Era hora de
emprender ese enorme viaje desde Norteamérica a Suramérica, un viaje lleno de
temor y dudas. Después de ver videos y
sentirse un idiota ensayando Miguel simplemente se rindió y acepto su presente
como un réquiem.
Decidió no comentar
que Fowles se saltó las rígidas normas tremere, no era su obligación y no tenía
ningún vínculo de sangre con dicha casa como si lo tenía Diego. El silencio se había convertido en su amigo
desde hace mucho tiempo, desde que mató a esa mujer se sentía alejado de las
emociones, como si en parte no le importara morir o sacrificar más su vida.
Diego ocupado en sus propias crisis no había captado el real estado de su hermano de alma.
Y es que cuando un
hombre ha tenido una historia hay muchos asuntos que no se cuentan y quedan en
el bolsillo del pantalón de atrás, algunos escondidos dentro de los muchos
documentos del inconsciente. Asuntos que actualmente él no recordaba porque su
vida como humano era tan añorada que olvidó las pesadillas vividas.
Cuando un hombre en
vida empuño un arma por ideales e hizo cosas muy cuestionables siguiendo órdenes
por una causa de “la liberación del
pueblo y para el pueblo”, cuando aun siendo humano participó en combates, mató
y dañó a personas involucradas en el
conflicto como también inocentes por acciones directas o daños colaterales
donde muchos civiles fueron perjudicados y otros violentos abatidos. Cuando tu
vida fue marcada por la violencia y el fanatismo a pesar de que en esos tiempos
buscaba un real cambio de la sociedad. Y Cuando a pesar de todo eso su vida fue
un conjunto de tristezas, culpas y alegrías vanas él no podía negar que dentro
de esa alma que buscaba redimirse había un ser de un pasado turbio.
El combate era el
combate, disparar en nombre de un cambio social, en nombre de una vida digna
que de manera paradójica también perjudicaban con la violencia. La guerra
siempre es igual, nunca cambia.
El tres- sesenta, era un apodo que tenía por
su puntería en el fusil y porque en un combate por varios flancos logró abatir
a gente del ejército nacional que se presentaban por todos lados. Entró al
EPL cuando era un niño huérfano que
había perdido a su familia asesinada por un terrateniente, sus hermanos
quedaron a cargo de tías y parientes
lejanos, y él lleno de venganza y dolor
aceptó ingresar a este ejercito donde también pasaba hambre, tenía que
vivir maltratos de los otros guerrilleros que al verlo joven le ordenaban hacer
labores incomodas mientras aprendía como un robot los principios del comunismo
y las filosofías de igualdad. Un lavado de cerebro bastante eficiente para un
joven con tanta necesidad de venganza y
deseos de cambiar la muerte de sus padres.
Durante las noches
soñaba con los últimos momentos de su padre moribundo sobre el pasto, y como su
padre se despidió de él llamándolo por su nombre completo. “Miguel Pompilio, no
grite, no…”
Si una frase sin
concluir, una historia sin contar, un segundo nombre olvidado por los
recuerdos.
Miguel Pompilio
Rivera Pedraza, es su nombre completo. Pompilio era el nombre de su abuelo
materno. Los campesinos suelen tener nombres así a mucha honra, pero con el tiempo para evitar
burlas en las filas Miguel olvidó el
Pompilio y nunca lo comentó y luego de
eso el apodo se apoderó de él, y “el
Tres- sesenta” nació para quedarse.
Tanto dolor detrás
de un fusil de asalto, tanta rabia, tanta injusticia y melancolía… cuando su
madre resultó desaparecida, y se supo
que le habían matado y enterrado en el arroyo solo quedaba la venganza, y la
sensación de hacer algo por dormir ese dolor persistente en su vida.
¿Qué lleva a un niño
de 13 años a cargar un fusil y abandonar su niñez en un charco de sangre?
Si la respuesta no
es obvia, la pregunta está mal formulada. La venganza era parte del pastel, pero no todo el
contenido.
Cuando la justicia
se presentó y el asesino de sus padres, el alcalde del pueblo yacía inerte
luego de que el jefe de la escuadra le pegara un tiro en la frente. Miguel con
ahora 14 años pateo el cráneo del sujeto fracturándole la quijada y reconociendo
entre lágrimas pasadas que la muerte del fulano no había sido suficiente para
curar el dolor que sentía.
Todo se había ido
con la muerte de ese hombre y él
continuaba vivo con las recuerdos de lo que él le hizo, dándose cuenta que ese
dolor no debía permitirse y que otros niños no debían sufrir la muerte de sus
padres por la codicia de un viejo terrateniente.
