martes, 15 de septiembre de 2009

EL ABRAZO DEL DESTINO

En una choza casi roída de la localidad del sumapaz nació el varón numero 5 de una pareja de desplazados por la violencia. Su nombre Aureliano Rodríguez Rodríguez fue concebido en un momento de reconciliación conyugal entre Clarita y Edilberto Rodríguez . La pareja de campesinos evidentemente había comenzado su relación mal y al pasar los años este aspecto no había cambiado. Los golpes, insultos y malos tratos siempre estaban a la orden del día. El niño observando las constantes peleas de sus padres quienes muchas veces por continuar con la disputa se olvidaban que tenían 5 hijos que necesitaban no solo un plato de comida sino un abrazo o un signo de afecto.


Las constantes borracheras del padre y los gritos de la madre fueron calmados en un periodo en que el niño fue entregado a su abuela Teresa quien con amor trato de criar a Aureliano. El niño tenia problemas de aprendizaje, no le iba bien en la escuela y parecía atrasarse con facilidad. La mujer, quien era anciana trato de enseñarle al pelusas valores y lo llevaba constantemente a la iglesia. Quería que su nieto fuera un hombre bueno y honorable. Sin embargo el tiempo le estaba cobrando su cuota y un día al regresar del colegio encontró a su abuela muerta: “Un ataque cardiaco” dijeron los doctores.



Aureliano sintió entonces el dolor mas intenso de su existencia, dado que su abuela había hecho más que sus propios padres por él.



Ya con 12 años, volvió a la casa de sus padres quienes continuaban el circulo de violencia y esta vez lo involucraron a el en el conflicto. Hasta que un día, salio con dos dientes rotos gracias a un golpe de su padre. Ese hecho fue lo que ocasiono que se evadiera de su hogar.



No tenia a nadie, y sus padres no mostraron gran preocupación por su ausencia… así que comenzó a vivir en la calle y a robar para sobrevivir. La situación era muy dura, lo había recogido la policía de menores en varias oportunidades y el se había volado de las instituciones donde había ido a parar, simplemente se repetía la misma historia de desprotección.



Por los lados de Usme lo contrataron para trabajar en una fabrica de relleno, donde recogían todos los colchones usados y con ese mismo hacían nuevos colchones. El pelusas desarrollo algunas infecciones en la piel por ese trabajo insalubre pero al ser un niño solo podía conformarse con lo poco que daban. Salía del trabajo lleno de relleno a vagar por los barrios altos de Usme y es ahí donde conoce a otros chicos de su edad, el maracas y el Ronchas quienes se dedicaban al robo para sobrevivir. Como el siempre estaba lleno de relleno en la cabeza lo apodaron el pelusas, y desde ese momento su nombre real quedo en el olvido. Una noche cuando hablaba con sus parceros vio caminar desde lo alto a un niño mas o menos de su edad, flaco y pálido con los ojos negros y el pelo desordenado, tenia los zapatos rotos y en el rostro sucio con una marca de una lagrima que recorrió su mejilla.



- Que le pasa Parcero?


- Todo bien, no quiero problemas con nadie – responde un poco asustado

- Venga pa ca… le dice el Ronchas … como se llama?

- Martín…


- Y que hace por estos lados?


- Me escape de un internado y no quiero volver.



El Ronchas le pregunto si ya había comido, y tras su negativa le invito a comer lo poco que ellos tenían. Así como sucedió con el Pelusas al niño le apodaron el Cuervo porque además de sus ojos y cabello le encantaba la ropa de color negro.



El pelusas y el Cuervo se conectaron inmediatamente, se hicieron muy amigos; hablaban, jugaban, robaban y bromeaban, era todo como si se conocieran de antes… Comenzaron a ser muy unidos y no se veía al uno sin el otro. Ambos perdieron la virginidad el mismo día y con la misma chica quien a cambio de unas monedas les permitió sus favores.



