martes, 16 de febrero de 2016

Broke



Se sentó por unos quince minutos en el banco de sangre en una mesa dándole la espalda a todos.  Estaba terriblemente mal, pidió su ración de vitae mientras trataba de tranquilizarse. Hubiera ido a su laboratorio si las piernas no las tuviera como gelatina. Se sentía responsable y triste, ese cuchillo, ese maldito cuchillo le daba tantos malos recuerdos, y lo que acababa de pasar era… era horrible. El regente no le había matado, pero había hecho algo peor. En los cinco años que vivió en los Ángeles nunca había visto al regente tan furioso, realmente pensó que terminaría con el traje lleno de sangre. Eran como esas horribles torturas en Viena. En cierta forma que le diera la opción de reivindicarse era justo, lo mejor que podía hacer Alan Breuning era lograr matar a ese ser, porque de lo contrario moriría de todas formas.

No podía dejar de pensar que Alan Breuning y Alexander Rowan se llevaban bien, y ahora por una vuelta de tuerca el primero era un traidor, aunque también víctima de Oren…

Una conclusión clara salía a relucir luego de esto, era mejor tener de amigo a Dieter Schaeffer que tenerlo de enemigo, como amigo y aliado era justo y comprensivo, como enemigo era calculador.
Se preguntó si Alan Breuning tendría una oportunidad, o si realmente la merecía todos sus males.
Tras beber, y tranquilizarse un poco camina de regreso a casa. Las piernas aun temblaban y se abrazaba a si mismo esperando no desfallecer, no podía caer en depresión ahora y más cuando en casa le esperaba Miguel que estaba enfermo y viviendo peores problemas que tener una crisis de estrés post traumático.

Cuando llega a la casa existe un olor en el ambiente que conocía. No se escuchan sonidos en el cuarto de Miguel y antes de entrar se lava la cara en el lavaplatos de la cocina y  se mentaliza para sonreír.
Cuando se asoma al cuarto Fowles está sentado leyendo un libro mientras al lado estaba inmóvil Miguel. En la mesa de noche había una caja de aguardiente con un vaso con vitae. Terence alzo la mirada al ver a su tutor y mostrándose apenado. Luego le explicó que Miguel le dijo que se portaba bien si le daba de tomar, asunto que Diego tomó con calma. Tras revisarle y quitarle algunos parásitos que salían de su nariz, invitó a la sala a su “chiquillo prestado” llevándose la caja de licor, la cual ya había probado antes. Sirvió dos copas para ambos y le enseñó a brindar como colombiano.  Luego se quedó mirando la copa en silencio melancólico y no pudo evitar llorar al lado de él. Se puso el puño en la boca para evitar gritar y se quedó en el sofá un rato liberando tensión. Terry lo miraba angustiado, no sabía que le pasaba, pero suponía lo que le ocurría.

La situación con Miguel sumado con la venganza del regente había sido demasiado para él hoy. Cuando se hubo calmado le pidió disculpas, le dijo que estaba bastante estresado y que, si él en algún momento quería volver a su casa tenia las puertas abiertas, lamentaba que Miguel estuviera agresivo, pero era un asunto que tenía que ver con el parásito. Le preguntó sobre Rowan y él le comentó las últimas noticias. Michael Oren era un ser espantoso, un hombre que si hubiera estado en el papel del pobre Alan Breuning hubiera merecido morir, posiblemente al regente no le hubiera temblado la mano en matarle. Pero la realidad era otra.


Despidió a Terry un poco antes del amanecer, esperaba que llegara a la capilla a tiempo, mientras él en soledad se tomaba otra segunda copa, tratando de no hundirse en la depresión y poder dormir sin pesadillas, cosa que dudaba lograr esta noche.

------o------

Los días y las noches pasaron, así como las investigaciones sobre el parásito.  Se lograban cada vez más aproximaciones positivas. Diego logró quitarle una garra al mismo para darse cuenta que  regeneraba a los pocos días. Eso le hizo pensar en una aproximación quirúrgica radical para extraerlo a pedazos, sin embargo entre más se manipulaba al parasito este más establecía síntomas negativos.
Miguel luego de las extracciones comenzó a tener más síntomas psicóticos y signos de demencia. Diego luego de analizarlo decidió esconderle la ruana, dado que cada vez que se desestabilizaba comenzaba actuar como el niño inocente que fue,  jugaba con el perro imaginario, ordeñaba las vacas y  jugaba con las piedras y hacia tonterías, sin embargo luego de esconderla, Miguel comenzó a tener otras alucinaciones mucho más violentas y peligrosas (para el apartamento y para él) lo que hizo que Diego sacara la ruana de su escondite y se la volviera a dejar cerca.

