martes, 15 de septiembre de 2009

LA HISTORIA DEL CUERVO

(nota de la autora. La historia está escrita en lenguaje de calle colombiano, en primera persona de una persona de baja educación. Algunos errores son intencionales)
La cedula de ciudadanía, que escasamente me dieron a los 18, dice que me llamo Martin Rocha, pero ese no es mi nombre, todos me conocen y me conocerán como el Cuervo. Las chapas son mejores que los bautismos. Naci un 30 de Abril de 1965 en Ramiriqui, Boyaca, Un caserío lejano al pueblo, de ese lugar no tengo memoria. Mi madre le decían la Chacha, poco recuerdo de ella en mis primeros años, me dejo con los cuchos desde pequeño. El viejo García –como le llamaban- decía que “yo no debí haber nacido”, dijo que el desgraciado de mi padre, quien al parecer lo único que había hecho fue registrarme antes de desaparecer en las montañas, embarazo a mi mamá a los 14 años, lo golpeo con un azadón y casi mata a balazos al cura del pueblo cuando  le dijo que tenía que casarse con mi mae.
Desapareció sin más, dejándome un nombre que ni siquiera uso. Mi abuela Tera estaba jodida de los oídos así que no oía ni hablaba, solo tomaba un trozo de cuero curtido para pegarme.
 Recuerdo que a los 6 años regreso mi mamá de quien sabe dónde. Mis abuelos la recibieron, pero la alegría no duro nada.  Aún en mis memorias esta el día que a machetes fue echada de la casa por mi abuelo, pues estaba nuevamente embarazada.
La sorpresa fue que ella, a quien casi no conocía, se le dio por recordar que tenía un hijo, y con resentimiento tomo mi mano y me llevo. No volví a saber nada de los Cuchos.
Llegamos a Bogotá una noche fría, recuerdo que tenía hambre, pero me la tragaba, solo había comido un pedazo de queso, y eso porque le sobro a ella. Fuimos a parar a casa de la comadre Sonia, aun recuerdo a la vieja esa, amiga de mi mamá, ahí comencé a estar en la calle, no me inscribió a la escuela, y pasaba mis tardes jugando e intercambiando monedas.
Los bebes llegaron pronto y, a falta de uno, tuvo dos chillones, que dormían y cagaban todo el día, uno varón y la otra hembra. El Yairo Miguel, y la Cristina Alexandra. Mi madre gritaba todo el día, pues decía que si yo no la mataba, “ese par de diablos” lo harían.
Por fin entre a la escuela, pero mi madre me saco por las quejas de las Profes, aprendí las letras pero no a leer. Un día salimos a la calle a pedir monedas, los “mellos” tenían ya dos años, pero mamá decía que teníamos que ayudarla a trabajar, ella pedía y nosotros la acompañábamos. Era de noche, y debajo de un puente nos dejo dormidos, y cuando desperté, vi a mi lado a mis hermanitos y mamá ya no estaba.
La espere por un tiempo, pero no regreso. Nos recogió una patrulla, de esas largas, ese fue mi primer contacto con la policía, y nos llevaron a un sitio donde un poco de viejas me interrogaban, querían saber donde estaba mi mamá, si había más familia, pero “nada”, yo no sabía. Una mujer gorda llego y me dijeron que esa sería mi nueva mamá; les llamaban “madres sustitutas”, ella se haría cargo de mi y de mis hermanos.
Para ese entonces yo ya tenía 8 años, y pronto cumpliría 9, la señora esa me metió a la escuela, y nuevamente las profes comenzaron a quejarse, decían que era muy inquieto, y les molestaba que a todos los niños yo les diera en la jeta. A mi no me importaba, si me pegaban yo pegaba, era justo. La madre sustituta comenzó a quejarse de mi comportamiento, y aunque al principio me llevaron “dizque” a psicología, la cosa termino cuando jugando con fósforos incendie la cama. Fue un accidente en realidad, no quería que eso pasara, pero por eso, las “doctoras” se pusieron bravas y me llevaron lejos de mis hermanos a un lugar interno con otros niños.