Entregarse a ser un
esclavo de las ideologías comunistas, actuando como una especie de zombie sin
criterio siguiendo órdenes y traspasando límites. Aprendió a leer y a escribir
de manera torpe en las filas, y sus día
a día eran de grandes recorridos por montañas y fincas sintiéndose grande y peligroso, aunque no fuera nada de
eso.
Sin embargo aunque
con la visión viciada por sus ideales, Miguel no era ningún tonto y si bien
aprendió a leer y escribir con poca ortografía, y escuchaba todo, él comenzó
aprender de la vida desde el lado más amargo del pastel.
Se aprende a
sobrevivir en un contexto hostil buscando ideales que gritaba otro hombre pero
también dándose cuenta que la historia no mentía y que la pudrición social era
una realidad. No era tonto, nunca lo ha sido y lo fue.
Cuando se enamoró a
sus 16 años de una campesina de otro departamento, cuando entendió el poder de
las hormonas y del ansia de la carne, fue cuando también entendió que su alma
añoraba la familia que perdió para siempre. Olga, su primer y único amor era la
mujer que él deseaba para hacer una familia, el problema desde siempre era que
también había otras cosas que él deseaba de otras mujeres.
Por mucho que él la
quisiera, no sabía amar, y tampoco respetar. Era inmaduro, caprichoso, celoso,
agresivo y mentiroso. En otros terminos se podía decir que había sido con ella un gran hijo de puta.
Entre
desplazamientos y promesas posiblemente Miguel no aceptaría lo mucho que le
hizo sufrir. No fue un buen hombre para ella y ciertamente tampoco era un buen
ser humano.
Cuando ella
desapareció y se comentó que estaba
muerta él no pudo con el dolor y la culpa de no haber dejado la guerrilla
cuando ella se lo pidió. Peor de todo, idealizó su relación y olvidó lo mal
hombre que había sido con ella. En últimas luego de su abrazo ella se
convertiría en una santa y él
olvidaría lo miserable que fue e
ignoraría lo mal que iba su relación. No podía soltar su único recuerdo
positivo humano, porque cuando llego a la no vida, todo se convirtió en
oscuridad.
Miguel cuando fue
abrazado por ese antiguo brujah ya había hecho cosas como humano bastante
cuestionables y reprochables, en últimas si bien no era un psicópata y no
disfrutaba matar, dejar de ser humano le confirmó su condena, perdió su vida y
fue luego de eso que tomó conciencia de su mal. Lo habían escogido a él por sus
convicciones y ahínco, la cita médica con el cardiólogo por una dolencia pasada
nunca fue cumplida, su corazón estaba tan muerto como sus esperanzas.
Era un castigo, un
maldito castigo. Lo había perdido todo, y ahora solo tenía recuerdos. El
cumpleaños de su madre, de su padre, el aniversario con Olga, la fiesta de su
pueblo, el olor de sus cuerpos al tener relaciones, las sonrisas, la luz de la
madrugada, el sonido de los pájaros y el olor de la tierra húmeda cuando ha
llovido.
Pudo haber perdido
más humanidad con el abrazo, pero no fue así.
Miguel había sido
escogido para ser un ser de la noche por un hombre respetado por su violencia
pero también por sus ideales Anarquistas. Nicolás Estrada alias "El
Comunero" tendría
más de unos quinientos años (aunque hay quienes dicen que más), tenía un
extraño acento pero se hacía llamar por un nombre latino, muchos decían que
ocultaba algo y que vivía en Bogotá al margen de la camarilla, sea como sea ese hombre tenía buena concentración de sangre. Miguel nació dentro de la oscuridad con un
plus por ello, sin embargo lo curioso era que este padre de oscuridad era
bastante desconfiado como para entrenar por mucho tiempo a sus chiquillos.
Si sobrevivían a ser carne de cañon posiblemente se merecerían su atención. Y
Miguel sobrevivió…
Aprendió por poco
tiempo con él, no tenía ningún beneficio por ser su chiquillo y básicamente se
lanzó a la independencia una vez pudo volver al monte buscando los rastros de
Olga, tratando de saber si estaba viva o muerta, pero todo era un gran bloque
de ladrillos. Desapareció simplemente y con ella una necesidad interna de
redención.
Se puede decir sin
lugar a dudas que se entregó a la causa socialista en el monte durante varios
años, escondido en campamentos y usando las armas en pro de su visión. Se
acompañó de algunos otros brujah y gangrel guerrilleros por un tiempo viviendo
en territorios naturales, alimentándose de animales y de vitae de otros
revolucionarios vivos. Territorios de la Gaia donde los lupinos estaban cerca.
