Evidentemente necesitaba descanso, pero mientras salía de la oficina del regente pensaba que no era las vacaciones que había pensado tener.
Pidió unos días de vacaciones argumentando que había sacrificado muchos festivos en la capilla. El regente Le concedió el tiempo casi sin preguntar. Había que aceptar que el sujeto era justo.
Miguel había desarrollado un plan, y él le había ayudado para que fuera perfecto.
Se sorprendió con su estrategia, sólo quedaba esperar que lo planeado se hiciera, y no terminaran arruinandolo todo.
Se sorprendió con su estrategia, sólo quedaba esperar que lo planeado se hiciera, y no terminaran arruinandolo todo.
El viaje lo harían por tierra, saldrían del estado de California, cruzarían por la carretera interestatal 40, el estado de Arizona, y llegarían a Nuevo México, a la pequeña ciudad, llamada Rock Springs. El traslado, les llevaría dos noches, aunque podría ser menos, con suerte.
Diego feliz por los días libres, pero preocupado por lo que fuera a venir, camina por los pasillos algo distraído, cuando de repente para en seco. Casi choca con aquella mujer ruda con la cual conversó hace unos días a la entrada del edificio.
- Yo de usted mandaba a revisar sus anteojos.
- Oh disculpe, parece que mi formula es insuficiente para esquivar víboras. Diego la mira a los ojos desafiante, mientras la mujer se muestra ofendida. Con su permiso.
Sin mirar hacia atrás él continuo caminando con expresión seria. Sólo después de salir de la capilla, se dió cuenta de lo que había pasado. No sabía cómo se le había ocurrido tal respuesta, pero agradeció ese repentino toque de sarcasmo en la misma. Llegó sonriendo al apartamento, y casi riéndose de la situación. Necesitaba empacar y arreglar unos últimos detalles.
Terminó esa noche, y después de un día sin pesadillas (lo cual agradeció), despertó listo para viajar antes de que cayera el sol.
Miguel tenía 3 maletas llenas de cosas, desde ropa, hasta armas. El auto, se lo habían prestado para la misión, y esperaba devolverlo completo. Así que después de llegar a donde estaba el vehículo, emprendieron viaje.
- ¿Tienes el mapa?. Dice Miguel mientras conduce
- Aquí está, afortunadamente no es difícil llegar, hay que salir por Rancho Cucamonga, tomar la 15, y luego la 40...
- Malditos Gringos y sus vías extrañas... murmura mientras conduce
- Ve, haceté el paseo agradable tres-se, que igual por ahí nunca hemos ido, podemos aprovechar para conocer, lástima que, bueno tengamos otros planes, me hubiera gustado conocer el gran cañon, según el mapa pasamos cerca, pero no se qué tan seguro podría ser, es muy posible que sea terreno de hombres lobo.
Diego le explica las características de ese parque natural. Sabe que no es conveniente el desvió, podrían meterse en más problemas de los necesarios. Sin embargo Miguel dice que si tienen tiempo pueden ir a verlo, igual eran sus vacaciones.
Una sonrisa lastimera se observa en el rostro del médico. No era su idea de unas vacaciones, pero por lo menos, se podía concentrar en otras cosas.
- Ehh Ave María parcero, sabe, este paseo esta larguito. Dice Diego al ver el mapa. Si se cansa en algún momento, yo conduzco... En ese momento Miguel se carcajea
- No hermano, gracias. Dice en son de burla. No quiero que pase lo mismo que en las Suecias. Diego lo mira de reojo, mostrando su disgusto.
- ¿Vos nunca vas a dejar de recordármelo, cierto?
- Jajajaja ¿cómo lo voy a olvidar?, sí fue la primera vez que ví un carro empotrado en una cabina de teléfono. Se ríe concentrándose en la vía. Con lo que me fregué pa conseguir el carrito, y buste se le da por hacer “esa llamada a larga distancia”. García se ríe con fuerza.
Era algo que nunca olvidarían. Estaban en una situación delicada. Miguel le había enseñado a conducir, pero él no era muy diestro. Después de un tiroteo decidió tomar el carro para huir del caos, con tan mala suerte que se estrelló. Diego argumentaba qué le fallaron los frenos, pero Miguel, lo dudaba.
Luego de una serie de conversaciones, silencios, risas y desvaríos, ambos amigos estaban pasando un buen momento. Las horas se pasaban mientras manejaban y revisaban que nadie los siguiera. En realidad, el auto parecía andar sólo en esa carretera. El panorama poco a poco iba cambiando. Salieron de California y entraron a Arizona. Las tierras se hacían más áridas, se observaban las tierras ganaderas, y otros lugares interesantes. Tras ver el reloj, decidieron parar en un hotel para pasar el día. Amanecería pronto.
En un motel típico norteamericano, de aquellos que están al lado de la vía, pagan una habitación. El tremere realiza el ritual de protección del refugio sargrado, que evita que la luz del sol entre a donde el vampiro duerme, y tras poner el anuncio en la puerta de “no molestar” esperan que puedan continuar su viaje al caer nuevamente el sol.
