martes, 15 de septiembre de 2009

EL RUIDO DEL ALMA

La luz de la calle se observaba desde el edificio, las gotas de lluvia se almacenaban en el tejado de la casa de al frente. El edificio estaba en un sector elegante, cerca al Eliseo. El apartamento era amplio y tenia bonitos colores, los muebles combinaban con la pintura y existían variados detalles en las paredes y en las mesas. Era evidentemente el apartamento de una mujer. No era un apartamento gomelo, era un apartamento con estilo y criterio. Los hombres no viven en sitios tan bien cuidados. Una mujer miraba por la ventana algo pensativa la calle. Morena, con ojos oscuros y labios perfectos manipulaba su gran trenza con un tic nervioso. Hace algunos días había estado pensando en una situación que le causaba duda, y en realidad aunque ya había tomado una determinación tenía miedo de encararla. Habían sido tantos años, 22 de relación pero en si 18 de noviazgo legal. Todo el mundo lo sabía, el había sido por mucho el mejor amante que ella había tenido. En esa materia les iba perfectamente, no había queja, el se preocupaba de hacerla sentir bien, y muy pocas veces la había decepcionado. Todos los días se hablaban, cuando peleaban el le mandaba flores. Los martes siempre veían películas abrazados frente en la cama, lo malo era que él no entendía la mayor parte de lo que veían, y solo ponía atención si la película era de acción, los jueves y viernes, dependiendo de la circunstancia salían a bailar o entrenaban en el gimnasio de la casa brujah, ó la acompañaba a la peluquería .... así era todas las semanas y todo se había convertido en una odiosa rutina.

Últimamente le molestaba todo de él, su presencia, su olor y hasta su forma de hablar...

Ella sabía que él la amaba con locura, es más, nunca dudo de su amor a pesar de su postura coqueta con otras mujeres, sin embargo ella sentía que él no le era fiel, lo que básicamente causaban todas sus peleas. Le molestaba su ignorancia y su actitud ordinaria al extremo frente algunos aspectos. El cuervo no cambiaria, eso era seguro.

No sabía como de repente había aparecido este otro hombre que le movía el piso; ya habían aparecido otros antes con los que había tenido breves e insignificantes romances, pero este le había cautivado desde el primer momento a pesar de ser de otro clan. Había salido en secreto con él por más de un mes, y sabia que su novio no se había dado cuenta de este particular pues ... no era muy brillante que digamos.... era un tonto con plata, había que aceptarlo.

Sin embargo ya estaban existiendo muchas preguntas y por más estúpido que fuera él, la situación ya se estaba tornando muy evidente... así que era mejor terminar... y ella se conocía, sabía que ella no sabría decir las cosas bien para no herirlo... y las cosas evidentemente se iban a tornar feas, pero en ultimas ella ya no podía ocultarlo más.

****

Esa noche el Cuervo, un hombre alto y acuerpado con presencia ordinaria había amanecido de buen humor. Puso sus vallenatos a todo volumen y se miro al techo satisfecho. Sentía que ser vampiro había sido lo mejor que le había pasado en su existencia, pues en realidad nunca espero que un sujeto que hasta hace algunos años pedía limosna, vendía droga y robaba ahora viviera en una mansión enorme y lo tuviera “Todo”. Su vida era perfecta. Tenía mucho dinero, podía hacer con él lo que quisiera y además y lo más importante tenía una novia que lo amaba. Ella se había convertido en el eje de su vida. Se sentía tan afortunado de tenerla a pesar de ser una mujer difícil. Muchos no entendían como él se dejaba gritar y celar de la forma como ella lo hacía. En realidad ella era tan dominante. Muchos se burlaban de él pues para nadie era un secreto que ella era la que mandaba. La relación siempre estuvo llena de peleas, pero la cosa estaba mejorando, ella últimamente había cambiado ese carácter tan fuerte: llevaban 3 meses sin discutir.

Ella era amorosa y dedicada, sentía que hacia muchas cosas por el y se interesaba por su vida. Tenía muchas cosas buenas aunque las demás no las vieran... Ella era su hembra, la mujer de su vida.

Se levanto con ganas de molestar así que fue a la habitación del Pelusas quien vivía desde su abrazo. El se había convertido en prácticamente su sombra...

Su amigo no era el Brujah típico, es más era el brujah mas atípico que se podía encontrar. No era un hombre violento, y si bien ya había sufrido del mal genio de su clan, no parecía ser el típico gañan que tenía el cuervo como colaboradores. Era perezoso y pacifico. Los demás del clan no entendían como el Cuervo se mostrara tan tranquilo frente a su incompetencia. El Pelusas era una especie de “secretario” de su Sire.... llevaba recados, le manejaba una especie de agenda y adicionalmente, pues, “estaba ahí”... No exactamente haciendo mucho.

