sábado, 4 de septiembre de 2010

Rapto del destino


El Cuervo acababa de salir de la casa de su  recién conocido hermano.  El plan era volver al hotel  en  Palermo, Sicilia.
Su criado William conducía en silencio tratando de recordar las calles para llegar al lugar donde pasarían el día.  El Pelusas  guardaba silencio  mientras pensaba en la inoportuna llamada de Hanna, y al mismo tiempo observaba a su amigo  que ya no hablaba tanto como antes, es más, ya no hablaba.
Había cambiado tanto...
Mientras pensaba en eso, todo se torno catastróficamente distinto. Un sonido estridente de las llantas contra el pavimento rompió el silencio.  Dos autos bloquean la vía. William frena y saca un arma pero un disparo atraviesa su pecho. Un grito  de dolor asusta a los presentes,  El Pelusas esta desubicado y se  acurruca en el asiento; El Cuervo, que no esperaba un ataque,  se toca el cinto de su pantalón en busca del arma. Pero los atacantes tienen  todas las de ganar, en menos da nada, un sonido metálico y  seco se escucha, al mismo momento que se vé que la puerta de los pasajeros sale desprendida y un hombre coloca un cuchillo enorme en el cuello del Cuervo, mientras otros rodean el auto apuntando sus armas
¡Quietos!... un movimiento y se irán al infierno.  Dice un hombre en italiano con un tono intimidante mientras presiona el cuchillo en el cuello del hombre. Suelte el arma si no quiere que matemos a su amigo.
Al decir eso, un hombre pone una escopeta de alto calibre en la cabeza del Pelusas. El Cuervo mira de reojo que William que aparentemente esta muerto y observa  como su mejor amigo tiene  cara de terror.
 Sin pensarlo, suelta el arma.
El hombre se la quita mientras sonríe con malicia. Ahora usted y yo vamos a dar un paseo, pero no se haga el listo, un solo movimiento y ordenare que le vuelen la cabeza al mariquita que está a su lado.
Por primera vez en la vida, el Cuervo siente en carne propia lo que muchas veces hizo a otros. En su país donde tenía el poder para joder a los demás, aquí era sólo  un fulano.
 Sale del auto alzando las manos, mientras mira al Pelusas. Sabía que posiblemente sería la última vez que lo viera. Lo empujan  dentro de un vehículo, le ponen una venda en los ojos,  y le esposan mientras siente el cuchillo en su cuello, y la escopeta de un segundo hombre directo en la sien.
El auto comienza a moverse, y el Cuervo toma conciencia de su situación. Lo habían secuestrado.
El hombre que tiene el cuchillo lo desliza por su cuello a punto de cortarlo, mientras hay total silencio en el vehículo que recorre las calles de Palermo.
El movimiento cesa. Y El Cuervo siente que  se abre la puerta del vehículo y  lo empujan hacia afuera del mismo.
Camina inseguro, pues no ve nada. De repente escucha una puerta  que se cierra y siente que lo empujan.  Su cuerpo cae y se estrella contra una pared. Escucha pasos cerca, y de repente grita tras sentir una patada en el estomago.
-          ¿Quién demonios eres?
El Cuervo se queja, mientras recibe una segunda patada que le rompe dos costillas. De la angustia a olvidado el italiano, lo cual le hace difícil responder.  Un tercer golpe, esta  vez en la cara lo angustia más.
-          ¿Quién eres? Dice el hombre con ira
-          C-cuervo..  yo soy yo.  Trata de decir con torpe italiano, pero agrega en español.  Yo no  vine a meterme con nadie... no quiero problemas.
Un golpe seco siente nuevamente, esta vez en su entrepierna, lo cual fue notablemente doloroso.
-          ¿De dónde demonios eres?, !eres tan estúpido que no hablas nuestro idioma!  Dice en italiano.
El Cuervo hace una expresión de dolor, mientras se toca en el suelo su entrepierna adolorido mientras asume la típica postura  de malestar ante un golpe en las parte nobles.
