sábado, 26 de diciembre de 2015

El Lado Oscuro de Miguel



Era hora de emprender ese enorme viaje desde Norteamérica a Suramérica, un viaje lleno de temor y dudas.  Después de ver videos y sentirse un idiota ensayando Miguel simplemente se rindió y acepto su presente como un réquiem. 

Decidió no comentar que Fowles se saltó las rígidas normas tremere, no era su obligación y no tenía ningún vínculo de sangre con dicha casa como si lo tenía Diego.  El silencio se había convertido en su amigo desde hace mucho tiempo, desde que mató a esa mujer se sentía alejado de las emociones, como si en parte no le importara morir o sacrificar más su vida. Diego ocupado en sus propias crisis no había captado el  real estado de su hermano de alma.

Y es que cuando un hombre ha tenido una historia hay muchos asuntos que no se cuentan y quedan en el bolsillo del pantalón de atrás, algunos escondidos dentro de los muchos documentos del inconsciente. Asuntos que actualmente él no recordaba porque su vida como humano era tan añorada que olvidó las pesadillas vividas.

Cuando un hombre en vida empuño un arma por ideales e hizo cosas muy cuestionables siguiendo órdenes por una causa de “la  liberación del pueblo y para el pueblo”, cuando aun siendo humano participó en combates, mató y  dañó a personas involucradas en el conflicto como también inocentes por acciones directas o daños colaterales donde muchos civiles fueron perjudicados y otros violentos abatidos. Cuando tu vida fue marcada por la violencia y el fanatismo a pesar de que en esos tiempos buscaba un real cambio de la sociedad. Y Cuando a pesar de todo eso su vida fue un conjunto de tristezas, culpas y alegrías vanas él no podía negar que dentro de esa alma que buscaba redimirse había un ser de un pasado turbio. 

El combate era el combate, disparar en nombre de un cambio social, en nombre de una vida digna que de manera paradójica también perjudicaban con la violencia. La guerra siempre es igual, nunca cambia.

 El tres- sesenta, era un apodo que tenía por su puntería en el fusil y porque en un combate por varios flancos logró abatir a gente del ejército nacional que se presentaban por todos lados. Entró al EPL  cuando era un niño huérfano que había perdido a su familia asesinada por un terrateniente, sus hermanos quedaron a cargo de tías y  parientes lejanos, y él lleno de venganza y dolor  aceptó ingresar a este ejercito donde también pasaba hambre, tenía que vivir maltratos de los otros guerrilleros que al verlo joven le ordenaban hacer labores incomodas mientras aprendía como un robot los principios del comunismo y las filosofías de igualdad. Un lavado de cerebro bastante eficiente para un joven con tanta  necesidad de venganza y deseos de cambiar la muerte de sus padres.

Durante las noches soñaba con los últimos momentos de su padre moribundo sobre el pasto, y como su padre se despidió de él llamándolo por su nombre completo. “Miguel Pompilio, no grite, no…”
Si una frase sin concluir, una historia sin contar, un segundo nombre olvidado por los recuerdos.
Miguel Pompilio Rivera Pedraza, es su nombre completo. Pompilio era el nombre de su abuelo materno. Los campesinos suelen tener nombres así  a mucha honra, pero con el tiempo para evitar burlas en las filas  Miguel olvidó el Pompilio y nunca lo comentó  y luego de eso el apodo se apoderó de él, y  “el Tres- sesenta” nació para quedarse.

Tanto dolor detrás de un fusil de asalto, tanta rabia, tanta injusticia y melancolía… cuando su madre resultó desaparecida, y  se supo que le habían matado y enterrado en el arroyo solo quedaba la venganza, y la sensación de hacer algo por dormir ese dolor persistente en su vida.

¿Qué lleva a un niño de 13 años a cargar un fusil y abandonar su niñez en un charco de sangre?
Si la respuesta no es obvia, la pregunta está mal formulada. La venganza  era parte del pastel, pero no todo el contenido. 

Cuando la justicia se presentó y el asesino de sus padres, el alcalde del pueblo yacía inerte luego de que el jefe de la escuadra le pegara un tiro en la frente. Miguel con ahora 14 años pateo el cráneo del sujeto fracturándole la quijada y reconociendo entre lágrimas pasadas que la muerte del fulano no había sido suficiente para curar el dolor que sentía. 

Todo se había ido con la muerte de ese hombre y  él continuaba vivo con las recuerdos de lo que él le hizo, dándose cuenta que ese dolor no debía permitirse y que otros niños no debían sufrir la muerte de sus padres por la codicia de un viejo terrateniente.