El reloj mostro las 10 de la noche y de repente el Cuervo recuerda “la fiesta de hoy”: se le había hecho tarde!. Era raro que Hanna no le hubiera llamado a recordar... básicamente se encontraría con ella en la fiesta.

Se despidió del Pelusas y salió tan rápido como pudo hacia su encuentro. Iba pensando en el escándalo que seguramente ella le iba hacer. Como siempre le diría que con quien estaba? Y se inventaría una novia imaginaria. El ya estaba acostumbrado a eso. Parqueo el carro y entro rápidamente a la reunión. Todos bailaban y tomaban. Había mucho escándalo y ella estaba con otras mujeres al fondo. Camino diligente hacia ella y la beso saludándola. “Apenas llegue, disculpa por llegar tarde”. Extrañamente ella solo le sonrió y no le dijo absolutamente nada. Nada!... el Cuervo no comprendía, era como si le hubieran cambiado a la hembrita. Se sentó a su lado y ella casi en toda la noche no le puso atención a pesar de que él le tomaba de la mano y le decía cosas al oído.

“Debe estar muy brava pa no hablarme” pensó un poco confuso. Se dedico a consentirle la mano y a mimarla. Su mano parecía como inerte. Permitía las caricias pero no le apretaba la mano.

- -"Monita, mi amor esta muy bravita con migo?, perdóneme mi amor es que se me hizo tarde, yo no había olvidado la fiesta"... le dijo justo cuando sus amigas se habían parado a bailar.

Hanna por primera vez en la noche lo miro a los ojos y le toco la mejilla y de sus labios solo salió un “ven por acá”

Salieron a la terraza donde había una mesa con sillas y un cenicero. Ella saco mientras se sentaban un cigarrillo de su cartera y le ofreció fuego.

- Amor. Le toma la mano. De veras que yo lo siento, perdóneme. ¿si?. Dice el Cuervo como si ella se tratara de su madre y el fuera un chiquillo con sus ojos iluminados.

Ella lo mira seria y le dice...

-Quería hablar con tigo. Lo mira a los ojos quedándose callada por 10 eternos segundos. Mire Cuervo voy a ser directa: Creo que debemos terminar.

El hombre hizo un gesto de no entender

- - Pero mi amor, no sea así, solo porque llegue tarde.

- -No es solo porque llegaste tarde. Dice en tono serio y algo agresivo.

- -Como así?

Ella lo mira nuevamente por unos segundos y se la suelta.

- -Es que a lo bien, yo ya no lo amo. Su voz es dura y despótica.

En ese momento el hombre sintió como el alma se cuarteaba y su vida se iba. No podía ser cierto... esto no puede estar ocurriendo. Dos lágrimas finas y largas salen de sus dos ojos. Hanna al ver eso sigue hablando bajándole un poco el tono gruñón, sabía que le estaba haciendo daño.

- -Las cosas entre los dos han cambiado Cuervo, yo siento que usted no va a ningún lado, y yo ya me canse.

El Cuervo quien estaba en total estado de shock trata de comprender lo que ella esta diciendo.

- -Estoy saliendo con otra persona... añade la mujer.

En ese momento la tristeza de convierte en ira.

- -COMO CARAJOS???.... NOOO LO QUE ME FALTABA, ME TABA CACHONEANDO?...

Ella no grita, pero solo el hecho que el la gritara la enfurece, lo mira horrible, de una manera amenazante y comienza hablar de manera defensiva.

- - Baje la voz- ordena- sabe que Cuervo, el problema es que usted es un hombre sin aspiraciones y sin cultura, un bruto!... Usted parece tener una almendra en el cerebro y piensa que si tiene mucho dinero ya usted sale adelante; pues no, sabe hay hombres que tienen esto- le señala la cabeza- un poco más desarrollado, y yo la realidad no quiero estar más con usted. Ya duramos mucho tiempo y ya está bueno, ya no lo amo.... ya es hora que tanto usted como yo salgamos con otras personas.

El hombre se pone las dos manos en la cara y comienza a llorar como un bebe y murmura entre sollozos “pero yo te amo, te amo mucho”. La mujer se le alcanzan a llorosear los ojos al ver al hombre así, mentalmente se da cuenta que le ha dicho las cosas como peor se las pudo decir.

- - Mire, yo no quiero lastimarlo más... usted me conoce. Cierra los ojos. Perdóneme, a lo bien, pero no puedo seguir con usted.