Ellos eran niños de la calle y se relacionaban como tales, pero el pelusas no le gustaba la violencia, trataba de robar pero sin lastimar cosa que aprendió de su abuela quien siempre le recordó que nadie tiene el derecho de lastimar a otro. El cuervo por su parte era mas salvaje y más impulsivo, pero aun así se llevaban bien. Uno era el soporte emocional del otro en épocas de crisis.



A sus 17 años a ambos los cogieron robando y se fueron a una correccional de menores, después de cumplir los 18 y salir de la institución. El pelusas trabajaba como raponero, sabia como robar sin hacer daño a nadie y conseguir unos pesos de más, el resto de la banda tomaron distintos caminos algunos resultaron muertos y otros se abrieron del parche. Vivía solo en un paga diario donde convivía con gente viciosa que solo podían pagar precios económicos. No Era un lugar agradable, pero era mejor que vivir en la calle. Al Cuervo meses después lo metieron a la modelo “nuevamente” por Robo y tras salir de la cárcel se encontró con el mismo. Luego el consiguió otro trabajo y poco lo veía, aunque de vez en cuando se lo encontraba por las noches, hablaban y se ponían al día en chismes, en ocasiones su amigo le llevaba dinero…y le buscaba trabajos temporales para que el saliera adelante.



En ese ambiente se relaciono con la Trixie una prostituta con la que llego a vivir unos años y tuvo dos hijos. Ninguno de los cuales reconoció pues no tenia cedula. El pelusas y la Trixie tenían constantes peleas, en realidad la mujer no soportaba que su compañero no llevara dinero al hogar y permaneciera mas borracho que en la casa, así que un día metió todas sus cosas en una bolsa, se fue con los niños y nunca la volvió a ver…



Fue un periodo muy duro y doloroso el cual aprovecho para encontrarse con su amigo de toda la vida quien curiosamente tenia ya apartamento y carro.

El pelusas no comprendía como le estaba yendo tan bien, no sabía exactamente en que estaba metido. Planearon una tomata en el apartamento del Cuervo, donde tras varios tragos comenzaron a tomar y hablar de todo un poco. El Cuervo tomaba de un baso aparte algo que después de varios tragos logro emborracharlo rápidamente. Estando tan ebrio e intoxicado El Cuervo le paso un brazo por encima del hombro y le confeso que estaba sufriendo. Le dijo que estaba enamorado de una mujer que estaba con otro hombre. Ha sorpresa para el pelusas darse cuenta que su amigo comenzó a llorar cantidades enormes de sangre. Se alarmo y pensó que estaba herido, o enfermo. El Cuervo un poco atontado y delirante le tranquiliza y le suelta el otro secreto. El era un vampiro.



El pelusas no podía creerlo, pero el Cuervo llorando le pidió que le guardara su secreto, que el no se lo había buscado pero que en esas estaba. Los tragos le jugaron una mala pasada…nunca debió decir aquello. El pelusas que apreciaba a su amigo prometió nunca comentar lo que sabía… y así lo cumplió.



Pasaron los años y el Cuervo comenzó a darle pequeños trabajos; cuidar cargamentos ilegales ó guardar alguna cosa. Comenzó a irle mejor y de un momento a otro ya tenia un apartamento donde vivía cómodamente gracias a su amigo y donde era alguien de confianza para él. Todos creían que el Pelusas era el criado del Cuervo, sin embargo en realidad nunca este le dio ni una gota de sangre. Aspecto que el Pelusas ignoraba pero que para su amigo se había convertido en un aspecto estresante. Nadie podía enterarse… podían matarlo…. Podían quebrarlos a ambos.



II.



Hubo una serie de ataques a masivos en Bogotá. El pelusas estaba en su apartamento y recibe una llamada de su amigo pidiéndole que fuera al aeropuerto con dólares pues necesitaba viajar de urgencia, de manera imprevista, el Cuervo se lo llevo de viaje a un país sur americano. Luego de una corta estancia y un paseo breve el Cuervo preocupado por el bienestar del pelusas lo manda al Ecuador donde unos compañeros del clan. Pidió especialmente que no fuera abrazado y que le dieran comodidades. Sin embargo algo ahí levanto sospechas…



Esa noche el Cuervo había llegado de viaje, estaba ansioso por descansar y no preocuparse por nada, toda esa misión había sido muy desagradable para él y  no quería muchos problemas, sin embargo estos lo encontraron a él…



Llego a su casa y al abrir la puerta de la habitación encontró a su novia sentada de manera seria.



