domingo, 1 de agosto de 2010

Sueños y pesadillas


Los parpados relajados y una leve sonrisa en sus labios.  Su cabeza tiene una gorra de lana que cubre su calvicie y reposa tranquila sobre la almohada.  Acostado en su cama, sólo escuchaba la voz de ese ser que le invitaba a desarmar su corazón y abrir la puerta a un cambio.
Rowan por primera vez en mucho tiempo estaba realmente tranquilo. Había cerrado los ojos escuchando las palabras de aquel hombre que le invitaban a sanar su alma, su corazón y su esencia.
Sonrió y abrió los ojos después del ejerció.
-          ¿Qué te pareció el ejercicio?, ¿cómo te sentiste?
-          Nunca había hecho algo igual. Mira Rowan al hombre. Me sirvió para tranquilizarme, siempre estoy preocupado, y triste. Mira hacia el techo.  A veces siento que esto que me ocurre me lo merezco por todo el daño que he causado. Se le humedecen los ojos. Y las cosas que he hecho para tratar de solucionar  mis errores no funcionan. Mira al hombre y le dice. A veces siento que no tengo esperanza, y que aunque muera, no encontrare paz.
El hombre que está al lado de Alexander es un sujeto joven en apariencia, pero con un aura especial. Tiene una sonrisa encantadora que transmite paz. 
-          Cuando el Doctor me dijo que me contactaría con usted, no lo creí. Termina de decir Rowan.
-          Bueno,  cuando nos llenamos de rabia perdemos la fe, y encontrar de nuevo el motivo para seguir vivo,  es todo un proceso, y hoy lo hemos comenzado.
Rowan saca un pañuelo desechable y se seca una lágrima de sangre.
-          ¿leyó lo que escribí? Añade de manera tímida.
-          Sí, lo leí todo. Hace un gesto auténticamente agradable. Debo aceptar que usted tiene talento, hizo bien el ejercicio.
-          Fue muy duro...
-          Nunca es fácil pelear contra los propios demonios Alexander , y este proceso no lo será.
-          Y si no lo consigo,  ¿estaré condenado para siempre?
-          Dios no le cierra la puerta a quienes lo intentan, sonríe,  aunque no entiendo por qué dices que no lo conseguirás
Se tapa la cabeza con las manos  y murmura casi con la voz entrecortada.
-          Creo qué, porque estoy acostumbrado a fallar en todo lo que hago. Mira apenado al hombre. Yo leí en alguna oportunidad que aquellos que fallan, se les cierran las puertas para siempre.
-          Sobre la golconda hay muchos mitos,  toca el brazo de Rowan de manera muy amigable, Dios no evalúa a sus hijos con una regla rígida, y tampoco es injusto al no considerar los intentos. Lo mira de manera muy agradable. Lo importante no es conseguir la Golconda, lo que es relevante en sí, es limpiar tu alma, añade de manera explicativa... iremos poco a poco... le aprieta el brazo.
-          ¿y si muero antes?
-          Estoy seguro que Dios considerara tus  intenciones... debes ir limpiando tu corazón
Dice el hombre de manera casi melodiosa. Hablan entonces de ese proceso  de paz espiritual, y cómo buscar un poco  de esa tranquilidad en la enfermedad. Aspectos que se podría considerar palabrería en cualquier momento.
Al terminar la entrevista este hombre de despide con un abrazo de Rowan y se dispone a salir, al mismo tiempo que Terence ingresa.
El iluminado  se acerca al chiquillo de Rowan  y lo saluda como sí lo conociera de toda la vida. Le toca la mejilla,  y con una expresión de complacencia  le habla:
-          ¡Qué Hermoso!, sonríe y le mira a los ojos. Fue un acto muy noble de tu parte regresar a cuidar a tu hermano. 
Después de un abrazo,   que es recibido de manera rígida por el hombre alarmado, sale de la habitación.  Rowan mira al techo nervioso, mientras  Terence que no entiende nada,  mira al sujeto seguro  de que esta chiflado y  es homosexual.   Mira a su sire con cara de ¿y ese quién es? , pero Alexander solo evita el contacto. No pensó que su nuevo maestro fuera tan bocón, aunque no entendía cómo sabia que él era su chiquillo, y el porqué de sus palabras.
Salta a la silla de ruedas emocionado. “Hoy quiero enseñarte algo nuevo Terry”
Se acerca hacia el escritorio abarrotado de todo tipo de libros y comienza la lección. Rowan se siente  tranquilo y feliz, a tal nivel que bromea  y sonríe todo el tiempo.
Los biotaumaturgos fueron a visitarle, y se alegraron de verlo tan animado. Anotaron en el expediente las mejoras y establecieron un buen prospecto de curación sí el estado anímico mejoraba, pero nadie se esperó lo que vendría.
Rowan acababa de leer un libro, cerró el mismo, miro la foto de Matilda y de Maurice, y de repente se sintió terriblemente mareado.
Cerró los ojos, y trato de manejar la silla de ruedas hasta la cama, pero, sus movimientos son torpes y  pierde el equilibrio. Un sonido metalico se escucha en todo el lugar. Pasos apresurados que se acercan se escuchan, para  encontrar a  un hombre convulsionando en un charco de sangre.
La visión del hombre se vuelve turbia, sólo puede sentir  que  alguien que se aferra a él tratando de contenerlo.
-          Señor, por favor aguante,  ¡no se muera!
