domingo, 14 de febrero de 2010

EN BUSQUEDA DE LA RAZON: 7 y ULTIMO CAPITULO


Esa noche había comenzado muy rápido, había despertado antes de caer la noche con un temor claro y repetitivo sobre el futuro. Su corazón que no latía, seguramente por no haberse alimentado directamente de humanos en este mes y medio, parecía presentir una gran tragedia. La paradoja de todo ello, era, que aunque muchas veces deseo salir de ese manicomio para vampiros, hoy, que era el momento de partir, sentía un terror inmenso.
Tomó su maleta, y de manera delicada, y en realidad, muy organizada comienza a doblar su ropa y a ponerla dentro.  Curiosamente, a pesar de su poca educación y  de sus orígenes humildes, El Cuervo podría decirse era un hombre ordenado,  no en un extremo obsesivo, sino en un modo práctico.  En parte este aspecto era, en últimas, lo que había influenciado en su éxito en los negocios.
Cuando la ropa, y otros objetos estaban empacados, mira entonces a su lado  izquierdo y vio la foto de ella. El rostro  de aquella mujer que había amado tanto, y el motivo por el cual  él había enloquecido.
Tomó la imagen, cuyo marco y vidrio estaban estropeados  y los detallo por unos segundos, sin llorar, pero internamente entristecido.
“Te perdí para siempre, y ahora sólo me queda seguir adelante como tapa sola”
Pensó bajando la mirada y poniendo la foto en la maleta, en medio de su ropa interior, símbolo de lo  íntimo que ella era para él.
Cerró la maleta  en silencio, y miro alrededor ensimismado, caminando hacia el pasillo ruidoso por los gritos de los internos, y cruzando hasta el salón. Había caras nuevas en el lugar, y otras ya conocidas por él. De repente una voz lo asusta justo encima de su hombro.
-¿Ya te vas?- voltea y ve al Nosferatu que está casi encima de él
-Jueputa Rafeo, que me susto- lo mira mal y manotea- deje de hacer eso, que pude haberlo jodido.
-Jeje...ríe como un niño mientras camina alrededor de él. Nunca le des la espalda a un Nosferatu y menos si está loco.
-Lo recordare. Lo mira mal. Cabrón.
- Buuu que miedo, Martin se molesto. Hace un gesto horrible que se puede ver como una sonrisa. Sígueme, cabeza hueca jajaja
Entonces el horrendo vampiro comienza a  caminar rápido entre los pasillos y entra a una de las habitaciones.  El Cuervo sin entender mucho lo sigue y al cruzar el umbral de la puerta esta se cierra de golpe.
-          Rápido, rápido, ciérrenla. Dice la voz argentina de Romano.
-          ¿Se puede saber por qué invaden mi habitación?- dice un hombre molesto, quien evidentemente es Víctor; quién más tendría ese tono quejoso.
-          Por el solo merito pelotudo de decir que invadimos con éxito un dominio Tremere. Añade Romano
Todos menos Víctor rompen en risas.
-          Pero che, si que serás tonto, se ríe acercándose, déjame de mirarme  así pelotudo. Dice Romano en forma muy amigable a Víctor, poniéndole amigablemente el brazo por encima del hombro. Martin se va, y hoy es la despedida, además, “vite”, que cuando tú te vayas, haremos lo mismo. Víctor lo mira de reojo, y aunque trata de ocultar una sonrisa, no puede evitar mostrarla.
-          Si hubieran entrado así a mi capilla, ya estarían muertos. Dice sonriendo. Pero, no estoy de humor para matar a nadie.
Y en ese momento saca una cajetilla grande de cigarrillos de un cajón y El Cuervo se le abren los ojos de par en par mientras mira al Nosferatu.
-          ¿Dónde la conseguiste?... ¿La robaste?
-          No, de robar nada. Niega Víctor. Le dije al enfermero que veía menos homúnculos cuando fumaba, y él me los trajo.
 Todos se miran por un momento.
-          ¿Es decir que si se puede fumar? Pregunta el Cuervo como un niño.
-          Pues al parecer, sí.... se ríe... no tuve que rogarle mucho, jeje hasta me trajeron un cenicero. Lo muestra.
