jueves, 12 de enero de 2012

El comienzo del viaje

Mientras caminaba hacia su “transporte”  Diego no pudo evitar sentirse extraño. Todo lo que había ocurrido era retorcidamente irreal.  Primero creyó que venía a una misión, y resultó ser el paciente, cuando pensó que no tenía misión, resulta que sí la tenía. Rowan despertó con energía, y en su condición firmo su suicidio. Se encontró con Xincao de  una forma incomoda, y luego se enteró, que al parecer, no había dejado de ser la ficha  que el fulano mueve a gusto. No sabía que pensar, pero no podía  evitar repasar una escena en su pasado.

La noche después de que había matado esa niña, la noche después que hizo ese trato con el demonio, esa noche, frente  a  una mesa con los pocos líderes que quedaban en Bogotá, el se desplomó llorando.  El único que lo recogió del suelo fue Miguel, mientras indolentes los tres líderes lo miraban,  uno de ellos, el gran pontífice Xincao quien ni se inmuto frente a su dolor le gritó que demostrara  su orgullo tremere. Pero Diego había perdido el orgullo, lo había cambiado para siempre. La reunión terminó peor, pues en un ataque de risa el primogénito Brujah,  les había dicho que ellos eran sólo fichas y que nunca se podrían librar de las decisiones de los antiguos. Según él, ellos fueron escogidos por los ancianos poderosos de sus clanes de sus clanes para vivir ese infierno, fue entonces,  que Diego se sintió abandonado, luego de tanto trabajo para el clan, ellos le dieron le habían dado la espalda, y le quitaron la libertad. No podía soportar la idea de  que los líderes tremere sabían lo que le ocurría y básicamente lo habían entregado. Los tremere eran su familia, y esa noche, lo habían decepcionado.

Diego se mordió el labio interno levemente y trató de entender. El se había confesado con Xincao y no recibió apoyo de él, es más, no recibió más que su silencio. A veces pensaba que el pontífice  era el culpable de esa situación, pero, no tenía pruebas. En realidad podía ser que el pontífice sólo se presentó porque el regente de Bogotá había muerto. A veces su cabeza daba muchas vueltas, y era posible que estuviera juzgándolo mal.

Oh no sabía que pensar...

Posible sea mejor seguir el consejo de Rowan, y simplemente no hacerlo, pero...¿y sí la pesadilla no había terminado?, ¿ sí Miguel y él están en L.A  por alguna otra razón macabra?, bueno, además de la situación perversa que viven este momento...

Se abrazo al maletín mientras el contenedor que lo  escondía viajaba por avión, esta vez el viaje fue mucho más tranquilo.

Pronto sintió el sonido de que el avión estaba aterrizando, y rogó por  todos los santos y la virgen María que no pasara nada anormal a su llegada a la capilla. Afortunadamente su llegada fue exitosa. Se abrió el contenedor y un criado lo llevo por una entrada secreta subterránea, Llego al sótano de la misma de manera rápida.

Cuando se vio dentro del edificio se sintió muy aliviado. A su entrada el regente Dieter lo esperaba un poco nervioso. Diego le entrega inmediatamente el maletín, el líder parece acariciarlo cuando lo recibe.

-    Gracias Diego
-    Gracias a usted señor por  planear unos días para que me curaran el brazo.
Dice de manera respetuosa.
-    Oh eso es lo de menos. Dice con  algo de misterio. Ahora comienza  parte del gran reto. Descanza  estas pocas horas, y después del amanecer, presentate con Miguel en mi oficina.
-    Sí señor..
-    Y Diego... dice con algo de prudencia... algo ocurrió con Miguel, eh.. supongo  podrás manejarlo.
 

