viernes, 14 de mayo de 2010

Doce horas después...


Habían pasado doce horas desde el estallido que casi le quita la vida al Regente. Este yacía en una habitación a puerta cerrada y con muchas seguridad.

Su estado físico no era bueno, media cabeza tenía un color negruzco que carencia de cabello. Adicionalmente tenía un parche en uno de los ojos pues también había sido afectado por las llamas. El costado izquierdo estaba más quemado que el derecho. Las quemaduras eran muy dolorosas, y seguramente pasarían meses en curar.

¡Fue tan rápido!, un segundo miraba por la ventana y al otro estaba atrapado.

 Alcanzó a hacer una pequeña oración mentalmente pues estaba seguro que sería su fin. Pero parece que el destino tenía otros planes.

Dieter tenía la fortuna de contar con un Ángel que lo ayudaba. No era la primera vez que se salvaba de eventos muy peligrosos. El no sabía explicar el porqué había sido bendecido de esa forma, pero lo agradecía profundamente. A veces pensaba que su guardián era su hija, quien había muerto de pulmonía cuando tenía 11 años.

Habían pasado cientos de años desde su muerte pero los afectos nunca murieron: por fortuna.

El regente,  había sido vendado  en gran parte de su cuerpo.  Sentía ese molesto ardor por las quemaduras pero trataba de no quejarse. No quería preocupar más a sus aprendices.

Sentía una gran confusión en su mente y una pregunta que rondaba su cabeza una y otra vez:  ¿por qué?

Había muchas respuestas en su cabeza. Por tanta información estaba comenzando a sentir una real cefalea.

A un lado de él se encontraba Jackson, su chiquillo, el cual estaba escribiendo varias copias a mano de una carta qué  le había dictado con antelación.  Su chiquillo  lo miraba con el rabillo del ojo evaluando si su sire necesitaba algo.  Un temblor nervioso le había hecho estropear varias cartas.
La sanadora Mary Jean había convocado otros biotaumaturgos para realizar un ritual de curación que le permitiera al líder sanar en menos  tiempo. Todos murmuraban la fortuna del regente, y de igual forma maldecían a los que trataron de matarlo. La situación política de la ciudad era complicada.

Se escucha dos golpes en la puerta e inmediatamente Jackson se levanta abrir.

Sí a la capilla solo podían ingresar unos pocos, solo un selecto grupo podía visitar directamente al regente, y lógicamente Diego García estaba en la lista. El hombre entra a la habitación más pálido de lo normal. Unas ojeras prominentes se observaban, y sus ojos tenían una textura cristalina. No había dormido bien.

En momentos de mucha tensión tendía a tener pesadillas, y el atentado que presencio activo todas sus ansiedades. Era como avivar viejos recuerdos dolorosos. Se acomodo las gafas mientras caminaba hacia la cama, sonriendo aliviado al ver a su superior vivo.

-    Señor. Dice  tomándole la mano no lastimada.
-    Diego. El hombre trata de hacer una sonrisa, pero las quemaduras  lo hacen ver como una mueca. Me salvaste la vida muchacho... gracias.  Las palabras del regente sonaban lentas, como si arrastrara algunas letras.

El agradecimiento del regente hizo sonreír al hombre latino.

-    No solamente yo señor. Dice el hombre con humildad. Miguel y los Caitiff ayudaron bastante.
La boca del regente hace nuevamente la mueca de sonrisa.

Diego  le comenta a su superior cómo su amigo Miguel, había convocado a los sin clan para ayudar.  Le describe el momento del estallido, y cómo su amigo forzó la puerta entre las llamas para poderlo sacar de ahí.

Le describió cómo lo había sacado entre el humo antes de que el vehículo  estallara. El regente le pide que le comunique al brujah su agradecimiento y pregunta que hacía uno de sus aprendices en esa zona. El médico le comento cómo el destino lo había ubicado ahí esa noche.

La cara del Doctor García toma un semblante más serio  y comienza hablar con un tono profesional.

-    Los sin Clan mataron al homicida, realice las pruebas correspondientes  el maldito era un assamita, bastante joven en relación a otros.  Le mande una foto del  cadáver a Max Tower, para que revisara en las bases de datos  y así dar con el nombre del desdichado.
-    No creo que en el alamud se consiga información, esos hombres nunca revelan quien los ha contratado, es posible que ni ellos estén enterados.
Dice de manera lenta y adolorida
-     Por otra parte hay rumores de que señalan al primogénito ventrue como el responsable.
-    Oh sí, Sébastien Chabal, acabo de hablar con él.
-    Eh ¿perdón?.
Dice el García sorprendido
-    Sí, me llamo hace quince minutos, me aseguró que él no tiene nada que ver con el atentado. Dice pensativo.
-    Curioso, pero no por eso  deja de ser sospechoso. Su cara es de total confusión.
-    Cierto.