Imaginar que estaba dentro de un tiroteo no era sano para nadie, prefería que llamara a las vacas.

-Paesito

-Si Migue

-¿Bustesito y la mae nunca se van a ir verdad?-preguntó de manera inocente- ¿siempre se van a quedar conmigo, Manuel y los pequeños?

-Mijo, nosotros sus paes siempre estaremos en su corazón- se lo decía pasándole la mano por la cabeza.

La crisis de llanto que se desencadenó inmediatamente. Era como si Miguel recordara de alguna forma que sus padres murieron.

Cuando salía de los estados de alucinación pasaba por momentos de mutismo y de dolor de cabeza muy fuertes. Miguel no solía recordar nada, pero cuando se recuperaba de esos estados solía estar muy molesto. Solia olvidar asuntos importantes que habían vivido, a veces las cosas bonitas y positivas de su vida, era como si se le bloqueara la capacidad del ser humano que había en él.

Diego descubrió que “Fredy” tenía la capacidad de mandar mensajes químicos al cerebro que, aunque muerto trastornaban al vampiro. Era como una especie de “dementación” directa.

Sus pruebas iban teniendo mejores resultados, las medicinas que se inyectaban directo al parasito eran lo mas efectivo, hacían que sus efectos fueran menos. Estaba seguro que por lo menos estaba extendiendo la oportunidad de Miguel de sobrevivir.

Aprovechando una noche en que Miguel recibiría visita del gordo, fue a la capilla hablar con el regente. Aun no se sentía muy cómodo con lo sucedido con el desgraciado Breuning quien se estaba preparando para su viaje y ya había conocido algunos de sus “infectados compañeros”. Cuando llego a donde el regente no le encontró solo, en su oficina había un hombre bajo, de unos 1:64 de estatura, cabeza ovalada calvo y con una pequeña barba, vestido con un traje extraño. Era el doctor Patricio Ugozzoli. Diego le vio como el típico italiano desorganizado, brillante mentalmente, pero disperso en su lenguaje, se presentaron como investigadores en el área, y conversaron al frente del regente de la situación con el parásito. Un hombre muy agradable, tanto que en la reunión se dispersó y terminó hablando del oporto.

El regente re direccionando el dialogo comenzó a centrar la reunión en los avances, luego de los cuales el mismísimo Ugozzoli, dijo querer conocer las instalaciones de investigación del Doctor Garcia. Diego miró a su regente asustado, llevarlo a su centro de investigaciones era llevarlo a su casa, lo cual no le gustaba para nada, pero no podía hacer nada porque su superior estaba de acuerdo.
Mientras el mismo decía que iba por sus cosas, el regente se quedó hablando a solas con él.

-¿y cómo sigue Miguel?

Diego no responde rápidamente, sus ojos bajan lentamente y le responde de manera escueta:

-Está estable señor.

Lo que para un buen entendedor significaba que no estaba bien, asunto que él en esos momentos no quería explicar. El asunto no era que estuviera alargando su vida al evitar que el parásito creciera al nivel de  estallarle la cabeza, el problema real era la calidad de vida que Miguel estaba teniendo al sufrir tanto dolor y manifestar alucinaciones constantes.

-Lamento la situación, tengo fe que haya una solución para esto pronto, sé que es difícil y siento que no haya sido de mucha ayuda en todo este proceso- El colombiano no comprendía porque el regente manifestaba lo anterior como si en cierta manera se sintiera culpable, sin embargo el prosigue hablándole-  quería informarle y también pedir su autorización sobre un particular dado que el Dr Ugozzoli irá a su apartamento

-Digame señor

-Un grupo de cuatro o cinco personas tienen que ir a una evaluación antes de partir a la misión que el príncipe encomendó. La idea es prepararles medicamente para que el parásito no les incomode mucho, es el mismo grupo al que pertenece Breuning pero él se quedará en la capilla, me preguntaba si usted daría autorización de que fueran a su casa para tal fin. Tienen poco tiempo y deben salir esta noche, ¿le molestaría recibirlos?