Diego se quedó de una pieza con ese comentario. No le preguntó más al regente. Simplemente subió las escaleras y ubicó la habitación que le correspondió a Miguel. Se sentía extraño, y bueno también se preguntaba “¿qué demonios ahora hizo este idiota?”. Se había comportado tan mal en el cambio de apariencia, hecho que había sido la espuma derramada de  las muchas estupideces que últimamente estaba haciendo. No entendía que le pasaba. A veces era el hombre serio,  responsable,  protector, seguro y centrado, y en otras oportunidades se convertía en un irresponsable e inmaduro.

Pero, ¿Por qué se sentía repentinamente preocupado? Golpeó la puerta donde supuestamente estaba él, nadie respondió.

Un criado que estaba por ahí se le acerca. “El señor entró en frenesí señor, se calmó pronto, pero lleva  varias horas encerrado”, y al decir eso,  le abre la puerta.

Miguel estaba en la cama en silencio. Ni siquiera se volteo para ver quien había entrado. Tenía unos audífonos. Se escuchaba levemente  música colombiana de fondo, guabinas y torbellinos, música de Boyacá de donde nació. 

Diego notó entonces el gran hoyo en la pared. Conocia los huecos que Miguel dejaba en las paredes cuando su bestia lo controlaba, ya en un par de oportunidades tuvo que controlar la debilitad de su clan. Lo raro es que Miguel pocas veces entraba en frenesí, y afortunadamente, cuando lo hacía, en vez de arremeter contra las personas,  lo hacía contra las paredes. Lo que no era bueno para él, pues se destrozaba los brazos como sí prefiriera hacerse daño a si mismo.

-    Hola parce, le dijo Diego de manera muy calma, llegue del viaje, y mira. Le dice como un niño. Me curaron el brazo.

Miguel lo mira por un segundo y le responde.

-    Bacano.  el tono de su voz no mostraba mucha alegría.
-    Y yyy . alarga la letra, ¿qué pasó?
-    Nada.
-    Nada rompió la pared.

-    Parce quiero estar sólo, a lo bien. Dice de manera plana.
-    Vos estas loco sí crees que saldré de esa puerta dejándote así.

No hubo respuesta de parte de Miguel, lo que hizo que Diego reaccionara con tono regañon.

-    Fantástico, vos estas emo y no quieres hablar. Dice sintiéndose frustrado. Le diré al sujeto que te cambie el peinado, seguro sí te hace un flequillo en el rostro serás un total emo.  Replica con un poco de más fuerza.  Vos estas insoportable, pasas de estar de mal genio, a estar infantil, a estar deprimido... niega con la cabeza
-    Nadie te obliga a estar al lado mio.  Responde Miguel con un tono apagado, como si tuviera algo en la garganta que no le dejara hablar bien.

Diego hace un silencio. No ayudaba regañarle en ese momento, y aunque estaba disgustado con él, no ayudaría sacarle en cara su inmadurez. Lo único cierto es que algo le pasaba, algo que no quería decir sucedía desde que llego a la capilla. Se levantó y recorrió la habitación, estaba pensando pedirle que se levantara y se lavara el rostro cuando tomó conciencia de el tipo de música que  Miguel estaba oyendo.

-    ¿Vos Extrañas la tierrita?
-    Siempre. Sólo responde
-    ¿qué pasa parce?
-    No pude mandarle hacer una misa. Diego se sorprende con la afirmación.
-    ¿A quién?
-    A mi mae, cumple hoy 75 años de muerta.


Entonces lo recordó. Miguel tenía una característica, algo que era para él, y no involucraba a nadie más. Recordaba las fechas importantes para bien, o para mal lo marcaron. El aniversario con olga, la fecha de la muerte de sus padres, de sus hermanos, eventos como la fecha en que fue abrazado, y cosas así. Diego al principio no comprendía porque él hacia ciertas cosas extrañas en épocas especiales del año, una fogata, una visita algun sitio, cartas y otras cosas. Sin embargo, las fechas mas sagradas  eran las que conmemoraban a su familia. Dejar de hacer ciertas cosas, en ciertas fechas, lo enfadaba. La presión debió ser tal, que al frustrarse por no poder ofrecerle una misa a su madre hizo que entrara en frenesí.

