededor. Posiblemente sí hubiera puesto atención al cristal, se hubiera dado cuenta, aunque... posiblemente no... “el tal vez” es siempre una respuesta mediocre.
Sus pasos golpeaban el cemento de la acera sin hacer mucho ruido, y adelante a unas dos tiendas estaban el auto lavado.
Frente al mismo un carro parqueado sin nadie dentro, y Diego siguió caminando hacia la puerta del establecimiento sin notar que una figura zigzagueante se formaba a su espalda, y de repente, sin que él pueda evitarlo siente como algo rosáceo lo aferra en el cuello y la cara, rodeando sus brazos y tapándole la boca evitándole un grito, sus manos ocupadas por la bolsa sueltan su contenido y trata de concentrarse para formar fuego, pero es inútil, esa lengua settita lo había amarrado totalmente y literalmente absorbido dentro del presunto carro abandonado, como si un hueco negro hubiera absorbido un meteorito.
Fue tan rápido que sólo se vio cerrar la puerta del vehículo, que de repente conducido quien sabe por quién, comienza a moverse hacia lo desconocido.
***
Terence después de llegar al apartamento, saco una libreta, necesitaba unas muestras para lo que necesitaba hacer. Los brazos agujereados del muchacho eran evidencia de que su adicción lo estaba matando. Tomó unas tijeras y le corto un fragmento de su cabello, procedió a buscar muestras de la droga que consumía, sin embargo, por desconocimiento de las mismas no encontró nada. Guardo el cabello mientras miraba la fotografía de Rowan, y sí, parecía que lo miraba desde el papel como evaluando sus conocimientos. Terence mantuvo la calma. Busco la libreta, y vio la palabra sangre escrita. Hace un gesto de asco, pero se acerca al muchacho, y con un pequeño cuchillo, corta parte de su brazo, en un frasco toma la muestra, el olor a vitae invade todo, y recuerda que no se ha alimentado, pero le da asco todo ese proceso, así que lo evita.
Guarda el frasco en su maleta, y cuando voltea se pone más pálido de lo que es. Al parecer había sido tan estúpido que le había cortado una vena al muchacho, la sangre que salía era mucha, y lo podía desangrar.
¿qué hacer?
Piensa rápido y recordó algo que le habían dicho. La saliva del vampiro cierra heridas. Con asco, y haciendo cara como si oliera a excremento, acerca su rostro al brazo sangrante del hijo de Rowan, y por primera vez en su vida, bebe directamente de un recipiente, bebe poco, y al lamer la herida se cierra.
Pero algo ocurre. Terence comienza a sentirse extraño. Se tambalea hacia una silla. Veía borroso y de repente se sentía relajado. Cierra los ojos tratando de despertarse, pero sus reflejos son torpes, estaba intoxicado... la primera vez que había consumido drogas y sin quererlo lo invadía una sensación de placer y confusión.
Estaba en problemas.
***
Una serie de golpes consecutivos a su rostro dentro del vehículo. No se puede mover. El aliento agrio de una de esas sabandijas le lamia literalmente el rostro. Recordaba insultos claros, y golpes en el estomago. Le hizo recordar aquella vez que fue torturado. No podía moverse, y sentía no tener fuerzas. Siente que lo mueven de un lugar a otro y un sonido metálico lo invade. Trata de luchar, pero es en vano.
Siente que lo acuestan boca abajo sobre algo. Siente que algo duro, metálico, posiblemente cadenas lo aferran. Trata de moverse. No puede.
Una angustia lo invade, ¿será acaso el fin?
Pero sus temores se acrecientan. Le quitan algo que pusieron en su rostro. La asquerosa lengua se desenrosca de su cuello, y lo que ve, lo hace sentirse en una de sus peores pesadillas.
Su cabeza está en un soporte de madera, en donde el cuello esta finamente puesto. Y encima de él, una cuchilla enorme lo espera. No podía creerlo, estaba encadenado, y su cabeza estaba a merced de una guillotina de madera, que aunque parecía antigua, era capaz de cortarle la cabeza en pocos segundos.
Un hombre gordo con cicatrices en el rostro sonríe de manera macabra. “Habla, o tu cabeza será parte de nuestra colección”
Mira al lado, y en una mesa, hay una serie de cabezas degolladas como en un mostrador de acumulan como trofeos, y como una pesadilla la cabeza, del que fuera uno de los criados de la capilla estaba en el centro de aquella macabra escena.

2 comentarios:
o.o momento... el encadenado es Diego??? o Terence? :S me perdí!! mala malosa!!! encima drogas al pobre terry xD (recuerdo cuando mi personaje aprendió lo de la saliva xDD)
o.o acbo de releer y me queda claro que el torturado es Diego ¬¬ mala!!!
besos!!! y libera a diego! *trae pancartas*
jajajajaj MUAJAJAJAJ
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