lunes, 19 de septiembre de 2016

Después de la despedida



Miguel  estaba algo ansioso, estaba acostado  porque se sentía incomodo, se tocaba el vientre, miraba la puerta cada tanto, y cuando escuchó que se abría se alegró pero cuando notó quien era hizo cara de decepción.

- Vos como que no quieres que este aquí- dice Diego entrando al ver la reacción
-No es eso, es que Pablo iba a traer la consola- dice él incomodo
-Vea pues, si quiere me voy- dice un poco ofendido El Paisa
-No, es que tengo mono- expresión usada para transmitir que se tenía síndrome de abstinencia por algo.
-¡Eh Ave María!...

En ese momento hace un gesto de dolor y ambos se quedan callados. Ambos tenían cosas que pensar, curiosamente este evento de crisis en vez de acercarlos los alejaba, porque sentían que no podían hablar entre ellos, podían empeorar las cosas. Si se comentaban todas las preocupaciones seguro empeorarian la salud del otro.

Por ejemplo Diego no quería comentarle que cada día que estaba hospitalizado la deuda iba creciendo más y más. No quería decirle que  no sabía donde irían a vivir cuando volvieran a los Angeles o si, momentáneamente deberían separarse mientras encontraban otra residencia. Tampoco quería contarle sobre sus temores, sus miedos, y toda la pesadilla que había vivido, no quería que se diera cuenta que había tenido una crisis grave de la cual aún no se recuperaba por completo (aunque Miguel ya lo sabía).

Por otra parte las cosas que no contaba Miguel eran, sin duda alguna más difíciles de digerir. No  quería hablarle de lo triste que se encontraba por su situación, de los esfuerzos que hacía cada noche por reconstruir pedazos de su historia,  de la rabia que se tenía a si mismo, de los mensajes que estaba recibiendo y del trágico evento en Bogotá. No había podido decirle que no se sentía él mismo, y que creía que había perdido una batalla para siempre.

Ambos estaban en parte cansados el uno del otro. Necesitaban espacio para cada uno, pero en estos momentos era imposible.

Tras unos veinte minutos ingresa Pablo a la habitación, pero sin la consola, lo que hizo a Miguel bastante infeliz.

-No pude traer la consola, estaba en una reunión- dice apenado
-Vaya y la trae, corra, que yo lo espero
-Jeje… si, pero primero debe comer gelatina
-No me jodas Pablo, ¡No más!, ya mi panza no le cabe más…

En ese momento  Miguel se sienta en la cama descubriéndose y mostrando su estómago inflamado.

-Bueno, esperemos que el parto se de pronto- dice Diego divertido- seguro el bebé debe estar dando pataditas.

- Jejeje Que difícil es ser madre soltera… auch…

-Lo único es saber quien es el padre- bromea Diego- Aunque yo estoy seguro que es Tobias

-¡Ja ja!- responde sin gracia Miguel haciendo cara de tedio- qué gracioso eres paisita, ¿sigues con esa joda? ..Vete al carajo pendejo- dice Miguel un poco molesto

Realmente  a Diego le hacía gracia ver como se molestaba, pero para alguien externo sus chistes podían no ser entendidos

-¿ustedes son novios?- pregunta Pablo de manera directa.

Ambos abren los ojos sorprendidos. Diego ante la pregunta impertinente se molestó, pero Miguel valoró  la  honestidad dado que varias personas lo decían a sus espaldas y no lo preguntaban primero.

-¿qué te parecemos homosexuales?

-No lo sé, por eso pregunto

-No, no lo somos…- dice serio- Yo sé que Diego parece muy  rarito, dado que actúa como loca- dice  de manera vengativa por el comentario anterior-  pero ahí donde lo ve,  ese man en realidad  se revuelca  con una compañera de trabajo

-¡Miguel cállate!, ¡Demonios eso no se dice!

-Pasa días enteros laborales haciendo – hace un gesto con las dos manos de paréntesis- “rituales”

-¡Miguel!

El brujah se reía como un niño travieso

-lo olvidaba – dice con cinismo- “es secreto”

El joven enfermero parecía estar disfrutando de la situación pues el tremere se había sonrojado de repente.

-En una capilla nada es secreto, todo se sabe- dice Pablo con total naturalidad- y más con eso

Miguel se reía dolorosamente. Sentía que se le iba a estallar el estómago. Pablo procedió a decir que los regentes suelen enterarse de casi todo lo que sucedía en sus capillas, y que muchas veces no decían nada, pero que solían enterarse de más cosas de lo que los aprendices creían, y más porque los criados también se daban cuenta. Diego comenzó a preguntarse si en la capilla ya estaban enterados de su pequeña aventura con Rebeca, asunto que lo hacía sentir muy incómodo.

-A veces hasta hay filmaciones de los aprendices haciendo sus cosas…- dice Pablo  luego de explicar asuntos largos sobre el tema.

-Mire pues, ¿Quién se iba imaginar?, Diego actor porno.

El Paisa miró a Miguel asustado y este se cago de la risa, tanto que tuvo que ir al baño.

