lunes, 25 de enero de 2010

EN BUSQUEDA DE LA RAZON: 6 CAPITULO


La luna llena oculta por la tempestad iluminaba levemente la noche. En el lugar las sombras de las palmeras se reflejaban en la pared mientras se tambaleaban con el viento y gotas de lluvia se posaban en los cristales.
Las noches lluviosas le traían malos recuerdos al brujah.  El sonido del agua cayendo en el tejado, los truenos y el brillo de los relámpagos le recordaba como en Bogotá en esas noches de lluvia ella lo buscaba. 
La luz imponente de los rayos en el cielo se reflejo fulminante en el consultorio, dejando ver claramente por unos segundos los rostros de dos personas. El sonido del trueno invadió el ambiente, mientras el sonido de la lluvia gobernaba el lugar.
El sanatorio se había quedado sin luz por la tormenta eléctrica, pero eso no quería decir que algunas actividades no se llevaran a cabo.
-          Que ocurre señor Cuervo, estaba hablando y de repente paró.
El mira al psiquiatra por un segundo y baja la cabeza derrotado.
-          Antes, me gustaban las tormentas eléctricas, y ahora pues. Hace un silencio. Ya no lo se, a lo bien. Observa al hombre que lo interroga y complementa la frase.  A Hanna  no le gustaba cuando tronaba el cielo, aunque sé que no lo diría delante de nadiens, ella le tenía miedo a  eso. En ese momento se dibuja una sonrisa. Le gustaba apachucharse con migo en la cama, y cada vez que tronaba pos la hembra me agarraba fuerte, y yo sentía que me necesitaba. Cierra los ojos al escuchar el sonido de la naturaleza. Igual supongo que el otro será al que abrazara.
-          Porque crees que te sentías tan bien?
-          Pos porque estaba con la hembra, y estar con ella siempre era bueno
-          No me entiende. ¿Qué pasaba en esas situaciones para que te sintieras tan bien?.
El Cuervo no responde, en realidad parecía que la pregunta era muy compleja para él. El médico entonces dice.
-          Sabe que creo, usted sentía en esas oportunidades que ella lo necesitaba y que en cierta forma, la protegía. Lo mira con una sonrisa. Usted me dijo que ella es muy fuerte, casi como una mujer que no necesitara mucha ayuda, autosuficiente, dominante... es decir, en sus palabras la mujer era una “Dura”
-          Si, era una Dura la hembrita linda. Murmura con cariño. Era de las hembras más Duras que hay por ahí. Pocos se metían con ella.
-          Y usted me dijo que ella siempre ha tenido un papel superior a usted,  ¿no es cierto?
-          Pos... lo pensó, aceptarlo era difícil..Si Dotor
-          Recuerda que me dijo que ella en oportunidades le recordaba que usted no era nadie. El cuervo asiente con la cabeza. Pues bueno, a lo que voy señor es que ella siempre fue muy dominante para con usted, siempre tuvo el control  de la relación, y  entre ambos construyeron una relación donde ella era la dominante, y usted era el papel pasivo, es decir se complementaban. Me entiende lo que de digo?
-          Que nos comple que?. Dice el Cuervo quien está tratando de entender lo que dice el terapeuta.
-          Se complementaban. El médico trata de pensar cómo explicarle el concepto, sabía que su paciente no era muy instruido, y tampoco muy brillante, así que se levanta y saca  un frasco  de medicamentos y le quita la tapa. Digamos que usted es la tapa de este frasco. Dice de manera simple, mientras  el Cuervo lo mira como un niño de pre- escolar. Y el embase es Hanna. ¿entiende?. El Cuervo hace un signo positivo mientras ve los dos objetos.  Esta tapa , es decir usted, cuadra perfecto en el embase. Lo mira haciendo un esfuerzo por ser entendido mientras cierra el recipiente. Hanna que es el embase y usted como tapa se unían bien, es decir que a pesar de que ella fuera más poderosa, usted cuadraba bien con ella, se entendían, porque aunque ella era muy fuerte, necesitaba de alguien no tan fuerte que la comprendiera.
-          Es decir que ella es el tarro y yo la tapa?. Repite . Y ella es la grandota y yo soy el pequeño.
-          Exacto. Hace un signo positivo. Ambos, tapa y tarro se complementaban, o se completaban.  Lo mira tratando de pensar en cómo decir las cosas de manera simple. Hanna,  la mayoría del tiempo era dominante, y usted era pasivo, pero en las tormentas, usted pasaba a ser el fuerte y ella la mujer débil, en esos momentos usted se convertía en alguien querido, necesitado y valorado... y eso le hacía sentir bien.
Mira al Cuervo y prosigue.
