martes, 31 de mayo de 2011

Confusiones (Parte 1)

¿cómo es posible que un no vivo tenga dolor de cabeza?

Pues posible o no, Diego tenía un dolor de cabeza terrible. Temblaba mientras buscaba un vaso con vitae y buscaba sus medicinas. Tomó  una de las pastillas, la tiro dentro del líquido y espero a que se disolviera, luego se la tomó en un sorbo rápido.

Tomaba ansiolíticos desde hace un tiempo, tenia secuelas de stress post traumático que  había solucionado parcialmente luego de una gran crisis, pero a pesar de eso, Diego seguía siendo un hombre nervioso, no en extremo, lo sabía ocultar, aunque en cierta medida su personalidad, algo neurótica lo complicaba.

¿Pero porque estaba nervioso?... bueno, la pregunta debería ser, ¿Por qué no estarlo?

Todo el sistema tremere se estaba derrumbando, y el sentía que él se estaba hundiendo con él. Pero no sólo eso, los problemas que no faltan en la capilla, sentía que el stress estaba a punto de hacerle pasar una mala jugada, y más, con esta bruja detrás de sus tobillos torturándole con sus sarcasmos y su disposición de perra de pelea.

A veces sentía que el pobre Miguel estaba pasando una mejor temporada que él, encerrado en la casa, que aunque bien se deprimía, estaba tranquilo, él por el contrario tenía que trabajar y encargarse de miles de cosas al mismo tiempo. Cómo es curiosa la vida, hace unos años, era Miguel quien se encargaba de todo.

Pero ahora quería tranquilizarse, en realidad la cabeza le iba a estallar. Después de esa reunión con esa bruja sólo quería tranquilizarse, necesitaba beber algo, por desgracia, todos sus suministros de alcohol estaban en el apartamento, y Rowan, quien siempre tenía un buen whiskie ya no estaba cerca para brindarle un trago.

 Extrañaba al viejo cascarrabias de Alexander Rowan, era su único amigo en la capilla.

Se sentó en una silla de su laboratorio. Cerro lo ojos dándole tiempo a la medicina a que hiciera efecto. Por un momento se sintió mejor, pero estaba preocupado, miles de pensamientos rondaban en su cabeza. A veces temía volver a tener una crisis y repetir problemas de su pasado. Se quedo en silencio mientras miraba la ventana al fondo, tratando de poner su mente en blanco, y de repente golpean a la puerta.

Desganado, se levanta de su silla y abre la puerta. Un malestar bajo en el estomago es evidente cuando ve quien lo requiere.

Los ojos azules de la mujer lo miran con seriedad desde el borde de la puerta. Esta vestida de manera elegante, con un vestido que se ve bien en su figura. Diego no puede evitar notar desde su fuero masculino lo atractiva que se ve, pero al mismo tiempo su orgullo y personalidad fuerte lo empuja a ver lo evidente y más repulsivo de dicha mujer, su personalidad.

-          Necesito hablar con usted. Dice ella en tono serio.
-          ¿Y sí yo no quiero hablar con usted?,  Responde de mala gana
-          Deje de ser tan inmaduro, dice ella en un tono de regaño, ¿acaso no puede discutir de manera civilizada?

Diego voltea los ojos  tratando de controlarse, y hace una mueca de desagrado. “pase”. Aprieta los puños de mala gana mientras se sienta en su silla,  y trata de escuchar lo que esta mujer tiene que decir. “¿y... bien?”, añade de manera fría.

Ella pasa, cierra la puerta y se sienta en un mueble  frente a él.

-          ¿se puede saber porque estuvo entorpeciendo mi presentación en la reunión de hoy?
-          ¿presentación?, alza una ceja con ironía.., ¿llama  usted presentación a su interrupción?. Dice recordando cómo cuando estaba exponiendo su idea, la señorita Chamberlain decidió de manera arbitraria cuestionar todo lo que él decía.
-          ¿Interrupción? Dice ella cuestionándolo abiertamente mientras se inclina en son de reclamo, le recuerdo que en esas reuniones estamos para estudiar la viabilidad de las propuestas señor, no para ver todo en colores rosa.
-          Sí señorita Chamberlain, dice con ironíaestamos para discutir cuando el tema lo permite, no para descalificar mi trabajo cuando usted no tiene ni idea de cuáles son mis funciones. Termina de decir esto último realmente molesto, ¿Quién le dio a usted el derecho de meterse en lo que NO le importa?
-          Pues el regente estaba muy interesado en mi contribución
-          No estaba interesado, estaba sorprendido de su grosería.

Responde molesto  y levantándose de repente, y casi perdiendo la calma.