****

Rowan estaba manejando poniendo atención a la via. Estaba encantado con San Pedro, era un lugar encantador, se quedaría mucho tiempo en la ciudad si no fuera porque quería alejarse de Morelli, no pudo evitar parar en un puente y ver la ciudad en la noche, las coloridas casas iluminadas, y el oscuro mar bordeando la costa. El olor a mar que muchas veces percibía mientras estaba encerrado estaba ahora justificado. La gente caminaba a esa hora de la noche por las vías polvorientas, había música y alegría. Precisamente eso era lo que buscaba, lugares así, perdidos de las grandes ciudades, con el encanto de la simplicidad.

Miraba a su compañero de viaje de vez en cuando, sentía su dolor, pero no quería contaminarse con esos sentimientos. Lo curioso era que Terence permanecía serio, sus ojos mostraban desagrado, odio, molestia. Estaba de un humor tan fuerte que  por primera vez en mucho tiempo parecía un hombre seguro de sí mismo.

-Puedo preguntar…- dice con prudencia Rowan mientras manejaba

-Morelli, ese desgraciado- murmuro con tanta rabia, que quien lo escuchaba se sorprendía de las expresiones duras que usaba, sin mostrar temor por hablar así de un superior, por un momento parecía que Terry era otra persona- no sé qué le dijo, pero ella me terminó diciendo que yo no podía quedarme y que ella no iba a dejar su trabajo… maldito – hacia una señal de asco mientras hablaba

-Ese hijo de perra- le respondió Rowan ahora también molesto con él, no pensó que iba hacer eso, era difícil no tomarlo personal

-Ella prefiere quedarse con él- aprieta el puño y cierra los ojos pensando en su rabia, porque en estos momentos el estaba molesto con ella, con Morelli, con el destino y con él mismo- seguro tienen algo

-No creo

-¡¿porqué está tan seguro?!

Rowan lo mira de reojo sorprendido mientras conduce, nunca había escuchado a Terence gritar así.

-¿Has notado que cuando estas molesto dejas de tartamudear?-  dice mientras manejaba recibiendo una mirada asesina de su chiquillo-  está bien, mejor me callo, aunque si vuelves a gritarme te juro que no seré tan amable-  Dice poniendo límites al asunto-  Revisa el mapa por favor, luego hablamos de eso.

****

Arlene se había quedado sola, completamente sola. No pudo dejar de llorar por mucho tiempo. No sabía por qué no había sido valiente y  separarse de su trabajo y de Morelli. Era una cobarde. Aún podía saborear la lágrima de sangre de Terence. La limpio de su rostro luego de terminarle, y una vez el se fue acusándola de acostarse con el regente, ella llena de dolor lamio la lagrima y se llevó la mano al corazón. El realmente la quería y ella no era lo suficientemente fuerte para seguirlo. Morelli no le había prohibido que se fuera, el problema era que ella no soportaba la idea de que él la repudiara.

Fue una reacción tonta, pero ya no podía hacer nada para remediarlo, él se había ido para siempre, no lo volvería a ver, y eso le rompía el corazón.

Sus compañeros de trabajo se enteraron del asunto y ella se convirtió en la comidilla de la capilla de San Pedro. Le llamaban en burla “La ogra”, por lo que era uraña y  en alguna oportunidad tuvo una pelea con alguno de ellos donde no manejo las cosas muy bien, pero esta ogra ahora tenía el corazón roto y sus burlas no ayudaban a que se sintiera mejor.

****

-¿Y fue niño o niña?- dice Diego en broma cuando sale del baño

-Nada….

-¿Nada?.... vaya que mal- dice el joven Pablo- seguro si se te hace un masaje en el intestino puede ayudar a que baje…

-A mi nadie me toca, nadie- dice Miguel molesto, luego del asunto que le hicieron en la uretra, el no quería saber nada de esos asuntos

-Pues no sería una mala idea- dice Diego-   hay personas que pueden con movimientos ir bajando todo,  como en los partos, si  vos quieres…

-Menos usted- dice Miguel molesto, por muy hermanos que fueran, no quería que el rumor de la homosexualidad se extendiera, aunque Diego se sintió algo mal por el señalamiento.

Miguel a veces decía busted y a veces usted. Estaba empezando hablar mejor pero le costaba.

-¿y si se lo pedimos a una mujer?, aquí hay una que puede hacerle el favor- dice el enfermero

-¿esta buena?- pregunta como es usual Miguel con morbo
 
-¿La Ogra?...- dice Miguel sonriendo- Tan fea es, huy no

-No, jaja es de un humor terrible, es Arlene, la que “era” la novia de su amigo

Diego   inmediatamente se dio cuenta de la expresión de pasado que usaba el joven Pablo, e inmediatamente pidió explicación. El muchacho le comentó  el rumor. Habían visto a Terence Fowles caminar furioso a la salida de la capilla con su maleta. 

Miguel lamentó la noticia. La única vez que vio a Terence ser valiente y arriesgar su pellejo fue por causa de esa mujer. Le parecía que las expresiones de rechazo del enfermero eran un asunto del pasado, y lo confirmó cuando al preguntarle le dijo que él nunca había tenido problemas con ella pero que cuando llegó a la capilla los compañeros le advirtieron que no se metiera con ella.