-          Usted desea interiormente que lo aprecien, y que lo quieran porque usted se merece eso.
El Cuervo se queda pensativo y de repente comienza a llorar con mucha fuerza.
-          Toy  jodido!, Soy una tapa que no tiene tarro
El psiquiatra se queda congelado frente a esa afirmación, tal vez no pensó que el hiciera esa asociación tan simple, y tan... dolorosa. No era la idea. Lo que realmente le estaba tratando de comunicar no fue comprendido.
-          Puedes conseguir otro Tarro
-          No, las tapas están hechas para un solo tarro, si se ponen en otro, ya no funcionan bien. Dice el Cuervo con propiedad de manera rígida con los ojos llenos de sangre.  De eso si se... me tocaba cambiarle el agua al cacharrito.... y yo que soy la tapa, solo cuadraba bien con Hanna, y con nadie más, y ahora soy una tapa sin tarro, y ella no necesita de esta tapa porque se consiguió una más bacana, moderna y Caribe, y dejo de lado a esta tapa vieja de lado, porque... ya no le servía. Niega con la cabeza mientras llora en silencio cerrando los ojos.
El psiquiatra deja que llore y le dice en silencio.
-          Como sabes que la nueva tapa es mejor que la vieja?
-          Pos porque es nueva, y porque ese man es mejor que yo, es mas estudiado y sabe mucho.
-          Y eso lo hace mejor?
-          Si- responde  con los ojos inyectados en sangre
-          Yo no estoy de acuerdo. Dice el psiquiatra mirándolo mientras le toca el hombro. Yo creo que la tapa vieja es mejor que la nueva, porque usted Cuervo se ganó  a Hanna por su corazón y no por su cabeza, ni su dinero. Le dice de manera melodiosa. Usted fue muy buena tapa, pero Hanna no supo ver lo buena tapa que era. Era tan buena tapa que sabia que ella necesitaba un abrazo en las noches de tormenta, sabia como  tranquilizarla cuando se sentía insegura. Las tapas nuevas no saben nada del frasco, solo saben que es bonito, pero no  lo conocen, no saben que tiene dentro, desconocen que necesita, no saben cómo cerrar el tarro.
El Cuervo lo mira con atención
-          Las tapas nuevas son ignorantes y no saben lo que conoce  la tapa vieja.
Y concluye.
-          Las tapas viejas ya tienen experiencia y saben qué hacer, por eso pueden tapar otros tarros.
El Cuervo lo mira lloroso y le dice: Yo no lo creo Dotor, yo no creo que pueda tragarme de otra hembra, lo sé. Baja la cabeza. Muchas veces coquetee con otras hembras, muy bonitas, pero nunca me llenaban como ella, y como buste dijo, a pesar de que yo hice todas las vainas para que la hembra fuera feliz, ella a esta tapa ya no la quiere, se aburrió de la tapa vieja, y aunque busted diga que mi persona puede salir, cuadrarse a otras tipas y culearselas, yo aquí. Señala el pecho. Siento que no puedo. Lo mira. Será mi primera y única hembrita, a lo bien que sí.
El psiquiatra lo mira en silencio mientras las gotas de sangre caen de los ojos del brujah.
-          Tendrás que buscar una forma de salir adelante  una tapa sola, porque cuando salgas de aquí  lo necesitaras.
El Cuervo lo mira y le pregunta. “¿salir de aquí?”
-          Claro, pronto te daré el alta, porque si bien,  todavía no has superado la perdida de tu pareja , ya por lo menos puede ver la realidad y ser consciente de tus sentimientos y no perderte en cosas que no son reales.
-          Pues la realidad duele mucho. Concluye el hombre
-          Si duele, pero eso es algo que  no se puede evitar. Le toca el hombro. Tú tienes la capacidad de salir de esto, tú mismo me has contado que te toco vivir unas situaciones muy difíciles y sobreviviste... ¿Por qué no ibas a superar esto?
****
El sanatorio sin luz era un lugar parecido a las películas de terror. El Cuervo sale preocupado del consultorio mientras los oscuros pasillos hacían sentir que se estaba dentro de un pozo. Sombras que se acercan y que se ven moviéndose al fondo son en realidad el personal del centro y los pacientes. Camina despacio como siempre, y al hacerlo en la oscuridad encuentra unos zapatos abandonados en el camino. Se imagina que alguno de sus compañeros de sanatorio debe estar caminando descalzo. No demora mucho en reconocer los mismos. Son los zapatos del nosferatu que como raro andaba por las esquinas como alma en pena.
-          Ra-Feo eres tú?- era una forma de llamar a Rafael el Nosferatu que por la maldición de su clan era realmente espantoso.
Aparece detrás de él, descalzo y con la mirada perdida. Rafael actuaba muchas veces sin mucho sentido común, parecía un niño no muy brillante e imprudente.