Supe que a mis hermanitos los dieron en adopción, se que se fueron a Italia, y yo como era grande, nadie me quiso. Puede que algún día sepa de sus vidas.
En la Institución estuve por artos años, me pusieron a estudiar, allí por lo menos aprendí a leer y a escribir. No era bonito estar ahí, los profes le pegaban a uno, lo humillaban y lo trataban mal, así que cuando cumplí 13 años me salte un muro y corrí lo más que pude. Jure no volver a ese sitio. Así fue como comencé a vivir en la calle, y conocí a mis Parces.
Dormíamos en las cuevas de Usme, era como la familia, allí los manes me comenzaron a enseñar a atracar. Mi primer chuzo fue un tenedor derretido, con ese atracamos a unos cuantos y vivíamos de eso. Sí dábamos con suerte esa noche comíamos pollo, si no, pailas, pasábamos derecho sin comer.
Éramos pandilla, nos hacíamos llamar “los polillas”, éramos El Ronchas, El Maracas, El Pelusas y yo, ellos me llamaban El Cuervo porque cuando atracábamos a alguien, sí tenían ropa negra yo me la cargaba. De todos, El pelusas es el mejor. Le dicen El Pelusas porque trabajaba en un relleno de cochones usados y quedaba lleno de esa mierda. El es el parce de los parces, con ese man puedo hablar toda una noche y no cansarme. Con los Ñeros fue que salíamos y conocimos el mundo, aprendí a fumar vareta, a utilizar un fiero y a conocer hembras, nunca me dio por el bazuco y esas cosas, la verdad no quería andar en la calle como un desechable.
Fue exactamente con El Pelusas que nos metimos en un lió y nos llevaron al Redentor. Dicen que eso no es una carcel pero lo es. Ahí conocí a mas bacanes, y comencé a aprender más, me contacte con “el grillo” que tenía un negocio de cueros, vareta de primera calidad.
Además de drogas que yo no había oído en mi vida, me dio un teléfono y una dirección pues él iba a salir del hoyo. A los pocos meses nos soltaron, ambos teníamos 18 años. Cuando fuimos a ver al resto del combo, nos dijeron que El Ronchas lo habían quebrado en Usme, y que El Maracas estaba en la cárcel.
Durante varios meses seguimos robando con El Pelusas. Ese man nunca ha sido de vainas duras, el tipo atraca pero no le gusta herir a nadie, a veces vendíamos diablos y maduros, que conseguía gracias al grillo, y ese man fue al que di por primera vez de baja. Ese tipo quería matarme con un chuzo, pero yo fui más rápido y le clave el mío en el corazón. Recuerdo que soñé con el muñeco varios días, hasta que se me quito.
En el sector de Santa fe el “Duro” era “el Perico”, con ese man se tenía que hablar para todo, pero fue extraño porque justo me pillaron robando y me encanaron por 6 meses. Cuando salí me dijeron que el Perico estaba tieso y que ahora un tal Nicolás era “el Duro” en las calles. Hay que tener cuidado cada vez que cambian de mando, no sea que lo pelen a uno.
Era mayo de 1984, yo había cumplido mis 19 años en la cárcel. Me dieron el alta un mes después, esa noche después de salir del hoyo atracamos dos viejas con el pelusas, mientras escapaba sentí ojos en mi nuca, fue algo realmente extraño. El pelusas me presento al Nicolás, el man vestía chaqueta de cuero y camiseta, se veía distinguido, era un tipo respetable en su camioneta 4 x 4 con varios manes pinta custodiándolo.  El  tipo se dio cuenta que no me conocía, le tuve que explicar que había estado en el hoyo.
Inmediatamente nos propuso al Pelusas y a mí hacer de escoltas en una fiesta, nos dijo que si nos portábamos bien podíamos cambiar de vida. Aceptamos sin pensar.
Al otro día me eche en un parque pensando que hacer, me gaste alguna plata en comida y me quede hablando mierda con algunas viejas. Nunca pensé que ese día sería el último.
Cuando cayó la noche comencé a pensar que hacer, se me dio por ir a hablar con el Duro del Nicolás para ver si me daba permiso de vender diablos en el sector. Qué sorpresa me lleve cuando apenas me vieron, sin esperar que hablara, el Nicolás grito que “yo sería uno de los suyos”.