La pobre Arlene no hacía amigos porque cualquiera que llegaran le decían que no se acercara a ella… era una pena.

Miguel accedió a que viniera ella,  internamente estaba  conmocionado con la noticia, pero no sabía que había pasado. Diego estaba pensando otras cosas, lo lamentaba por Terence, quien como era usual no se había despedido, pero en su interior se aliviaba de que Rowan no estuviera solo en el viaje, el cual era la mayor estupidez que pudo pensar para unas vacaciones. El regente Dieter no había respondido el e-mail así que como no había ordenes y el doctor Morelli lo había permitido supuso, que algo habían conversado esos dos. Le daba la impresión de que  ambos regentes eran amigos desde hace un tiempo.

Ignorantes de lo sucedido en realidad entre Morelli, Terence, Rowan y Arlene solo podían conjeturar, aunque era claro que el asunto era  raro.

Tiempo después llegaría Arlene a la habitación, estaba pálida y con la cara larga,  ambos vampiros se dieron cuenta que ella estaba sufriendo. Miguel resultó ser muy gallina para el asunto del masaje, y le pidió que no le hiciera doler, es más, para su desgracia el asunto era doloroso no más tocar, así que entre quejidos permitió que ella le tocara. Arlene tenía “buena mano” para sanar, y quedó en volver luego

jueves, 8 de septiembre de 2016

Problemas en el paraíso



Rowan estaba decidido a tomarse un tiempo de vacaciones mientras viajaba a L.A, sus órdenes eran volver a la capilla, pero las ordenes no decían “como” debía volver. Tomando en cuenta su situación en este lugar y frente a los últimos acontecimientos, salir de ahí era lo mejor que podía hacer.
Por tanto, decidió hablar con Morelli, no le caía bien, pero debía aceptar que en los dos años que estuvo ahí el hombre siempre busco la forma de mejorarle sus síntomas. Tenía sentimientos encontrados hacía él.

****
Miguel se había acurrucado de lado en la cama. Por su expresión en el rostro y su mirada se podía evidenciar que no lo estaba pasando bien. Por un momento parecía un niño pequeño tratando de hacer contención emocional. Diego que estaba a su lado pero a sus espaldas estaba en silencio sintiendo un poco su dolor aunque pensando que estaba exagerando.

-Parce, no es para tanto…

Miguel se voltea furioso y le contesta

- Eso dice busted que no se lo cogieron como sombrilla dañada

-Pero te sacó la cosa esa, ¿qué preferís?, es un tratamiento médico, te puso anestesia y lo hizo relativamente rápido.

Miguel vuelve a darle la espalda abrazándose a si mismo.

-Que tratamiento médico y que ocho cuartos…- dice casi llorando- el marica del médico se morboseo conmigo y usted cree que es muy gracioso.

Lo último era una conclusión algo injusta porque nadie se estaba riendo.

-¡Hombre que no!, vos debes comprender que es por tu bien, No había una forma normal de sacar eso…

-Entre maricas se cuidan la espalda- dice molesto volviendo a tener una actitud infantil- además usted estaba afuera del consultorio, ¿cómo sabe que lo que yo digo no es cierto?

Diego  alza los ojos al cielo y  eleva las manos como pidiendo paciencia.

-Eh Ave María, y mejor que no estaba, vos más bien deberías  agradecer que solo había una de esas cosas y que según el examen no hay más por ahí- Diego estaba alegando un poco molesto por las conclusiones apresuradas y tergiversadas de Miguel- además parcero, ¿vos cómo crees que iba hacer el procedimiento?, no había otra forma, ¡punto! Ya pasó, sé que te duele y que estas incomodo pero ya pasó.

-Claro que debo agradecer la oportunidad de ser abusado bajo la disculpa de los protocolos médicos imperialistas…-  Miguel se abrazaba a si mismo muy molesto y haciendo una especie de pataleta infantil.

-¡Qué Dices!... ahora vas a decir que te abusaron  sexualmente- Diego parecía sorprendido- ¡deje la maricada que ya está muy grande para eso!

Miguel se hace un ovillo en la cama y Diego  harto de su pataleta sale del cuarto. 

*****

El regente Morelli  se sorprendió al tenerlo de frente en su oficina, pero más se sorprendió cuando Alexander le comentó lo que iba hacer, aclarando que no le estaba pidiendo  permiso sino que le estaba informando que se iba a ir en coche hasta L.A.

-¿Acaso a perdido la razón?, ¿sabe usted que México está invadido de sabbats?

-Bueno, solo pienso andar por la carretera no meterme en las grandes ciudades- dice el hombre justificándose- además llevo dos años encerrado y quiero ver algo diferente…

-¿y con quien piensa viajar?