- Cierra la puerta por favor.



El Cuervo inmediatamente se percato que algo estaba mal, talvez otra vez le fueron con cuentos sobre mujeres imaginarias con las que el salía, pero lo extraño era que si fuera así ya estaría gritando.

Cuando hubo cerrado la puerta, ella le pidió con la misma voz seria que se sentara a su lado, lo que hizo de manera inmediata. La mujer lo miro a los ojos y le dijo de la forma más seria posible, sin alzar la voz ó hacer escándalo.


- Cuervo quiero que me contestes con la verdad, y solo la verdad…entiende?


- Si mi amor yo..

- Si o No entiende – Corta tajante fuera lo que fuese que el iba a responder.

- Si..- responde El Cuervo



Ella lo mira a los ojos, como pensando como preguntar



- Quiero saber, si el pelusas es o no su criado.



El Cuervo se pone mas pálido de lo normal, pero no responde a lo que la mujer arremete con mas intensidad.




- Es su criado? Si ó no!

- No, no lo es… El Cuervo responde mirando al piso mientras los ojos serios de la mujer lo taladran.

- Ahora responda. Sabe el Pelusas que eres un vampiro?... Si ó No?



El hombre se dio por descubierto, ya no había salida.



- Si ó no!? Repite la mujer


- Si, si lo sabe.



En esos momentos la mujer llena de rabia le manda una cachetada en el rostro. El Cuervo levanta la mirada y una lágrima de sangre recorre su mejilla. Ella evidentemente esta tratando de contenerse y continua hablando de manera seria y calmada.



- Cuervo usted tiene dos opciones: ó lo mata, ó lo abraza.



El Cuervo mira a la mujer secándose el líquido de su rostro.




- El Pelusas no seria feliz, él no cuadraría mucho con todo esto..



La mujer repite de manera seria.



- ó lo mata, ó lo abraza. Y si no haces ninguna de las dos yo te matare a ti y a él… Hay un silencio incomodo y no quiero hacerlo porque te amo, pero si no me dejas opción lo haré…y con una lagrima de sangre recorriéndole el rostro añade Ha sorpresitas que me tienes guardadas a esta altura del paseo..



Se levanta y deja al Cuervo solo en su habitación.



III.



El Pelusas estaba en Quito, y tras una corta estancia en la ciudad regresa al País cuando la situación de conflicto esta mas calma. Vuelve a su rutina, guarda el dinero y se dispone hacer lo que usualmente había hecho durante el día, ver televisión, salir a comprar comida y tomarse una que otra cervecita. A las 6:30 p.m en punto recibe una llamada telefónica.



- Que pasa Cuervo me esta llamando como temprano no?


- Si, un poco…como le fue por las otras tierras?

- Bien hermano, se portaron legales con migo – dice el Pelusas feliz – Oiga hermano lo noto achicopalado, le pasa algo?... no me diga que volvió a pelearse con la hembrita…

- Pues la verdad si hermano, pero bueno, no lo llamaba por eso, quería preguntarle si puede encontrarse con migo por la 45 con séptima en una hora, yo lo recojo en la nave, es que quiero hablarle de un negocito…


- Todo bien… nos vemos tons

Colgó, se arreglo y salio para el lugar de inmediato, mientras caminaba se preguntaba el porque el Cuervo estaba tan bajo de nota. Llevaban años de amigos y el ya conocía su tono de voz. A las 7 en punto el hombre lo recogió en el carro, estaba solo, cosa que era poco común pues siempre estaba acompañado de dos o más personas.

- Hermano que si me acompaña a la Calera, debo ir a ver unos depósitos..

El Cuervo manejaba más lento de lo común y mientras lo hacia comenzó hablando de los viejos tiempos, de cuando eran mas chicos y recorrían Usme como si fuera su reino. De repente comenzaron a reírse de sus experiencias, y como a pesar de los problemas siempre salían adelante. Vivir una niñez sin familia te hace buscar la misma en algún lado, y en ese momento ellos eran familia y aún lo eran….