Entregarse a ser un esclavo de las ideologías comunistas, actuando como una especie de zombie sin criterio siguiendo órdenes y traspasando límites. Aprendió a leer y a escribir de manera torpe en las filas, y  sus día a día eran de grandes recorridos por montañas y fincas sintiéndose  grande y peligroso, aunque no fuera nada de eso.

Sin embargo aunque con la visión viciada por sus ideales, Miguel no era ningún tonto y si bien aprendió a leer y escribir con poca ortografía, y escuchaba todo, él comenzó aprender de la vida desde el lado más amargo del pastel.

Se aprende a sobrevivir en un contexto hostil buscando ideales que gritaba otro hombre pero también dándose cuenta que la historia no mentía y que la pudrición social era una realidad. No era tonto, nunca lo ha sido y lo fue. 

Cuando se enamoró a sus 16 años de una campesina de otro departamento, cuando entendió el poder de las hormonas y del ansia de la carne, fue cuando también entendió que su alma añoraba la familia que perdió para siempre. Olga, su primer y único amor era la mujer que él deseaba para hacer una familia, el problema desde siempre era que también había otras cosas que él deseaba de otras mujeres.

Por mucho que él la quisiera, no sabía amar, y tampoco respetar. Era inmaduro, caprichoso, celoso, agresivo y mentiroso. En otros terminos se podía decir que había sido con ella un gran hijo de puta.

Entre desplazamientos y promesas posiblemente Miguel no aceptaría lo mucho que le hizo sufrir. No fue un buen hombre para ella y ciertamente tampoco era un buen ser humano.

Cuando ella desapareció y  se comentó que estaba muerta él no pudo con el dolor y la culpa de no haber dejado la guerrilla cuando ella se lo pidió. Peor de todo, idealizó su relación y olvidó lo mal hombre que había sido con ella. En últimas luego de su abrazo ella se convertiría en una santa y  él olvidaría  lo miserable que fue e ignoraría lo mal que iba su relación. No podía soltar su único recuerdo positivo humano, porque cuando llego a la no vida, todo se convirtió en oscuridad.
Miguel cuando fue abrazado por ese antiguo brujah ya había hecho cosas como humano bastante cuestionables y reprochables, en últimas si bien no era un psicópata y no disfrutaba matar, dejar de ser humano le confirmó su condena, perdió su vida y fue luego de eso que tomó conciencia de su mal. Lo habían escogido a él por sus convicciones y ahínco, la cita médica con el cardiólogo por una dolencia pasada nunca fue cumplida, su corazón estaba tan muerto como sus esperanzas.
Era un castigo, un maldito castigo. Lo había perdido todo, y ahora solo tenía recuerdos. El cumpleaños de su madre, de su padre, el aniversario con Olga, la fiesta de su pueblo, el olor de sus cuerpos al tener relaciones, las sonrisas, la luz de la madrugada, el sonido de los pájaros y el olor de la tierra húmeda cuando ha llovido.

Pudo haber perdido más humanidad con el abrazo, pero no fue así. 

Miguel había sido escogido para ser un ser de la noche por un hombre respetado por su violencia pero también por sus ideales Anarquistas. Nicolás Estrada alias "El Comunero"  tendría  más de unos quinientos años (aunque hay quienes dicen que más), tenía un extraño acento pero se hacía llamar por un nombre latino, muchos decían que ocultaba algo y que vivía en Bogotá al margen de la camarilla,  sea como sea ese hombre  tenía buena concentración de sangre.  Miguel nació dentro de la oscuridad con un plus por ello, sin embargo lo curioso era que este padre de oscuridad era bastante  desconfiado como para  entrenar por mucho tiempo a sus chiquillos. Si sobrevivían a ser carne de cañon posiblemente se merecerían su atención. Y Miguel sobrevivió…

Aprendió por poco tiempo con él, no tenía ningún beneficio por ser su chiquillo y básicamente se lanzó a la independencia una vez pudo volver al monte buscando los rastros de Olga, tratando de saber si estaba viva o muerta, pero todo era un gran bloque de ladrillos. Desapareció simplemente y con ella una necesidad interna de redención.

Se puede decir sin lugar a dudas que se entregó a la causa socialista en el monte durante varios años, escondido en campamentos y usando las armas en pro de su visión. Se acompañó de algunos otros brujah y gangrel guerrilleros por un tiempo viviendo en territorios naturales, alimentándose de animales y de vitae de otros revolucionarios vivos. Territorios de la Gaia donde los lupinos estaban cerca.