-Precisamente deseaba hablar con  usted de ello. Dice Alexander. Me preguntaba si podía cederme a Arlene, para que fuera mi enfermera personal, a veces necesito de apoyo y ella se ha portado bien conmigo

-¿con usted o con su chiquillo señor?- dice haciendo una mueca- ¿cree que soy estúpido?,  ¿ cree que no sé que el señor Fowles se esta acostando con mi criada?, ¿cree que no me he enterado?
Rowan alza las cejas un poco molesto

-Regente Morelli, ¿acaso he dicho yo que es estúpido?- dice bastante molesto- es obvio que  no pretendía ocultarle nada, si yo sé que usted debe saber lo que ocurre dentro de su capilla , pero tampoco considero que sea tan importante ese detalle cuando usted le encargó a ella que me cuidara desde hace dos años, lo ha hecho bien y siento que podría ayudarme

Morelli se calma un poco

-¿cree usted que yo voy a dejar a un criado así como así?- dice preguntándole con algo de cinismo- ¿sabe usted lo difícil que es conseguir personal entrenado para este tipo de asuntos?

-Bueno pensé que al ser una dentro de muchos podría cedérmela

-Usted lo que desea es que se vaya con Fowles…¿no es cierto?

-¿Acaso que ambos tengan una relación tiene algo de malo?

-Depende, si ella hubiera pedido autorización..- musita con autoridad

Rowan se queda extrañado al escucharlo. ¿Acaso en que siglo cree este hombre que esta?

-Entonces usted en vez de criados tiene esclavos. 

-Eso no es así- refuta el hombre

-Por favor, ¿qué de malo tiene que tenga una relación con mi chiquillo?, ¿dígame Terence Fowles que ha hecho de reprochable para que usted no le permita tener una relación?

-Su chiquillo esta aquí por usted señor- dice de manera clara- sentí que necesitaba alguien cercano al lado suyo a pesar de que él no sea… bueno... No es un mal sujeto, pero no sé si de la talla… 

 Cada uno respondia rápidamente al otro como si fuera una competencia.

-Pero usted le invitó a estudiar acá- dice de manera clara- él es un hombre muy inteligente, sé que ha hecho las labores que le han encomendado..

-Si las ha hecho ...pero…

-Entonces, lo que me quiere decir es que usted no me la cederá..

-Eso depende de ella señor- dice el hombre de manera algo extraña- no es mi criada más cercana pero tampoco  deseo que se exponga en un viaje donde puede salir muerta…aunque si ella decide irse…

Rowan comenzó a sentir una sensación algo negativa con relación a eso,  estaba recibiendo mensajes contradictorios y no le gustaba

-Regente Morelli- sé que ambos hemos tenido diferencias, pero realmente necesito a Arlene, ¿Cuánto dinero quiere por ella?- dice  buscando el aspecto económico

-¿acaso no me estaba diciendo que estaba confundiéndola con una esclava?, ella no tiene precio señor

-Puedo conseguirle otra enfermera que venga a trabajar bajo sus condiciones…

-Lo siento, la selección de personal la hago yo- dice Morelli serio

-¿Esta tratando de vengarse de mi con esto?- dice Rowan sorprendido por el hermetismo de Morelli- la verdad durante estos dos años no pensé que usted fuera tan…

-¿Tan qué?

-La verdad pensé que era mejor persona

-Me tenía en buen concepto entonces, me alegra saberlo- se ríe  levemente- Una cosa es ser mejor persona y otra dirigir una capilla señor, y no, no me estoy vengando de usted solo estoy defendiendo mi dominio, ¿recuerda las tradiciones supongo?- dice de manera dominante aunque algo antipática-  Arlene es una mujer que ha sufrido mucho, ¿cómo estaré yo seguro que usted le dará una buena calidad de vida?... teniendo en cuenta claro, el tema que usted y yo ya hablamos.

Rowan  puso la lengua en el paladar tratando de contener su rabia.

-Ella puede decidir…

-Sí… claro que puede- musitó mientras le mira  a los ojos orientando la conversación hacía otro sitio- y volviendo al tema de su viaje….

*****

Estar tanto tiempo juntos es desgastante cuando uno de los dos esta enfermo, y  ya que Miguel no lo necesitaba como antes decidió tomarse unas horas libres para ir a la habitación que le habían asignado. Ya ahí  se duchó y  se dedicó a relajarse, se sentía levemente mejor, a pesar de saber que no estaba bien.

Regresó luego de dos horas para percatarse que Miguel seguía irritable. El enfermero estaba tratando que él comiera una cosa y él se negaba. Cuando se acercó resultó ser que “la dieta” que recomendaban para sus problemas intestinales era comer gelatina (de vitae obviamente) la cual a Miguel le parecía asquerosa.

Ninguno de los dos les ponía fácil las cosas a los enfermeros, y el brujah adolorido parecía sentir que nada de lo que hacían realmente le ayudaba.

Todavía indispuesto por  la extracción del parásito parecía  negarse a cualquier otra recomendación. Diego despachó al enfermero y habló en tono de burla con Miguel, diciéndole que no creyera que lo iba a paladear como un niño, ni que jugaría al avioncito con él para que se comiera la gelatina, “él ya estaba muy grande para tomar sus decisiones pero que luego no se quejara”. Posiblemente eso hizo que al poco rato  él con cara de asco comenzara a comer, una cucharada a la vez como si probara algo realmente repulsivo, es más, Diego podía ver como sufría de arcadas mientras lo hacía, hasta que le amenazó con un enema lo cual Miguel comprendiendo el procedimiento trato de comer  más rápido para evitarlo.

