La mirada fija en el hombre que le habla mientras en su interior sabe que prefiere morir a hablar de lo que sabe. Por lo menos sería una muerte rápida, o eso parece.
- Habla bazofia. Dice el hombre de manera agria.
- ¿quién es usted?, dice haciéndose el ignorante, no sé de qué demonios me está hablando.
- ¡Ah no sabe?, se ríe de manera cruel mientras se acerca a Diego, y de manera rápida le patea la cara. Diego siente como se le rompe la nariz y un chorro de vitae sale de su nariz. Eso fue doloroso. La chuchilla encima de su cabeza se tambalea pero no se suelta. Tal vez eso te haga recordar algo. ¿qué planea el regente Schaeffer?
Diego se queda pensando sobre la pregunta, ¿ será posible que...?
- ¡CONTESTA!, MALDITO PERRO. Le dice en un lenguaje vulgar callejero mientras vuelve a golpearle esta vez con sus puños.
- NO SE DE QUE CARAJOS ME ESTA HABLANDO. Grita en perfecto inglés, consciente que no podía hablar, era su fin, pero no moriría como un traidor.
El hombre regordete se separa después de ese último golpe y dice con placer. ¿Quieres jugar?, bien. Sonríe. Vamos a jugar, tendrás una muerte lenta, y a lo último me dirás lo que quiero saber, y me rogaras que te mate... pero antes hablarás.
Nota que camina de manera sonriente mientras varias risas se escuchan detrás de él, parece como si el público, o los secuestradores estuvieran esperando eso.
-Vamos hacer una cosa, yo le voy hacer una pregunta, y cada vez que no responda. En ese momento escucha otro movimiento metálico detrás de él, la cuchilla ira bajando cada vez más hasta cortarle algún miembro.
- Hijo de puta. Le dice Diego sin miedo frente a su agresor.
- sí, lo soy.... Mi mamá era digna de la profesión. Dice de manera sobria. Pero no estamos acá para hablar de mi familia, sino de lo que sabe.. Mira a los demás. ¿Pero por donde comenzaremos?... ¿los pies? ¿O las manos?. Se ríe. ¿qué dicen ustedes muchachos?
Una carcajada se escucha detrás. Diego trata de mirar quienes son, pero poco puede utilizar el cuello. Unos dicen que los pies, otros las manos, y otro grita muy fuerte que el pene.
Una risa común se escucha, como si celebraran el evento, y en cierta forma como si aprobaran que fuera castrado.
Diego comienza a sentir su corazón muerto temblar. Cierra los ojos por un segundo aterrado. Muchas veces había pensado en su muerte, pero nunca se imagino que fuera así. Lo que tanto temió desde lo ocurrido con Rowan, ahora se volvía realidad. No iba a llorar, tampoco a rogar, no lo haría, moriría como un hombre valiente, que a pesar de que lo torturaran y desmembraran.
- No. Dice el hombre riendo. Dejaremos su pequeño miembro en paz, igual. Se carcajea. Algo tendrán que comer los perros.
- Maldito hijo de puta. Dice en inglés Diego tratándose de soltar de las cadenas mientras agrega en español. Pequeño lo tendrás vos piró. En otro momento se hubiera sorprendido de la expresión ñera, pero después de tantos años conviviendo con el Tres-se, algo se le debía de pegar. Sus torturas no servirán de nada. Dice de manera desafiante. Los perseguirán como perros después de esto.
El hombre se carcajea, pero más rápido de lo que Diego piensa reacciona, y le nada un golpe directo al cráneo. Ese último golpe fue muy doloroso, Diego no se dio cuenta en qué momento el hombre sacó una varilla.
- ¿El maguito no sabe nada verdad? Se acerca al oído de manera confidencial mientras le murmura al oído. Estas sólo, los otros maguitos nunca te buscaran porque ellos te quieren muerto, eres... ¿Cómo decirlo?, un pedazo de ladrillo defectuoso de la pirámide, un pedazo de excremento que se quieren limpiar. Se aparta y mira a los demás. LOS BRAZOS. Grita. Primero los brazos...
Un grito de júbilo se escucha en la audiencia, mientras de una forma que él no se explica, pero que luego se da cuenta que es una clara técnica de tortura. Una cadena que unía el tronco con los brazos es retirada. Pero Diego no queda con el tronco libre, no... ni siquiera los brazos. En ese tiempo en que lo encadenaron, mostraron un tipo de amarre propio de alguien que piensa que su víctima no puede escapar.
Las manos aunque independientes del tronco estaban también encadenadas a una estructura movediza de esta extraña guillotina, la cual fue adaptada para torturar hasta la muerte.
Las manos son ubicadas en dos grilletes.
- Te explicare Diego, posiblemente no lo puedas ver en donde estas, pero arriba de tu hombro, hemos colocado otras cuchillas, muy filosas, que irán bajando cada vez que no digas algo que nos guste.
- Vete al diablo. Dice furioso Diego, quien en ese momento estaba dispuesto a morir dando batalla.
- Mala decisión.... eso no queríamos oir.
Un sonido metálico se escucha. Evidentemente era la de la cuchilla bajando.
- Ahora bien. Dice el hombre con perverso placer. ¿Dónde está Alexander Rowan?
Diego abre los ojos, y comienza a pensar a mil “ ¿Rowan?... el circulo de tremeres corrompidos es más amplio de lo que creía...él ni siquiera sabía dónde estaba...”
- Conteste.
- No lo sé. Dice Diego con asco.
- Mala respuesta. El sonido oxidado de la cuchilla bajando. A la próxima se queda sin brazo. Se acerca. Yo se que usted sabe, su cara lo revelo...¿sabe?, cuando termine con usted, iré a donde su amigo, ¿cómo se llama?, ah sí Miguel... y no solo lo matare, sino puede que le quite todos sus dedos y me haga un collar con ellos... ¿desea eso?... copere, y no tendré que matarlo....