 Lo primero que pensé fue en una pandilla, pero no entendía ni mierda.  Me subieron a la camioneta y me bajaron en algún lugar del centro. Los manes me estaban esperando para cascarme, saque mi navaja y pensé que “si me quería quebrar, yo me llevaría a varios con migo”
 En un circulo varios tenían tubos, cadenas y chuzos. Los tipos pesados entraban al círculo para darme, pero yo no dejaba, a los 4 les di duro. A uno lo abrí por la mitad y los demás quedaron muy mal heridos.
Una hembrita miraba muy interesada el espectáculo, solamente cuando se me acerco me di cuenta que era realmente bonita: flaca, piel canela, y ojos negros alargados y un peinado peculiar alto.
 La chica al estar frente mío sonrió burlona y se desenredo la moña que dejaba ver una trenza como dos metros con un chuzo en la punta. 
Casi no puse cerrar la boca de la sorpresa al ver que la hembrita quería enfrentárseme con migo, la verdad no soy de los manes que les pegan a las viejas!!... e inicialmente me negué a darle. Con tal sorpresa que la vieja utilizando su trenza como látigo y haciendo círculos me rayo y tuve que defenderme.  Le propine un golpe y cuando pensé que saldría triunfante ella fue más rápida que yo y me dejo en el piso boca abajo.
Mi orgullo estaba en el piso, una hembra me había vencido, y al oído melodiosamente me dijo “eres bueno, pero no lo suficiente”. En ese momento pensé en salir corriendo de ahí, ocultando mi humillación y mi ira. Pero no alcance si siquiera a hacerlo. La mujer fuertemente me abrazo, y sentí como algo se me clavaba en el cuello, trate de zafarme, pero era en baño, parecía como si me amarraran cadenas, comencé a sentir que se me iba la vida, pensé en mis parces, en las personas que había conocido, vi la imagen de mis hermanos aun pequeños, la cara de mis familiares, el sentimiento de rechazo y dolor se me paso por mi frente, nadie me quiso desde el principio, y mi historia terminaría ahí, el cuervo moriría así como nació, sin que nadie realmente le importara.
Luego apareció de la nada el Nicolás, y termino de morderme.  Abrí mis ojos por última vez, y vi como la mujer con el chuzo de su trenza le abría la piel en la muñeca al man. Su sangre brotaba de él.  Mi boca busco esa sangre que resulto ser la cosa más deliciosa que había probado.  Bebí de mi sire, mientras mis ojos se encontraron con los ojos de ella, quien solo miraba. Mi boca temblaba mientras sentía como mi cuerpo asustado se retorcía por dentro con gran dolor.
Todo se volvió negro.
II.
Mis ojos se abrieron. La luz me molestaba. A lo bien que cuando abrí los ojos no sabía donde carajos me encontraba. Me sentía extraño, estaba en una especie de choza de lata a cada lado. Había gente haciendo bulla afuera, la música estaba fuerte, era como despertar después de una borrachera.
Mire a mi lado y ahí estaba el jefe Nicolás, me miraba con una sonrisa burlona. Me ayudo a pararme y me dijo “ Bienvenido, ahora eres uno de nosotros, pertenecemos clan Brujah y para mi es un placer tenerte en nuestras filas, espero que lleves nuestro nombre con honor”. Al principio les juro que pensé que me estaban jugando una broma. Creo que el Nicolás se dio cuenta que lo mire re perdido, y se rió, me puso su mano en mi espalda, y dijo “ahora eres un vampiro, pero tienes mucho que aprender”, Camino con migo hasta la salida, el grupo se quedo en silencio mientras me observaba… “Les presento al Cuervo, denle la bienvenida”.
 Me sorprendí al ver parados “como si nada” a los manes que yo había intentado quebrar. Cuando vi que se me aproximaban, pensé que me matarían, pero al revés, los manes me saludaron como si me conocieran de siempre. Me senté con ellos en unos troncos y alguno de ellos me paso una cerveza, bebí el primer sorbo pues sentía mucha sed e inmediatamente el dolor de tripas más espantoso que había sentido en mi existencia me invadía. Vomite sin más.