Al interior de Miguel se daba una lucha menos infantil de la que Diego lo acusaba. Nunca soportó la gelatina ni estando vivo, y con todo esto, el procedimiento último y sus pensamientos, que eran los que más pesaban, comer aquello se convertía en toda una tragedia, el problema es que se terminaba una y le ponían otro al frente. Y ya luego del segundo no quiso comer más, se sentía infeliz, y sus razones  eran un poco más profundas de lo que en apariencia parecía.

La noche se terminó con algunas lágrimas de dolor y  algunos síntomas de purga. Sea como sea Diego notaba lo mal que lo pasaba. Era  más fácil cuidarlo cuando  el asunto era terminal y estaba bajo de conciencia, pero ahora  que tenia sus cinco sentidos  él no aceptaba todo lo que le hacian mostrandose terco y antipático.

Sea como sea, él no se quejaba por vicio. Los exámenes mostraba que estaba invadido de esos ligamentos,  por tanto cada vez que expulsaba alguno era signo de alegría.

Al día siguiente bien comenzó la noche un criado le recordó a Diego su compromiso de pintar el cuarto que había quemado (piro decoración para algunos  especialistas) lo que implicaba tener que dejar a Miguel solo por un tiempo, como no se llevaba bien con los enfermeros existía el miedo de que algo pasara, pero su castigo debía ser cumplido (es más, se habían demorado en recordárselo)

****

Alexander Rowan volvió a su habitación pensativo. Como en toda negociación algunas cosas se ganan y otras se pierden, y en esta no había excepción, tenía la impresión de que Morelli trataba de ayudarlo pero no quería darle todo por servido, así que se adaptó a eso, no entendía ese hombre a qué jugaba. Apenas pudo hablo con Terence de las novedades y de la poca posibilidad de que dejaran irse a Arlene, la cara del hombre se mostraba desolada.

-¿Pero entonces qué ocurrirá?
-Nada Terry, no hay problema en eso- dice Rowan- tú te quedarás con ella en esta capilla,  ya tienes tutores y  además eres libre, yo puedo hacer ese viaje solo
-Pe-pero
-Te quedarás con Arlene,  yo te libero, puedes hacer tu vida muchacho, ya no te necesito-  dice con una sonrisa- quiero que seas feliz, y no me necesitas para eso, así que te puedes quedar con ella, yo seguiré mi camino- Dijo Rowan convencido.

*****

Diego   se había puesto una  ropa vieja que le prestaron para la tarea y comenzó a preparar la tarea de pintar la habitación. Ciertamente habia hecho un gran desastre.

Pintar le traia recuerdos. Con Miguel pintaron el apartamento una vez se trasladaron a Estados Unidos, fue un asunto muy simbólico para ambos, representaba el nuevo comienzo luego de años en la ilegalidad y en las sombras.

Primero antes de pintar debía limpiar la pared, y eso era realmente molesto. Comenzó poco a poco hacer su labor, esperaba no demorar mucho.  Dado que nadie lo ayudaba el se organizaba como pidiera. Luego de limpiar las paredes, cubrir los muebles y  poner la cita en las separaciones  decidió tomarse un descanso para ver que tal estaba Miguel.

Cuando entró lo encontró entretenido y a su lado un chico joven (que nunca había visto) que le estaba enseñando videojuegos de consola. Ambos jugaban  carreras de autos, y Miguel estaba muy a gusto, tanto que hasta se le había olvidado el dolor.

Algunos días después se enteraría que este joven, al cual llamaremos Pablo,  había perdido una apuesta con los otros que no deseaban cuidar a Miguel, y que el joven siendo recursivo puso su disposición su consola para jugar. La idea fue maravillosa porque ayudó a relajar la mente en otros asuntos. Por primera vez desde que estaban ahí había un enfermero que les gustaba a ambos, trataba a Miguel como un amigo y  se conectaba con su inmadurez a través de juegos.
 Tranquilo al ver que estaba bien y que no era necesario (pues no le puso atención cuando entró), siguió en su labor de pintura. Mojar el rodillo y pasar una y otra vez el mismo por un sector. En silencio y concentrado en lo que hacía. Pintar era terapéutico, lo relajaba mucho.

En esas, y sin desearlo escucho una conversación entre dos criados que estaban cerca, y cuando vio que nombraban a Rowan agudizo sus sentidos para enterarse del chisme.

