jueves, 8 de julio de 2010

Cenizas de un espejo


La noche inicio tranquila a comparación de la anterior; eso era una bendición teniendo en cuenta que ayer  Diego tuvo que desplazarse a uno de los barrios más peligrosos de la ciudad y sacar a Miguel de un basurero. 
Toda la situación le martillaba  en la cabeza. El tres-se no era así, había sido  algo borrachín, pero no drogo. Nunca  había observado a su amigo en tal inestabilidad.
Sin embargo,  aunque quería explicaciones la ira que lo embargaba era enorme. Estaba furioso. Se sentía realmente decepcionado.
Tenía ganas de golpear a Miguel, tenía ganas de insultarlo hasta cansarse. Le dolía la situación. Ver a su amigo en  un lugar tan deplorable y en una situación tan penosa era como para sentarse a llorar.
En su existencia nunca pensó, que tendría que hacer eso por él, igual, no se arrepentía de haberlo sacado. Ese estilo de vida era como un monstruo que se tragaba  todo, hasta las buenas personas como él.
Se levanto incomodo, necesitaba bañarse.  El olor de la pocilga esa se le había impregnado en todo su ser.  La sensación olfativa le reforzaba el enfado que sentía. Con sólo acordarse del lugar que visito ayer, se enfadaba más.
Salió a ducharse y vio la puerta del cuarto de Miguel abierta, se asomó y lo vió  con la mirada pérdida frente a la ventana.
¿qué estará pensando?. Sí hoy planea irse de juerga,  soy capaz de pegarle.
Aprieta el puño y entra al baño. Se ducho con tranquilidad asegurándose de retirar todo recuerdo de aquel chiquero.
Cuando sale, se asoma nuevamente al cuarto de su amigo y lo ve rascándose la cabeza frente a un cuaderno. Diego piensa irritado.
Ve hoy te jodiste, Vos no entiendes esa tarea y yo no te la voy a explicar.
Siguió con su rutina nocturna, tomó su “desayuno”, y se sentó en la sala a leer el periódico, mientras escuchaba que su compañero de apartamento se duchaba. Un tiempo corto después, ve como el hombre con semblante enfermizo,   sin ser capaz de mirarlo  sale del apartamento con su maleta estudiantil.
La institución educativa para adultos queda cerca, así que no tendría porque demorarse. Diego se levanta y observa  por la ventana del apartamento como aquel se aleja. Comienza  entonces a  llenarse de dudas.  ¿irá  realmente al colegio?, ¿será que hace un tiempo consume cocaína y yo no me había dado cuenta?
En ese momento la furia se había ido, sólo quedaba preocupación y tristeza. Comenzó a dudar de su amigo.   Espero unos quince minutos y llamo a la escuela  para saber si él estaba ahí, cuando  le confirmaron su asistencia, se levantó inmediatamente  y decidió hacer algo que nunca creyó que haría: revisarle el cuarto a Miguel.
Entró al mismo y activó sus sentidos esperando percibir el olor de alguna droga. Sabía que tipo de olor debía buscar, no por nada era médico.  
Se concentró ,  pero no encontró nada de lo que pensaba, el olor que resaltaba era  de las prendas sucias utilizadas por Miguel el día de ayer, las cuales tenían una peste peor de la que había sentido en sí mismo. Diego arruga la nariz y desactiva sus sentidos agudizados.
 El olor del mugrero ese,  era algo que no quería recordar. Reviso los bolsillos de las prendas y no había drogas.
Recordando algo que había escuchado sobre los adictos, fue directo hacia la cama de  Miguel, y pasó la mano debajo del colchón. Se sorprendió al encontrar algo: un sobre.
Se sentó en la cama con curiosidad, abrió y leyó el contenido, que no estaba  muy bien escrito:
"Olga,  mi amor:
Te cuento que estoi  estudiando en una escuela para adultos, i en la clase de lenguaje nos están enseñando a escribir cartas, y me pusieron de tarea escribir una. No sabía a quién escribirle, pero como hoi  es nuestro aniversario, y como estoi  triste porque no estás, decidí mandarte una carta al sielo donde seguramente estas con mi pae y mi mae.
