La puerta se cerró tras de él después de una despedida formal. La confesión del regente lo había dejado en una zozobra emocional. En realidad lo que le dijo era algo que golpeaba “nuevamente” sus principios. Recordó su pasado.
No hace muchos años él había sido un tremere estudioso, dedicado y fiel al clan, había sido abrazado tras una revuelta histórica en Bogotá y luego había viajado a Viena, hogar de la cabeza del clan Etrius. Aprendió todo lo que pudo durante diez años y luego regreso a su país a continuar con su existencia , era médico, profesor y adicionalmente entusiasta de conocimientos. Pero una noche todo cambió, se acostó en la cama de su casa, y despertó en un lugar apartado junto a varios desconocidos. Ese día les informaron que eran esclavos, escogidos para una misión por sus antiguos, la misión no era clara, sólo eran un conjunto de órdenes extrañas y sin coherencia. Sólo eran títeres. Les habían dicho que les habían extraído el corazón y qué de no cumplir las órdenes morirían. Era una pesadilla, y Diego recordó su desesperación interior, nada lo había preparado para perder su libertad. Fue en ese momento que conoció a Miguel, conocido como El tres sesenta (360), un sujeto sin educación que había sido guerrillero en los tiempos en que el serlo obedecía a una ideología marxista y no en un negocio. Inicialmente recuerda que tuvo sus reservas frente aquel hombre, pues los tremere tenían un enfrentamiento “político” con los brujah, y era claro que “no se podía confiar en ellos”. Sin embargo en ese lugar rural donde los tenían, no tardo en darse una amistad, y de repente esos dos hombres de mundos y procedencias distintas parecían tener más cosas en común de lo que pensaban. Sin embargo no confiaban mucho el uno en el otro, hasta que comenzaron el hilo de misiones ridículas, y situaciones incomodas ocasionadas por la bruja de la princesa a la cual ambos odiaban con pasión.
Esas noches de tristeza e ira en búsqueda de la libertad los unió, a tal nivel que, cuando la situación se puso critica, guardaron lealtad entre ellos, a pesar de que los clanes estaban en Conflicto.
Diego para un momento en el pasillo y cierra los ojos recordando aquello que le dolía.
En su desesperación por encontrar su libertad tomo una decisión que le costó la vida a muchos, incluyendo la vida de la princesa maldita. El dolor frente a este aspecto lo atormentó por mucho tiempo, pero más sufrimiento le dio enterarse que “su propio clan” le había escogido para sufrir semejante tortura.
Todo lo que pensaba de su clan se había hecho trizas, y por mucho tiempo sintió una contradicción amor-odio frente aquellos que consideraba su familia, y también culpa por no poder salvar a su regente de una muerte espantosa a manos del Sabbat.
Huyó de todo, salió del país, y viajo por el mundo acompañado de su amigo quien como un mástil, siempre estaba ahí para sujetarlo cuando caía.
Miguel, era un hombre capaz de guardar la calma. Muchas veces cuando Diego estaba furioso, era este el que le ayudaba a calmarse.
Pasó el tiempo, y después de muchos sufrimientos y desdichas, y gracias a ciertos eventos beneficiosos Diego recibió el perdón del circulo interno, y le pusieron a escoger entre varias ciudades para “comenzar de nuevo”, y es así como terminaron en los Ángeles .
Sin embargo estar en los Estados Unidos era un reto para Miguel quien desconocía en ese entonces el idioma, y que establecía un claro rechazo hacia la estructura política norteamericana. Miguel sufrió mucho el primer año y al parecer sólo se había adaptado al país hace poco, aunque no en su totalidad. Encontrarlo murmurando ofensas frente a los norteamericanos era pan de cada día.
Diego se toca la frente y continua con su camino, sentía como si todo fuera un sueño. Deja los documentos en su espacio, cierra con llave el laboratorio y sale a su apartamento.
Mentalmente estaba a mil por hora, pensaba en todo y solo esperaba llegar a su casa, recostarse en su cama y relajarse, luego tal vez tomarse unos tragos con Miguel.
Llego al apartamento el cual estaba vacío, era Viernes, y Miguel trabajaba los fines de semana, llegaría a las 3 a.m con suerte. Diego se dirigió a su habitación, se quitó los zapatos y se recostó en su cama. Cerró los ojos por unos momentos y luego tomo su teléfono móvil. Marcó el número de Miguel, y el timbre sonó en el cuarto del mismo.