-¿Entonces se va?
-Imaginate, después de tanto tiempo, y lo peor es que piensa hacerlo solo- dice el hombre- el regente me ha mandado a buscarle un auto, pues su deseo es viajar por carretera..
-¿y no es peligroso que un discapacitado haga eso?-dice el hombre asombrado
-Mira yo no opino, lo único cierto es que México no es exactamente un lugar de paz, si el regente quiere que le consiga  mapas, un auto y contactos, pues lo hago…
- Curioso- dice el otro hombre- luego que lo mandara a golpear pensé que no le ayudaría.
Diego no sabía que lo habían golpeado
-Yo tampoco lo entiendo- responde el otro

Las voces se alejaron  y él se quedó asombrado. La sensación extraña cuando te enteras de algo que en parte no te gusta pero no puedes hacer mucho porque estas disgustado con esa persona.
Diego entonces mira la hora, y decide parar de trabajar por hoy,  había puesto un par de capas pero  debía esperar a que secara para mañana terminar. Además tenía esa espinita  que debía sacar.

Caminó hacía el cuarto de Miguel  pero el seguía entretenido, así que aprovechó para buscar a Terence  con la esperanza de encontrarlo cerca. Lo encontró organizando unos documentos en la biblioteca.

Lo saludo sin mucho misterio y lo abordó de manera directa: “Oye Terry, ¿cómo es eso que  Alexander se va ir de viaje en auto hasta los Angeles?”

Terence se puso pálido, no se suponía que nadie se enterase era un “secreto”

*****

Arlene estaba en su habitación personal estaba ilusionada con su nueva pareja y se sentía feliz. Era su noche libre y esperaba pasarla con Terry. Desde que estaba con él no se sentía tan aburrida, en esta capilla no tenía muchos amigos, muchos de los otros enfermeros no la querían por asuntos que sucedieron en el pasado, y  ciertamente le hacía falta tener alguien con quien hablar, y  disfrutar momentos intimos.

 Los compañeros de trabajo le tenían un detestable apodo que  ella odiaba. Desde que salió del poder de la cienciología  sentía  que no podía creer  o confiar en nadie, y eso le paso factura con el tiempo.

Le hacía ilusión la propuesta de Rowan, aunque temía que terminara mal. Era un gran reto..

*****

-¡¿Cómo qué se va solo??- dice Diego molesto-¡¿y tú porque no vas acompañarlo?
-Eh- Terence palideció- de-decidi que-quedarme aquí

Diego entendió las razones, pero dejar solo a Alexander en un viaje por territorio Sabbat no le parecía un acto fiel de parte de Terence.

-Entiendo- dice molesto- que sepas que no estoy de acuerdo con tu actitud, si el no estuviera en silla de ruedas me daría un poco igual, pero…- dice  decepcionado- la verdad pensé que te importaba un poco más él…eres un egoísta…pensé más de ti.

Diego lo reprendió sin saber que Rowan le había dicho que no fuera,  su visión estaba lejos de los sentimentalismos y era más realista. No era seguro que él fuera solo,  el regente  Dieter debía enterarse de esto.

Dio media vuelta dejando a Terence contrariado.

A pesar de estar molesto con Rowan (asunto que se había calmado pero aún no de todo) decidió hablar con él en persona. Al entrar a su cuarto y ver a Alexander Rowan preparando su equipaje.

-Alexander debemos hablar- dice hablándole con un nombre de pila

-Vaya Diego,  todo pensé menos verte, creí que estabas furioso..

-Sigo estándolo,  solo que por más que lo este se diferenciar entre una buena idea y una mala idea… y viajar solo cruzando México no es una buena idea.

-Ya te vinieron con el chisme-  niega Alexander casi ignorando su reclamo

-¿El regente  Schaeffer sabe esto?- dice el colombiano preocupado

-Sabe que iré a los Angeles pero no sabe como voy a ir- alza a una ceja- ¿iras corriendo avisarle, supongo?

-Es una necedad… han preparado todo para que tu  tengas un duelo, y resulta que quieres  hacer algo que puede ser potencialmente suicida- Responde Diego asumiendo la típica postura de fidelidad al clan, que a pesar de todo era algo que le importaba.

-Es mi problema Diego- dice poniendo una barrera como diciendo “eso no te incumbe”

-¿y el clan?, ¿Dónde dejas el clan?

-El clan me abandonó por años en una habitación, nadie pensó en que era lo que yo quería, y ahora que puedo salir de aquí me voy de paseo, quiero unas vacaciones, me las merezco- dice él muy seguro con cierto tono hostil-  el  regente Morelli esta enterado del asunto y siendo mi superior no me detuvo, no entiendo por qué a ti te interesaría hacerlo.

-¡Porqué México es una nación Sabbat de pies a cabeza!- insiste Diego

-Bueno, entonces será un poco más divertido, conoceré gente nueva- dice con sarcasmo

-¡Por favor!- manotea Diego

Rowan parecía divertirse con la actitud del colombiano, como si ahora ciertas cosas no le importaran.

-Estaré bien, en menos de quince días estaré en los Angeles, todo esta planeado…

-Eso espero- dice molesto 

-Deberías tomarte también unas vacaciones Diego,  no te ofendas pero estas insoportable- dice el hombre en un dejo de sinceridad mientras le veía partir.

Diego no dudo en mandarle un email al regente informando sobre la situación, lo que él no sabía y pues  tampoco planeaba era que Dieter liado  por  los nuevos problemas en la capilla leería este correo tarde.