El regente estaba pidiendo permiso a Diego, no le estaba ordenando nada, porqué si bien el apartamento era pequeño como dictan las normas de la mascarada, el dominio de un vampiro es sagrado, y en ese caso, el dominio era su hogar.

-Está bien señor, aunque no tengo una camilla, con Miguel uso su cama, pero con otras personas es mejor…

-No se preocupe, mandaré una antes de que lleguen y un criado irá a buscarla después para que no te estorbe- en ese momento el médico muestra su intención de salir por la puerta momento en el cual el regente añade- oh se me olvidaba, esto es muy importante, es posible que Miguel, escuche o pregunte sobre la misión de estas personas, en caso de que se vea motivado a seguirles y unirse a la misión debes impedir a toda costa que él les acompañe.

Diego se da vuelta con cara de no entender

-Podría explicarme señor, no comprendo…

-Diego, su hermano es un hombre valioso y valiente, ya hizo suficiente por nosotros, sin embargo sospecho que cuando se enteré quiera colaborar con estas personas, pero esto debe evitarse a toda costa.  Su estado de infección es avanzado, y el control mental de la reina puede generar un riesgo no solo a su salud sino puede revelar sin querer conocimientos que es mejor mantener callados hasta que el dilema de Rowan se concrete. Por tanto,  le ordeno Diego que evite a toda costa que Miguel les acompañe, es muy importante que se quede con usted. ¿Entiende mi orden?

No podía dejar de sorprenderse por la orden, esta no era una petición, era una exigencia de mantener los secretos del clan a pesar de que Miguel deseara ir con ellos y tratar de exterminar por él mismo, igual Diego estaba de acuerdo con el regente, a pesar de que su hermano deseara ir no sobreviviría por mucho tiempo.

Así que con esa orden en mente y a pesar de lidiar con sus emociones encontradas esperó que el doctor Ugozzoli estuviera listo para ir a su apartamento, ¿y que creen?, el médico prefirió ir caminando. Este vampiro parecía estar algo loco, era extravagante, y bastante extraño. Diego notó que escondidos bajo su abrigo había una serie de botones de distintos colores, y asuntos qué no alcanzaba a comprender. Para ser un tremere era bastante fuera de lo normal, hablaba rápidamente y su traje era raro, no era que estuviera sucio o que pareciera económico, sino que su moda no parecía tener tiempos, parecía una unión entre el pasado, el presente y un futuro incomprensible.
Por un momento Diego quiso saber un poco más de tan extraño sujeto, no se lo imaginaba en el Eliseo atendiendo al príncipe.

Si bien Diego no vivía con lujos, sentía un poco de temor en relación a que este médico fuera a su casa, y más miedo le daban los desconocidos de la misión del príncipe. El apartamento era su pequeño espacio, ahora invadido por equipos de laboratorio y médicos, y luego de tantas cosas vividas la paranoia era algo que un cainita siempre sufria, no sabían en que momento alguno le mataria o trataría de dañarle.

Subieron las escaleras del edificio mientras el doctor no dejaba de hablar y cuando Diego abre preocupado nota un olor que no le gusta: ¿qué demonios?, ¿y ese humo?

Pero no tuvo que dar dos pasos para entrar a la estancia para darse cuenta lo que estaba pasando. El color de su cara cambio a uno pálido mientras veía a Miguel acompañado por su amigo el gordo, fumando Marihuana en la sala.

-¿Qué? – abre los ojos sorprendido tratando de no gritar pues estaba acompañado del máximo doctor y no sabía que hacer.

Diego sentía que se iba a caer en cualquier momento, ¿¡porque demonios Miguel siempre le hacía quedar como un soberano rábano frente a sus superiores!?

-¿Y ese olor?- pregunta el médico  de manera muy simpática mientras ingresa al apartamento- Oh que curioso, ¿una nueva técnica de tratamiento?, buenas noches, mucho gusto mi nombre es el Doctor Patricio Ugozzoli.

Diego haciéndole una cara asesina a Miguel mientras este lo miraba asustado desde el otro lado de la sala solo responde tratando de contenerse.