Diego se levanta y se dirije al cuarto de Miguel, evidentemente el teléfono esta al lado de su maleta, aquella que lleva en sus clases nocturnas.
No lo llevo, se le olvido seguro.
El hombre entonces marca al Bar donde trabaja Miguel de vigilante. Un sónido sonoro de música latina se escucha como un estruendo. Diego escucha al jefe de Miguel contestar la línea, y él muy respetuosamente pregunta por su amigo, para su sorpresa la respuesta del hombre fue.
“ Ese Bazofia, desde hoy no trabaja aquí, no llame más”
Cuelga de la forma más agresiva posible, y en ese momento Diego palidece.
¿lo despidieron?... ¡ah carajo!
Diego entonces se sienta en la sala pensativo, ¿qué hacer?, no tenía una buena sensación de esto, de repente sentía que algo estaba mal. ¿Dónde se habrá metido?
Entonces con el teléfono de Miguel en mano y sosteniendo el propio llama a uno de los sin clan de confianza. El timbre suena y una voz ronca saluda.
- ¿Germán?, mire habla con Diego el amigo de Miguel, es que debo contactarme con él, pero dejo el teléfono en casa, ¿sabe dónde esta?
- Buenas noches Doctor. Le saluda el hombre. ¿Miguel no le contó?, hoy es la reunión de La ULPD en Gonzaque Village, lo invito un tipo, no me acuerdo, un man con un nombre raro, tengo acá la dirección por si la quiere.
Diego saca rápidamente un bolígrafo y anota la dirección, mientras mentalmente piensa
Vida hijueputa, ¿qué carajos está ocurriendo?
Diego estaba preocupado y con razón, Gonzaque Villaje era uno de los cuatro sectores más peligrosos de los Angeles. Cuando él llego a la ciudad le advirtieron que evitara esos sectores al máximo, el nivel de delincuencia, pandillas y crimen era alto. Es más, según entendía era un sector gobernado por settitas y sabbats.
No entendía que hacía Miguel ahí. Aunque bien sabia que la ULPD (Unión latina por los Derechos) hacía reuniones con cierta regularidad. Algo estaba raro y no le gustaba. Pero ¿qué hacer?
En ese momento recordó el señalamiento que había sobre su amigo. Se levanto dispuesto a ir a su encuentro, algo no le gustaba.
Entró a su cuarto se cambió de ropa, se pusó unos jeans, unos tenis y una camiseta informal no muy elegante. Fue hacia el cuarto de Miguel, tomó una de sus chaquetas y unos lentes oscuros de color azul que tenia por ahí y que casi no usaba. No podía ir al lugar vestido como usualmente lo hacía, seguro lo atracarían. Entro al baño, se coloco algo de gel en el pelo y se lo peino de manera desordenada, por último se miro al espejo.
Sí su santa madre viviera seguro le daría un ataque.
La imagen que se reflejaba en el espejo no era él, era un Diego disfrazado de rebelde. Pero era mejor ir disfrazado, no se sabía con que enemigos se podría encontrar.
En el bolsillo colocó elementos para rituales y mini capsulas de su propia vitae. Tomó una pistola automática y salió del apartamento con la dirección en mano directo hacia el subterráneo. Se sentía extraño andar por la calle así, los lentes oscuros de color azul no le dejaban ver muy bien, afortunadamente había llevado los que tenían su fórmula, por si los necesitaba.
Mientras estaba en el vagón del subterráneo que lo llegaría a la localidad, podía darse cuenta del tipo de personas que iban en el vehículo: Personas apestosas, jóvenes llenos de tatuajes, mujeres con pinta de prostitutas, hombres ebrios y una que otra anciana trabajadora...
Vivir en los Ángeles era peligroso y más si vivías en uno de los sectores deprimidos.
El subterráneo llega a la estación de Gonzaque y Diego comienza a caminar rápidamente. Simulando naturalidad, sube las escaleras que dan al exterior, y ve un sector con casas bajas y edificios pequeños. En las esquinas observa prostitutas y hombres de color reunidos hablando.
Camina hacia la calle de la dirección que tiene y lo primero que ve es un anuncio enorme que dice: “Chris Whitley´stripper club”
El local es enorme, ocupa casi toda una esquina.
Justo cuando iba a entrar un sonido de vidrios lo distrae, una sombra pasa justo al frente de él a punto de atropellarlo. Para en seco y mira a su izquierda. Un hombre había atravesado un ventanal producto de una pelea. Diego evita a los combatientes y se dirige directo al lugar donde esperaba encontrar a Miguel. Aunque el evento lo asusto, trato de guardar tranquilidad. Este lugar era más salvaje de lo que creía.
