Hoy por fin pude escribir después de 15 días en crisis. Los sanadores no paran de entrar por la maldita puerta y se quejan de mi mal humor. ¡Al demonio ellos!. ¿Es que acaso no me pueden dejar en paz?. Cada vez que entran a mi habitación me provoca agarrarlos a patadas... qué ironía, ya ni siquiera puedo hacer eso.
(Se observa un rayón sin sentido en el papel, signo de la frustración en ese momento, espacio después siguen las letras)
Nací en Missouri en 1895 en el poblado de Pulasky donde mi familia tenía una propiedad enorme que mi padre usaba para cultivo de cereales. Fui el mayor de los hermanos de manera accidentada, dado que los bebes que nacieron primero murieron en el vientre. Fui un bebe casi milagroso que llego a llenar el vacío que mis padres tenían como pareja. Nunca se llevaron bien, y aunque me llenaron de mimos en mis primeros años siempre existía ese sin sabor familiar que se sentía en el ambiente al entrar por la puerta.
Después de mi nacimiento, mi madre tuvo 4 abortos naturales, hecho que la destrozaba emocionalmente, hasta que por fin, tres años y medio después, tuvo un embarazo viable del cual nació mi hermano menor: Marcus.
Mis primeros recuerdos de infancia comienzan desde esa época. Aunque era muy pequeño recuerdo a mi madre con mi hermano en brazos, el cual pálido y famélico se aferraba a la vida. Mi hermano por poco y también nace muerto, y mis padres vivieron épocas difíciles al pensar que perderían otro hijo. Sin embargo Marcus sobrevivió, débilmente, pero lo hizo a pesar de que los médicos no le daban futuro.
Desde ese momento mi hermano comenzó a ser el corazón de la familia, y yo quien era el hijo fuerte y sano, él que debía cargar con las riendas del apellido.
Con el nacimiento de mi hermano comenzó a escribirse mi destino. El trato de mis padres hacia mi cambió con su llegada, y aunque yo contaba con muy poca edad, la exigencia hacia mí aumento. Debo confesar que, desde ese instante comencé a odiar a mi hermano y sin embargo también lo amaba.
Marcus creció como un niño sobreprotegido y enfermizo. Un medico llego a decirles a mis padres que no llegaría a los 10 años, y mis padres simplemente desbordaron su amor hacia él. Y yo, quien era el más fuerte a falta de mimos tenia responsabilidades, y una de ellas era mi hermano. La frase de “eres el hermano mayor y debes protegerlo” me la imprimieron en la frente con fuego.
Marcus creció como un niño tímido, inseguro y callado. A diferencia de lo que se creería, no era un niño malcriado y exigente, simplemente era un ser diferente. Estoy seguro que no era retardado mental, simplemente una persona con muchas dificultades para expresarse y con mucho miedo a equivocarse.
Fue tarde que comprendí que mi hermano sufría de otras exigencias. Mientras yo debía ser excelente en mis estudios y en mi desempeño general, mi hermano tenía sobre sus hombros la responsabilidad emocional de la familia, y sobre todo la de mis padres quienes siempre lo involucraron de manera directa en sus problemas. El se había convertido en esa criatura que tranquilizaba sus conflictos. Nuestros padres a cada uno nos dieron responsabilidades demasiado pesadas para nuestra edad.
Recuerdo que desde niño sentía esa antipatía por mi hermano, y él curiosamente me buscaba de manera insistente para jugar. Yo siempre lo lastimaba de una u otra forma; y mis padres constantemente me recriminaban este aspecto. A veces simplemente ocurrían accidentes, o situaciones que yo no deseaba, y como era el hermano mayor, él responsable era yo. Mi padre descargaba en mí su ira, y el cinturón marco mi espalda varias veces.
Si no hubiera sido tan inmaduro, seguramente no hubiera lastimado tanto a mi hermano. Aun recuerdo muy dolorosamente cuando a sus 16 años me grito que me odiaba. El casi no hablaba, en realidad, que lo hubiera gritado era un signo de que en realidad lo sentía así. Me odio a mi mismo por eso.
Al crecer y convertirnos en adolescentes simplemente nos alejamos más, y sin embargo había momentos en que nos buscábamos para simplemente estar en silencio uno al lado del otro. Mi padre comenzó a moldearme para que fuera un hombre de negocios, el hombre de la casa, y a Marcus, bueno, también comenzó a exigirle.
En cierta forma sé que mis padres, al considerarlo especial no esperaban grandes cosas de él, y dado que poco hablaba y que prefería estar solo escribiendo, mi padre se alarmo, y comenzó a llamarle marica y a exigir que se orientara por los negocios. Mi madre quien apoyaba a Marcus, le alentó a seguir su vida de lectura, escritura y arte, y le dio una biblioteca completa que perteneció a mi abuela. Era “su” biblioteca, de nadie más, eso era claro. Debo confesar que muchos de los libros que tenía mi hermano me los devoraba a escondidas, y él, curiosamente, parecía sentir cierto placer al ver que los tomaba sin su permiso, y hasta sospecho que muchas veces dejo la puerta abierta para que lo hiciera.
Era lo único que nos conectaba porque lastimosamente solo discutíamos en silencio. Teníamos una relación realmente extraña. Lamento haber desperdiciado los sagrados momentos en que aun podíamos hablar.
Recuerdo que fui un joven con muchas responsabilidades pero sumamente irresponsable cuando se me daba la oportunidad. Desarrolle una especie de alcoholismo, que en la época era escandaloso, y mi hermano “odiaba” verme ebrio. Casi puedo ver su rostro de disgusto cada vez que me pasaba de copas.
Mis padres además de las represalias verbales no parecían darle mucha importancia al asunto, pero siempre, después de una borrachera, cuando estaba pasando la resaca, la actitud de mi hermano era tan clara que sin decir palabras sentía que me golpeaba emocionalmente. Nunca me dijo porque le disgustaba tanto... ojala lo hubiera hecho.
Pasaron algunos años, yo tendría 25 años en esa época y mi hermano 21, y de repente mi padre fallece de un ataque al corazón. Todo fue realmente rápido, y como siempre se me dijo, como hermano mayor y nueva cabeza de la familia me toco asumir las finanzas de la hacienda y posponer mis estudios en economía. Fue una época llena de tenciones, y lo peor no había llegado. Al morir mi padre se corrió el rumor en el condado de que una viuda con sus hijos varones estaban disfrutando de la herencia del empresario, y eso invito a los amigos de lo ajeno...
(se observa una mancha pequeña de sangre en el papel)
Yo había prometido llegar temprano ese día, pero a cambio de eso me entretuve en el bar y Salí 25 minutos tarde a mi casa. Cuando llegue hace 5 minutos los bandidos se habían marchado y mi hermano estaba en un charco de sangre con un disparo profundo en su estomago. Lo encontré aun con vida y lo abrace en el piso pidiendo ayuda. El me miro por un largo minuto, me agarro la mano fuerte, y luego se fue.
Mi hermano valientemente enfrento a los ladrones y estos lo mataron. Y yo de haber llegado temprano ese día pude haber evitado su muerte. Fue mi culpa.
Mi madre me lo recrimino en su sepelio, y en un ataque de dolor me dijo que hubiera preferido mi muerte a la de Marcus. Ella murió seis meses después, sin hablarme.
(otras dos pequeña gotas de sangre se ven en el papel)

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