El baño con agua
caliente sobre su cuerpo a pesar de no tener mucho control sobre si, había
varias personas limpiándole la tierra en toda parte de su cuerpo, pasando
pequeños cepillos en sus manos y pies para limpiar sus uñas. Escupir tierra y
sangre dado que si bien taparon los orificios no fue del todo útil. Un baño que
duro bastante tiempo, pero que lo dejo bastante cómodo tras un masaje final que
hizo que cerrara los ojos agotado. Un cuerpo puede que no sienta frio y hambre,
pero si está herido necesita reponerse, y eso fue lo que hizo por primera vez
Rowan en mucho tiempo, cerrar los ojos y entrar en un letargo reparador para su
salud.
No hubo sueños, ni
símbolos, ni nada que sea útil resaltar, solo una oscuridad amable. Y una vez
pasado un tiempo abrió nuevamente los ojos, se encontraba en la habitación del hospital y se sentó halando sus pies inertes en la cama.
Se encontraba
tranquilo y no sentía mucho dolor, es más, aunque si bien aún sentía
incomodidad esa sensación constante se había ido, era una nueva oportunidad, un
nuevo comienzo.
Miro a su derecha y la mujer rubia que era su enfermera
lo acompañaba, “no haga mucho esfuerzo
por favor, se está recuperando”
Rowan sonríe al
recibir unos mimos de su enfermera que le pone unas almohadas en el costado
para que pueda sentarse con más comodidad.
-Arlene, ¿Terry está aquí?, me pareció verlo, pero no sé
si lo habré soñado
-Oh sí, Te… digo
el señor Fowles está cerca- dice
Arlene sonriendo, tratando de no tratar a “su novio” de manera muy personal
frente a su sire- pronto vendrá.
-¿y ….?- dice
el con una sonrisa como hablando de un tema entre ellos ya conocido
-Por favor señor Rowan- dice la mujer ruborizándose
Alexander esbozó una
gran sonrisa como un niño juguetón.
-No tienes que decir nada, me lo acabas de confirmar.
Se acomodó en su
cama y suspiro con cierta alegría.
¿Sorprendería a alguien que él estaba preparando el terreno para Terence
desde hace rato?, pues no, no era sorpresa. Desde que se dio cuenta que a su
chiquillo le gustaba comenzó hablar un poco más con Arlene y hacerle
propaganda. Igual él se había dado cuenta que a Arlene no le era indiferente,
solo que el tarado no daba ningún paso para declarársele. Pero igual era cosa
de tiempo, sabía que se estaban hablando un poco más tras su viaje y luego por
su enfermedad no supo mucho más del asunto.
Rowan era más sobreprotector
con él de lo que se podía pensar, y si bien era raro que un hombre fuera
casamentero de su chiquillo, la verdad era que detrás de eso estaba su deseo de
que Terry, quien le recordaba a su hermano, no se quedara solo una vez él
muriera. No iba a ser un aprendiz destacado y tampoco soñaba con que llegara a
pontífice, se conformara con que tuviera una vida simple, tranquila, viviendo
con su maldición. Era su culpa que su vida fuera ahora un asco, pero sería más
llevadera si estaba acompañado.
No tuvo que hacer
mucho para que esos dos se juntaran, solo esperaba que el asunto durara mucho
tiempo, y que Terence no estropeara todo.
Sea como sea saber
eso que ya presentía lo hizo muy feliz por un momento mientras cerraba los ojos
y trataba de relajarse.
-¿El doctor García sigue cerca?, ¿o ya se fue?
-No señor, no se ha ido, está en otra habitación cercana
Rowan abrió los ojos
asustado
-¿cómo así?, ¿le ha ocurrido algo?- dice alarmado
-No a él precisamente,
a su hermano…
-¿Miguel?, ¿qué le ocurrió?
-Bueno -dice
ella bajando la voz pues no quería que se le catalogara de chismosa- al
parecer adquirió un parásito que le controla y lo pone muy agresivo, hace unas
semanas lo trajeron y hubo un escándalo cuando trataron de sedarlo a la fuerza,
por poco escapa del hospital y golpeo al regente Morelli y le rompió los huesos
a varios aprendices, afortunadamente le pudieron detener- dice en murmullos-
El doctor García llegó con la carta que usted tanto esperaba, y para cuidarlo,
al parecer ese hombre con la única
persona que se porta bien es con él.
-¿Y que tan grave es lo que tiene?