- Doctor Patricio Ugozzoli, le presento a Miguel- dice mientras ambos se dan la mano- y este es Gonzalo, “su amigo”- en ese momento Gonzalo, el gordo mira a Diego con temor pues Miguel no contaba con Marihuana, si alguien se la trajo fue él, lo cual hacia al paisa trinar de la rabia, mientras apretaba el labio- Miguel es quien le hable…- dice presentandolo

El ambiente en ese segundo parecía ser espeso como dulce de leche, y el doctor Patricio Ugozzoli perecía no notarlo.

-¿qué están fumando?

-Eh… buenas noches Doc, eh- mira apenado a Diego- esto es, es Marihuana, para el dolor de cabeza…

Diego quería ahorcarlo en ese instante, pero como estaba con el Doc debía apretar los dientes y esperar a que se fuera.

-Ohhh genial- mira a Diego muy complacido el italiano y vuelve hablar con Miguel- ¿y le esta funcionando?

-Si, me siento mucho mejor- dice él casi sintiendo como la mirada de Diego se le clava como agujas.

-¡Oh esplendido!- dice el médico mostrando su maletín- ¿me deja examinarlo?

-Claro que puede examinarlo doctor Ugozzoli- dice Diego con fría formalidad- si quiere siga a la habitación del fondo y hágalo yo mientras tanto voy hablar un momento con Gonzalo.

El gordo se pone pálido y traga saliva al mismo tiempo que ambos se alejan. Diego le llama hasta la esquina de la cocina donde tiene acumulado los muebles que se tuvieron que retirar y le dice en español:

-Mire Gonzalo, vos me vas a explicar bien qué carajos pasa acá, te encargue que cuidaras a Miguel, vuelvo y están fumando esa porquería.

El gordo bajo la mirada y le dijo.

-Doctor, no es para tanto, Miguel me comentó que le dolía mucho, y yo le traje, a nosotros en el refugio nos ha servido con Moncho, desde que esta con la marihuana está más calmado y se siente mejor…

-¿Cómo así Gordo?, ¿Moncho no se ha ido a uno de los centros de atención?

-No Doctor- niega con la cabeza- esos sitios son horribles, nos reunimos entre todos y votamos, decidimos que se quedaría, pero aislado en un cuarto, usted no sabe las cosas tan horrendas que se han escuchado de esos centros, ahí está tranquilo, antes estaba muy agresivo y adolorido, pero desde que le dimos marihuana está muy calmado… no pensé que se molestaría tanto si le traía a Miguel.

-Debiste avisarme eh Ave María- dice el preocupado con un repentino dolor de cabeza que ni la marihuana era capaz de quitarle- no se preocupe, yo luego lo llamo, gracias por cuidar de Miguel, y mañana posiblemente pase a revisar a Moncho..

Dice luego de que lo despide y el gordo se va, Diego abre las ventanas para airar el apartamento del olor. No quería tener problemas con los vecinos, y prontamente va a donde el Dr. Ugozzoli, quien lo recibe con un gran escándalo.

-Doctor García, es usted un Genio, ¡UN GENIO!

Diego sonríe sin saber que decir, mientras pensaba: ¿Yo?, ¿Un genio?, ¿acaso yo que hice?

-Su tratamiento con Marihuana es sorprendente, acabo de analizar las señales del parásito y están bastante bajas, es ¡sorpréndete!, es usted un genio, ¡!Un genio!!!

Miguel miraba con una sonrisa de burla a su hermano cuando este le respondía al fulano “Gracias señor”, tomándose el crédito de algo que ni siquiera era responsable.

-Debo hacer algunas llamadas, este tratamiento debe implementarse rápidamente, si me permite.

En esas el hombre comenzó a llamar a distintas partes, la comunicación más curiosa fue aquella en la que pidió al senescal comprar marihuana para el príncipe. Asunto que Miguel escuchó mirando sorprendido a su hermano (El tres-se no era tonto, y lo entendió de inmediato), y aunque Diego trató de negárselo él no le creyó. "Ahorita hablamos"- sentencio Diego en murmullos, el esperado regaño por la hierva tendria que esperar a que el médico se fuera.

Sea como sea, luego de varias llamadas de teléfono, el italiano y Diego comenzaron hablar sobre las técnicas utilizadas, los medicamentos, procedimientos (bla bla bla) para quitar el parásito, mientras Miguel con su porro de Marihuana trataba de imaginarse a un antiguo como el príncipe fumando. Le divertía pensar en las nuevas políticas que se podían dar luego de esto.