No sabes cuánto te extraño. Estoi  muy lejos del Huila i  de Boyaca, y por esta tierra toda la gente es rara, i  los gringos te miran feo.  A beces quisiera morirme de completo pa ir a donde estas, pero luego pos me aliento i me pongo hacer otras cosas. No me gusta el trabajo que tengo porque me pagan poquito  i porque el man se justifica por los papeles, i  dice que sí me quejo me deporta. Yo todo me lo como pa no amargarme, pero extraño la tierrita, i pa peor no puedo volver.
Toditas las noches le reso a Diosito pa que me la cuide, y la tenga bien por donde este, yo e conocido muchas mujeres pero por la virgensita le juro que cuado yo estoi  con ellas lo único que hago es pensar en buste  i  en ese futuro que no tendremos.
La quero mucho, espero que desde el sielo me cuide, y able con los angeles pa que también cuiden a mi amigo el paisa que está saliendo de la mala.
Te amo corason.
Miguel”.
El pobre Miguel con su letra torpe, pésima ortografía  y nula gramática,  había escrito una carta de amor a aquella mujer que fue su compañera en vida, y que según le había contado había desaparecido. El nunca se repuso completamente de su perdida, y aunque públicamente coqueteaba y se acostara con otras mujeres, sus relaciones afectivas con las mismas duraban muy poco.
Diego se sintió cómo un miserable al fisgonear algo tan intimo, recordó cómo para esa tarea Miguel,  le hizo una carta amenazando a George Buch, qué le hizo repetir “para no tener problemas”.  No pensó que él  había hecho “otra tarea” que nunca le había presentado.  Para él no era ningún secreto qué él sufría mucho.
Dobló  la carta con cuidado y la pusó en donde estaba. Miró de reojo el armario y  se dió cuenta que, a pesar de las dudas que tenía, Miguel nunca le había ocultado nada. Justo ayer había sacado de su cómoda una  americana  sin ningún problema. Las cosas en dicha  habitación siempre fueron públicas  dada la filosofía comunista del  Tres-se.
Sintiéndose mal por su acto de espionaje, sale de la habitación llevando consigo la ropa sucia. Tomo la que ya estaba acumulada con anterioridad y  salió  del apartamento directo a la lavandería. Sí bien  aquella era del estilo norteamericano tipo:  “deposite una moneda y lávela usted mismo”, Diego siempre pagaba un poco más para que se la lavaran, plancharan y organizaran. No tenía mucha paciencia para esas labores.
Después de entregar la ropa y acordar con la encargada cuando la recogería sale directo a la capilla con un caminar lento y meditativo.  Si bien tenía algunas cosas planeadas para hacer, dadas las preocupaciones se dedico arreglar su laboratorio y pensar. 
Todo parecía un recordatorio de los problemas. Para llegar a su laboratorio tenía que pasar al frente del que perteneció a Rowan, ese que ahora permanecía vacio. El regente no se lo había asignado a ningún otro a pesar de  que  había unas  quince solicitudes formales. Algunos de su clan no esperaron mucho para solicitarlo, la ambición cegaba a cualquiera. El nombre de su colega ya no estaba en la puerta, simplemente era un espacio vacío, pero lleno de fantasmas. A veces pensaba que al pasar encontraría a Alexander. 
Era extraño, a pesar de que no estaba muerto, todos los demás parecían haberlo olvidado.
Organizó de manera lenta  sus cosas y cuando se dió cuenta ya habían pasado varias horas y se le había hecho tarde. Deseaba ver  sí Miguel había llegado a casa, ¿en qué momento se había convertido en su vigilante?.  Se dirigió al lugar pensando en su incomodidad. Miguel no había asumido responsablemente sus errores, y aunque ayer estaba intoxicado, hoy simplemente le evito.
Al entrar por la puerta del apartamento se encontró con  que  Miguel había hecho aseo.  La cocina, la sala, el comedor y el pasillo tenían un agradable olor.  Había aspirado los muebles y la alfombra,  quitado el polvo y organizado la cocina; el baño también estaba impecable, y también  había aspirado la alfombra de su habitación....