Vivió en una época
donde los grupos guerrilleros no estaban tan pervertidos por el tráfico de
droga, cuando su grupo base firmó la paz con el gobierno volvió a la capital y
se reencontró con su siré, el hombre poca atención le puso, aunque si le dijo
que había un negocio tranquilo y rentable que podía manejar. Miguel entonces
comenzó a vender armas de orígenes cuestionables, en realidad las mismas habían
sido robadas y se vendían bien, un arma por económica podía alcanzar fácilmente
más de un millón de pesos, y los fusiles, y otras tenían un alto valor. Se
podría pensar entonces, que él alcanzaría una riqueza gracias a esa
actividad, y ciertamente si logró tener algo de dinero que le permitió comprar
una casa muy humilde, pero el dueño del negocio era su sire y él era quien
ganaba gran parte de todo a pesar de que
no lo veía por meses, Miguel era un simple administrador.
Quien vende un arma
en parte es responsable de lo que se haga con ella. Se encontraba
perdido en sí mismo. Se sentía terriblemente solo, los brujah suelen compartir
residencias y vivir juntos. Vivía con mucha más gente que causaban más
problemas que beneficios, se encerraba en su
cuarto y mordisqueaba sus recuerdos una y otra vez. No tenía amigos con
quien hablar de asuntos del corazón, y hasta hablar de asuntos un poco más
simples era dificultoso. Entre griteríos
brujah, rumbas y consumo de alcohol,
pasaba su existencia terriblemente aburrido. Pensaba irse a otra ciudad cuando sucedió lo que sucedió.
Se durmió en un
sitio y despertó en otro al lado de otro
grupo de vampiro, uno de cada clan de la camarilla. Había pasado mucho tiempo
desde que él recordaba, y ciertamente
apareció a las afueras de Bogotá junto a otros hijos de Cain que estaban tan
confundidos como él.
Recuerda la ira al
despertar ahí, no comprender nada y sentirse que era llevado como ganado a ver
al príncipe de Soacha quien los
alimentaria, les daría armas y les informaría que debían volver a Bogotá. Todos
sus compañeros de recorrido se quejaban, pero el que más ponía su criterio y se
había oír era Diego Garcia, el tremere
con ropa elegante que no comprendía que demonios le había ocurrido.
Curiosamente Miguel,
sintió que Diego hablaba con la verdad y le apoyó en sus palabras, comprendió
perfectamente las ideas y poco a poco de nada comenzaron hablar. Primero sobre
el problema y luego sobre cómo salir. El
asunto era que luego de ir a Bogotá y
enterarse de que les habían quitado el corazón y que eran una especie de escuadrón
suicida de la princesa, se solidarizaron por su causa y desgracia, compartieron
entre ellos su dolor, su furia y algunas risas desubicadas. Fue entonces que
entre ellos formaron una alianza muy fuerte. Posiblemente no lo sabían, pero
eso les ayudaría en el momento que les tocara tomar decisiones. Sus respectivos
clanes querían generar odio entre ellos, pero, nunca imaginaron que se hicieran
tan amigos, tanto que se comentaban los secretos que escuchaban y trataban de
ayudarse y ayudar a los demás. No todos en el grupo eran confiables, el gangrel, el nosfertu y el ventrue eran
personas que les colaboraban, pero sus compañeros toreador y malkavian se
aliaron contra ellos.
Miguel buscó a su
sire, y le informaron que lo habían matado. Una gran sorpresa siendo un ser tan
fuerte. "El Comunero" lo habían matado en una invasión Sabbat,
y por más que preguntó no encontró a
nadie de su pasado. El único que estaba
el Piraña, el sheriff y primogénito de
la ciudad fue el único que le ofreció apoyo, si hacia lo que él deseaba. Le
hizo creer que era su amigo y el llego apreciarlo… estaba muy equivocado con él
cosa que luego entendería.
Durante un tiempo el
hacer misiones sin sentido, arriesgar su vida y odiar de manera más fuerte a la
princesa Angelica. La soberana toreador de Bogotá que les había quitado todo no
dudaba en humillarlos cada vez que tuviera lugar diciéndoles que les había
robado los corazones y que si no hacían lo que ella quería ordenaría que los mismos fueran destruidos. Diego desarrolló un odio profundo por la
princesa Angelica, aspecto que marcaría su destino hasta la actualidad.
Y mientras algo
podrido se cocía en Bogotá, ambos amigos hablaban del pasado y del presente.
Lloraron lágrimas de sangre, se comentaron sus problemas, sus miedos, sus
sospechas, se conocieron tanto que sin
darse cuenta desarrollaron un fuerte vínculo, traicionarían a sus clanes sin
dudarlo con tal de proteger al otro. Desde el primer momento que notaron su
gran amistad comenzaron a tacharlos de maricas.
Miguel vio en Diego
la persona que le hubiera gustado ser, una persona correcta, buena que nunca
había matado a nadie y que parecía afanarse por el bienestar de los otros y que
era honesto. Cosa que Miguel no era, sus
manos estaban untadas de sangre, y sus compañías no eran muy puritanas.