Vivió en una época donde los grupos guerrilleros no estaban tan pervertidos por el tráfico de droga, cuando su grupo base firmó la paz con el gobierno volvió a la capital y se reencontró con su siré, el hombre poca atención le puso, aunque si le dijo que había un negocio tranquilo y rentable que podía manejar. Miguel entonces comenzó a vender armas de orígenes cuestionables, en realidad las mismas habían sido robadas y se vendían bien, un arma por económica podía alcanzar fácilmente más de un millón de pesos, y los fusiles, y otras tenían un alto valor. Se podría pensar entonces, que él alcanzaría una riqueza gracias a esa actividad, y ciertamente si logró tener algo de dinero que le permitió comprar una casa muy humilde, pero el dueño del negocio era su sire y él era quien ganaba gran parte de todo a pesar de que  no lo veía por meses, Miguel era un simple administrador.
Quien vende un arma en parte es responsable de lo que se haga con ella. Se encontraba perdido en sí mismo. Se sentía terriblemente solo, los brujah suelen compartir residencias y vivir juntos. Vivía con mucha más gente que causaban más problemas que beneficios, se encerraba en su  cuarto y mordisqueaba sus recuerdos una y otra vez. No tenía amigos con quien hablar de asuntos del corazón, y hasta hablar de asuntos un poco más simples era dificultoso.  Entre griteríos brujah,  rumbas y consumo de alcohol, pasaba su existencia terriblemente aburrido. Pensaba  irse a otra ciudad  cuando sucedió lo que sucedió.

Se durmió en un sitio y despertó en otro al lado de  otro grupo de vampiro, uno de cada clan de la camarilla. Había pasado mucho tiempo desde que él recordaba,  y ciertamente apareció a las afueras de Bogotá junto a otros hijos de Cain que estaban tan confundidos como él.  

Recuerda la ira al despertar ahí, no comprender nada y sentirse que era llevado como ganado a ver al príncipe de Soacha  quien los alimentaria, les daría armas y les informaría que debían volver a Bogotá. Todos sus compañeros de recorrido se quejaban, pero el que más ponía su criterio y se había oír  era Diego Garcia, el tremere con ropa elegante que no comprendía que demonios le había ocurrido.

Curiosamente Miguel, sintió que Diego hablaba con la verdad y le apoyó en sus palabras, comprendió perfectamente las ideas y poco a poco de nada comenzaron hablar. Primero sobre el problema y luego sobre cómo salir.  El asunto era que  luego de ir a Bogotá y enterarse de que les habían quitado el corazón y que eran una especie de escuadrón suicida de la princesa, se solidarizaron por su causa y desgracia, compartieron entre ellos su dolor, su furia y algunas risas desubicadas. Fue entonces que entre ellos formaron una alianza muy fuerte. Posiblemente no lo sabían, pero eso les ayudaría en el momento que les tocara tomar decisiones. Sus respectivos clanes querían generar odio entre ellos, pero, nunca imaginaron que se hicieran tan amigos, tanto que se comentaban los secretos que escuchaban y trataban de ayudarse y ayudar a los demás. No todos en el grupo eran confiables,  el gangrel, el nosfertu y el ventrue eran personas que les colaboraban, pero sus compañeros toreador y malkavian se aliaron contra ellos.  

Miguel buscó a su sire, y le informaron que lo habían matado. Una gran sorpresa siendo un ser tan fuerte. "El Comunero" lo habían matado en una invasión Sabbat, y por más que preguntó no encontró a nadie de su pasado. El único  que estaba el Piraña, el sheriff  y primogénito de la ciudad fue el único que le ofreció apoyo, si hacia lo que él deseaba. Le hizo creer que era su amigo y el llego apreciarlo… estaba muy equivocado con él cosa que luego entendería.

Durante un tiempo el hacer misiones sin sentido, arriesgar su vida y odiar de manera más fuerte a la princesa Angelica. La soberana toreador de Bogotá que les había quitado todo no dudaba en humillarlos cada vez que tuviera lugar diciéndoles que les había robado los corazones y que si no hacían lo que ella quería  ordenaría que los mismos fueran destruidos.  Diego desarrolló un odio profundo por la princesa Angelica, aspecto que marcaría su destino hasta la actualidad. 

Y mientras algo podrido se cocía en Bogotá, ambos amigos hablaban del pasado y del presente. Lloraron lágrimas de sangre, se comentaron sus problemas, sus miedos, sus sospechas, se conocieron tanto que  sin darse cuenta desarrollaron un fuerte vínculo, traicionarían a sus clanes sin dudarlo con tal de proteger al otro. Desde el primer momento que notaron su gran amistad comenzaron a tacharlos de maricas.

Miguel vio en Diego la persona que le hubiera gustado ser, una persona correcta, buena que nunca había matado a nadie y que parecía afanarse por el bienestar de los otros y que era honesto. Cosa que Miguel no era,  sus manos estaban untadas de sangre, y sus compañías no eran muy puritanas.
La tragedia se desato aquella noche de revelaciones y muertes. 