En ese momento  se escucha la voz de un segundo hombre.
-          Marcelo, déjanos solos.
La voz de este segundo hombre era  la de un hombre maduro.  El eco de una puerta que se abre y se cierra retumba en sus oídos. Puede sentir como alguien quita la tela y por fin ve quien le habla y donde está.
Un hombre elegantemente vestido como un toreador,  de unos aparentes cincuenta  años lo observa.  El Cuervo sabe que está tratando con vampiros. Nota un anillo de oro con la letra G en uno de los dedos del hombre.
Mira rápidamente. El espacio, es un cuarto pequeño con una sola puerta. El sabía que estaba atrapado, detrás de esa puerta posiblemente había más de ellos. No podía escapar.
-          ¿ de dónde es usted? . Pregunta el hombre esta vez en español.
-          Colombia. Contesta  prevenido de que lo fuera a golpear nuevamente, pero el hombre no lo golpea.
-          ¿qué quiere del señor Polenghi?. Cuervo reconoce que está preguntando por su hermano. Y piense bien lo que va a responder, porque sí me miente, lo sabré.
El Cuervo mira al hombre asustado y responde tratando de limpiarla la sangre de su rostro.
-          Sólo quería averiguar sobre él.
-          ¿Para quien trabaja? Dice de manera amenazante. Hable, ¿Qué buscan?, ¿ su dinero?.
-          No trabajo para nadie. Lo mira a los ojos. No necesito buscar dinero, sólo quería averiguar sobre él. El hombre  se acerca con intención de golpearlo pero el cuervo concluye...Es mi hermano.
El hombre pará en seco y  lo mira  por un segundo.
-          Es imposible, el señor Polenghi no tiene hermanos distintos a Cristiané.
EL Cuervo lo mira y  simplemente  murmura. Los dieron en adopción cuando tenía ocho años  y se vinieron para acá. Lo mira  a los ojos. Yo solamente quería saber sobre sus vidas, no busco su dinero, sólo quería saber cómo estaban, sólo eso.
-          ¿y cree que  creeré eso?
-          Supongo que tendrá medios para averiguarlo. Dice el Cuervo adolorido. Yo igual no planeaba quedarme aquis en los Palermos. Dice de manera incomoda... tengo la copia del archivo de adopción de ellos, sí la quiere se lo entrego, está en el hotel,  déjeme ir,  mañana no estaré en la ciudad se lo aseguro, me iré y dejare al señor Polenghi en paz.
El hombre lo mira por un largo minuto, sale de la habitación y tras quince minutos vuelve con tres hombres armados. Dice sin mucho decoro “sáquenlo de aquí, ordena, “y señor Cuervo”,  añade mirándolo a los ojos, “olvídese de lo que vino a buscar”.
Unos minutos después, el Cuerpo maltratado del Cuervo es lanzado en un terreno baldío a las afueras de la ciudad.
Después de  muchas peripecias  y con la ropa hecha un desastre,   llega al hotel.
El Pelusas lo recibe angustiado al ver que lo han torturado y amenazado. William está bien, aunque el disparo le hizo daño, gracias a la vitae de vampiro que tenía en su organismo, logró sobrevivir. Le comenta al Cuervo  que unos extraños  hombres,  ingresaron a la habitación y se llevaron el archivo de los servicios sociales.
****
Una copa de fino cristal llena de vitae es llevada a una hermosa mujer. Luego de ponerla al lado de la mesa, el criado, con total elegancia se retira. La mujer tiene  un rostro encantador, pelo rubio y un vestido aguamarina.
  Sobre la mesa  esta un viejo conjunto de documentos, el cual ella re lee con interés mientras acaricia la foto de tres niños.
-          ¿ Gianfranco, estás seguro de que es él?. Dice con melodiosa voz.
-          No,  mia bella Cristiané, il mio amoredice el hombre acariciándole el rostro, pero no te preocupes, sí es un impostor, se arrepentirá.

1 comentario:

Tana Abbott dijo...

chan!!! la hermana muerta es vampira? wooow! quiero más detalles ò.ó pero deja de maltratar a ese pobre brujah, o te acusaré a la convencón de derechos vampíricos >.<