La tragedia se
desato aquella noche de revelaciones y muertes.
Mientras Miguel se hacía
solidario a la causa sin clan y se haría líder de los mismos, siendo reconocido
por ello y tratando de pelear contra el Piraña. Su corazón se volvió a conectar
con esa misión de lucha contra los abusos, y como él sufrió en vida los mismos,
le molestó el dolor que vio en los ojos de los sin clan cuando el Piraña los
pateaba. Terminó haciendo un discurso encima de una mesa pidiendo revolución y
ciertamente los sin clan le apoyaron.
Fue la primera vez
que sintió que dejó de ser un zombie y que había una razón para vivir.
Al mismo tiempo
Diego inicio la secuencia de autodestrucción que lo acompañaría toda su vida.
Bajo el precepto de la alianza tremere, el
regente Radu le pidió participar en un rito para matar a los nosferatu.
Le engañaron de manera directa, y el que ante órdenes no podía decir que no,
terminó matando a una niña e invocando a un demonio que haría el trabajo
sucio. El problema era que Diego cambio la orden motivado por el odio a la maldita princesa Angélica y pidió la muerte de los toreador.
Eso, eliminaría el clan en la ciudad de Bogotá mientras una horda de
fulanos atacaba la capilla. Miguel apareció con los sin clan para defender el
lugar a pesar de que esa no era su casa, Diego lo necesitaba y peleo para defender las instalaciones
momento en el cual ve como sus compañeros de combate mueren por un disparo en
la cabeza que les estalla el cráneo. A lo alto el Piraña mataba a sus amigos
uno a uno. Miguel furioso y en frenesí se enfrenta al Piraña para matarlo, y
cruzan ataques siendo casi mortal para él.
Un sin clan utilizando celeridad le salva justo en el momento que el Piraña iba a darle
muerte y se interna en la capilla tremere, junto algunos otros que huían del
conflicto.
Y fue ahí donde Diego entre lágrimas y un dolor exagerado le
comentó lo que había hecho y su sospecha de que iban a matarlo. Informó a sus
superiores de lo ocurrido y espero su castigo. Cuando se le informa que Xavier
De Xincao había venido a la
capilla por lo acontecido. Se supo entonces que Radu, el regente de Bogotá
había muerto hace unos meses y que quien
había ordenado a Diego era un farsante.
Luego de eso y de
celebrarse una espantosa reunión donde El Piraña y De Xincao piden informe de lo acontecido (con un tinte de sarcasmo y burla por parte del
sheriff brujah quien se burlaba por matar a los amigos de Miguel, la actitud
seca y casi estoica de Xincao)
Era claro que las
ordenes era seguir juntos y esperar la muerte, y entonces la única solución
fue buscar un avión y salir del país
para siempre, Colombia era un sitio donde nunca podrían volver.
Miguel recobró un
poco el sentido de su vida al darse cuenta que podía ayudar a Diego que cada
vez estaba menos humano y más inestable, y por otra parte él no volvería a sentirse solo. El vínculo
etérico que se formó era similar al de las parejas a pesar de que su cariño no
era sexual. Era como darse cuenta como un hombre tan bueno había caído tan bajo
por una tragedia que no era directamente su culpa. Todo eso había sido injusto,
y Miguel se propuso protegerlo.
Pero proteger a un hombre totalmente cambiado por
las circunstancias y afectado en su humanidad sería una lealtad que pagaría de
manera agridulce. Los primeros años de
lucha en el exilio le habían enseñado que su ideología de salvación podía no
estar correcta, pero aun así se hizo lo suficiente para que se dieran nuevas
oportunidades de cambio y de sanación. Una montaña rusa de emociones y de
fatigas, acciones basadas en la suerte y en la ironía de la comedia negra.
Miguel había
alcanzado en un proceso personal cierto grado de humanidad superior, sin
embargo no se podía hablar de él como un iluminado y ni siquiera como un
maestro porque sus acciones eran realmente contradictorias y poco coherentes.
Pero la incoherencia
siempre busca el balance hacia el ser o
el no ser.
Hacer la misión para
los tremere lo había conectado con su violento pasado, el animal interior que
vivió en él mucho antes de ser vampiro,
y que quería dejar un poco de lado, perder un poco su alegría de vivir por
hacer algo sin corazón aleja a cualquiera de su humanidad.
Lo que no sabía
Miguel era que su regreso a Bogotá traería a su vida ciertas
verdades ocultas que marcarían la
historia desde otra mirada.
De Cincao solamente
seguía moviendo los hilos.

1 comentario:
O_O así que así empezó todo... muy interesante.
Pd: cuando tenga tiempo releo tooodo xa ver si hay detalles como el de la katana xDDDD
besos
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