Diego  se dio cuenta que Miguel  estaba tratando de aliviar las cosas, sin embargo  parecía que aún no había tenido el valor de enfrentar el problema. Estaba encerrado en su cuarto, y sólo se escuchaban leves sonidos.
Diego  entra a su habitación, prende la computadora y comienza a trabajar en algo,  necesitaba distraer su mente.
Pasan un par de horas, se levanta para servirse algo de vitae y cuando pasa por el corredor escucha un leve sonido. Se acerca a la puerta de su compañero de apartamento y escucha con claridad un llanto.
Diego golpea dos veces la puerta e ingresa sin esperar.
Con la mano derecha tapándose los ojos y llorando en silencio se encuentra el tres-se  quien mira al recién llegado sin decir nada.  Sus ojos están inyectados en sangre y su rostro hinchado como quien ha llorado por un largo rato.
García a pesar de que siente pena por él no puede olvidar su disgusto, tenía un carácter fuerte, así que por más que le doliera también la situación, no se iba a mostrar blando.
-          ¿Qué pasó Miguel?, Diga pues que fue lo que pasó. Llorar  la leche derramada no te va a ayudar  en nada, diga a ver.
El que llora baja la mirada y murmura bajo
-          Te estabas demorando en entrar a regañarme.
-          ¿y vos que esperabas Miguel?, ¿quieres que te aplauda y te haga fiesta?.  Se acerca a la cama y se sienta en una esquina mientras sigue hablando.  No señor, o es que acaso no es consciente de error tan grande que cometió ayer, Mueve la cabeza, “Ja” añade con ironía, más bien “los errores” cómo pa hablar en plural.  Aprieta el puño, suspira con furia y mueve la cabeza tratando de controlarse. No me daría tanta rabia, sí yo hubiera sabido que vos tenias ya esas mañas, en cuyo caso hermano, vos no serias mi amigo... Eh Ave Maria. Le mira el rostro a Miguel con tono contundente. ¿vos sabías que están tratando de matarte?, ¿sabías que por ahí dicen que vos eres peligroso y que te tienen que bajar?, ¿sabías eso?
En ese momento Miguel lo mira directamente a los ojos y asiente con la cabeza.
-          Ah ¿vos lo sabías entonces?,   entonces vos sos un suicida pues, a verlo sabido antes. Dice con indignación, te hubiera dejado con tus nuevos amigos para que te mataran.
-          Pere Paisa. Habla el hombre por primera vez, ya un poco más calmado, buste esta mal interpretando esa joda,  yo... pero Diego lo interrumpe
-          ¿Vos me vas a decir entonces que no estabas drogado y que esa pocilga  era un jardín de rosas?. Dice adelantándose a la respuesta de Miguel.  No joda hermano
-          ¡Espere carajo!, déjeme hablar. Dice Miguel bajando la cabeza de manera humilde, mientras se seca las lagrimas con  su propia manga. Yo si estaba drogado ayer, no fue exactamente a conciencia, por lo menos al principio. Baja la cabeza. Yo se que la cague, Se le escurre una lagrima mientras Diego  piensa  algo como “ si quiera lo reconoce”. Yo nunca había probado esa joda, aunque en todas las fiestas de por acá la ofrecen... yo no sabía que ese vaso tenia de eso.
Diego baja un poco el tono de disgusto y pregunta ¿Qué vaso?
-          Estaba en el camello. Termino también utilizado para trabajo. Y el jefe estaba todo rabón parce, eso al inicio del trabajo nos  pego una vaseada (término utilizado también para regaño) a todos y nos dijo que éramos unos rateros, que se había desaparecido una plata, Luego del regaño  y las amenazas nos mando a trabajar.  Yo hermano estaba en la entrada como siempre, ahí revisando que no entraran armas a la disco y tales, tons hermano, a lo bien pasó algo. Baja la cabeza.
Levanta la cabeza, mira a Diego y hace un gesto como quien hace memoria.
-          Yo estaba ahí en la puerta, y de repente salió el jefe, ¿si me entiende?, tons se puso hablar con unos manes en la salida hermano, yo estaba sano en mi trabajo, cuando de repente parce,  yo me enrabone cerdo. Me acorde del regaño y de todas las cagadas que ha hecho el man, pero fue re raro porque  fue de un momento a otro. Baja nuevamente la cabeza. Parce, pos yo me descontrole, y lo primero que pensé fue en matar a ese man y salte hacia él parce. En ese momento  Miguel se cubre las manos llorando, pero sigue hablando entre sollosos. 