La angustia de Terence  en evidente en su voz entrecortada.
****
Simplemente apareció en un lugar conocido, un lugar con pocos recuerdos agradables. Desde el cerro de Monserrate en Bogotá miraba el resto de la ciudad, de noche, parecía una enorme urbe oscura. Podía sentir su corazón inerte palpitar y mirar a todos lados en búsqueda de la mejor forma para huir. Miraba  la capilla  de manera amenazante, mientras alrededor de ella  hay pequeñas antorchas de fuego,  usadas por figuras humanoides.
¡!!CAZA DE SANGRE!!!, ATRAPENLO!!! ASESINO!!!
Comienza a correr, mientras observa cómo se aproximan.  Se esfuerza para ir rápido, pero por más que lo intenta,  los enemigos siempre están a dos metros de él. Una figura de una niña, siempre lo mira desde lejos.
De repente  se encuentra atrapado. Los  seres que tratan de matarlo lo han cercado en un enorme precipicio escabroso.
Diego no lo piensa, y salta.
Comienza a caer,  siente como su cuerpo golpea con algunas piedras destrozando su ropa pero sin evitar que siga cayendo.
El borde del precipicio se convierte en ventanas de un  edificio recto. El cae directamente hasta el asfalto y puede sentir como golpea el pavimento.
Se levanta. Está en los Ángeles, y no en cualquier sitio, está en Gonzaque Village. Las prostitutas y las pandillas se ven claramente. La ciudad parece en guerra. Los vidrios están rotos,  se escuchaban disparos y explosiones alrededor.
Corre por la calle, buscando una avenida principal, pero no huye del caos,  se encuentra de frente a una  gran hoguera, donde puede observar al  pontífice McArthur haciendo un baile místico con el desgraciado de Oren, mientras pisotean  las cabezas degolladas del regente y Rowan.
 El se toca la cara angustiado, y da media vuelta sólo para encontrarse con el cuerpo cercenado de Miguel en una esquina.
-          NOOOOOOOOOOOOOOOOOO, nooo, noo.
Grita totalmente fuera de sí, con los ojos inundados en lágrimas,  siente que ha perdido la razón. Todo da vueltas como si estuviera en un carrusel mientras él sigue gritando.
McArthur lo mira a los ojos y sonríe adquiriendo una forma demoniaca. “Tú serás el próximo”.
-          NOOOOOOOOO,  NOOOOOOOOO,   ALEJATEE, NOOO...
De repente ve a un hombre conocido, vestido como usualmente lo hacia esta en una esquina. Con gafas,  sombrero y trajes hechos con buenas telas, parecía ser el único qué estaba tranquilo: Era su padre. 
Diego lo mira y corre hacia él llorando.
-          AYUDAME PAPA, AYUDAME.  lo abraza fuerte.
Su padre siempre tenía soluciones a los problemas. Siempre sabía que hacer.
-          AYUDAME, no hay esperanza... todos moriremos...
Siguen  rogándole a su padre por varios minutos que le ayude,  mientras poco a poco comienza a escuchar una voz.
-          Todo está bien parce, es un sueño, todo está bien, nadie va a matarlo, no va a morir, es un sueño.
Diego esta fuera de sí, y se sigue aferrando a él mientras llora como un niño asustado por varios minutos. Lo abraza fuerte, no muy consciente de su entorno. Poco a poco va despertando, y  nota que el hombre que  le corresponde al abrazo y lo calma, es Miguel.
-          Parce, yo estoy aquí, todo está bien, tranquilo.
Lo suelta con cierto temblor en sus manos. Tiene mucho miedo. Lo  toca el brazo  cómo  rectificando que está vivo.
-          ¿Qué hora es?
-          Las tres de la tarde. Dice Miguel con una sonrisa, mientras Diego observa como la camiseta de él estaba llena de sus propias lagrimas. Comenzaste a gritar desde las 2:30, pero no podía despertarte, y me pegaste un susto el hijueputa.
Diego sigue llorando, haciendo un gesto de tristeza mientras, poco a poco se va secando las lágrimas.
-          Fue tan real.
Miguel lo mira con una sonrisa. Su semblante es de sueño y preocupación.
-          A buste le pasa algo que no me ha contado. Dice con seguridad.
-          No puedo hablar de eso parce. Dice Diego mordiéndose el labio de manera temblorosa.
-          Malditos secretos. Dice preocupado, mientras bosteza. ¿Cuándo he contado algo?.
-          Nunca, pero, no quiero hablar de eso... por favor,  no ahora. Contesta de manera débil, en realidad, mentalmente estaba a punto de una crisis nerviosa.
Miguel sonríe, asiente, y se queda al lado de Diego hasta que se hubiera calmado, y mientras lo hace murmura frases repetitivas de aliento, “todo va estar bien, calma...”. Mientras repite la idea, el cansancio se  le nota  y, poco a poco, su cuerpo se va ladeando mientras aún murmura, hasta que cae al suelo completamente dormido. Su amigo  sonríe, hasta en los peores momentos El Tres-se lograba hacerlo reír. Le pone una almohada debajo de la cabeza, y se acurruca en su cama aterrado, como un niño que le teme al monstruo del armario... sólo que aquellos monstruos eran más reales.

1 comentario:

Tana Abbott dijo...

pe...pero qué le pasó a rowan??? el maleficio otra vez? no es justo!! todo había empezado muy bien >.< seguro que el iluminado no tuvo que ver? ._.

Y pobre diego u.u al menos tiene a Miguel para sacarlo de esas pesadillas *^*