Luego de cerrar los ojos Diego comienza a soñar. La imagen de la mujer con la que planeaba casarse se presentaba una y otra vez. Aquella enfermera hermosa que en 1948 lo sedujo con su amabilidad, y luz interior. Podía sentir su perfume, y en el sueño, podía ver como ella atendía a los enfermos del hospital donde trabajaba. Diego nunca llego a besarla, a pesar de que estaba enamorado de ella. Había planeado pedirle una cita, soñaba con casarse y llenarla de hijos, pero, justo en ese momento estalló una revuelta por el asesinato de Gaitan, y una bala perdida perforo su espalda.
Agonizando y con miedo, acepto el abrazó de su sire que lo convertiría en vampiro. Su existencia nunca volvería a ser la misma, y sus sueños se habían sepultado con los latidos de su corazón.
Olvidó el nombre de ella por muchos años. Posiblemente tratando de ocultar el dolor de haberla perdido, y luego de mucho tiempo, de repente recordó su nombre...
Ella había muerto hace año y medio a los 82 años... nunca se casó.
Despertó del sueño con una sonrisa tonta y con los sentimientos flor de piel. Pero su expresión se apago cuando recordó que sólo había sido un sueño.
- Ehh, que bacano, Tuve un sueño bonito parce...
Diego duró con una expresión de satisfacción todo el viaje. Al parecer las cosas estaban mejor, estaba saliendo de esa crisis nerviosa. Evito conscientemente señalarle a su amigo el desvió para el gran cañón y siguieron conduciendo bajo el hermoso cielo de Arizona hasta llegar a Nuevo México. Lo que quedaba para llegar al destino era muy poco, pero, ya iba amanecer, así que pasaron otro día pacifico en un hotel.
Al despertar tomaron conciencia del peligro que les esperaba.
El plan incluía una etapa de exploración del ambiente, conducirían hasta la dirección y mirarían donde quedaba la dirección, de la misma forma mirarían si existían ghouls, guardias, cámaras de vigilancia, o policía..
Miguel y Diego estaban armados hasta los dientes, y simplemente esperaban salir con vida.
- Esa tipa desgraciada, murmura Miguel. Ya verá, es que gringa tenía que ser... pero sí cree que me voy a dejar esta equivocada, sí señor... yo se las canto.
- ¡Calma tres-se!. Le dice Diego de manera directa. Mire a ver, si se va tirar el plan, recuerde que no va a dar papaya. Observa todo de manera paranoide. Eche ojo que no sea que nos estén pisteando, además ya estamos llegando.
Ambos estaban estresados, y cuando llegaron a la dirección se quedaron con la boca abierta.
- Qué caraj... ¿Vos estas seguro de la dirección?
- Re seguro... esa es. Dice Miguel sorprendido.
La dirección correspondía a una casa enorme, qué tenía el título de “Hogar geriátrico Rock Springs”
Diego mira a Miguel con suspicacia.
- Espero no te hayas equivocado, porque hacer semejante viaje para llegar acá...
- Pe-pero esa es... además puede ser un refugio fachada, no sería raro. Miguel no sabía que pensar.
- Tiene razón Parce, pero bajémonos con precaución.
Miraron al rededor. No había ni guardias, ni cámaras, ni policías, sólo un sitio de parqueo. Aunque parecía predecible ubicaron el carro en el mismo, y lo colocaron cosa, que si tenían que salir corriendo pudieran escapar.
La entrada del lugar tenía un jardín enorme, lleno de flores y con estatuas. Algunos abuelos estaban sentados conversando en un pequeño parque. No eran la mano de criados armados que esperaban encontrar.
Diego vuelve a mirar a Miguel..
- Fachada parce. Dice pálido. Fachada. Trata de convencerlo. Adentro debe ser otra cosa.
Entran por la puerta, qué estaba abierta, y pueden ver una recepción al frente, y dos salones a lado y lado. Uno era el comedor y el otro un salón de entretenimiento.
- Buenas noches, ¿buscan a alguien?. Dice una enfermera de mediana edad en la entrada.
Diego y Miguel se miran confundidos. Diego observa a la mujer, y se da cuenta por su aura que es humana. No es criada de ningún vampiro. A ese nivel ya estaba seguro que Miguel se había equivocado de dirección.
- Si, este, buscamos a Roxana Michelle McKee.
- ¿No era que no íbamos a dar papaya? Miguel lo mira sorprendido y disgustado.
Pero la mujer sonríe. “¿vienen a visitar a Roxana??... ¿son sus nietos verdad?”. De manera sorpresiva ambos asienten. Sigan por acá... hace mucho no recibe visitas, pero la pobre , no reconoce a nadie últimamente.
