domingo, 19 de septiembre de 2010

Un destello plateado

Pequeños charcos se acumulan en la acera.  El cielo oscuro se despeja de nubes después de una gran lluvia. Un joven con una gabardina elegante camina  por ahí.  Sus pasos son pausados  y tranquilos. Tenía cierta expresión soberbia en su mirada, pero también una sonrisa de satisfacción.
El sonido acuoso de las pisadas y el eco de los autos pasando por el asfalto húmedo, parecían ser parte de la misma melodía.
Subió por los pocos peldaños del edificio, saludo al vigilante y tomó el ascensor hacia el séptimo piso. Abrió la puerta de su apartamento. Un espacio masculino, amplio, organizado, pero con algo de polvo. Evidentemente no visitaba mucho ese lugar. Dejo las llaves en un cenicero, y camino directo hacia el librero dejando los papeles que llevaba.
Sin que lo note,  la sombra “de algo” se refleja en el  espejo  lateral al librero. Por un minuto titubea, voltea  su cuerpo de manera desprevenida mientras  abre los ojos sorprendido.
Un destello plateado pasa cerca a él a una velocidad sorprendente, una salpicadura de sangre mancha la pared  y su cabeza cae a unos metros del cuerpo.

****
Miguel tenía una expresión de desanimo evidente. No había hablado nada desde que llegó al apartamento, algo usual en él cuando se molestaba.  Había recogido en silencio las cenizas de aquel impostor que entró en su refugio.  Diego estaba sentado en la sala observándolo, tenía una expresión de gravedad, y a diferencia de otras oportunidades sólo pensaba  en silencio.  Era una situación delicada.
Miguel mira a Diego con expresión culpable.
-          Dilo
-          ¿y vos qué quieres que  diga?
-          ¡Sólo dilo, carajo!,  Alega Miguel mirándolo a los ojos. ¡Dí lo que estas pensando!
-          ¿ Vos quieres escuchar qué todo esto es tu culpa?, ¿verdad?.  Lo mira fijo.  Eso no solucionaría el problema Tres-se.
Contesta Diego tranquilo sin ánimos de pelear, mientras a Miguel se le llenan los ojos de sangre.
-          Creo que lo mejor es que me vaya. Afirma  mientras deja la bolsa con las cenizas en una esquina. No puedo joderlo a buste por mis problemas... irme a México será mejor.
Y al decir eso se  aleja.
Diego se queda pensativo y se levanta con intención de hablar con él, pero en ese momento suena su teléfono móvil.
-          Hola...
-          Diego, habla Dieter
-          Regente  Schaeffer.  Dice atónito. Qué sorpresa, yo acabo de llegar a la ciudad.
-          Lo sé. Su expresión suena grave. Diego necesito que hagas algo por mí, algo muy grave ha sucedido
-          ¿Qué pasó señor?. Diego se rasca la mejilla.
-          Es  sobre Jackson.

Sí,  Jackson. El chiquillo del regente. Aquel muchacho poco agradable  y soberbio que se pavoneaba por la capilla con ínfulas de ser superior porque su sire era el que mandaba. Aquel mismo que estaba  haciendo meritos para ganar la aprobación de su sire, después de que este manifestara públicamente su decepción frente a su comportamiento. Aquel que había torturado a Terence con sus bromas y que le toco trabajar duro para ser perdonado.
Diego escucha las palabras de su regente con alerta. La sensopercepción de su superior no había que tomarse a la ligera, sí él decía que algo estaba mal, lo estaba.
Diego colgó  llevando consigo un papel  donde había tomado nota de la dirección.  Confundido  se dirige donde estaba su mejor amigo y le dice con tono preocupado.
-          Parcero, necesito de su ayuda. Dice olvidando el tema del que le iba hablar anteriormente. Necesito que vos me acompañes  a un sitio, es muy peligroso, así que hay que llevar armas por sí la cosa se pone mal.
El tono de su voz había cambiado. Miguel se levanto, tomó dos de sus armas de fuego, y su espada.
Salen del apartamento en  total silencio, y en el auto se dirigen hacía la dirección correspondiente a  un edificio en el centro de los Ángeles. 
Cuando ingresan,  el vigilante los hace esperar mientras  llama al apartamento, pero nadie responde. Diego convence al vigilante que los deje pasar y tras lograr su aceptación suben hacia el séptimo piso.
La puerta está cerrada y no se escuchan movimientos en el interior. El olor a vitae vampira inunda las fosas nasales de aquéllos. Ambos se miran, y Miguel utilizando un golpe seco, pero fuerte logra forzar la cerradura.
Una espantosa imagen se ve al abrir la puerta. Sangre  acumulada en el suelo yace al lado de un cuerpo  degollado. La cabeza, a unos tres metros del cuerpo parece deformada por un golpe contundente.  Marcas de sangre en las paredes muestran la trayectoria del ataque.
Diego  se tapa la boca al ver que Jackson está muerto.Una sensación de desesperanza lo invade  mientras tratan de establecer sí el asesino se encuentra aún con ellos.
Miguel explora el lugar en actitud protectora mientras inspecciona todo de manera paranoide. Están solos, una ventana abierta con el separador roto indican por donde escapó el asesino.
Un vampiro ágil pudo haber escapado del séptimo piso sin problemas.
-          Oh Dios, no puedo creer que lo hayan matado. Hace un gesto de frustración mientras patea el aire. ¡Maldición!. 