Tiempo después la camilla que el regente había prometido había llegado, y Miguel dormitaba en el sofá mientras los hombres seguían hablando momento en el cual llaman a la puerta. El brujah se levanta y abre la puerta, lo primero que ve son cinco personas, tres hombres y dos mujeres que preguntan por el Doctor Ugozzoli.

De la nada antes de que pueda responder Diego aparece por su espalda y le hacen seguir. Los cinco vampiros eran de presencias diversas, unos mejor vestidos que otros y todos en especial parecían estar agitados, comentaban que habían tenido problemas, pero no hablaban mucho. Aunque por el olor parecían haber acabado de sufrir un combate.

-Sigan por favor – dice en inglés mientras Miguel le miraba con cara de “¿qué hace esta gente aquí?”- pueden sentarse, Miguel ellos vienen a que el doctor les ponga una medicina.

El doctor Italiano sale del cuarto de Miguel y les saluda, en esas las personas comienzan hablar entre ellos, estaban algo lastimados y hablaban de un ataque.  Miguel estaba pendiente pues tenía desconfianza de las personas que estaban ahí.  Patricio Ugozzoli les comenta que se les evaluara, e inyectara un componente que espera ayude a que el crecimiento del parásito no sea tan rápido, así como evitar las crisis de ira, hizo seguir al primero y le revisó con el endoscopio mientras los demás esperaban ansiosos. Una vez terminó con los tres primeros, pidió a Diego le ayudara a revisar los dos últimos mientras él hablaba con los tres examinados para hacer otro procedimiento.

Diego examinó al siguiente rápidamente inyectándole el componente que el médico había preparado, y una vez hubo terminado llamó a la última, una mujer con el pelo teñido de varios colores de aspecto ligero, aunque con una actitud mala leche, su ropa estaba hecha un desastre como si la hubieran arrastrado. Se le introdujo el endoscopio e inmediatamente sus ojos mostraron sorpresa:

-¡Oh Dios!, Doctor Ugozzoli debe ver esto!

El médico se acerca a la pantalla y se sorprende. La acción de el mismo hizo que algunos de los presentes se acercaran. Lo que era anormal era el color del parásito, era completamente blanco.

-¿Puede sacarlo?- dice el italiano

En ese momento Diego toma las herramientas del endoscopio quirúrgico y hala levemente la masa que sale sorprendentemente completa por la nariz, el parásito estaba muerto. Una cosa asquerosa y gelatinosa se deja ver en una bandeja de metal.

Diego sonrió de repente, si la criatura había muerto, eso quería decir que había una esperanza, que podían matarle….

-Te has salvado, ¿pero ¿cómo?

La chica que estaba asustada cuando vio que había salido el bicho de su cabeza se quedó sorprendida. Diego reviso que no quedaran fragmentos del ser y le saco el endoscopio revisando a la criatura muerta.

-Necesitamos hablar, por favor, es muy importante- dice fascinado el Italiano- debe decirnos que hizo para que el parásito muriera.

-Yo no he hecho nada- dice la mujer confundida- ¿esto quiere decir que ya no estoy muriendo?

-Exacto- dice Diego mirándola fijo mientras sus compañeros de misión no sabían que pensar- digame por favor, ¿le ha sucedido algo raro?, debe haber alguna explicación de porqué murió el parásito, he tratado casi por un mes de matarle y nada ha funcionado…

-No entiendo que desean que les diga-dice la mujer

-Ha sufrido algún golpe o impacto en la cabeza, ¿alguna situación irregular?

-Bueno en realidad sí- dice la mujer mirando a sus compañeros- Cuando nos separamos por los barrios bajos me encontré con un hombre que me atacó, me perseguía por las calles por China Town, llego un momento en que estaba casi sin salida- comenta a todos mientras sus compañeros se miraban con gravedad- me empujó con alguna especie de poder, caí sobre un muro sentí que se me rompieron varios huesos, sea como sea logre escapar.

-¿Cuándo fue el ataque?- pregunta Diego para hacer cálculos aproximados

-Hace como dos horas

-¿Y quién era el sujeto?, ¿lo conoces?- Pregunta Ugozzoli

-No lo sé, no era vampiro eso estoy segura, olía a sangre, pero parecía estar muy molesto, dijo algo de que era un ser infernal, en fin, me persiguió por muchas calles, daba mucho miedo.