-    ¡Hay parce!, veni pa ca.

Diego lo abrazó, y como es normal salieron lagrimas a relucir en el rostro de Miguel quien estaba realmente triste. La historia era conocida, Miguel vio  morir a su padre en sus brazos cuando tenia 13 años y luego su mamá desapareció, ese fue el motivo principal por el que se unió a la guerrilla. Era un niño.

   Tu má lo comprenderá.
-    Ellos deben estar decepcionados de mí. 
Dice llorando.
-    No, no es así.


El miedo de Miguel se hizo evidente. El afirmaba que su familia estaba decepcionada de él, de lo que era, de lo que se había convertido. Parecía que esos rituales anuales le hacían sentirse redimido. La otra cosa era, que Miguel se estaba volviendo cada vez más humano, y en oportunidades actuaba extraño.

La noche terminó mejor, Diego seguro de que Miguel estaría bien lo dejó domido y se fue a descansar. Tras dormir lo justo, despertó antes de caer la noche para arreglarse y prepararse para la jornada. En cuanto pudo fue directo a la habitación de Miguel, lo encontró vestido con el traje Armani, lo cual lo sorprendió.

-    Hoy me voy. Murmuro inmediatamente, al parecer él habia recibido instrucciones.
-    Venia a recogerte, ¿estas mejor?
-    Hoy estoy bien.
Dice pensativo. Disculpe todos los malos ratos.
-    A pesar de que vos me enfades,  vos eres mi familia.... vámos.

 

Caminaron hacia la oficina del regente, el cual los esperaba. Al lado izquierdo en una especie de pedestal estaba el maletín. Diego comprendió que el mensajero, sería Miguel. Luego de los saludos formales, el  regente los invita a sentar.

-    Este es el maletín que deberás llevar contigo Miguel, tendrá que estar sujeto por esta cadenilla,  y sólo lo podrán abrir aquellos que tengan la llave. Lo mira. ¿Revizó los mapas que le entregue?
-    Si señor. Responde él. Diego se da cuenta que al parecer en su ausencia lo pusieron a estudiar.
-    Este teléfono móvil que le voy a entregar, tiene conexión conmigo o con Diego, en caso dado. No puede ser utilizado por otra persona que no seas tú. No hagas otro tipo de llamadas a menos que de eso dependa tu vida.  No llames mucho la atención,   te habras dado cuenta que este traje tiene algunos  regalos para ti, no te lo quites, puede salvarte la vida.  Esta billetera tiene sus documentos y dinero suficiente para sus necesidades.

 Miguel, estaremos eternamente agradecido sí logras recolectar todas las firmas, y llevar el documento a Destino.  Diego te estará esperando en Viena.

Diego se sorprende. Acababa de enterarse que iría a Viena, dentro de él, cada palabra del regente a Miguel, lo llenaban de escozor. Su amigo podía morir. De repente  agrega algo más a lo dicho por el regente.

-    Alexander Rowan estará especialmente agradecido. Dice mirándolo a los ojos. Esa carta le dará justicia.
-    Me cae bien ese man, desde que que vi que le rompió la jeta a un sabbat con la silla de ruedas... esta bien, no se preocupen, lo haré bien.


En ese momento, el regente se acerca a Miguel con el maletín, pone la cadenilla en la muñeca de su mano, y esta mágicamente desaparece. Nadie sabrá que está amarrado al mismo.

-    Ahora se acabaron las pruebas y los simulacros, lo que viene, es lo que será. Le sonríe. Voy a firmar el documento.

Como especie de prueba presencial Miguel hace lo que debe hacer, entrega el maletín  al regente, se queda al lado del mismo sin mirar el rostro del que firma, mientras Dieter saca la llave especial, abre el , firma con su sello, y gota de vitae al lado de la firma del regente Morelli,  y luego de eso Miguel toma el documento, lo pone en la valija, lo cierra, e inmediatamente la llave que tenía Dieter  se parte  como una hoja seca.