-          ¿quién se cree usted? Dice haciendo una mueca mientras en su interior siente su furia, Desde que llego a esta capilla piensa que se le debe tratar como la reina de Inglaterra solo porque tiene falda. Iba a decir una vulgaridad pero se contuvo.
-          ¿cómo ha dicho? Dice ella levantándose al igual que él. Si ha sido usted quien desde el primer momento me ha fastidiado.
En ese momento ambos están parados  uno al frente del otro discutiendo, mientras manotean.
-          Ha sido usted, continua diciendo la mujer, el que me ha insultado en varias oportunidades llamándome bruja o víbora, o teniendo una actitud totalmente descortés con migo.
-          ¿YO?... ja! , Ehh ave María añade en español con  total furia, yo no fui el que llego exigiendo cosas a la capilla sin conocer, y mirando a los demás como cucarachas!,  le dice manoteando, y adicionalmente  tratando de hacerse “la mujer importante”
-          ¡Usted es un típico latino machista! Dice alzando la voz, qué cree que con imponer sus ideas los demás deben obedecerlo.  Dice de manera perspicaz cada vez más cerca. En este país, las mujeres no somos criadas cómo lo que usted está acostumbrado en su país tercer mundista.

Diego de repente siente que sí esa mujer no se calla, terminará por golpearla, lo que faltaba,  que le insultara por su origen. Da un golpe seco en la mesa enfrente de ella y dice con total ira en su perfecto  “!Cállese!,

La mujer lo mira con odio y le responde: “Pues quiero saber cómo me va a Callar!”

Diego en ese momento la mira con rabia, y hace lo primero que sus instintos le demandan, y sin pensar muy racionalmente, encuentra la forma perfecta de cerrarle la boca. Se le acerca rápidamente y le planta un beso en sus labios.

Un silencio  se produce inmediatamente, y algo no muy racional sucede en ese momento. Una desconexión mutua carente de lógica  los invade. El beso se convierte en un conjunto de movimientos apasionados que desaparecen casi arrastrados al entrar a la habitación contigua.

****
Sin embargo en un lugar menos, ejem... cálido un hombre de gafas  y de caminar pausado  y meditabundo se  baja de un avión común. Lo primero que ve es un anuncio: 

“Bienvenidos  a la ciudad de Reno, Nevada”.
  
El hombre con gafas hace un suspiro falso al ver el anuncio,  no se siente muy animado. Toda su existencia ha sido  una secuencia de actos que no ha buscado y a los que se ha tenido que acostumbrar.  Se siente obligado a realizar aquello, porque  no se siente preparado frente a esa tarea. En realidad, no sabe qué esperar. Siempre acepto a regañadientes la vida que se le presentó
Caminó lentamente,  sin llamar mucho la atención, sus ropas son corrientes y poco pulcras. Su aspecto descuidado y su andar lento. Sólo con verlo se sabe que es un hombre débil.
Por un momento mientras espera la única maleta que tiene consigo se pregunta el por qué hace eso, es ridículo, su sire se está muriendo,  da igual que el  salve la vida de su hijo o no,  y sin embargo, ah ironía, lleva días en los que cuando está preparándose para dormir, sólo piensa en eso.

Y no sólo eso..

Desde que fue abrazado ha tenido sueños y pesadillas repetitivos, donde él se convierte en otra persona, en otro ser humano que vivió en un tiempo pasado. Lo curioso, es que todo lo que ve en sus sueños, lo siente de manera tan real, qué a veces se cuestiona el porqué sufre por  los mismos.
Cuando iba a tomar el valor de preguntarle a su sire el porqué le pasaba eso, Rowan cayó enfermo, y él evito molestarlo.

Por fin, esa única maleta se ve venir. El la agarra sin mucha gana, mientras saca un papel con una dirección garabateada. Nuevamente suspira resignado, mientras camina con su andar lento, en búsqueda de un taxi.

****

Diego muestra en su rostro una combinación de sorpresa y angustia. Te toca la frente en un acto nervioso, al darse cuenta de quien tiene al lado.

-          Esto jamás debió haber sucedido...

¿qué demonios le pasaba?, ¿se estaba volviendo nuevamente loco?. No pudo controlarse. Evidentemente eso nunca lo planeo. Su bestia le jugó una mala pasada. Y sí, fue placentero, la bruja sabe cómo moverse... ¡pero qué Demonios!. Ella es todo lo contrario de lo que busca en una mujer.

Se levanta enseguida  subiéndose los pantalones, mientras que ella un poco más tranquila lo mira abotonándose la blusa.

-          Eres el primer hombre que escucho que dice eso. Dice Rebeca arreglándose el cabello.

Diego la mira con desdén, y con rabia. ¿será que la arpía haya hecho algo para que esto sucediera?

-          ¿Planeaste esto?, Le pregunta en tono seco
-          Claro que no...  dice ella levantándose, pero Diego hace un gesto de no creerle. Tu fuiste el que me cerro la boca, y... añade con sarcasmo.. felicitaciones, lo lograste.

Se levanta con una sonrisa de burla.

-          Es mejor que te vayas. Dice Diego nervioso
-          No planeaba quedarme.  Responde tranquila mientras mira alrededor... y entre otras, bonita habitación.

Dice con tranquilidad mientras sale del recinto y se escucha como cierra al salir la puerta del laboratorio.

Diego se siente terrible, se recuesta en el borde de la cama y golpea el colchón con frustración, ¿qué demonios le estaba pasando?