Camina directamente hacia la puerta y al encargado le dice que va a la renión de la ULPD. El vigilante simplemente le señala un salón al fondo. Al entrar el olor a sudor y bebidas es evidente, no es un lugar muy higiénico. En la tarima central estaba una rubia completamente desnuda bailando mientras hombres le daban dinero.
Diego ignora las distracciones y va hacia el salón señalado, encontrando que otro hombre le dice que baje unas escaleras que llevan a una especie de sótano. Diego no espero que al abrir una puerta pequeña se diera paso un gran salón lleno de hombres y mujeres que se agolpan ante una tarima escuchando un discurso.
Diego no lo puede creer, encontrar a Miguel no es difícil pues está en la tarima haciendo un discurso en español y a grito entero.
Es la hora de no ser peones del sistema, quieren todo para ellos, pero a los pobres y desvalidos los dejan de lado!
Diego observa que mientras unos vitorean a su amigo con palabras de acuerdo otros le insultan, y le dicen traidor. El ambiente es altamente agresivo. El hombre disfrazado de repente se da cuenta que estaba metido en un griterío, había escuchado sobre esa tradición brujah, pero nunca pensó estar dentro de ella.
Algunos de ustedes han vivido la discriminación de los gringos y de los lideres, otros son unos vendidos a este sistema capitalista descompuesto.
Abajo los janquis, abajo el maldito primogenito ventrue, abajo la corrupción.
Miguel está muy eufórico cuando dice esto y salta emocionado.
Los gritos de su amigo hacen que Diego se altere. ¿acaso el tre-se se ha vuelto loco?. ¡Con razón lo quieren matar!
Observa bien la gente a su alrededor y de repente observa personas con símbolos que no le gustan, se da cuenta que está en un campo minado, hay Sabbat hasta en la sopa. ¿En qué carajos está pensando este man?. Mentalmente ruega salir de ahí con vida. Debe esperar a que Miguel baje de la tarima para acercarse, y sea como sea, sacarlo de ahí.
Pasan diez minutos de discurso utilizados por Diego para acercarse a la tarima. Miguel es un hombre apasionado y Diego debe aceptar que capta la atención. Es un líder natural.
De repente se termina el discurso. Un grupo del salón aplaude, otro lanza botellas a la tarima. Todo es muy desorganizado. Miguel baja de la tarima esquivando botellas y se pierde de la vista del tremere quien entre la gente trata de acercarse maldiciendo por lo bajo. Después de varios empujones llega al sector por donde bajo su amigo encontrando una pequeña puerta custodiada.
Puta vida, ¿ y ahora qué?
Dado que no ve muy bien activa sus sentidos agudizados para ubicarse. Un negro enorme custodia la puerta y detrás de ella está seguro que escucha la voz de Miguel.
Se acerca al negro y le dice tratando de imitar un vocablo ingles callejero. “Busco al tres- sesenta, urgente, de parte de Germán”. Era evidente que no iba a decir su nombre, no se iba a poner en evidencia, pero necesitaba hablar con Miguel.
El sujeto inicialmente no quiere colaborar, pero por alguna razón luego de algunas palabras de convencimiento abre la puerta en búsqueda del hombre.
Fueron sólo cinco segundos de visión que tuvo Diego de dicho cuarto antes de que se cerrara la puerta. Muy poco tiempo, pero suficiente para que él se diera cuenta de lo que ocurría, había una mesa con algunos personajes de pinta extraña sentados en ella, encima de la misma, había líneas de cocaína listas para consumir, y podía sentir el olor de vitae en alguno de los vasos.
De todas las personas que estaban sentadas había una mujer, evidentemente vampira que, con muy poca ropa resaltaba del resto. No sabía quien era.
Diego rogaba internamente que saliera pronto mientras observaba por encima de su hombro su espalda esperando no ser atacado.
La puerta se abre y sale Miguel con una postura algo extraña, vestido de manera informal y con sus lentes oscuros deportivos.
- ¿Y buste quien es?, Diego se quita medianamente los lentes y deja ver sus ojos y el hombre cae en cuenta. ¿Parce?. Dice muy sorprendido. ¿ Y buste qué hace aquí?
- Curioso. Responde Diego no muy feliz. A vos te iba a preguntar exactamente lo mismo. Sin dejar que su amigo responda añade. Ve salgamos de aquí, no es seguro, luego te cuento.