En ese momento El Cuervo se siente como un estúpido, y hace un gesto como quien se muerde internamente la lengua.
-          ¿Y funcionó?- replica el Nosferatu al Tremere.
-          ¿Qué cosa? - replica el otro
-          ¿Ves menos homúnculos?
-          Mmm...sí...responde dudoso
-          ¿Seguro que es cigarrillo y no hierva? Pregunta Romano de manera alegre
Todos se ríen mientras en silencio cada uno toma un cigarrillo. El Cuervo de manera rápida toma dos y  los prende al mismo tiempo, y todos lo miran como bicho raro. Romano comienza a toser casi inmediatamente.
-          ¿Y a que hora vienen por ti?
-          No lo se. Responde  haciendo cara de preocupación. No dijeron
-          Por lo menos saldrás de este lugar. Dice Víctor calmado. Aunque uno se acostumbra a estas cuatro paredes. Niega con la cabeza.
-          Che, pensé que lo odiabas. Lo mira. En realidad, el lugar es detestable, la vitae es mala, las mujeres feas y las terapias ocupacionales aburridas, pero, por lo menos se conoce gente para pasar el rato.  Hace un signo de suspiro. Yo me demoro en salir, eso es seguro.
-          Yo también. Añade el Nosferatu mientras Víctor hace cara de desconsuelo.
-          Anímate hombre, que seguro sales primero que Caín. Todos se ríen nuevamente. Oí por ahí que Caín está interno de manera permanente. Dice el Nosferatu de manera chismosa. Y, además tiene una habitación de lo más bonita, parece como si llevara muchos años en el centro.
Todos hacen  silencio mientras el humo se acumula en el cuarto. No se sabe si ese pobre hombre es afortunado o desafortunado al quedarse.
-          Pos a lo bien, yo no quiero volver. Dice El Cuervo fumando los dos cigarrillos  ambos en una sola mano
-          Nadie quiere hacerlo. Dice Víctor con tono reflexivo. Entiendo porque me internaron, pero es realmente humillante. Suena entristecido mientras mira una hoja con el título  escrito a mano que dice “A que le tengo miedo”. En fin, debo seguir haciendo mi tarea... Le da la mano al Cuervo. Debo pedirle una disculpa por quemarle, no suelo meterme en líos de puños, nunca espere que me golpeara, y si que lo hace fuerte... suerte. Víctor con eso último suena más humilde y humano.
-          No sé, pero yo creo que le darán de alta pronto. El Cuervo Sonríe. Jajaja, nunca le había dado en la jeta a un brujo... a lo bien que no, aunque si lo pensé. Se ríe mientras piensa que si le gustaría darle unos cuantos golpes a cierto personaje que le quito su novia. Disculpe lo de los puños, en ese momento estaba mal.
-          ¿Viste Rafael?...Que ternura. Se burla Romano. Ahora falta que se den un beso. Al decir esto ambos hombres lo miran mal, pero él con su usual personalidad dice. Ya saben, que si nos encontramos luego, nunca nos hemos visto, pero eso sí, luego nos invitamos a un cigarrillo. Le da la mano a El Cuervo y se despide con una sonrisa.
-          Que mal que te vayas .Dice Rafael con burla. Me gustaba seguirte...Suerte con la de la foto.
Martin sonríe pensativo. El Nosferatu posiblemente entró a su habitación sin que él se diera cuenta y no se equivocaba... necesitaba mucha suerte.  Le dio la mano a todos y salió por la puerta.
****
El Pelusas esperaba en el consultorio del médico nervioso. No había visto a su amigo en un mes y medio. No sabía que iba encontrar, había sido un tiempo de mucho dolor para él, el vínculo especial que tenía con su hermano, hacía que su enfermedad mental la viviera él de manera distinta.  No dejo de llamarlo ni un día, y a pesar de su preocupación hubo momentos en que El Cuervo no quiso pasarle al teléfono, y hasta escucho un insulto de él mientras la enfermera le decía que tenía una llamada. Había recibido informe telefónico de los avances de su amigo por boca del doctor. Sabía lo de la pelea, lo del robo, lo de sus escapadas para fumar, todo...