“Hey les dije que no le hicieran bromas, no ven que es nuevo Huevon – Era la voz de Nicolás, quien se acerco un poco desafiante hacia los otros manes, aunque creo que, desde antes, e sabia que me iban a hacer.  No me salió palabra, me sentía re mal.
Vi como el Duro le hacía señas a alguien y gritaba. La misma hembra que me había cascado,  se me acerco, y me pedía fuera con ella. La seguí recordando la humillación de la paliza que me dio.
“No haga esa cara, que igual ya está muerto”- trataba de entender a la mujer – “Mire no coma o beba nada, usted es un vampiro ahora hermano. Así que solo toma sangre, si quiere luego, volver a comer, tendrá que entrenarse.... pero eso no es de la noche a la mañana, así que no se haga el listo, aquí no es nadie, y debe aprender a serlo. Sí aprende le va bien, y sí no,  hay cosas peores que estar muerto”.
Esta hembrita no era para nada delicada, aunque hermosa y bien dotada, la chica no se iba con rodeos. Ahí me entere que a ella le decían el escorpión, pero que también la conocían como Hanna, me dijo que prefería que la llamaran por la chapa, pues por su nombre solo la llamaban en su trabajo. Volvimos al grupo, y yo estuve achantado todo el tiempo. Pasaron luego unos vasos con  sangre, automáticamente mire al Nicolás quien me dio su aprobación.
 Tome por primera vez “la vitae”, esa cosa es lo mejor que existe.  De repente comencé a sentir que estaba menos débil.
Esa Noche entre risas y chanzas los otros me explicaron que el sol no me podía ver si no me quería fritar, así que a las 4 de la mañana me montaron en un camión, y junto con otros nos fuimos a una casa que tenía en el suelo de cemento, donde había unos huecos como ataúdes en el piso, dentro había unos colchones que olían a demonios, me dijeron que me acostara allí, y cerraron el lugar con una Tapa. Me dormí inmediatamente.
 Desperté luego, me sacaron del hueco y me mandaron a bañar. Esa fue la primera vez que conocí el agua caliente. Cuando Salí había ropa para mí, una chaqueta de cuero, camiseta, y pantalón.
 Unos manes me dijeron que el Nicolás me estaba esperando en el carro, subí y me dijo de una como si estuviera enrabonado lo siguiente.
“Mire Cuervo, usted va conocer a alguien hoy, pero OJO, no la llegue a cagar porque si lo hace, le juro que hasta hoy llega, usted al principe lo trata de señor, nada de andarse con irrespetos, toma lo que le ofrezcan y habla cuando se lo pregunten, usted acá no es nadie, así que no le da la mano, y no se ponga de cretino, y no se le ocurra ponerse a robar, El príncipe es el manda acá, y él puede quebrarnos a usted y a mí. Por eso lo mande a bañar, póngase algo de colonia, y ya sabe, no me quede mal, la gente antigua tiene poderes que usted ni se imagina, así que ya sabe, solo lo conocerá esta vez, y volverá a verlo solo si es merecedor”.
Tengo que aceptar que cuando entramos a esa mansión, me quede callado con solo ver las cosas tan bonitas que había. Soñé con tener una casa así algún día. Me mando a sentar en un cuarto muy pequeño cerca de la entrada principal. El Nicolás estaba a mi lado, sentía que vigilaba todos mis movimientos. Luego nos llaman a un gran salón. Un hombre alto, muy elegante, pinta, bien vestido y con superioridad nos esperaba. No me atreví a mirarlo a los ojos.  El Nicolás me presento. El príncipe no hablo directamente con migo, le pregunto al jefe que sabía sobre mí, y me sorprendí al oír que el man ya me había estudiado. Sabia más cosas sobre mí que yo mismo. El príncipe le ordeno que me enseñara las leyes de la Camarilla, y que me vigilara.
La reunión duro menos de 5 minutos y salí de ahí con muchas preguntas que poco a poco me fueron contestadas. La verdad aprender de eso, te puede llevar toda la vida.