-    Lo has hecho bien Miguel, recuerda tu itinerario, recuerda las normas. Le dice de manera muy amable. Fuera de estas paredes, estarás por tu cuenta, no confies en nadie, recuerda  que lo que lleva es muy importante.
-    Sí señor.
-    Ahora, tras esta puerta hay parte del equipo que puede llevar, entra y escoge con inteligencia lo que necesitas.


Miguel entro a la habitación, Diego notó que expresó un dejo de sorpresa. Por curiosidad hubiera entrado con él, pero necesitaba preguntarle algo al regente, algo que a su amigo no le correspondía saber.

   No entiendo señor en que nos ayudará esto.
-    Diego, cuando esa carta llegue a Viena, y noten todas las firmas de personas con autoridad en nuestro clan que avalan el encuentro,  inmediatamente se iniciara una investigación que puede destapar esta olla podrida.


Garcia mira al piso pensativo. Con una piedra se mataran más de un pájaro. La simple carta causara una revolución interna en el clan. Esto es un plan brillante.

Mira con nerviosismo a Miguel cuando sale del cuarto como cuando un niño sale de una tienda de dulces.

-    ¿Encontró lo que necesitaba?
-    Bromea, tiene toda una artillería en ese cuarto.
-    Entonces es hora de partir.


Salen con  una  falsa parsimonia de la oficina del regente y se dirigen  el sótano inferior. Ningún aprendiz sale a ver, es como sí la capilla estuviera deshabitada. Al llegar al cuarto se abre  el secreto pasaje subterráneo.

-    Le deseo suerte Miguel, espero que vuelva triunfante.
-    Gracias señor.


El regente se aleja dejando a Diego y su mejor amigo solos.

-    Parce, buen viaje, vos no des papaya, y has las cosas que debes, llámame sí lo necesitas.
-    Adiós parcerito.  Dice con melancolía. Sí me llega a pasar algo, recuerde que usted puede seguir solo, no quiero que se me enferme.. ¿sí?
-    Que decís  guevon, a vos no te va a pasar nada,  lo lograrás. Lo abraza. Ve con Dios parcero. Sonríe luego de separarse con mucho nerviosismo. Yo estaré bien, vos no te preocupes.

-    Hasta luego entonces.  Sonríe Miguel mientras se da vuelta y cruza el paso subterráneo.

Diego se queda mirándolo partir con miedo de que esta, sea la última vez que vea a su amigo.

martes, 10 de enero de 2012

La carta del lisiado (parte 2)

Alexander rueda la silla de ruedas a donde esta Diego, y le ofrece un vaso. Diego estaba  más pálido de lo normal, y acepto el recipiente con un dejo de inseguridad. Alexander  le da un golpecito en el hombro.

-    Me pasaba exactamente lo mismo con mi sire... dice mientras llena el recipiente con licor y vitae. Así que créeme que te comprendo, bebe, es un buen licor, es lo mejor que tengo.

Diego mira el  vaso un segundo y bebe. Ese sí que era un buen licor, ese whisky podía tener más de 60 años fácilmente, lo saborea por un minuto y contesta.

-    Gracias, aunque no creo que comprendas mi reacción... lo mira, no sabía que tenias relación con De Cincao
-    Oh ese hijo de perra. Dice Rowan de manera tranquila mientras bebe al mismo tiempo que Diego se asombra por el calificativo utilizado y más porque el pontífice podía estar cerca. Le rogué en una oportunidad que me dejara morir, y el sujeto con hielo en las venas se negó, no le importaba que estuviera sufriendo... lo mira, discúlpame, he perdido un poco la lealtad y la obediencia mientras estaba postrado en cama.