Dice el regente más pensativo que de costumbre, cómo si miles de ideas le taladraran la cabeza.
La conversación termina con el compromiso de García de seguir investigando y tras  decirle al regente que le alegra que esté vivo sale de la habitación.
Diego tenía la impresión de sufrir una migraña  en cualquier momento. Estaba realmente estresado.  Tras ir un momento al laboratorio y recoger algunas cosas, sale de la capilla con una sensación algo paranoide y frustrante. El atentado al regente era algo  extraño. No entendía quien quería matarlo  con tanta urgencia. En realidad, el explosivo lo hizo sentir impotente y nervioso. Sintió que había perdido otro regente.

Tenía un  leve temblor en sus manos y un nerviosismo propio de un trauma.  En algún momento pensó que reviviría las heridas psicológicas del pasado.  La pérdida de un regente  hace muchos años hizo que él entrara en un estado de ansiedad superior. Hizo muchas estupideces por ese motivo.  A la madrugada, después del atentado, antes de dormir sentía como las lágrimas mojaban su rostro, signo de  su angustia.

Seguramente tendría que tomar esas gotas que le recetó el psiquiatra de nuevo, tenía un frasco en el apartamento, donde se dirigía.

Su amigo debía estar en el colegio nocturno, cómo todos los jueves. Así que podría estar en el apartamento sólo: pensando.

Caminó hasta  llegar al edificio.  Ignoro el ascensor y subió tres pisos por la escalera hasta llegar a la puerta de su casa. Abrió la misma y lo que vió lo dejo perplejo.

 Al lado de la cocina  había todo un desorden; una bolsa de vitae en el suelo derramada, además de un plato y dos vasos.  Parece que “alguien” había tenido un accidente. Negó con la cabeza pero evito el malestar que le producía ese desorden.  No quería llenarse de problemas.

Camino por el pasillo que conectaban las habitaciones  y en ese momento escucha una propaganda televisiva, se asoma creyendo tal vez que su amigo había dejado el electrodoméstico prendido, pero para su sorpresa,  Miguel no había ido a estudiar.  Se encontraba sentado inmóvil frente a la tv.

-    Muy bonito  parce, ¡capando estudio!. Dice Diego disgustado en español
-    ¡parcero! Qué bueno que llego. Dice Miguel con una sonrisa ignorando el malestar de su amigo. Es que así no puedo ir al Colegio.

Miguel extiende sus manos,  estas están horriblemente quemadas.

-    ¡Hay juemadre!  Diego deja sus cosas en la cama de su amigo y se toca la frente. Hermano perdóneme,  ¡Ave María no caí en cuenta que se había quemado!.. ¿por qué no me dijo nada?
-    ¿Y como pa qué parcero?, ¿pa preocuparlo más? Sonríe  Miguel, si no me dolía al principio, fue después que agarre al morraco que me comenzó a doler

Miguel la noche de ayer  había  tomado el cuerpo de terrorista, lo había ocultado en un depósito y había llamado a Diego para que alguien fuera a recogerlo. No habían hablado más de lo necesario.

-    Yo creo que no podre ir al Colegio en dos meses. Dice Miguel sin mucha preocupación.
-    ¿Cómo que no va ir?, no señor, usted va porque va... "que dijo, navidad?"  Dice Diego  serio y en ese momento Miguel se carcajea.  Sabía que le iban a contestar eso.  "no mijito, usted esta miando fuera del tiesto",  ya llamo a una médica.  Mira a su amigo con intranquilidad. Supongo que el plato y la comidita se le cayeron.

Miguel mira al piso disgustado consigo mismo y comenta que no pudo agarrar la vitae ni los platos. Prácticamente no había podido cambiarse de ropa o hacer cualquier otra cosa que implicara el uso de las manos.

-    ¿Y cómo hizo entonces para prender la televisión?
-    Paisa,  pues uno nunca cree que la nariz sea tan útil.

Una gran carcajada se escucha por todo el apartamento. Diego García mira a su amigo con una sonrisa, en realidad sus comentarios siempre lo habían sentir mejor y lo alejaban de sus problemas personales.