La enfermera hace un
gesto negativo
-Según han dicho es terminal
-Oh no… lo lamento por Diego..- dice Rowan de manera autentica- esperaba
poder hablar con él un poco
-El doctor García dijo que vendría a visitarlo en cuanto
pudiera. Le es difícil dejarle solo, ha tenido un intercambio de palabras no
muy amables con el regente Morelli acusándolo de no haber seguido las
indicaciones que le pidió para que él se calmara, mientras que el regente
insiste con tenerlo encadenado…- la
mujer suspira- al parecer el doctor García es bastante temperamental y firme
así que no ha dejado que lo encadenen de manera constante.
Rowan lamentó la situación
porqué sabía lo difícil que era vivir con una enfermedad en estas cuatro
paredes. Afortunadamente nunca llego a golpear a Morelli, pero si lo hubiera
hecho seguro estaría atado. Pero en cierta forma sentía algo de simpatía por
Miguel por haberlo hecho.
-Puede que los visite luego…- dice cerrando los ojos
-Descanse señor,
todavía no está muy fuerte, le avisaré si llega a venir alguien.
Sus ojos se cerraron
y se volvieron abrir al poco tiempo cuando escucho el sonido de alguien que
entraba a su espacio.
La figura del doctor
García se veía en la entrada. Rowan
llevaba mucho tiempo sin verle, si bien era común en él ser un poco nervioso, en esta
oportunidad y después de su última visita, Rowan podía verlo más pálido y demacrado que
en otras oportunidades. Su energía estaba baja, y las razones por lo que supo
de la enfermera era obvias. Sin embargo, como siempre se mostraba muy directo y
profesional, su estado de ánimo explosivo y su forma de decir las cosas
directas era algo que siempre apreció de él. Prometió venir anunciarle que era
libre y así lo cumplió.
-Me alegra verte despierto Alexander- dice dándole la mano
-Y a mí -dice
él respondiendo el salido- no me siento del todo bien, pero sí es claro que
mi cuerpo se está recuperando, ¿tú que tal vas? (llevaban un tiempo de
amigos y se permitían tutearse)
Un largo suspiro se
escucho, dado que si bien no respiraba el gesto era un modo de comunicación
clara.
-Quisiera decirte
que bien, pero no es así- Dice Diego evitando ponerse sentimental porque
desde que llegó a la capilla estaba tratando de hacerse el fuerte- Vine a
mostrarte la carta -se la entrega- supongo que era lo que deseabas…
Rowan sabía que
Diego no quería hablar mucho y procedió a leer la carta y sonreír.
-Seis meses-
concluyó luego de alejar el papel
-Sí, lástima que no fueran más- comenta con sinceridad
-Lo justo para poner mis asuntos en orden y prepararme
para el duelo
-El regente Schaeffer
desea que en cuanto te recuperes viajes a los Ángeles- Diego informa el
asunto a su compañero el cual hace un
ademan de poca importancia, y sin profundizar más en los asuntos oficiales
comentó
-¿y cómo esta
Miguel?, supe que estaba hospitalizado.
-No muy bien-
dice Diego preocupado- no ha tenido
buenos momentos últimamente
-¿y que tiene?
-Se infectó de un
parásito tzismisce que trata de dominarlo, es una historia muy larga…- La
verdad Diego no quería contar todos los detalles pues era un asunto que aún le
costaba asumir, pero Rowan quería saber.
-¿y cómo se infectó?
-Fue él quien
recolectó las firmas de la carta y quien viajó a Viena con el documento, en el
transcurso de la misión por desgracia una de las personas del Sabbat que lo
ataco estaba infectada y le transmitió el parásito, estuvo contaminado la gran
parte del tiempo sin saberlo hasta cuando en Viena alguien notó el problema,
pero era demasiado tarde para sacárselo
Rowan en ese momento comprendió que Miguel en parte estaba
enfermo por ayudarlo, lo cual lo entristeció.
-Lo siento, no sabía
que… no pensé que él estuviera involucrado…
-No ha sido fácil…-
dice él con un dejo de tristeza viendo su móvil al cual le acababa de entrar un
mensaje de texto- debo irme, despertó
hace un segundo…
- Iré a visitarlos en
cuanto pueda…
*****
La vida se hacía muy
difícil para Diego, pues de repente todo lo que había planeado y su esperanza
para con Miguel se había vuelto todo un cumulo de mierda. Las discusiones
comenzaron con el regente Morelli quien no deseaba que Miguel fuera desatado en
ningún momento, pero Diego se negó a tenerlo amarrado innecesariamente y
ciertamente el superior no podía negar que Miguel estaba más tranquilo junto
con sus cuidados, pero se le notaba el temor de entrar a la habitación sin que
él estuviera atado. Diego comenzaba a preguntarse si no hubiera sido mejor que
se hubiera quedado con él en el apartamento. Se sentía terriblemente culpable dado
que la conversación con Rowan le hizo darse cuenta que si no fuera por él y su
secuestro Miguel nunca se hubiera ofrecido para ese trabajo.