Le pegue un empujon y le mande un puñetazo  y le saque los colmillos parce,  justo cuando lo iba a morder, sentí que unos manes me apartaron del tipo, conteniéndome y  mientras eso una vieja  me metió el contenido de ese vaso a la boca.  Me dijeron que era para que me calmara.
 Yo comencé a sentirme  mariadisimo y  me di cuenta  que toda la fila de personas que iban a entrar nos estaban mirando,  y que el jefe tenia  severa rayada en el brazo; tons ahí uno de los manes dijo que  me iban a matar por romper la mascarada, y yo me asuste, pero  la tipa le dijo al otro qué yo parecía una buena persona, y que me iban ayudar.
Yo estaba re confundido, me toco sostenerme en el muro, y los manes hablaron con el jefe, y el luego se me acerco, me dijo que quedaba despedido y que me iba a demandar...
El relato de Miguel continúa diciendo que salió del lugar y se dirigió con ellos a un parque cercano donde  había otras personas.  Se entero que aquellos eran líderes de la ULPD  y le mostraron el volante de la reunión que se celebraría dicho día.  Comento que Rosana, la mujer que supuestamente  le había ayudado estaba en extremo seductora y coqueta.
Comenzaron hablar de política y según él, pasaron un buen rato. En esas German pasaba por el parque acompañado con otros del grupo, y  Miguel le entrego el volante  para que se les unieran.
Salió eufórico con esos desconocidos a la reunión,  sin saber exactamente a donde lo llevarían  pero seducido completamente por esa mujer, acepto sin reparo.  Cuando llegaron, entraron a un cuarto especial, donde según Miguel había unos hombres consumiendo cocaína, que al parecer eran criados de aquellos que lo invitaron. Mordió  a los sujetos dos veces, mientras hablaban de política y contaban chistes.  El se sentía muy bien, y muy relajado. Los sujetos lo hacían sentir muy cómodo.
En esas le propusieron a él se subiera a la tarima del griterío a hablar de sus creencias, y la mujer, se acerco y le prometió un encuentro sexual después del discurso.
Excitado y entusiasmado,  Miguel hizo exactamente lo que le propusieron, y cuando entro nuevamente al salón, Rosana le tomo de la mano, dispuesta a ofrecerle otro baso de vitae, sin embargo Miguel no se alcanzo acomodar en el asiento cuando le informaron que German le estaba buscando, y como él lo había invitado al evento, salió a su encuentro pero contrariamente a lo que pensaba, se encontró con Diego disfrazado.
Diego miro en silencio a su amigo con total gravedad, sí bien seguía molesto, la preocupación le invadía.
-          Ave María, te tendieron una trampa y caíste redondito, Se toca la frente mientras piensa “este es mucho guevon” . Tres-se necesito hermano que me conteste lo que le voy a preguntar, porque esta vaina esta re rara. ¿Había visto a esa gente antes?
-          No parce, ni siquiera en las otras reuniones de la ULPD, nunca
-          Y si es así, ¿ vos cómo es que de repente terminas de muy amigo de estos fulanos?
-          Pos, hermano, yo.. mira el cielo, yo no estaba bien, yo estaba como embobado, yo me sentía  extraño, y adicional le tenía unas ganas a esa hembra cosa cerda, lo que la vieja decía, yo lo hacía. Llora. Y no me tiene que explicar lo que ocurrió porque ya me di cuenta.   Se toca la cabeza con las dos manos. esto que pasó solo es culpa mía... soy un estúpido. En lo único que pensaba era en acostarme con la tipa, y  por eso cuando usted apareció le mentí, y le dije lo de la fiesta.
-          Sí,  seguro dice con sarcasmo Fiesta pa joderte dirás, añade con ironía,  tu estabas pensando con la “otra”  cabeza. Se toca la frente realmente preocupado  esperando que no fuera tarde  ¿Vos cuantas veces tomaste de lo que ella te dio?,
-          Pos solo el primer trago, en la disco cuando  iba a matar a mi jefe. Dice haciendo memoria. Luego me ofreció un trago, pero en esas buste llego parce, y no bebí.
