miércoles, 5 de mayo de 2010

La Noche del Estallido


Es una noche de sábado en los Ángeles.  La ciudad de la fantasía, de los ricos y famosos, y sede de las producciones cinematográficas mundiales. Pero la ciudad tenía otra cara,  lejos del mundo de la fama, y el dinero,  esta ciudad norteamericana seguía  siendo una urbe como cualquier otra.  Y cómo todas las grandes metrópolis mantenían problemas a multinivel.
La pobreza, los indigentes, las pandillas, los robos y la delincuencia, era una cara de la ciudad que pocos se atrevían a ver.  Los problemas  eran negados de manera consciente o inconsciente tanto por mortales como  cainitas. 
Dieter Schaeffer venía de una reunión en el Eliseo donde se tocarón dichos temas y donde el primogénito Ventrue había hecho oídos sordos a una situación que tarde o temprano explotaría en una revuelta.
“Puede ser un hombre muy rico, pero carece de sentido común”
El regente, pensaba en eso  mientras  observaba un sector algo marginal por la ventana del vehículo.
Tenía muchas cosas en las cuales pensar, y a veces sus pensamientos se unían en un sinfín de preocupaciones.
El vehículo  siguió  el camino. El conductor sabía la vía. Llegarían a la capilla dentro de poco.
Dieter  deseaba  llegar pronto a su destino, quería dedicarse a otros asuntos.
Un pensamiento banal pudo ser un sarcasmo si hubiera conocido lo que sucedería.
Una explosión hizo que abriera los ojos asustado. El Fuego cruzó delante de él y sintió  el dolor de las llamas. Pensó en escapar pero  era tarde: estaba atrapado.
***
Diego Garcia, caminaba por una calle angosta acompañado de un hombre  alto y con porte militar al cual conocía como la palma de su mano. Miguel, su mejor amigo, era un hombre humilde pero con un corazón enorme.  De 1.70 de estatura,  vestido de manera sencilla con unos jeans y una chaqueta, destacaba siempre por sus botas estilo militar, sus lentes oscuros (qué pocas veces se quitaba) y su corte de pelo recto.
Venían teniendo una de sus eternas conversaciones sobre” todo y nada”, de las cuales estaban tan acostumbrados. 
Muchos pensarían que tendrían pocas cosas en común al ser de orígenes sociales distintos, pues para nadie era un secreto que García era médico y un académico entusiasta, y  Miguel sólo hasta hace poco había comenzado sus estudios básicos.  La diferencia entre ellos no se notaba cuando comenzaban hablar, pues ambos parecían estar en el mismo nivel de conversación. Diego no necesitaba esforzarse para ser entendido, pues sabía que se su “parcero” era un hombre brillante, capaz de comprender cualquier concepto, a pesar de no haber pisado un plantel educativo.
En realidad, el nivel educativo, no era lo que los había unido, era algo más, un lazo fraternal invisible que se hizo presente  casi inmediatamente después de conocerse, y que se fortaleció tras los años de lucha y  sufrimiento que los hicieron alejarse de su país. Parecía como si en otra vida hubieran sido hermanos.
Esta amistad no era bien vista por algunos, quienes establecían potenciales traiciones a los clanes de origen
Miguel, sufrió directamente este aspecto. El primogénito del clan brujah  lo había señalado públicamente como  “un paria”.
 Esto influyó lógicamente para que él se alejara de su clan, y se acercara cómo lo había hecho en el pasado a los desafortunados Caitiff y anarquistas.  Aún acudía en ayuda de su clan cuando lo requerían, pero prefería mil veces ayudar a los desafortunados “sin clan” que a una “horda de vendidos sin ideología, que se habían acomodado a una vida capitalista”. El tenía claro, que solo los ayudaba cuando la causa era justa.
Los tremere por otra parte tenían una postura más tranquila frente este particular. No olvidaban que él apoyó a  los tremere cuando la capilla de la ciudad  de Bogotá estaba siendo atacada por el Sabbat.  En últimas, no se puede ayudar a un grupo sin que el otro se resienta.  
Conversando alegremente caminaban por un barrio pobre de Los Ángeles.  El barrio tenía una presencia amenazante, pero  ninguno de los dos tenía miedo. Miguel,   en el pasado se había prometido ayudar a su amigo a recuperar la humanidad perdida,  y por ese motivo había asociado a Diego a actividades comunitarias. El médico prestaba servicios voluntarios a la comunidad una vez a la semana, y el brujah le colaboraba en lo que fuera necesario.
En realidad, este último prestaba mayor servicio social de lo que se esperaba. En el sector lo conocían y lo respetaban, hecho que utilizaba a su favor. Muchos de los desamparados lo creía un líder, y dentro de los Caitiff evidentemente lo era.
Fue en ese momento que vieron pasar un carro. Diego en español le murmura al acompañante.
-          Jajaja Parce nada de raro que ese sea el regente, el carro es iden..
Pero no termina de completar la oración cuando observa un proyectil que impacta contra el vehículo. Un dolor espiritual le impacta. En ese momento está seguro que es el regente.
-          NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
Diego García corre en dirección al auto  totalmente aterrado, miles de ideas terribles se le cruzaron por la cabeza. “Lo mataron”
En ese momento Miguel suelta un silbido   que suena por toda la calle, y de las esquinas, techos y otros lugares comienzan aparecer hombres y mujeres, ocultos en las sombras.
-          Busquen al desgraciado a que ha hecho eso. Dice Miguel en ingles. Hay que ayudar, !vamos!.
