miércoles, 26 de mayo de 2010

Poética Ironía


¿Por qué?
Era la pregunta que la mujer se hacia una y otra vez en su mente.
Había llorado durante toda esa noche. Se sentía  tonta y poca cosa. Lo que pasaba no podía contárselo a nadie, pues muchos comentaban que “se lo merecía”
Y ahora, no había paso atrás. No se podía retroceder el tiempo. Qué estúpida...
Los problemas con Gustavo se hicieron evidentes tiempo después.  El sujeto comenzó a comportarse extraño, y de repente las cosas no eran como al principio.  El perfecto caballero se había convertido en  algo no  tan bueno.
Podía recitar los poemas más hermosos de memoria, darle el regalo perfecto en el momento adecuado, hablar con inteligencia de sus comentarios, tener un sentido de humor fino y dedicar las noches estrelladas a sus ojos, pero, todo eso no borraba la traición y la manipulación a la que había sido sometida.
Una lista mental de situaciones desagradables se formaba en su cabeza,  como explicaciones acumuladas y tardías. 
Se sentía usada, no valorada, y la pregunta seguía rondando su cabeza.
¿Por qué?
La respuesta era simple. El nunca la amó.
Aprovecho su relación sentimental como trampolín para subir, y para acceder al príncipe. Y una vez logró aquello,  la relación pasó a un segundo plano. Y no sólo eso, estaba recolectando información para su clan. Los tremere tenían alguna intención en todo esto, -Maldita sea- y ella no  se había dado cuenta.
Cuando notó el comportamiento extraño de este hombre lo confrontó, y de repente, el caballero de la armadura mágica se convirtió en todo un marinero.  Las palabras que le dijo aún se repetían una y otra vez en su cabeza. Le grito que estaba cansado de que ella tratara de controlarlo y dominarlo. Le recrimino  detalles en su relación que para ella nunca habían sido problema, en realidad, al parecer el sujeto era un payaso que había utilizado una máscara todo el tiempo.
Por un momento pensó que lo golpearía hasta matarlo, pero sólo pudo gritarle lo que pensaba.
Lo primero que hizo fue ir a donde el príncipe y comentarle sus sospechas. El antiguo la miro con una sonrisa irónica, y le dijo que “él ya se había dado cuenta de las intenciones de Gustavo Peere, y que ya le había solicitado al regente que lo sacara de la ciudad, si no quería que él muriera”
Eso la dejo perpleja y la hizo sentir más estúpida. El príncipe manejaba a los tremere de manera diplomática y estratégica. Uno de sus consejeros pertenecía a dicho clan, y después de lo sucedido con Peere, la situación estaba algo tensa, y su trabajo estaba en peligro. Quedo como una estúpida ante el príncipe. El antiguo lo supo desde un principio, pero él no se iba a meter en sus problemas personales.
Cuando comenzó  esta relación, nunca pensó que terminaría tan mal.
Y ahora, con sus ojos llorosos, no podía evitar pensar que dejo algo bueno, por algo podrido.
Hanna no podía estar más triste.
Pisoteó su verdadero amor,  y lo remplazo por un ser de dos caras que en vez de miel le dio mierda. Y ahora había perdido aquello que no supo valorar a tiempo.
La ironía escupe en su rostro.

2 comentarios:

Tana Abbott dijo...

o.o conque por eso lo llamó... bueno, suele pasar. Creo que el pelusas hizo bien, entonces... no creo que al cuervo le haga bien volver con ella, haber descubierto la diferencia entre "me ama" y "me usa" no significa que lo vaya a valorar permanentemente... ese frasco se quedará sin su tapa


Besos :P

Andrea dijo...

Bien hecho, bien hecho!
Eso le pasa por no saber valorar las cosas. y como dice Tana, ahora si ese frasco se va a quedar sin tapa. Y ojala la tapa encuentre frasco nuevo.