-          ¡Oh gracias al cielo  llegue a tiempo!. Se levanta preocupado de la cama alzando los brazos . Sabía que estabas en problemas, lo sabía.  Da vueltas por el cuarto de Miguel.  Carajo, Carajo, Carajo.
-          ¿me perdona ?, pregunta Miguel con tono suplicante mientras se limpia las lagrimas
Diego mira a su amigo por un segundo  mientras pensaba en lo que estaba ocurriendo.  Miguel fue víctima de un ataque inteligente, algún fulano, posiblemente malkavian,  manipuló sus emociones haciendo que entrara en frenesí. Luego ya drogado, adquirieron control sobre él utilizando presencia o algún nivel de dominación mental. Le siguieron drogando  seguramente con planes más macabros. 
-          Tres-se, se sienta  nuevamente en la cama ignorando la petición de su amigo, los que hicieron esto, sabían mucho, lo que te hicieron fue muy bien planeado. Ellos sabían todo de vos,  ¡y que supieran mucho sólo es culpa tuya,  por dar  papaya!.  
Diego continúa con un tono de regaño. 
-          Recordas. Dice en su usual acento. Que desde que llegamos a este país, a vos te pedí prudencia, te dije  que siguieras ayudando a los demás pero que no fueras muy evidente con tus opiniones. Lo mira directamente a los ojos. Ayer cuando entre y te escuche. Miguel palidece cuando se entera que Diego fue testigo del discurso. Me di cuenta que sin necesidad de estar drogado, vos te pones hacer discursos que la gente escucha, cuenta y divulga. Hace un gesto negativo. Y todo el mundo se entera, en especial, tus enemigos.
Todos  saben que vos odias al primogenito ventrue y demás. y por eso,  en una investigación que hice, te han señalado como un peligro.... y vos sabes que ocurre sí eres un peligro.  Hace un gesto irónico como  señalando la situación actual y su propio cuello.
Esa vieja  miserable  estaba buscando vincularte para luego tenerte  a sus pies. Lo mira serio. Hubieras perdido la libertad y todo por lo que tanto luchas, ¿ vos te das cuenta de eso? . No lo logró, pero por poco. Diego mantiene la mirada firme. Así que si vos quieres que te perdone, tendrás que cambiar de actitud, ¿me entiendes?
Diego le dijo que tendría que asumir  varias acciones por su seguridad personal, desde tener cuidado con la vitae que consume, hasta realizar una reunión con los sin clan para comentarles lo sucedido.  Era claro que Miguel no podría estar sólo. Era sensible a ser víctima nuevamente de estas acciones de dominación, y ahora tenía un factor que lo hacía más vulnerable.
Tendrían que planear la seguridad   de ambos y  evitar riesgos. Eso incluía revisar sí podía seguir estudiando.  Miguel se entristeció, posiblemente tendría que suspender  el colegio, a menos que se buscara alguna estrategia, y sobre el trabajo...tendrían que pensarlo bien.
A Miguel no le gustaba la idea de bajar el perfil.  Necesitaba ser parte de algo. Apoyar  a los sin clan siempre lo motivo,  por eso era necesario hacer una reunión con los mismos, reunión a la cual Diego planeaba asistir.
Con las cosas un poco más claras termina esa noche, que anota al papel, otro ítem a la lista de problemas.

2 comentarios:

Techmaster dijo...

Hace mucho que no entro a saludar, pero aquí estoy ¡¡¡intrigadísimo!!! ¿Hasta dónde llegará la conspiración? ¿Y quién está moviendo tanto jaleo? ¿El Pontífice? ¿O alguien por encima de él?

Tana Abbott dijo...

Agggh >.< había escrito y esto reinició...

Chan!!! entonces era grande el contubernio para matar a Miguel... al menos me deja tranquila que no estuviera consumiendo drogas en forma permanente o.o Espero que lo que tonó esa noche no haya alcanzado a causar mucho daño (vieja tramposa, mira que darle vitae para vincularlo ¬¬)

Sigo intrigada!! exijo continuación xD

Besossss!!!

Pd: Revisa la ortografía... no me preocupan tanto los tildes olvidados como un "soyoso" en lugar de sollozo... y no fue en la carta de Miguel a su amada o.o