Diego siente terror, por primera vez le han tocado un tema sensible. Cierra los ojos nervioso, ¿qué hacer?, independientemente de que hable o no, duda que este cretino cumpla su palabra, matará a Miguel, y si llega a hablar, será el responsable de miles de vidas.
Es una trampa, se repite. No, el tres-se lo comprenderá, una cosa es que traten de matarlo, y otra que él se deje...
Además...
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el hombre...
- Qué buen amigo eres, ¿dejarás que lo matemos? JA... idiota.. dice con total sarcasmo, ya quisiera tenerlo de frente para darle su merecido.
La sonrisa sarcástica del obeso se transforma en sorpresa cuando se escucha que el techo se derrumba, y casi encima de él Miguel cae armado hasta los dientes, quien sólo dice, “deberías tener cuidado con lo que deseas, hijo de puta” (eso ultimo lo dice en español)
Dispara hacia el hombre, quien de manera vengativa, hace algo que marcaría la vida de Diego. Hala el último peldaño de la cuchilla mediante el mecanismo de control remoto. La cuchilla cae y corta la carne y el hueso. Un grito enorme inunda el lugar, mientras el brazo cae a un costado. Diego comienza a sangrar de manera rápida, perdiendo grandes cantidades de vitae. Mientras grita. El dolor es intenso, y la idea de perder un brazo lo atormenta.
Una balacera se forma en el lugar, y un combate se instaura, de un hombre versus seis. Miguel, alias el tres- sesenta se enfrentar a ese grupo de vampiros sin honor. Como si fuera un ejercito, y demostrando el poder, que poco le gusta demostrar batalla con el único fin de matarlos.
El olor a polvora inunda el sitio, las lenguas serpenteantes de los settitas, tratan de dañarle, pero él es muy ágil, acaba con cuatro de ellos rápidamente.
Cuando se han terminado las balas, saca su espada, y remata al quinto, y va en búsqueda del gordo a quien degolla, al igual que él hizo con sus víctimas.
La justicia poética que llaman...
Luego de manera rápida va hacia Diego quien pálido y con los ojos humedos, esta a punto de desmayarse del dolor. “Mi brazo, parce, perdí mi brazo”. Miguel sin hablar, lo primero que hace es romper las cadenas que amarran a su mejor amigo, sacarlo de la máquina de tortura, y de manera rápida, buscar el brazo y llevarlo hacia él. “Mi brazo”... musita, sintiendo que se desmayará..
- Parce, se calma, deje a ver. Miguel se apresura con su celeridad a tomar dos barras de metal paralelas. Rompe la camiseta que lleva puesta, y une las partes, en especie de torniquete, de metal y tela de camiseta. Con su pecho desnudo mira a Diego y le dice de manera calma, Hora parce, buste va concentrar su sangrecita en unir su brazo.
- Es tarde.
- Que NO CARAJO, que no!
- He perdido mucha sangre, Tres-se ya no hay nada que hacer.
- Siga diciendo huevonadas y le doy. Dice Miguel desesperado mientras lo carga. Buste se concentra o se concentra....
Miguel mira alrededor, sabe que pueden venir refuerzos, y es mejor salir rápido. Con Diego en brazos, salta hacia el techo y sale de ahí.
Concéntrate Diego, Concéntrate, se repite mentalmente el mismo mientras sin mucha fe trata de curarse, está débil, pero lo intenta. Ver la perspectiva de alguien que está siendo cargado es raro, y más cuando todo se siente pesado, y las figuras se ven nubladas, los colores se vuelven grises y todo se transforma en sombras, hasta que la luz se apaga cuando cierra los ojos.
Mientras tanto Miguel corre por el techo de ese edificio y salta con Diego en brazos sobre el pavimento. Un carro (qué no es de él) lo espera; lo abre y deposita a Diego inconsciente en el mismo, usa las llaves para encender el vehículo y de manera rápida comienza a conducir por la ciudad mirando sí lo están siguiendo.
Por primera vez en su vida, había robado un auto, y peor aún estaba conduciendo a máxima velocidad por las calles. Eso podía terminar muy mal.
Pero no le importaba, tuvo que hacer ciertas cosas para localizar a Diego, cosas, que luego él le comentaría.
La preocupación se denota en sus ojos, mientras trata de evitar las lagrimas que están pujando por salir.
Entonces nota que está a punto de llegar, frena en seco, y se da el ruido característico en la calle. Baja a Diego tratando de ser delicado con él. Tiene miedo.
Un auto se parquea cerca, pero no es de enemigos. El regente Dieter Schaeffer se baja del vehículo.
- Súbalo al auto. Se lo pide a Miguel. En la capilla estará más seguro.
Miguel duda y contesta, “Ningún lugar es seguro”.
- Confié en mí. Dice el regente. La capilla de los Angeles es el único lugar seguro en estos momentos para él.
Miguel lo mira a los ojos y agrega.
- No se sí confiar en usted. Añade. Pero sea como sea, hagan lo que sea por salvarle el brazo.
Y tras decir eso, deja a Diego en el vehículo quien se dirige directamente a la capilla.
Miguel siente como si su corazón se partiera. Siente que le falló, llego muy tarde.
Miguel siente como si su corazón se partiera. Siente que le falló, llego muy tarde.

1 comentario:
O________________________O mala, mala, mala!!! pobre Diego >.< menos mal que Miguel te obligó a dejar que lo salvaras!! *abraza a Miguel* settitas feos ¬¬ sálvaloooo T-T
Igual te quiero :P
Pd: esos settitas te robaron acentos y confundieron la gramática para torturar a Diego, dale una revisada ;)
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