-    No te preocupes, responde pensativo, ¿así que fue a él al que le rogaste?
-    Si... es como una Hiena que  espera  atacar en el mejor momento. Responde de manera sarcástica. Así que sí, es una peste de la cual ni tú ni yo nos hemos librado, ni siquiera tu a tu llegada a los Angeles.
-    Sí tú supieras. Dice Diego tratando de no hablar de más.
-    Se algunas cosas. Sonríe Rowan. Antes había jurado no decir nada, pero no tendré ahora problema en contarte.

Diego lo mira, no entendía de que iba el comentario de su amigo.

-    Cuando llegaste Diego a los Angeles, yo tuve algo de  información de tu carpeta.
-    ¿cómo? Abre los ojos asombrado, ¿es decir, que tu sabes lo que yo hice?
-    No, no lo sé. Se rie Alexander, no sé y  no me importa para ser honesto, el documento que yo vi, no hablaba de eso,  hablaba de las condiciones, bla bla bla... la misma mierda de siempre, pero,  en el manuscrito había una  carta del pontífice Cincao. Diego se muestra interesado. El documento decía al tribunal que recomendaba tu traslado a los Ángeles, y no  a la permanencia continua en Viena.

-    ¿QUE?
-    Lo sé,  sonríe mientras bebe, yo también lo encontré curioso.

Diego se queda silencio mientras recuerda lo difícil que fue esa época, se había entregado a los tremere, lo habían torturado, había tenido una crisis mental enorme, tuvo que tener atención psiquiátrica y al salir del lugar donde se encontraba, le habían informado que trabajaría de manera interna en  Viena. Todo parecía ir mal, Miguel se había despedido de él, pues en ese lugar no lo podría acompañar, y de repente un  miembro del tribunal lo llama y le ofrece dos opciones a escoger, Surafrica, o los Angeles. Diego  no lo pensó mucho, los Angeles era mucho mejor, le tenía aversión al territorio africano. Fue así que terminó viviendo en los Angeles, su sire le prestó el dinero para el apartamento en el cual vive, y de ahí tuvieron que comenzar de cero.

-    Esto no tiene mucho sentido. Dice Diego. No soy el santo de devoción de Cincao.
-    Posible no, pero él sabe mover los hilos.
-    No sé que pensar...
-    No lo hagas... ¿y cómo va todo en casa?,  ¡Miguel?
-    Además de comportarse como un crio... bien. Dice con algo de resentimiento.

Pasaron unas cinco  horas hablando,  Diego le comentó con detalles lo ocurrido en los Angeles, y Rowan, evitando el tema de la hospitalización y de las torturas, comenzó hablar del pasado, y profundizo un poco del porque el reaccionaba con miedo frente a su sire.

-    Era un desgraciado amigo, me hubiera matado de haber podido, y lo peor es que es aliado del desgraciado ese.
-    De Oren.
-    Sí... es una de esas manzanas podridas.

-    Mierda... dice Diego
-    Tranquilo, no me sorprende.
-    Alex. Dice Diego mirándolo al rostro. No comprendo porque es tan importante esa carta, no entiendo por qué tanta seriedad...
-    Oh Diego, la cosa es más simple de lo que piensas,  sonríe. La carta es lo que me liberara de esta prisión y los ayudará  ustedes.
-    No entiendo.
-    Verás,  hay una norma antigua en los torneos, una regla  de estricto cumplimiento. Se sonríe.  Una vez  el tribunal decrete que se acepta la justa, ninguno de los dos combatientes puede atacar al otro  ni mágica ni físicamente antes de la contienda. Por tanto,  Oren tendrá que deshacer las maldiciones, lo que me dará un tiempo de paz  donde podre poner mis asuntos en regla.
-    Aja...   pero, no estás bien para enfrentarte a él, estas muy débil..
-    Diego, lo mira amigablemente, no importa quién gane o pierda,  ya con el sólo hecho de que se celebre el duelo,  o mejor, con el sólo hecho de que llegue esta carta a Viena, la situación de ustedes mejorará mucho. Dice de manera tranquila. No me importa morir sí antes de hacerlo puedo causarle dolor a Oren, ya no le temo a la muerte.
-    Péro ...