- Pe-pero.. mira la puerta, es qué yo.. titubea y explica. Me invitaron de rumba hermano, y sabe qué va a estar buena. Dice de manera erráticamente sospechosa.
- Tre-se. Responde tratando de controlarse. Yo no voy a salir de aquí sin ti, ¿entiendes?, toca amablemente la espalda y le habla “por las buenas”. Vamos parcero... vamos.
Miguel se queda por un momento paralizado sin saber qué hacer, pero luego comienza a caminar hacia la salida esquivando la montonera. Diego mentalmente desea que ninguno de los que le lanzaron botellas le siga. Sale del local mirando por sobre su hombro de manera paranoide y totalmente preocupado mientras Miguel parece tranquilo, en realidad en exceso.
Caminan hacia una avenida, y Diego agradece al cielo que un taxi libre les parara. Ingresan al vehículo que comienza andar. El tremere revisa que ningún auto los este siguiendo, y mientras lo hace evalúa a su amigo con suspicacia.
Se quita los lentes azules, y se ponen los que usualmente usa. Evalúa la situación y haciendo un movimiento ágil le quita los anteojos oscuros a Miguel quien lo mira sorprendido mientras murmura “¿qué pasó parce?”
Diego baja la mirada triste. Los ojos de su mejor amigo están en extremo dilatados. El sabe lo que significa, Miguel esta drogado, seguramente tomó de la cocaína que estaba en la mesa, y quien sabe qué más. Ahora la sensación de malestar que le invadió en el apartamento estaba justificada, algo definitivamente estaba mal... o muy mal, eso no lo sabía. Con razón estaba tan eufórico.
Miguel baja la cabeza apenado, mientras se vuelve a colocar sus lentes oscuros.
Al llegar a destino, pagar el recorrido al taxista y entrar al apartamento Diego simplemente no se puede controlar más.
- ¿A vos que hijueputas te está pasando Miguel?. Le dijo con real ira, ahh lo que faltaba, comportándose como un cagón
- Pero Parce.. Contesta Miguel pálido alzando los brazos como justificándose
- ¡Pero Nada!, Ave Maria hombre, ¡los que nos faltaba!, ¿ desde cuándo se le dio por consumir porquerías?, ¿por andar con esa gente por Dios?, ¿por hacerse el pendejo y dar tanta papaya?. Dice furioso mientras se sienta en la sala y sigue sermoneándolo, y para peor también lo echaron del trabajo, ¿Tre-se como hijueputas terminó en esto?, ahí sí lo inteligente se le fue al suelo.
- Paisa, ya deje de regañarme carajo. Dice Miguel furioso y frustrado mientras alza las manos y camina hacia su habitación.
- Ahh con que esas tenemos, dice levantándose cómo dicen por ahí, tras de ladrón bufón. Añade totalmente perturbado. Así sí es que no vamos pa ningún lado.
En ese momento Miguel entra a su habitación y se escucha un sonoro portazo en el apartamento.
- ¡Y no me azotes la puerta que esa no tiene la culpa de sus cagadas!. Dice Diego furico mientras entra a su habitación. Vida hijueputa, ¡cómo si no tuviera ya problemas!. Murmura. Ahora quien sabe este en qué está metido.
La noche termino así, en disgusto. Diego no podía creerlo, era un problema grave, sólo esperaba que fuera una mala noche y no un problema a largo plazo.
Llego el amanecer y con ella el sueño, y al comenzar la noche del otro día las cosas se habían calmado, pero no por eso la situación se había olvidado.
La amistad sobrevive a pesar de las tormentas y se convierte en soga fuerte cuando alguno está a punto de caer en el vacío.

2 comentarios:
chan... ahora sí que no entiendo nada... ¿el plan es matar a miguel usando el viejo truco de atraerlo a las drogas y luego culpar a una pelea de drogados o a un dealer? o... o... no vale, me dejaste intrigada!! y enccima se me llegó a apretar el estómago leyendo eso, de la angustia que tenía el pobre diego o.o
Besos!!!
chan... ahora sí que no entiendo nada... ¿el plan es matar a miguel usando el viejo truco de atraerlo a las drogas y luego culpar a una pelea de drogados o a un dealer? o... o... no vale, me dejaste intrigada!! y enccima se me llegó a apretar el estómago leyendo eso, de la angustia que tenía el pobre diego o.o
Besos!!!
Tana
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