Habían pasado unos
días y el pobre Miguel estaba manifestando estar más centrado en la
realidad desde que Diego estaba a su lado, eso era un asunto que el regente
Morelli tampoco podía negar, aunque también se lo acreditaba a un tratamiento
que el Doctor Lamar, principal tratante había inyectado al parásito. El especialista
sabía lo que hacía, o por lo menos parecía saber.
Fue entonces que
ocurrieron una serie de eventos en poco tiempo que casi hacen que Diego se
enloqueciera (otra vez)
Centrado en su idea
de sacar a Miguel del lugar para cuando viniera su novia, tuvo una reunión
médica con el Regente Morelli y el Dr. Lamar. Quería qué, dado que el médico
principal estaba tan aburrido de Miguel
le permitiera irse. Pero el asunto no era tan sencillo para su desgracia.
-¿Esta diciendo doctor García qué desea sacar a Miguel de
la hospitalización?
-Sí- dice
Diego de manera segura- me doy cuenta como su presencia le preocupa y no es
algo que a usted disfrute, puedo cuidar
a Miguel por mí mismo
-Eso lo hubiera
pensado antes de aceptar su hospitalización Doctor García, hay varias razones
por las que me niego que su hermano salga de aquí- dice al frente del
doctor Lamar en perfecto inglés- la primera, ese hombre es un peligro, es
inestable y su constante cambio de ánimo no lo hace seguro para mantener la mascarada- dice de manera directa y firme- en caso de que
saliera estoy convencido de que decretarían
caza de sangre en su contra, usted sabe los peligros de la perdida de
humanidad extrema a pesar de que la causa sea un parásito.
-Pero- dice
Diego
-Déjeme terminar-
dice como un rayo el regente- la segunda razón por la cual no deseo dejarlo
ir, es porque el doctor Lamar tiene una estrategia quirúrgica que posiblemente
de resultados dado su situación, y la tercera, “y más importante” de las
razones por las cuales no puedo darle el alta es que tengo ordenes de mi
superior de no dejarlo partir hasta que se haya recuperado.
A Diego se le
descolocó todo.
-¿Ordenes? –
hace un gesto de furia y replica- ¿Ordenes
de quién?
-Sí señor García, ordenes, como es común en nuestro clan,
las seguimos sin refutar, algo usted también debería hacer- dice
muy serio- quien haya dado las mismas no es importante.
-¿De Cincao?, ¿fue él verdad?
La expresión de
sorpresa del regente Morelli confirmó a Diego que había sido él quien había
dado la orden.
-Le ruego el favor Doctor García modere su tono, no puedo
decirle quien dio la orden, pero
viniendo de alguien que es superior a usted deberá obedecer, no quiero
tener que reportarlo a Viena, eso sería muy penoso. Le ordeno acepte la
condición de su superior y permita que
podamos ayudar a su hermano.
Diego traga sangre
en su boca, y aprieta el puño partiéndose su corazón por el maldito defecto del
clan. No puede hacer nada. No quiere pronunciar esas palabras, pero no puede
“no hacerlo”.
-Si señor
La sensación de
derrota y desconsuelo se hizo evidente. El regente Morelli no era
Schaeffer, no tenía la paciencia
de él y era realmente bastante rígido. Había sido un poco riesgoso tener esa
referencia con el maldito “De Cincao” frente a él.
Ese pontífice no los dejaba nunca en paz, era una maldición que los
seguía desde Bogotá.
Pero el asunto no terminó ahí, pues a pesar de que Diego
quería dar por terminada la reunión el médico Lamar, le explicó su idea de
operar a Miguel, quitarle parte del cráneo, y sacar el parasito por método invasivo.
Había una posibilidad bastante alta de que Miguel no sobreviviera, no estaban
seguros de las consecuencias postoperatorias.
Se habló claramente que
de no sanar, Miguel debía ser sacrificado para que el parásito Tzimisce
no lograra absorber su esencia.
Básicamente las opciones que daban no le permitían otra cosa
que aceptar que tenía una gran posibilidad de Morir, y para empeorar el asunto,
horas después de terminada la reunión Diego no podía creer que en CNN
internacional anunciaban un nuevo terremoto en Japón. Los aeropuertos estaban
cerrados por tiempo indefinido y no había noticias de Leila.
Diego no podía creer su mala suerte. Frente al TV de la habitación llevó su mano a la cara y
totalmente afectado lloró en silencio tratando de no molestar a Miguel
que Dormitaba.
Estaba pensando en cómo suicidarse una vez él también
muriera, pues realmente todo ese asunto de aceptar que iba a quedarse solo lo
estaba enloqueciendo.
****
Alexander Rowan sonreía de manera pícara mientras por el
rabillo del ojo miraba a su chiquillo.