Mientras Miguel se hacía solidario a la causa sin clan y se haría líder de los mismos, siendo reconocido por ello y tratando de pelear contra el Piraña. Su corazón se volvió a conectar con esa misión de lucha contra los abusos, y como él sufrió en vida los mismos, le molestó el dolor que vio en los ojos de los sin clan cuando el Piraña los pateaba. Terminó haciendo un discurso encima de una mesa pidiendo revolución y ciertamente los sin clan le apoyaron.

Fue la primera vez que sintió que dejó de ser un zombie y que había una razón para vivir.

Al mismo tiempo Diego inicio la secuencia de autodestrucción que lo acompañaría toda su vida. Bajo el precepto de la alianza tremere, el  regente Radu le pidió participar en un rito para matar a los nosferatu. Le engañaron de manera directa, y el que ante órdenes no podía decir que no, terminó matando a una niña e invocando a un demonio que haría el trabajo sucio. El problema era que Diego cambio la orden motivado por el odio a  la maldita princesa Angélica  y pidió la muerte de los toreador.

Eso, eliminaría el clan en la  ciudad de Bogotá mientras una horda de fulanos atacaba la capilla. Miguel apareció con los sin clan para defender el lugar a pesar de que esa no era su casa, Diego lo  necesitaba y peleo para defender las instalaciones momento en el cual ve como sus compañeros de combate mueren por un disparo en la cabeza que les estalla el cráneo. A lo alto el Piraña mataba a sus amigos uno a uno. Miguel furioso y en frenesí se enfrenta al Piraña para matarlo, y cruzan ataques siendo casi mortal para él. 

Un sin clan utilizando celeridad le salva  justo en el momento que el Piraña iba a darle muerte y se interna en la capilla tremere, junto algunos otros que huían del conflicto.

Y fue ahí donde Diego entre lágrimas y un dolor exagerado le comentó lo que había hecho y su sospecha de que iban a matarlo. Informó a sus superiores de lo ocurrido y espero su castigo. Cuando se le informa que  Xavier De Xincao había venido a la capilla por lo acontecido. Se supo entonces que Radu, el regente de Bogotá había  muerto hace unos meses y que quien había ordenado a Diego era un farsante.

Luego de eso y de celebrarse una espantosa reunión donde El Piraña y De Xincao piden informe de lo acontecido  (con un tinte de sarcasmo y burla por parte del sheriff brujah quien se burlaba por matar a los amigos de Miguel, la actitud seca y casi estoica de Xincao)

Era claro que las ordenes era seguir juntos y esperar la muerte, y entonces la única solución fue  buscar un avión y salir del país para siempre, Colombia era un sitio donde nunca podrían volver.
Miguel recobró un poco el sentido de su vida al darse cuenta que podía ayudar a Diego que cada vez estaba menos humano y más inestable, y por otra parte  él no volvería a sentirse solo. El vínculo etérico que se formó era similar al de las parejas a pesar de que su cariño no era sexual. Era como darse cuenta como un hombre tan bueno había caído tan bajo por una tragedia que no era directamente su culpa. Todo eso había sido injusto, y Miguel se propuso protegerlo.

Pero  proteger a un hombre totalmente cambiado por las circunstancias y afectado en su humanidad sería una lealtad que pagaría de manera agridulce.  Los primeros años de lucha en el exilio le habían enseñado que su ideología de salvación podía no estar correcta, pero aun así se hizo lo suficiente para que se dieran nuevas oportunidades de cambio y de sanación. Una montaña rusa de emociones y de fatigas, acciones basadas en la suerte y en la ironía de la comedia negra.

Miguel había alcanzado en un proceso personal cierto grado de humanidad superior, sin embargo no se podía hablar de él como un iluminado y ni siquiera como un maestro porque sus acciones eran realmente contradictorias y poco coherentes.

Pero la incoherencia siempre busca el  balance hacia el ser o el no ser.

Hacer la misión para los tremere lo había conectado con su violento pasado, el animal interior que vivió en él  mucho antes de ser vampiro, y que quería dejar un poco de lado, perder un poco su alegría de vivir por hacer algo sin corazón aleja a cualquiera de su humanidad.

Lo que no sabía Miguel era  que  su regreso a Bogotá traería a su vida ciertas verdades ocultas que marcarían  la historia desde otra mirada.

De Cincao solamente seguía moviendo los hilos.

1 comentario:

Tana Abbott dijo...

O_O así que así empezó todo... muy interesante.

Pd: cuando tenga tiempo releo tooodo xa ver si hay detalles como el de la katana xDDDD

besos