Sin embargo Diego no pudo completar la pregunta, la puerta se abre y entra el regente Morelli.

-    ¡Dos de mis pacientes preferidos!

Rowan hace una mueca de disgusto, lo que parece divertirle mucho al regente y médico.

-    ¿nunca voy a poderme librar de usted?. Dice con antipatía Rowan. Lo mejor de estar en coma es no verle la cara.

Mientras Diego se sorprende por el comentario, también se asombra al ver que  Morelli   suelta una carcajada.

-    Extrañaba verle despierto señor Rowan, sus comentarios ácidos divierten a mis aprendices.
-    Puedo dejarle un video con varios de ellos sí quiere.


Da una vuelta alrededor de ellos y se sorprende al ver “la botella de whisky”. Alza una ceja,  momento en el cual Diego se siente algo incomodo. Se sentía como un adolescente en la casa de un amigo, cuyo padre acaba de darse cuenta que estaban bebiendo. Emborracharse en un hospital, no es algo muy responsable.

-    Bueee. Dice él, mientras Alexander hace cara de “no me importa”, y se hace una tiempo de silencio  incomodo. ¿Dónde está el documento? . Rowan sin hablar señala la valija, el  médico tratante camina hacia ella negando con la cabeza.  Tu no cambias Alexander, aunque esta vez es especial,  sacaste tu mejor botella.

Mientras conversaba sucede algo que sorprende en alguna medida a Diego. El regente Morelli saca una  llave especial, la pasa encima del maletín, y esta mágicamente se abre. El regente toma el documento, lo lee, y debajo de la firma de  Xincao, pone la de él, con un sello y  una gota  minúscula de su vitae.

Las palabras de Rowan  justificando el porqué saco su mejor botella no fueron de mucha relevancia para Diego quien estaba sorprendido por el gesto del líder. Luego de que hubo terminado,  colocó el documento en su sitio, cerró el maletín, y mágicamente, la llave se  quebró como una hoja seca.
Las palabras de Alexander  continuaban diciendo alguna cosa sin importancia, cuando de repente aprieta  su puño y  no puede continuar la frase.

-    Creo que te excediste Alex. Dice tranquilamente el médico acercándose hacia él y atendiéndolo. A la cama, Diego deberá partir pronto.

La descompensación era de tal nivel que Rowan no le replico, y accedió a que le ayudaran acostarse de nuevo.  El regente Morelli le dijo a Diego que le daba cinco minutos más con Rowan, y que luego debía irse.

-    Sí la carta no llega a destino Diego, me permitirán morir.  Dice con un tono débil  mientras los ojos del enfermo están emocionados. Pero,  yo quiero  morir  bajo mis condiciones, y no, las de Oren.
-    Te prometo  Rowie que esa carta llegará a Viena, yo mismo vendré avisarte que llego sana y salva.
-    Gracias. Dice emocionado mientras le da la mano y se la aprieta fuerte. Adiós Diego.

García caminó hacia el maletín, lo tomó  y miró por última vez al enfermo, toda la energía que había demostrado en las últimas horas lo había abandonado. Salió  de la habitación llevando consigo la única cosa qué podía darle paz a Rowan y a todo el clan tremere.

Morelli se encontró con él  en otro sector de la capilla.

-    Llegará bien a los Ángeles, entréguele el maletín inmediatamente a Dieter, y cuiden ese documento, espero que las cosas  salgan bien.

-    Sí señor. Dice Diego.

Da media vuelta dispuesto a partir, pero la voz del regente lo detiene.

-    Un momento.  Camina el médico hacía él  con una sonrisa. Olvide quitarle esto.

 Con un rápido movimiento el instrumento mágico que le curó el brazo fue removido,  No había ninguna cicatriz de la amputación. Diego se coloca bien la camisa, agradece al especialista y se propone volver a los  Angeles.

El viaje para encontrar justicia para Rowan había comenzado.