Los doctores se miran unos a otros.  La mujer había sufrido un golpe, un impacto por un hombre, ser o criatura sin determinar, un humano con poderes, podía ser un mago, un cazador u otro ser. La respuesta de la mujer era poco clara, sea como sea estaba libre del parásito.

-¿Entonces Cristine esta curada?

-Exacto, el parásito murió de alguna forma dentro de ella, solo que no estamos seguros que los mató, pero tenemos algunas pistas.

El hombre que pregunto lo anterior mira a la mujer con algo de nostalgia.

-Entonces supongo que ya no nos acompañarás en la misión de matar a la reina

-¿y por qué no los iba acompañar?, yo quiero ir…

Miguel se sorprende inmediatamente, y como casi predijo el regente se intereso

-¿Matar a la reina?, ¿ustedes van a matar a Fredy, digo al responsable del parasito?

Inmediatamente comenzó hablar con las personas sobre la misión, en esas surgió el tema de que él también estaba interesado y que le interesaba participar en el grupo, pues quería sobrevivir. Cuando Miguel hablaba con ellos Diego pensaba en qué hacer. Tenía órdenes y razones para no dejar que él fuera, pero él mientras hablaba se mostraba más convencido de ir, así que aunque se sentía tremendamente mal tomó una decisión que luego causaría muchos problemas.

Miguel de manera impulsiva iba a salir inmediatamente, pero Diego lo detuvo recordándole que debía alistar sus armas y que él debía hacerle un procedimiento para el viaje. La conclusión luego de tomar los datos era que se encontrarían en unas dos horas en otro punto para partir.

La puerta se cerró una vez ellos se hubieran ido, Miguel parecía muy animado haciendo sus maletas y poniendo varias armas en ellas. 

-No vayas tan rápido parce, no creo sea buena idea que vayas- dice Diego preocupado-  tú no estás muy bien, ellos no están tan enfermos como tú, deja que se encarguen, son fuertes no te necesitan.

Diego trataba de convencerlo por las buenas, pero Miguel estaba seguro de ir. Es más, su miraba mostraba un brillo de esperanza. Diego tenía una crisis en ese momento, trataba de decirle que no era conveniente, pero el parecía totalmente decidido.


-No me importa, hermano, esta es la única oportunidad que tengo de vivir… entiéndalo-dice empacando rápidamente- no me quiero morir, si mato a Fredy no lo dejare solo

-Mira toma tu medicina- le da un vaso con vitae- quiero revisarte, no me gusta la idea de que vayas, así como así.

Miguel se toma el vaso de un tiro y le responde mal, con la usual agresividad que lo caracterizaba. Permite que Diego le inyecte el compuesto que le dio a los demás y revisara su parásito.  Diego comienza a trabajar con el endoscopio, se tomó un tiempo para limpiar los instrumentos y luego introducir los mismos. Se tomó su tiempo, se estaba demorando más de lo usual consciente de lo que hacía, su hermano aún estaba intoxicado con la marihuana y eso lo hacía algo lento, pero el tiempo era oro, y demorarse era necesario.

Mira el reloj, tenía el tiempo justo para el encuentro. Así que se levanta de la camilla que estaba en la sala y camina hacia su cuarto. La maleta llena de armas estaba a unos pocos pasos, pero parecía que cada paso era más rápido, mira alrededor, y se toca la cabeza, el piso comenzaba a moverse, y sus piernas no le responden. Diego se apresura para tomarle por la espalda para evitar que se caiga, Miguel siente que es lo sostienen y trata de liberarse, pero es demasiado tarde, todo se vuelve oscuro.

-Lo siento parce- murmura Diego mientras lo sostiene

No quería hacerlo, pero era lo mejor. No solo tenía órdenes, estaba convencido que Miguel no sobreviviría si lo dejaba ir.

Pasan las horas y el día llega nuevamente, y esta vez al despertar Miguel  se levanta mirando el reloj y buscando sus armas para irse, le costó un momento darse cuenta que en realidad había perdido la cita y su oportunidad de ir a la misión. Podía sentir como el parásito se movia y le llenaba de ira. Confundido mira a su hermano, y lo comprendió inmediatamente.

-¿qué me hiciste?

Dice persiguiéndolo hacia la sala, Diego parecía sorprendido por lo engorilado que iba hacerle reclamo. Al interior de Miguel se repetian las palabras traición en una voz que no era de él, sino la de Fredy.