Suben las escaleras hasta llegar al tercer piso, donde las habitaciones son un poco más lujosas. Y ahí, frente a la TV, totalmente inmóvil esta una mujer de unos ochenta años. Su piel arrugada y su pelo totalmente blanco, mira sin mucha sorpresa a los que acabaron de llegar. “Roxy... tienes visitas querida”.
Diego y Miguel se miran nuevamente con gravedad. Entran a la habitación y la enfermera sale. Diego se acerca a ella, y la analiza. Es humana. Posiblemente tiene una demencia avanzada. La habitación está limpia, y al parecer las enfermeras se encargan de ella bien.
Miguel se acerca a ella sorprendido, no puede creerlo.
- Tres-se, ahí la tiene, ya puede decirle todo lo que le iba a decir. Dice Diego con una sonrisa, quería ver como la insultaba. Esta señora es Roxana Michelle McKee
- Pe-pero esa no es la tipa que trato de engañarme. Dice Miguel todavía sin creerlo.
- Claro que no, a vos te gustan más jóvenes. No puede evitar reírse por lo bajo
- ¡ Respete parce! , no se ría que esto es serio... Dice Miguel sorprendido. Ella es la dueña del terreno, pero no es la tipa que pensé que era.
- Afortunadamente... se sienta en la silla al lado de ella... señora Roxana soy Diego, y él es Miguel, hábleme sobre usted, ¿Cuántos años tiene?
La mujer no contesta nada, en realidad ve el TV totalmente concentrada.
- Señora Roxi, eh, a yo soy Miguel. Dice sorprendido. ¿buste compró un terreno en los Ángeles?... alguien no está gastando bien el dinero de su pensión, ¿verdad?. Sonríe. Que viejita más simpática. Le toca el pelo de manera mimosa.
Pero la mujer parece no ser consciente de que ellos están al lado.
- Ehhh Ave Maria, sorpresas te da la vida, lo único que queda es investigar parcerito. Alguien utilizó el nombre de la señora para la compra. Pero de pronto podamos tener una idea de quien fue, mire a ver si ve algo que sea útil.
Encontraron los papeles de identificación de ella en uno de sus muebles. Diego se dio cuenta, que la mujer ahí sentada, tenía su misma edad, había algunos diplomas de enfermería, y certificaciones como ex trabajadora del Hospital Heart en Nuevo México. Al lado de ella, había una serie de álbumes fotográficos. No había información sobre familiares.
Ambos comienzan a mirar las fotografías, y después de dos álbumes sin nada importante, Diego encuentra algo que lo deja paralizado. Bajo la cabecera en hermosa letra hay un titulo de “Viaje humanitario a Colombia”. Se ven una serie de fotografías de Roxana con un grupo de médicos norteamericanos en el hospital donde Diego trabajaba.
Diego comienza a temblar cuando ve una foto suya, al lado de otros colegas y un médico norteamericano. De repente recuerda esa visita del equipo norteamericano al hospital para apoyo médico. Recuerda que habían traído equipos de última tecnología para el hospital.
Pasó la página del álbum de fotos y sus ojos se llenaron de lágrimas. Había dos fotos de ella, de aquella mujer que había amado. Una de las fotos era hermosa. Ella estaba sola atendiendo un paciente y la segunda con el resto del equipo norteamericano.
- ¿qué pasa parce?
Diego le mostró las fotos, y Miguel no podía de la sorpresa. “Esta es mucha coincidencia, parce”. Saca las fotos del álbum, y se acerca a la mujer.
- Señora Roxi, ¿me regala estas fotos?
Por primera vez la mujer lo mira, y sonríe, para luego volver a perderse en sus pensamientos.
- Supongo que dijo que sí... gracias La guarda como un tesoro en su americana y mira a Miguel.. vámonos Parce, es posible que alguien esté detrás de esto, pero podemos buscar otros medios para tratar de averiguarlo, sea quien sea que este manipulando a esta mujer, no está aquí.
- Lo sé, pero, quedémonos con la viejita un rato, hace mucho nadie la visita.
Tras pasar un tiempo de calidad con la anciana, y mimarla como si fuera un familiar, ambos salen del Geriátrico, con una extraña sensación, en especial Diego que no sabe que pensar. Parecía como sí Esperanza, se hubiera encargado de darle esas fotos. Lo cual era extraño teniendo en cuenta que ella nunca se enteró que él la amaba.
Aunque pudo sospecharlo por la forma en que él la miraba.
Tras salir de ahí, y después de tanto sufrir, Diego disfrutó de unas buenas vacaciones. Los poco días que le quedaban de descanso los disfruto en grande.

3 comentarios:
Que bonita historia, ya era justo que el pobre Diego tuviera un momento de descanso, y que también se arreglara con su proyecto de novia de 1948 XD
Me gusto muchísimo este capítulo
*^* Es un capítulo hermoso! me encantó la actitud de diego y miguel al encontrar a la viejita *^* quién estará usurpanmdo su nombre? o.o
Besos!
Es la primera vez que entro al Blog y me pareció soberbio, muy buena interpretación.
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