Durante lo que quedaba de noche Rowan no volvió a musitar palabra. Terry se había ido arrepentido de haberle contestado mal, pero Alexander sentía que tenía razón. El no era nadie cercano a él, era su sire, pero no su amigo. Eso le dolía profundamente. No lloró a pesar de que estaba triste, solo continuo leyendo el texto hasta que llego el alba y se durmió con el libro en su regazo.
El sonido metálico le despertó al abrir los ojos, las paredes blancas y juguetes de madera y lata habían a su alrededor. La imagen en el espejo dibujo su rostro cuando tenía 11 años. Miro a su derecha y vio aquel niño con gafas y débil que se asomaba a su cuarto. Rowan lo observaba.
- ¿Marcus?, ¿Qué haces aquí?
El niño que estaba en la puerta entra, en su cara se puede dibujar el miedo.
- ¿qué pasó?
El murmura un “se me cayó Ale”
En ese momento se escucha una gritería, eran la madre y padre de Rowan.
- ¡¿QUIEN SE HA METIDO CON EL JARRON DE MI MADRE?!..
Alexander mira a Marcus y a su vez mira la puerta de su habitación, donde su padre aparece furioso.
- ¿QUIEN DE USTEDES DOS HA SIDO? El hombre iracundo preguntaba con un muy alto tono de voz. Su semblante era totalmente amenazante y al preguntar tocaba el cinto de su pantalón.
Alexander mira a su hermano y temblando lleno de miedo mira a su padre con los ojos aguados.
- Yo he sido papá.
El hombre camina hacia él con pasos fuertes y lo toma por la parte trasera del cuello, llevándolo por las malas mientras murmura.
- ¡Mocoso latoso!, Sabía seguirías portándote como un delincuente ¿acaso no tienes juguetes en tu cuarto?, !pero ya verás!, murmura bajo, idiota.
Lo llevó de manera violenta, lastimándolo todo el tiempo hasta el salón de castigos, o así lo conocía a pesar de que era una biblioteca. Lo lanzó en un sofá, sacó su correa de cuero y comenzó a golpearlo en la espalda. Podía sentir como su piel ardía ante los latigazos y como también algunas gotas de sangre resbalaban por los bordes de su cuerpo. Los golpes eran seguidos de insultos y alaridos de parte del muchacho. Siempre era así y terminaba después de 20 o 25 golpes en la espalda.
Cuando se abrió la puerta y le señaló la salida. Alexander caminó lentamente hasta su cuarto, sus ojos inyectados en sangre observaron sin sentimiento a su hermano quien lo miraba a la distancia. Se lanzó boca abajo en la cama. Sabía que si no se movía dejaría de doler, que posiblemente mañana le dolería más y que esa noche se le dificultaría dormir.
Cerró los ojos mientras lloraba. Pasó unas horas inmóvil hasta que escuchó la voz de su madre.
- Hora de cenar. Se acerca a él y le trae otra camisa para que se cambie. Deberías agradecer que no te dejo sin cena, ese jarron era muy valioso. Ve a la mesa, y no quiero ninguna palabra de tu parte. Dijo en tono de orden demostrando ser una madre poco amorosa.
Se levantó, se cambió la camisa para ir a cenar y en la mesa sentía las miradas acusadoras de sus padres Al lado derecho de su padre estaba Marcus quien lo miraba con dolor, como sí se sintiera culpable y apenado de lo que había ocurrido, pero Alexander tenía otro sufrimiento, era un dolor interno de desamor. Había mentido para cuidar a Marcus, el era enfermizo y no soportaría un castigo como los que solían darle a él. Aunque a veces, se preguntaba sí sus padres en realidad le castigarían de igual forma, no por nada era el preferido.
Cuando iba a comenzar a comer se abre la puerta y entra un hombre joven con traje a la medida, era el tío Max, el hermano de su padre.
- Perdón familia, llegue tarde. Le da un beso en la mejilla a su madre. Amelia que hermosa te encuentras, le da la mano al padre, All, viejo... jeje... niños. Los mira a Ambos, en espacial a su hermano menor. Marcus, mira lo que te traje. Le da una cajita de la que sale un trompo. Lo compre en la ciudad. Alexander mira a su tío como esperando algo. Para ti no hay nada jovencito, me enteré de tu travesura.
Un sentimiento de rabia y celos embargo al niño mientras veía como su hermano tenía un hermoso trompo de madera, mientras que él tenía que tomarse la sopa que tenia al frente. Se terminó la cena y con la espalda destrozada fue a su habitación directo a dormir.
Un sonido de risas lo despertó a la madrugada. Caminó descalzo y en piyamas por la oscuridad, buscando de donde venía el sonido.
El tío Max y su padre bebían y se reían totalmente ebrios. Alexander sabía que sí lo descubrían estaría en problemas, así que caminó muy lentamente y comenzó a escuchar lo que hablaban.
- All tu sabes que no sabías que iba a ocurrir, no es tu culpa, lo anima, en parte, la solución de esa muchacha fue buena en su momento. Los médicos dijeron que Amy tenía el vientre seco y ambos querían familia.
- Lo sé, niega el padre mientras toma whisky de su vaso, pero si hubiera sabido que ese niño saldría así, no lo hubiera tomado, por muy familiar lejano e hijo de la vagabunda de la prima de mi mujer... ahora que lo hemos criado no puedo deshacerme de él... sí hubiera sabido que Marcus nacería...
Alexander cerró los ojos, y comprendió por un segundo de lo que hablaban. Dio media vuelta y se dirigió a su habitación. Las heridas le dolían más pero también el pecho. Había descubierto porque sus padres no lo amaban. Comenzó a jugar en la oscuridad con algunos juguetes, mientras su mente infantil trataba de olvidar aquello que había escuchado, y en parte, dicho recuerdo se guardo en la última esquina de su inconsciente.
Un sonido se escucha nuevamente y ve como su hermano entra a su cuarto.
- ¿Qué quieres? Pregunta enojado. Ve a dormir.
- Toma. Le dice el pequeño dándole el trompo.
- Esto no es mío, el tío Max te lo dio a ti, y sí lo encuentran en mi cuarto papá dirá que te lo robe... llévatelo.
- Quiero dártelo. Se acerca Marcus ¿te duele mucho? Observa su espalda.
- Sí...pero eso no importa, porque tú estás bien. Lo mira a los ojos. Y si estás bien, papá y mamá serán felices.
Los ojos de Alexander se abren nuevamente. Arlene llevaba un tiempo secándole las lágrimas.
- Señor Rowan ¿está bien?
- Sí. Aleja la mano de ella de su rostro. No me moleste..
Alexander nota que esta bañado en sangre, aquello que había soñado era una réplica exacta de lo que había vivido hace muchos años, había pensado y sentido lo mismo, como si hubiera regresado al pasado, sólo que ahora, había hecho consciente una verdad que había negado en su corazón.
Se limpió el sudor de sanguinolento y lloró en la tina en la soledad del baño. Había contestado la pregunta de por qué su corazón se sentía tan solitario. El único que realmente lo había amado de su familia había sido su hermano, el odio que él sentía por él en su niñez fue culpa de sus padres, quienes fueron injustos, pero lo peor era recordar que no era realmente “el hijo de su padre y de su madre”, y eso era bofetada emocional a todo nivel.

1 comentario:
Auch...= esto sí que es triste... demasiada tristeza para mí u.u Pobre Alexander, rechazado desde siempre... auch
Besos
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