El cuervo se levanta con el interior destruido. En ese momento sintió como algo dentro de él se rompía, hasta podía escuchar como “eso” se cuartaba. Su vida se había acabado, estaba seguro de eso. La miro por última vez con sus ojos llenos de lagrimas y en esos momentos la música y las demás personas de la fiesta desaparecen. El tambaleante como un zombi, entra al auto y comienza a manejar por horas mientras las lágrimas salían de su rostro como una fuente. Si no fuera porque los vidrios de su camioneta eran polarizados estaría en problemas. Dentro de su cabeza algo comenzó a cambiar, todo parecía lejano... y el dolor, ese maldito dolor estaba ahí y crecía...

Inexplicablemente conduce hasta su casa, y en el lugar de parqueo estrella el auto. Se baja en silencio, se seca las lagrimas y va directamente sin saludar a nadie a un deposito que tiene en los pisos inferiores. Toma un rollo de cadenas gruesas y un candado de seguridad y sube automáticamente hacia el helipuerto. Ya allá, toma una silla la cual arrastra hacia un poste; acomoda de manera automática la cadena, y se sienta en la silla y se aprisiona el mismo en el poste. Con el candado se asegura que no pueda soltarse fácil no sin antes lanzar la llave del mismo lejos.

Amarrado mira el cielo lleno de lágrimas. Su mente solo estaba ella, y sus palabras que resonaban una y otra vez en su cabeza.

“el problema es que usted es un hombre sin aspiraciones y sin cultura”

“no quiero estar más con usted”

“yo ya no lo amo”

“ya no lo amo”

“no lo amo”

“no lo amo”.....

-NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO grita de manera desesperada, yo si te amo... NOOOOOOOOOOO, No me dejes, nooooo... yo te amo... tu eres mi vida... mi amor... te amo... no me dejes...

Las lagrimas se comenzaron a acumular y el sentía que su pecho se iba a estallar, solo quería morirse, esperar que el sol saliera y que el dejara de existir. De que le servía tener tantas cosas si ella no lo amaba? : el no podía vivir sin ella, ella era todo...todo y siempre lo sería. Gracias a ella el era lo que era, y sin ella no era nada.

El grito llamo la atención de William, uno de sus criados quien sube rápidamente y ve a su amo en esa lamentable condición. Le hablaba “Señor, señor...” trato de zafar las cadenas pero era inútil, el definitivamente había hecho un buen trabajo. Mira el reloj: 10 minutos antes del amanecer. Esto era alarmante, si no hacía nada dentro de poco su señor moriría. Baja las escaleras y se dirige al cuarto del Pelusas quien estaba en piyama, cuando le dice rápidamente lo que está pasando, el hombre no le cree, pero lo confirma cuando al subir las escaleras encuentra a su mejor amigo bañado en lagrimas de sangre quien murmura una y otra vez de manera delirante “Yo si te amo, no me dejes, no me dejes”

- -Hermano reaccione!!... Parce, Que pasa?...

El reloj era un anuncio de que pronto amanecería, y el Cuervo seguía hablando cosas sin sentido mientras se aferraba a las cadenas.

- -Maldita sea!... Dice el Pelusas mientras saca de manera extraña una expresión de autoridad. William, hagamos una cosa, yo voy a tratar de romper esa cadena pero buste me ayuda a sacarlo de acá. Eso si haga fuerza porque el parcero es más fuerte que los dos.

De un momento a otro el Pelusas saca esa fuerza común en su clan pero que en él casi no se veía y rompe en dos las cadenas, ya con eso, el problema era otro: como sacar al cuervo del lugar de riesgo. El criado y el Pelusas comenzaron a arrastrarlo hacia la puerta mientras el se aferraba al poste diciendo una y otra vez la misma frase: “Yo te amo, no me dejes”

Tras cinco minutos de lucha logran por fin entrarlo a la casa y tras otros minutos logran que el ingrese a su cuarto. El pelusas se encerró en la habitación del Cuervo y le pidió a William que no contara nada de lo sucedido. Era peligroso si alguien se enteraba, eso era signo de debilidad, nadie debía enterarse. Lo abrazo como un padre a un niño pequeño mientras el Cuervo seguía llorando y murmurando cosas sin sentido. Solo hasta la otra noche fue que se entero del fin de la relación de 22 años del Cuervo con la mujer que más había amado en la vida.

2 comentarios:

Unknown dijo...

¡Orale! Qué dramático...
Pues no, a mi no me dan ganas de morirme cuando me destrozan el corazón... Más bien me dan ganas de matar al que lo hizo...

Anónimo dijo...

Excelente historia, pobre Cuervo...al menos tiene al Pelusas al lado
Rako