Cuando el auto iba por los lados del mirador de la Calera el Cuervo dijo que sentía que una de las llantas estaba fallando, que mejor paraban haber si se había pinchado.

Parqueo en el lugar e hizo la pantomima de ver la llanta y el pelusas se bajo y camino unos pasos hacia el frente.

- Oiga Hermano, mire como se ve esto bonito por acá…


- Pere hermano, ya voy… estoy viendo la llanta…


El Pelusas se paro al borde de la montaña y se quedo viendo extasiado como se veía la ciudad desde ese punto. Las luces de los edificios, calles, autos, todo perfectamente organizado y bello. En esas escucha a su amigo decir que no sabe que le ocurre a la llanta y se acerca hacia el mientras el pelusas señala las calles que conoce desde la altura..



- Oiga parcero y a que viene la gente a los miradores??…


- A Tirar hermano no necesariamente a ver el paisaje como buste y yo..jaja, por eso hagámonos mas pa allá no sea que interrumpamos a las parejas…



Riendo recorren un tramo que al parecer el Cuervo ya conocía pasando por un sector con matorrales y árboles que conecta a un sector donde la ciudad se ve de igual manera pero sin el fastidioso borde metálico. El Cuervo sonríe al ver la ciudad.




- Este sitio no lo conocía, y se ve bonito…


- Cierto, y no hay tanta gente… es un lugar especial.. El Cuervo al decir esto se sienta en el pasto mientras mira la luna.

- Hermano yo lo conozco ,a buste algo le pasa ¿Qué pasa?... No me gusta verlo mal…


El Cuervo le sonríe, y le lanza una cerveza en lata fría… “venga y se toma una pola con migo mientras estamos por acá.”, el pelusas toma la cerveza la abre y se le sienta al lado. La cerveza estaba como recién salida de la nevera, tal como a él le gusta. Mientras la toman ambos se quedan en silencio hasta que el Cuervo comienza a decir …

- “Sabe que hermano, yo muchas veces me pregunto porque las vainas pasan, es decir aunque suene algo ridículo, yo a veces me digo, oigas porque nací ¿sabe? Porque me toco vivir una vida tan jodida y porque el que esta arriba me eligió pa ser lo que soy hermano…. Usted me comprende". Lo mira a lo ojos para luego fijar nuevamente la vista en la ciudad


- “Pues parcero siempre las vainas, o por lo menos eso dicen los que estudian, ocurren por algo”- responde el Pelusas



- “ Si parce…. Por algo deben ocurrir, por algo buste y yo nos encontramos desde chinos y por algo estamos sentados aquí en este momento”



El pelusas se ríe “ Sabe que hermano, no se rompa el coco pensando en esas jodas, mas bien déjele esas vainas al de arriba que es el que sabe mi perro” dice terminándose la cerveza



El Cuervo se ríe ante la respuesta de su amigo y luego sin dejar de mirar la ciudad le dice señalando un lugar especifico “ Oiga Pelusas eso que esta por allá no es la plaza del voto nacional?”. El Pelusas voltea su cuello hacia la izquierda tratando de observar el punto señalado y es en ese momento siente que algo perfora su cuello mientras unas manos conocidas lo aferran. Una sensación de bienestar lo invade mientras siente que se va su vida y al mismo tiempo, un amigo con los dos ojos sangrantes llenos de tristeza lo acompaña a su modo hacia otro lado de su existencia.

Al terminar el Cuervo se corta el brazo mientras el Pelusas comienza a beber de su vitae, el murmura a su oído aun con la voz entrecortada:

“Espero que algún día parce me perdone por lo que acabo de hacer, ahora sus pecados son también los míos y desde hoy su vida no volverá a ser como antes”

1 comentario:

Anónimo dijo...

T_______________________T qué triste... pobre cuervo, qué culpable debió sentirse... pero la historia de la amistad está muy linda!

Tana