*****

Al siguiente día Alexander  estaba  alistando lo poco que llevaría, lógicamente  dinero suficiente, un mapa, un diccionario inglés -español, y un mapa del itinerario el cual debía cumplir de manera puntual. Morelli a pesar de sus disgustos  le había  hablado de los sectores  donde podía transitar y cuales no, y dado que no era tonto, le había cambiado su ruta inicial.  Negociaron ambos  como poder cumplir el deseo de Rowan tratando de evitar los riesgos. 

 Cruzaría México evitando toda ciudad  principal saliendo desde Belice pasaría in tiempo. Estaban en San Pedro- Belice, una ciudad  que quedaba en una península. Era un lugar bastante  hermoso y a la vez  conectada al mar por distintas estancias al mar, al norte, pasando por otras ciudades  hasta el límite con México.

La idea era que cruzaría Belice al oeste, pasando por  Belmopan tomando la carretera 13, cruzar México  buscando el océano pacifico.  San Pedro quedaba sobre el  Atlantico y debían pasar  todo un sector  hasta el pacifico, tomar  la carretera 200  que cruza parte de  México bordendo la costa, tomar vías rurales hasta llegar al sector de Tijuana en Baja California (lugar donde debían tener mayor cuidado) buscando cruzar la frontera sin problemas.

Debía despedirse de Terence y Arlene, y salir en unas pocas horas.

Justo en ese momento  revisaba la foto de su esposa e hijo entra la rubia a la habitación.

-¿Listo para partir?- dice la mujer dandole un mimo
-Gracias por todo, lamento que no puedas acompañarme, pero creo que es mejor así
-Oh señor usted ha sido uno de los mejores pacientes que he cuidado, ha sido mucho tiempo, posible pueda hablar para...- dice ella apenada
-Estarán bien- habla sobre ambos-  solo cuídate…- dice él con una sonrisa- te he dejado un regalo..yo..

En ese momento otro enfermero entra a la habitación y le avisa a Arlene que el regente necesita hablar con ella.

-Oh. Bueno supongo que este es el adiós- dice Rowan- cuida a terry , ¿si?

Alexander la vio partir y sintió una sensación rara. Se había encariñado con ella. Así que  antes de irse tomó un papel y escribió una nota, y  luego de hacer un  usual procedimiento agrego algo más al paquete.

****

Morelli estaba en su consultorio, se mostraba serio como siempre. Era un misterio para las demás personas, dado que era como si fuera dos personas en una, estaba por un lado el médico que trataba de curar, de cuidar y que  en cierta forma tenía unos comentarios graciosos. La otra cara era la del administrador duro y con cierta amargura, brillante en el uso de las palabras, superfluo y concreto, duro como piedra.

Le habían encargado unas de las pocas capillas de sanación del mundo. No era trabajo fácil. Le llegaban pacientes de la cúpula tremere que necesitaban cuidados. El poder  de sananción se había perdido miles de años atrás pero las investigaciones podrían ayudar a  curar con el tiempo. Reforzar el camino de la inmortalidad, algunos adinerados podían permanecer ahí seguros de que sanarse sin que sus enemigos los remataran, pero el acceso a esa capilla era limitado y secreto. Recibía millones de dólares de personas del clan que deseaban ser atendidas, y había casos especiales, personas de otros clanes que eran apadrinadas por un  tremeré de cargo superior, pero los casos como los de Miguel eran raros y siempre tenían una razón de ser, no se brindaba ayuda por razones altruistas,  aunque  el intercambio de favores era algo usual. 

Su capilla quedaba en un sector muy hermoso, pero  Morelli casi nunca salía de su capilla. San Pedro era una ciudad hermosa, pintoresca, turística,  e insignificante, tanto que era perfecta para un edificio escondido en las  riveras del mar.

Golpean a la puerta y entra Arlene con su uniforme, dejándose de formalismos Morelli le invita a sentarse.

-Arlene  hace un tiempo no teníamos una reunión sobre tu trabajo, y quiero preguntar sobre ello. ¿cómo te sientes en tus labores?

-Bien señor, he realizado todo lo que se me ha ordenado- dice ella de manera inocente

-y sin embargo, aunque dices estar a gusto, parece que estas haciendo negociaciones para irte con Alexander Rowan… ¿no es cierto?

-Señor él me pregunto, pero…- responde algo asustada

-Claro supongo que  te gustaría irte con Terence Fowles, ¿no es cierto?, asunto que  no me había comentado pero que todos los demás criados hablan a sus espaldas y que es chisme público, elegiste de todos los aprendices al  que tiene menos potencial, pero supongo que es algo propio de ti , siempre te fijas en los que no tienen nada que ofrecerte, ¿porqué no había informado la situación?

En parte la había insultado pero ella ni siquiera se ofendió al escucharlo.

-Yo….- dice la mujer nerviosa- lo siento, el señor Rowan me preguntó si deseaba seguir cuidándole  y me hizo una oferta pero yo no he concretado nada con él …

-¿No concretaste nada?, ¿no le dijiste que  si te gustaría?... – dice de manera dura- que mal mientes Arlene

-Bueno, sí..si lo hice, es qué..