Terence Fowles estaba
realmente serio y le molestaba la actitud de su sire, que parecía tratar de
decirle algo pero que no se atrevía. Sin embargo no debía ser genio para adivinar el motivo de tan divertida sonrisa.
-¿desea decirme algo
señor?- pregunta Terence desafiante, este hombre podía ser tímido pero
cuando se molestaba…
-No…- sonríe de
manera pícara atreviéndose a tutearlo- ¿tú
deseas decirme algo?
Fowles hace un gesto con la boca de disgusto y sigue
leyendo.
-No deberías estar
tan disgustado…-murmura Rowan
Terence estuvo a un segundo de mandarlo al demonio y lo que
impidió que lo hiciera era que en ese momento Arlene entró a la habitación. Un
freno de mano para el enamorado se sintió en el ambiente.
Alexander cerro los ojos sonriendo, posiblemente su
chiquillo no comprendía el porqué estaba tan feliz.
****
Diego agotado no pudo evitar derrumbarse emocionalmente al
lado de Miguel, quien dormía. En silencio se le salían las lágrimas y se mordía
el puño para no gritar. Era mucha mala suerte para Miguel, para él, para todos.
De Cincao estaba metido en todo y no los dejaba en paz ni para morir y lo del
terremoto era, realmente un desastre. Era como si el destino señalara que era el
final del camino.
No habían pasado ni diez minutos llorando cuando al levantar
la mirada se encuentra con que Miguel no
esta en su cama. Se le había volado. Sintió un frio en la frente por la
impresión desagradable, miró a la izquierda hacia la puerta y se asustó al
verlo sentado a su lado. No había sentido cuando se había puesto ahí.
Hizo un quejido sordo al verlo, pues de no verlo acostado a
verlo justo al lado era de miedo.
-Hayyy…. ¡Vos no
vuelvas hacer eso!
Miguel no dijo palabra, solo lo miraba con los ojos tristes
y puso su mano en el cuello de Diego, lo cual hizo que él llorara con más
ganas.
-Lo siento-
musitó por fin- no quise portarme mal…
¿el doctor esta bravo conmigo no es cierto?, ¿te metí en problemas?
Diego se puso la mano en la boca muy triste. Miguel estaba
pasando por un corto periodo de lucidez y él estaba tan deprimido tratando de
aceptar la realidad de su muerte.
-No, eh..
-¿Te dijeron algo?-
en su interior la voz de Fredy le decía:
“
sabes la respuesta, vas a morir, serás
mío jajajajja”, sin embargo
Miguel le ignoro y siguió preguntando- ¿qué te dijeron? - pregunta confundido.
Diego lo miró y decidió mentirle. Los pacientes que les
dicen que van a morir dejan de un lado la lucha y se entregan a la muerte, y él
lógicamente no quería eso.
-Posible te operen
Tres-se, pero el médico esta esperando unos exámenes.
Fredy en su interior le dice: “te miente, no hay nada que
puedan hacer”
-¿operarme?
-Si parce..
“No te está diciendo la verdad, no te ha contado la verdad”,
insiste Fredy…
Miguel lo mira con temor pues era muy difícil lidiar con esa
cosa en su cabeza
-¿Me tienes que
contar algo verdad?, Fredy dice que tienes que contarme algo
Diego lo mira a los ojos, y hace un suspiro como si
fuera humano, baja la cabeza pensando
rápido y dice
-si, en realidad sí
Miguel abre los ojos de manera algo dramática mientras, Diego se limpia las lágrimas con las mangas y
sonriendo de manera lastimera, pero cambiando de actitud a un tono más alegre.
-“Je”…Vos no lo vas a
creer el chismononon que te tengo Ave María papá, Imaginate que Terence Fowles
tiene novia, ¿Cómo te queda el ojo?
Fredy en el interior dice totalmente descolocado: espere, espere, ¿qué, qué?
Fredy en el interior dice totalmente descolocado: espere, espere, ¿qué, qué?
-¿QUÉ?????.......
Noooooo- dice Miguel sorprendido y con una carcajada.
-Lo vi con estos ojos
que se comerá la tierra Parce, por mi Diosito que sí
-Preste acá y cuente
bien carajo, ¿por qué no abrió la jeta
hasta hoy?
Y cómo supuso Diego
la noticia le encantó a Miguel, fue una buena estrategia, no se le ocurrió que
otra cosa decirle, y si bien quedaría como un vil chismoso, prefería eso 100%
que decirle que no había nada que hacer. No quería matarle las esperanzas,
porqué en últimas, aunque la japonesa no pudiera viajar y no pudiera salir de
la capilla, la esperanza es lo último que se pierde, por lo menos sabía él que
podía sacar el parásito…