-          Vas a fumar?... jeje el humo del infierno sale de ti. Dice mirándolo extraño
-          No, ustedes se tumbaron mis cigarrillos... dice muy molesto y ansioso.. Ratas..
-          Te sirven estos?. saca una caja de cigarrillos que el Cuervo se la rapa.
-          Donde los conseguiste?. Responde con alegría
-          Por ahí...  estaban al lado de este candado, estas llaves, esta chequera, un revolver dañado y una camiseta azul. Y  comienza a sacar esas cosas de sus bolsillos de manera consecutiva...
El Cuervo se queda paralizado viendo como el vampiro sacaba todo eso de sus bolsillos. En ese momento un grito de un desconocido estremece el lugar. ALGUIEN ME HA ROBADO. El Cuervo se apresura a salir del pasillo hacia el techo, seguido por el nosferatu quien va dejando tirados los objetos en el suelo. Cuando suben  la lluvia ha terminado y todo está húmedo. En medio de todo pueden observar un hombre que sentado y completamente empapado mira al cielo con una mirada vacía mientras canta en voz baja. Rafael, se acerca a él y murmura al Cuervo. “Es Romano”. Lo toca y le pregunta que le ocurre pero él no responde. Era extraño, hace unos días parecía muy alegre y activo, y ahora solo estaba quieto como si le hubiera pasado algo terrible.
El Cuervo lo mira desde lejos, no se atreve a acercarse mucho, en realidad no sabe qué hacer. Solo se escucha que el hombre joven murmura. “Pensé que tal vez un rayo podría caerme encima, y así terminar con todo esto”. Era una escena muy triste, empapado, con la mirada perdida y hablando de desaparecer. El Nosferatu, sin preguntar,  baja las escaleras  y a los pocos momentos sube al techo una enfermera rubia quien amorosamente cubre con una toalla a Romano y lo invita a bajar.
****
La situación se torno algo incomoda después de que acusaron a Rafael y al Cuervo de robar a un compañero. Curiosamente el brujah no se defendió, pero le obligaron a devolver los cigarrillos que había aceptado del nosferatu. Los devolvió a su pesar.  Los objetos  dejados en  el suelo  mostraban el lugar donde estaban los responsables. Y aunque, había sido algo grave, el regaño no paso a mayores. Romano había entrado en su fase depresiva de su trastorno bipolar, y estaba  viviendo una fuerte crisis, así que había sido confinado a su habitación. El resto del grupo dos horas más tarde se encontraba en el salón en silencio, las terapias habían sido canceladas y el Cuervo se moría de las ganas de fumar.
Victor estaba sentado leyendo un libro con expresión de fastidio y curiosamente, también deseando un cigarrillo, Rafael  jugaba con sus demacrados dedos, Cain vagaba por las esquinas y el Cuervo estaba sentado en silencio con muchas cosas en la cabeza. De repente el tremeré estalla y lanza el libro al suelo.
-          Quisiera salir de aquí lo más pronto posible, esto es patético,  me toca leer literatura de quinta, novelitas estúpidas nada interesantes, odio este lugar, es lo peor que me ha ocurrido en mi vida. Dice en su usual tono quejoso.
-          ¿peor que los homúnculos?. Pregunta Rafael de manera inocente
Victor no le responde, solo mira con tristeza el cristal dando la impresión de que llorará en cualquier momento.
-          A Martin le van a dar el alta. Comenta el Nosferatu de manera casual mientras sigue jugando con sus dedos.
-          ¿COMO? – grita el Tremere de manera explosiva- ¿PORQUE A TI TE VAN A DAR EL ALTA? ¿Y A MI NO???...  responde adolorido y celoso. El Cuervo no sabe como el Nosferatu se entero, pero reacciona con silencio ante la pataleta de Victor quien golpea la mesa de la rabia. Una enfermera se acerca y le pide que se tranquilice y lo amenaza que,  de no hacerlo lo ingresaran a la fuerza a la UCI. Víctor calla con lágrimas en los ojos. NO es justo. Murmura. Yo he mejorado.  Se levanta y se va.
El Cuervo observa como el hombre se aleja manoteando, mientras él siente un terror inmenso de salir y enfrentar la perdida desde los ojos de la razón.
Aquí todos sufren, no importa el clan, los conocimientos y las habilidades, todos tienen un peso en el corazón, ninguno escapa de sus propios demonios...

2 comentarios:

Tana Abbott dijo...

así que ahora puede hablar? *^* genial! me encantó esa explicación de la tapa y el tarro (y creo que me gustó más aún cómo la interpretó el cuervo)
ojalá vaya todo bien cuando salga o.o

Sybill dijo...

Eso prueba que el Cuervo no es muy inteligente... pobresito.