Poco tiempo después el médico vendó ambas manos en una curación temporal, esperando que Mary Jean pudiera atenderlo.  Mientras  trataba de curarlo conversó de la mala noche que había vivido, y cómo tenia los nervios hechos un desastre. En realidad “eso” ya lo sabía Miguel, quien toda la noche había sentido psíquicamente a su mejor amigo sufriendo, y lógicamente el tampoco había podido dormir muy bien.

Poco después llegó la sanadora.  Mary Jean era una mujer con pelo castaño rubio y gafas, que vestía de manera profesional, y había llegado al apartamento con su bata de médica. Tras ser muy cordial con  Miguel, pues estaba muy agradecida, procedió a realizar el ritual curativo.

Mientras ella, concentrada realizaba el procedimiento, el brujah , concentrado, le miraba el busto. Diego García trataba de no reírse para no estropear el ritual. “ahí está pintado el tre-se” pensaba.
Una vez la mujer hubo partido el par de amigos continuaron hablando de la situación problema.

-    Es que es muy extraño, no que pensar.
-    Paisita, no piense tanto que se va enfermar parcero. Dice Miguel cómo apoyo. Usted sabe que a mí no me gusta meterme en cosas de su clan, pero si quiere le doy mi opinión.
-    Lo escucho hermano.
-    Pos pa mi, esa joda del atentado se me hace rara,  yo lo que pienso es que a su patrón lo querían ver  bien muerto. Lo mira a los ojos. Pero una cosa llama la atención paisita, el asesino escogió justo el  barrio.  Buste sabe, que los sin clan estamos luchando pa que el (&%)=  del ventrue no compre ese sector pa hacer un edificio ¡no lo vamos a permitir!,  Pa mí que el que mando a matar a su jefe es el primogénito capitalista, ese ventrue. Su voz suena llena de resentimiento. Porque quería culparnos a nosotros pa que el sheriff tuviera una razón pa sacarnos!
-    Pensé lo mismo. Dice   tocándose la nariz tratándose de concentrar, pero lo raro es que el tipo ese llamo al regente asegurarle que él no fue.
-    Nadie va aceptar esa joda parcero, y menos con las tradiciones.
-    Lo sé, pero no deja de ser extraño

Miguel se queda pensando un segundo.

-    Si no fue el ventrue, fue alguien parcero que conocía la situación de la ciudad. Diego lo mira admirado. Alguien que sabía de los líos de los sin clan con los ventrue y que trato de sacar partido.  Dice de manera brillante. Ahí hay que preguntarse ¿Quién gana con todo esto? , ¿Quién pierde?, ¿Quién de manera indirecta se vería beneficiado?

Diego mira a su amigo gratamente sorprendido, y le da un golpecito en la espalda.

-    Sabe qué parcero, por esas deducciones es que usted va ser un abogado excelente. Sonríe. No lo había pensado.

Pero ese análisis  ponía en problemas la investigación. Cualquiera pudo ser el culpable

.****

 Justo en ese momento el regente recibe una llamada de teléfono. Su rostro se muestra tensionado al notar quien lo llama. Usa toda su fuerza de voluntad para hablar sin denotar ninguna discapacidad.

-    Regente Schaeffer.
-    Pontifice McArthur. Sintió una presión en el pecho mientras trataba de concentrarse en  hablar de manera adecuada.
-    Los escucho perfectamente,  supe la terrible noticia ¿está usted bien?
-    Afortunadamente señor, fui muy afortunado.
La voz del regente mostraba naturalidad.
-    Ohh que buena noticia, entonces creo que no mandare a nadie apoyarle.
-    Creo señor que no es necesario, estoy perfectamente.


Dieter Schaeffer sintió al despedirse que la presión en el pecho se iba. Suspiró aliviado.

2 comentarios:

Tana Abbott dijo...

bueno... me legra que el regente se esté recuperando, aunque obviamente no lo está pasando bien...

Así que están tratando de "cargarle" el atentado al ventrue? eso me suena a tremere insoportable maldecidor de seres con mucha humanidad para su comprensión ò.ó (qué ganas de apapachar a diego o.o)


Besos, syb!!!!!!!!!! espero el otro :P

Andrea dijo...

No eres la unica que penso en eso Tana, eso no puede ser más que cierto fastidioso Tremere con deficit de atención...Ojalá Rowan y Diego puedan desquitarse pronto