 Comencé a trabajar con el man Nicolás, quien me enseñaba, pero también me ponía en mi sitio. Unos parceros me dijeron que el Nico no era como otros sires, que el cuidaba a su gente.  Que el otro que quebraron le importaba cinco si sus pequeños les iba bien o no.
De sus chiquillos éramos 4. El Nico se encargo que nos enseñaran a cazar, nos dijo que beber sangre de animales era cosa de Maricas, así que todos iniciamos cazando a lo bien. Había semanas en las que nos llevaban a una finca y nos enseñaban a disparar todo tipo de  hierros. También nos ponían a darnos en la jeta entre nosotros para aprender la movida. 
Aprendimos del clan, la historia, la ideología, y nos dijeron que los farsantes llenos poder, los gomelos y los ventrue eran los peores.
Al mismo tiempo que me entrenaban, yo me propuse aprender a comer y a fumar, y que cosa tan jodida!!!, era re teso!... la mayor parte del tiempo vivía enfermo, hasta que un día por fin le agarre el tiro.
Poco a poco me di a respetar, le rompí la nariz a varios en el proceso. Seguí encontrándome con El Pelusas y lo ayudaba a robar. El man no comprendía porque ya no salíamos de día como antes, le dije que no podía por el trabajo, él igual lo aceptaba.  Yo, a lo bien, me aseguraba ir a donde ese man bien alimentado... de solo pensar que puedo quebrar a  mi  parce y hermano del hambre, me muero.
A unos pocos meses ocurrió algo que realmente me marco. Pa decir verdad yo a la escorpiona le tuve ganas desde el primer momento. Pero ella era intocable. Me decían que me llevaba unos 100 o más años de convertida, y que los manes que se habían atrevido a levantarla les había ido re mal, así que yo con ella a metros.
 Pero ese día estaba en un bar, habíamos descansado de un operativo, y la hembrita se me sentó al lado. Comenzamos a hablar, y me di cuenta que yo le gustaba. No se como, esa noche, terminamos manoseándonos en una esquina sin que nadie se diera cuenta. Sabía que no podía decir nada. La hembrita estaba con el Matraco, ese man era re cercano al Nicolás, me podía quebrar si se enteraba.
Ella sabía lo peligroso que era y, sin embargo  eso no evito que a la otra noche nos viéramos. Terminamos en una habitación de un motel en el centro, haciéndonos cosas como si fuéramos un par de conejos.
Yo pensaba que eso del sexo no se podía cuando uno es vampiro, pero la escorpiona me demostró que no. Puedo jurar que con ella pase la mejor de las noches y, aunque después de que termináramos estaba muerto del hambre y casi a punto de entrar en frenesí, ella, que nada tiene de tonta, fue preparada, y en un termo grande tenía suficiente para los dos.
La mujer me recordó que “yo no era nadie”, y que por lo tanto no se podía hacer público. Mi pedazo de corazón se ponía caliente cada vez que la veía, y me moría de los celos cuando la veía con el Matraco, muy agarrada de man... pero  yo no podía hacer nada. Yo sabía que la hembra no lo quería, me lo decía mi corazoncito.
 Nos veíamos una vez cada 3 o cuatro meses, momentos en que como tigre celosa, me reprendía si se enteraba que le había coqueteado con otra vieja.
Un día pasaba por un bar con algunos parces, y me dijeron que había unos manes que querían hablar con migo. No dude y fui a ver como era el bailado. Me comentaron que eran del M19, que sabían que yo tenía contactos con Nicolás, y que deseaban comprar armas, me dieron una lista completa de hierros.
Quede en contactarme con ellos. Por primera vez desde mi abrazo hable con el Nicolás, de hombre a hombre, y le dije lo que querían estos manes. Recuerdo la cara de sorpresa del señor, quien me interrogo casi una hora en relación a porque me habían contactado.
Respondí sinceramente, porque yo no tenía nada torcido en eso. El man me dio indicaciones, y les vendimos las armas. Pagaron muy bien, y por primera vez en mi vida vi en mis manos 100 millones de pesos, esa era la comisión por la venta, el resto se lo quedo el jefe. A las dos semanas los manes tomaron el palacio de Justicia, no les fue muy bien, pero por lo menos pagaron los hierros antes de que los atraparan.