Era curioso, pero no había nada que ese hombre no se enterara dentro de su clínica. La situación en Bogotá se había tranquilizado un poco, pero él sabía que si El Cuervo  no se tomaba distancia de la mujer,  iba a terminar nuevamente hospitalizado, dado que se sabía de memoria la forma como se relacionaban esos dos.  Casi no creyó cuando el médico le informo que podía venir por él.
 Estaba sólo en la oficina, esperando al médico y al paciente mientras miraba todo el sitio con ansiedad. De repente se abre la puerta y la figura de su amigo se asoma.  Las miradas se cruzan al igual que las sonrisas, y posteriormente  vienen los abrazos y las lágrimas. Las palabras de afecto no se dejaron esperar, y ambos hombres estaban felices de verse.
El médico quien presencio todo  desde la puerta no puede más que alegrarse.
-Parcero, ¿está bien parce?
-Si, Pelu, ya estoy bien.
-Ya por lo menos habla parcero, ¿sigue bravo con mi persona?
-No parce, ya no. Dice el hombre con los ojos llorosos. Mi perro es mi hermano, no puedo estar rabón con buste por mucho tiempo.  En realidad ambos eran familia, no tenían los mismos padres pero eran espiritualmente hermanos.
El médico se sienta, los mira y dice sin más. Evidentemente hoy sales Cuervo. Al decir eso ambos ponen atención.  Estoy muy contento que el señor Pelusas haya venido a recogerlo, ambos como familia que son deben estar unidos para afrontar los problemas; deberán trabajar juntos. Mira a El Cuervo y dice. Pero que salgas de la hospitalización no quiere decir que concluya tu tratamiento. Mira su libreta. Te mandare esta fórmula que deberás tomar  mezclada con vitae apenas despiertes, y  antes de amanecer. El cuervo hace una cara de fastidio y asco. He escrito todas las indicaciones, aunque si tienen preguntas pueden llamarme. Mira al acompañante.  Le pido a usted señor Pelusas  que esté pendiente que El Cuervo tome el medicamento.
-Pero yo puedo tomármelo solo. Protesta el Cuervo
-No lo dudo señor, dice el médico serio, pero necesito que el Pelusas supervise que se lo toma, porque usted puede recaer si no lo hace.
-Si parce, dice el Pelusas, quien toma la formula que le da el médico y comienza a leerla, casi como si se tratara de un padre que lee las notas de su hijo. Yo le daré la medicina, y usted más le vale que se la tome sin protestar. El Cuervo hace mala cara.
- Señor Cuervo, entienda una cosa, que es algo que ya le he dicho. Lo mira. Le di el alta porque ya tiene contacto con su realidad, pero sus problemas no se han solucionado totalmente, va necesitar que siga terapia en su lugar de residencia. Le da unas tarjetas al Pelusas, estos son mis recomendaciones para continuar su tratamiento tanto en Bogotá como en Italia.
En ese momento el Cuervo mira al médico con una sonrisa: ¿Italia?... no doctor, yo vivo en Colombia.
El Pelusas y el médico intercambian miradas. No parce, buste y yo nos vamos pa las Italias, lo decidí yo.
-¿Cómo así?... Yo no me voy pa’ las Italias, ni loco que estuviera... No señor, yo en Bogotá me quedo.  
El Pelusas mira al Cuervo a los ojos y le dice en un tono alto  poco usual en el. Pues no, no Cuervo... Y en ese momento el Pelusas muestra mucha autoridad y seriedad. Buste no sabe como está la situación en Bogotá, y “yo” no voy a permitir que lo vuelvan mierda. Lo mira  molesto con autoridad. Busted puede ser mi Sire y todo lo que se le puede dar la gana, pero de ahora en adelante buste es mi responsabilidad, ¿entiende? Así como dijo el doctor, yo debo cuidarlo... otra maricada suya como la que ya paso, no la quiero volver a vivir. El Cuervo se queda  paralizado, sintiendo que había perdido el control de su vida. Yo tome esta decisión por su bien parce. Dice el Pelusas con los ojos llorosos.  O acaso cree que yo la pase de fiesta mientras buste sufría... No. Cada vez lo mira más serio. Y le juro Cuervo que si buste no se va conmigo, yo me le abro. Dice esta vez amenazando y furioso. En otros términos le comunicaba que de no irse con él se iría lejos de él.
El Cuervo lo mira inseguro y bajando la cabeza se le lloran los ojos. Esta bien parce, pero no se enrabone.... Niega con la cabeza golpeando un poco el sillón, tanto como pa’ abrirse de mí, pos no. Sentir que su amigo tal vez lo abandone le dolió mucho.
El médico quien había escuchado todo en silencio dice al fin. En realidad, creo que un cambio de ambiente le ayudara a superar su perdida. Sonríe. Esto no debe ser un motivo de peleas entre ambos, sino algo que ayude y mejore la situación actual. Dice calmadamente. Por eso, en el lugar donde se encuentre debe buscar ayuda, vale la pena seguir con su vida, seguir creciendo, y buscar la forma Cuervo de que usted se sienta más cómodo consigo mismo.
El Cuervo no puede evitar llorar mientras el médico habla.  Salir del centro a la realidad no era nada fácil, y más cuando no se esperaba que le cambiaran la película.
Parce, le dice el Pelusas de manera amable, perdóneme por gritarlo, pero a lo bien, que yo no quiero que la hembra esa lo siga jodiendo... Lo abraza de medio lado y le dice. Hermano, hermanito, no me chille, que mire que… y en ese momento comienza a llorar. Yo lo que quiero es que buste sea feliz, ya la hembra lo pateo, pero la vida sigue parce, y  ambos somos como dijo el doctor, familia, y ahora yo debo ayudarlo a buste, ya es hora de devolverle todo lo que ha hecho por mí, por eso nos vamos pa las Italias, y ahí seguirá trabajando, ya veremos que hacemos...
El Cuervo sólo señala con la cabeza de manera afirmativa, y procede a escuchar las indicaciones del psiquiatra, donde principalmente,  compromete al Pelusas a hospitalizar nuevamente a El Cuervo si vuelve a entrar en crisis. Salen del sanatorio en silencio, y toman un avión privado hacia Bogotá. Había una mezcla de emociones confusas  en el avión. Todo indicaba que sería el comienzo de una nueva vida. 

3 comentarios:

Tana Abbott dijo...

*^* qué tierno final!!... momento... final? o.o.. pero sigue, no?
me encantó, syb!!!! es tan... vampíricamente humano... y el pelusas tb...

suerte para caín xD

besos!!!

Leslie dijo...

Ejem, cof cof, firme por aquí para legarme el 50% de sus ganancias... xDDDD Se me subió el papel de editora

En fin, ¡qué genial te quedó este capítulo! Pobre Cuervo, espero que en Italia se sienta mejor ^^

Andrea dijo...

Lo mejor fue lo de "Se puede saber porque invadieron mi habitación" "Por el solo merito de decir que invadimos con exito un dominio Tremere"