Un mareo lo invade, tiene que concentrarse para no entrar en pánico. Interiormente pensaba en cómo se lo iba a decir al Regente. Era terrible.

Diego  temblando utiliza su móvil y hace la llamada. Su voz suena débil y  trémula. El silencio del Regente es señal de su afectación.
Al poco tiempo llega un equipo completo del clan, incluyendo al Regente, quien trata de aparentar tranquilidad  aunque no puede ocultar su reacción de dolor frente al cuerpo inerte de su chiquillo.
Miguel se aleja de los tremere. Sabe que no debe estar donde no lo han llamado. Comprendía  el apego que Diego tenía a su clan, y el vínculo que los unía, pero él no era parte de ese círculo y nunca lo sería. Lo único que lo asociaba a los Tremere era Diego. En el pasado había sentido cierto rechazo por parte de algunos de ellos, pero aunque  esto no era generalizado, prefería evitar problemas.
El ser amigo de un Tremere, le había  causado más problemas que beneficios en su contexto social. Las personas lo miraban con desconfianza, como si fuera  un traidor. El mismo primogénito del clan Brujah en los Ángeles le había dicho en alguna oportunidad “!idiota!, ¿no te das cuenta que te están manipulando?, ja, ¿qué crees que pasará si ponen a elegir a tu amigo entre tu vida y su clan?”. Pero eso a Miguel no le preocupaba, en realidad hace mucho le había dejado de importar lo que un primogénito pensara. Una vez confió en uno, y este mató a sus amigos. Así que por código de honor prefería ser honesto, aunque eso le acarreara problemas.
Se sienta en las escaleras y espera. Minutos después Diego se le acerca preocupado y se le sienta al lado.
-          Parce, dice mirando al frente, yo se que irse a México es una solución, pero.. lo mira negando la cabeza.. no es una buena idea. Los ojos de Diego se notan más claros de lo común. Sí por su lado llueve, por mi lado no escampa.. ¿vos me entiendes, verdad?.  En ese momento aprieta el puño de su manga, aspecto que Miguel nota. Necesito que me ayudes, eh vos sabes que... Trata de concentrarse para no derrumbarse emocionalmente.

Miguel se levanta y  sin dejarlo terminar murmura un “mejor nos vamos”. Los otros tremere se están encargando de la situación. Diego no era necesario, ya lo que podía hacer lo había hecho. Seguramente trasladarían el cuerpo  a la capilla, y mañana el podría encargarse de hacer la investigación correspondiente, pronto amanecería.
Tras hablar con el Regente y confirmar que se podía retirar sale del apartamento.
-          Vámonos.

Y tras decir aquello, baja las escaleras sintiendo que acababa de vivir una pesadilla, aspecto que seguramente  se repetiría cuando durmiera.

2 comentarios:

Tana Abbott dijo...

sólo hay algo quw no entiendo... por qué encontraron el cuerpo de Jackson y no cenizas? ._.

y qé tiene que ver esto con diego? son los que andan tras el regente? ahhhhhh!!! me intrigas!!!


besooooos!

Sybill dijo...

Los cuerpos de los vampiros se vuelven cenizas con la luz del sol. Este no alcanzó a verse impactado por las mismas.

En el caso del que entró en casa de Diego y Miguel, se volvio ceniza, gracias al hechizo tremere que puso Diego para proteger su refugio.