Con esa platica, me compre un carro y un apartamento pequeño, donde vivía a lo bien. Desde ese negocio el Nicolás comenzó a tenerme más confianza y me llamaba con frecuencia. Fue por ahí que comencé a conocer a los distribuidores de droga y comenzamos a tener negocios. Al principio yo solo era el que cuidaba, pero poco a poco me involucre mas.
Pasaron unos 6 años largos.
La vida da muchas sorpresas y una de esas se dio cuando un día me puse a fumar en un muro, y sin saberlo al otro lado estaba el Matraco hablando con unos manes. Oi  que iban a quebrar al Nicolás, es mas hablaron que le estaban chuzando plata de los negocios  se quedaban casi con el 10%, pero ellos iban por el 100.
Oí su plan con atención, no hablaron mucho pero dijeron  algo de una trampa en el pueblo de Cajica.  No lo dude ni cinco, esa era la oportunidad que buscaba, sin el man, la hembrita sería mía.
Fui directo a donde el Nicolás, y buscando que estuviéramos solos, le conté todo lo que había oído. El man no me quería creer, pero yo le dije que me podía matar en ese momento si el se enteraba que yo estaba diciendo algo falso. Fue algo extraño cuando esa misma noche llego el Metraco diciéndole al Nicolás que lo invitaba de rumba al Norte.
El Nicolás fue prudente y me dio la misión de defenderlo, yo encabezaría la operación y seria mi responsabilidad si algo le pasaba. Llame algunos contactos, y conseguí rápido organizar 200 personas entre aquellos que los seguían al jefe y aquellos que los esperaban en el lugar de la rumba.  Como no era de confianza, no pude ir en el carro con el Nicolas.
Cuando llegaron a la supuesta fiesta comenzó la balacera. Se veían hombre que utilizando disciplinas para defenderse, había estallidos, fuego y gritos.... todo era un desorden. Creo que los manes no se esperaban que hubiera un ejército esperándolos. El Metraco fue directo contra el Nicolas que ya estaba más que preparado, y comenzaron una lucha que duro casi dos horas. A lo ultimo Nicolás le casco tan duro que el Metraco quedo sin dos piernas y tirado en el suelo.
A los demás traidores les clavamos una estaca en el pecho y los dejamos ahí hasta que amaneciera.
El Nicolás nunca olvido que le salve la vida. Y me invito a ser uno de sus hijos más cercanos, eso quiere decir que pase a ser “El Cuervo, el segundo al mando”, gracias a esta jerarquía pude  por fin “ser alguien”, conocer a los duros de la distribución de droga y, comenzar negocios. Hicimos muy buenos tratos. Llegue a conocer a Escobar y nos echamos unas polas con él.
En mercado de Armas y Drogas nos iba de Lujo, y lo más importante fue que a partir de eso comencé a ser invitado a las reuniones del Principe, era un honor que su alteza me encomendaba algunos trabajitos. Comencé a ganar confianza, y eso me gustaba.
Comencé hacer muy buenos negocios y me convertí en todo un traqueto. Con la mucha plata que gane  me compre con el Nicolas, una casita: pequeña. Solo tiene 7 habitaciones, dos yacusis, dos salas, una guarida para armas, un campo de entrenamiento y bueno, una que otra maricada.
No me puedo quejar me ha ido bien.  He podido ayudar al Pelusas quien sabe de mis negocios y sacarlo adelante.
Al poco tiempo que murió el Metraca, la Hanna y Yo nos cuadramos a lo público. Todos saben que ella es mi mujercita, ella no vive con migo pero es mi chica y yo la amo con todo el corazón.  En un tiempo casi terminamos por culpa de los celos, pero volvimos.
La tonta me tiene embobado, puedo mirar otras mujeres pero siempre regreso a ella, yo se que ella me quiere a pesar de  ser una intensa de miedo.  Vive con celos, y bueno… yo también, pero es que “yo me porto bien” y ella no cree.

1 comentario:

Unknown dijo...

JO!
No me gusta nada de nada...

¡Pero que bien que la cuentas!
Realmente diría que el tipo existe y que de verdad te está contando su vida.
Excelente.