-¿quieres irte con él?, claro aunque tienes mejores motivos

La mujer comenzó a tartamudear

-Se-señor yo, si me gustaría cambiar un poco…yo

-Esta bien, ¡vete!- dice el regente Morelli- pero si te vas, no volverás a verme, no volverás a esta capilla, no recibirás más mi sangre, cortaremos lazos para siempre

Arlene sintió un dolor enorme en su corazón. Un dolor que solo los criados pueden comprender, porque están vinculados a sus amos, porque sienten que están unidos a él, y le necesitan. Era como si  un padre le dijera a su hija que no deseaba verla nunca más y que cortaba toda relación. Era un vinculo espiritual muy fuerte, algo de lo cual  los tremere sabían bien, era tan fuerte que por esa razón Diego nunca había podido desvincularse del clan, y en el caso de Arlene era como si le arrancaran el corazón de algo que sentía necesitar. Además nunca se imaginó que él no aceptara a su pareja.

-Pero señor- dice ella casi llorando

-¿Qué esperabas?, no has sido honesta conmigo, así que  decide que quieres hacer, no eres mi esclava, pero tampoco pretendas que acepte… así que te dejo en libertad de hacer lo que se te venga en gana… y ahora vete… tengo cosas importantes que hacer.

Morelli no era tonto. Sabía lo que hacía. Sabia el conflicto que le produciría a Arlene y aún así dijo lo que dijo. Eso hizo que la mujer totalmente  entristecida llegó a su habitación a llorar. Nunca había tenido un problema con Morelli, siempre fue un buen jefe, respetuoso, amable, hasta se podría decir que ella lo consideraba un amigo pues sabía muchas de sus cosas, pero ella no le contó lo de Terence por alguna razón que ella no podía explicarse.

Estando en su cuarto y luego de llorar, se lavo la cara y sintió una ola de grandes emociones, en ese momento golpean a la puerta, ella se levanta como una autómata y la abre. El beso que recibió de Terence lo respondió sin ninguna emoción.

-¿Te pasa algo?-  pregunta él por la evidente respuesta

-Creo que debes viajar con Alexander,  tu no tienes nada que hacer aquí..

-¿Qué?, ¿qué te ocurre?

-¡Que debes irte!- dice ella  con mucho dolor- es mejor

Terence  trataba  de pensar qué demonios le ocurría a su novia.

-Terminamos Terence. Tu y yo terminamos. Ya no va más…

-¿Qué?... ¿pero porqué?, ¿qué hice?

-No puedo abandonar mi trabajo, no puedo irme, y tu no puedes quedarte,  ¡así que se acabo!
La voz de ella sonaba  dura y decidida.

-Pero si  yo voy a quedarme contigo- dice Terence angustiado- ¿recuerdas?, ¿recuerdas lo que hablamos?

-Ya no se va a dar- dice con firmeza- lo hable con Morelli y es mejor que te vayas… No tenemos futuro, se acabó.

-¿Qué???- Terence la miro sorprendido negando la cabeza una y otra vez- tú te acuestas con él ¿no es cierto??

La mujer responde  inmediatamente negándolo

-NOOOO!

Terence la mira llorando y  de su ojo sale una  gruesa lágrima de sangre que se escurre por su mejilla lentamente, ella le toca la mejilla tratando de limpiarla pero el la repele.

-Te acuestas con él….

Y sin dar espacio a que ella respondiera sale de la habitación furioso. Terence estaba  al límite del  frenesí por la rabia y la tristeza que sentía en ese momento. Se sentía traicionado, quería matar a Morelli, quería destrozar todo. Cuando entró a su habitación tomó la maleta con violencia y guardo sus pertenencias de manera  desordenada. Entró al baño a sacar otras cosas y cuando se vio reflejado en el espejo del mismo sintió tanta rabia hacia sí mismo y su estampa que golpeo el cristal  rompiéndolo. 

Con la mano sangrante, y  furioso caminó por los pasillo directo hacia la salida.
En otro lugar Alexander estaba  mirando el auto el cual le habían instalado GPS. Había varios mapas  listos por si acaso fallaba el aparato.  Su equipaje  estaba listo, solo dos maletas. El resto sería enviado a los Ángeles luego. Morelli  se había despedido de él hace apenas cinco minutos,  estaba pasando su cuerpo   hacia la silla del piloto, y halando su silla de ruedas hacia el interior del vehículo cuando  como un rayo  Terence Fowles se le  sienta al lado.

-¿qué pasa?- dice Rowan sorprendido pues precisamente iba a poner la silla en el asiento del copiloto.

-Viajo con usted…

-¿Qué?- dice Rowan sorprendido 

Mientras que  Terence con rabia contenida y dolor lo mira:

-Se terminó

Alexander sintió un dolor punzante en su estomago, trató de murmurar una disculpa pero no lo logró. Un criado puso la silla de ruedas en el asiento de atrás. En silencio y sintiendo esa pesada carga mental  enciende el vehículo, las puertas del garaje se abren y lentamente salen de la capilla de San Pedro en Belice..