La escena parece más escalofriante al acercarse, el auto esta en llamas. Las partes de hierro están retorcidas por el impacto, dado que el golpe del proyectil  hizo que el auto se volcara.
-          Hay que sacarlo de ahí! Grita Diego tocándose la cabeza mientras ve que un sujeto ha salido  por un balcón  escapando, un hombre regordete  corre tras él.
Diego  notablemente alterado  utiliza su teléfono móvil para llamar refuerzos, al mismo tiempo,  un hombre con un extintor acude a apagar las llamas, liberando del fuego la parte de atrás.
El miedo al fuego  hizo a varios dar unos pasos hacia atrás  mientras  Miguel con valentía se acerca al carro y mira por una de las ventanillas.
-          Parce creo que lo veo... está en el fondo del carro, el conductor está muerto, y no sé si su jefe lo esté también. Grita el Brujah
-          ¡Hay que sacarlo!, entre más tiempo pase habrá menos esperanza. Dice Garcia nervioso.
-          Patrón  habrá que apurarse, no demora y estalla  la bomba de gasolina- afirmo el hombre del extintor  tratando de apagar lo que puede.
-          Aléjese Paisa. Dice el hombre a García que estaba desesperado. Voy a tratar de sacarlo.
Era evidente que, lo que fuera que quedara del regente estaba atrapado entre los hierros. La puerta no se podía quitar de lo deformada que estaba.
Utilizando  celeridad, y tan rápido como pudo  Miguel toma un chuchillo de combate y atraviesa la puerta y  luego, con sus propias manos  dobla el metal  caliente y de un tirón derriba  la puerta.
Diego, casi de manera sincronizada retira el cuerpo notablemente quemado del regente.  Se alejan del automóvil  y en menos de  nada estalla el vehículo.
Diego toca a Schaeffer, y dice un poco aliviado. Esta vivo..
El sonido de dos carros que frenan estrepitosamente se escucha. Un hombre moreno se baja del auto y corre hacia él lugar.
-          ¿Siré?
-          ¡Déjate de tonterías Jackson, hay que llevarlo a la capilla, ¡ahora! Dice Diego en tono autoritario.
Rápidamente varios hombres y mujeres  suben con mucho cuidado al regente a uno de los autos y sin despedirse se alejan.
Miguel  quien tiene las manos muy lastimadas posa la mirada en un hombre enorme que viene con un bulto debajo de su brazo.
Un círculo de varios  caitiff se hace al lado de Miguel y comienzan hablar en español
-          Lo atrapé  Tres-se (apodo con el cual también es conocido), pero  creo que se me fue la mano y del golpe lo mate.  Dice el hombre enorme quien deja caer el cuerpo.
-          Bien Gordo, el man se lo merecía. Dice el brujah mirando el muerto. Ese tipo tenía una bazuca. Mira el lugar donde salió el disparo. Esa joda debe estar por ahí. Mira a uno de los hombres. Charro, valla a ver si la encuentra.
-          Sí señor.  Afirma el sujeto y  desaparece.
-          Una bazuca. Murmura nuevamente pensativo.  En realidad, querían verlo bien muerto...Y saben qué muchachos, estoy seguro, que ese difunto. Dice refiriéndose al que acaban de rescatar. Nos lo iban a adjudicar a nosotros. Niega con la cabeza mientras mira con gravedad a los demás. Ahora vámonos, la policía no demora...
Miguel toma el cuerpo del terrorista y se lo lleva. Todos los hombres y mujeres desaparecen.
****
La capilla  de los Ángeles la inundaba un silenció de tensión. Todos los tremere estaban aterrorizados. El intento de homicidio al regente era una realidad muy cruda; difícil de aceptar para algunos.
Los rumores crecían dentro de la camarilla. La acción había despertado múltiples polémicas. Se culparon distintos grupos: al Sabbat, los anarquistas, los magos, antiguos enemigos personales...
El príncipe comenzó una investigación interna, y ordeno al sheriff estudiar lo ocurrido, se temía una posible traición entre clanes..
Sin embargo dentro de la Capilla se guardaba un total hermetismo. Al regente lo tenían en una habitación especial, protegido y salvaguardado.
Mary Jean, experta en biotaumaturgia atendía Schaeffer. Había solicitado refuerzos para su tratamiento. Las quemaduras eran profundas, era claro que tuvo mucha suerte de no morir.
Curaría sí, pero demoraría.  Estaría  bajo cuidado por semanas.
El hombre luego del incidente había murmurado algo al oído de su chiquillo y luego le dicto, la siguiente carta.
“Por motivos de seguridad  qué son de conocimiento público y de manera preventiva, hasta que se realicen las investigaciones pertinentes, la capilla cerrara las puertas  tanto a visitantes cómo a miembros del clan que se encuentren de visita en la ciudad.
Solo tendrán acceso los magus y aprendices que se les de permiso directo.
Adicionalmente se les pide total silencio frente a lo sucedido.
Atentamente
Dieter Schaeffer.”
El cuerpo del terrorista demostró que se trataba de un Assamita.

2 comentarios:

Tana Abbott dijo...

rayos... el culpable es mercenario, entonces pudo enviarlo cualquiera >.< (antes que me olvide... al principio pusiste "cede de las..." cede escrito así es de ceder, el sustantivo es sede... sí, lo sé, soy insoportable u.u)

Me pareció estar viendo el ataque en una película, sabes? la narración fue muy fluida... los pensamientos del regente, que provocaron el mismo efecto que habría tenido esa musiquita que suelen poner de fondo para avisarte que "algo" va a pasar... y luego la reacción de Diego y Miguel... excelente, ahora quiero saber qué opinan los caitiff de todo esto o.o (Y no dejes morirse a ese regente, me cae bien!)

Andrea dijo...

Para mi, quizas este sea el mejor capítulo que haya escrito Syb.