-Lo que debía hacer, lo mejor para ti- responde con seguridad

Te ha condenado- murmura Fredy - Le han ordenado esto, todo se trata de los tremere, todo.

-¿LO MEJOR PARA MI?, ME HAS CONDENADO A MUERTE DIEGO- grita molesto, sus ojos estaban inyectados en sangre y sus colmillos salían a relucir
 
Muerte para siempre- dice Fredy- no hay esperanza

-Cálmate por favor, no grites..- dice tratando de mantener la compostura.

-¿QUIEN TE HA ORDENADO HACERME ESTO?- sigue gritando

-Nadie… por favor baja la voz- explica Diego de manera apresurada dando pasos hacia atrás

Truco tremere, mentira- dice Fredy

-MIENTES,  LO SÉ, RECIBISTE ORDENES ¿NO ES CIERTO?, A MI NO ME PUEDES MENTIR.

Y realmente lo malo de tener un vínculo mental era que era imposible mentirle a otro

-Te dije que es lo mejor- Diego trataba de explicárselo sin mucho éxito

La sangre es mejor que la muerte- dice Fredy

-¿LO MEJOR?, YO TE DARE LO MEJOR HIJO DE PUTA

Y en ese momento Miguel furioso se le lanza y le da un puño en el rostro con toda la fuerza que tenía (que era mucha). Diego siente como se parten los huesos de la quijada en el momento que ve que este enorme se le lanza con intención de acabarlo a golpes.  El piensa rápido, la mesa de los exámenes estaba cerca y en ella una aguja que había preparado con un analgésico, cuando Miguel ce acerca con los puños alzados él de un salto le clava la jeringa en el cuello. 

Pronto seremos la misma persona- dice Fredy- traición

Miguel se toca la zona sintiéndose inmediatamente mal, y mira a Diego con los ojos llenos de lágrimas.

-Diego eres un pirobo cobarde, todo lo solucionas con tus drogas, pero esta mierda te va costar muy cara…- se toca la frente mientras se sostiene en la pared y se deja escurrir al suelo mientras se le escurren las lágrimas- tu y yo desde hoy dejamos de ser amigos…se acabó.

Y tras un leve quejido cierra los ojos sin estar del todo inconsciente.

Diego se toca el rostro con dolor y lleno de miedo. Miguel había intentado literalmente matarlo. Lo que había soñado hace pocas noches se había hecho realidad.

Tembloroso se dirigió al baño y de un movimiento fuerte se cuadro la quijada, fue extremadamente doloroso. Ahora debía encontrar sus lentes y como temió estaban rotos. El brujah tenía mucha fuerza, y le había pegado con toda intención de dañarle. Sabía que el parásito lo estaba haciendo cada vez más violento. Miguel nunca hubiera tratado de matarlo por muy molesto que estuviera (ya habían vivido situaciones duras, pero nunca estas habían terminado así, aunque si él le habia golpeado, pero no con la intención de acabarlo). El brujah se estaba comportando como un animal, aunque en realidad Diego aceptaba que se la había jugado, lo había engañado para que él no fuera a esa misión. Su hermano sentía que era su última posibilidad de vivir. 

Lo levantó como pudo y lo llevo a la cama con la cara adolorida. Tenía miedo de lo que pasaría cuando la droga perdiera su efecto, pero curiosamente cuando eso ocurrió Miguel no le atacó, es más ni siquiera le hablaba, permanecía en la cama, mirando el techo muy adolorido. No aceptó ningún tipo de medicamento o cuidado. Rechazaba cualquier contacto de Diego. Estaba realmente furioso con él, y cuando él trataba de acercarse le decía cualquier cosa indirecta llamandolo mal amigo, traidor, "vendido", seguido con un comentario disonante.

Hubo muchos eventos antes de que despertara que se comentaran despues, pero independiente de ello, despues del ataque Diego pasó la noches con los ojos tristes a su lado sin que Miguel le dirigiera la palabra. En su alma sentía que algo se había roto, la culpa lo inundaba.  Aprovechaba los momentos en que se quedaba dormido para atenderle, pero aun así el dolor en su rostro y sus lentes rotos le recordaban que en parte su amigo tenía razón, le había traicionado.

1 comentario:

Tana dijo...

acabo de terminarlo... qué feo final tiene :( mala syb, malo fredy.

Vampiros dirigidos por yn mariguanero xDD